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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 28 de septiembre de 2016

 Blog de Patricio Pron

"¡Relájate! ¡Dios está a cargo!" / "Cada día es del ladrón" de Teju Cole

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No siempre es buena idea leer a un autor de otra forma que cronológicamente, puesto que, si el autor es bueno (y Teju Cole lo es en extremo), es probable que haya evolucionado de un libro a otro, en una progresión que hace que pasar de un segundo a un primer libro constituya un anticlímax. No lo es en el caso de Cole, sin embargo (Cada día es del ladrón, publicada originalmente en 2007, es editada por Acantilado en español tras el éxito de su novela Ciudad abierta, de 2012), y esto por una razón muy concreta: porque la naturaleza sinuosa y el carácter sensorial de su estilo caracterizan su obra desde el primero de sus libros, al tiempo que los vínculos temáticos entre ese libro y Ciudad abierta establecen una continuidad que refuta su orden de aparición. Si en Ciudad abierta el tema era Nueva York como palimpsesto y la soledad inherente al sujeto en la metrópoli, Cada día es del ladrón se ocupa de un regreso a Lagos y una constatación incómoda: ya no se puede vivir allí, pero tampoco se puede vivir en ninguna otra parte si no es como reacción a Lagos; literalmente, para no vivir en esa ciudad.
 
Ambos libros comparten un talento para el hallazgo del detalle significativo que hace de Cole, quien también es fotógrafo e historiador del arte, uno de los escritores más inmediatamente reconocibles de la literatura estadounidense contemporánea; la mirada de Ciudad abierta es la misma de Cada día es del ladrón, del mismo modo que lo son su perplejidad y su empatía, que aquí se proyecta sobre los sujetos más inesperados: mendigos, policías corruptos, estafadores por internet, predicadores religiosos (cuyo eslogan, "¡Relájate!¡Dios está a cargo!", resuena cínicamente en la hiperviolenta sociedad nigeriana), asaltantes de casas, vigilantes de museos saqueados por las autoridades, vecinos recelosos, familiares que no pueden distinguir entre humanistas y ateos, practicantes de medicina, aspirantes a abogado, pandilleros juveniles, dependientes dormidos, viejos amores, vendedores de agua corriente, farmacéuticos que dicen curar el sida, motociclistas, fabricantes de ataúdes. Se trata de los protagonistas conspicuos de la vida cotidiana en Nigeria (y, en menor medida, en la práctica totalidad del África subsahariana), pero Cole es hábil para no hacer de ello ni el objeto de una nostalgia imprecisa ni un motivo orientalista.
 
Leer Cada día es del ladrón como un travelogue africano sería, en ese sentido, erróneo; reflexionando sobre dos accidentes de la aviación comercial sobre los que la Justicia nigeriana no creyó necesario pronunciarse, Cole da cuenta de una debilidad del carácter que, en realidad, es extensible a cualquier país subdesarrollado, y resuena especialmente en América Latina y en España:
 
[...] los nigerianos no están dotados filosóficamente para tratar con los bienes materiales que tanto desean consumir. Hacemos despegar aviones pero no los fabricamos, y mucho menos invertimos en investigación aeronáutica. Usamos teléfonos móviles pero no los hacemos. Más importante aún, no favorecemos formas de pensar que lleven al desarrollo de teléfonos o turbinas. [...] El presidente [...] persiste en un sermoneo continuo, algo en lo que se parece mucho a sus votantes. El caballo de batalla del presidente Obasanjo es la "imagen" del país. Cree que los críticos de Nigeria son los que más daño le hacen. Los califica de antipatriotas perniciosos. Insiste en que el único defecto real está en señalar los defectos. [...] Aunque los edificios y las calles de la capital den la idea de una sociedad ordenada, la realidad es la opuesta (121-122).
 
En la que posiblemente sea la mejor descripción de la condición del sujeto migrante, Iain Chambers afirmó: "La migración es un viaje de ida: no hay ningún 'hogar' al que volver". En Cada día es del ladrón, Cole cree encontrar algo parecido a una razón para albergar ciertas esperanzas respecto de su país en una niña que ve con él un día la televisión y en una lectora en un autobús repleto. Pero su regreso a Nigeria le enseña que no hay hogar al que volver, y se marcha de regreso a los Estados Unidos en cuanto puede.
 
 
Teju Cole
Cada día es del ladrón
Trad. Marcelo Cohen
Barcelona: Acantilado, 2016

[Publicado el 27/9/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Teju Cole, Novela, Crónica, Acantilado]

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'Arte malo', sus adeptos / El nacimiento de la fealdad

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Sin redención posible / Una pieza del MOBA / Crédito, de su desafortunado/a autor/a

1
 
"Renoir apesta como pintor", podía leerse en una de las pancartas; "ReNOir", en otra: en octubre del año pasado, dos docenas de manifestantes exigieron frente al Metropolitan Museum of Art de Nueva York que se retirasen de sus salas cuarenta y nueve imágenes del pintor francés Pierre-Auguste Renoir; según los manifestantes, "unas indefendibles rayas de melaza mal trazadas".
 
Ninguna de las obras de Renoir fue retirada hasta el momento, aunque no se puede decir que sus detractores hayan fracasado: el solo hecho de que la protesta tuviese lugar es un triunfo para su causa, así como para aquellos que creen necesaria una profunda reescritura de la historia del arte para que ésta dé cuenta del importante papel jugado en ella por las mujeres o se desprenda de sus elementos racistas: desde hace algunos meses, por ejemplo, el importante Rijksmuseum de Ámsterdam está expurgando su cartelería de palabras malsonantes para un público poco habituado a ellas (aunque sí a una corrección política excesiva) como "negro", "hotentote" o "mahometano".
 
 
2
 
En los últimos tiempos, la multiplicación de páginas web que recogen obras de arte grotescas permite pensar que los intentos de reescribir la historia de esa disciplina incluyen en su programa la incorporación de aquello que ha sido excluido por ser considerado "feo", "desagradable" o "mal hecho". Un ejemplo de esto es el Museum of Bad Art, una institución privada fundada en un sótano de Boston en 1993 cuyo propósito es "coleccionar, preservar, exhibir y celebrar el arte malo en todas sus formas y en toda su gloria"; su colección (parte de la cual es exhibida en línea en la página web del museo) incluye retratos involuntariamente monstruosos, paisajes incongruentes y desnudos perturbadores en su fealdad: sus autoridades, por cierto, han anunciado que están dispuestas a hacerse cargo de los Renoir si el Metropolitan Museum of Art cede a las presiones y deja de exhibirlos.
 
A menudo dependientes de las contribuciones de sus usuarios, casi siempre más virtuales que reales, sitios como el Museum of Bad Art, The Weirdest, Worst Art, Awkward Family Photos (retratismo mal hecho y/o son de pésimo gusto), la apasionante colección de catástrofes arquitectónicas reunida en Ugly Belgian Houses, las páginas de Tumblr dedicadas al fan art fallido y a portadas de libros y de discos especial, apasionadamente malas, son manifestaciones de un intrigante descubrimiento de la fealdad por parte de millones de personas en todo el mundo.
 
¿Qué hay detrás de todo ello? La localidad aragonesa de Borja ha visto multiplicado el número de sus visitantes después de que la "restauración" de una imagen religiosa por parte de una pintora aficionada de ochenta y un años de edad saliese deliberadamente mal en 2012; por absurdo que parezca, miles de personas visitan Borja cada año para fotografiarse junto a una imagen que el corresponsal de la BBC en España describió como "un dibujo a cera de un mono muy peludo", en una manifestación de que la fealdad se ha vuelto tan convocante como la belleza.
 
En algún sentido, sin embargo, siempre ha sido así: los freaks shows, las atracciones de feria y los enanos del circo han disfrutado de un público numeroso durante toda su existencia, en buena medida debido a que su exhibición prometía a los visitantes que la deformidad y el horror no los rozarían, restringidos como estaban a seres cuya naturaleza era excepcional. Pero parece inapropiado buscar en ellos una explicación del interés actual por la fealdad y lo fallido y "malo" en arte.
 
 
3
 
Ésta debe ser buscada en las innovaciones técnicas que han tenido lugar en las últimas décadas y han alterado nuestra forma de producir y consumir imágenes: si Photoshop, los filtros de Instagram y el perfeccionamiento de los dispositivos de captura en los teléfonos móviles han hecho prácticamente imposible producir imágenes fallidas, si la popularización de los procedimientos de captura, tratamiento y publicación de imágenes han llevado a la uniformización de las mismas, si (como afirma el notable artista visual español Joan Fontcuberta) vivimos tiempos post-fotográficos, en la atracción por la fealdad puede vislumbrarse una cierta nostalgia de épocas en las que la uniformización todavía no se había producido y, por lo tanto, la producción de imágenes suponía la posibilidad de fracasar en ese propósito pero también la de que en el proceso apareciese la singularidad, una individualidad de la mirada que actualmente escasea.
 
El Museum of Bad Art y los sitios similares interesados en la fealdad y en lo fallido (pero también las protestas contra Renoir) secularizan el arte pictórico, restándole gravedad y reverencia a las obras y a nuestro vínculo con ellas, al tiempo que disuelven el arte en el ámbito de las otras producciones materiales del hombre, poniendo de manifiesto que en éste, también, se puede fallar: más aún, que lo que determina si se ha fallado o no es un consenso histórico y, por consiguiente, frágil. En el interés por el arte "malo" hay, en ese sentido, una forma de resistencia, así como un cuestionamiento posiblemente involuntario respecto a cuestiones importantes para nuestra comprensión de la producción artística no sólo visual: qué es una obra de arte, quién dice que lo es, por qué es exhibida en museos, quién dice que una persona es un artista y quién determina que no lo es; cómo podría una obra de arte ser "mala" si, finalmente, como dice el refrán, la belleza está en el ojo del que la contempla.
 
 
(Publicado originalmente en El País/Ideas, 9 de septiembre de 2016.)

[Publicado el 23/9/2016 a las 18:15]

[Etiquetas: Disidencias]

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Un espejo de mano / "Noche es el día" de Peter Stamm

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Una atractiva presentadora televisiva, su marido, el redactor de cultura de una revista de circulación nacional, un pintor misterioso que sólo retrata mujeres desnudas y se las arregla para que Gillian, la presentadora, pose para él: el trío que conforman los personajes de Noche es el día parece la constelación predecible de una historia que, predeciblemente, incluirá infidelidades y separaciones; si, pese a ello, la nueva novela del suizo Peter Stamm (Weinfelden, 1963) escapa del melodrama estereotipado que podría haber sido es gracias a un accidente; más precisamente, al que le cuesta la vida al redactor de cultura y deforma el rostro de la presentadora televisiva. A partir de allí, todo lo que sucede con ella y con el pintor (y con el pintor y con ella, y con ella más tarde) es sorprendente, inesperado.
 
Peter Stamm tiene un talento único para partir de situaciones irremediablemente banales y a partir de allí construir muy buenas historias, algo que también sucedía en Siete años, su novela anterior, en la que el arquitecto insatisfecho, su brillante (aunque fría) esposa y la polaca fea y algo palurda con la que éste se acuesta acababan protagonizando la versión irremediablemente triste (pero no por ello menos lograda) de lo que podríamos llamar una familia feliz. Stamm escoge sus personajes con la atención por el detalle (y la indiferencia por su dolor) que emplea el entomólogo con sus especímenes y los conduce a ninguna parte, excepto a una especie de culminación o revelación interior muy, muy poco explícita: cuando todo termina, cuando Gillian deja atrás al pintor y la vida que consiguió armarse con los restos de su existencia anterior, el lector comprende que la tristeza sin dramatismo y el fracaso sin violencia de los personajes de Stamm esconde un cierto triunfo, de los personajes y de su autor. Un uso notable de la elipsis por parte de este último y la incapacidad para expresarse de sus figuras llevan a que una profunda tensión recorra todos sus textos; contar más de Noche es el día sería, en ese sentido, un error; no leer a Peter Stamm, uno de los autores europeos más extraordinarios del momento, sería, por parte del lector, una torpeza. Algo en su literatura recuerda al espejo de mano que Gillian sostiene frente a sí en el hospital, tras el accidente: la joven sabe que el rostro que verá en él será terrible, pero también sabe que ese rostro será el suyo, y que no tendrá otra cosa con la que seguir viviendo; entonces, temblorosamente, alza el espejo.
 
 
Peter Stamm
Noche es el día
Trad. José Aníbal Campos
Barcelona: Acantilado, 2016

[Publicado el 20/9/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Peter Stamm, Novela, Acantilado]

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"Materiales verdaderos, dicción delirante" / "Los diarios de Emilio Renzi II" de Ricardo Piglia

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A sólo un volumen de que concluya el proyecto autobiográfico de Ricardo Piglia, la pregunta sobre la naturaleza de ese proyecto es inevitable. ¿Qué es (qué son, sería más apropiado decir) estos "Diarios de Emilio Renzi" en cuyo segundo volumen se narran la sociabilidad exacerbada de Ricardo Piglia durante el período comprendido entre 1968 y 1975, un asalto del ejército a un edificio en el que vivía el autor y que pudo tenerlo como objeto o no, las discusiones en torno al "caso Padilla", que fortalecieron en él sus dudas sobre la Revolución Cubana, la articulación de un nuevo canon para la literatura argentina compuesto por Manuel Puig, Juan José Saer y Rodolfo Walsh? ¿Qué género atribuirle a un texto en el que se mezclan las introspecciones y el ejercicio de la contabilidad con pequeñas piezas ensayísticas sobre las novelas de iniciación argentinas, la traducción entendida como práctica social, la narración como toma de decisiones, los tres procedimientos más frecuentes en la obra de Jorge Luis Borges y su doble enunciación, la politicidad de las formas literarias, el "punto de vista" en la obra de Francis Scott Fitzgerald? ¿Cómo leer un libro cuyos personajes recurrentes son presentados con una inicial que facilita su identificación inmediata por parte del lector argentino (Piri L., Rodolfo W., David V., Andrés R., León R., Miguel B., Víctor G., José A., Mario S., Beatriz S., Osvaldo L.) pero cuyo autor se oculta en el pliegue que conforman un pseudónimo y lo que (de no mediar evidencia que afirme lo contrario) un ejercicio de reescritura? En otras palabras, ¿qué implicaciones tiene para los protagonistas de este libro el hecho de que sus personajes aparezcan detenidos en el pasado al tiempo que el narrador puede ejercer sobre esos hechos del pasado un juicio retrospectivo? ¿De qué forma (por fin) leer un texto que recorta una escena intelectual y política, con sus discusiones y sus prácticas, en un momento en el que esa escena no existe y las prácticas han cambiado radicalmente?
 
"Los años felices" de estos Diarios de Emilio Renzi conforman, en palabras de su autor, "una intrincada red de pequeñas decisiones que formaban secuencias diversas, series temáticas" (12); pese a ello, Piglia abandonó rápidamente la idea original de publicarlos "ordenados en series temáticas" debido a que hacerlo suponía la pérdida de "la sensación de caos y confusión que un diario registra" (13). Ambas sensaciones son habituales durante la lectura de esta reunión de "materiales verdaderos [y] dicción delirante" (374), este "archivo o registro de [una] educación sentimental" que constituye "una lectura escrita de una escritura vivida" (79). "Creo que todo lo que escribo es autobiográfico, sólo que no narro los hechos directamente" (23), dice Piglia; las preguntas que la complejidad de su proyecto diarístico generan son el último regalo del autor de Respiración artificial a la literatura argentina y a sus lectores, quienes saben ya que son las preguntas las que impulsan la discusión sobre literatura hacia el futuro.
 
 
Ricardo Piglia
Los diarios de Emilio Renzi II. Los años felices
Barcelona: Anagrama, 2016

[Publicado el 15/9/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Ricardo Piglia, Diarios, Anagrama]

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"¿Sabremos algún día quién eres?" / Una entrevista a Elena Ferrante (Cita)

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"Anonimity" / Una obra de Chaney Trotter / Crédito, de su autora /

¿Nunca te has arrepentido de tu decisión de ser anónimo/a? Al fin y al cabo, las reseñas tienden a ocuparse más del "misterio de Elena Ferrante" que de la calidad de tus libros. Al poner el énfasis en tu supuesta personalidad, ¿los resultados no son lo opuesto de lo que esperabas?
 
No, no me arrepiento. Según lo veo yo, tratar de acceder a la personalidad de un escritor escarbando en las historias que ofrece, los personajes que pone en escena, los paisajes, los objetos, en entrevistas como esta (siempre, y sólo, breves) y recurriendo a la tonalidad de su escritura no es otra cosa que una buena manera de leer. Lo que llamas "el énfasis" me parece honesto si se basa en las obras y en la energía de las palabras; muy distinto es el de los medios de comunicación, la preeminencia del ícono del autor sobre su trabajo. En el último caso, el libro funciona como la camiseta de una estrella de la música pop, la cual, sin el aura de la persona que aparece en ella, se vuelve completamente insignificante: ése es el énfasis que no me gusta.
 
¿Te molesta que se sospeche que tu trabajo es el producto de varias personas?
 
Me parece un buen ejemplo para la conversación que estamos teniendo. Estamos habituados a derivar la coherencia de las obras de la de su autor, no la del autor de la de sus obras; un hombre o una mujer ha escrito unos libros y esto nos parece suficiente para convertir esto en parte integrante de la obra: hablamos con simpleza sobre los orígenes del escritor, sobre sus libros exitosos y aquellos que no lo son tanto; decimos que ha encontrado su voz inmediatamente, que ha experimentado con diferentes géneros y estilos; reconocemos unos temas recurrentes, unas circunstancias, una evolución o una involución. En contrapartida, tenemos Mentira y sortilegio y Araceli, pero no una escritora llamada Elsa Morante. Estamos tan poco habituados a comenzar por los textos, por mirar en ellos en busca de coherencia o disparidad que el caso contrario nos confunde rápidamente. Habituados a la supremacía del autor, cuando no hay autor, o ha sido removido, comenzamos a ver distintas "manos", no sólo en el tránsito de un libro a otro, sino también de página en página.
 
Entonces, ¿Sabremos algún día quién eres?
 
Soy Elena Ferrante: he publicado seis libros en veinte años. ¿No te parece suficiente?
 
 
En:
Elena Ferrante
Frantumaglia: Bits and Pieces of Uncertain Origin
Trad. Ann Goldstein
Nueva York: Europa Editions, 2016

[Publicado el 13/9/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Elena Ferrante, Citas]

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Visiones periféricas / "Las manos de los maestros" de J.M. Coetzee

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Una de las paradojas más habituales de la relación que una modernidad periférica como la hispanohablante tiene con las instituciones culturales anglosajonas es que su naturaleza marginal se pone de manifiesto allí donde más se esfuerza por imitar esas instituciones pero no las condiciones materiales que las hacen posibles. Acerca de la New York Review of Books se ha dicho mucho, pero es más lo que se ha tratado de imitarla, en particular en los territorios en los que se habla español. Quienes hayan leído en una ocasión la publicación habrán percibido que su estilo claro, conciso y aparentemente objetivo parece fácilmente imitable; no lo es, sin embargo, como tampoco lo son las instituciones económicas y políticas que la sostienen pese a su naturaleza clara y abiertamente deficitaria, el respeto a la institución del libro que preside la cultura anglosajona, la naturaleza de los premios y de los apoyos que dinamizan su escena literaria y hacen posible la subsistencia de sus escritores, la condición verdaderamente cosmopolita de la edición en inglés, su diversidad, su atractivo. Una cultura deliberadamente barroca como la hispanohablante tiene, por fuerza, que imitar las formas en vez de los contenidos; pero, por supuesto, el carácter connatural de su imitación no la hace menos lamentable: lamentable o no, no es la peor de las tendencias propias de esa cultura (la cual, vale la pena recordarlo, también se caracteriza por un porcentaje importante de misoginia, racismo y homofobia), y es posible que, pese a todo, ésta tenga en la imitación una salida.
 
La producción ensayística del extraordinario escritor sudafricano J.M. Coetzee es, en cualquier caso, por completo deudora del imperativo de calidad de la publicación antes mencionada, pero es evidente que, en procura de una claridad y una concisión no necesariamente presentes en sus mejores libros, los ensayos de Coetzee tienen algo escolar, como si fuesen los de un alumno que intenta impresionar a sus profesores. Quizás en ello también haya resabios de una subjetividad deudora de la experiencia de la modernidad periférica. Una primera lectura de sus ensayos pone de manifiesto la contradicción propia del intelectual proveniente de los márgenes al menos geográficos de su cultura: por una parte, un deseo de enfrentarse a la metrópoli en relación a la autoridad con la que se habla acerca de los "grandes" autores, los autores universales (en el primer volumen de estos "ensayos selectos", Coetzee escribe acerca de la condición de clásicos de T.S. Eliot y de Johann Sebastian Bach, aborda las obras de Walt Whitman y William Faulkner y da cuenta de lo que Némesis de Philip Roth tiene de tragedia griega; en el segundo volumen, el mejor de los dos, sus temas son incluso más universales: Friedrich Hölderlin, los cuentos de Joseph Roth, Las tribulaciones del estudiante Törless de Robert Musil, las obras de Samuel Beckett, Italo Svevo y Zbigniew Herbert, entre otros); por otra parte, el autor despliega un saber específico, una especie de competencia cultural vinculada con su origen, en este caso, con el territorio sudafricano y la modernidad periférica del inglés: sistemática, deliberadamente, Coetzee escribe sobre la supuesta ociosidad de los hotentotes en los primeros textos escritos sobre su territorio, sobre la dificultad del observador europeo para encontrar belleza y orden en el paisaje africano, sobre la sangrienta fantasía colonialista alemana y el genocidio que propició, sobre las contradicciones políticas de Nadine Gordimer y las obras de Doris Lessing, Patrick White y Les Murray, poeta bovino australiano.
 
Aunque no son sus mejores textos, los que proponen tácitamente una modernidad periférica cuya clave de acceso tendría el autor de Elizabeth Costello podrían tener interés si en ellos se pusiese de manifiesto la tensión entre centro y periferia que parece haber motivado su escritura. Sin embargo, no hay ninguna tensión en los ensayos de Coetzee (con la excepción de los que dedica a Gordimer, no en vano una autora que, como afirma, "ha escrito sobre la lucha de África contra Europa desde una conciencia occidental", y las reflexiones acerca de la adopción de la ciudadanía inglesa por parte de T.S. Eliot como forma de "defenderse de un cierto pudor ante la brutalidad americana" en su texto sobre los clásicos), no hay voluntad de trascendencia (de hecho, buena parte de los textos incluidos aquí han sido reseñas, y por lo general no superan su naturaleza coyuntural y provisoria) ni hay mucho que un lector medianamente informado no conozca de antemano sobre los autores que aborda. Algunos de los juicios del autor son de interés (su argumentación del erotismo que permea el uso que hace Whitman del término "democracia" es al menos sugerente, así como su observación de que las novelas de Philip Roth tienen por tema las motivaciones de sus narradores; su afirmación de que "el siglo XIX fue el apogeo del Gran Escritor" al tiempo que "en nuestra época el concepto mismo de grandeza es objeto de sospecha" es, por otra parte, profundamente acertada), y es particularmente meritorio que Coetzee (quizás como parte de un programa más amplio de recuperación de la periferia) busque algo de interés allí donde parece evidente que no lo hay: el kitsch de Irène Némirovsky y Sándor Márai y la Memoria de mis putas tristes de Gabriel García Márquez.
 
Los mejores momentos de Las manos de los maestros se encuentran allí donde su autor parece perder el control de lo que se encuentra escribiendo, como en el texto en el que comienza hablando de Marilyn Monroe y su papel en Vidas rebeldes y acaba hablando de lo único que no es actuado en ese, el terror de los caballos exterminados, en la ficción y en el filme. Los ensayos de Coetzee son claros, precisos, eficaces en el cumplimiento de sus objetivos: no hay mucho de interés en ellos (al menos no en proporción a las expectativas que genera en el lector, inevitablemente, su obra de ficción); sin embargo, son superlativos en relación al ensayismo de la mayor parte de los autores hispanohablantes contemporáneos de ficción. Que estos imitasen a Coetzee en sus ensayos sería, incluso con los méritos reducidos que estos ensayos tienen, un paso adelante, para ellos y para su cultura. Quizás no haya mucho más para hacer en la periferia.
 
 
J.M. Coetzee
Las manos de los maestros. Volumen I
Trad. Pedro Tena, Eduardo Hojman y Javier Calvo
Barcelona: Literatura Random House, 2016
 
J.M. Coetzee
Las manos de los maestros. Volumen II
Trad. Ricard Martínez i Muntada, Eduardo Hojman y Javier Calvo
Barcelona: Literatura Random House, 2016

[Publicado el 08/9/2016 a las 17:45]

[Etiquetas: J.M. Coetzee, Ensayo, Literatura Random House]

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Al cuello del lector / "Bola Ocho" de Daniel Clowes

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Clowes desarrollaría posteriormente un estilo, pero estos cómics primerizos, publicados entre 1989 y, oficialmente, 2004, tienen trazas de los mundos inquietantes, los personajes monstruosos, la misoginia, la capacidad de observación, el raro sentido del humor, la afición por la referencia a los cómics de la Época Dorada del género que el lector asocia invariablemente con Daniel Clowes cuando piensa en su trabajo.
 
Un intento no muy convincente de hacer que el lector simpatice con los habitantes de Chicago, una denuncia de las escuelas de arte, las vidas desafortunadas de un joven que pretende solucionar su falta de fuerza física con actitud y de una joven que cae primero en manos de unos satanistas y luego de unos evangélicos, las aventuras de personas que tienen un pez que les succiona el pene, prefieren penetrar insectos o se alimentan de "gusanos gigantes carnívoros" que crecen debajo de un lavabo, el atractivo de las mujeres feas y la crítica a las nuevas tendencias: todo tiene su sitio en Bola Ocho, breve y definitivamente dispuesto a saltar al cuello del lector de este libro y de acompañarlo en su lectura de la obra de madurez de su autor, uno de los más importantes autores de novela gráfica y cómic de las últimas décadas.
 
 
Daniel Clowes
Bola Ocho
Trad. Lorenzo Díaz
Rot. Joan Mulero e Iris Bernárdez
Barcelona: La Cúpula, 2016 [2007]

[Publicado el 06/9/2016 a las 19:00]

[Etiquetas: Daniel Clowes, Cómic, La Cúpula]

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Desechos / "Triage" de Patricio Alvarado Barría

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Breve, pero intensa, y de una notable madurez si se considera la edad de su autor, nacido en Temuco en 1988, Triage narra la historia de un joven que primero espera a una mujer mientras trabaja como traductor externo de páginas web desde su cuarto en una pensión y luego se desplaza fuera de Santiago de Chile y pasa a cumplir funciones de conserje en un edificio nuevo y ya abandonado en otra ciudad. Su título ("triage" o "triaje" es un término que hace referencia a la clasificación de los enfermos de acuerdo con su gravedad; véase más abajo) alude a una enfermedad que es la del cuerpo social chileno (en particular, aunque, de forma general, su historia y las implicaciones que ésta tiene son extrapolables a todas las sociedades latinoamericanas), que está expuesto, como el personaje innominado que narra el relato, a la precariedad laboral y a la falta de expectativas.
 
Triage es de ese tipo de relatos que, pese a narrar una cantidad no reducida de acontecimientos, no ofrece, sin embargo, ningún indicio de lo que podríamos denominar una "progresión narrativa": el narrador y protagonista de la novela no va "a ninguna parte" y es, como los residuos que saca día tras día del edificio abandonado en su último puesto de trabajo, él mismo un desecho, el de una sociedad que no deja de contribuir a una desigualdad que dice explícitamente combatir, como quiera que sea.
 
Mientras una parte considerable de la literatura latinoamericana contemporánea se esfuerza por producir inquietud en sus lectores imitando los recursos del gótico y la novela de terror anglosajona, la inquietud que provoca la novela de Alvarado Barría (habitada por derrumbes, grupos de ultraderechistas que asesinan aborígenes, matarifes ociosos y violencia sin sentido) no procede de la adopción de una fórmula, sino del regreso al consciente de lo obliterado, el desecho, lo reprimido, lo que no se desea ver. Triage pone de manifiesto algo que resulta evidente desde hace tiempo a los interesados en la literatura latinoamericana: que, a diferencia de literaturas como la española, la chilena ha encontrado una forma de narrar lo social (sin cursilería y sin obviedad) que la convierte en una de las más relevantes del momento. En palabras de Emilio Gordillo,
 
Triage es un método de atención de pacientes de gravedad en momentos de catástrofe. Este libro breve y enigmático trata sobre la fragilidad. La fragilidad de los vínculos sociales, la fragilidad de los cuerpos, la fragilidad de un sistema dispuesto sobre bases inestables. Todo parece suspendido en Triage, amenazando con revelarse o desaparecer. También trata sobre fronteras internas heredadas. Como una cifra inquietante, el nombre Trizano pasa de remitir a un mercenario al servicio de los colonos a nombrar una calle y un comando de ultraderecha terrateniente deTemuco. Todo en el soplo de un siglo republicano.
 
En este paisaje lento de la provincia a la ciudad, la carne de los individuos es la última frontera, el último muro ensimismado y también el más barato. Carne laboral congelada en frigoríficos, quemada y sellada al vacío en la agroindustria y finalmente velada por el tupido velo comunicacional de cada día. Alvarado parece escribir contra estos olvidos instantáneos y violentos, con una prosa en la que confluyen experimentalismo, crítica social y un lirismo sobrio e inquietante.
 
Si en La ciudad de Millán existía una posibilidad de reconstrucción siguiendo las huellas, el paso a paso de la catástrofe, la ciudad de Alvarado no permite mucho más que ampararse en una o dos barritas de wifi. Los individuos son literalmente deshechos entre las reglas del juego económico. Y el lirismo asfixiante de este libro hace las partes de un registro, reinvención de un testimonio a momentos conmovedor.
 
 
Patricio Alvarado Barría
Triage
Santiago de Chile: Alquimia, 2015

[Publicado el 02/9/2016 a las 12:30]

[Etiquetas: Patricio Alvarado Barría, Novela, Alquimia]

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"Nuestra mayor ambición fue ser como lapas y parásitos" / "La repetición" de Ivica Djikic (Cita)

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Anka se sentó al ordenador en su habitación, para cederle enseguida el sitio a Dijana, cuyo móvil empezó a sonar nada más sentarse. La llamaba fray Ljubo.
 
-Justamente estaba abriendo el correo-dijo ella.
 
-Fray Ivo quiere hablar contigo. -La voz de fray Ljubo sonaba formal. Se comportaba como un niño ofendido. Como Marko, también solía retirarse de repente y minar todos los accesos. Al hacerlo fray Ljubo parecía aún más infantil que Marko.
 
-¿Puedes llamarme al fijo?
 
Le dictó los números que Anka le iba indicando con los dedos de las manos. El teléfono rojo y plano de la marca Iskra sonó estridente sobre el escritorio barato. Fray Ljubo se limitó a pasarle el auricular a fray Ivo. Le preguntó por su salud, le hizo comentarios sobre la nieve, que este invierno abundaba, le preguntó cómo le iba en Zagreb. Por su parte Dijana le preguntó cómo se encontraba, le habían dicho que estaba delicado. El sacerdote se rió, a su edad ya no se podía estar bien.
 
-Quiero dictarle un nuevo prólogo, Dijana -fray Ivo fue al grano-, que sustituirá al anterior. ¿Tiene usted papel y lápiz?
 
-¿Un prólogo nuevo? ¿No resultaría más sencillo que fray Ljubo lo teclee y me lo envíe por correo electrónico?
 
-Para mí resulta vital dictarle cada una de mis palabras, que usted sepa que son mías. Hágale este último favor a un viejo fraile bosnio...
 
Sin mucho entusiasmo Dijana sacó de su bolso un lápiz y un bloc de notas. Anka estaba estirada en su cama con los ojos cerrados.
 
-Título: A modo de prólogo. Nosotros en Šćit de Rama... ¿Está escribiendo?
 
-Sí.
 
-...Nunca nadie nos ha necesitado o lo que todavía es más dañino en ocasiones alguien nos necesitó por poco tiempo y al ser ingenuos como somos nada más sentir que alguien se percataba de nuestra existencia nos convertimos en perros dispuestos a morder y matar y a llevar una vida de perros y que nos rechazaran asumiendo ser una carga tanto para los nuestros como para los de fuera porque nunca hemos llegado a entendernos a nosotros mismos y los otros ni lo intentaron nuestra mayor ambición fue ser siempre como lapas y parásitos que por unas migajas bautizan a los niños perdedores durante décadas nuestro sufrimiento y rabia no pudieron dar más de sí que un par o tres de poetas y el mismo número de bandoleros y unos cuantos mitos no hemos aprendido otra cosa que a ser más desconfiados y tozudos que nadie no rectificar en el error bien al contrario cortarle la cabeza o proclamar traidor a cualquiera que nos diga lo que no queremos oír y por ello sufrimos orgullosos y aguantamos de manera masoquista los vencedores nos intentaron echar con fuego y agua y nosotros resistimos solo para poder ir desapareciendo con elegías de prados floridos y campanas de iglesias nos quedamos para poder autoinfligirnos daño herir a los más cercanos la destrucción siempre fue nuestra respuesta a los desafíos del mundo la destrucción sin un ápice de reflexión
 
-¿Voy demasiado rápido, Dijana, se le cansa la mano?
 
-Siga usted...
 
... pues no puede haber reflexión allí donde reinan los plañidos o los juramentos guerreros para ver el mal en ti no basta con tener una buena alma hace falta una inteligencia que no esté ofuscada destruir los puentes hacia los prójimos es nuestra primera reacción no conocemos otra cosa que el instinto por eso no nos necesita nadie los salvajes de la frontera entre el mundo oriental y occidental han convertido la iglesia en su nido de ametralladoras ustacha sobre esta tierra partisana incendiada vergonzosa e inútilmente vivirá nuestra fe desviada durante varios siglos las vigas devoradas por el fuego en lugar de San Pedro son los fundamentos de nuestra iglesia y nuestra identidad la esencia de nuestra visión del mundo justificamos de mil maneras a los ustacha que tranquilamente observaban cómo los chetniks nos degollaban en octubre de 1942 nunca perdonamos a los partisanos que incendiaran el campanario y mataran a dos hermanos en paz descansen y si alguien discrepaba yo nunca había sido tan valiente como para ser uno de ellos estaba condenado a ser objeto de chismorreos y humillaciones maltrato burocrático y aspavientos en las altas y profundas esferas y así hasta el día de hoy con el beneplácito de la bendita madre Iglesia los más inteligentes y más sabios entre nosotros son utilizados por cualquier don nadie y sinvergüenza para demostrar a costa de otros la autenticidad de su propia fe nosotros honramos a nuestros verdugos convertimos en santos a los débiles e inútiles que nos han convencido de que cuidarían muy bien de nosotros justamente los mismos que siempre nos traicionaban mentían y engañaban y cada vez pensábamos que no volverían a hacerlo pero luego vimos que sí podían y que sí iban a hacerlo porque no saben ni les importa lo mismo en 1942 que en 1992 y para siempre nosotros seremos una especie de estructura volátil y medio primitiva que se debate entre lo que podría haber sido y lo que ha quedado de ella entre sí misma y sus negligentes tutores...
 
-Fray Ivo, por favor, un momento...
 
-... entre el sentido común y...
 
-Un momento, fray Ivo, me duele la mano...
 
-Ay, perdone, Dijana, por qué no me lo ha dicho...
 
-¿Queda mucho?
 
-No tanto...
 
-Me parece que ahora la nieve cae con más fuerza.
 
-Aquí también, por lo que puedo ver. No salga hasta que amaine.
 
-Podemos seguir...
 
-Bien, bien... Dictaré más despacio. ¿Dónde estábamos?
 
-«... entre sí misma y sus negligentes tutores entre el sentido común y...»
 
-... entre el sentido común y las visiones sonámbulas de nuestros líderes y dirigentes somos las sobras de de la historia y de la congoja bastaría una sola pequeña guerra más en la que por supuesto estaríamos del bando equivocado para que nos fuéramos diluyendo hasta volvernos irreconocibles nuestra especificidad humana e identitaria será objeto de una investigación histórica extravagante y de la ficcionalización la ficción nos encaja mejor la prueba de ello es al fin y al cabo el libro que por desgracia tiene ahora entre sus manos y cuya publicación no puedo impedir en deferencia hacia otras y queridas personas que invirtieron mucho esfuerzo en él... Dijana, aquí sobre todo pienso en usted y en fray Ljubo, quiero que lo sepa.
 
-¡Pero fray Ivo, este es un prólogo completamente diferente! ¡Con un sentido completamente distinto! De hecho, difícil de entender...
 
-Espere, Dijana, por favor...
 
-Fray Ivo, perdone, pero no podemos publicar el libro con un prólogo como este. Podemos no publicar el libro, ¡pero no podemos publicar el libro con este prólogo! ¿Qué dice al respecto fray Ljubo? ¿Está allí con usted?
 
-Déjese de fray Ljubo, nosotros dos ya arreglaremos lo nuestro. ¿No es así, fray Ljubo?
 
-¡Pásemelo!
 
-Dijana, querida, le ruego que abreviemos el asunto y lo simplifiquemos, porque en cualquier momento puedo volver a encontrarme mal. Puede publicar el libro con este prólogo, que dicho sea de paso no ha terminado de escuchar, o no publicarlo en absoluto. Yo rezaré con todas mis fuerzas para que se decida por lo segundo.
 
-He escuchado lo suficiente.
 
-¿No quiere escucharlo hasta el final?
 
-No, he entendido de qué se trata.
 
-Si es así fray Ljubo le enviará el texto completo por correo electrónico. Por si acaso. Adiós.
 
-¿Significa eso que ya no cuenta con que vaya a Šćit?
 
-Hay temporal, hay mucha nieve y yo estoy delicado. Nos hemos entendido. Usted es una mujer inteligente. Adiós.
 
Dijana colgó el auricular del viejísimo teléfono de la mesa de Anka y soltó una palabrota en voz alta. Durante todo ese tiempo Anka permaneció estirada en la cama, vestida. No dijo nada. Esperaba a que Dijana dijera algo, pero esta se había cubierto la cara con las manos.
 
-¿Tienes frío? ¿Quieres que suba el calefactor?
 
-No, está bien así -dijo Dijana y se enderezó-. ¿Puedo hacer una llamada?
 
-Sí, por supuesto. ¿Estás bien?
 
-Fray Ivo ha cambiado el prólogo. Este maldito prólogo nuevo le quita todo el sentido al libro. Dos años de trabajo... -dijo.
 
Marcó el número de fray Ljubo. El teléfono sonó largo rato antes de que él contestara desganado. Hablaba en voz baja y neutra, como hablan los políticos exitosos, de forma tranquila y distanciada, justo lo opuesto al nerviosismo de ella. Le iba repitiendo que todo iría bien, que lo más importante ahora era la salud de fray Ivo y que el resto se arreglaría de una forma u otra, no hacía falta vivir las cosas como una tragedia. La estaba castigando. La castigaba por la nieve que había borrado las carreteras, razón por la que ella no había podido llegar a Šćit, la castigaba por no haber leído todavía su mensaje, por haber sido tan firme a la hora de ignorar educadamente su encanto, por el que él estaba dispuesto a dar un vuelco a su vida. Disfrutaba castigándola. Dijana no le podía decir qué opinaba sobre su comportamiento, porque Anka estaba presente. Colgó. Volvió a taparse la cara con las manos.
 
 
Ivica Djikić
La repetición
Trad. Maja Drnda y Christian Martí
Barcelona: Sajalín, 2016
Pp. 48-53
 
(Nacido en Tomislavgrad, Bosnia-Herzegovina, en 1977, Ivica Djikić es considerado una de los autores más originales de la nueva literatura balcánica. Periodista desde los diecinueve años, ha sido redactor y coeditor del periódico político-satírico Feral Tribune, galardonado con varios premios internacionales por su independencia y actitud crítica frente al gobierno de Croacia durante la guerra de los Balcanes. Debutó como escritor con Cirkus Columbia [Sajalín, 2011], novela que obtuvo en 2004 el prestigioso premio Selimović a la mejor obra de ficción de Croacia, Serbia y Bosnia-Herzegovina, y fue adaptada al cine por Danis Tanović. Su segunda novela, Soñé con elefantes [Sajalín, 2013], ganó el premio Hrvatski Telekom a la mejor novela publicada en 2011 en Croacia. Es autor, además, de un libro de relatos y de dos polémicas biografías: la del ex presidente de Croacia Stipe Mesić y la del general Ante Gotovina. Su última obra publicada es una novela documental sobre la masacre de Srebrenica. En la actualidad vive en Zagreb y es redactor jefe de Novosti, semanario de la comunidad serbia de Croacia.)

[Publicado el 31/8/2016 a las 18:45]

[Etiquetas: Ivica Djikić, Novela, Sajalín, Citas]

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Problemas del cómic autobiográfico / "Pobre cabrón" de Joe Matt

imagen descriptiva

"Los muertos no se avergüenzan aunque hieden horriblemente", escribió Antón Chejov. El autor de El jardín de los cerezos olvidó mencionar, sin embargo, que ciertas personas también hieden en vida.
 
Al menos desde el giro autobiográfico en la obra de Robert Crumb, una parte importante del cómic norteamericano independiente tiene en la vida de sus autores su principal tema, con ejemplos de la importancia de American Splendor de Harvey Pekar, Binky Brown conoce a la Virgen María de Justin Green, Maus de Art Spiegelman y los cómics autobiográficos de Chester Brown El playboy y el excelente Pagando por ello. La afirmación no carece de problemas, sin embargo, y lo notable de la lectura de sus mejores exponentes, lo que los hace realmente pertinentes y, en algún sentido, necesarios, es la forma en que (a diferencia de lo que sucede en la literatura autobiográfica de las últimas décadas, en especial en la del ámbito hispanohablante) estos tematizan implícita o explícitamente esos problemas. ¿Qué significa que un cómic tenga por tema la vida de su autor? ¿Cuál es el vínculo entre realidad y representación en la obra artística? ¿Qué posibilidades se presentan en ese sentido a un medio como el cómic, cuya naturaleza al menos parcialmente visual parecería condenar más estrechamente que la narrativa no gráfica a una representación "precisa" de la realidad? ¿Qué es la realidad, en cualquier caso?
 
Joe Matt también "hiede horriblemente" pese a no haber muerto aun: es egoísta, posesivo, presuntuoso, infantil, tacaño, perezoso, sucio. Al comienzo de Pobre cabrón maltrata horriblemente a su novia, a la que llega incluso a golpear; más tarde pretende que vuelva con él, intenta ligarse a una de sus amigas y a la novia de un amigo, se obsesiona con una camarera y a continuación con una estudiante china de intercambio, se masturba compulsivamente, se castiga verbalmente y, en general, parece incapaz de mantener una relación honesta y simple consigo mismo y con los demás. Al igual que Crumb (y a diferencia de Brown, quien aparece aquí como personaje junto con Seth), Matt responde las preguntas que hacen a la cuestión de autobiografía y cómic adhiriendo a unas convenciones narrativas propias del realismo que sólo se ven puntualmente contravenidas por la exageración humorística y la caricatura; en algún sentido, la representación de su autor como un personaje repulsivo encuentra su justificación en la exageración a la que éste alude cuando es interrogado por sus personajes acerca de las relaciones entre verdad y representación en sus cómics; pero esos mismos personajes se enfadan y a menudo censuran al autor cuando se ven narrados en ellos, poniendo de manifiesto que en las contradicciones del cómic autobiográfico y en los problemas que éste genera a sus creadores y lectores radica su principal interés y su mayor fuerza.
 
(Pobre cabrón es, además, un libro muy divertido.)
 
 
Joe Matt
Pobre cabrón
Trad. Lorenzo Díaz
Rot. Iris Bernárdez
Barcelona: La Cúpula, 2016

[Publicado el 29/8/2016 a las 17:45]

[Etiquetas: Cómic, Joe Matt, La Cúpula]

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Foto autor

Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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