
Un gran momento para la magia en España: Nada por aquí, nada por allá. Crédito de la imagen: Desconocido.
[Publicado el 30/5/2012 a las 12:30]
[Etiquetas: Disidencias]
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Todos esos objetos inútiles en nuestras manos

Una moneda argentina, o algo así. Crédito de la imagen: desconocido.
[Publicado el 28/5/2012 a las 12:30]
[Etiquetas: Disidencias]
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Demasiado jodidamente sensibles para este mundo

[Publicado el 25/5/2012 a las 10:15]
[Etiquetas: Robert Crumb, Aline Kominsky-Crumb, Sophie Crumb, La Cúpula, Cómic]
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"¿Verdad que no somos los únicos raros por aquí?" Extraído del magnífico "Awkward Family Photos" (http://awkwardfamilyphotos.com/).
[Publicado el 23/5/2012 a las 14:00]
[Etiquetas: Disidencias]
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[Publicado el 21/5/2012 a las 12:30]
[Etiquetas: Valérie Mréjen, Novela, Periférica]
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Algunos entusiasmos compartidos (cita)

El escritor como personaje: Fotograma de "Barton Fink" de Joel y Ethan Cohen (1991)
Te gustan desde siempre las obras de ficción cuyos protagonistas son escritores. A estas alturas tú ya has leído gran cantidad de libros que hablan de escritores, de libros que hablan de escritores que se parecen al escritor que escribe el libro, de libros que hablan de escritores que escriben libros, o de escritores que no pueden escribir libros, o de escritores que escriben un libro que no es el libro que quieren escribir, o de escritores que ven cómo otro escritor escribe el libro que ellos mismos desean escribir, o de escritores que escriben el libro que alguien les encarga imitando el estilo de otro escritor, o de escritores con éxito pero sin prestigio crítico, o de escritores con prestigio crítico pero que no venden, o de escritores incapaces de escribir, o de escritores que viven para poder escribir, o de escritores infelices, o de escritores frustrados, o de escritores profesores, o de escritores que mueren antes de acabar una novela, o que matan por una novela, o que... Has leído últimamente a Martín Amis (La información), a Paul Auster (A salto de mata, La noche del oráculo; bueno, y todo lo demás, porque Auster es Auster, ya se sabe), a Juan Bonilla (La compañía de los solitarios), a Michael Chabon (Chicos prodigiosos), a J. M. Coetzee (Juventud), a Salvador Gutiérrez Solís (La novela de un novelista malaleche), a Elizabeth Jolley (Foxybaby), a Chuck Kinder (Lunas de miel), a David Leavitt (Martin Bauman), a David Lodge (The Writing Game: A Comedy, Trapos sucios, Pensamientos secretos) a José Ángel Mañas (Soy un escritor frustrado), a Jay Mclnnerney (Modelo de conducta), a David Sedaris ("Mi manuscrito", en Cíclopes), a Enrique Vila-Matas (Bartleby y compañía, El mal de Montano), a Donald E. Westlake (El gancho).Pero también sabes que "No se puede escribir sólo por haber leído todos los libros." [1]
[Publicado el 18/5/2012 a las 11:15]
[Etiquetas: Javier García Rodríguez, Cita]
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Entre el distrito negro y el Nuevo Mundo

ASTILLEROSi recorres aguas arriba el puerto,
oh, cómo ronca y gime: astillero y laminado,
rieles y chimeneas, galpón y acelerado
ritmo de máquinas en un coro más que yerto.Como rompiente silba de vapor blanco espuma
saliendo de canales y la grúa se queja,
colosal, en el remolque. De humo la guedeja
en que crepita un fuego que jamás se esfuma.Cascos se elevan en filas toscas, como rocas.
Hormigas trepan costillas de acero:
la ralea de esclavos, que el vértigo no apoca.Muy debajo de ellos, su caos el mundo estiba
y sobre ellos, en punzó soleado desde arriba,
se cierra el horizonte: un puño de carnicero.
TERRUÑOEn minas de carbón, en fábricas de color
mi puesto, yo era un extraño, una cifra anotada,
entre Dios y Baal una cosa arrojada
y un débil entre otros débiles al por mayor.Y de un lugar a otro me convertí en viajero;
pero más que la fábrica unida a mí, jamás
fue la vida. República u orden imperial,terruño era: ¡vagar! ¡Como un viento ancho sendero!
¡Y yo pertenecía siempre a todos, no a mí!
Mundo: hombres, paisaje, cual breviario leí,
mudo, y mucho he erigido, mucho pulverizado.Ahora estoy sedentario, creyente y consumido.
Dos nietos juegan: ¡Córreme! Y está tibio el nido.
Y si un mendigo llama, ladrar no oirá al llamado.
¿ALEMANIA? - DEBERÍA ESTAR YA TAN ATRÁS...¿Alemania? - Debería estar ya tan atrás
como un año perdido en la distancia,
como los rostros ya sin gravedad,
como un ser que ha sido de un sueño la sustancia.Alemania... ¿qué no habría que enterrar,
y dónde no que descender, para no sentir
de lo que hemos perdido, nada más?
Tan fría, no puede en la noche una piedra dormir.Más de lo que creemos tardan los muertos
en desprendernos, alejándonos de sí.
Se nos adelantan. Ya están allí,Donde aún vemos bosques, como nubes, inciertos.
Ellos son los que derivan, ellos son las millas
que aún nos faltan, para ir a casa de prisa.
EPITAFIOÉste que descansa en tierra extraña,
con gusano y raíz y el suceso original
de llegar a ser, de andar y de resucitar:
también él fue entraña de nuestra entraña.
Y lo que de disgusto siempre nos dio motivo
en su carácter, obra y objetivo
no fue otra cosa, en realidad,
que el reflejo de nosotros y de nuestra edad.
Paul Zech
Yo soy una vez Yo y una vez Tú
Trad. Héctor A. Piccoli
Rosario: Serapis, 2010
Publicado originalmente en El Cultural de El País de Montevideo. 16 de marzo de 2012.
[Publicado el 16/5/2012 a las 12:00]
[Etiquetas: Paul Zech, Héctor A. Piccoli, Poesía, Serapis]
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"Está a punto de moverse porque intuye que, si se mueve, algo puede cambiar en este cuento. El hombre que antes de que diera comienzo esta narración entró en el granero [,] vio a un muchacho contrariado y distraído, y después a un muchacho ya menos distraído y ya menos muchacho que se lanza a por una escopeta esquinada, ese hombre, quiere tomar las riendas de este cuento. Pero el cuento, este y no otro, debe continuar siendo como se planeaba. Es decir, para que este cuento sea el mismo y no sea otro en el que se escuche'No temas, Jack'
es Jack quien debe tenerlo todo bajo control, o ni siquiera hace falta tanto. Es suficiente con que sostenga el arma como la está sosteniendo desde que todo esto empezó. [...] Unas gotas de sudor. En la frente de Jack. Eso es lo máximo que puede permitirse este cuento: un cuerpo empapado en sudor..." (20-21)
Al igual que en "No temas, Jack", los otros cuentos de Los ensimismados están habitados por personajes que se saben producto de la ficción (simétricamente, también los trasuntos de personas reales que aparecen en ellos están siempre a punto de desbarrancarse en la ficción, como en el relato "Robert & Geena"). Aquí, la elección del verbo no es casual: los personajes de estos relatos los "habitan" como si fuesen casas, la disposición de cuyos muebles (y su uso de ellos) no pudieran ser determinados por ellos mismos, lo que les permite contemplarlos con familiaridad al tiempo que con extrañamiento. Al hacerlo, los personajes echan sobre ellos una mirada que reproduce la que (al menos en ocasiones) el propio narrador parece echar sobre sus personajes: una mirada desapasionada pero no necesariamente indiferente, ya que estos (los personajes) se saben responsables de que los cuentos que protagonizan concluyan de forma conveniente; es decir, de acuerdo a reglas que no conocen pero cuya existencia intuyen, como hace el ladrón desafortunado de "Robert & Geena", que (de hecho) insulta al narrador por haberle dado ese destino y no otro:
"Piensa eso, mientras corre, y piensa también, cuando se agacha, en lo imposible de haber cambiado nada, y en la culpa, la responsabilidad, la condena -piensa, pero es apenas una fracción de segundo- de saber lo que va a ocurrir, y saber también que alguien más lo sabe, que siempre hay alguien más ahí que sabía lo que iba a pasar, lo que le iba a suceder a él. Y deja de pensar cuando se cumple lo que tenía que ocurrir y su cuerpo tiembla entreverándose de plomo, y el hilo de sangre sale por su boca y sus ojos se quedan abiertos, mirando hacia ti, preguntándote si lo sabías todo por qué has dejado que ocurriera de igual forma, cabrón. Se quedan abiertos y azules y eléctricos tal como sabías que iba a ocurrir. Por qué has llegado hasta el final, si era la historia de siempre. Pero eso ya no es Robert quien lo piensa." (35)
Al igual que sus personajes (una adolescente dispuesta a seducir al dueño del garito donde toca, dos amigas que discuten sobre la decadencia física de una de ellas, dos personas que viven una historia de amor que comienza con unas clases de conducción y culmina en un accidente, etcétera), Paul Viejo parece tener "problemas con la ficción" (el título de uno de sus relatos) que lo llevan a merodear sus cuentos sin penetrar necesariamente en ellos; de hecho, el modo verbal dominante a lo largo del libro es el condicional: los personajes harían una cosa u otra o pensarían o dirían esto o aquello si el cuento que habitan debiera ceñirse a las convenciones. Afortunadamente (y estos son los supuestos "problemas con la ficción" de Paul Viejo), ninguno de sus cuentos lo hace, y gracias a ello el lector experimenta el placer que resulta de la doble perspectiva que ofrecen estos relatos, que cuentan una historia al tiempo que proponen instrucciones sobre cómo contarla. A esta doble perspectiva el lector le debe (particularmente en la segunda sección del libro) las incertidumbres y las trampas en las que cae una y otra vez, por ejemplo, en el cuento "Derrapar", donde lo que el lector cree al comienzo que es una charla entre el trasunto del autor y uno de sus personajes resulta en realidad un diálogo de dos personajes sobre el autor.
Refiriéndose a su pareja, el narrador del cuento "Cada noche" afirma que "las chicas de su edad siempre quieren acción, las mujeres más mayores quieren acción, y hasta las viejas la quieren" (88). Naturalmente, esto es cierto y no sólo válido para las lectoras: todos queremos acción, y los cuentos de Paul Viejo tienen muy poca, de allí que su narrador en ese relato se atormenta al saberse incapaz de contar a su pareja el cuento convencional que esta le pide para conciliar el sueño, ya que los suyos (admite) son "ventanas rotas, fotos rotas, juegos incompletos, rompecabezas a los que a veces les faltan fichas y donde tan importante es lo que se cuenta en el cuento como lo que no se quiere o no se sabe o no se debe contar" (90).
Quizás el lector no necesitase esta manifestación explícita de una poética que recurre habitualmente a la omisión y a la elipsis. No importa. Más importante que esto es que, a diferencia de algunos de sus colegas, y como el narrador de "Cada noche", Paul Viejo no sabe contar cuentos convencionales, ese tipo de cuentos que agradan a los lectores que prefieren hacerse los muertos y aprecian los fenómenos de feria o los ajuares funerarios; también, que los cuentos convencionales son siempre cuentos prescindibles ("literatura sin vida" los llama el comentarista anónimo de "Sin salir de Marta"), y que es una gran noticia para sus lectores que Paul Viejo no sepa escribirlos. A estos sólo les queda esperar (con alegría, con agradecimiento y con perplejidad) que no aprenda nunca.
Paul Viejo
Los ensimismados
Madrid: Páginas de Espuma, 2011
[El próximo miércoles: Yo soy una vez Yo y una vez Tú de Paul Zech]
[Publicado el 14/5/2012 a las 13:00]
[Etiquetas: Paul Viejo, Cuento, Páginas de Espuma]
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La guerra de Malvinas no ha tenido lugar

[Publicado el 11/5/2012 a las 10:30]
[Etiquetas: Patricia Ratto, Novela, Adriana Hidalgo]
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[Publicado el 09/5/2012 a las 12:30]
[Etiquetas: Pablo Raphael, Ensayo, Anagrama]
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Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.
Ficción
Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.
El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.
El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.
El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.
Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.
El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.
Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.
Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.
Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.
Edición
Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.
Crítica

30/5/2012 14:35
Espléndido artículo sobre como...
Publicado por: abracadabra
30/5/2012 09:49
Demasiado tarde comprende uno lo...
Publicado por: paco grana
28/5/2012 10:53
Francisco Manuel Granado Castro...
Publicado por: francisco granado castro
25/5/2012 20:47
Adición a las emociones: he...
Publicado por: un subreal
25/5/2012 11:50
Fantástico. Gracias a todos por...
Publicado por: P
24/5/2012 20:00
¿Y qué tal nombres? Gustavo...
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24/5/2012 18:01
1 Un tipo le cuenta al otro: ...
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24/5/2012 14:37
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Publicado por: gómez
23/5/2012 15:41
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Publicado por: Más claro, agua
23/5/2012 15:12
Dos conocidos en una piscina. ...
Publicado por: me ha entrado la risa tonta...ay
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