El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 23 de noviembre de 2008
Hay que leer el informe del PEN Club sobre el estado de las traducciones literarias en el mundo. Es un documento incompleto (dice poco sobre el árabe, el chino y el japonés), frustrante (India y Rusia no aparecen con una presencia que corresponde a su tremenda importancia en el tema), pero el texto define ciertos datos básicos. Por lo menos, vale la pena leer la conclusión del documento.
Para existir traducciones se necesita una audiencia, libros, y lenguajes codificados. Parece obvio, pero vale la pena recordarlo para entender la desigualdad en la circulación internacional de los textos literarios. Al final, cuatro hechos fundamentales definen las traducciones literarias:
1. Existe un auto-abastecimiento en el área del idioma inglés. Con consecuencias fuertes: por una parte, poco interés en esta área para lo que se crea en otros idiomas; por otra parte, imperialismo dentro de esta área de las grandes potencias (EE.UU., Reino Unido) que aplastan la producción de los pequeños países incluso en estos países.
2. El libro es una mercancía: mas allá del valor literario de un texto, el análisis económico (recursos de la promoción, condiciones del mercado) es el único modo de análisis global del éxito de las traducciones.
3. La difusión clandestina de copias ilegítimas es una parte del mercado internacional, llega a ser mayoritaria en ciertos países como en Asia.
4. El éxito de traducciones en un cierto mercado necesita una acción compleja y coordinada cuyo mejor ejemplo es lo que hace Francia con recursos públicos para penetrar al mercado inglés. De manera global, Europa hace más para conseguir traducciones para sus autores que cualquier otra parte del mundo.
En síntesis: para los escritores de los países en vía de desarrollo el mundo sigue siendo ancho y ajeno.
[Publicado el 15/10/2007 a las 17:46]
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Al entregar su premio a una escritora británica de 88 años, el jurado del premio Nobel no hace tanto una ganadora a Doris Lessing sino que deshace muchas ilusiones. Ante todo las ilusiones de los escritores de idioma inglés: tendrán que esperar un poco más. Debe ser una clara desesperación para el novelista Philip Roth. No es candidato pero se le ve tanto el plumero que nadie puede ignorar su afán de ser reconocido en Estocolmo.
Hace años que Lessing ya no vive su mejor momento (que fue con The Golden Notebooks, me parece). Pero su biografía abarca una amplitud política que corresponde al jurado del Nobel: nacimiento en Persa y adolescencia en Rodesia (el tercer mundo), emigración al Reino Unido y militancia en el partido comunista (actividad en la izquierda, en un país industrial), fama de seductora y denuncia del machismo (feminismo), intento de escribir ciencia-ficción y todo tipo de novelas (verdadera carrera de escritora). Al final, no se puede negar que era una candidata perfecta.
Casi siempre, el Nobel es así: después, la decisión del jurado parece obvia. Después.
[Publicado el 11/10/2007 a las 14:12]
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En la lectura del sitio del diario boliviano El Deber se define la tremenda confusión de Evo Morales, presidente de Bolivia, que se desplazó a La Higuera -el pueblito donde murió el guerrillero Ernesto Che Guevara- para hablar a favor de este hombre que llevó una fuerza de invasión a su país y mató a varios soldados de su ejército. Antes de empezar el acto ya se tenía una polémica. No es sorprendente descubrir la intensidad de las discrepancias dentro del ejército frente a la actitud del presidente boliviano.
Hay actos que valen más que palabras. Al actuar así, Evo Morales pone su visión ideológica por encima de su tarea de presidente. Desde la revolución bolchevice y la confusión provocada por el internacionalismo socialista no se había visto una actitud tan abiertamente opuesta a su propio país por parte de un dirigente político. Uno piensa en lo que fue en su época la incapacidad de los líderes comunistas franceses para denunciar el pacto entre Stalin y Hitler.
Los ingleses tienen una frase maravillosa cuando se encuentran en esta situación: “Right or wrong, my country”. Me acuerdo del escritor Bruce Chatwin, autor del maravilloso libro de viaje en la Patagonia. Odiaba a Margaret Thatcher y una guerra le parecía un precio muy alto para recuperar a las islas Malvinas (bueno, él hablaba de las Falklands). Al final de una diatriba de odio hacia Thatcher, sabiendo que la vida de soldados ingleses estaba en juego, expresó su opinión de manera definitiva: “Right or wrong, my country” (soporto a mi país y no importa si se equivoca).
[Publicado el 11/10/2007 a las 10:24]
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Mañana, 9 de octubre, es el cuarenta aniversario de la muerte de Ernesto Guevara de la Serna, apodado «Che». No hay que añadir una palabra. Cada uno tiene a su "Che" según sus posiciones frente a la figura más controvertida de la historia contemporánea.
Para los que buscan los hechos, sólo se puede leer la biografía al título epónimo Che Guevara, una vida revolucionaria de Jon Lee Anderson (Editorial Anagrama). Un libro que revisa la fecha de nacimiento del “guerrillero heroico” (denominación oficial cubana), consigue restaurar las partes borradas por las autoridades de La Habana en su diario personal y descubre dónde los servicios cubanos escondieron al Che entre la fracasada guerrilla del Congo y la tétrica guerrilla de Bolivia. Es una verdadera hazaña.
"El ser humano más completo de nuestro época", tal como lo describió Jean-Paul Sartre al enterarse de su muerte demuestra la imposible relación entre los mitos y la historia. Mito desde el instante de su muerte (un ministro que renuncia a los honores para morir en une lucha revolucionaria) el “Che” está todavía hundido en un océano de polémicas. Se discute todo: su verdadera fecha de nacimiento, su trabajo como verdugo de la revolución, su relación con el comunismo ortodoxo, su pertenencia (o no) a un partido comunista, su relación con Fidel Castro al final de su vida y, claro, su papel en la derrota de sus guerrillas tanto en el Congo como en Bolivia. Hasta la ubicación actual de sus huesos sigue siendo una inagotable fuente de debates. Se pone en duda los restos ubicados en el mausoleo del Che en Santa Clara.
Pasando por México, la semana pasada, noté el título de portada de la revista Gatopardo: “El Che -muerte et reencarnación”. De esto se trata: muere y renace cada día, pues los hombres mueren en la historia, pero los mitos se recrean cada día. El Che vive y sigue la pelea a su favor y en contra.
[Publicado el 08/10/2007 a las 17:24]
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Se espera (aunque nunca se sabe) la designación del premio Nobel de literatura el 11 de octubre. Sería una sorpresa para mí una designación hoy (normalmente el anuncio se hace el jueves, después de una horrorosa comida de los jurados en un restaurante que no sabe –en mi opinión– cocinar el pescado).
Claro que no tengo información sobre el ganador, pero noté una cosa inverosímil, extraña, deslumbrante: la firma Ladbrokes, una empresa de apuestas donde sigo cada día la cotización de los equipos de la copa del mundo de rugby, hace la misma oferta para el Nobel.
Si sale Claudio Magris, se pagará 5 por 1. Y se sale el poeta Robert Silverstein (mejor conocido con su seudónimo de Bob Dylan) se pagará 500 por 1.
La lista es apasionante. Se puede aprender de todo: la encabeza Claudio Magris, Adonis sigue entre los primeros (hace cuando anos que se le promete en premio), Haruki Murakami sale en séptima posición por delante de Hugo Claus, Fuentes adelanta a Vargas Llosa, solo hay dos francés (Le Clezio y Tournier). En mi ámbito personal, la lista es también un golpe: me queda tanto por leer.
[Publicado el 04/10/2007 a las 13:41]
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Hoy, la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano entrega sus premios a periodistas en Monterrey (México). Es un rito anual. Cada año viene Gabriel García Márquez. Cada año se sienta al lado de Lorenzo Zembrano, director general de Cemex, la corporación mexicana de cementos que financia el premio, y ambos reparten los galardones.
Gabo es un periodista, un reportero de por vida. A veces se puede olvidar: tiene tanta trayectoria como escritor; pero basta almorzar con él y otros periodistas para encontrarle metido por completo en el mundo de la prensa. De la prensa y punto. Como el lunes en una mesa donde había unos periodistas de Puerto Rico, Guatemala, Brasil, etc., y hasta un francés (yo). ¿De qué habla Gabo en una mesa como ésta? De periodismo: anécdotas de salas de redacción, de reportajes, de cómo fue contratado en El Espectador de Bogotá y El Universal de Cartagena, del ruido de las máquinas de escribir y del silencio de la computadora, de la mala suerte de unos compañeros y de la torpeza de otros.
Como todos los periodistas cuenta la historia de unos inventos de la prensa que resultaron ser ciertos. El sueño de un periodismo no como relato sino como una anticipación de las noticias. En ningún momento se adivina el novelista en este Gabo periodista sino en un momento dedicado a la técnica de la escritura. Buscando la manera de defender una prosa directa, sencilla, parecida a la expresión normal en una conversación de pronto explica: “cuando uno pierde el terror a escribir, dice lo que le da la gana y vende una cantidad de libros”. Nadie lo contradice; por supuesto, sabe de qué habla.
[Publicado el 02/10/2007 a las 10:00]
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Basta viajar un poco en la blogosfera hispanohablante para ver que se produjo algo excepcional en el sitio cultural de La Nación de Argentina: la entrevista que Juana Libedinsky hizo al escritor japonés Haruki Murakami. Es un trabajo periodístico único. Al pertenecer a un círculo de fanáticos del autor de Norvegian Wood (la novela se llama Tokio Blues en la versión española) tengo que reconocer mi sorpresa. Nunca había leído a un Haruki tan entregado, hasta atrevido, en confidencias íntimas. Nunca también había visto tantas fotos de un autor secreto.
Claro que hay algo sobre si Manuel Puig con relación a Borges, etc., que es el producto del contexto argentino de la publicación de la entrevista. Pero todo lo demás es de un interés universal para los aficionados del autor. Haruki Murakami cuenta su reciente participación en el triatlón de Honolulu: hace decir que más allá del maratón ahora compite en natación y ciclismo.
La noticia exclusiva es su compra de la casa utilizada para el rodaje de la primera parte de la serie de televisión Lost (perdidos), en Hawai, por mera afición a la historia de los sobrevivientes de un crash aéreo. Pero sobre su arte, la visión de sí mismo, su ubicación entre los otros escritores hay muchas cosas en una entrevista que se parece a un regalo fabuloso. Unas muestras:
LA VISIÓN DE SU AUTO-PROMOCIÓN
“Tengo pánico a convertirme en una celebridad y tomo todas las medidas necesarias para que eso no ocurra. Nunca aparezco en la televisión, no voy a las fiestas -odio las fiestas-, no doy charlas, no tengo amigos famosos, no tengo amigos escritores, no aparezco en librerías para firmar mis libros, no uso Armani sino shorts y zapatillas siempre, y no dejo que me saquen fotos ni suelo dar entrevistas salvo casos como este.”
LA ESCRITURA COMO MÚSICA
“El ritmo es lo más importante porque es la magia, lo que invita a la audiencia a bailar y lo que yo quiero son lectores que bailen con mis palabras. No quiero que entiendan mis metáforas ni el simbolismo de la obra, quiero que se sientan como en los buenos conciertos de jazz, cuando los pies no pueden parar de moverse bajo las butacas marcando el ritmo.”
EL RECHAZO DEL ESTATUS DE INTELECTUAL
“Yo no soy un tipo inteligente, de gustos sofisticados: me gustan las buenas historias y punto. Si una buena historia está en un libro o en la televisión, para mí es lo mismo, la admiro. Pero a las cosas intelectuales sin una buena historia detrás no los admiro, porque no tengo gustos académicos: antes de ponerme a escribir tenía un bar de jazz donde yo preparaba los sándwiches y servía los tragos hasta la madrugada. Soy un mero trabajador, que disfruta de la cultura popular, mientras que la mayor parte de los escritores son unos esnobs que ni a mí me gustan ni yo les gusto a ellos.”
LA FALTA DE PERJUICIO HACIA LA CULTURA POPULAR
“… la cultura pop es como el agua, y con algo tan simple como abrir la canilla podemos tomarla para nutrirnos. Es tan imposible escapar de ella, como del aire que respiramos. Todos comemos una hamburguesa de McDonald s, miramos la televisión o escuchamos a Michael Jackson. Es algo tan natural que ni siquiera nos paramos a pensar que todo eso es cultura.”
SU MANERA DE TRABAJAR
“Básicamente correr es parte de mi rutina como escritor, y escribir es parte de mi rutina como corredor.”
[Publicado el 01/10/2007 a las 10:06]
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El post de un blog puede ser la cosa más ligera del mundo, una mera tertulia nutrida por la lectura de un periódico, una información recibida a través de un correo electrónico o, a veces, el recuerdo de lo que uno quisiera escribir el día anterior. Hoy no es el caso. Hoy es un post de verdad, pues recibí el martes Vida y destino, la nueva traducción al español de la novela del autor ruso Vasili Semenovih Grossman (Galaxia Gutenberg).
1111 páginas, tapa dura, el peso de un pollo para nutrir cuatro personas: es un libro cuya apariencia física puede provocar el espanto. No se lee en tres días. Lo descubrí en la traducción francesa que sacó la editorial «L’age d’homme», de Suiza, en los años 80 y me deslumbró. Sólo tengo una manera de decirlo: no pensaba, hasta leer Vida y destino, que era posible competir con Guerra y Paz de Liev Tolstói. Lo que me parecía deslumbrante en esta primera lectura era el nivel técnico de Grossman, su capacidad de mandar a tantos personajes (la lista de los principales ocupa siete páginas en esta edición española) y de ir de un bando al otro durante la Segunda Guerra Mundial sin despistar a su lector.
Marta Rebón es la traductora de Vida y destino. Parece que fue la primera en hacerlo directamente desde el ruso al castellano. Me quito el sombrero frente a su trabajo. Sobrepasa la traducción al francés. Al hundirme en el libro, al buscar ciertos episodios (Grossman no es grande por sus visiones panorámicas sino por su manera íntima, llena de ternura, de aplastar a sus personajes con el trueno de la Historia) descubrí algo obvio: mi próxima relectura completa, ordenada, de la novela será en castellano. Marta Rebón restituye lo que Grossman tiene de moderno: su narración directa, sin retórica, su violencia en el montaje.
Creo todavía que en la literatura rusa nada supera la muerte del príncipe Andrei en Guerra y paz. Me entusiasma su manera de resignarse a vivir («Yo no tengo la culpa de vivir; por tanto debo vivir lo mejor que pueda sin molestar a nadie, hasta que llegue la muerte») antes de descubrir que no hay nada mejor que la vida a pesar de no tener explicación («No puedo, no quiero morir. (...). ¿Por qué sentía tanto dejar la vida? Tal vez había algo en esta vida que nunca comprendí y que no comprendo aún»). Creo también que Mijaíl Bulgakov tiene un talento cómico insuperable en «El maestro y margarita». Creo por fin que Isaac Babel es el cronista del comunismo soviético, el escritor cuyas “viñetas” dicen todo en pocas palabras. Pero a largo plazo, en el momento de enfocar el horror del siglo XX y de denunciar el nazismo y el estalinismo en una expresión única de la barbaridad, tenemos a Grossman, aislado en la categoría de los genios. Compite con Tolstói.
Siempre se repite lo que le dijo la censura al descubrir su novela: el Estado soviético “prohibía su lectura durante al menos los próximos 200 años”. Poder de la literatura: despareció aquel Estado y se quedó la novela. Si tienen que leer una sola en el año que viene, no puede ser otra. Lo digo en serio.
[Publicado el 28/9/2007 a las 10:32]
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Ya hablé de la bloga, un blog colectivo publicado en la frontera entre el castellano y el inglés. Lo producen seis blogueras y blogueros y la verdad es que lo visito cada día con la extraña sensación de encontrarme en un pasillo sucio de Tijuana, buscando el camino hacia San Diego.
Un post reciente "propeedeutic to a chicana chicano canon" (propedéutica de un canon chicana chicano) explica quizás aquella fascinación mía al contar la historia de una expresión literaria incipiente. Leer la bloga es encontrarse frente a un laboratorio del idioma. Un lugar donde se intenta transformar una cultura en palabras o cambiar una cultura al utilizar palabras de otro idioma. Todavía no lo sé. Pero sé que tarde o temprano tiene que aparecer la voluntad de crear un canon para sacar un discurso nuevo.
El idioma francés, lo sabemos, es un doble producto, por una parte la explosión de creatividad y de expresión personal del siglo XVI y de la primera parte del siglo XVII; por otra parte, la voluntad de establecer las normas del idioma en la segunda parte del siglo XVII. Ambas tensiones son necesarias.
Lo importante de la bloga es su utilización del inglés. Nos ofrece una especie de informe desde el otro bando sobre una población hispanohablante que intenta buscar su voz. Un ejemplo: una entrevista con el autor Juvenal Acosta. Fue miembro de los “infrarealistas” con Roberto Bolaño. Dice: “even though I was writing in Spanish I was not writing ‘Mexican’ novels. That I was doing something else. Yes, I’m still a Mexican writer, but these are American novels as well, that happen to be written in a language that is not English.” (“Aunque escribía en español, no escribía novelas mexicanas. Hacía otra cosa. Sí, soy todavía un escritor mexicano, pero mis libros son novelas americanas también; se da la circunstancia que son escritas en un idioma que no es el inglés”).
La bloga está en la frontera del idioma.
[Publicado el 26/9/2007 a las 17:02]
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La última novela de Mayra Montero cambia de título con cada idioma. En castellano es Son de Almendra; en inglés, Dancing to «Almendra»; en francés, La Havane, 1957. Acabo de leer la versión francesa y puedo entender la inestabilidad del título. El libro no es una novela sino varias novelas que uno escoge según su anhelo de vivir en un mundo específico.
La primera frase mezcla el asesinato del capo de la mafia Umberto Anastasia en Nueva York con otro asesinato, el de un hipopótamo en el zoológico de la Habana. Esta frase pone en marcha una novela policíaca, bien cocinada y que se apoya en figuras de la mafia de los años 50: Lansky, Anastasia, Lucky Luciano o Diconstanza. Es la novela que se merece el título francés, pues estamos en un momento de ruptura: Cuba pasa del mundo del dictador Batista al de otro dictador. Se nombra una vez a Guillermo Cabrera Infante, una vez también a Fidel Castro. Se adivina algo, un cambio mayor, pero no se sabe muy bien, tal como no se sabe con certeza quién mató a quién en este mundo del hampa.
El título norteamericano corresponde a una visión más amplia de la obra. Más allá de la novela policíaca existe un relato del amor y de la soledad en este libro. Hay dos voces que alternan según los capítulos. Por una parte un reportero obsesionado con el mundo de los mafiosos. Por otra parte una mujer extraña: fue criada por una chinata, le falta un brazo, espera a los magos y al final no entiende la diferencia entre un circo y la vida urbana. Esta novela se ganó la portada del suplemento de libros del New York Times, lo que es una verdadera hazaña para un escritor latino.
Pero por fin, hay la novela tal como es, con su título en castellano. Es una referencia a un danzón famoso del músico Abelardo Valdés. Para mí esta novela es la del baile, del calor y del cansancio amoroso de La Habana. Muchas páginas son retrato de la noche en la gran metrópolis del Caribe. Salir, comer, acostarse con los amados y los no tan amados, atravesar la ciudad que espera el amanecer. La destrucción de una familia, la muerte de mafiosos o de animales, el final de amores sin ilusión se mezclan en unas tinieblas que no tienen salida. En esta novela, un mundo se va y ya se adivina cómo el otro no va a cambiar nada a la condición humana.
[Publicado el 24/9/2007 a las 10:45]
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Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).
Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)
Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".
22/11/2008 17:50
Publicado por: Orión de Panthoseas
22/11/2008 17:41
Publicado por: Orión de Panthoseas
21/11/2008 17:10
EN UNA OPORTUNIDAD ALGUIEN DIJO...
Publicado por: MANUEL BARRETO M
20/11/2008 15:29
Publicado por: Esote Rico
20/11/2008 03:46
Todo efecto positivo acaba en su...
Publicado por: caborca
19/11/2008 17:49
Iniciamos un apartado en nuestro...
Publicado por: feteju
19/11/2008 17:44
Publicado por: Miguel Angel Brandoni
19/11/2008 13:25
Les recomiendo ver y escuchar el...
Publicado por: Natalia
18/11/2008 18:12
Siempre son esclarecedores los...
Publicado por: Claudia
16/11/2008 00:28
Publicado por: XIMENA DE LA CUZ
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