Entre el distrito negro y el Nuevo Mundo

ASTILLEROSi recorres aguas arriba el puerto,
oh, cómo ronca y gime: astillero y laminado,
rieles y chimeneas, galpón y acelerado
ritmo de máquinas en un coro más que yerto.Como rompiente silba de vapor blanco espuma
saliendo de canales y la grúa se queja,
colosal, en el remolque. De humo la guedeja
en que crepita un fuego que jamás se esfuma.Cascos se elevan en filas toscas, como rocas.
Hormigas trepan costillas de acero:
la ralea de esclavos, que el vértigo no apoca.Muy debajo de ellos, su caos el mundo estiba
y sobre ellos, en punzó soleado desde arriba,
se cierra el horizonte: un puño de carnicero.
TERRUÑOEn minas de carbón, en fábricas de color
mi puesto, yo era un extraño, una cifra anotada,
entre Dios y Baal una cosa arrojada
y un débil entre otros débiles al por mayor.Y de un lugar a otro me convertí en viajero;
pero más que la fábrica unida a mí, jamás
fue la vida. República u orden imperial,terruño era: ¡vagar! ¡Como un viento ancho sendero!
¡Y yo pertenecía siempre a todos, no a mí!
Mundo: hombres, paisaje, cual breviario leí,
mudo, y mucho he erigido, mucho pulverizado.Ahora estoy sedentario, creyente y consumido.
Dos nietos juegan: ¡Córreme! Y está tibio el nido.
Y si un mendigo llama, ladrar no oirá al llamado.
¿ALEMANIA? - DEBERÍA ESTAR YA TAN ATRÁS...¿Alemania? - Debería estar ya tan atrás
como un año perdido en la distancia,
como los rostros ya sin gravedad,
como un ser que ha sido de un sueño la sustancia.Alemania... ¿qué no habría que enterrar,
y dónde no que descender, para no sentir
de lo que hemos perdido, nada más?
Tan fría, no puede en la noche una piedra dormir.Más de lo que creemos tardan los muertos
en desprendernos, alejándonos de sí.
Se nos adelantan. Ya están allí,Donde aún vemos bosques, como nubes, inciertos.
Ellos son los que derivan, ellos son las millas
que aún nos faltan, para ir a casa de prisa.
EPITAFIOÉste que descansa en tierra extraña,
con gusano y raíz y el suceso original
de llegar a ser, de andar y de resucitar:
también él fue entraña de nuestra entraña.
Y lo que de disgusto siempre nos dio motivo
en su carácter, obra y objetivo
no fue otra cosa, en realidad,
que el reflejo de nosotros y de nuestra edad.
Paul Zech
Yo soy una vez Yo y una vez Tú
Trad. Héctor A. Piccoli
Rosario: Serapis, 2010
Publicado originalmente en El Cultural de El País de Montevideo. 16 de marzo de 2012.
[Publicado el 16/5/2012 a las 12:00]
[Etiquetas: Paul Zech, Héctor A. Piccoli, Poesía, Serapis]
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"Está a punto de moverse porque intuye que, si se mueve, algo puede cambiar en este cuento. El hombre que antes de que diera comienzo esta narración entró en el granero [,] vio a un muchacho contrariado y distraído, y después a un muchacho ya menos distraído y ya menos muchacho que se lanza a por una escopeta esquinada, ese hombre, quiere tomar las riendas de este cuento. Pero el cuento, este y no otro, debe continuar siendo como se planeaba. Es decir, para que este cuento sea el mismo y no sea otro en el que se escuche'No temas, Jack'
es Jack quien debe tenerlo todo bajo control, o ni siquiera hace falta tanto. Es suficiente con que sostenga el arma como la está sosteniendo desde que todo esto empezó. [...] Unas gotas de sudor. En la frente de Jack. Eso es lo máximo que puede permitirse este cuento: un cuerpo empapado en sudor..." (20-21)
Al igual que en "No temas, Jack", los otros cuentos de Los ensimismados están habitados por personajes que se saben producto de la ficción (simétricamente, también los trasuntos de personas reales que aparecen en ellos están siempre a punto de desbarrancarse en la ficción, como en el relato "Robert & Geena"). Aquí, la elección del verbo no es casual: los personajes de estos relatos los "habitan" como si fuesen casas, la disposición de cuyos muebles (y su uso de ellos) no pudieran ser determinados por ellos mismos, lo que les permite contemplarlos con familiaridad al tiempo que con extrañamiento. Al hacerlo, los personajes echan sobre ellos una mirada que reproduce la que (al menos en ocasiones) el propio narrador parece echar sobre sus personajes: una mirada desapasionada pero no necesariamente indiferente, ya que estos (los personajes) se saben responsables de que los cuentos que protagonizan concluyan de forma conveniente; es decir, de acuerdo a reglas que no conocen pero cuya existencia intuyen, como hace el ladrón desafortunado de "Robert & Geena", que (de hecho) insulta al narrador por haberle dado ese destino y no otro:
"Piensa eso, mientras corre, y piensa también, cuando se agacha, en lo imposible de haber cambiado nada, y en la culpa, la responsabilidad, la condena -piensa, pero es apenas una fracción de segundo- de saber lo que va a ocurrir, y saber también que alguien más lo sabe, que siempre hay alguien más ahí que sabía lo que iba a pasar, lo que le iba a suceder a él. Y deja de pensar cuando se cumple lo que tenía que ocurrir y su cuerpo tiembla entreverándose de plomo, y el hilo de sangre sale por su boca y sus ojos se quedan abiertos, mirando hacia ti, preguntándote si lo sabías todo por qué has dejado que ocurriera de igual forma, cabrón. Se quedan abiertos y azules y eléctricos tal como sabías que iba a ocurrir. Por qué has llegado hasta el final, si era la historia de siempre. Pero eso ya no es Robert quien lo piensa." (35)
Al igual que sus personajes (una adolescente dispuesta a seducir al dueño del garito donde toca, dos amigas que discuten sobre la decadencia física de una de ellas, dos personas que viven una historia de amor que comienza con unas clases de conducción y culmina en un accidente, etcétera), Paul Viejo parece tener "problemas con la ficción" (el título de uno de sus relatos) que lo llevan a merodear sus cuentos sin penetrar necesariamente en ellos; de hecho, el modo verbal dominante a lo largo del libro es el condicional: los personajes harían una cosa u otra o pensarían o dirían esto o aquello si el cuento que habitan debiera ceñirse a las convenciones. Afortunadamente (y estos son los supuestos "problemas con la ficción" de Paul Viejo), ninguno de sus cuentos lo hace, y gracias a ello el lector experimenta el placer que resulta de la doble perspectiva que ofrecen estos relatos, que cuentan una historia al tiempo que proponen instrucciones sobre cómo contarla. A esta doble perspectiva el lector le debe (particularmente en la segunda sección del libro) las incertidumbres y las trampas en las que cae una y otra vez, por ejemplo, en el cuento "Derrapar", donde lo que el lector cree al comienzo que es una charla entre el trasunto del autor y uno de sus personajes resulta en realidad un diálogo de dos personajes sobre el autor.
Refiriéndose a su pareja, el narrador del cuento "Cada noche" afirma que "las chicas de su edad siempre quieren acción, las mujeres más mayores quieren acción, y hasta las viejas la quieren" (88). Naturalmente, esto es cierto y no sólo válido para las lectoras: todos queremos acción, y los cuentos de Paul Viejo tienen muy poca, de allí que su narrador en ese relato se atormenta al saberse incapaz de contar a su pareja el cuento convencional que esta le pide para conciliar el sueño, ya que los suyos (admite) son "ventanas rotas, fotos rotas, juegos incompletos, rompecabezas a los que a veces les faltan fichas y donde tan importante es lo que se cuenta en el cuento como lo que no se quiere o no se sabe o no se debe contar" (90).
Quizás el lector no necesitase esta manifestación explícita de una poética que recurre habitualmente a la omisión y a la elipsis. No importa. Más importante que esto es que, a diferencia de algunos de sus colegas, y como el narrador de "Cada noche", Paul Viejo no sabe contar cuentos convencionales, ese tipo de cuentos que agradan a los lectores que prefieren hacerse los muertos y aprecian los fenómenos de feria o los ajuares funerarios; también, que los cuentos convencionales son siempre cuentos prescindibles ("literatura sin vida" los llama el comentarista anónimo de "Sin salir de Marta"), y que es una gran noticia para sus lectores que Paul Viejo no sepa escribirlos. A estos sólo les queda esperar (con alegría, con agradecimiento y con perplejidad) que no aprenda nunca.
Paul Viejo
Los ensimismados
Madrid: Páginas de Espuma, 2011
[El próximo miércoles: Yo soy una vez Yo y una vez Tú de Paul Zech]
[Publicado el 14/5/2012 a las 13:00]
[Etiquetas: Paul Viejo, Cuento, Páginas de Espuma]
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La guerra de Malvinas no ha tenido lugar

[Publicado el 11/5/2012 a las 10:30]
[Etiquetas: Patricia Ratto, Novela, Adriana Hidalgo]
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[Publicado el 09/5/2012 a las 12:30]
[Etiquetas: Pablo Raphael, Ensayo, Anagrama]
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El escritor chileno Marcelo Mellado (Concepción, 1955). Crédito de la fotografía: desconocido.
"De un lado está el lenguaje sociologizante de quienes suelen analizar asuntos urbanos y sociales, una jerga correosa, plagada de esdrújulas y horrendos neologismos; de otro, el lenguaje burocrático, oficinesco, plano y retentivo, con notas provenientes de los servicios de seguridad y control; cruzando a ambos, el habla de la calle, el ‘tenimos', por ejemplo [...]" (124).
[Publicado el 07/5/2012 a las 12:45]
[Etiquetas: Marcelo Mellado, Rodrigo Pinto, Álvaro Bisama, Novela, Alquimia]
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"¿Qué es una novela en todo caso?"

[Publicado el 03/5/2012 a las 12:45]
[Etiquetas: David Markson, Novela, La Bestia Equilátera]
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Un botón que nunca verás en tu red social favorita. Crédito de la imagen: desconocido.
"recibió a lo largo de su vida miles de cartas de lectores que, tras haber leído alguno de sus libros, habían desarrollado hacia él una confianza tan grande que le pedían consejos para sus problemas existenciales. A menudo eran personas jóvenes a las que la adaptación a lo establecido y las expectativas de padres y educadores les resultaban imposibles. Pero también conflictos generacionales, problemas vinculados con la pubertad y de pareja, dudas religiosas, preguntas relacionadas con la elección de un trabajo y con la actuación bajo las órdenes de otro fueron tema habitual de estas cartas. A pesar de que uno puede encontrar todos estos temas en los libros de Hesse, presentados de forma impersonal, éste nunca huyó del esfuerzo de tomar posición frente a estos casos individuales y concretos y responder uno a uno muchos de estos correos".
[Publicado el 30/4/2012 a las 12:00]
[Etiquetas: Disidencias]
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[Publicado el 26/4/2012 a las 12:45]
[Etiquetas: Juan Marsé, Alfabia, Novela]
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Historia natural de la destrucción

Una página de "Memorias de la Tierra" de Miguel Brieva.
[Publicado el 23/4/2012 a las 12:30]
[Etiquetas: Miguel Brieva, Reservoir Books, Cómic]
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"¿Por qué nunca entendiste lo que te dijimos?" (cita)

"En 1946 George Groz escribió en A little Yes and a Big No: 'En aquellos días éramos todos dadaístas'. Cuando leí esa línea por primera vez me hizo acordar a José Aricó, que en La cola del diablo anotó: 'En los '70, todos éramos montoneros'. Hay determinados horizontes que, en algunos momentos de la historia, se vuelven la condición única y necesaria de contemporaneidad, por ellos mismos. En los '90 podríamos decir que todos fuimos punks, y no puedo evitar tener en la cabeza la imagen de mi amigo Pancho tirándole dos rivotriles al Zumuva, mirando mi remera de los Sex Pistols y diciéndo 'A ver, dale, vos que tenés esa remera, nou fiuchur, nou fiuchur'. El punk fue definitivamente la manera en que muchos nos relacionamos con una época de la Argentina y con su sociedad derrotada." (31)"Juventud sin futuro, temprana decepción,drogas y violencia, desocupación,estado de muerte, repre-depresión,salario de hambre, locura y ambición.Sabés muy bien que la máquinasin contemplaciones te va a tragar,pero no te resignes y buscá venganza.Te tomás mil pastillas y con eso no alcanza.Decime, escuchame, ¿cuál es tu plan?¿Jugar a los videos o aspirar poxirrán?Nosotros con los chicos no nos aburrimos,planeamos atentados contra el presi y los milicoso quemar alguna iglesia o robar un banco,cantar una canción que exprese nuestro asco.Nunca nos fuimos, pero ahora volvimos,¿por qué nunca entendiste lo que te dijimos?Somos tu muerte o tu nacimiento.Nuestra negra bandera se agita con el viento.No cagué al sistema pero al menos lo intenté,no cagué al sistema pero al menos lo intenté."(De "Nunca nos fuimos")"¿Qué es 'no cagué al sistema pero al menos lo intenté' sino la articulación de la inapelable derrota generacional? 'No cagué al sistema pero al menos lo intenté' es la proyección inversa del slogan democrático 'Nunca más', con que se enmascaró la experiencia fracturada en los '70. Es una frase que nos devuelve en un eco la derrota y la matanza, y que le hace un juego de espejos monstruosos y deformantes al discurso de los ex PCR conversos que le escribieron a Alfonsín el discurso de Parque Norte (1985) en donde, frente al fracaso, se proponía modernización y una 'ética de la solidaridad'. Es indudable que la relación con la política que proponía el alfonsinismo, mediada por la derrota cultural, fue arrastrando como una herencia muerta por la generación siguiente, la de sus hijos." (39-40)
[Publicado el 20/4/2012 a las 10:30]
[Etiquetas: Diego Vecino, Citas]
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Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.
Ficción
Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.
El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.
El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.
El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.
Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.
El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.
Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.
Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.
Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.
Edición
Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.
Crítica

16/5/2012 16:52
Publicado por: Cristián Gómez
16/5/2012 16:50
Patricio: ¿hay alguna que tú...
Publicado por: Cristián Gómez
16/5/2012 12:54
Gracias, bmh, Pe y ...pufff......
Publicado por: P
16/5/2012 09:57
¡Ostras, Patricio! ¡Vaya párrafo...
Publicado por: Lector ingenuo
14/5/2012 18:18
Publicado por: Juan
14/5/2012 18:16
Patricio, te cambio un cromo:...
Publicado por: Juan
11/5/2012 09:18
Estoy de acuerdo, he conocido...
Publicado por: marga
10/5/2012 14:09
Publicado por: ..pufff...
10/5/2012 12:10
«Qué raro que la gente crea que...
Publicado por: Pe
10/5/2012 11:37
A diferencia de lo que comentas,...
Publicado por: quique pastor
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