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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 26 de febrero de 2017

 Blog de Patricio Pron

Ramón Andrés / Un poema y doce aforismos

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Ramón Andrés (Pamplona, 1955) / Crédito de la imagen, de su autor

LA CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA ABIERTA EN LA PÁGINA 46

 

Si decimos que el pájaro resume
las ramas al volar en su sonido,
si decimos
que alguien junta el tiempo
para aprender que es vano conjugarlo,
es porque el pájaro no sabe
que el cielo es suyo y suyo es lo abierto;
podría sentir que sin aire
batiría más libre la distancia.
Y así pensamos lo anterior,
el recordarlo invierte la raíz
y hace que el fruto sea
nostalgia del adentro,
pues al nacer los árboles
mueren
en la lluvia interior de su corteza,
lo mismo que las casas son declive
en la niebla que suman estos valles.

Podemos encontrarnos
en medio de algún nombre,
decir qué pueblos
caben bajo las nubes de este frente
que entra por Légate,
qué parte es del quitar,
y cuál del ofrecer.
Esto lleva a hablar y a existir
lo menos en los días,
a mostrar que somos vacío,
como es vacío el cauce,
y no por ello dejan de crecer las cosechas,
como el viento es también vacío
y no por ello olvida
despertar y esparcirnos por el mundo.

 

...

 

"Pensar significa, casi siempre, apropiarse".

"Todo está escrito in memoriam".

"Vertedero. Obligados a vivir en la incesante acción, convertimos el presente en un desecho. Ni siquiera somos contemporáneos nuestros".

"Atrapados, pertenecemos más a la Historia que a la Naturaleza".

"He procurado, fuera de la amistad, librarme de todo aquel que se autoproclama sincero".

"Un buen libro es siempre una impugnación".

"Babel. La falta de entendimiento entre los hombres no es la diferencia de lenguas, sino la imposibilidad de erigir algo en silencio"

"El escéptico lo es porque ha tenido en cuenta los extremos"

"Se vive desde la inminencia de una catástrofe que nunca ocurrirá y que, sin embargo, nos ha devastado".

"Somos lo que no hemos construido. De cuanto en verdad hemos edificado, apenas queda rastro".

"Lo que te pertenece, te destruye".


En:
Ramón Andrés
Poesía reunida. Aforismos
Ed. Andreu Jaume
Barcelona: Lumen, 2016
Pp. 84-85, 171, 173, 179, 192, 201, 226, 305, 315, 318, 328, 339.

[Publicado el 25/10/2016 a las 14:30]

[Etiquetas: Ramón Andrés, Poesía, Aforismo, Lumen, Andreu Jaume]

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Una lección amarga / "Tardía fama" de Arthur Schnitzler

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Eduard Saxberger no es un poeta: fue un poeta, publicó un libro de poesía, depositó algunas esperanzas en él, prefirió el funcionariado, olvidó todo lo que quiso ser y lo que quiso hacer y no hizo o hizo a medias. Un día lo visita un joven, alguien parecido a él en sus comienzos, o a quien él recuerda que se parecía en esos comienzos, y le presenta sus respetos, lo arrastra consigo a la tertulia que comparte con sus amigos poetas, con un actor y con una actriz que parece interesarse más por Saxberger de lo que éste (ya mayor, presumiblemente célibe; en última instancia, funcionario público) creía que una mujer podría hacerlo, se le ofrece la ilusión del "reconocimiento que hasta entonces le había sido negado" (31). Sus amigos celebran una velada con la que pretenden darse a conocer y producir un giro en la situación de la poesía vienesa de su época; lo instan a escribir, le ruegan que los acompañe; pero Saxberger (que no es un poeta, que fue un poeta pero ya no lo es) no puede, no tiene nada para decir, hace leer un par de sus viejos poemas y alguien dice que es "un pobre diablo". "Así que aquí se sume en sus pensamientos, aquí escribe...", le dice la joven que se interesa por él, y Saxberger pierde los estribos: "No, no, señorita, aquí no me sumo en mis pensamientos ni escribo. ¡Hace treinta años que no me sumo en mis pensamientos ni escribo!". "¡Usted volverá a escribir!", le exige ella: "Desconoce el efecto que surtirán sobre usted los aplausos de cientos de oyentes entusiasmados, los elogios de la prensa, la fama". "No", insiste él con suavidad: "Por desgracia no volveré a escribir. Ya no puedo escribir" (72), admite.
 
Tardía fama es un apólogo de la decepción literaria; al iluminar formas sólo parcialmente perimidas de la sociabilidad literaria, Schniztler apunta a una convicción habitual entre los aspirantes a escritores, nunca perimida por completo: la de que todavía no es demasiado tarde, la que aún es posible acceder al reconocimiento que se cree merecer. Al final, Eduard Saxberger descubre que su único capital literario es el de esa inmanencia y que estas cosas no se hacen a medias: se es escritor o no se lo es, se escribe o no se escribe en absoluto. En uno de sus más bellos poemas, "Roll the dice", Charles Bukowski dijo lo mismo con otras palabras: "Si vas a intentarlo, ve hasta el final. / Si no, ni siquiera empieces". La lección es amarga, pero Tardía fama es un libro extraordinario, traducido con su solvencia habitual por Adan Kovacsics.
 
 
Arthur Schnitzler
Tardía fama
Trad. Adan Kovacsics
Barcelona: Acantilado, 2016

[Publicado el 20/10/2016 a las 13:15]

[Etiquetas: Arthur Schnitzler, Novela, Acantilado]

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Los mojones de un camino / "Poesía reunida. Aforismos" de Ramón Andrés

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Ramón Andrés (Pamplona, 1955) es autor de un imprescindible Diccionario de música, mitología, magia y religión (2012) así como del que posiblemente sea el libro definitivo sobre su tema (Semper dolens. Historia del suicidio en Occidente, 2015), además de responsable de ensayos sobre el silencio, Johannes Vermeer y Baruch Spinoza; de forma casi privada, a raíz de su desinterés por la sociabilidad literaria y el carrusel de premios y distinciones, Andrés es también un muy buen poeta, así como un aforista extraordinario, de una inteligencia y una claridad desconcertantes en el contexto de un género que, por lo general, incurre o bien en la tautología o bien en el chiste inocuo. Bajo la edición siempre eficaz de Andreu Jaume, Lumen recupera ahora (por fin) estos dos últimos aspectos de lo que en la "Nota de edición" es llamado (acertadamente) "un trayecto intelectual, uno de los más radicales y hondos de la tradición española contemporánea" (7).
 
Su recuperación tiene lugar, sorprendentemente, mediante el recurso a una inversión del orden temporal: una selección breve de poemas publicados entre 1987 y 2000 es precedida por Siempre génesis, un libro posterior, escrito entre 2013 y 2015 que muestra la recurrencia de algunos motivos de la obra precedente y la renuncia del autor al desarrollo narrativo y la rigidez métrica. (Por otra parte, no se nos dice nada de lo que Andrés pudo haber escrito entre 2000 y 2013: para algunos lectores, entre los que me cuento, este vacío constituye el núcleo invisible del libro.)
 
En la disposición de los aforismos (entre cuyos temas se encuentran la música, la muerte, la memoria, el amor, la religiosidad pagana, el Siglo de las Luces, los libros, las etimologías, el nacionalismo, el transcurso del tiempo, el desplazamiento, el silencio, los prejuicios) se recurre a un mecanismo similar: los de Punto de fuga (2012-2015) preceden a las etimologías razonadas de Malas raíces y a continuación se reproducen los de Los extremos (2011). Las consecuencias que pueden extraerse de ello son numerosas: por una parte, la constatación de la coherencia y unidad de la obra de Ramón Andrés, que impide establecer separaciones en su obra excepto las que se derivan de la extensión y la intención de sus textos; por otra, el papel central que ocupa en ella el pensamiento, aquí en su forma aforística; por último, la confirmación de que ese pensamiento ha ido despojándose pero no perdiendo inteligencia ni fuerza. En la brevedad y contundencia de su poesía y de sus aforismos hay un trayecto (no en vano el autor retrotrae el origen del término a "aphorízein", "los mojones de un camino o un terreno", 249), y sería una enorme pérdida para el lector si éste se negase a recorrerlo. "No existe el término medio: la cultura nos confina, o nos libera" (322), afirma Andrés: estas líneas no pueden hacer justicia de las muchas formas en que este libro contribuye a la liberación de las constricciones que imponen el prejuicio y el pensamiento consuetudinario.
 
 
Ramón Andrés
Poesía reunida. Aforismos
Ed. Andreu Jaume
Barcelona: Lumen, 2016
 
(El próximo viernes: Un poema y doce aforismos de R.A.) 

[Publicado el 18/10/2016 a las 14:15]

[Etiquetas: Ramón Andrés, Poesía, Aforismo, Lumen, Andreu Jaume]

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Eunucos en un harén / Un 'estado de la cuestión' para la crítica literaria hispanohablante (y 2)

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Ilustr. Larissa Bertonasco / Crédito, de su autora

Por alguna razón, los nuevos críticos se adhieren a las convicciones y a los impedimentos que les proponen sus jefes en los ámbitos generalistas, y se ven incapacitados, al menos de momento, para insuflar siquiera un poco de aliento fresco a estancias cerradas desde hace años. Si se toma un ejemplar de cualquier suplemento literario de (digamos) 1985 y se lo compara con uno actual, no se encontrarán prácticamente diferencias, excepto a las que hacen a la puesta en página y a los nombres de quienes escriben en ella (lo que devuelve actualidad a la duda de Friedrich Nicolai citada por Marcel Reich-Ranicki en su Sobre la crítica literaria: "uno se ve obligado a dudar si el exceso de indulgencia es fruto de la parcialidad o producto de la ignorancia"): con excepciones, tan escasas como valiosas, la forma de pensar en los libros es la misma en todos los casos, la visión de lo literario como esfera "superior" y escindida de otras prácticas artísticas, la ilusión de la superioridad moral de los autores, la adhesión incondicional a las políticas de las corporaciones editoriales, la inflación de lo nuevo y su integración forzosa en lo viejo, siguen allí, gozando de magnífica salud.
 
 
4
 
A pesar de lo cual, y ya completamente desmigajada del ámbito de la comercialidad de los libros (a los que, según la opinión mayoritaria de editores y distribuidores, apenas contribuye ya), la crítica literaria sigue siendo leída en América Latina; más todavía, el número de los críticos literarios aumenta paulatinamente en la región, en no menor medida debido al elemento dinamizador que constituyen la popularización de las herramientas de autopublicación en línea y el surgimiento de editoriales pequeñas y muy pequeñas en todo el territorio. Una nueva edición potencialmente susceptible de proponer un nuevo tipo de literatura requiere inevitablemente un nuevo tipo de lector, y una crítica literaria contraria a la forma tradicional de concebir el valor de los textos es su aliado indispensable en esa tarea.
 
El problema, sin embargo, es que la crítica literaria en español ratifica una y otra vez, y desafortunadamente, la afirmación de Terry Eagleton según la cual ésta sólo contribuye a la "autoafirmación identitaria" de la comunidad en la que el crítico se inscribe. En ese sentido, se puede pensar que una de las razones principales del descrédito de la crítica literaria, y la de su pérdida de peso no sólo en el ámbito hispanohablante, radica en su incapacidad de interpelar a lectores que se encuentran fuera de la comunidad de origen del crítico literario, como si la crítica fuese una actividad masturbatoria y alejada de lo que Eagleton denomina "uno de los ejes del hacer crítico: la tensión permanente", entregada por completo a las luchas por el poder literario pero incapacitada para interpelar a nadie que carezca de interés en esas luchas, a alguien que sólo quiera leer.
 
 
5
 
En la zanja del desinterés social en la que yace actualmente, la crítica literaria tiene, tal vez, razones para sonreír, sin embargo: en primer lugar, debido a que la multiplicación de la oferta editorial (deudora de la idea completamente errónea de que el aumento de la oferta supondría un aumento de la demanda y prisionera de sus distribuidores) convierte su trabajo en necesario, toda vez que el lector requiere algún tipo de filtro (que la crítica ofrece, acertada o desacertadamente y de forma inevitable); en segundo lugar, debido a que la crítica literaria tal como es practicada mayoritariamente en el ámbito hispanohablante propone un magnífico ejemplo del tipo de dirección que ésta haría bien en no seguir, lo cual ya es un avance: la crítica literaria en español ya sabe, al menos, qué no hacer.
 
Si hay razones para creer en la necesidad de más y mejor crítica literaria en español esto se debe, en tercer lugar, al hecho evidente de que buena parte de la literatura comercializada en estos momentos (en todos, posiblemente) es el resultado de unas manipulaciones en el ámbito del lenguaje que sólo pueden parecer inocuas a quien soslaye el hecho de que no son muy distintas a las que se producen en el ámbito también esencialmente lingüístico de la política. En el carácter manipulativo de la política práctica en el ámbito hispanohablante, la crítica literaria tiene la oportunidad de constituirse en un caballo de Troya que, refiriéndose explícitamente al ámbito poco relevante de la literatura, apunte a ésta como una disciplina potencialmente susceptible de conformar una resistencia al monopolio de la lengua por parte del Estado, una fabulosa caja de herramientas para aprender a usar los textos, pero también para oponerse a la manipulación que deviene de las instituciones, no sólo las estatales.
 
Una crítica literaria presidida por un compromiso no sólo estético (no poca cosa, por cierto, ya que la relación estrecha entre una buena crítica literaria, entendida como erudita y comprometida, y una buena literatura ha sido observada en más de una ocasión), por una visión individual de su función y de su necesidad, es la única que parece capaz de devolver la crítica literaria a los lectores (en la medida en que no limite su función a apuntar la incongruencia interna de ciertas obras sino también, y sobre todo, su congruencia con el sistema de valores que preside una sociedad esencialmente injusta) al tiempo que la saca del estadio de adormecimiento en el que se encuentra. Como sostuvo recientemente Michael Hasin, "la crítica literaria requiere fe, no en Dios pero sí en la literatura. Los críticos tienen que ser fundamentalistas, y desear misionar". Jean Sibelius, por su parte, recomendó: "Nunca prestes atención a lo que dicen los críticos: ninguna estatua ha sido erigida jamás en honor de ninguno de ellos", pero imaginar una nueva crítica literaria en español es también una oportunidad de pensar en la posibilidad, siquiera remota, de que los críticos literarios de ese ámbito hagan algo para merecerse (por fin) el mármol, o al menos el final de la emasculación simbólica.
 
 
(Publicado originalmente en Review 8. Buenos Aires, julio-agosto de 2016.)

[Publicado el 13/10/2016 a las 12:15]

[Etiquetas: Disidencias]

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Eunucos en un harén / Un 'estado de la cuestión' para la crítica literaria hispanohablante (1)

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Ilustr. Sean Mackaoui / Crédito, de su autor

1
 
«Los críticos nunca me preocupan, excepto cuando tienen razón», afirmó el dramaturgo británico Noël Coward, que agregó: «pero eso no sucede muy a menudo». A la larga lista de autores contrarios a la crítica literaria pertenecen, además de Coward, Alfred Lord Tennyson, quien llamó a quienes la practican «piojos en los rulos de la literatura», Søren Kierkegaard, que comparó la lectura de reseñas con «el largo martirio de ser pisoteado hasta la muerte por los gansos» y el extraordinario escritor irlandés Brendan Behan, quien afirmó que «los críticos son como eunucos en un harén: están allí cada noche, ven cómo lo hacen otros, saben cómo se debe hacer, pero no pueden hacerlo».
 
Ninguno de los cuatro fue objeto de una crítica feroz; de hecho, su importancia en sus tradiciones nacionales de pertenencia (y no sólo en ellas) se debe en buena medida a los críticos, por lo que sus afirmaciones tienen el valor que les otorga no ser el resultado de un cierto descontento o de la percepción por parte de estos autores de haber sido maltratados, sino de un desprecio por la crítica literaria omnipresente en nuestra cultura, también (por supuesto) en el ámbito hispanohablante. En este último, la inminencia permanente de una crisis pone la propia crisis de la crítica literaria en español bajo una perspectiva ligeramente distinta; pero hablar de ella también parece necesario en un momento en que la crítica literaria se enfrenta a una reducción de los espacios en los que es llevada a cabo en la prensa, un surgimiento de nuevos actores, una aparición de otros ámbitos, unas prácticas del relevo, una renovación de los valores que presiden la escena literaria, la instalación de temas y autores por parte de las corporaciones editoriales y, en general, un descrédito que constituyen la principal debilidad de la crítica en este momento, pero también (paradójicamente, y de alguna manera) una de sus potenciales fortalezas.
 
 
2
 
Muy posiblemente, las leyes de la óptica no valgan para la literatura, y tal vez sea por esa razón por la cual las cosas se ven más grandes desde lejos; este defecto de la percepción no sólo afecta a la visión que se tiene desde América Latina (desde el Río de la Plata, por ejemplo) acerca de lo que sucede en España, sino también, y sobre todo, a la que se tiene en España de lo que sucede en América Latina, como pone de manifiesto el hecho de que el mapa literario de la región que tan habitualmente se realiza desde España (toda vez que se quiere hablar de su novela negra, de las tendencias del "cuento latinoamericano" o, por el caso, de su crítica literaria) no sea tanto el resultado de una vocación imperialista sino de la pura y simple ignorancia de las especificidades nacionales; si se conocen las mismas, sin embargo, trazar un mapa de "la crítica literaria hispanoamericana" es una tarea dificultosa.
 
A la situación de, por ejemplo, la Argentina, donde la crítica literaria tiene una larga tradición y un presente relativamente brillante, se superpone, en ese sentido, la de una región como América Central donde (a excepción de Carátula, la revista dirigida por el escritor Sergio Ramírez, de Istmo y de algunas publicaciones similares y principalmente virtuales en Cuba y Nicaragua) la crítica literaria es prácticamente inexistente, lo que impide toda generalización. A pesar de ello, y no solamente en relación a la Argentina y a los países centroamericanos, existen algunas tendencias comunes en buena parte de los países del área y en España, la primera de las cuales es la dificultad (podría decirse, la imposibilidad) de que el crítico literario se profesionalice.
 
Naturalmente, la dificultad está relacionada con un fenómeno subyacente y casi ambiental en el ámbito hispanohablante: la reducción presupuestaria que afecta a la prensa de la región, no solamente a la cultural; esa reducción mina la posibilidad de que el aspirante a crítico literario pueda subsistir (como sucede en Estados Unidos y en los países ricos de Europa, como Alemania) de la actividad regular en la prensa escrita, de tal manera que éste se ve obligado a refugiarse en la enseñanza universitaria (ámbito que por lo general no provee de críticos a la prensa generalista, excepto en Argentina, México y, en menor medida, Chile) o a pensar la producción crítica como un medio y no como una finalidad en sí misma. A esa concepción de la crítica literaria como medio (generalmente para la adquisición del capital simbólico que el crítico, a menudo también escritor, desea y pretende utilizar para su propia producción literaria) le debemos buena parte del descrédito en el que la crítica literaria se encuentra actualmente, ya que es evidente que, por una parte, el crítico no está en condiciones de actuar con independencia (de hecho, al utilizar la crítica literaria como vehículo para su posicionamiento en la escena literaria, su dependencia del juicio de sus pares es absoluta), y, por otra, que la suya es una actividad eminentemente estratégica, con la concesión y la obtención de favores como principal fin en la mayor parte de los casos. "Un buen escritor no es per se un buen crítico, del mismo modo que un buen borracho no es automáticamente un buen camarero", afirmó Jim Bishop, y su frase podría ser puesta del revés sin que pierda nada: un borracho siempre es el peor camarero.
 
La acusación habitual de que la crítica literaria sería practicada principalmente por personas dispuestas a hacerse favores y en el marco de una sociabilidad literaria limitada en la que imperaría una política de buenos vecinos (es decir, que hay críticos literarios pero no hay crítica) está perfectamente fundada si uno se atiene a este aspecto de su práctica en el ámbito hispanohablante, y es posible predecir que continuará minando su legitimidad en la medida en que no existan los medios para la profesionalización del crítico, la prensa no recurra principalmente a especialistas provenientes del ámbito académico (sin intereses creados en la escena literaria, formados como críticos y libres de las presiones editoriales) y la reducción de espacios para la crítica literaria en la prensa no solamente generalista convierta a la práctica en una actividad de escritores para escritores. En este marco, es evidente que la cuestión del valor de la obra, e incluso el debate sobre la pertinencia o no de la crítica literaria negativa (que soslaya el hecho de que para el lector no tiene importancia si un libro le gustó o no le gustó a un crítico, pese a lo cual la gran mayoría de la crítica literaria en español sólo es vehículo de estas impresiones), no son cuestiones centrales, ya que todas ellas, que hacen a la función de la crítica, tienen lugar en el marco de la práctica de una crítica literaria que carece de función, que es un simple epifenómeno sociológico.
 
 
3
 
La reducción de espacios (puesta de manifiesto en la escasez de suplementos literarios y/o culturales y la desaparición progresiva o su migración al ámbito digital de las revistas literarias en español) tiene, sin embargo, un efecto beneficioso, que consiste en el surgimiento de nuevos espacios para ejercer la crítica literaria, en particular los relacionados con los ya no tan novedosos blogs y las redes sociales. Allí cabe absolutamente todo, desde la denuncia anónima, el intercambio de pullas y el pensamiento crítico, pero la buena noticia que emerge de él es la aparición de unos nuevos actores para la crítica literaria que, por su naturaleza (a menudo jóvenes, a menudo curiosos, a menudo no solamente lectores), ha contribuido ya a una renovación al menos parcial de las formas de determinar el valor de una obra literaria.
 
Aunque las revistas literarias y los suplementos de la prensa generalista no han hecho oídos sordos a la aparición de nuevas voces críticas, la práctica del relevo no ha afectado a la cuestión del valor, que todavía sigue siendo definido como hace décadas y a partir de elementos de valoración que están en crisis: originalidad, construcción del personaje, imitación de la "realidad", unidad de la obra, etcétera. En ese sentido, una de las razones para desconfiar de la crítica literaria y de quienes las practican en este momento es la aparente imposición tácita a los nuevos críticos por parte de los medios tradicionales de cierta forma de concebir lo literario y lo cultural que los envejece y domestica.
 
En torno a una revista literaria y en los suplementos culturales de la prensa generalista confluyen dos lógicas distintas y opuestas: la de contar lo que sucede, y la de contar sólo lo que importa y estimularlo; en general, la mayor parte de la prensa literaria hispanohablante se decanta por la primera de estas opciones, lo que le otorga un papel completamente subsidiario en relación a la industria editorial, en particular la española, que fuerza a la prensa a comprar una y otra vez sus proyectos y celebrarlos: ejemplo de esto son los premios literarios comerciales de relevancia, cuyo carácter viciado es tan evidente que ya ni siquiera constituye un tema de discusión en el ámbito literario y a los que, sin embargo, la prensa literaria se siente obligada una y otra vez a prestar atención.
 
 
(Publicado originalmente en Review 8. Buenos Aires, julio-agosto de 2016. Concluye el próximo jueves.) 

[Publicado el 11/10/2016 a las 12:15]

[Etiquetas: Disidencias]

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"¡Relájate! ¡Dios está a cargo!" / "Cada día es del ladrón" de Teju Cole

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No siempre es buena idea leer a un autor de otra forma que cronológicamente, puesto que, si el autor es bueno (y Teju Cole lo es en extremo), es probable que haya evolucionado de un libro a otro, en una progresión que hace que pasar de un segundo a un primer libro constituya un anticlímax. No lo es en el caso de Cole, sin embargo (Cada día es del ladrón, publicada originalmente en 2007, es editada por Acantilado en español tras el éxito de su novela Ciudad abierta, de 2012), y esto por una razón muy concreta: porque la naturaleza sinuosa y el carácter sensorial de su estilo caracterizan su obra desde el primero de sus libros, al tiempo que los vínculos temáticos entre ese libro y Ciudad abierta establecen una continuidad que refuta su orden de aparición. Si en Ciudad abierta el tema era Nueva York como palimpsesto y la soledad inherente al sujeto en la metrópoli, Cada día es del ladrón se ocupa de un regreso a Lagos y una constatación incómoda: ya no se puede vivir allí, pero tampoco se puede vivir en ninguna otra parte si no es como reacción a Lagos; literalmente, para no vivir en esa ciudad.
 
Ambos libros comparten un talento para el hallazgo del detalle significativo que hace de Cole, quien también es fotógrafo e historiador del arte, uno de los escritores más inmediatamente reconocibles de la literatura estadounidense contemporánea; la mirada de Ciudad abierta es la misma de Cada día es del ladrón, del mismo modo que lo son su perplejidad y su empatía, que aquí se proyecta sobre los sujetos más inesperados: mendigos, policías corruptos, estafadores por internet, predicadores religiosos (cuyo eslogan, "¡Relájate!¡Dios está a cargo!", resuena cínicamente en la hiperviolenta sociedad nigeriana), asaltantes de casas, vigilantes de museos saqueados por las autoridades, vecinos recelosos, familiares que no pueden distinguir entre humanistas y ateos, practicantes de medicina, aspirantes a abogado, pandilleros juveniles, dependientes dormidos, viejos amores, vendedores de agua corriente, farmacéuticos que dicen curar el sida, motociclistas, fabricantes de ataúdes. Se trata de los protagonistas conspicuos de la vida cotidiana en Nigeria (y, en menor medida, en la práctica totalidad del África subsahariana), pero Cole es hábil para no hacer de ello ni el objeto de una nostalgia imprecisa ni un motivo orientalista.
 
Leer Cada día es del ladrón como un travelogue africano sería, en ese sentido, erróneo; reflexionando sobre dos accidentes de la aviación comercial sobre los que la Justicia nigeriana no creyó necesario pronunciarse, Cole da cuenta de una debilidad del carácter que, en realidad, es extensible a cualquier país subdesarrollado, y resuena especialmente en América Latina y en España:
 
[...] los nigerianos no están dotados filosóficamente para tratar con los bienes materiales que tanto desean consumir. Hacemos despegar aviones pero no los fabricamos, y mucho menos invertimos en investigación aeronáutica. Usamos teléfonos móviles pero no los hacemos. Más importante aún, no favorecemos formas de pensar que lleven al desarrollo de teléfonos o turbinas. [...] El presidente [...] persiste en un sermoneo continuo, algo en lo que se parece mucho a sus votantes. El caballo de batalla del presidente Obasanjo es la "imagen" del país. Cree que los críticos de Nigeria son los que más daño le hacen. Los califica de antipatriotas perniciosos. Insiste en que el único defecto real está en señalar los defectos. [...] Aunque los edificios y las calles de la capital den la idea de una sociedad ordenada, la realidad es la opuesta (121-122).
 
En la que posiblemente sea la mejor descripción de la condición del sujeto migrante, Iain Chambers afirmó: "La migración es un viaje de ida: no hay ningún 'hogar' al que volver". En Cada día es del ladrón, Cole cree encontrar algo parecido a una razón para albergar ciertas esperanzas respecto de su país en una niña que ve con él un día la televisión y en una lectora en un autobús repleto. Pero su regreso a Nigeria le enseña que no hay hogar al que volver, y se marcha de regreso a los Estados Unidos en cuanto puede.
 
 
Teju Cole
Cada día es del ladrón
Trad. Marcelo Cohen
Barcelona: Acantilado, 2016

[Publicado el 27/9/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Teju Cole, Novela, Crónica, Acantilado]

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'Arte malo', sus adeptos / El nacimiento de la fealdad

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Sin redención posible / Una pieza del MOBA / Crédito, de su desafortunado/a autor/a

1
 
"Renoir apesta como pintor", podía leerse en una de las pancartas; "ReNOir", en otra: en octubre del año pasado, dos docenas de manifestantes exigieron frente al Metropolitan Museum of Art de Nueva York que se retirasen de sus salas cuarenta y nueve imágenes del pintor francés Pierre-Auguste Renoir; según los manifestantes, "unas indefendibles rayas de melaza mal trazadas".
 
Ninguna de las obras de Renoir fue retirada hasta el momento, aunque no se puede decir que sus detractores hayan fracasado: el solo hecho de que la protesta tuviese lugar es un triunfo para su causa, así como para aquellos que creen necesaria una profunda reescritura de la historia del arte para que ésta dé cuenta del importante papel jugado en ella por las mujeres o se desprenda de sus elementos racistas: desde hace algunos meses, por ejemplo, el importante Rijksmuseum de Ámsterdam está expurgando su cartelería de palabras malsonantes para un público poco habituado a ellas (aunque sí a una corrección política excesiva) como "negro", "hotentote" o "mahometano".
 
 
2
 
En los últimos tiempos, la multiplicación de páginas web que recogen obras de arte grotescas permite pensar que los intentos de reescribir la historia de esa disciplina incluyen en su programa la incorporación de aquello que ha sido excluido por ser considerado "feo", "desagradable" o "mal hecho". Un ejemplo de esto es el Museum of Bad Art, una institución privada fundada en un sótano de Boston en 1993 cuyo propósito es "coleccionar, preservar, exhibir y celebrar el arte malo en todas sus formas y en toda su gloria"; su colección (parte de la cual es exhibida en línea en la página web del museo) incluye retratos involuntariamente monstruosos, paisajes incongruentes y desnudos perturbadores en su fealdad: sus autoridades, por cierto, han anunciado que están dispuestas a hacerse cargo de los Renoir si el Metropolitan Museum of Art cede a las presiones y deja de exhibirlos.
 
A menudo dependientes de las contribuciones de sus usuarios, casi siempre más virtuales que reales, sitios como el Museum of Bad Art, The Weirdest, Worst Art, Awkward Family Photos (retratismo mal hecho y/o son de pésimo gusto), la apasionante colección de catástrofes arquitectónicas reunida en Ugly Belgian Houses, las páginas de Tumblr dedicadas al fan art fallido y a portadas de libros y de discos especial, apasionadamente malas, son manifestaciones de un intrigante descubrimiento de la fealdad por parte de millones de personas en todo el mundo.
 
¿Qué hay detrás de todo ello? La localidad aragonesa de Borja ha visto multiplicado el número de sus visitantes después de que la "restauración" de una imagen religiosa por parte de una pintora aficionada de ochenta y un años de edad saliese deliberadamente mal en 2012; por absurdo que parezca, miles de personas visitan Borja cada año para fotografiarse junto a una imagen que el corresponsal de la BBC en España describió como "un dibujo a cera de un mono muy peludo", en una manifestación de que la fealdad se ha vuelto tan convocante como la belleza.
 
En algún sentido, sin embargo, siempre ha sido así: los freaks shows, las atracciones de feria y los enanos del circo han disfrutado de un público numeroso durante toda su existencia, en buena medida debido a que su exhibición prometía a los visitantes que la deformidad y el horror no los rozarían, restringidos como estaban a seres cuya naturaleza era excepcional. Pero parece inapropiado buscar en ellos una explicación del interés actual por la fealdad y lo fallido y "malo" en arte.
 
 
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Ésta debe ser buscada en las innovaciones técnicas que han tenido lugar en las últimas décadas y han alterado nuestra forma de producir y consumir imágenes: si Photoshop, los filtros de Instagram y el perfeccionamiento de los dispositivos de captura en los teléfonos móviles han hecho prácticamente imposible producir imágenes fallidas, si la popularización de los procedimientos de captura, tratamiento y publicación de imágenes han llevado a la uniformización de las mismas, si (como afirma el notable artista visual español Joan Fontcuberta) vivimos tiempos post-fotográficos, en la atracción por la fealdad puede vislumbrarse una cierta nostalgia de épocas en las que la uniformización todavía no se había producido y, por lo tanto, la producción de imágenes suponía la posibilidad de fracasar en ese propósito pero también la de que en el proceso apareciese la singularidad, una individualidad de la mirada que actualmente escasea.
 
El Museum of Bad Art y los sitios similares interesados en la fealdad y en lo fallido (pero también las protestas contra Renoir) secularizan el arte pictórico, restándole gravedad y reverencia a las obras y a nuestro vínculo con ellas, al tiempo que disuelven el arte en el ámbito de las otras producciones materiales del hombre, poniendo de manifiesto que en éste, también, se puede fallar: más aún, que lo que determina si se ha fallado o no es un consenso histórico y, por consiguiente, frágil. En el interés por el arte "malo" hay, en ese sentido, una forma de resistencia, así como un cuestionamiento posiblemente involuntario respecto a cuestiones importantes para nuestra comprensión de la producción artística no sólo visual: qué es una obra de arte, quién dice que lo es, por qué es exhibida en museos, quién dice que una persona es un artista y quién determina que no lo es; cómo podría una obra de arte ser "mala" si, finalmente, como dice el refrán, la belleza está en el ojo del que la contempla.
 
 
(Publicado originalmente en El País/Ideas, 9 de septiembre de 2016.)

[Publicado el 23/9/2016 a las 18:15]

[Etiquetas: Disidencias]

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Un espejo de mano / "Noche es el día" de Peter Stamm

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Una atractiva presentadora televisiva, su marido, el redactor de cultura de una revista de circulación nacional, un pintor misterioso que sólo retrata mujeres desnudas y se las arregla para que Gillian, la presentadora, pose para él: el trío que conforman los personajes de Noche es el día parece la constelación predecible de una historia que, predeciblemente, incluirá infidelidades y separaciones; si, pese a ello, la nueva novela del suizo Peter Stamm (Weinfelden, 1963) escapa del melodrama estereotipado que podría haber sido es gracias a un accidente; más precisamente, al que le cuesta la vida al redactor de cultura y deforma el rostro de la presentadora televisiva. A partir de allí, todo lo que sucede con ella y con el pintor (y con el pintor y con ella, y con ella más tarde) es sorprendente, inesperado.
 
Peter Stamm tiene un talento único para partir de situaciones irremediablemente banales y a partir de allí construir muy buenas historias, algo que también sucedía en Siete años, su novela anterior, en la que el arquitecto insatisfecho, su brillante (aunque fría) esposa y la polaca fea y algo palurda con la que éste se acuesta acababan protagonizando la versión irremediablemente triste (pero no por ello menos lograda) de lo que podríamos llamar una familia feliz. Stamm escoge sus personajes con la atención por el detalle (y la indiferencia por su dolor) que emplea el entomólogo con sus especímenes y los conduce a ninguna parte, excepto a una especie de culminación o revelación interior muy, muy poco explícita: cuando todo termina, cuando Gillian deja atrás al pintor y la vida que consiguió armarse con los restos de su existencia anterior, el lector comprende que la tristeza sin dramatismo y el fracaso sin violencia de los personajes de Stamm esconde un cierto triunfo, de los personajes y de su autor. Un uso notable de la elipsis por parte de este último y la incapacidad para expresarse de sus figuras llevan a que una profunda tensión recorra todos sus textos; contar más de Noche es el día sería, en ese sentido, un error; no leer a Peter Stamm, uno de los autores europeos más extraordinarios del momento, sería, por parte del lector, una torpeza. Algo en su literatura recuerda al espejo de mano que Gillian sostiene frente a sí en el hospital, tras el accidente: la joven sabe que el rostro que verá en él será terrible, pero también sabe que ese rostro será el suyo, y que no tendrá otra cosa con la que seguir viviendo; entonces, temblorosamente, alza el espejo.
 
 
Peter Stamm
Noche es el día
Trad. José Aníbal Campos
Barcelona: Acantilado, 2016

[Publicado el 20/9/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Peter Stamm, Novela, Acantilado]

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"Materiales verdaderos, dicción delirante" / "Los diarios de Emilio Renzi II" de Ricardo Piglia

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A sólo un volumen de que concluya el proyecto autobiográfico de Ricardo Piglia, la pregunta sobre la naturaleza de ese proyecto es inevitable. ¿Qué es (qué son, sería más apropiado decir) estos "Diarios de Emilio Renzi" en cuyo segundo volumen se narran la sociabilidad exacerbada de Ricardo Piglia durante el período comprendido entre 1968 y 1975, un asalto del ejército a un edificio en el que vivía el autor y que pudo tenerlo como objeto o no, las discusiones en torno al "caso Padilla", que fortalecieron en él sus dudas sobre la Revolución Cubana, la articulación de un nuevo canon para la literatura argentina compuesto por Manuel Puig, Juan José Saer y Rodolfo Walsh? ¿Qué género atribuirle a un texto en el que se mezclan las introspecciones y el ejercicio de la contabilidad con pequeñas piezas ensayísticas sobre las novelas de iniciación argentinas, la traducción entendida como práctica social, la narración como toma de decisiones, los tres procedimientos más frecuentes en la obra de Jorge Luis Borges y su doble enunciación, la politicidad de las formas literarias, el "punto de vista" en la obra de Francis Scott Fitzgerald? ¿Cómo leer un libro cuyos personajes recurrentes son presentados con una inicial que facilita su identificación inmediata por parte del lector argentino (Piri L., Rodolfo W., David V., Andrés R., León R., Miguel B., Víctor G., José A., Mario S., Beatriz S., Osvaldo L.) pero cuyo autor se oculta en el pliegue que conforman un pseudónimo y lo que (de no mediar evidencia que afirme lo contrario) un ejercicio de reescritura? En otras palabras, ¿qué implicaciones tiene para los protagonistas de este libro el hecho de que sus personajes aparezcan detenidos en el pasado al tiempo que el narrador puede ejercer sobre esos hechos del pasado un juicio retrospectivo? ¿De qué forma (por fin) leer un texto que recorta una escena intelectual y política, con sus discusiones y sus prácticas, en un momento en el que esa escena no existe y las prácticas han cambiado radicalmente?
 
"Los años felices" de estos Diarios de Emilio Renzi conforman, en palabras de su autor, "una intrincada red de pequeñas decisiones que formaban secuencias diversas, series temáticas" (12); pese a ello, Piglia abandonó rápidamente la idea original de publicarlos "ordenados en series temáticas" debido a que hacerlo suponía la pérdida de "la sensación de caos y confusión que un diario registra" (13). Ambas sensaciones son habituales durante la lectura de esta reunión de "materiales verdaderos [y] dicción delirante" (374), este "archivo o registro de [una] educación sentimental" que constituye "una lectura escrita de una escritura vivida" (79). "Creo que todo lo que escribo es autobiográfico, sólo que no narro los hechos directamente" (23), dice Piglia; las preguntas que la complejidad de su proyecto diarístico generan son el último regalo del autor de Respiración artificial a la literatura argentina y a sus lectores, quienes saben ya que son las preguntas las que impulsan la discusión sobre literatura hacia el futuro.
 
 
Ricardo Piglia
Los diarios de Emilio Renzi II. Los años felices
Barcelona: Anagrama, 2016

[Publicado el 15/9/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Ricardo Piglia, Diarios, Anagrama]

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"¿Sabremos algún día quién eres?" / Una entrevista a Elena Ferrante (Cita)

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"Anonimity" / Una obra de Chaney Trotter / Crédito, de su autora /

¿Nunca te has arrepentido de tu decisión de ser anónimo/a? Al fin y al cabo, las reseñas tienden a ocuparse más del "misterio de Elena Ferrante" que de la calidad de tus libros. Al poner el énfasis en tu supuesta personalidad, ¿los resultados no son lo opuesto de lo que esperabas?
 
No, no me arrepiento. Según lo veo yo, tratar de acceder a la personalidad de un escritor escarbando en las historias que ofrece, los personajes que pone en escena, los paisajes, los objetos, en entrevistas como esta (siempre, y sólo, breves) y recurriendo a la tonalidad de su escritura no es otra cosa que una buena manera de leer. Lo que llamas "el énfasis" me parece honesto si se basa en las obras y en la energía de las palabras; muy distinto es el de los medios de comunicación, la preeminencia del ícono del autor sobre su trabajo. En el último caso, el libro funciona como la camiseta de una estrella de la música pop, la cual, sin el aura de la persona que aparece en ella, se vuelve completamente insignificante: ése es el énfasis que no me gusta.
 
¿Te molesta que se sospeche que tu trabajo es el producto de varias personas?
 
Me parece un buen ejemplo para la conversación que estamos teniendo. Estamos habituados a derivar la coherencia de las obras de la de su autor, no la del autor de la de sus obras; un hombre o una mujer ha escrito unos libros y esto nos parece suficiente para convertir esto en parte integrante de la obra: hablamos con simpleza sobre los orígenes del escritor, sobre sus libros exitosos y aquellos que no lo son tanto; decimos que ha encontrado su voz inmediatamente, que ha experimentado con diferentes géneros y estilos; reconocemos unos temas recurrentes, unas circunstancias, una evolución o una involución. En contrapartida, tenemos Mentira y sortilegio y Araceli, pero no una escritora llamada Elsa Morante. Estamos tan poco habituados a comenzar por los textos, por mirar en ellos en busca de coherencia o disparidad que el caso contrario nos confunde rápidamente. Habituados a la supremacía del autor, cuando no hay autor, o ha sido removido, comenzamos a ver distintas "manos", no sólo en el tránsito de un libro a otro, sino también de página en página.
 
Entonces, ¿Sabremos algún día quién eres?
 
Soy Elena Ferrante: he publicado seis libros en veinte años. ¿No te parece suficiente?
 
 
En:
Elena Ferrante
Frantumaglia: Bits and Pieces of Uncertain Origin
Trad. Ann Goldstein
Nueva York: Europa Editions, 2016

[Publicado el 13/9/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Elena Ferrante, Citas]

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Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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