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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 25 de octubre de 2014

 Blog de Patricio Pron

Actualizaciones (V) / Sergio Mora / Juan Tallón / Miguel Sáenz

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Un tiempo atrás hablábamos aquí del libro de Joaquín Reyes Realidad a la piedra y del surrealismo pop que permeaba ese libro (así como las teleseries del grupo de actores y guionistas manchegos al que Reyes pertenece). A más de diez años del comienzo de La hora chanante, el programa que otorgó masividad a este tipo de humorismo, el surrealismo pop con referencias castizas es ya un elemento central de la cultura española contemporánea y la editorial barcelonesa La Cúpula publica una contribución sustancial a esta corriente: Typical Spanglish de Sergio Mora, un cómic/libro de poesía/catálogo de exposición protagonizado por un extraterrestre con un botijo por cabeza que ofrece inspiración a quienes visita. A algunos esto le recordará ligeramente a cómics de Daniel Clowes como El rayo mortal. No es ninguna casualidad: Mora homenajea aquí al autor de Ghost World y a creadores como Charles Burns y Jack Kirby, aunque nunca olvida sus raíces y el sitio en el que se encuentra. (Véase por ejemplo la conejita tatuada de la ilustración, a la que ya quisiéramos conocer nosotros, dicho esto en plural mayestático.)
 
 
2
 
A algunos lectores les parecerá (también) que no existe nada que vincule el penoso encierro en un ascensor con un sacerdote católico con el Maracanazo, la sede del Ministerio de Justicia de la calle San Bernardo con un periódico de Galicia y los ladrones de libros y la muy sana costumbre de espiar a los vecinos con Los Planetas y Jack El Destripador. A esos lectores sólo se les puede recomendar la lectura de El váter de Onetti de Juan Tallón (Ourense, 1975), una novela que trata de todas estas cosas, pero también de lo que sucede cuando suceden las cosas importantes, entre ellas la lectura. El váter de Onetti es un paréntesis bienvenido en una época en la que uno tiene la impresión a veces de encontrarse rodeado de escritores que no leen y escriben para lectores que también prefieren no leer, y hay que darle gracias a su autor por haberla escrito y a los editores de Edhasa por haberla publicado, abriendo con ella Tusitala, una nueva colección presidida, dicen sus editores, por "el único criterio de la calidad literaria".
 
 
3
 
Al visitante regular a este diario de lecturas (y no sólo a él) el nombre de Miguel Sáenz no le resulta desconocido, puesto que tampoco le son ajenos los nombres de Thomas Bernhard, Alfred Döblin, Friedrich Dürrenmatt y Herman Broch, a todos los cuales tradujo. Recientemente, la editorial de la Universidad de Salamanca tuvo el acierto de publicar algunas de sus intervenciones públicas con el título de Traducción: Dieciocho conferencias nada magistrales y dos discursos de circunstancias. Una objeción: en este libro (cuyos temas son la relación entre el autor y el traductor, y sus variantes; la traducción entre culturas; la cuestión de a qué variante del español se debe volcar la traducción, el traductor como escritor, la enseñanza del arte u oficio de traducir; etcétera), ni las conferencias son "nada magistrales" ni los discursos son "de circunstancias"; hay aquí una mezcla de erudición y experiencia que lo convierte en un imprescindible para quienes tengan interés en la traducción, pero también para todos aquellos a los que les importa la literatura, de la cual la traducción es heterónimo, un nombre más.
 
 
Sergio Mora
Typical Spanglish
Barcelona: La Cúpula, 2013
 
Miguel Sáenz
Traducción: Dieciocho conferencias nada magistrales y dos discursos de circunstancias
Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2013
 
Juan Tallón
El váter de Onetti
Barcelona: Edhasa, 2013

[Publicado el 07/11/2013 a las 12:00]

[Etiquetas: Sergio Mora, Miguel Sáenz, Juan Tallón, Edhasa, La Cúpula, Ediciones Universidad de Salamanca, Cómic, Novela, Miscelánea, Actualizaciones]

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Las contradicciones de Susan Sontag / "Siempre Susan" de Sigrid Nunez

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"A pesar de todas sus pasiones, su inmenso apetito por la belleza y el placer, su famosa avidez y el infatigable ritmo de una vida tan intensa que podía despertar la envidia, estaba mortalmente insatisfecha [...]. Y a pesar de sus innegables logros, todos los honores obtenidos con esfuerzo y los elogios bien merecidos, la sensación de fracaso se aferraba a ella como el luto a una viuda". Nunca nadie había dicho nada semejante acerca de la muy exitosa y en absoluto fracasada ensayista norteamericana Susan Sontag (1933-2004); en contrapartida, muy pocos la conocieron tan bien como Sigrid Nunez (1951). La escritora estadounidense tenía veinticinco años de edad cuando sus jefes en The New York Review of Books le pidieron que fuese a la casa de una de sus colaboradoras a echarle una mano con la correspondencia atrasada, un trabajo poco apetecible de no ser porque esa colaboradora era la autora de Contra la interpretación (1966) y de un puñado de ensayos que habían contribuido como pocos a comprender las representaciones artísticas contemporáneas, incluyendo el camp. Nunez no estaba muy familiarizada por entonces con su obra pero aceptó el encargo; su resultado no fue la liquidación de la correspondencia atrasada sino algo mucho mejor: una convivencia de varios años motivada por el hecho de que la joven se convirtió en la pareja de David Rieff, el hijo de Sontag.
 
Siempre Susan (un título muy camp, por cierto) es la memoria agradecida pero en absoluto carente de sombras de esos años. No es una biografía de la autora de "El modo en que vivimos ahora" (1986), probablemente el primer texto de ficción sobre el sida que se haya publicado nunca, ni un análisis de su obra, sino algo mucho más interesante para el lector interesado en Sontag (y relativamente indiferente a la proliferación de ambos): una memoria detallada y rica en matices de lo que Lydia Davis llamó "el lado más privado de una figura pública compleja y a menudo contradictoria". Nunez recuerda de sus primeras horas con la ensayista las llamadas ininterrumpidas de amigos y colegas que se interesaban por su salud (acababa de sobreponerse al cáncer sobre el que escribiría en La enfermedad y sus metáforas), un almuerzo escasamente glamoroso en la pequeña cocina (una lata de crema de champiñones Campbell's a medias; Sontag no cocinaba), y la escasa predisposición al trabajo de la autora, que ese día la despachó pidiéndole que volviera al día siguiente. De los días siguientes (fueron muchos, distribuidos en algo más de dos años), Nunez recuerda el entusiasmo con el que Sontag le habló siempre de sus editores en The New York Review of Books y en Farrar, Straus and Giroux, su amor por la comida y sus intentos de dejar de fumar (que hacían que su peso fluctuara notablemente, lo que le molestaba), sus pésimos recuerdos de la infancia y del matrimonio con Philip Rieff (definía ambos como una "condena en la cárcel"), su frustración por no ser considerada seriamente como escritora de ficción (lo conseguiría en 1992 con El amante del volcán), su amor por los niños (y las crías de animales: "Una vez vio un elefante bebé muy de cerca, contó, y se quedó tan abrumada que ‘lloré y lloré'"). También sus muy peculiares ideas acerca de cómo educar a un hijo, su admiración por las clases altas, su idea de que la feminidad era una limitación, sus amores (con "hombres mezquinos e inteligentes y mujeres bobas", decía; entre ellos, por cierto, el notable poeta ruso Joseph Brodsky), sus problemas económicos y su desprecio por las conferencias con las que trataba de solucionarlos ("Se había ganado la reputación de ser un monstruo de arrogancia e inconsideración, pero, así funciona el mundo: seguían llegándole invitaciones y ella seguía aceptándolas"), su fascinación por todo lo que fuese nuevo y excitante, su pasión por los viejos filmes, su voracidad.
 
Sontag se convirtió con el tiempo en la "mentora" de Nunez, a la que aconsejaba acerca de qué leer y cómo escribir y dónde publicarlo; sin embargo, no parece haberla tomado muy en serio como escritora (en una ocasión, al terminar una lectura pública, Sontag se le acercó y dijo, por todo comentario: "Lees muy bien"). En contrapartida, Nunez parece haber tenido buenas razones para dudar de los métodos de su anfitriona, que escribía frenéticamente durante cortos períodos de tiempo sostenida por las anfetaminas y el tabaco. Si la escritura de Sontag estaba presidida por la velocidad y por el deseo de no quedarse atrás, de ser absolutamente contemporánea con lo que analizaba, la de Nunez se vuelca por completo hacia el pasado y tiene la lentitud de la memoria; de ella emerge el retrato de una mujer contradictoria y compleja, insegura y competitiva cuyo lema era "nunca es suficiente" (142), alguien cuya estatura se agiganta a ojos incluso del lector más interesado en su obra porque muestra que su grandeza intelectual era el resultado de un dolor que nadie pudo aliviar nunca, de una soledad que nunca halló consuelo. Un gran libro.
 
 
Sigrid Nunez
Siempre Susan. Recuerdos de Susan Sontag
Trad. Mercedes Cebrián
Madrid: Errata Naturae, 2013
 
[Publicado originalmente en ABC Cultural. Madrid, octubre de  2013.]

[Publicado el 05/11/2013 a las 11:30]

[Etiquetas: Sigrid Nunez, Susan Sontag, Errata Naturae, Memorias]

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"La casa de hojas", Mark Z. Danielewski / Diario de lectura 5

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"The Art of Clean Up" del fantástico Ursus-Wehrli 5. Crédito, del autor.

21/11/2013, 13.01 (hasta la página final)
 
01. Karen ha entra en la casa; cuarenta y nueve minutos después de hacerlo, está en el jardín delantero de su casa, llorando y con Navidson en brazos a punto de morir por congelamiento. Éste se recupera pero pierde la mano derecha, la parte superior de una oreja, varias secciones de piel de la cara y el ojo izquierdo, además de necesitar muletas por el resto de su vida. La casa se "disuelve", pero vuelve a aparecer y los Navidson la cercan con una valla de tres metros de altura que no permite entrar ni salir nada de ella.
 
02. A diferencia de la mayor parte de los textos de género (en este caso, de terror), La casa de hojas no pretende "suspender la incredulidad" del lector, sino que exige que el lector manifieste esa incredulidad y sospeche acerca de lo que se le cuenta a lo largo de setecientas páginas; algunos pensarán que es un esfuerzo arduo y que la recompensa es escasa, pero quienes acepten jugar el juego (y hacerlo con igual intensidad en cada una de sus páginas pese al carácter desparejo de la obra) se sentirán recompensados y puede que sigan pensando en el libro incluso un par de semanas después de haberlo leído; algunos verán en ella no mucho más que experimentalismo gratuito, pero otros celebrarán ese experimentalismo gratuito creyéndolo el signo de los tiempos.
 
03. Apéndices y materiales para la confección del libro: poemas atribuidos a Truant (relativamente buenos) y a Zampanò (malos); collages con referencias a Jack London y Jorge Luis Borges; la necrológica del padre de Truant; las cartas que su madre le ha enviado desde el hospicio desde 1983 hasta 1989, cuando se ahorca con unas sábanas en su cuarto en el Instituto Three Attic Whalestoe (el nombre del sitio es significativo), a los cincuenta y nueve años de edad (en las cartas, nuevamente, el personaje se vuelve loco pero sólo formalmente, aunque lo más importante en ellas es la demanda y el dolor que atraviesa estas cartas tan cursis; la autora pide disculpas una y otra vez a su hijo por un accidente infantil y le dice que lo ahorcó porque deseaba ahorrarle el dolor de vivir, se repite, sobreescribe, gira en círculos) (muy buen trabajo de Calvo en la traducción de la escritura en clave de la mujer); citas (de Marguerite Duras, La Ilíada, Chéjov, Plinio El Joven y La epopeya de Gilgamesh principalmente) acerca de las casas, la ceniza y la oscuridad; una sección de "evidencia en contra" que el lector debe recomponer; listas de posibles títulos para los capítulos; apuntes supuestamente tomados por Zampanò del 17 de abril de 1955 hasta su muerte el 23 de diciembre de 1996, con picos de producción en 1968, 1988, 1990, 1991 y 1996; carta al director; un texto en francés; dibujos de Zampanò y fotos de casas realizadas por Truant durante su viaje. Todos estos elementos, cuya finalidad es siempre aportar al carácter verosímil del relato, en realidad no consiguen disipar la sospecha del lector y parecen un relleno innecesario.
 
04. La referencia al infierno, al pasillo y al hogar ("Vivo al final de un pasillo interminable que los condenados con más suerte pueden llamar infierno simplemente [...] pero que los mucho más desafortunados ateos se deben acostumbrar a llamar hogar", 624), permite pensar que, al menos para la madre, la casa es el infierno y ambos son la locura, y que el manuscrito de "El expediente Navidson" es una creación de Truant para conjurar la locura materna, con el consiguiente resultado de que Zampanò también es un personaje creado por él y no una persona existente en el mundo de la novela, como el lector ha creído hasta el momento.
 
05. Bret Easton Ellis dijo imaginar a "Thomas Pynchon, J.G. Ballard, Stephen King y David Foster Wallace haciendo reverencias a los pies de Danielewski, ahogándose de asombro, sorpresa, risa y pavor". Claro que Easton Ellis es famoso por decenas de cosas, ninguna de las cuales es su talento como lector. No se me ocurre que nadie pueda inclinarse ante Danielewski excepto que se le haya caído algo, pero sí es cierto que su ambición está a la altura de la de los autores mencionados, en los que arroja mejores resultados.
 
06. Menomonie, Wisconsin, existe; deriva su nombre del lago Menomin; su principal actividad económica es la producción maderera.
 
07. El juego con el lector no se detiene ni siquiera en la página de créditos, donde figura un también ficcional Talmor Zedactur.
 
08. Tres citas en la última parte del libro: "[...] un laberinto laberíntico" (544), "(((((((((((Jonás en el vientre de la ballena)))))))))))" (546), "y este gran mundo azul nuestro / parece una casa de hojas // momentos antes del viento" (563).
 
09. "The Fifty Year Sword".
 
10. Yggdrasil: nunca he sabido si el fresno que representaba el universo en la mitología nórdica era una imagen del paraíso o del infierno. Buscar.

[Publicado el 01/11/2013 a las 12:00]

[Etiquetas: Mark Z. Danielewski, Diario de lectura, Novela, Alpha Decay, Pálido Fuego]

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"La casa de hojas", Mark Z. Danielewski / Diario de lectura 4

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"The Art of Clean Up" del fantástico Ursus-Wehrli 4. Crédito, del autor.

20/11/2013, 11.21 (hasta la página 500)
 
01. Así van las cosas en la casa de hojas: Karen ha decidido empacar para regresar a Nueva York con los niños; todos los objetos de Feng Shui que había dispuesto en la casa han desaparecido. Navidson regresa sorpresivamente al cuarto día de ausencia, trayendo las cintas de Holloway. El dormitorio se derrumba sobre sí mismo y un agujero empieza a tragárselo todo, incluyendo el piso de la sala de estar, de la que Navidson y Reston consiguen escapar prácticamente de milagro. Aunque Navidson había prometido que regresaría a Nueva York con Karen y los niños, lo que hace es volver a la casa tras hacerse cargo de las cosas de su hermano e inicia (mejor pertrechado que en ocasiones anteriores) la quinta expedición al pasillo. Karen tiene un rollo con un actorcillo, pero después decide que le corresponde ir a buscar a Navidson, y regresa a la casa; antes ha editado el material audiovisual dejado por Navidson: uno de los cortos que prepara incluye los testimonios de personas que han visto supuestamente el primer montaje, entre ellos Stephen King (el más sensato), Jacques Derrida, Camille Paglia Stanley Kubrick, Harold Bloom, Anne Rice y Hunter S. Thompson (nada de ello aporta mucho, sin embargo). También un corto con imágenes de Navidson y de su vida juntos que el narrador define como un "laberinto de amor" en contraposición al "laberinto de oscuridad" que representaría la casa. A continuación se trazan los orígenes de un manuscrito de 1610 en el que se hablaría del carácter singular del terreno en el que estaría asentada la casa (tampoco aporta mucho).
 
02. Una observación sobre Karen, que explicaría algunos rasgos del personaje:
 
"[...] un fin de semana de otoño en que su madre estaba de viaje, el hombre [el padre de Karen y de Linda, que es quien cuenta la historia] se llevó a las dos chicas a una vieja granja, donde obligó a Karen (de catorce años) a meterse en un pozo y la dejó allí mientras violaba a Linda. Después obligó a Linda a meterse en el pozo y le hizo lo mismo a Karen" (347).
 
03. Truant se vuelve (aun más) loco en las páginas 337-338 (la página 297 ya lo mostraba perdiendo el control), pero su locura (y de forma invertida en relación al cuerpo central de la novela) no es convincente porque no afecta a la forma, es puro tema. Tambor lo invita a visitarla y él no lo hace: Truant no abandona su apartamento, tiene pesadillas, baja nueve kilos, le cortan el teléfono y la electricidad, compra armas. A Lude le da una paliza El Hombre de Gdansk. Truant queda contaminado por el uso de la ese alta (similar a una efe) en vez de ese en el documento antiguo que ha leído: al salir a la calle se encuentra un cartel con la misma característica.
 
04. (Esto último recuerda el hecho de que las intervenciones de Truant a menudo tienen la forma de cuentos breves, no todos ellos muy buenos.)
 
05. Naturalmente, el pasaje de la destrucción de la casa imita al final de "La caída de la casa Usher" de Edgar Allan Poe; como tal, y por el hecho de que es un recurso narrativo visto ya decenas de veces (comenzando por Poe), no provoca ninguna impresión particular, o al menos no la impresión que se suponía que debía provocar.
 
06. Al parecer, faltan cuarenta páginas del texto (lo que es una buena manera de deshacerse de una explicación poco atractiva sobre mineralogía en la que el narrador se ha enredado por su cuenta. Posiblemente esta sea la principal virtud de La casa de hojas, su capacidad para absorberlo todo, incluyendo el error, y justificarlo con su propia forma.
 
07. El significante vacío y cómo éste es llenado permanentemente:
 
"En muchos sentidos, la casa de Navidson funciona como un enorme tanque de aislamiento. Desprovisto de luz, de cambios de temperatura y de noción alguna del tiempo, el individuo empieza a crear su propio [] [] [] [] [] [] [] [] sensorial, y [] []pendiendo de la duración de su estancia empieza a proyectar más y más de [] [] [] [] [] [] [] [] personalidad en las paredes desnudas y los []asillos vacíos" (330).
 
08. A la pregunta de por qué Navidson regresa a la casa se proponen tres respuestas: "el Alegato Kellog-Antwerk", "Los Criterios Bister-Frieden-Josephson" y "La Teoría Haven-Slocum", que proponen visiones alternativas centradas en el deseo de posesión, la aniquilación de sí mismo y el beneficio social implícito. Nada de esto agrega mucho al libro. Tampoco la edición facsimilar de la supuesta carta que Navidson deja a Karen antes de regresar a la casa ni los tres sueños de Navidson (uno de ellos, desaparecido) que aparecen a continuación. En este último caso, la pregunta es cómo puede el narrador saber de esos sueños si hasta el momento no ha dado muestras de poder acceder a la interioridad del personaje (siendo esa imposibilidad de acceso a su conciencia una de las razones por las que el libro "se sostiene" como investigación). Se trata de una transgresión de la focalización predominante, curiosa en un libro tan bien pensado como éste, pero claramente un error del autor. (Nuevamente, aquí el tema es cómo, al igual que la casa, el libro lo absorbe absolutamente todo, incluyendo lo inverosímil, lo incorrecto en sus propios términos o lo banal, como en el caso de la imitación del cuento de Poe.)
 
09. Truant abandona el manuscrito y se marcha. Karen regresa a la casa y se instala en ella: no hay ningún rastro de Navidson, pero un día se materializan en el dormitorio de los niños su mochila, su ropa y su saco de dormir, así como cartuchos y cajas de película de dieciséis milímetros y una docena de cintas, que Karen ve. Mientras las ve, a sus espaldas, la casa vuelve a convertirse en oscuridad.
 
10. En las cintas se ve cómo Navidson recorre cientos y cientos de kilómetros de pasillos que presentan las irregularidades e imposibilidades físicas habituales en la casa. Llega a un abismo en el que hay una especie de garita; duerme allí y al despertar descubre que la puerta de la garita se ha esfumado. Empieza a subir por unas escaleras hasta una especie de cámara circular y luego más alto por una especie de tubo por el que repta hasta llegar a la nada más absoluta, en la que no sabe si cae o asciende.
 
11. La casa de hojas se traga (y obliga a su lector a tragar) hasta lo más ridículo, como la supuesta lista de Cassandra Rissman LaRue de "siete encarnaciones (y seis correlatos) para convertirse en Artista [sic]", que incluyen el coraje, la visión, la fuerza, la paciencia, la inteligencia y la experiencia (420). La lista es ridícula y la inclusión sólo se puede justificar en términos de ironía posmoderna, pero el hecho es que la lista no es real: fue imaginada por Danielewski, no existe fuera de su libro (y, además, no siempre el lector está de ánimo para ironías).
 
12. En la página 468, la razón del título del libro (o una de ellas): mientras cae o flota en el vacío, Navidson lee un libro llamado La casa de hojas cuyo autor no es mencionado.
 
13. Lude muere en un accidente de motocicleta, Truant continúa escribiendo en el manuscrito (otra inconsistencia del libro, ya que se supone que el personaje ha dejado el libro atrás). Las experiencias de Truant se parecen o se hacen eco de las de Navidson en una especie de rapto lírico. Truant mata a El Hombre de Gdansk, o eso cree. A partir de octubre lee su diario del período de mayo a octubre; el diario, nuevamente, es algo cursi: "[...] no capto nada más que las palabras ociosas de un viento de primavera que escribe versos ilegibles en las crestas de las pequeñas olas" (499; varios ejemplos más en esa línea).

[Publicado el 31/10/2013 a las 12:00]

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"La casa de hojas", Mark Z. Danielewski / Diario de lectura 3

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"The Art of Clean Up" del fantástico Ursus-Wehrli 3. Crédito, del autor.

19/11/2013, 18.53 (hasta la página 299)
 
01. Continúa la acumulación de objetos culturales en torno al texto, que funciona como una especie de boca omnívora y hambrienta; muy interesante la mención del filme snuff ficcional "La Belle nicoise et le beau chien", cuya condición de documentación y no de ficción habría sido descubierta después de que el filme recibiera premios en Cannes y Sundance. (Al parecer, el filme habría pasado por "falso" por la calidad de su recreación de la realidad, mientras que el filme de Navidson sería ficcional pero habría pasado por verdadero porque su recreación de la realidad era imperfecta, lo que parece una especie de reflexión acerca de los vínculos entre la ficción y la realidad en nuestros tiempos.) (Antes o después se dice que el filme tiene que ser "verdadero" porque la declaración anual de la renta de Navidson y su familia demuestran que el fotógrafo nunca habría podido pagar los efectos especiales necesarios para la realización de su filme.)
 
02. Navidson, su hermano Tom y su amigo Reston penetran en el pasillo para rescatar a los exploradores; la escalera se ha encogido; Tom acampa al pie de la misma; Navidson y Reston bajan.
 
03. Acerca de la hipótesis de que la casa daría cuenta de los sentimientos y temores de sus habitantes:
 
"Si uno acepta la lectura de Dahl, hay que concluir que la criatura de Holloway no viene de la casa, sino de la mente de Holloway; que el cuarto diminuto en cuyo interior se encuentra atrapado Wax es un reflejo de su estado de agotamiento y desesperación, y que el rápido descenso que lleva a cabo Navidson refleja su conocimiento de que la Escalinata de Caracol no carece de fondo. Tal como comenta el doctor Haugeland:
 
La epistemología de la casa sigue correspondiéndose totalmente con su tamaño. Al fin y al cabo, uno siempre aborda lo desconocido con mayor cautela la primera vez. Por eso parece mucho más extensa de lo que literalmente es. El conocimiento del terreno en la segunda visita contrae de forma espectacular esta noción de la distancia.
 
¿Quién no ha ido alguna vez a pasear por un parque poco familiar y le ha parecido que era enorme, pero luego ha ido por segunda vez y ha descubierto que en realidad el parque era mucho más pequeño de lo que inicialmente había percibido? (166)
 
04. Una digresión fragmentaria sobre la historia bíblica de los mellizos Jacob y Esaú. (Recuerdo que hace un par de años Robert Crumb dibujaba magníficamente a este último en su Génesis.) Una transcripción guionada de los parlamentos de Tom en el filme, con chistes sencillamente terribles.
 
05. Para imaginar que alguien pueda considerar que este libro supone algún tipo de novedad (más allá de la puramente formal) habría que hacer el esfuerzo de concebir a alguien que no ha leído nada, absolutamente nada, que desconoce tradiciones como la de la poesía visual o la narrativa de vanguardia o está cegado por el fetichismo de la forma y el fundamentalismo de la novedad. También habría que imaginar a alguien que le otorgase alguna credibilidad, pero esto es más difícil todavía. No hay nadie así, no existe nadie que pudiese creerle a un lector así de ciego.
 
06. El relato del mes que Truant y su amigo Lude pasaron con unas cien dosis de éxtasis compradas al por mayor: su sexo (tan bien narrado como esquemático) es de una tristeza pavorosa ("contaminada de dolor. Cargada de flores venenosas", 264) y concluye con el relato de la muerte de un perro abandonado.
 
07. Javier Calvo nació en Barcelona en 1973; es decir, tiene cuarenta años. Acabo de chequearlo.

[Publicado el 30/10/2013 a las 12:00]

[Etiquetas: Mark Z. Danielewski, Diario de lectura, Novela, Alpha Decay, Pálido Fuego]

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"La casa de hojas", Mark Z. Danielewski / Diario de lectura 2

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"The Art of Clean Up" del fantástico Ursus-Wehrli 2. Crédito, del autor.

18/11/2013, 11.00 (hasta la página 149)
 
01. A continuación la familia regresa a la casa tras una breve excursión fuera y descubre que a ésta se le ha añadido una habitación, descubrimiento al que se le suma uno posterior: el de un pasillo cuya puerta de ingreso se encuentra en una de las paredes exteriores de la vivienda: al atravesar la puerta, sin embargo, no se accede al jardín sino a un pasillo gélido, que Navidson explorará en los siguientes días (contra la voluntad de su mujer) sólo para descubrir que éste es increíblemente largo y helado, que consta de innumerables bifurcaciones y que estas bifurcaciones cambian de sentido a espaldas del visitante. Navidson contrata a un puñado de exploradores profesionales y estos llevan a cabo cuatro expediciones al pasillo acompañados de cámaras de filmación, en las que descubren una larga escalera que se hunde en las profundidades.
 
02. Así contada, la historia resulta poco interesante; pero con la novela sucede lo mismo que pasa con la casa: o no entras en ella o entras en ella por completo. Muy posiblemente a algunos lectores les sucederá lo primero y a otros lo segundo; a mí me ha pasado esto último, y lo interesante es que me ha sucedido a pesar de que la novela se pone zancadillas a sí misma (y al lector) a cada paso: citas de Martin Heidegger, pasajes ensayísticos sobre los acertijos, el eco, los laberintos, las leyes físicas, Andrea Palladio, los vínculos entre fotografía y verdad (apoyados en bibliografía presumiblemente falsa), listas de fotógrafos, de arquitectos (y sus mecenas), de menaje para el hogar, de documentalistas y de filmes y libros de terror, bibliografía sobre el Feng Shui, una historia de la arquitectura articulada en torno a sus ejemplos más salientes y narrada de forma retrospectiva, partituras musicales, pasajes de texto dispuestos en la página de casi todos los modos imaginables, notas a pie de página con la forma de anillos concéntricos, etcétera. Johnny Truant (a lo largo de la novela, al menos hasta donde he leído, hay tres narradores: Zampanò, Truant, que glosa en notas a pie de página el texto de Zampanò, y los Editores, que comentan a los dos) afirma:
 
"Tal como yo lo veo, si hay algo que te irrita, tienes que saltártelo y ya está. Me importa un pimiento cómo leáis todo esto. No pienso quitar los pasajes de divagaciones, ni tampoco esas frases suyas extrañamente compuestas, ni siquiera algunas partes de la trama que chirrían. Simplemente hay demasiado en juego. Puede que sea una decisión incorrecta, pero al carajo, es la que yo tomo. Lo más probable es que el mismo Zampanò habría insistido en introducir correcciones y cambios, puesto que era el crítico más severo de sí mismo, pero con el tiempo yo he llegado a pensar que a menudo los errores, y en especial los errores escritos, son las únicas huellas que deja una vida solitaria: sacrificarlos equivale a perder los ángulos de la personalidad, el acertijo de un alma. En este caso, un alma muy vieja. Y un acertijo muy viejo" (31).
 
Johnny Truant sabe (y esto lo sabe Mark Z. Danielewski, por supuesto) que son también esos errores los que convierten a La casa de hojas en algo único, no en algo novedoso (no lo es) sino en algo único.
 
03. Aquí una cita, en la que el narrador describe el documental de Navidson:
 
"Es un plano hermoso. De hecho[,] la composición y el elegante equilibrio de colores, por no mencionar el suntuoso contraste de luces y sombras, son tan exquisitos que nos distraen de cualquier asunto relativo a la casa o a lo que está teniendo lugar en ella. Resulta un ejemplo perfecto del talento sin par de Navidson, e ilustra por qué pocas personas, o quizá nadie, podrían haber logrado lo que logró él, especialmente hacia el final" (29).
 
No es la única nota en la que el autor elogia extensivamente la obra de uno de sus personajes; la diferencia entre esta cita y la siguiente ("Tasha K. Wheelston fue la primera en descubrir esta estructura meticulosamente compuesta", 102), si acaso (y la razón por la que la primera no irrita al lector y esta segunda sí) es que la primera puede pasar por el comentario a un filme sólo existente en la ficción y que la segunda, al hablar del texto (aun con la coartada de que quien habla es un personaje), puede ser leída como el elogio del autor a su propio texto, y por consiguiente a sí mismo. Varias novelas españolas recientes fracasan por no saber realizar esta distinción.
 
04. Los pasajes ensayísticos, las citas caprichosas (y a menudo mal traducidas), las listas, son deliberadamente irritantes, aunque las salva la que parece su intención programática y una cierta ironía: Danielewski parece venir a decir que en el estado actual de la cultura es imposible citar mal (no ha leído a varios autores hispanohablantes contemporáneos, me temo), y que, por consiguiente, las citas, los pasajes ensayísticos y las listas deben ser considerados sencillamente ruido (y nuestra cultura sigue sin saber qué hacer con el ruido en forma de mensajes de correo electrónico no deseados, publicidad intrusiva, la quincalla de la subjetividad en las redes sociales, etcétera), o elementos pictóricos utilizados por el autor para equilibrar la página o para desequilibrarla. (Una constatación parcial de esto se puede encontrar en el papel predominante que ocupa el aspecto visual de la página en La casa de hojas.)
 
05. Una ironía más: Zampanò da cuenta del análisis minucioso y obsesivo de un filme que no pudo haber visto porque es ciego.
 
06. De hecho, son dos novelas: la primera es la de Zampanò y "El expediente Navidson", que recurre al (viejo) expendiente del manuscrito encontrado y es principalmente ensayística y filológica; la segunda es la de Truant (su infancia conflictiva, los años pasados en orfelinatos y centros de detención de menores, su trabajo como asistente de tatuador, su consumo de estupefacientes, sus salidas nocturnas y encuentros sexuales, su amor por una estríper llamada "Tambor"; el modo en que la oscuridad del manuscrito de Zampanò empieza a colarse en su vida en forma de alucinaciones, agorafobia y pérdida de control); esta última recurre al (viejo) expediente del narrador poco confiable. Ambas novelas son distintas y requieren habilidades y recursos diferentes por parte del autor y del lector, que posiblemente deba escoger si prefiere la primera o la segunda. La segunda es más lírica, por cierto, y demuestra que Danielewski es un magnífico poeta, en la línea de la poesía de la experiencia epifánica de ciertos autores beat.
 
07. Esa segunda novela demuestra (también) que muy pocos cuentan el sexo tan bien como Danielewski, que no ahorra al lector detalles sórdidos pero singularmente tiernos.
 
08. Al parecer, todo gira en torno a la disolución de los vínculos afectivos que habían unido hasta el momento a los habitantes de la casa, y cómo ésta "refleja" esa disolución, los miedos (Karen es claustrofóbica, por ejemplo), ansiedades y estados de ánimo de quienes la habitan.
 
09. ¿Qué es "Delial"?
 
10. Notas a pie de página que pasan al borde izquierdo y derecho de la página o se insertan en el texto principal, invertidas especularmente, "cabeza abajo", acumulación de tres líneas de notas "simultáneas", peculiaridades del párrafo, tachaduras, mala traducción... El texto de Zampanò se "desintegra" formalmente a consecuencia de la desintegración de la conciencia de su narrador; el problema, sin embargo, es que esa desintegración (que permite al lector inferir que Zampanò se está volviendo "loco") es puramente formal y no de contenido: a excepción de esas rarezas formales, el narrador mantiene un enorme control sobre su narrativa, lo que resulta por lo menos singular.
 
11. Alguien debería proponer a Javier Calvo para el premio nacional de traducción: su obra como traductor siempre fue magnífica (y es gracias a ella que los lectores hispanohablantes conocemos a decenas de autores, de David Foster Wallace a Chuck Palahniuk), pero el tamaño y la dificultad de La casa de hojas hacen que la obtención del premio tuviese el carácter que poseen las cosas que se consiguen tras haber realizado un enorme esfuerzo, un carácter que gusta mucho a quienes otorgan premios, por alguna razón, como si hacer un trabajo difícil día tras día tras día no fuese ya mérito suficiente.
 
12.
 
"[M]ás bien, la confusión que sufren los exploradores de laberintos se debe al hecho de tener seriamente restringida y fragmentada la visión hacia delante y hacia atrás, mientras que los espectadores de laberintos[,] que ven todo el trazado, ya sea desde arriba o en un diagrama, quedan deslumbrados por la complejidad de su arte. Lo que uno ve depende de dónde esté [...]" (113).
 
(La cita anterior es lo más cerca que el autor está de explicar el funcionamiento de su obra hasta el momento. La casa es un libro y éste es un laberinto, y, aunque esto es algo que puede decirse de cualquier libro, lo cierto es que, al recordarlo, Danielewski propone su libro como una metáfora del acto de leer; la cuestión formal del libro, por otra parte, viene a decir que el modo en que leemos no es el único posible, pero lo más interesante es la primera parte del argumento, ya que adhiere al principio rector de La casa de hojas, que consiste en emplear metáforas sociales y explorar sus posibilidades narrativas.
 
13.
 
"Desde el inicio mismo de El expediente Navidson, estamos metidos en un laberinto, deambulando de fotograma en fotograma, deseando asomarnos al siguiente corte con la esperanza de encontrar una solución, un centro, un sentido de la totalidad, solamente para descubrir otra secuencia que lleva en una dirección completamente distinta, un discurso que no para de delegar, que promete la posibilidad de un descubrimiento pero al mismo tiempo se disuelve en forma de ambigüedades caóticas demasiado borrosas para que nunca se las pueda comprender del todo" (114),
 
y, sin embargo, La casa de hojas (que parece ser el verdadero objeto del comentario, más que el documental de Navidson) es singularmente lineal y comprensible, como si el autor se hubiese propuesto escribir el primer libro pero hubiese acabado realizando el segundo, que funciona como adecuación o simplificación de procedimientos vanguardistas, de allí probablemente su éxito: éste ratifica el desplazamiento de ciertos procedimientos de la alta cultura al ámbito del consumo de masas, tal vez facilitado por su adopción por (o por su concordancia con los procedimientos de) la Red.
 
14. Nota: Averiguar qué edad tiene Javier Calvo.
 
15. En la página 126 aparece otra (posible) explicación del "misterio" de la casa allí donde uno de los exploradores, Jed, descubre que se le han deshecho los cordones de los zapatos, se le han caído varias tiras de velcro del abrigo y le han desaparecido algunos botones. "Da un poco de miedo" dice Wax, su compañero, "[s]e diría que[,] si dejas de pensar en algo, desaparece" (126). (Claro que esto explicaría la disolución de la casa en tanto hogar a raíz de que sus miembros ya no piensan en sí mismos como una familia, pero no la aparición de pasillos y habitaciones a la casa, que constituye un movimiento de ampliación y no de reducción.)
 
16. "La juventud siempre intenta llenar el vacío, mientras que el viejo aprende a vivir con él", escribe Zampanò; desafortunadamente, por cierto, este libro ha sido escrito por un autor joven y no por uno mayor, y las listas parecen chistes que se hubiesen extendido demasiado, o hubiesen sido contados en exceso.
 
17. (Aunque lo cierto es que esos chistes han dado lugar a una enorme cantidad de bibliografía: decenas de ensayos queriendo determinar qué es cierto y qué no lo es en La casa de hojas, como si la inflación textual que Danielewski parodia fuese inevitable debido al vaciamiento, o al gesto de vaciamiento, del sentido y de la intencionalidad en La casa de hojas: sólo alguien muy ocioso o un obsesivo compulsivo podría tomarse el trabajo de intentar dar con todas las referencias en la novela, entre otras cosas porque esas referencias son dudosas, pero también porque esto significaría que quien llevase a cabo la búsqueda no habría entendido que su autor la considera superflua en nuestros tiempos.)
 
18. Aquí una idea para novelistas urgidos de un tema sobre el que escribir (ya no se puede escribir ni una sola novela más sobre "la crisis", amigos; de hecho, no se puede leer casi ninguna): alguien encuentra y edita el manuscrito de un viejo loco que acaba de morir recientemente y que ha dedicado buena parte de su vida a intentar hallar las fuentes de una novela llamada La casa de hojas, sobre la que ha escrito una extensa y muy documentada glosa, cuya oscuridad ha acabado desatándose sobre el mundo. Esa oscuridad también afecta al descubridor del manuscrito, que se vuelve paulatinamente loco. (A esa novela la puede suceder otra en la que alguien intente descifrar todas las referencias en el libro anterior, que intentaba descifrar todas las referencias en La casa de hojas, y así hasta el infinito o hasta que los editores se retiren, si no lo hacen antes que los lectores.)

[Publicado el 29/10/2013 a las 12:00]

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"La casa de hojas", Mark Z. Danielewski / Diario de lectura 1

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"The Art of Clean Up" del fantástico Ursus-Wehrli 1. Crédito, del autor.

Nota: Al igual que decenas de otros textos de su extensión (algo más de 700 páginas), La casa de hojas de Mark Z. Danielewski puede ser reseñada (como se hace habitualmente) al final de su lectura y soslayando los cambios de humor y las opiniones divergentes de quien lee la obra durante días sin conocer su final, o esas opiniones y fluctuaciones pueden ser tematizadas. En este caso, interesa algo más esta segunda posibilidad, de modo que en los próximos cinco días se irán publicando impresiones parciales y apuntes tomados durante esa lectura a modo de diario fragmentario y ensayístico, y a manera de experimento. Para evitar indiscreciones acerca del contenido argumental del libro, o "spoilers", no se incluyen aquí los resúmenes que acompañaban originalmente a las notas, pero (incluso así) parece conveniente advertir a los lectores para los que cuestiones como el suspenso o la intriga sean importantes que no lean estas notas si no desean conocer el contenido argumental del libro.
 
 
17/11/2013, 1.30 (hasta la página 25)
 
01. Johnny Truant rememora (en una habitación de hotel, cubierto de sangre) cómo su vida cambió cuando descubrió el manuscrito de Zampanò, un anciano vecino de su amigo Lude; Truant leyó el manuscrito pese a las advertencias dejadas a lo largo del libro por su autor, cuya obra "El expediente Navidson" gira en torno a un documental confeccionado por el periodista del mismo nombre, alguna vez ganador de un Pulitzer. A pesar de los reclamos de originalidad, la obra es (contada así) otra historia de manuscrito encontrado, aunque en este caso el manuscrito es especial:
 
"[...] cientos y cientos de páginas. Marañas interminables de palabras, que a veces se retorcían para formar algo coherente y a veces no llevaban a nada, a menudo desmontándose, siempre ramificándose hacia otros textos con los que me encontraría más adelante, garabateados sobre servilletas viejas, en los bordes rotos de un sobre; una vez incluso en el dorso de un sello de correos; cualquier cosa menos dejar un trozo de papel vacío; cada fragmento cubierto por completo por la estela de años y años de pronunciamientos de tinta; superpuestos los unos a los otros, tachados, corregidos; escritos a mano y a máquina: legibles e ilegibles; impenetrables y lúcidos: rasgados, manchados y reparados con cinta adhesiva [...]" (xvii).
 
Al leer el manuscrito encontrado, sin embargo, la impresión es de un exceso de coherencia y formalismo que vuelve implausible la existencia del texto como manuscrito "enmarañado"; de hecho, las notas a pie de página y la minuciosidad de las referencias bibliográficas (todas imaginarias, algunas graciosas) señalan un enorme control de la narrativa por parte de su autor que contradice las afirmaciones anteriores. Ese control hace, de algún modo, que resulten implausibles las afirmaciones del narrador acerca de su obsesión con el manuscrito, que no pasa de ser un texto singular.
 
02. Al parecer, Danielewski ironiza en él sobre el hecho de que todo producto cultural vaciado de sentido es inmediatamente llenado de él por críticos y académicos (de hecho, quienes han escrito sobre el proyecto audiovisual de Navidson lo han hecho debido a que éste parece no tener ningún sentido), pero no hay nada irónico en el hecho de que el fingimiento de la carencia de sentido de su obra tenga a los lectores de La casa de hojas escribiendo sobre ella, incluyendo a mí mismo. Quizás este sea el rasgo más notable de la ficción contemporánea, y el interés en la obra de Danielewski provenga del hecho de que ha sabido beneficiarse del horror contemporáneo al vaciado de sentido y al vacío en general.
 
03. El asunto no es tanto aquí lo que se narra sino el tipo de efectos que lo narrado produce en dos lectores (Zampanò y Truant) y los que puede producir en el lector que no habita el mundo ficcional de ambos.
 
04. Aquí una buena cita con la que terminar por el caso de que La casa de hojas no convenza: "Por supuesto, la curiosidad mató al gato, y aunque se supone que satisfacerla lo trajo de vuelta, seguía estando el problema del hombre de la radio que no paraba de darme más y más información innecesaria. Pero no me importó. Me limité a apagarla" (xviii).

[Publicado el 28/10/2013 a las 17:00]

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La lección alemana / "Ha vuelto" de Timur Vermes

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Ha vuelto ha generado desde su publicación en Alemania en noviembre de 2012 un notable revuelo, ha vendido algo más de medio millón de ejemplares y ha sido portada de docenas de revistas y de suplementos culturales incapaces de ocultar su entusiasmo por esta sátira acerca de la sociedad alemana actual en la que Adolf Hitler aparece en un solar abandonado en las proximidades de la antigua Cancillería y se transforma, mediante una suma de candor y cálculo, en estrella televisiva con partido político propio.
 
Aunque su propio autor ha admitido haberse sentido sorprendido por el éxito de Ha vuelto, éste parece fácilmente explicable (y predecible) en un país profundamente interesado en su pasado nacionalsocialista y, en particular, en la figura de Hitler, de la que los alemanes nunca parecen tener suficiente. No hay nada objetable en ello: el concepto de "Vergangenheitsbewältigung" (la superación del pasado mediante su revisión permanente), que articula la visión alemana de su historia nacional, requiere que las nuevas interpretaciones se produzcan de manera continua en forma de documentales y libros, así como de la discusión en todos los ámbitos de la sociedad. A resultas de esa "Vergangenheitsbewältigung", Hitler sigue estando presente en la sociedad alemana y su figura es el espacio en el que se disputa la batalla por el sentido histórico; así, el primer tomo de la monumental biografía de Volker Ullrich (2013) proponía recientemente una nueva interpretación de la personalidad del Führer de acuerdo a la cual éste habría sido menos insignificante desde el punto de vista intelectual y más hábil de lo que sus biógrafos vienen sosteniendo desde hace décadas.
 
A esa interpretación adhiere también Ha vuelto, en la que Hitler es, ante todo, un buen observador, así como alguien dotado de una enorme capacidad para beneficiarse de los materiales sociales a su disposición; por supuesto, sus observaciones a menudo son erróneas (al despertar ve a unos niños jugando al fútbol y llama a uno de ellos "Joven Hitleriano Ronaldo" por el nombre que aparece estampado en su espalda; el Führer interpreta la práctica del reciclado como la consecuencia de la escasez de materias primas producida por la guerra y cree que el escaso dominio del alemán por parte de ciertos jóvenes de origen turco es el resultado de una política destinada a que la mano de obra extranjera no acceda a los derechos reservados a los alemanes); todas ellas, sin embargo, tienen un fondo de verdad y Hitler sabe qué hacer para beneficiarse de ellas; de hecho, la situación no puede ser más positiva para él, ya que "a la cabeza del país estaba una mujer fondona con el poder de irradiación optimista de un sauce llorón, una mujer que se desacreditaba ella misma por haber participado en la pesadilla bolchevique del este alemán durante treinta y seis años sin que su entorno hubiese podido percibir en ella el menor asomo de malestar" (135).
 
Agresiva, indignada, incrédula, hostil, la sátira literaria requiere personajes únicos, y es evidente que Hitler lo es; si Ha vuelto es una magnífica sátira no lo es en menor medida porque, a diferencia de los textos satíricos que forman parte del canon (piénsese en Utopía de Tomás Moro, Erewhon de Samuel Butler, Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift, Rebelión en la granja de George Orwell, entre otros), no hay aquí ningún disimulo retórico y ninguna voluntad de exotismo: Vermes habla explícitamente de la Alemania contemporánea y lo hace obligando al lector a aprobar los juicios de Hitler, lo que, para una sociedad como la alemana, es terrible: simpatizar con el Hitler algo ridículo (pero antisemita, misógino, anticomunista, xenófobo, chauvinista) de Ha vuelto equivale a aceptar la posibilidad de que el nacionalsocialismo no sea únicamente un incidente del pasado alemán sino un cúmulo de opiniones que compartimos y expresamos diariamente. Más aún (y esto hace que el apoyo prestado por la prensa a la novela de Vermes parezca desconcertante), lo que Ha vuelto viene a demostrar al narrar el ascenso meteórico de Hitler gracias a su presencia en la televisión es que los medios de comunicación masiva y la Red son el ámbito natural para el pensamiento totalitario ya que (como reconoce admirativamente el antiguo Führer) ambos han normalizado la delación, el engaño, la vigilancia y el control de los individuos que fueron parte fundamental de sus políticas de 1933 a 1945 con las trágicas consecuencias por todos conocidas. Precisamente por ello, y aunque fallida como novela (demasiado extensa, monótona en muchos pasajes, escrita en un lenguaje meramente funcional), Ha vuelto es una obra valiosa, que arroja sombras sobre el presente no sólo alemán y contribuye de ese modo a esa "superación del pasado mediante su revisión permanente" que es la forma que tiene Alemania de no repetir la historia y la mejor lección que ese país tiene para dar a sus vecinos; la pregunta, sin embargo, es si estos están dispuestos a aprender de ella.
 
 
[Publicado originalmente en Opinión de El País. Madrid, 19 de octubre de 2013. 

[Publicado el 24/10/2013 a las 11:45]

[Etiquetas: Timur Vermes, Novela, Seix Barral, Disidencia]

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La vuelta de Ricardo Piglia / Acerca de "El camino de Ida"

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A menudo celebrado como el poema "nacional", y bien conocido por Ricardo Piglia (que escribió sobre él en varias ocasiones), Martín Fierro se compone de dos libros autónomos: el primero, de 1872, conocido como "la ida" y "la vuelta", de 1879: "la ida" narra las injusticias que fuerzan a su protagonista a vivir de espaldas a la sociedad, a salvo en las tolderías de los aborígenes de una sociedad que empezaba a parcelar los terrenos y a expulsar a los nómadas como el propio Fierro, y (aunque nunca es mencionada en ella) parece el subtexto de la nueva novela de Ricardo Piglia, El camino de Ida, cuyo tema es la investigación que inicia Emilio Renzi para determinar los vínculos entre Ida Brown, la experta en Joseph Conrad que lo invita a dar clases en una prestigiosa universidad de la costa este estadounidense, y Thomas Munk, un matemático que extrae de la novela de Conrad El agente secreto la idea de que debe asesinar a científicos y académicos para obtener un mayor eco para sus ideas anticapitalistas.
 
La universidad innominada de la novela está inspirada, por supuesto, en la de Princeton, donde Piglia dio clases durante quince años; Thomas Munk, en Theodore Kaczynski, "Unabomber", el matemático y filósofo ludita que envió dieciséis cartas bomba entre 1978 y 1995 matando a tres personas e hiriendo a otras veintitrés: al igual que Unabomber, Munk lee El agente secreto y decide "completar políticamente ciertas tramas no resueltas"; como Martín Fierro, busca en la vida no industrializada y en la soledad del campo un modo de vida más justo. Ida Brown, que tiene una relación breve y clandestina con Renzi antes de morir en un accidente improbable, recuerda indirectamente a Renzi que no hay sitio donde escapar, y que ni siquiera los campus universitarios "pensados para dejar afuera la experiencia y las pasiones" están al margen de la Historia.
 
Ricardo Piglia ha creado en las últimas décadas (más específicamente desde Respiración artificial en 1980) una de las voces más inmediatamente reconocibles de la literatura argentina, caracterizada por el estilo breve de las frases, el carácter apodíctico de muchas de las afirmaciones de los personajes, la recuperación de las técnicas de la novela policiaca para la gran literatura, la lectura de la tradición; incluso, la utilización de títulos compuestos por un objeto y un modificador directo (Plata quemada, Formas breves, Nombre falso). Todas esas características estaban presentes en mayor o menor medida en su última novela, Blanco nocturno, que era fiel al estilo de su autor pero también señalaba un cierto agotamiento de la fórmula. El camino de Ida, por el contrario, integra los elementos que aún no se han agotado en el estilo de Piglia y les da una nueva dirección. Aquí aparecen las citas como "señales de tránsito" que puntúan y orientan la trama, la relectura de la tradición literaria argentina (especialmente del aporte a ella de escritores provenientes de otras tradiciones), la aproximación sesgada a los asuntos políticos de la época (más específicamente, en este caso, la pregunta acerca de qué es un terrorista, que está en el fondo de nuestro rechazo de cualquier forma de disidencia, a la que rápidamente se la califica como tal, y a la discusión sobre el pasado argentino reciente), la concepción de la realidad como texto a "descifrar", etcétera. A ellos, Piglia les suma aquí el extrañamiento de la extranjería, la experiencia amorosa, el registro de toda una zona de experiencia (su vida como profesor) que había mantenido al margen de su ficción. "Bienvenido al cementerio donde vienen a morir los escritores" dice Ida a Renzi en las primeras páginas de este libro, pero El camino de Ida no es ningún cementerio; por el contrario, supone el regreso de Piglia a la primera escena de los escritores en español y la demostración de cuán viva está su obra y cuánto tiene aún para darle a sus lectores.
 
 
Ricardo Piglia
El camino de Ida
Barcelona: Anagrama, 2013
 
[Publicado originalmente en ABC Cultural (Madrid, 5 de octubre de 2013) y en "Lo que está y no se usa nos fulminará", en el blog de la librería argentina Eterna Cadencia (Buenos Aires, 8 de octubre de 2013).]

[Publicado el 22/10/2013 a las 11:45]

[Etiquetas: Ricardo Piglia, Anagrama, Novela]

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Preguntas (VIII) / David Foster Wallace: Legado

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Pregunta: "Patricio, ¿cuál es, según tú, el legado que deja la obra de Foster Wallace? Saludos y gracias" (Javier G, desde Santiago de Chile).

Respuesta: A cinco años de su muerte, lo que parece más evidente es que el legado de David Foster Wallace permite explicar evoluciones posteriores en la narrativa no sólo estadounidense: el retorno de la novela extensa, casi decimonónica (Jonathan Franzen), la recuperación de la novela experimental (Mark Z. Danielewski), la reivindicación del artículo periodístico largo como género literario (póngase aquí el escritor de preferencia del lector, por ejemplo cualquier cronista latinoamericano), incluso la novela de la depresión y la apatía que se pretende anti o post-novela (Tao Lin). No es poca cosa, aunque pienso que el legado de Foster Wallace tiene su mejor concreción en los filmes de Wes Anderson, en particular el magnífico The Royal Tenembaums (2001). Las grandes novelas del autor de La broma infinita dieron carta de ciudadanía a los idiotas, los depresivos y los raros que pueblan la mayor parte de los filmes del cineasta tejano. Gracias por tu pregunta (y a los comentaristas de artículos anteriores, particularmente a "acrobático adobe").

 

 

[Publicado originalmente en La Tercera. Santiago de Chile, 12 de setiembre de 2013.] 

[Publicado el 17/10/2013 a las 12:15]

[Etiquetas: David Foster Wallace, Preguntas]

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Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010), Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y La vida interior de las plantas de interior (2013), así como de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera(2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que ha sido traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés, alemán y chino. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones como The Paris ReviewZoetrope y Michigan Quaterly Review (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España), entre otros. La revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español de su generación. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania). En la actualidad vive en Madrid. Sus dos últimos libros son Nosotros caminamos en sueños y El libro tachado. Prácticas de la negación y del silencio en la crisis de la literatura, ambos de 2014.    

Fotografía: Unai Pascual

Bibliografía

 
 
 

 
 

 

Ficción

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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