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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Jean-François Fogel

Césaire

/upload/fotos/blogs_entradas/cesaire_med.jpgAimé Césaire, el poeta martiniqueño va a tener "funerales nacionales" en su ciudad de Fort de France. Su muerte, a los 94 años, era esperada desde hace varios días y provocó ayer, jueves, en Francia un caudal de declaraciones con poco llanto. Más bien eran declaraciones para dar un pésame ineludible. Césaire era un poeta pero más bien un gran político, alcalde de su ciudad durante 56 años. Su mera presencia bastaba para recordar los crímenes de la colonización francesa.

Con su cara dura y seria Césaire era el inventor de una palabra negritude, que no sé cómo traducir al castellano, pues "negritud" me parece que se queda corta. En inglés, sería niggerhood, una mezcla del sustantivo de mayor desprecio para nombrar a un hombre negro y de una terminación noble. El resultado era una palabra para decir soy negro y con tremendo orgullo. La palabra fue inventada en el año 1947; aparece en un texto ahora recopilado por todos. Cesaira contaba el retorno a su isla después de una larga estancia en París. El texto, y sobre todo la palabra, hizo de Césaire un líder de la emancipación dentro de lo que eran las colonias francesas. Conseguir funerales nacionales (con presencia del presidente y representación de las grandes instituciones de la república) es un tremendo reconocimiento pero, de verdad, me parece que es una manera de saludar  a un luchador de la dignidad humana más que a un poeta.

Lo que escribo no es políticamente correcto pero es verdad: el gran poeta francés del Caribe es un blanco, Saint-John Perse (Alexis Saint-Léger Léger), nacido en Guadalupe y  que consiguió el Premio Nobel en 1960. Desde el punto de vista de la literatura, las islas francesas produjeron grandes talentos, como Patrick Chamoiseau, con una última novela respetable Texaco, pero la parte francesa no se puede comparar con los talentos nacidos en los West Indies: V.S. Naipaul, Derek Walcott, dos premios nobeles, y figuras como Jean Rhys o Wilson Harris. Aimé Césaire era un poeta de combate. Gran poeta, por supuesto, pero sus versos apuntaban a un blanco (en ambos sentidos de la palabra) político.

[Publicado el 18/4/2008 a las 11:15]

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Sarkozy y madame de La Fayette

Tengo que ser "transparente": trabajo para el sitio de internet del diario Le Monde que hospeda el blog de Pierre Assouline, La République des lettres. En otros términos: voy a hablar de un producto de mi casa al escribir sobre su último y excelente post dedicado a la relación entre el presidente Sarkozy y La princesse de Clèves. La princesa de Clèves es la heroína de la novela epónima de Marie-Madeleine, Pioche de La Vergne, condesa de La Fayette (1634-1693). Por tercera vez, Sarkozy citó a los estudios literarios de La princesse de Clèves como el ejemplo del tiempo mal gastado y del dinero perdido. No dice nada en contra de la novela, pero tampoco habla a favor del estudio de esta cortita obra considerada como el punto de salida de la literatura francesa hacia la novela.

No hay mucho qué decir sobre su autora. Hizo todo lo posible para esconder su posición, hasta escribir una carta negando ser la creadora de un texto que por primera vez no se limitaba a contar una historia sino a describir un proceso psicológico: la evolución de los sentimientos y la presión creciente sobre unas personas que corresponde al enamoramiento (en esta caso monsieur de Nemours y madame de La Fayette). Apodada le brouillard (la niebla), la novelista era una persona imposible de alcanzar, una sombra silenciosa. Lo que se sabe de ella viene de las cartas de madame de Sévigné, su amiga, y podemos resumir su vida en una interminable pasión de amor correspondido con Le Rochefoucauld, autor de Las máximas.

/upload/fotos/blogs_entradas/la_fayette_1_med.pngLo que me sorprende en la reacción hacia los ataques de Sarkozy es la sorpresa. Como renovador de las ideas de la derecha, como hombre que declaró una actitud nueva hacia la homosexualidad, la escuela pública, el Estado; hacia los perjuicios de la derecha, es decir, como hombre de derecha que se dice hombre de derecha, Sarkozy hace lo lógico al apartarse de La princesse de Clèves. Durante siglos, la novela no tuvo un estatuto de obra maestra. Boileau describía madame de la Fayette como "la mujer de Francia que más inteligencia tiene y que mejor escribe" pero tampoco le reconoce un talento mayor. Releyendo al crítico Sainte-Beuve, recopilador de las famas literarias de Francia, veo esta frase no muy amable "a veces se disipaba la niebla y se veía unos horizontes encantadores". Una manera suave de decir que no se trata de una figura importante de la literatura.

En su Historia de la literatura francesa de los últimos años del siglo XIX, Gustave Lanson (la bestia negra de Roland Barthes) dedica menos de dos páginas, sobre más de 1100, a lo que es una "obra maestra", según él, pero dentro de lo que llama el "estilo mundano". Puedo seguir así con muchos ejemplos: sólo hay nueve páginas dedicadas a La princesse de Clèves en los cinco tomos de la Historia de la literatura francesa en el siglo XVII de Antoine Adam. En realidad, La princesse de Clèves es un invento de los escritores de derecha francesa de la segunda mitad del siglo XX. Todo empieza con Une histoire de la littérature française de Kleber Haedens. Un estudio cerrado en 1943 que ve en la novela el invento de la novela psicológica.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la novela es la cumbre de la literatura francesa para los escritores de derecha. Al describir en su famoso artículo de "Les temps modernes" la llegada de los "Húsares" (Antoine Blondin, Roger Nimier, Jacques Laurent, Michel Déon) Bernard Franck nota el papel central de La princesse de Clèves: "Casi nos tiraban en la cara aquella princesse de Clèves como si el mero anuncio de este título nos obligaba a escondernos por debajo de la tierra. Esta novela, en su boca, era un grito de guerra..."

Es lo que quería demostrar: otra vez, Sarkozy rompe con las ideas clásicas de la derecha.

[Publicado el 17/4/2008 a las 11:04]

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Pecados

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No soy un hombre bueno. Tampoco soy un hombre malo, pero perteneciendo a la cultura judeo-cristiana tengo desde siempre tremendos recursos para alimentar a mi culpabilidad: los sietes pecados capitales.

Aquí va la lista, tan utilizada en la literatura y en el cine (Seven, que maravilla y que no rompe con el lenguaje escrito):

1. Lujuria.

2. Gula.

3. Avaricia.

4. Pereza.

5. Ira.

6. Envidia.

7. Soberbia.

Es la lista del papa Gregorio I, la misma lista que utiliza Dante en la Divina comedia, la de los pecados que vemos en la imagen del Museo del Prado. Hoy sería mejor escribir glotonería en lugar de gula y enojo en lugar de ira, pero da igual: lo bueno de la lista es lo malo que va recopilando. Y como nunca se detiene el progreso la lista se alarga. El obispo Gianfranco Girotti, encargado de las confesiones y de la indulgencia en el Vaticano (¡que oficio!), propuso el 9 de marzo una nueva lista para agrandar el bulto del pobre ser humano.

1. Abuso de drogas.

2. Experimentos de una moral dudosa.

3. Daños al medio ambiente.

4. Estímulo de la pobreza.

5. Promoción de la desigualdad e injusticia.

6. Manipulaciones genéticas.

7. Acumulación excesiva de riqueza.

Me parecía tan estimulante tener más pecados a mi disposición que apunté en mi agenda la necesidad de buscar una lista propiamente mía. Todavía no lo he hecho pero acabo de descubrir la lista de PJ O'Rourke en el Weekly Standard y me confirma la validez de mi proyecto. Pecar es tan sencillo si leemos a uno de los autores más cómicos de EE. UU.

1. Celebridad (ser famoso es malo...)

2. Comunicación (quítate esas cosas de las orejas)

3. Juventud (y no es algo duradero, además)

4. Autenticidad (es no ser capaz de esconder sus pecados)

5. Preocupación (nadie te pide preocuparte por la guerra en Irak)

6. Opinión (tener un blog es un pecado, claro)

7. Pasar tiempo con la familia (y pensando que se pueden hacer tantas otras cosas...)

[Publicado el 15/4/2008 a las 10:38]

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1968

/upload/fotos/blogs_entradas/crs_med.gifA mediados de abril, Francia ya está en mayo. Me explico: mayo de 1968. El aniversario cuarenta de lo que se llama en Francia Les évènements (los acontecimientos), una mezcla de huelgas, motines estudiantiles y debates a lo largo de ocupaciones de fábricas y universidades, alimenta como nunca las mesas de las librerías. Memorias de los protagonistas, compilaciones de carteles o de fotografías, ensayos políticos, etc.: es un caudal de libros. La revista Le Nouvel Observateur ofrece un sitio en internet de noticias, tal como habría sido de existir la red hace cuarenta años. Le Figaro analiza a fondo varias novelas dedicadas al tema. Hasta el Institut National de l'Audiovisuel (INA) propone una serie de vídeos para seguir día a día lo que fue un momento todavía indefinido.

¿Qué pasó? es la pregunta obvia, pues nadie se pone de acuerdo sobre la naturaleza de estos acontecimientos que terminaron con una tremenda mayoría de diputados de derecha en la Asamblea Nacional. Basta leer los títulos de los ensayos para entender el abanico del desconcierto. Mai 68 a-t-il eu lieu? (¿Tuvo lugar mayo 68?), pregunta Christine Faure en un ensayo sobre la "rebelión del ciudadano desaparecido". En MAI 68, Michel Cespèdes afirma que "la filosofía está en la calle". Faut-il liquider Mai 68? (¿habrá que suprimir a mayo 68?), es el tema de la reflexión de Henry Weber, izquierdista que pasó al partido socialista. Daniel Cohn Bendit, diputado europeo y protagonista mayor de estos acontecimientos intenta decir que sí en Forget 68 utilizando el inglés para adelantar el olvido.

Pero no hay olvido, al contrario, y esta abundancia, este entusiasmo por mirar hacia atrás es un tema que merece un análisis. Tengo cuatro explicaciones:

1. Los protagonistas del 68 tienen todavía el poder mediático y creen que su juventud debe interesar a todos.

2. La hostilidad continua de muchos medios al presidente Sarkozy se detiene en un episodio presentado de manera negativa por él durante su campaña electoral. (El filosofo André Gluksmann publica con su hijo Raphael un libro titulado Mai 68 expliqué à Nicolas Sarkozy/Mayo 68 -explicado a Nicolas Sarkozy).

3. No pasó nada en mayo de 1968, al final, más allá de la elección de una cámara de diputados de derecha, hubo una mera aceleración de lo ineludible: preocupación por la igualdad entre los sexos, medidas a favor del medio ambiente, actitud mala, liberal en el manejo de los medios de comunicación del estado. La ausencia de un resultado impide cerrar el caso. Clásico caso de mucho ruido y pocas nueces.

4. Francia no es lo que parece. En este país, al que le gusta tanto hablar de reformas y del futuro, se invierte la energía en entender el pasado.

PS: en lugar de mirar hacia atrás invito a todos a mirar hacia el futuro. Saldrá en unos meses un libro de tipografía que me encanta. Autora: la grafista Marion Bataille. El libro, dedicado al alfabeto, tiene tan pocas páginas que podemos ver a todas en la cinta de promoción.

[Publicado el 14/4/2008 a las 11:45]

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Las dos caras del escritor

/upload/fotos/blogs_entradas/naipaul_med.jpgVieja pregunta: ¿Se puede valorar la obra de un autor y despreciar al mismo autor como persona? El tema está en toda la prensa inglesa con la publicación de la biografía autorizada del Premio Nobel de Literatura (recibe su premio en la fotografía), V. S. Naipaul: "The world is what it is" (El mundo es lo que es) de Patrick French. El diario The Guardian se indignó al descubrir el tratamiento recibido por la esposa de Sir Vidia. Tuvo que aceptar durante 20 años una relación extra-matrimonial del escritor con una mujer argentina. Naipaul, una semana después de la muerte de su esposa, ya tenía otra persona para reemplazarla. Aún más impresionante, Naipaul no intentó leer el diario íntimo de su ex-esposa antes de venderlo a los archivos de una universidad americana.

Hay una lista de condenas o elogios de su comportamiento  tan larga (The Hindu, Literary Review, New Stateman, The Economist, etc.) que esta biografía es de los libros que nunca vamos a leer por enterarnos de su contenido a lo largo de las reseñas en la prensa. No falta una puñalada del novelista Paul Theroux, ex amigo del Premio Nobel de Literatura y autor hace diez años de un libro en contra de Naipaul. The Guardian llegó a tocar dos veces el tema utilizando el testimonio de una persona que compartió una mera cena en su vida con el autor.

Claro que voy a leer el libro de French, pues Naipaul me apasiona, pero ya sé cuál es mi bando: estoy al lado de los libros geniales de un escritor auténticamente libre. No me interesa escoger a los libros según los méritos morales de su autor como esposo. Otro caso es cuando el autor actúa e interviene como pensador, dando lecciones a todos sobre lo que hay que opinar y cómo comportarse. Como en el caso de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir destrozados según la misma prensa inglesa en otra biografía publicada en Inglaterra: Glued together by their lies (Inseparables por sus mentiras) de Carole Seymour-Jones. Es una revisión de lo ya conocido: el comportamiento muy blando de la pareja cuando había que oponerse a los alemanes nazis en Francia y su manera de compartir favores sexuales de jovencitas mandándoselas de una cama a la otra. Indignación de la Literary Review, perdón rápido del diario Times. Sartre y Beauvoir ya son un caso cerrado.

Molestaron tanto a los que no compartían sus opiniones que me siento atraído hasta la perspectiva de la Literary Review. Basta de estos intelectuales que buscan regir comportamientos y opiniones sin llevar una vida que obedece a sus propias advertencias. De todas maneras, lo que nos gusta en un escritor es su capacidad de mirar a los otros no su calidad de buena persona. Lo pensaba el otro día revisando el blog de Edmundo Paz Soldán, el novelista boliviano.

Cuenta su viaje a Praga y entrega un excelente post sobre Kafka, lo que queda del escritor en la ciudad. Me parece interesante pero no me gustó tanto como lo que dice el autor sobre el negocio del sexo. Aquí esta la vida: vale mucho más que la literatura, tal como la obra supera a su autor.

[Publicado el 10/4/2008 a las 18:30]

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Cine francés

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Fotograma de "Bienvenue chez les ch'tis"

¿Cuál es la película que más éxito ha tenido en Francia? Desde el domingo pasado, es Bienvenue chez les ch'tis con 17.405.834 espectadores. Cinco semanas después de su estreno, esta película superó los 17.270.676 espectadores de la película de Gérard Oury, La Grande Vadrouille, una evocación de la ocupación de Francia por los nazis con el cómico Louis de Funés.

Todo es improbable y hasta inverosímil en el éxito de Bienvenue chez les ch'tis. Su actor principal y guionista es Daniel Boon (a la derecha en la fotografía), un artista que se dedica sobre todo al one man show, apoyándose en un físico muy común y un hablar trastornado por unas palabras y un acento del norte de Francia. Son los dos ingredientes de su película construida en base a un choque elemental: traer un hombre del sur, que vive al lado del mar mediterráneo, en un pueblo del norte de Francia, cerca de la frontera con Bélgica.

La parte norte de Francia tiene mala fama: se le supone un tiempo terrible (frío y lluvia), unos habitantes parecidos a trogloditas y una falta de matices en cada evento de la vida diaria. Es una tierra de comida rica y de cerveza en el imaginario popular. Dany Boon, que es del norte, se dedicó a destapar todas las idiosincrasias del norte para explicar que ocultan una ternura muy real pero ubicada detrás de la timidez de los pobres (además es una parte de Francia arruinada por la pérdida de sus tres grandes actividades, minas de carbón, acero y textil. Basta ver la promoción de la película o unos extractos para entender que no se trata de una obra que va a modificar la historia de la filosofía en Occidente. Más bien es algo sencillo, limpio, cariñoso y respetuoso hacia la gente del norte.

El hombre que viene del sur es el nuevo director de una oficina de correos y sus empleados lo tratan muy bien pero con un pundonor potente en relación con su tierra. Son del norte y están orgullosos de su tierra. "Ch'tis" es un diminutivo de Chtimis, la palabra utilizada para nombrar a los habitantes de aquella parte de Francia y a su manera muy especial de hablar. Desde que salió la película, todo es ch'ti en Francia. El sitio internet de la película es ChtiNN, una parodia de CNN, tal como la canción de la película es de Ch'teve Wonder... No faltan los análisis para explicar el éxito (los franceses se buscan a sí mismos, orgullo gallego en el momento de la derrota económica frente a Asia, voluntad de encerrarse en sí mismo frente a la globalización). Quizás no hay que pensar tanto: es una cosita cómica y de una gran modestia. Un detalle: esta parte de Francia perteneció a España durante muchos años (desde Carlos Quinto hasta el principio del siglo XVIII). Algo queda.

[Publicado el 08/4/2008 a las 14:00]

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Mala memoria

"No me avergüenzo de los que están fuera, porque mis hijos están fuera" dice Eusebio Leal frente al séptimo congreso de la Unión de los Escritores y Artistas de Cuba. Lo cuenta Mauricio Vicent, el corresponsal del diario El País en Cuba, en un artículo imprescindible. Es imprescindible, pues cualquier persona que conoce Cuba, que sabe lo que fue la actividad de este intelectual cubano como historiador de la ciudad de La Habana, apenas puede creer lo que dice en un discurso de catarsis para negar el pasado. El discurso completo se puede leer en el sitio de Granma, si alguien tiene todavía el apetito para un ejercicio de amnesia después de leer lo que dice, en el mismo artículo de Mauricio Vicent, Alfredo Guevara, ex jefe absoluto del cine cubano, que arremete como siempre en contra del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión) y sus "medios de comunicación neo-coloniales en su programación, estupidizante y dominados por tan descomunal ignorancia que no se saben aliados del capitalismo en su manifestación más soez".

¿De qué se trata? De algo muy repugnante en cualquier país: el momento de alivio de unos intelectuales que actuaron en su época en represión hacia los artistas y temen ser los últimos en el momento de la tímida apertura. Mas allá de los aplausos del congreso a Fidel Castro, proclamado miembro de mérito de la UNEAC, el congreso fue otro síntoma de una ligera apertura. Después de los aparatos electrodomésticos y teléfono celular, parece que los intelectuales y artistas cubanos entran en la lista de los productos "liberados" por la reforma económica. Lo escribo con una ironía muy controlada: los franceses no son ejemplos de honestidad en el momento de hablar de su propia historia. Un artículo terrible (en inglés) de Nelly Kalan lo recuerda en The Nation. Su título: "la zone grise" (la zona gris). Su tema: Irène Nemirovsky, la novelista francesa que más vende en este momento en el mundo, a más de sesenta años de su muerte (en 1942 en Auschwitz).

/upload/fotos/blogs_entradas/suite_francesa_med.jpgEl artículo de Alice Kaplan, largo, preciso, lleno de datos, plantea una buena pregunta: ¿fue el antisemitismo en Francia un accidente favorecido por la ocupación alemana o corresponde a un rasgo fundamental de la sociedad francesa que nunca tuvo el valor de reconocerlo? La respuesta es de una precisión fenomenal (Kaplan es la autora de un libro sobre el proceso de Brasillach, autor fusilado en 1945 por sus escritos durante la ocupación alemana). Kaplan explica cómo Nemirovsky, judía emigrada desde Rusia a Francia, convivió con antisemitas y publicó cuentos hasta su muerte en una revista antisemita. El relato, reproducido en el mundo entero, de cómo fue posible encontrar el manuscrito inédito de Suite francesa (en Salamandra en España) nunca se le añade el contexto. Alice Kaplan lo hace al estudiar otro libro en el mismo artículo: Un secreto de Philippe Grimbert (Tusquets en España), una novela íntima, basada en hechos reales, sobre la vida cotidiana en Francia en la época del antisemitismo implementado por los nazis.

Es el secreto, el negro secreto que produce el malestar de Francia con relación a su historia. Este país hizo leyes antisemitas antes de una pedida formal de los nazis. Y después de la Segunda Guerra Mundial Francia fue incapaz de reconocer sus fallos, su cobardía. Francia es, tal como Cuba contada por sus intelectuales, un país de mala memoria. En Postguerra (Taurus en España), en la historia de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, el historiador británico Tony Judt pone un enfoque específico en la culpabilidad francesa. No por lo que hicieron los franceses sino por su voluntad de minimizar a través del silencio la tragedia de los judíos para no recordar el papel de Francia en una parte muy, pero muy gris de la historia del continente europeo.

[Publicado el 07/4/2008 a las 12:39]

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Escribir

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Otra vez es la Petite Claudine la que me lleva hoy al blog ID, imbécil y desnudo, para leer un post sobre el oficio del escritor. Escribir no es redactar es cierto, pero me parece que la diferencia entre ambos términos no tiene que ver tanto con el uso de una técnica en lugar de la emoción sino con el concepto del riesgo. Hay escritores que arriesgan mucho, comprometen su vida íntima y su visión del mundo para entregar algo que nos parece imprescindible. Y por otra parte, hay escritores que nos entregan su último libro tal como recibimos el periódico de cada día.

Tampoco se puede hablar de dos tipos de obras: una que procede de una sinceridad íntima y otra que responde a una necesidad comercial. Es cierto que Marcel Proust corresponde a la primera categoría y Alexandre Dumas a la segunda, pero basta nombrar a Honore de Balzac, novelista a la producción monstruosa que tenía que cancelar sus deudas publicando libros, para entender que no se trata de dos mundos herméticos. Escribir es un oficio. Se cobra por ejercer un oficio, se puede escribir con talento bajo la necesidad de cumplir con una estrategia cínica e interesada. Lo pensé mucho al descubrir ayer las listas de los ocho finalistas del premio Impac. Es un premio que se entrega cada año en Dublín y tiene dos rasgos específicos. Uno: un proceso internacional amplio de reclutamiento de sus candidatos -este año involucra 161 librerías en 121 países. Y dos: la cantidad de plata que se lleva el ganador, 100.000 euros, más de ciento cincuenta mil dólares. El diario The Guardian hace notar la mezcla de violencia (guerra, terrorismo, asesinatos, etc.) en el tema principal de los libros al entregar la lista en inglés de las ocho obras:

The Speed of Light de Javier Cercas (España)

The Sweet and Simple Kind de Yasmine Gooneratne (Sri Lanka)

De Niro's Game de Rawi Hage (Líbano)

Dreams of Speaking de Gail Jones (Australia)

Let it be Morning de Sayed Kashua (Israel)

The Attack de Yasmina Khadra (Argelia)

The Woman who Waited de Andrei Makine (Francia)

Winterwood de Patrick McCabe (Irlanda)

/upload/fotos/blogs_entradas/la_velocidad_de_la_luz_med.jpgA mí me entusiasma descubrir la presencia de la novela de Javier Cercas, La velocidad de la luz. Para mí es una novela cuyo narrador (que escribe y consigue un tremendo éxito con un libro) se parece mucho a Javier Cercas, el autor de Soldados de Salamina. Cercas sabía muy bien lo que provocó el éxito de esta novela: "mucha gente, llegó a decir, está esperando mi próxima novela con la espada desenvainada" . No tengo duda: La velocidad de la luz es una novela que él se obligó en muchos aspectos a redactar más que a escribir para eludir estas espadas desenvainadas (es decir: es una novela cuyo propósito obvio es también acomodarse al éxito y hacer callar los celos). Cercas lo hizo al convertir su éxito en el tema de su novela, para disculparse (con un tono de "fue pura casualidad") y al final le salió muy bien, muy muy bien (su presencia en la lista de los finalistas es para mí una prueba, pues el premio Impac es un auténtico premio alejado del amiguismo). Además, no se puede olvidar que lo mejor de la novela de Cercas, a mi juicio, es su elogio de las grandes novelas de la literatura americana del siglo XX, muchas de ellas redactadas por autores que no conocían otra manera de ganarse la vida que escribir.

[Publicado el 03/4/2008 a las 11:30]

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Monzó

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Quim Monzó, retratado por Daniel Mordzinski.

Para los franceses el escritor catalán Quim Monzó tiene una gracia especial. Fue, hace más de 30 años, el autor de un libro de cuentos cuyo título Olivetti, Moulinex, Chaffoteaux et Maury tiene el amenazante encanto de la vida del hogar. Titular un libro de literatura con tres marcas de aparatos electro-domésticos que llegaron a ser muy comunes en Francia es evocar a la vez la felicidad de la vida con los seres más queridos y también la explosión ineludible en el momento de hacer algo con ellos. Chaffoteaux et Maury sobre todo, que es la marca de calentadores de agua muy famosos, nos recuerda que no existe algo como el agua tranquila. El agua quema y provoca cortocircuitos y es lo que hace Quim Monzó, cuentista de toda la vida.

Hace un año leí una recopilación suya, Ochenta y seis cuentos (Anagrama), y se mantuvo mi opinión: su género es el cuento. Aunque Monzó tiene una posición de primer plano en las letras catalanas, nunca llegará a ocupar el sitio que consiguen los novelistas. Es injusto pero es así. Monzó es el gran cantante de los horrores de la vida cotidiana: entonces, no se ubicó en un camino para ser reconocido como un renovador de la filosofía occidental. Es injusto pero es así. Y su mejor novela, la única buena en mi opinión, La magnitud de la tragedia, cuenta las horas difíciles de un tocador de trompetista pasando por Barcelona no con su instrumento sino con su sexo en una crisis terminal de priapismo; nadie ve en esta historia una metáfora de la condición humana. Es injusto pero es así. Monzó sigue siendo un gran talento involucrado en obras que parecen menores. No llega a tener el reconocimiento que se merece. Cuando se le entregó la tarea de pronunciar el discurso de apertura de la feria de Frankfurt dedicada a la literatura catalana, el año pasado, algo no cabía. No se espera el remedio a la falta de estatuto de estado-nación de Cataluña de un escritor cuyos héroes a penas se sienten cómodos en su propia vida.

/upload/fotos/blogs_entradas/mil_cretinos_med.jpgComo pasa el tiempo, el último libro de cuentos de Monzó, Mil cretinos (Anagrama) habla sobre todo de geriátricos y de bares. Todo el libro lleva una atmósfera de gran cansancio, de irritación frente a la presencia de seres humanos maleducados y huele a presencia de la muerte. Lo leí con placer y también con tristeza. Ya estamos muy lejos de los principios de la vida doméstica con los aparatos de Moulinex en la cocina. Los mil cretinos del título son los que viven en asilo para ancianos. El padre del narrador ya no soporta su vida, la madre tampoco. Ambos tienen un sueño: eutanasia. Título del cuento: "La llegada de la primavera". No es humor negro, se trata más bien de hiperrealismo. Es el último Monzó, un gran talento que nos acerca a la última tragedia de la vida.

[Publicado el 01/4/2008 a las 12:00]

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Ondas cubanas

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Los cubanos podrán tener móvil.

En las fotografías por satélite de Google Earth hay poca distancia entre la casa de Fidel Castro Ruiz y la de su hermano Raúl Castro Ruiz. Ambas se ubican al oeste de la capital cubana, en la zona del country club. Es imposible equivocarse en la búsqueda de la casa de Fidel pues los maestros de Google pusieron en su fotografía de Cuba una bolita plateada con un cartel: "Punto cero (casa de Fidel)". Como ven estamos precisamente en latitud 23° 04' 50,51" Norte y 82° 29' 07,84" Oeste de longitud. No hay que desplazarse mucho, hasta latitud 23° 03' 55,37" Norte y 82° 28' 23,24" Oeste de longitud, para encontrar el hogar de su hermano Raúl. Esta casa con un edificio doble, un entorno con muchos árboles cítricos, una piscina, un campo de béisbol y una entrada muy discreta en la calle 222, es el centro de la finca La Niña. El cambio de mando en Cuba se resume en este movimiento de pocos kilómetros al oeste de la capital cubana: se pasa del punto cero a la finca La Niña.

Raúl Castro, que no es un cabezón estúpido, sabe que en el mundo real de Cuba, el mundo de los que mandan y viven en la zona del country club, no vale la pena buscar un cambio. Y por el momento se dedica a trabajar en lo virtual, en el desplazamiento de la información digital. Más allá de permitir a los cubanos la entrada a los hoteles que cobran en dólares, promueve una serie de medidas que van todas no al protocolo de las casas country club sino al protocolo de transmisión de datos. El derecho para todos de tener un ordenador, el derecho de utilizar un teléfono celular  son pasos muy significativos para los cubanos. Por el momento, no hay más: ordenadores y teléfonos. Del acceso de todos a la red, que sería un paso lógico dentro del mismo paquete de medidas no se dice nada. Raúl Castro abre el mundo virtual, pero no con gran preocupación por la vigilancia.

Es interesante leer lo que tiene que ver con el teléfono tal como se publicó en el diario Granma. Se habla expresamente de la posibilidad de conseguir un contrato para utilizar un teléfono celular, pero se añade algo sobre la regularización de los cubanos que ya tienen este mismo teléfono por "vía indirecta". La "vía indirecta" es un teléfono pagado por un extranjero o un cubano con acceso a divisas y entregado para su uso a otra persona. Es el teléfono que la prostituta recibe de sus amantes extranjeros, el teléfono que uno consigue en el mercado negro, el teléfono prestado por un pincho (un jefe) grande a su familia, es el teléfono que corresponde a recursos ilícitos. En otras palabras: la medida de Raúl Castro tendrá que revelar la disidencia económica. Es una buena medida pues facilita la vida de los cubanos, pero obliga el que quiere conseguir un teléfono a demostrar que tiene acceso a divisas por su trabajo o por remesas de su familia en el exterior. Control a través del uso de las ondas.

La tarjeta de prepago del teléfono (única manera de pagar) más barata vale diez pesos convertibles, lo que son 240 pesos, es decir, un sueldo mensual. Basta citar el precio para entender que lo más difícil para Raúl Castro será hacer compartir entre los cubanos los privilegios de la élite del poder político y económico (en Cuba es lo mismo). Una solución sería permitir el acceso de todos a Internet, territorio digital que tiene la gratuidad como rey, pero este territorio queda muy controlado. Francis Pisani, en su blog hospedado por Le Monde ha hecho una revisión de la situación. Cita a los blogueros de Cuba que actúan como pioneros de la libertad: Yoani Sánchez, Potro salvaje y en general Desde Cuba. No se pueden leer desde Cuba. En las nuevas ondas de la vida cubana, Internet es el factor clave: si se abre, la partida dice mucho sobre la voluntad de Raúl Castro. Si no se abre, lo que es el caso, dice mucho también. Por el momento es imprescindible leer un manual de lucha contra la censura en la red.

[Publicado el 31/3/2008 a las 12:30]

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

Enlaces

Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)

 

Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

Obras asociadas

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