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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 30 de mayo de 2015

 Blog de Patricio Pron

"La desesperación más allá de la desesperación" / "Esa visible oscuridad" de William Styron

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"Contaba sesenta años cuando la enfermedad me atacó por primera vez", escribe William Styron (42). El escritor norteamericano, autor de La decisión de Sophie, Las confesiones de Nat Turner y otros libros, tuvo plena conciencia de que su lucha contra la depresión podía tener "un desenlace fatal" (13) a fines de octubre de 1985, cuando, durante una visita a París, se vio incapacitado para cumplir con los compromisos sociales de un premio que se le había concedido. A los trastornos resultantes de una enfermedad sobre la que Styron admite no haber sabido nada al comienzo (el insomnio, la pérdida de fuerzas, la falta de concentración y, por consiguiente, de capacidad de trabajo, el pánico, el dolor físico, la dependencia a los fármacos) se le iba a sumar, tras esa visita a París, el pensamiento obsesivo en la muerte.
 
"El trastorno llamado depresión sigue constituyendo un enorme misterio", sostiene Styron. "Ha revelado sus secretos a la ciencia de bastante peor gana que muchos de los demás males importantes que nos acechan. [...] Como un especialista en este campo me dijo con sinceridad y, estimo yo, con una sorprendente capacidad para la analogía: ‘Si se compara nuestro saber con el descubrimiento de América por Colón, América está todavía por descubrir; nos encontramos aún en esa islita de las Bahamas'" (19).
 
Aunque la proliferación de obras acerca del tema en los últimos meses (Estrictamente bipolar de Darian Leader y El demonio de la depresión de Andrew Solomon entre las más destacadas) podría hacernos pensar lo contrario (es decir, que sobre la depresión sabemos más de lo que sabíamos en 1985), y aunque es evidente que esto es así desde el punto de vista científico, lo cierto es que la depresión sigue constituyendo un misterio, al tiempo que una cuestión particularmente intrigante, ya que no es imposible que la proliferación de publicaciones sobre el tema no sea sino el resultado de que, o bien ha caído un tabú histórico acerca de la enfermedad (el "estigma" lo llama Styron), o bien ésta es el mal por antonomasia de nuestra época.
 
Quizás la hipótesis correcta sea la segunda; si, por el contrario, es la primera, debemos adjudicar parte del mérito de que la depresión ya no sea un estigma, o un secreto, a Styron, quien contó su experiencia en la conferencia en la Universidad John Hopkins de Baltimore en 1989 que daría origen al ensayo en Vanity Fair que a su vez sería la base de este libro. En Esa visible oscuridad, Styron no sólo da cuenta de su experiencia, en un relato cuyo mayor mérito (que resultará evidente a cualquiera que haya padecido una depresión, con sus consecuencias paralizadoras del juicio) es la gran capacidad del autor para la introspección pese a la enfermedad; Styron también discute en él la elección del término "depresión" para designarla (el autor, que lo cree demasiado anodino, propone en su reemplazo expresiones como "tormenta en el cerebro" o "crisis nerviosa", 42), revisa suicidios que le afectaron profundamente (como los de Romain Gary, Abbie Hoffman, Randall Jarrell y Primo Levi, entre otros escritores), cuestiona la ligereza con la que aun hoy se suele medicar a los pacientes, las ventajas y desventajas de la hospitalización (pasó siete semanas en un hospital psiquiátrico), recuerda la importancia que tuvo para su recuperación el apoyo de su esposa.
 
Esa visible oscuridad no es un texto "de autoayuda" ni tampoco bibliografía médica: es el testimonio de un escritor viviendo "la desesperación más allá de la desesperación" y curándose para recuperar "el don de la serenidad y la alegría" (85); con vínculos evidentes con El dios salvaje, el muy buen ensayo de Al Alvarez acerca del suicidio publicado recientemente también por la editorial chilena Hueders, Esa visible oscuridad no curará a nadie, pero contribuirá a la idea de que, a pesar de todo, sí se pueden poner palabras a la depresión, y eso (como saben algunos) ya es mucho.
 
 
William Styron
Esa visible oscuridad
Trad. Salustiano Masó
Santiago de Chile: Hueders, 2015

[Publicado el 27/5/2015 a las 10:45]

[Etiquetas: William Styron, Ensayo, Hueders]

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¿Quién mueve los hilos? / "El día señalado" de Enrique Vila-Matas y Anuska Allepuz

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La imagen está ligeramente desenfocada y es la de una chaqueta colgada tras una puerta, aparentemente abandonada por un propietario que parece haberse marchado o, simplemente, haber desaparecido; su epígrafe reza "Un día volveré". (La chaqueta es del escritor español Enrique Vila-Matas y la imagen se encuentra en el encantador libro de la fotógrafa venezolana Lisbeth Salas Infinitamente serio. Enrique Vila-Matas.) No es la única imagen, sin embargo. La otra se encuentra en la página 70 de El día señalado, la edición autónoma e ilustrada por Anuska Allepuz del cuento del mismo título publicado originalmente en Exploradores del abismo; en ella hay una joven que mira al mar y al cielo tormentoso, pero el mar y el cielo tormentoso parecen vacíos y no es improbable que la joven sólo esté mirando su reflejo; es decir, que sólo pueda verse a sí misma.
 
Sabemos que esa joven es Isabelle Dumarchey, a quien a los diez años de edad una gitana "le pronosticó que moriría sedienta y de pie, tal vez bailando, en un día de invierno muy lluvioso". Al pronóstico inicial se le han ido añadiendo elementos: un sofá rojo, la fecha del dos de febrero, el filme de John Wayne El Álamo. La danza, la lluvia, la sed, el sofá rojo, El Álamo, la fecha indicada parecen conformar una serie de elementos heterogéneos y sin ninguna conexión entre sí, pero todos ellos se superponen cuando Dumarchey es enviada a la ciudad mexicana de Veracruz a reportar para una señal de televisión francesa acerca de un huracán.
 
En su libro Figuraciones del yo en la narrativa. Javier Marías y Enrique Vila-Matas, el crítico español José María Pozuelo Yvancos destaca "la importancia que en la obra de Vila-Matas cobran las suplantaciones o desdoblamientos, las imposturas [...], o la figura del ventrílocuo". En El día señalado no hay ventrílocuos, pero sí unos hilos reparados una y otra vez con los que alguien, en la imagen de portada, mueve una marioneta que es la protagonista, pero ¿quién mueve esos hilos? "La muerte es agradable. Nos libra del pensamiento de la muerte", dice, o le hacen decir a, la protagonista. "Lo digo riendo porque es muy serio", afirma, pero quien habla aquí es Enrique Vila-Matas, que en la fotografía de Lisbeth Salas prometía volver y lo hace con este libro, pequeño y bello.
 
 
Enrique Vila-Matas (texto) y Anuska Allepuz (ilustraciones)
El día señalado
Madrid: Nórdica, 2015

[Publicado el 25/5/2015 a las 13:45]

[Etiquetas: Enrique Vila-Matas, Anuska Allepuz, Cuento, Nórdica, Ilustración]

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Sentimentalismos / "Sueños de trenes" de Denis Johnson

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Robert Grainier tiene treinta y cinco años, una mujer y una hija pequeña, y trabaja en el ferrocarril; Robert Grainier tiene ochenta años, su mujer ha muerto, ha perdido a su hija, y vive aislado sobre los cimientos de su antigua casa. Entre una versión y otra del mismo hombre transcurren décadas, pero también todos los Sueños de trenes de este libro del escritor Denis Johnson y una existencia trágica y, sin embargo, sorprendentemente feliz. Grainier vive en los bosques, aúlla, vuela en aeroplano en la feria del pueblo en cuyas afueras vive, conoce al Hombre Más Gordo del Mundo, asiste a un mendigo al que otro ha apuñalado y a un hombre al que le disparó su perro, ve pasar el vagón de tren que lleva a Elvis Presley hacia el final de una época.
 
Denis Johnson tiene una escritura contenida y precisa que erróneamente ha sido caracterizada una y otra vez como poco sentimental. En realidad, hay mucho sentimentalismo en su obra y en este Sueños de trenes, donde el reencuentro con la hija es un momento especialmente sentimental y pese a ello muy conmovedor. Quizás en la caracterización haya una expresión de deseos. No importa. En este libro acerca de un hombre que no sabe cuándo nació y dónde, y que sólo sabe que alguien lo montó en un tren con su destino escrito en un recibo del banco sujeto con un imperdible a su pecho, hay literatura con mayúsculas: sin florituras, sin propósito y sin necesidad de justificación alguna.
 
 
Denis Johnson
Sueños de trenes
Trad. Javier Calvo
Barcelona: Literatura Random House, 2015

[Publicado el 21/5/2015 a las 13:00]

[Etiquetas: Denis Johnson, Novela, Literatura Random House]

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¿Otra maldita novela sobre la Guerra Civil? No precisamente / "La vida es un tango y te piso bailando" de Ramón Boldú

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Ramón Boldú nació en Tarroja de Segarra en 1951 y desde 1991, y a modo de pionero del cómic autobiográfico español, cuenta su vida en ese formato. A la "crisis de los cuarenta" se le suelen atribuir numerosos percances para las personas que la padecen y quienes las rodean, casi todos relacionados con la idea absurda de que se podría, y se debería, hacer algo para morigerar y disimular la decadencia física y la proximidad cada vez mayor de la muerte; pero, aunque Boldú tenía esa edad cuando comenzó a contar su vida, en los volúmenes en que la ha narrado (Bohemio pero abstemio, Memorias de un hombre de segunda mano, El arte de criar malvas, Sexo, amor y pistachos) sólo se puede encontrar un vitalismo desproporcionado y una alegría que lo han hecho contar catástrofes personales y políticas con un desparpajo que recuerda al de sus maestros, los extraordinarios autores franceses Georges Wolinski y Cabu (Jean Cabut), ambos asesinados en el ataque perpetrado contra el semanario satírico Charlie Hebdo el siete de enero de este año.
 
A pesar de ello, nada hubiese sido más predecible ("comprensible", podría decirse también) que la adopción de un tono más "serio" en un volumen en el que se ocupa de los hechos que afectaron a su familia durante la Guerra Civil española; sin embargo, La vida es un tango y te piso bailando es un libro extraordinariamente divertido incluso aunque sus temas y sus personajes son un padre despótico y una madre humillada durante años (los del propio autor) y las circunstancias que condicionaron sus vidas, los bombardeos fascistas sobre la población civil en la Segarra durante la Guerra, una leva forzosa de los Republicanos, las fosas comunes, un niño trastornado por una realidad incomprensible, la huída de la zona de conflicto, los retenes en los que la suerte de las personas era determinada casi por azar, los crímenes contra los más desfavorecidos y vulnerables, un cura abusador, unas niñas encerradas sin ver la luz del sol en un palacio regenteado por monjas, las cárceles franquistas, Miguel Hernández, un dibujante represaliado, un anciano exhibicionista, uno o dos embaucadores; uno de ellos, el padre del narrador.
 
Entre tantos personajes sobresalen los del bisabuelo del autor, un alcalde republicano que tuvo la decencia de proteger de los más radicalizados al rico del pueblo y fue denunciado posteriormente por él (es uno de los miles de desaparecidos del conflicto) y el ilustrador español Juan Ferrándiz, que alentó al dibujante en ciernes sin querer imponerle su estilo (el de sus famosas imágenes religiosas de estilo naif) y le abrió los ojos ante la realidad de una España en la que, todavía, simpatías políticas como las del dibujante Eusebio Oca podían condicionarlo todo. Uno más, también: el propio narrador, que surgió de ese fondo de verdades a medias y ocultamientos para contribuir durante la "Transición" a la conquista de unas libertades que (al menos en España) siempre parecen a punto de ser suprimidas.
 
A pesar de su tema, en La vida es un tango y te piso bailando hay ternura y humor, puestos al servicio en este caso de una historia dura que es ni más ni menos que la de España. Memoria, familia, relato, país, presente y vocación desfilan por sus páginas no para azuzar enfrentamientos sino, como en el juego inventado por el narrador, el tango, para proponer una melancólica solución a los viejos problemas. Un gran libro.
 
 
Ramón Boldú
La vida es un tango y te piso bailando
Bilbao: Astiberri, 2015

[Publicado el 19/5/2015 a las 12:00]

[Etiquetas: Ramón Boldú, Cómic, Astiberri]

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¿Quién es el viajero? / "Richtung" [Dirección] de Marc-Antoine Mathieu

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¿Quién es el viajero? ¿Qué mundo es este en el que se desplaza atravesando puertas, desiertos, laberintos y paredes, trepando, hundiéndose en el agua y en la arena, siempre siguiendo las flechas? ¿Y quién puso esas flechas? ¿Cuándo? ¿El viajero está condenado? ¿Busca algo? ¿Lo encontrará? ¿De qué material están hechas esas flechas que se agrietan, estallan, se convierten en agua, se superponen en habitaciones sin sentido, se suceden como las pisadas de un pájaro, se desprenden de los monumentos y del empapelado de la pared? ¿Hay una dirección, una meta, un sitio hacia el que avanzar? ¿O todo, incluyendo las flechas, está dispuesto al azar, arrojado por una mano desconocida sobre el tablero de un juego cuyas reglas nos resultan incomprensibles? ¿Acaso no son éstas las preguntas que todos nos hacemos durante nuestra breve existencia? ¿Y quién es Marc-Antoine Mathieu? ¿Por qué nadie me había hablado antes de este maestro de la novela gráfica, que no necesita diálogos ni viñetas para contar una historia tan deslumbrante como enigmática, tan susceptible de evocar en el lector los mundos de Hergé, Moebius y Franz Kafka? ¿Y de qué forma dar cuenta de este deslumbramiento?
 
 
Marc-Antoine Mathieu
Richtung [Dirección]
Berlín: Reprodukt, 2015

[Publicado el 14/5/2015 a las 12:30]

[Etiquetas: Marc-Antoine Mathieu, Cómic, Reprodukt]

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"Deberíamos ir armadas" / "Chicas felizmente casadas" de Edna O'Brien

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Baba y Kate son irlandesas, se conocen desde niñas, han compartido piso en Dublín, son amigas, viven en Londres; las afinidades entre las dos terminan allí, sin embargo. Baba es deslenguada y no suele pensarse mucho las cosas: se ha casado con un constructor adinerado y bastante idiota que le procura la vida holgada que siempre ha deseado; Kate, en cambio, está casada con el hombre del que se enamoró, tiene un niño al que ama, le gusta la poesía y, por consiguiente, las historias que terminan mal.
 
Chicas felizmente casadas (un título irónico, por supuesto) tiene como tema la imposibilidad del matrimonio para ofrecer una satisfacción duradera a dos mujeres distintas pero rabiosamente vivas; inevitablemente, la rigidez de las convenciones sociales y la dificultad para comunicar sus necesidades y anhelos a sus maridos llevan a ambas a la infidelidad, y es allí donde se pone de manifiesto la diferencia principal entre las dos amigas: Baba disfruta de sus escarceos amorosos (grotescamente fallidos) como una vacación necesaria de una rutina que no cuestiona; Kate, en cambio, busca en una aventura breve y más romántica que sexual el "amor" que su marido le niega. Aunque las aventuras de las dos mujeres tienen consecuencias graves, es Kate la que peor parada sale de ella, ya que lo pierde todo, incluyendo a sí misma.
 
Edna O'Brien nació en Tuamgraney, Irlanda, en 1932; ha escrito relatos, biografías y piezas teatrales, aunque es conocida principalmente por sus novelas. Chicas felizmente casadas continúa y pone fin a la historia de la amistad entre Kate y Baba iniciada en Las chicas del campo y continuada en La chica de ojos verdes, aunque no es necesario haber leído las anteriores para disfrutar de Chicas felizmente casadas: su autora la escribió en 1964 (la reeditó con un epílogo en 1986) situándola en el Reino Unido de la década de 1950, pero, desafortunadamente, podría tener lugar en nuestros días, al menos en algunos países y en ciertas clases sociales, ya que uno de sus principales asuntos es la dificultad de las mujeres para aportar orden y sentido a sus vidas en una sociedad hostil que las prefiere "débiles, maleables, apocadas". "¿Cómo sobrevivían todas aquellas mujeres?", se pregunta la narradora en algún momento. "¡Aguante, ni más ni menos! Aquella podría ser una meta para ella, y tal vez el asma. Una enfermedad de la que podría hablar y usar como arma para la vida". La historia no es nueva, pero O'Brien la cuenta con una enorme delicadeza, muy conmovedora, no exenta de sentido común: "Deberíamos ir armadas", opina.
 
 
Edna O'Brien
Chicas felizmente casadas
Trad. Regina López Muñoz
Madrid: Errata Naturae, 2015

[Publicado el 12/5/2015 a las 14:15]

[Etiquetas: Edna O'Brien, Novela, Errata Naturae]

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Una voz, principalmente / "Mi romance" de Gordon Lish

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El personaje: Alguien llamado Gordon Lish, frente a un auditorio universitario en el que destacan las figuras de colegas y autores como James Salter y Denis Donoghue. La fecha: El 25 de junio de 1990. Los lugares en los que transcurre la narración: La universidad ya mencionada en Long Island, un hotel en Florida, Gila Bend (Arizona), las oficinas de Esquire y de Knopf y la terraza del hotel Pickwick en Nueva York. Los temas, tal como Lish los ha esbozado unos minutos antes en unas tarjetas bajo el título "Mi romance": "El reloj", "el aceite", "el Crosley", "la sala". Los temas de los que, a su pesar o no, acaba hablando finalmente, por orden de aparición: El alcohol, el metotrexato, el reloj de su padre, la venta del reloj de su padre, un viaje a Florida cuando era niño, su hermana Natalie, la psoriasis, el tío Charley, una nevera que gotea, la ropa holgada, su altura, las suelas de los zapatos, la dilatación mecánica del esófago, el papel en el que fue envuelta la urna que contenía las cenizas de su madre, un bolso de mujer, el aceite mineral marca Rite-Aid, las sillas Adirondack, una línea de autobuses llamada Shortline o Coldspot, una sombrilla, el aire acondicionado, una lata de Seven Up, los crucigramas, un trozo de manzana caramelizada, los sombreros de mujer. La invención: La de una voz, principalmente; una voz redundante y confusa y, por eso mismo, irritante al tiempo que eficaz, muy bien reproducida por el colombiano Juan Sebastián Cárdenas, uno de los mejores escritores latinoamericanos del momento. La psoriasis, por ejemplo:
 
Porque, por encima de todo, con lo que costarían los billetes de tren, por encima del precio oficial, de modo que yo pudiera ir con él, que yo pudiera ir con papá en el tren, definitivamente, todo iba a implicar para él el desembolso de una cantidad nada desdeñable de dinero. O eso decía papá. Lo que nos da un indicio, ¿no es así?, de cuán terrible debía de ser el estado de mis llagas cuando tenía diez años y, también, de lo mucho que papá estaba dispuesto a hacer para que yo, para que me aliviara de ellas aunque fuera un poco. Porque la comezón, ya os lo digo, era algo feroz. Yo andaba siempre medio rabioso con la comezón. Con esa picazón y el sangrado y el escarapelado. Siempre grietas. Dios, justo esto de lo que estoy hablando mientras lo siento aquí mismo, en la piel, en ese mismo instante aquí, ay, así, ay. Esa picazón que no tenía fin. Incluso después de haberte despellejado íntegramente, la picazón seguía ahí abajo en algún lugar, y entonces te clavabas las uñas hasta que quedabas medio en carne viva pero te seguía picando, o sea, quiero decir, obviamente... mi padre debía de andar buscando lo que fuera, cualquier cosa que se pudiera hacer por mí, cualquier alivio que estuviera a su alcance. Y a cualquier precio, quiero decir. (55-56)
 
 
Gordon Lish
Mi romance
Trad. Juan Sebastián Cárdenas
Cáceres: Periférica, 2014

[Publicado el 08/5/2015 a las 12:45]

[Etiquetas: Gordon Lish, Juan Sebastián Cárdenas, Novela, Periférica]

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Acumulación / Nosotros caminamos en sueños 25

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Fotografía de Sebastián Liste/Noor para The New York Times / Crédito, de su autor /

Quizás sea mejor empezar por el principio, ya que hay sitios peores por dónde empezar. José Roberto Alves Freitas tiene sesenta y dos años, es brasileño, es el mayor coleccionista de vinilos del mundo; según sus cálculos, tiene entre cinco y siete millones de discos, lo cual (en este caso los cálculos son míos) suman unos cuatro millones de horas de música, es decir, 2.778 días de música, es decir, 457 años de escucha ininterrumpida (o 685, si Freitas puede permitirse ocho horas de descanso diarios). En Brasil, desafortunadamente, el promedio de vida es bastante más bajo que el los cinco o seis siglos de vida que Freitas necesitaría para disfrutar (una sola vez, sin embargo, y sin repetir) de su colección.
 
La irrupción de internet en nuestras vidas ha supuesto un aumento sin precedentes de la información disponible, aunque no de nuestra capacidad para absorberla. La que existe en la Red en este momento ya es inabarcable y hace que nuestra existencia pre digital nos parezca inconcebible. ¿Recordamos los esfuerzos que hacíamos para encontrar un libro u obtener un disco? ¿Acaso su hallazgo no tenía un valor especial, el de una proeza? No hay lugar para esa proeza en estos tiempos, y debemos alegrarnos por ello; sin embargo, la proliferación de la información y la accesibilidad de los productos artísticos (en no menor medida gracias a la piratería) ha supuesto la pérdida de valor de los mismos, que se medía en virtud del tiempo y del esfuerzo que empleábamos en su búsqueda, del tiempo de vida que les dedicábamos. El daño que la libre accesibilidad de los contenidos artísticos provoca a las industrias culturales me parece insignificante en comparación con este otro, el de la pérdida del placer del descubrimiento y su reemplazo por la acumulación inútil.
 
 
[Publicado originalmente en Nosotros caminamos en sueños, sección permanente en El País Semanal. Madrid, 7 de abril de 2015.]

[Publicado el 06/5/2015 a las 13:15]

[Etiquetas: Disidencias]

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Martin Amis pasa de pantalla / "La invasión de los marcianitos"

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La invasión de los marcianitos fue publicada en 1982 y repudiada prácticamente de inmediato por su autor. Por entonces, Martin Amis era, en primer lugar, el hijo del brillante Kingsley Amis, y, en segundo lugar, el autor de un debut promisorio, El libro de Rachel (1973); dos años después sería el autor de la extraordinaria, consagratoria Dinero (1984) y (más tarde aun) el de libros esenciales como Campos de Londres (1989), La flecha del tiempo (1991), La viuda embarazada (2010), etcétera.

La invasión de los marcianitos no puede ser puesta en la misma serie, por supuesto: se trata de una no ficción acerca del interés personal de Amis por los primeros videojuegos (que él califica de “adicción”) y sobre las largas horas que pasó jugando Space Invaders, Asteroids, Scramble (“un pariente pobre de Defender”), PacMan, Battlezone, Frogger (“no tiene lo que hay que tener”, dictamina), Centipede, Donkey Kong y otros.

No es improbable que el atractivo principal de este libro para el lector radique en la nostalgia que éste sienta por esos juegos. La invasión de los marcianitos fue escrito, sin embargo, sin nostalgia, en el momento en que las videoconsolas hogareñas empezaban a popularizarse poniendo un punto final previsible a la sociabilidad algo sórdida de los salones de videojuegos que Amis narra aquí (deteniéndose con morosidad y un evidente placer en cuestiones como los pseudónimos de tres letras escogidos por los jugadores para sus puntajes, la lógica acumulativa de los videojuegos, su obsolescencia y los trucos empleados en uno y otro, pero también la naturaleza económica de la innovación en ellos y sus vínculos con la doctrina estadounidense de seguridad, entre otros asuntos más serios); todavía no se había producido la “gamificación” de los entornos de trabajo y nuestras relaciones sociales, pero 1982 señalaba (y Amis lo entendió muy bien, por ejemplo cuando afirma que “sospecho que el debate pronto parecerá tan fútil o pasajero como las controversias que en otro tiempo inflamaron a los partidarios y detractores del billar americano”) que ése sería el curso que tomarían las cosas algunos años después, cuando las voces de quienes consideraban los videojuegos una incitación a la violencia y a las adicciones dieran paso a una nueva indiferencia.

La invasión de los marcianitos no es un ensayo sociológico y (por supuesto) tampoco es útil para aproximarse a la narrativa de videojuegos, sobre la que puede leerse en libros como The Game Design Reader, editado por Katie Salen y Eric Zimmerman en 2005, o el excelente Persuasive Games de Ian Bogost (2010). El interés que este libro puede suscitar es, en cambio, estrictamente literario; basado en la prosa coloquial, deslenguada y cínica del primer Amis. Muy pronto, sin abandonar por completo estos rasgos de estilo, Martin Amis iba a comenzar a jugar “el gran juego”; antes, sin embargo, echó unas partidas. No lo hizo mal, pero ya se sabe que las primeras pantallas siempre son las más fáciles.

 

Martin Amis

La invasión de los marcianitos

Trad. Ramón de España

Pról. José Antonio Millán

Intr. Steven Spielberg

Barcelona: Malpaso, 2015

 

[Publicado originalmente en Babelia, 6 de marzo de 2015.]

[Publicado el 04/5/2015 a las 12:45]

[Etiquetas: Martin Amis, Ensayo, Malpaso]

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No sólo escapismo / "El Levante" de Mircea Cartarescu

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Mircea Cărtărescu escribió El Levante en torno a 1987; por entonces era profesor de instituto y vivía en un piso sin calefacción en Bucarest con un hijo recién nacido, una esposa, ninguna confianza ya en las potencias de la ficción. Muy pronto estallaría la revolución cuyo símbolo serían los cadáveres de Nicolae y Elena Ceauşescu, pero (por supuesto) el escritor no lo sabía, y su reacción ante una realidad de pobreza y estrecheces fue puro escapismo: concebir una ficción que careciera de ambas, que conjurara el hecho de que, como dice uno de los personajes de este libro, "el país ha sido saqueado y las poblaciones se han convertido en ruinas, y entre estas ruinas proliferan serpientes".
 
En El Levante todo es opulencia, un lenguaje que no elude los lugares comunes del folletín decimonónico, la caracterización de los personajes, sus acciones. El poeta Manoil se alía al pirata Yogurta el Tuerto y a su hijo, al que conoce de Cambridge (¡!), al espía Languedoc Brillant y al inventor Leónidas Antropófago para derrocar la tiranía en Rumania. En un folletín (evidentemente) la lucha tendría un final feliz, pero El Levante no es exactamente un folletín, sino más bien una reescritura del género presidida por la ironía posmoderna cuyo modelo es el capítulo "Los bueyes del sol" del Ulises. "Me he propuesto escribir una epopeya y crear una flor a partir de unas hojas muertas y olvidadas", dice su autor, pero El Levante no es exactamente una epopeya tampoco, sino más bien un largo poema cómico en prosa sin demasiada comicidad en el que el narrador interviene en el relato, apela a su lector, llama la atención sobre sus anacronismos (el napalm, el maíz, las figuras de Ernesto Guevara y George Steiner), incluye poemas y juegos tipográficos y no es nada austero a la hora de concebir prodigios: de una gota de sangre surge un niño que recita poemas nacionalistas; en otro pasaje brotan azucenas de unos botones de oro; el ojo del narrador aparece en el cielo provocando el terror de sus personajes; al voltear el catalejo con el que se los observa, los barcos quedan boca abajo y se hunden en el mar, etcétera.
 
"Todo es real en mi libro, al igual que en el mundo del que procedo", afirma el narrador; cuando éste se vuelve personaje, el lector comprende que El Levante es puro escapismo y también algo más serio, un juego intertextual del tipo de los que practicaron Jorge Luis Borges, Luigi Pirandello y Miguel de Unamuno. También es un canto a Rumania, ese país al que "la mano de Dios" (contra lo que se dice en este libro) no parece haber acariciado todavía.
 
 
Mircea Cărtărescu
El Levante
Trad. Marian Ochoa de Eribe
Pról. Carlos Pardo
Madrid: Impedimenta, 2015
 
 
[Publicado originalmente en Babelia, 26 de febrero de 2015.] 

[Publicado el 01/5/2015 a las 12:45]

[Etiquetas: Mircea Cărtărescu, Novela, Impedimenta, Poesía]

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Foto autor

Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010), Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y La vida interior de las plantas de interior (2013), así como de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera(2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que ha sido traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés, alemán y chino. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones como The Paris ReviewZoetrope y Michigan Quaterly Review (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España), entre otros. La revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español de su generación. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania). En la actualidad vive en Madrid. Sus dos últimos libros son Nosotros caminamos en sueños y El libro tachado. Prácticas de la negación y del silencio en la crisis de la literatura, ambos de 2014.    

Fotografía: Unai Pascual

Bibliografía

 
 
 

 
 

 

Ficción

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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