El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 29 de agosto de 2008

Los cubanos podrán tener móvil.
En las fotografías por satélite de Google Earth hay poca distancia entre la casa de Fidel Castro Ruiz y la de su hermano Raúl Castro Ruiz. Ambas se ubican al oeste de la capital cubana, en la zona del country club. Es imposible equivocarse en la búsqueda de la casa de Fidel pues los maestros de Google pusieron en su fotografía de Cuba una bolita plateada con un cartel: "Punto cero (casa de Fidel)". Como ven estamos precisamente en latitud 23° 04' 50,51" Norte y 82° 29' 07,84" Oeste de longitud. No hay que desplazarse mucho, hasta latitud 23° 03' 55,37" Norte y 82° 28' 23,24" Oeste de longitud, para encontrar el hogar de su hermano Raúl. Esta casa con un edificio doble, un entorno con muchos árboles cítricos, una piscina, un campo de béisbol y una entrada muy discreta en la calle 222, es el centro de la finca La Niña. El cambio de mando en Cuba se resume en este movimiento de pocos kilómetros al oeste de la capital cubana: se pasa del punto cero a la finca La Niña.
Raúl Castro, que no es un cabezón estúpido, sabe que en el mundo real de Cuba, el mundo de los que mandan y viven en la zona del country club, no vale la pena buscar un cambio. Y por el momento se dedica a trabajar en lo virtual, en el desplazamiento de la información digital. Más allá de permitir a los cubanos la entrada a los hoteles que cobran en dólares, promueve una serie de medidas que van todas no al protocolo de las casas country club sino al protocolo de transmisión de datos. El derecho para todos de tener un ordenador, el derecho de utilizar un teléfono celular son pasos muy significativos para los cubanos. Por el momento, no hay más: ordenadores y teléfonos. Del acceso de todos a la red, que sería un paso lógico dentro del mismo paquete de medidas no se dice nada. Raúl Castro abre el mundo virtual, pero no con gran preocupación por la vigilancia.
Es interesante leer lo que tiene que ver con el teléfono tal como se publicó en el diario Granma. Se habla expresamente de la posibilidad de conseguir un contrato para utilizar un teléfono celular, pero se añade algo sobre la regularización de los cubanos que ya tienen este mismo teléfono por "vía indirecta". La "vía indirecta" es un teléfono pagado por un extranjero o un cubano con acceso a divisas y entregado para su uso a otra persona. Es el teléfono que la prostituta recibe de sus amantes extranjeros, el teléfono que uno consigue en el mercado negro, el teléfono prestado por un pincho (un jefe) grande a su familia, es el teléfono que corresponde a recursos ilícitos. En otras palabras: la medida de Raúl Castro tendrá que revelar la disidencia económica. Es una buena medida pues facilita la vida de los cubanos, pero obliga el que quiere conseguir un teléfono a demostrar que tiene acceso a divisas por su trabajo o por remesas de su familia en el exterior. Control a través del uso de las ondas.
La tarjeta de prepago del teléfono (única manera de pagar) más barata vale diez pesos convertibles, lo que son 240 pesos, es decir, un sueldo mensual. Basta citar el precio para entender que lo más difícil para Raúl Castro será hacer compartir entre los cubanos los privilegios de la élite del poder político y económico (en Cuba es lo mismo). Una solución sería permitir el acceso de todos a Internet, territorio digital que tiene la gratuidad como rey, pero este territorio queda muy controlado. Francis Pisani, en su blog hospedado por Le Monde ha hecho una revisión de la situación. Cita a los blogueros de Cuba que actúan como pioneros de la libertad: Yoani Sánchez, Potro salvaje y en general Desde Cuba. No se pueden leer desde Cuba. En las nuevas ondas de la vida cubana, Internet es el factor clave: si se abre, la partida dice mucho sobre la voluntad de Raúl Castro. Si no se abre, lo que es el caso, dice mucho también. Por el momento es imprescindible leer un manual de lucha contra la censura en la red.
[Publicado el 31/3/2008 a las 12:30]
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Paseo de Gracia
Ayer, pasando a la velocidad de la luz por Barcelona entré a la "Casa del llibre" (en castellano: la "Casa del libro") del paseo de Gracia (en Catalán: passeig de gracia). Tuve el comportamiento rutinario de un adicto, es decir, compra de tres libros:
poemas de Joan Margerit, un estudio sobre la comunicación política y una cosita inverosímil, La librería de los escritores. 75 páginas. Texto de Mijaíl Osorguín, ilustraciones de Alexei Remizov y poesías de Marina Tsvietaieva. El texto cuenta cómo unos escritores -arruinados por la revolución de 1917, la represión política y el fallo total de la política económica del nuevo poder- consiguieron sobrevivir vendiendo libros en Moscú entre 1918 y 1922. Su tienda era un refugio, un centro cultural, un lugar milagroso donde las fuerzas del espíritu sobrevivían en el desplome total de la actividad económica. La NEP, la nueva política económica de Lenin, terminó por matar el negocio con una tasa de impuestos insoportable. Pero antes, pasó algo gracioso muy contado a la manera de un relato ingenuo por Osorguín: la supervivencia de un mundo cultural.
Leído de un tirón, el libro deja un sabor que se daba antes, de la época de las visitas a las librerías en lugar del viaje por las páginas de Amazon en Internet. Dentro de la librería del paseo de Gracia había una librería rusa... Y el cuento no se termina pues el editor de la versión española del libro es "Edicions de la Central", la empresa que ofrece en sus librerías, tanto en Barcelona como en Madrid, el placer de antes, de las visitas fenomenales para hojear y comprar papel.
El libro tiene un coeditor en México: la editorial "Sexto Piso" de Coyoacàn, lo que me parece de un exotismo fenomenal. Osorguín fue una gran figura del exilio ruso en París en los años 30, vive ahora entre México y Catalunya y sobrevive entre nuestras manos con un libro que es una joya: mezcla de papeles, ilustraciones a color, reproducción a mano de la escritura de Marina Tsvietaieva. Habrá que ser un gran amigo mío para robarme este libro. ¿Cómo se puede vivir sin visitas deslumbrantes a librerías?
[Publicado el 26/3/2008 a las 11:00]
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Me enteré a través de un recado de Andrés Hoyos, el creador del grupo "El aforismo nuestro de todos los días" en el sitio de red social Facebook:
"Subject: Adiós muchachos, compañeros...
No, no es que los creadores de este grupo nos hayamos cansado, sino que cuando lleguemos a 1.200 amigos (casi no falta nada) nos quitan de una la posibilidad de escribirles a todos. Es raro, pero sucede que los dueños de Facebooks tienen ticks raros"...
Andrés Hoyos está detrás de la revista colombiana El Malpensante y al crear el grupo en Facebook tenía un proyecto estimulante, crear un flujo de aforismos:
"En medio de tanto fárrago y de tanta confusión, uno no sabría agradecerles lo suficiente a los aforistas, voluntarios e involuntarios, por su brevedad. En una oración, o a lo sumo en un par de párrafos, nos dicen algo que queda resonando en nosotros, algo que nos rebota por dentro más de una vez, como si fuera una canica alegre e inquieta que alguien nos hubiera metido por los ojos. Y, sí, hay aforistas involuntarios, incluso son la mayoría. Piénsese no más en Oscar Wilde, quien nunca se sentó a desgranar aforismos uno tras otro, sino que descargaba cada metrallazo en textos sueltos o en la simple conversación de todos los días. Citemos dos infalibles:
En este grupo iremos incorporando tanto los aforismos voluntarios como los involuntarios, despacito pero con buena letra, con la idea quizá de algún día hacer con todo ello un libraco divertido. Ese libro no nos sacará de pobres, pero tal vez sí disminuirá en algo nuestra pobreza mental. Trataremos de proveer algún contexto, y eso pedimos a los amigos que se metan a mecaniquear aquí con nosotros.
Una sugerencia: aporten cualquier cita citable que les llame mucho la atención para que los demás la pongamos a rebotar. Ojo, para que un aforismo lo sea, debe poderse leer más de una vez, incluso con frecuencia, sin que por eso pierda su filo."
El éxito fue desproporcionado. El lunes por la tarde, el grupo tenía a 1262 miembros que habían acumulado a 752 aforismos (mucho más de uno por día) todavía accesibles. Pero Facebook no conoce el crecimiento exponencial. Al prohibir la comunicación interna a un grupo que incluye a más de 1200 miembros quita la posibilidad práctica de una convivencia. Muere el grupo como, en biología, mueren los organismos asfixiados por el exceso de su crecimiento. Se ahogan en los residuos de su propio metabolismo. Entre las últimas entregas, varias sobre la muerte que recuerdan lo que decía Paul Morand (todo se acaba bien, pues todo se acaba). Elegí a tres:
"Casi todas las palabras leídas son palabras de un muerto." (Héctor Abad)
"La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene." (Borges)
"La muerte se paga viviendo." (Ungaretti)
Prueba de lo último, Andrés Hoyos no se detiene; su último recado: El Malpensante lanza un nuevo grupo, llamado "20-20 ¡Regalías para las artes y las ciencias!". Invitamos a nuestros amigos a echarle un vistazo.
[Publicado el 25/3/2008 a las 12:30]
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Soy un fanático del blog de "La petite Claudine". Como llevo varios años leyéndolo tengo una cierta idea (quizá equivocada) de su autora. Me imagino a una persona culta pero de doble cultura: que tiene el clasicismo en su ROM (Read only memory) y la novedad digital en su RAM (Random access memory). Creo necesario añadir algo de fantasía sexual y de gran interés por el diseño para completar una personalidad y tono que no se puede comparar con otra oferta de contenido en la red.
Leyendo el último post, "El mundo en veinte tomos", he descubierto por fin la confirmación de mi sospecha: la autora del blog es una inmigrante en el mundo digital. Una inmigrante de verdad: tuvo otra vida antes en el mundo pre-digital. Se siente cómoda frente a la pantalla, pero su "isla del tesoro" es de papel; en su caso se llama ETJ: El Tesoro de la Juventud. La manera en que Claudine habla de esta obra nos recuerda a todos una emoción sencilla, potente, honda, ineludible: encontrarnos con lo que fuimos por la mera magia del reencuentro con una lectura de nuestra juventud.
Desconozco por completo esta enciclopedia de 7.172 páginas pero, como francés, crecí con algo parecido al ETJ, que era la colección completa del Journal des voyages. Somos también y quizá -sobre todo- lo que hemos leído.
Por eso, al leer el post de "La petite Claudine", que tiene que ver con Nabokov y Cortázar y un cuadro de Joachim Patinir, uno tiene que pensar en lo que hacemos al conectar jóvenes a la red: seres distintos. Mi juventud y el principio de mi vida adulta fue una serie de encuentros con obras cerradas (mejor dicho con libros) que me tenían prisionero y feliz entre sus páginas. ¿Dónde se configura ahora una inteligencia y dónde se ubican las emociones en un sistema abierto? No lo sé pero hay que leer a esta maravilla de la petite Claudine por el mero placer de seguir su emoción y para preguntarnos ¿cuál es el ETJ de la era digital?
[Publicado el 24/3/2008 a las 12:45]
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Ilustración de Fernando Vicente.
El public editor de The New York Times es lo que se llama "defensor del lector" en la prensa hispana, un hombre que interviene cuando los lectores no reciben de su diario lo que esperan en el momento de la compra. Clark Hoyt, que es el public editor del diario neoyorkino, opina que los lectores en el momento de leer la reseña de una autobiografía tienen derecho a saber si se trata de un relato fidedigno de hechos reales.
Se escandaliza al descubrir que una historia de malos tratos y abusos de una chica, Love and consequences de Margaret B. Jones, es una obra de ficción. Lastima, como lo hizo Michiko Kakutani, que es la crítica más famosa del diario, aunque destacó la calidad del libro.
La autocrítica violenta del diario viene después de un artículo que recopila casos recientes de abusos de lectores a través de cuentos falsificados. Y se trata de algo muy preocupante, pues el defensor del lector indica de manera muy clara que corresponde a los críticos comprobar la autenticidad de los hechos en los libros autobiográficos. Ya lo escribí en este blog, esto es una visión equivocada de la literatura. Escribo esto teniendo al lado un librito: Le cahier rouge (El cuaderno rojo, Editorial Periférica en España) de Benjamin Constant. Empieza por un "Nací el 25 de octubre de 1767..." que lo ubica de manera definitiva en el género de la autobiografía. Su narrador va con una velocidad tremenda de Lausana a Edimburgo, bebe, ama y vive sin reposo. Italo Calvino lo describe así: "uno de los libros de memorias más divertidos que he leído, la novela que, cuando fui joven, y si hubiera sido ciudadano de otro siglo, me habría gustado vivir y escribir".
¿Es cierto lo que cuenta Constant? Parece que falta por completo a la veracidad, aunque su autorretrato es de lo más auténtico. Es decir: es literatura, y de la más grande. Le cahier rouge siempre se clasifica con "Adolphe", que es una novela, aunque cuenta la relación de Constant con Mme de Stael. ¿Dónde está la verdad cuanto tenemos a un buen escritor? Hay tantas pruebas de la necesidad de superar los hechos y hasta la Historia con el soplo de la literatura. Un ejemplo: el 11 de diciembre de 1969 André Malraux visita por última vez al general De Gaulle. De esta entrevista de unas horas sale un libro, no un artículo, un libro: Les chênes qu'on abat (Aquellos robles que derribamos). Un "magnífico libro detestable", dice Mario Vargas Llosa. "No hay nada como un gran escritor para hacernos pasar gato por liebre".
El retrato de De Gaulle es magnífico y el manejo de los hechos es detestable. ¿Pero qué dice Malraux al empezar su monumento a la gloria de De Gaulle?: ce livre est une interview comme la Condition humaine était un reportage, c'est à dire pas du tout: (este libro no es de ninguna manera una entrevista tal como la Condición Humana -novela, premio Goncourt de1933- fue un reportaje). En un libro la autenticidad prescinde de la veracidad.
[Publicado el 18/3/2008 a las 12:00]
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Nicolas Sarkozy, vota en las municipales.
Se esperaba. Se decía que era ineludible. Por fin ocurrió ayer, en París: la evacuación del Salón del libro. Fue a media tarde del domingo. Lo cuenta Pierre Assouline en su blog. Ninguna sorpresa. Claro que lo que decía la policía (control técnico) no se podía creer. Por fin una alerta consiguió convencer a los servicios de seguridad de que había una bomba en el evento anual que dedicaba su enfoque principal a los escritores de Israel. Se esperaba trastornos mayores de este tipo después de las promesas de muchas organizaciones de solidaridad con los palestinos. Lo único, por el momento, fue esto: obligar a todos los visitantes del domingo a mojarse en la lluvia fría. En relación con la literatura, no hay mucho que decir a parte del aplastante entusiasmo provocado por la novelista Anne Gavalda. Las colas de compradores de su libro que buscan su firma son auténticas plurimarquas de popularidad.
La derrota de la derecha francesa en las elecciones municipales también parecía ineludible el domingo y se confirmó. Catorce de las veinte ciudades más grandes de Francia son de izquierda. La segunda, Marsella, quedó en manos de la derecha, lo que limita la catástrofe para el presidente Nicolas Sarkozy. Es interesante notar la ausencia de artistas entre los participantes en la elección. Sin recordar el siglo XIX, donde parecía obvio tener a Hugo, Lamartine o Constant en una pelea electoral, es obvio que el terreno político se achica para los escritores o creadores franceses. Hablan, firman manifiestos, pero ocupan un espacio cada vez más reducido.
Última cosa ineludible, en una tendencia de fondo, es el número de libros en las librerías francesas. Me explico: la semana pasada leí una noticia en el sitio del diario The Wall Street Journal (de pago y no se puede leer). La información era sencilla: la cadena de librerías Borders había tomado la decisión de mostrar más sus libros, desplegando las tapas en mesas o en estantes. La consecuencia lógica era una reducción entre cinco y diez por ciento del número de títulos disponibles en cada tienda. Y debo reconocer que es el movimiento que se nota en París en las pocas librerías que quedan. Tomo el ejemplo de una pequeña red de las cuatro librerías de L'arbre à lettres. Tienen un éxito notable: tráfico de clientes, negocio fuerte, atmósfera de gran actividad. Pero es notable también el número limitado de títulos en cada lugar. La política de estas librerías (que son de las más dinámicas en París) es proponer una selección cuidadosa de lo que se acaba de publicar más un servicio eficiente para los clientes que piden algo en el mundo real por temor a comprar en línea. ¿Es ineludible esta tendencia para las pequeñas librerías? Creo que sí, aunque noto la apertura de grandes almacenes en los barrios de desarrollo rápido como el distrito 13. Al igual que en la política, la vida de los libros parece muy previsible en París.
[Publicado el 17/3/2008 a las 12:00]
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Nueva fórmula de la revista mensual francesa Le Magazine Littéraire. El grupo francés Expansión ha cambiado al redactor jefe, ha añadido ocho páginas a una vieja revista de 100 páginas y por fin ha renovado por completo la maqueta (o compaginación como se dice en ciertos países) para entregar a sus lectores el "reencanto de la literatura", como lo dice el editorial.
¿Qué es una revista literaria como ésta hoy en Francia? Una institución de 56 años que funciona a la manera de una mera sucursal del semanal Marianne pues el jefe de esta última es también el responsable del Magazine. Por lo demás se nota la ineludible necesidad de ubicar la literatura en el flujo de las noticias y del comercio editorial. La vieja fórmula ofrecía el permanente cóctel de dos tercios de informe sobre un tema (un autor, una escuela literaria) por un tercio de reseñas de libros, más una corteza de inéditos. La nueva fórmula divide su contenido en cuatro partes más o menos iguales: noticias (elecciones, polémicas, etc.) a través de los libros, reseñas de libros nuevos, informes y por último noticias sobre la vida de los escritores.
El resultado es una abundancia de apellidos conocidos y de artículos cortos. La reseña de 2666 de Roberto Bolaño da una idea de la voluntad de achicar o acelerar la cobertura. No se puede comentar mucho el tema de portada (los judíos y la literatura). Por la presencia de los escritores israelíes en el salón del libro en París no hay un periódico o una revista que eluda al tema.
Con relación a Internet, el nuevo Magazine intenta una jugada clásica: limitar el contenido de la revista que se puede leer en línea. Supongo que poco a poco, al pasar los días, se van a añadir más artículos, pensando que, al estar disponible más tarde en línea la revista se va a vender mejor en el kiosco. Entonces, sabiendo que no se puede opinar sobre una creación en el momento de su primera publicación, solo voy a decir que el nuevo Magazine teme ser canibalizado por su sitio en Internet. Clásico caso de un papel incapaz de arriesgarse en el mundo digital.
[Publicado el 14/3/2008 a las 22:00]
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Hay mucha tensión en París por la apertura mañana jueves 23 de marzo del salón del libro. Es un evento regular. Este será el número 28, pero parece muy arriesgado por su tema principal: la literatura israelí. Dos razones principales: por una parte, entre los 39 escritores invitados, no hay uno que escriba en árabe, lo que provoca una montaña de protestas, y hasta de boicot por parte de países árabes; por otra parte, 2008 es el sesenta aniversario del Estado de Israel, y los que no se oponen a la idea de invitar a la literatura israelí opinan que no es conveniente hacerlo en un año que lleva un carga simbólica por los palestinos que perdieron su tierra.
¿Qué puedo decir? Los hechos: nunca he visto una apertura con tantas medidas de seguridad. La inauguración por la ministra de cultura, Christine Albanel, será un acontecimiento cultural y policial. Deja poco espacio para los libros en las noticias aunque hay que destacar, a parte de Israel, por lo menos tres opciones fuertes:
1. Una parte enorme de salón dedicada a los manga (que representan en este momento el 42% del enorme mercado francés de los cómicos)
2. Una exposición sobre el dibujante, actor, autor belga Philippe Geluck: su "Chat" (gato) tiene 25 años y sigue siendo un encanto.
3. Un intento de despliegue de los libros electrónicos.
La presencia de Geluck me encanta. Para mí es el evento más allá de lo de la literatura de Israel (con todo respeto para sus escritores). El Gato es el especial animal filosófico que opina sobre todo. Hay sitios que recopilan su sabiduría. Aparece en publicidades o en botellas de vino, tiene una dimensión comercial, pero es un gordo simpático e imprescindible en las tardes de melancolía. En español existen dos traducciones: el gato y el retorno del gato. Me parece que es mejor empezar por el segundo.
[Publicado el 12/3/2008 a las 14:15]
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La semana pasada hablé de un trueque cubano: entrega de una computadora (o un computador, no hay un única manera de nombrar a esta máquina en el mundo hispanohablante) para conseguir la madera de una balsa y viajar por mar a Miami. Zoe Valdés, que es gran novelista, lo notó enseguida y puso en su blog la fotografía de la computadora. Me moría de la risa al ver en su documento un personaje que vive esta novela. Con la mano en la plancha en lugar de un ratón el hombre parece estar en la red y entonces ya, ya va navegando en la red.
Comenté el tema con varios amigos, discutiendo si se podía utilizar en una novela, hasta leer lo que para mí es una noticia casi filosófica, de las que obligan a entender nuestra época. Se trata de la noticia de la muerte de Iván Ríos, miembro del secretariado de las Farc a manos de su propio jefe de escolta, apodado "Rojas". El diario El Tiempo de Bogotá hizo una excelente cobertura periodística y se debe leer en detalle para enterarse de cómo Rojas se entregó a hombres del Batallón Ayacucho de Manizales (en el departamento de Caldas) con la mano derecha de Iván Ríos envuelta en un pedazo de tela camuflada y metida en una bolsa negra puesta en una cajita de icopor, llena de hielo y sellada con cinta transparente".
Es donde, a mi juicio, la noticia cobra una dimensión fenomenal. Claro, tal como lo dice El Tiempo, este asesinato constituye algo novedoso en las Farc, una traición que antes era de los paramilitares, pero lo que me interesa es esta mano derecha y el resto de la parafernalia traída por Rojas. Mató a su jefe por muchas razones pero no podía traer su cuerpo al ejército aunque era imprescindible la prueba de la muerte de Iván Ríos. En otros términos debía demostrar que su víctima era Iván Ríos y no otra persona.
Por eso, en el momento de entregarse a los soldados, Rojos tenía según El Tiempo cuatro "cosas" de Iván Ríos:
1. Su mano derecha
2. Su computadora portátil
3. Su cédula de ciudadanía
4. Su pasaporte
¿Qué es un hombre hoy en día?
1. Una identidad genética única y huellas dactilares (mano derecha)
2. Una memoria con capacidad para procesar información (computadora)
3. Un estado civil en su país (cédula)
4. La pertenencia a un estado reconocido al nivel internacional (pasaporte)
En las novelas de Alexandre Dumas, eran manchas y cicatrices en la piel, a veces una joya escondida en un vestido, que servían para establecer una identidad. Lo siento pero hay que reconocer la lucidez de Rojas: se terminó la época de Dumas. Hoy un hombre no se define por rasgos físicos sino por una acumulación de códigos (biológicos, informáticos o de referencia en una base de datos). Cada día será más difícil sacar una novela de la vida de un bandolero.
[Publicado el 10/3/2008 a las 20:15]
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Esto es para los aficionados. Aficionados a Cuba y de tecnología que leen en inglés. El texto me llegó a través del RSS del blog de más éxito de EE. UU: Boing-Boing. Se trata de una conferencia sobre las tecnologías emergentes animada por O'Reilly (el inventor del término Web 2.0). En este caso se trataba de las tecnologías en Cuba después de la caída del campo socialista.
Claro que frente a la escasez había que inventar para sobrevivir a lo largo de la isla. "Cubans teach us to strip away layers of plastic, metal, and code to the root of what technology is, and what it has always been" (los cubanos nos dicen que hay que quitar las capas de plástico, de metal y de código para llegar a la raíz de la tecnología, de lo que siempre fue) explicaron los dos oradores.
Nada nuevo para los que conocen los camiones transformados en barcos, las neveras en almacén de libros o las bicicletas que fingen ser una motocicleta con un motor de grúa. Pero me gustan las notas de Cory Doctorow. Hablan del mundo de las novelas de Zoe Valdés o Eliseo Diego. Es decir: el mercado negro asume el 95% del suministro; es un mercado de productor a productor (trueque) totalmente descentralizado con una circulación continua de los productos. En otras palabras es un modelo que vale la pena copiar, al revés del modelo estatal oficial. Pero la frase que me encanta (no más que una frase) y es esta: "Man wants wood for a raft for Miami, traded laptop -political freedom for national freedom" ("un hombre quiere madera para construir una balsa para ir a Miami, lo consigue a través del trueque de una computadora -libertad política en contra de libertad nacional". Tener una computadora conectada a la red es tener libertad de pensamiento y de informarse, pero en Cuba no se da acceso a lo que ofrece una balsa. El compañero Raúl tiene trabajo. (Espero leer esto en una novela pronto).
[Publicado el 06/3/2008 a las 17:07]
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Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).
Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)
Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".
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