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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 19 de diciembre de 2014

 Blog de Patricio Pron

Un apocalipsis ininterrumpido / "Clipperton" de Pablo Raphael

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Clipperton, también conocida como "isla de la Pasión", fue descubierta por Martin de Chassiron y Michael du Bocage el 3 de abril de 1711 y olvidada a continuación durante algo más de cien años, cuando la Oceanic Phosphate Company se instaló en ella para extraer el guano; otros cien años después, el estallido de la Revolución dejó abandonados en esta minúscula mancha de polvo y rocas a más de mil kilómetros de la costa mexicana del Pacífico a catorce hombres, seis mujeres y seis niños, que comenzaron a morir de inanición y de locura: fue también algo parecido a la locura lo que llevó al responsable del faro a proclamarse a sí mismo "rey de Clipperton" y dar inicio a un régimen de terror que terminó dos años después con su asesinato por parte de las mujeres sobrevivientes, a las que había violado a lo largo de todo ese tiempo. Judith Schalansky sostiene en su Atlas de islas remotas que es imposible recorrer Clipperton sin caminar sobre cangrejos, que son en la actualidad sus únicos habitantes.
 
Pablo Raphael (Ciudad de México, 1970) es autor de los libros de cuentos Agenda del suicidio (2011) y Las jaulas (2013) y de la novela Armadura para un hombre solo (2013), una obra acerca de la relación entre el empresario y mecenas Manuel Suárez y Suárez y el pintor David Alfaro Siqueiros, así como sobre la sociedad mexicana como residuo y ruina arquitectónica, pero debe su prestigio fuera de México al ensayo La Fábrica del Lenguaje, S.A. que le valió ser finalista del Premio Anagrama de Ensayo de 2011. En este último, en mi opinión uno de los ensayos más notables producidos hasta la fecha por un autor hispanohablante menor de cincuenta años de edad, Raphael arremetía contra algunas de las imposturas literarias más populares de nuestra época; pero existe una diferencia, visible en decenas de lugares y circunstancias, entre rechazar lo que ya existe y demostrar que se está en condiciones de hacer algo mejor, y Raphael lo consigue por primera vez con Clipperton, una de las novelas más ambiciosas que se hayan escrito en español en los últimos años.
 
Clipperton narra la historia de la isla del mismo nombre pero lo hace de tal manera que en ella y en su insularidad en relación al territorio mexicano y a los grandes acontecimientos de la Historia mundial confluyen esa Historia y la del país norteamericano, incluyendo a algunas de sus principales figuras: Alfonso y Bernardo Reyes, Porfirio Díaz, Juan José Tablada (cuyo manuscrito perdido "La Nao de China" es "imaginado" y reconstruído aquí), Efrén Rebolledo y otros. La sucesión de naufragios y crímenes, de utopías y desencantos, de enfermedades y fracasos, que tiene lugar en Clipperton convierte a la isla en el escenario de un apocalipsis, pero de uno que se produce de forma ininterrumpida desde hace siglos
 
Clipperton narra qué sucede cuando una civilización caótica pretende imponerse a una naturaleza ordenada pero terrible y, por consiguiente, es una novela mexicana en su tema y en su trasfondo, así como algo inusual en el marco de la literatura contemporánea proveniente de ese país: una novela que no se limita a narrar la intimidad de su autor ni a los tonos menores que algunos confunden con discreción y son el resultado, en realidad, de una pasmosa falta de ambición, de una renuncia al ejercicio de la literatura por parte de sus autores. No hay ninguna renuncia en este libro de Pablo Raphael, excepto a los modos más frecuentes de una literatura sin importancia. Clipperton es uno de los libros más inteligentes y ambiciosos de este año.
 
 
Pablo Raphael
Clipperton
Ciudad de México, Literatura Random House, 2014

[Publicado el 17/12/2014 a las 16:45]

[Etiquetas: Pablo Raphael, Novela, Literatura Random House]

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Contra el acto de compartir / Nosotros caminamos en sueños 18

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Algo más de diez años de Facebook y ocho de Twitter nos han habituado a creer que compartir es la finalidad última de todas nuestras actividades, incluida la lectura. No siempre fue así, y Agustín de Hipona (san Agustín para los crédulos) cuenta la sorpresa que le provocó ver a Ambrosio de Milán leyendo en silencio: hasta entonces, la lectura se realizaba en voz alta. La idea de que las cosas (la literatura, por ejemplo) sigue una progresión lineal es absurda; caminamos en círculos, y, después de siglos de lectura silenciosa, hemos regresado a esa lectura en voz alta, pública, bajo la excusa de que compartir es moralmente bueno.
 
Es posible que lo sea, en algún sentido, pero hacerlo presenta algunos inconvenientes: el de que el valor de (por ejemplo) una lectura quede supeditado al entusiasmo que despierte entre aquellos con quienes la hemos compartido, el de que el ruido producido ahogue las voces de quienes realmente tienen algo que decir sobre la literatura y los libros, el de que leamos bajo coerción. Un inconveniente añadido concierne a la naturaleza de las redes sociales en las que se comparte, que consiste en comercializar los contenidos producidos gratuitamente por sus usuarios.
 
La literatura es un tipo de diálogo entre el autor y el lector que es siempre único y no puede ser reproducido ni por otro lector ni en otras circunstancias: compartir un entusiasmo no sólo es entorpecer ese diálogo sino también renunciar a una intimidad necesaria y a una soledad en la que se piensa mejor. Es también someterse a la voluntad de unas empresas, a pesar de que la literatura siempre ha sido una manifestación de independencia y un rechazo a todo sometimiento. Quizás ha llegado el momento, en nombre de esa independencia que nos procura la literatura, de dejar de compartir, de volvernos egoístas con nuestros pequeños y liberadores placeres privados.
 
 
Publicado originalmente en Nosotros caminamos en sueños, columna quincenal en El País Semanal. 25 de noviembre de 2014. 

[Publicado el 15/12/2014 a las 17:45]

[Etiquetas: Disidencias]

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Un escritor que triunfa y una sociedad que fracasa / "La verdadera historia de Frank Zappa"

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Leí este libro hace unos diez años; recuerdo que por entonces pensé que era una pena que, tras algo más de cien páginas absolutamente extraordinarias en las que Zappa narraba su vida, el autor dedicase buena parte de las páginas restantes a la discusión de asuntos que yo creía indiscutibles por entonces, como la lucha contra la censura, el derecho individual al consumo de pornografía, la necesidad de la legalización del consumo de drogas como forma de evitar males mayores, los derechos de las mujeres, el engaño de los predicadores televisivos y de las religiones organizadas en general, los peligros del consumismo y de un sistema educativo que lo tiene como único objetivo, el rechazo a la injerencia del gobierno en los asuntos artísticos, etcétera: desde luego me parecía admirable que Zappa se hubiese involucrado personalmente, y no sin dejar de asumir riesgos, en la conquista de nuestras libertades artísticas, cívicas y sexuales, pero su insistencia en estos temas me parecía excesiva o innecesaria.
 
Por entonces yo vivía en Alemania: ahora que lo hago en España ya no tengo la impresión de que todas aquellas cosas acerca de las que Zappa se manifiesta con tanta vehemencia en su libro sean un sobreentendido (de hecho, no lo son para una parte muy considerable de la población: véanse las marchas antiaborto por ejemplo), y esa es una de las razones por las que vale la pena celebrar la publicación de esta "verdadera historia" de Frank Zappa por primera vez en español, algo más de un cuarto de siglo después de su publicación original.
 
Además de ser uno de los libros mas admirables e hilarantes jamás escrito por un músico (con la posible excepción de Erik Satie, aunque Satie no escribió libros), este de Frank Zappa merece ser leído por esas primeras cien páginas que me deslumbraron en la primera ocasión (y que narran una vida que, en una espiral absurda y ascendente, incluyó un tratamiento con radiación contra la sinusitis, los experimentos de su padre con armas bacteriológicas, un disco del inquietante Spike Jones, experimentos químicos susceptibles de castrar al narrador, una conversación telefónica con Egar Varèse, personas llamadas "Beefheart" o "Motorhead", discos, giras, groupies, caídas del escenario, desastrosas intervenciones en la música "seria" y un teatro en llamas), pero (pienso ahora) también por las siguientes, que en el contexto español actual resultan tan rompedoras como posiblemente lo hayan sido en los Estados Unidos bajo Ronald Reagan, cuando fue publicado por primera vez. Puede que esto ponga de manifiesto el fracaso de la española como sociedad pluralista y democrática, pero, al mismo tiempo, también es una demostración del triunfo como escritor de Frank Zappa, cuya obra sigue cuestionando la estulticia reinante veinte años después de la muerte de su autor.
 
 
Frank Zappa y Peter Occhiogrosso
La verdadera historia de Frank Zappa. Memorias
Trad. Manuel de la Fuente Soler y Vicente Forés López
Barcelona: Malpaso, 2014

[Publicado el 11/12/2014 a las 17:00]

[Etiquetas: Frank Zappa, Peter Occhiogrosso, Autobiografía, Malpaso]

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Una mancha de vino / Nosotros caminamos en sueños 17

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La Ley Seca estuvo vigente en los Estados Unidos durante trece años, desde 1920 a 1933, pero no hizo tanto daño a la ingesta de alcohol como las prácticas de sus entusiastas: finalmente (y la Biblia lo dice claramente), un valiente te mata con la espada, pero un cobarde con un beso.
 
Pienso esto mientras asisto (obligado) a una cata de vinos. La cata tiene lugar en Italia, pero la práctica es universal y se ha convertido en un obstáculo entre los vinos y aquellos que los disfrutamos sin esperar de ellos ninguna iluminación. Al parecer somos una minoría, pienso al ver cómo las personas que me rodean discuten cosechas, denominaciones de origen y, lo que es peor, sabores. ¿A qué sabe un buen vino? En mi opinión, a vino. La panoplia de sabores alternativos que las personas dicen percibir en él (canela, frutos rojos, madera, el más improbable y enigmático "mineral") son producto de la sugestión, puesto que no hay ninguna razón para que el producto de una uva sepa, digamos, a membrillo (tampoco ninguna necesidad, por supuesto).
 
Claro que el mundo es tan extraño que incluso es posible que un líquido encerrado en una botella, a kilómetros del membrillar más cercano, acabe sabiendo a membrillo, pero ¿es necesaria toda esta ceremonia ridícula de presunción de un conocimiento que es puro esnobismo? Lo dudo. También dudo que sea necesario que un vino sepa "a otra cosa" para que sea bueno, y me pregunto si, quienes postulan esta idea no serán (secretamente) amantes de la cerveza o de cualquier otra bebida: si se imponen, acabaremos bebiendo vinos con sabor a limonada, limonadas con sabor a vino, vino con sabor a aceite, en una expansión de la tontería disfrazada de educación que será como una mancha de vino; es decir, algo que ya no se quita con nada.
 
 
[Publicado originalmente en Nosotros caminamos en sueños, la columna quincenal de El País Semanal. 11 de noviembre de 2014.]

[Publicado el 08/12/2014 a las 17:45]

[Etiquetas: Disidencias]

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Instrucciones para escribir tu gran novela / Una disidencia

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La ilustración es de Santi Sallés. Más información aquí: http://www.santisalles.com/diseno-disseny-web-barcelona/.

(1) Declara tu propósito de escribir un "libro" en las redes sociales y entre tus allegados.
 
(2) Empieza a escribirlo en algún momento.
 
(3) Provoca que en el libro suceda algo durante un cierto período de tiempo (no importa lo que sea, ya que tenemos críticos que nos dirán si vale o no vale la pena y los editores, con excepciones, no lo saben, e incluso si lo supieran, no se atreverán a decirlo, porque su decisión depende de los comerciales de las editoriales para las que trabajan y de los distribuidores y los editores no desearán contradecirlos, así que no te preocupes realmente por esta parte, la del contenido, porque realmente puede ser cualquier cosa, en especial si aborda la crisis económica o tiene guiños a teleseries de moda).
 
(4) Acaba la novela en algún momento (pero sigue dándole vueltas durante algún tiempo y dile a tus amigos, agentes y potenciales editores que "todavía no está acabada", lo que te hará parecer un escritor exigente y consecuente con tus ideas acerca de una cierta literatura "de calidad" de la que te considerarán parte).
 
(5) Consigue un trabajo a tiempo parcial para poder seguir haciendo tus cosas y siéntate a esperar que una prensa cultural interesada tan sólo en los gestos más superficiales celebre tu novela como la mejor de la década. No es verdad que representar una mentira sea peor que decirla, y en la literatura hay tantas mentiras ya que, si un día se escribiese una página verdadera, la literatura la rechazaría
 
 
(Basado libremente en el libro de Frank Zappa y Peter Occhiogrosso La verdadera historia de Frank Zappa. Memorias. Trad. Manuel de la Fuente Soler y Vicente Forés López. Barcelona: Malpaso, 2014, pág. 162.)

[Publicado el 27/11/2014 a las 11:45]

[Etiquetas: Disidencias]

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Una piedra en el bolsillo / La trilogía grisona de Arno Camenisch

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El escritor suizo Arno Camenisch. Crédito de la imagen, de su autor.

Arno Camenisch nació en Tavanasa (Suiza) en 1978 y es un escritor en alemán y, lo que resulta más interesante, en romanche o rético, una lengua que, según estadísticas del año 2000, sólo es hablada por 35.095 personas residentes en su mayoría en Grisonia, el cantón montañoso en el extremo oriental de Suiza. Que el escritor haya escogido una lengua minoritaria también como lengua de escritura lo hace destacar entre sus contemporáneos, pero hay una razón añadida (y posiblemente más importante) por la que Camenisch es relevante, y esa razón es la extraordinaria calidad de su obra, la parte más sustancial de la cual (esto es, la así llamada "Trilogía grisona", escrita originalmente en alemán) acaba de ser publicada íntegramente en español en traducción de Rosa Pilar Blanco, que ha hecho un trabajo excelente.
 
La "trilogía grisona" de Camenisch se compone (previsiblemente) de tres libros: Sez Ner, Detrás de la estación y Última ronda. En el primero, un quesero y su ayudante, un porquero, un vaquero y algunos pastores viven con dos perros, uno joven y otro viejo, cerdos, gallinas, un carnero negro con una mancha blanca en la frente, un gato llamado "Tigre" y decenas de vacas ("41 carecen de cuernos, 32 los tienen, 9 de ellas, grandes, 7 pequeños, 3 tienen raigones y 2 un solo cuerno", 27) en una pequeña granja que produce principalmente quesos al pie de la montaña que da título al libro. En el segundo, un niño que vive con su hermano, sus padres y un cierto número de parientes y vecinos desconcertantes en un pueblo, narra sus aventuras, que están atravesadas por la exageración infantil e incluyen la ingesta de siete huevos durante un almuerzo. En el tercero, un puñado de personajes (algunos de los cuales resultan conocidos al lector gracias al segundo libro, Detrás de la estación) se reúne una noche de lluvia en el Helvezia, una taberna que va a cerrar sus puertas al día siguiente por la jubilación de su propietaria.
 
No pasa demasiado en ninguno de los tres libros, pero todo lo que pasa es increíblemente gracioso de una manera lacónica y (en algún sentido) trágica, a la manera de un filme de Emir Kusturica, o (mejor aun) de uno mudo con escenas fragmentarias y descontextualizadas en las que abundase el humor físico. En el primero, las vacas escapan del establo, los cerdos no engordan, el porquero resbala en la mierda y el quesero tiene que disfrazarse "de suizo" para los folletos de la oficina local de turismo; en el segundo, el niño se enferma, se cura, vuelve a enfermarse, roba tornillos, contempla los raptos de melancolía de su padre; en el último, los personajes beben y cuentan historias más y más absurdas en la medida en que el alcohol hace su efecto: la del maestro que fue enterrado con la paga del mes en el bolsillo interior de la chaqueta y tuvieron que desenterrar para obtener el dinero, la del tío al que le hicieron la broma de cambiarle las ventanas y arruinó la diversión muriendo de un ataque cardíaco de regreso a su casa ese día, la de la mujer que pidió un huevo frito en su lecho de muerte y dejó a su viudo con "tal agujero en la barriga que se habría podido mirar a través de él" (41).
 
En los libros de esta "trilogía grisona" hay un ensimismamiento geográfico que coincide con el de algunos otros (excelentes) libros en alemán publicados recientemente, como Vor dem Fest [antes de la fiesta] de Saša Stanišic y Ein ganzes Leben [Toda una vida] de Robert Seethaler; el ensimismamiento de estos libros no responde a una voluntad regionalista, sino a la apuesta de que lo que se narra, reducido como está a un ámbito geográficamente limitado, a menudo minúsculo, alcance un carácter universal, el de una experiencia que, por decirlo así, todos conozcamos. Es lo que sucede con los libros de Camenisch, que añaden, al imprevisible asentimiento de reconocimiento y de aceptación que el lector realiza cuando lee acerca de estos habitantes de una región remota del que posiblemente sea el país menos conocido de Europa (estereotipos al margen), el placer de su comicidad desenfrenada y algo tierna, así como una cierta melancolía ante la constatación de que, en realidad, de lo que Camenisch habla en sus libros es de un mundo que desaparece. Un mundo en el que bastaba con masticar un poco de mostaza blanca o llevar una piedra en el bolsillo del pantalón o "un frasquito con esencia de cabra montés" (71) para ahuyentar los peligros y el orbe se contaba en unos pocos kilómetros, esparcidos entre el valle y las montañas. La desaparición de ese mundo deja un vacío, pero también esta brillante trilogía.
 
 
Arno Camenisch
Sez Ner
Trad. Rosa Pilar Blanco
Zaragoza: Xordica, 2014
 
Arno Camenisch
Detrás de la estación
Trad. Rosa Pilar Blanco
Zaragoza: Xordica, 2014
 
Arno Camenisch
Última ronda
Trad. Rosa Pilar Blanco
Zaragoza: Xordica, 2014

[Publicado el 25/11/2014 a las 12:45]

[Etiquetas: Arno Camenisch, Novela, Xordica]

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Había visto el futuro y el futuro apestaba / "Nat Tate" de William Boyd

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"Nathwell (Nat) Tate nació el 7 de marzo de 1928, probablemente en Union Beach, Nueva Jersey. Su madre, Mary (Tager de soltera), le contó que su padre era un pescador de Nantucket que murió ahogado antes de que Nat naciera. Las reiteradas contradicciones y variantes de la historia (Nathwell padre fue, según el día, submarinista, buzo, ingeniero naval o marino mercante caído ‘en una guerra') persuadieron más tarde a su hijo de que era ilegítimo" (24).
 
En algún sentido, Nat Tate estaba en lo cierto y su origen es ilegítimo, aunque no a raíz de las dudas sobre su paternidad sino debido al hecho (que no me parece necesario ocultar al lector) de que su historia es falsa: fue imaginada por el escritor británico William Boyd, quien solicitó (y recibió) la ayuda de dos editores de revistas prestigiosas de arte contemporáneo así como de Gore Vidal y de John Richardson, biógrafo de Pablo Picasso, para llevar a cabo su falsificación en 1998.
 
La "obra" de Nat Tate, el joven pintor obsesionado con el gran poema "El puente" del poeta (y suicida) Hart Crane, a quien Tate imita incluso en sus últimas horas, tiene como antecedentes la broma de los contertulios del Lapin Agile, quienes en 1910 expusieron en el Salón des Indépendants una pintura realizada con la cola por Lolo, el burro del patrón del local, y la creación en 1924 por parte del novelista Paul Jordan-Smith del disumbracionismo [sic]; molesto por las críticas negativas a las naturalezas muertas de su esposa, Jordan-Smith inventó a "Pavel Jerdanowitch", un pintor inexistente que fue muy popular entre los críticos por algún tiempo antes de que el autor confesara los hechos al Los Angeles Times en 1927. (Más recientemente, el periodista sueco Åke Axelsson hizo pasar pinturas realizadas por un chimpancé por la obra de un pintor francés desconocido llamado Pierre Brassau en 1964 y el colectivo italiano Luther Blissett realizó una falsificación similar en 1995, en este caso anunciando la exhibición en la bienal de arte contemporáneo de Venecia de la obra de una chimpancé llamada Loota que había sido liberada de un laboratorio farmacéutico.)
 
Al margen de que Nat Tate haya sido concebido por Boyd como una forma de ridiculizar a la escena artística neoyorquina (como parece haber sido el caso en las situaciones mencionadas anteriormente), el libro de Boyd (magníficamente traducido por Andreu Jaume y con un correcto prólogo de Francisco Calvo Serraller, que, desafortunadamente, desperdicia la oportunidad de jugar el juego que el libro propone) no tiene nada de ridículo: su tema es el misterio de la creación artística y el destino trágico de los artistas cuando estos se ven obligados a seguir unas orientaciones que no surgen de sí mismos sino de su entorno. "Tate", escribe Boyd, "era uno de esos pocos artistas que no necesitan (ni persiguen) la transformación de su pintura en una valiosa mercancía que puede ser comprada y vendida al arbitrio del mercado y sus mercaderes. Había visto el futuro y el futuro apestaba" (88).
 
"¿Por qué se suicidó Nat Tate? ¿Qué lo llevó a sumergirse en la helada confluencia del Hudson y el East River aquel día de enero de 1960?" (87) Nat Tate reúne en sí las virtudes y los defectos que, desde hace tres o cuatro siglos, asociamos con el "genio artístico": una infancia solitaria, cierta timidez, un llamado temprano de la vocación, (quizás) el incesto, el golpe de suerte que lo establece, el entusiasmo por la marginalidad, el carácter distante, el alcoholismo, la fragilidad, un cierto carácter autodestructivo. Que Boyd no vaya más allá de estos lugares comunes a la hora de crear su personaje (que él mismo llama en cierto lugar "estereotipos", 60) es lo unico un libro, por lo demás, absolutamente brillante, el tipo de ficciones que nos resultan (inevitablemente) más reales y necesarias que las cosas y las personas que nos rodean.
 
 
William Boyd
Nat Tate 1928-1960. El enigma de un artista americano
Trad. Andreu Jaume
Pról. Francisco Calvo Serraller
Barcelona: Malpaso, 2014

[Publicado el 21/11/2014 a las 11:30]

[Etiquetas: William Boyd, Francisco Calvo Serraller, Andreu Jaume, Malpaso, Novela]

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Lleno de peligros / "Enseres domésticos" de Vicente Verdú

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Una de las tareas más relevantes, una de las actividades más importantes de la literatura, y la razón principal por la que vale la pena prestarse a sus juegos (a pesar de las decepciones periódicas, pese a la defección de los autores y a los periódicos anuncios de su decadencia y reemplazo a manos de otros medios, bastante habituales entre los periodistas televisivos y los escritores expulsados de la literatura), es la de que la literatura permite pensar. No pensar sólo acerca de los grandes temas de la historia y la condición humana (por lo demás, tan habituales entre los escritores cursis, los autores de novela histórica y los que viven de los dineros públicos), sino también acerca de los más pequeños; o, mejor dicho, acerca de cómo los grandes temas permean completamente los supuestamente más pequeños, que (en ese sentido) son exactamente iguales a los más grandes.
 
La literatura es una forma de pensamiento, y muy pocos piensan en España tan bien (es decir, hace tan buena literatura) como Vicente Verdú. A lo largo de las últimas décadas, Verdú ha ido construyendo una obra ensayística difícil de clasificar por la diversidad de sus temas, pero también por la forma en que los ha abordado: Verdú piensa muchas cosas (el capitalismo, el estilo, los matrimonios, las vecindades que establecemos con quienes nos rodean, las convenciones sociales, el periodismo, la decadencia física) pero lo hace con una rara coherencia; también, con una profundidad y una sagacidad inusuales en un país cuyos filósofos (incluso los más celebrados) no se elevan más allá de las alturas bastante bajas de la autoayuda, incluso de la autoayuda política y ética. A este mérito inusual se le suma otro, y es su sentido del humor, que lo distingue en un escenario de pensadores monótona, patéticamente serios, eleven la vista al cielo cuando hablan o la arrastren por un suelo, que (en mi opinión) es el sitio que corresponde al filósofo y el único al que debería aspirar.
 
Enseres domésticos es otra muestra del talento de su autor para ir contra la corriente de una filosofía que (como la mencionada más arriba) no puede interpelar a sus lectores porque ya no tiene nada que decir o no sabe cómo hacerlo. Aquí, Verdú disecciona cincuenta y cinco prácticas y objetos con los que compartimos una vida en el hogar que algunos creen "dulce" pero que (y Verdú lo muestra magníficamente) en realidad está lleno de peligros: de los que derivan de la convivencia con objetos punzantes o cargados de electricidad (la maquinilla de afeitar, la tostadora), de las múltiples circunstancias en que estos se pueden perder (las llaves), desaparecer (los calcetines, de a pares pero más a menudo de forma individual), romperse (espejos, el teléfono, floreros), provocar enfermedades (las moscas, el polvo), crear problemas (las mascotas, los vecinos) o producir extraños olores (nuevamente: las mascotas, los vecinos), pero sobre todo, del peligro de que no pensemos en los objetos que nos rodean, que constituyen una segunda manifestación de nuestra identidad, una "segunda piel" (por decirlo así) que ni es particularmente doméstica (en el sentido de domesticada) ni muy privada.
 
Enseres domésticos es un libro magnífico que propone una experiencia singular, semejante a la de dejar entrar a un desconocido a la casa de uno para que éste la analice y nos analice, la describa y nos describa. El libro retrata una condición que todos compartimos: la de creernos dueños de unos objetos que en realidad nos poseen a nosotros, determinan nuestros actos, nos definen, son nuestra intimidad, así que vale la pena pensar también (y sobre todo) en ellos. Vicente Verdú lo hace espléndidamente.
 
 
Vicente Verdú
Enseres domésticos. Amores, pavores, sujetos y objetos encerrados en casa
Barcelona: Anagrama, 2014

[Publicado el 18/11/2014 a las 12:00]

[Etiquetas: Vicente Verdú, Ensayo, Anagrama]

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La nueva normalidad / Nosotros caminamos en sueños 16

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No es lo peor que puede sucedernos.

Aproximadamente desde su creación, ciertas tecnologías han visto acompañado su paseo triunfal por nuestras instituciones por las voces de quienes celebraron sus posibilidades al tiempo que denunciaban sus riesgos. Por lo demás, si hay alguien que nunca ha pensado en estos últimos, ésa es @oliviataters, una joven que dice ser la más madura de su círculo de amigos, comenta los filmes que ha visto y es particularmente expresiva cuando muere alguna celebridad, por ejemplo Robin Williams. Claro que Olivia Taters no existe: es un generador automatizado de textos creado por el escritor Rob Dubbin, aunque para muchos adolescentes que interactúan con ella es "real", incluso (o precisamente) por decir cosas como "Nada es mejor que el amor" o "Conócete a ti mismo". Su estupidez, por supuesto, es para algunos la manifestación irrefutable de que es humana y la razón de su popularidad.
 
Buena parte de la literatura y del arte del siglo XX han tenido como objeto alertarnos acerca de los peligros inherentes a crear algo más inteligente que nosotros. El "golem" informático que se emancipa de su creador, la nave espacial que decide eliminar a sus tripulantes, el robot que se reproduce no son escenarios posibles, sino advertencias acerca de esos peligros. Pero ninguno de ellos nos ha preparado para el riesgo quizás mayor de que los ordenadores no se impongan a nosotros por su inteligencia sino por su estupidez. ¿Necesitamos uno que las reproduzca? No, pero el servicio prestado por Olivia Taters es el de alertar acerca de las posibilidades prácticamente ilimitadas de la manipulación en una época en la que los intercambios con personas "reales" empiezan a ocupar un lugar menos relevante en nuestras vidas que el que supuestamente se produce en las redes sociales. Un ángel exterminador en forma de robot asesino no es lo peor que puede sucedernos en comparación con esta nueva normalidad.
 
 
[Publicado originalmente en El País Semanal, 21 de octubre de 2014]

[Publicado el 13/11/2014 a las 12:30]

[Etiquetas: Disidencias]

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Literatura del absurdo / Nosotros caminamos en sueños 15

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Aunque no seamos acróbatas, apoyemos a las bibliotecas. Crédito de la imagen, desconocido.

No recuerdo una época de mi vida en la que no haya estado yendo a bibliotecas: sin ellas no podría haber leído lo que he leído y, en consecuencia, tampoco haber escrito lo que he escrito. A muchos otros escritores les sucede lo mismo: entre los que conozco, la regulación del pago de una reparación para los autores por el préstamo de sus obras en las bibliotecas públicas españolas (de la que se hizo eco este periódico hace algunos días) sólo ha generado rechazo debido a que resulta evidente que al implementar el canon las bibliotecas públicas verán reducidos los ya de por sí exiguos presupuestos que se les otorgan para la adquisición de nuevas obras y la preservación de sus fondos. A mediano plazo el resultado de este canon será la pérdida de una oportunidad: en barrios pobres, como el barrio del que yo vengo, las bibliotecas son uno de los pocos sitios donde alguien puede leer un libro, con el consiguiente beneficio para esa persona y, por supuesto, también para el autor de la obra, que (en mi opinión) no debería exigir ninguna reparación por el hecho de que sus libros sean leídos.
 
A menudo se habla de la literatura como patrimonio común y de la necesidad de que éste sea accesible de forma gratuita en la Red, pero no hay nada gratuito en internet, cuyo uso supone simplemente un desplazamiento del derecho de explotación de los productos culturales de manos de sus productores a las de las compañías telefónicas. La única gratuidad que conozco en relación a la literatura es la que ofrecen las bibliotecas públicas: obligarlas a pagar un canon significa perder otro derecho, alentar la piratería, entorpecer un acceso a los libros dificultado de por sí por una industria editorial a menudo carente de orientación. El "canon" sólo puede generar rechazo, no sólo entre quienes tenemos una deuda con las bibliotecas, sino también (y en especial) entre aquellos que piensan que la política no es necesariamente un subgénero de la literatura del absurdo.
 
 
[Publicado originalmente en El País Semanal, 30 de septiembre de 2014]

[Publicado el 11/11/2014 a las 11:30]

[Etiquetas: Disidencias]

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Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010), Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y La vida interior de las plantas de interior (2013), así como de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera(2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que ha sido traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés, alemán y chino. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones como The Paris ReviewZoetrope y Michigan Quaterly Review (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España), entre otros. La revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español de su generación. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania). En la actualidad vive en Madrid. Sus dos últimos libros son Nosotros caminamos en sueños y El libro tachado. Prácticas de la negación y del silencio en la crisis de la literatura, ambos de 2014.    

Fotografía: Unai Pascual

Bibliografía

 
 
 

 
 

 

Ficción

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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