El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 5 de julio de 2008
Lo más impresionante de lo que ocurre en Caracas es un detalle: los estudiantes que marcharon ayer en contra de la reforma constitucional provienen de la universidad central y de la universidad católica. Dentro de un panorama de suma polarización, la reunión de dos mundos tan distintos, que se veían sobre todo como distintos, es un rasgo tan nuevo que me parece necesario esperar antes de gritar la victoria del presidente Hugo Chávez en su intento de encerrarse en el poder para toda su vida.
A veces, lo que parece obvio puede fracasar y el poder bolivariano acaba de comprobarlo de manera repetida en pocos días al fracasar en un intento de exportaciones ideológicas.
Caso uno: el presidente Chávez hizo una exportación hacia Bolivia de misiones de médicos cubanos. Sólo los tontos o los ciegos pueden negar la buena acogida de estos médicos en los barrios de Venezuela. Tener un médico que presta un servicio gratuito cuando uno tiene casi nada es algo que cambia la vida. Ahora bien, parece que en Santa Cruz de la Sierra no es el caso. Los médicos cubanos viven acorralados en una casa y son el blanco de atentados.
Caso dos: un intento de exportación del culto de Che Guevara a Irán. El diario The Times de Londres cuenta un episodio hilarante. En presencia de Aleida, hija del Che y de una ideología fanática, se habló del “guerrillero heroico” como de un hombre religioso. Después de comprobar que era una traducción correcta, la honesta Aleida provocó la consternación en la audiencia al decir que su padre nunca habló de Dios y tampoco lo había encontrado a lo largo de su vida.
Tal como lo que ocurre con los estudiantes en Caracas, en ambos casos, vemos que las viejas fronteras no corresponden a la época en que vivimos. Proclamarse de derecha o de izquierda no basta para actuar con aliados seguros. En Bolivia es más importante saber si uno pertenece al centro (La Paz) o a la periferia. En Irán, es más importante ubicarse al lado de Dios que tener una posición política correcta. Buena lección: en un mundo globalizado, se multiplican las opciones de fragmentación.
[Publicado el 24/10/2007 a las 16:42]
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Critical mass es el blog colectivo de una asociación de críticos literarios norteamericanos. Lo leo a menudo. Es un blog que me parece corporativo y hundido en la industria de los libros o, peor, los chismes sobre los escritores. Faltan grandes visiones sobre la literatura aunque ofrece un contenido que me encanta: la lista, entregada cada semana por un crítico distinto, de los cinco libros imprescindibles en la biblioteca del escritor de reseñas. Esta semana, le toca su turno a John Updike y su lista merece ser analizada.
1. Mimesis de Erich Auerbach
2. Aspectos de la novela de E.M. Forster
3. Criticar al crítico y otros ensayos de T.S. Eliott
4. El Castillo de Axel de Edmund Wilson
5. Sade, Fourier, Loyola de Roland Barthes
Esta lista me encanta y creo que Updike (el crítico Updidke vale más que el novelista) da en el blanco en 80% de sus intentos. Hay cuatro libros indiscutibles y una equivocación.
1. El libro de Auerbach corresponde a su subtítulo, «la representación de la realidad en la literatura occidental». Pero es mucho más, es una historia de las formas literarias. Siempre se cita como una hazaña el hecho que fue escrito sin el recurso de una biblioteca. Para mí la hazaña es la capacidad de ver tan claro al modernismo aunque falta por vivir a la literatura la mitad del siglo XX.
2. El librito de Forster no tiene competencia en el momento de escuchar a un novelista hablando de la manera de cocinar una novela. El autor dice que no sabe mucho sobre su arte pero lo sabe todo. Entrega dos conceptos clave y muy transparentes nunca expresados de manera tan sencilla: la diferencia entre la historia y el argumento y el papel (limitado y a veces peligroso) de la inteligencia en el trabajo del novelista.
3. Hay que notar la incapacidad de Updike en el momento de citar el título de un libro de T.S. Eliott (y el error del autor del blog en escribir To Criticism the Critic). Siempre pasa así con Eliot: es un crítico que gusta sin dejar nunca una satisfacción completa. Pero su visión queda necesaria, es el patriarca que ha creado nuestra finca.
4. El libro de Edmund Wilson queda como la mejor introducción al modernismo. Hay que notar cómo Wilson es citado en la lista de muchos críticos. (Mi favorito es Classics and commercials sobre los años 40, no sé si hay una traducción al castellano disponible).
5. Por fin, una equivocación: Updike cita a Barthes como al autor que le hizo creer que había una respuesta universal en el estructuralismo. Pero a mismo tiempo mata también a Barthes diciendo que estuvo convencido del método «at least during the reading» de su ensayo sobre tres autores, es decir, durante el mero tiempo de la lectura. Me parece excelente recordar la diferencia entre ser seducido y creer de verdad. La crítica no puede ser un flirteo.
[Publicado el 23/10/2007 a las 13:29]
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Francia padeció, a manos de unos argentinos, una terrible humillación en la Copa del Mundo de Rugby. Quizás pasó desapercibida afuera, pues el partido de la vergüenza entre los Pumas (la selección nacional de Argentina) y la selección de Francia fue, el viernes por la noche, en lo que se llama la “pequeña final” para los puestos 3 y 4 de la clasificación. Pero una derrota 10-34, con un dominio deslumbrante del equipo argentino, era lo último que faltaba para cerrar la actuación muy pobre de rugbiers (palabra argentina) franceses jugando en casa.
El escenario no era el gran “Estadio de Francia” (80.000 asientos) sino el “Parque de los principios” (43.000) y los príncipes eran los jugadores de la selección albiceleste. Después del partido, un organizador oligofrénico intentó tocar la canción de Edith Piaf “non, je ne regrette rien” (no tengo lástimas) en los altavoces del recinto lo que provocó la rabia del público. Francia lástima su derrota en la copa y lo debe a la falta de calidad de su equipo y al talento de los argentinos que le ganaron dos veces, en el primer partido y en este último.
Es difícil vender los argentinos al mundo hispanohablante. Su exceso de soberbia, su fuerza/debilidad psicológica son a veces insoportables. Pero, más allá de los viejos chistes (“para suicidarse un argentino sube hasta la cumbre de su ego y se tira al vacío”), los Pumas son argentinos especiales. Tienen alma y en la cancha algo de duende. Son los gitanos del mundo del rugby: ocupan la posición tercera en la clasificación de la copa, pero toda su elite pertenece a clubes europeos y su selección nacional no cabe en los grandes torneos de los hemisferios Norte o Sur. Argentina sólo tiene a la copa del mundo, cada cuatro años, para demostrar su calidad.
Lógicamente, cada cuatro años, los Pumas juegan para existir, para recordar su presencia al mundo del rugby, lo que da una emoción vital a su juego, servido por una entrega física y mental total, la “garra”. Es el todo o nada: ganar o, peor que perder, desparecer. El blog de un periodista argentino, Jorge Busico, lo expresa muy bien. Cuenta la copa como un ejercicio de auto-afirmación: los Pumas son grandes en su lema, su oración y también el honesto relato de lo que ve. (Es un el blog de Busico donde encontré la fotografía de los Pumas que viene con esta nota. Es de un fotógrafo, Caro Pierri, que la regaló para la promoción del deporte. La actitud de los Pumas dice todo: cantan su himno antes de derrotar a Francia. Antes de derrotar por primera vez en la copa…)
Como buenos argentinos, los Pumas son víctimas de un exitismo sin límite. Los jugadores gritaban “Pichot Presidente” después del último partido contra Francia. Agustín Pichot es un maravilloso jugador y un gran capitán. Ya sus compañeros lo veían pasar de maestro en un césped a jefe de su país. Pierre Mendes-Frances, que fue el jefe del gobierno francés a mitad de los años 50, describía los argentinos como “el pueblo que habla entre comillas”. Dicen cosas, pero son cosas ajenas a lo que hacen en la realidad. Menos estos Pumas. Vinieron para recordar su existencia. Dicho y hecho. Los Pumas son grandes.
[Publicado el 22/10/2007 a las 10:03]
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Tomé la fotografía que acompaña a este post hoy jueves, a las 8h40 de la mañana, hora de París. Es la estación «Gare de Lyon» de la línea 14 del metro parisiense. La única línea automatizada que funciona sin conductor ni vigilante. En tiempos normales, la fotografía a aquellas horas tendría que ofrecer una tormenta de seres humanos corriendo hacia su trabajo. Hoy, con una huelga gigantesca en contra de la reforma de los regímenes especiales de jubilación, los parisienses no se atrevieron a pisar las calles de su ciudad. La Línea 14, la única que ofrece un servicio normal está vacía. Los viajeros no están.
Tampoco están el presidente Nicolas Sarkozy y, su esposa, Cecilia. En un comunicado de quince palabras anuncian el fin de su matrimonio, eludiendo a la palabra divorcio: "Cécilia et Nicolas Sarkozy annoncent leur séparation par consentement mutuel. Ils ne feront aucun commentaire"(Cecilia y Nicolas Sarkozy anuncian su separación por consenso mutuo. No harán comentarios.)
Lo más impresionante del comunicado, es la calidad de la comunicación previa. A través de filtraciones fuertes y desmentidos débiles, poco a poco, se creó el interés por la noticia del divorcio presidencial. La prensa y las tertulias audiovisuales eran un caldo de cultivo sobre la vida amorosa de los Sarkozy en el momento del inicio de la huelga. El rumor escondía en gran parte la protesta de los sindicatos en el sector público. Una lucha matrimonial por encima de una lucha social: información moderna y equilibrada.
El colmo fue el momento de la publicación del comunicado sobre la separación: a la hora del almuerzo. Unos minutos después salía el artículo en el vespertino Le Monde explicando los pormenores del divorcio y sobre todo develando la mentira: Sarkozy, candidato a la elección presidencial, fingía vivir con su esposa, tal como la candidata socialista, Ségolène Royal, fingía por su parte vivir con su compañero.
Francia no está. Sus jugadores de rugby no están en la final de la Copa del Mundo este sábado en París, los trabajadores no están en la calle pero lo más importante es que la pareja presidencial llega a actuar como estos indígenas del altiplano en los Andes fingiendo de existir frente a instituciones: están y no están, como se dice en Bolivia.
[Publicado el 18/10/2007 a las 17:53]
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La lectura -imprescindible, imborrable, ineludible– de Vida y destino de Vasili Semenovih Grossman incluye un sentimiento extraño, casi único. Se trata de una novela que fue detenida. No su autor, lo que solía ocurrir en la Unión Soviética, sino la novela misma. Es imposible olvidar la historia del libro al descubrir la potencia fenomenal de su carga crítica. Sobrevivió por milagro. Tenía que recordarlo, la semana pasada, al escribir una pequeña celebración de esta obra maestra.
Se discute todavía hasta qué punto Vasili Grossman actuó de manera ingenua al someter su libro, en 1960, a los editores de la revista Znamia y al editor en jefe del periódico Novi Mir. Estrella del periodismo soviético, héroe nacional de su país, Grossman no podía ignorar los límites de la apertura iniciada a duras penas por Krutschov. Oficiales del KGB (la policía secreta) entregaron la respuesta en febrero de 1961 con una revisión completa de la vivienda del autor. Se llevaron el manuscrito, los borradores, las notas y hasta las cintas de la máquina de escribir del autor. Visitaron también las casas de los dactilógrafos y, por supuesto, confiscaron los manuscritos tanto de Znamia como de Novi Mir.
Caso único de un libro “detenido” por completo, con además una decisión casi definitiva: el Estado soviético “prohibía su lectura durante al menos los próximos 200 años”. No sirvió de nada una carta al propio Krutschov. “Tienen que soltar mi libro”, explicaba Grossman, denunciando así las limitaciones de su visión carcelaria y política.
En realidad, Grossman era un zorro. Había preparado otras dos copias para sus amigos Semion Lipkin e Yekaterina Zabolotskaya, sin informar a los oficiales del KGB. Lipkin, un poeta que murió en 2003, no se equivocó al leer la obra: le parecía imposible la publicación de la novela y además, según el, tenía mala puntuación, pero era de primer orden, era un monumento de la historia literaria. La guardó a pesar de pelearse con Grossman, esperando otros tiempos.
Años después, en la plena potencia del movimiento de los disidentes, fue Andrei Sakharov, el físico, que se dedicó a fotografiar el manuscrito. La extrema vigilancia que le dedicaba el KGB le obligó a utilizar a otro escritor, Vladimir Voinovich, para sacar en 1970 dos rollos de microfilmes a Ginebra, a la casa editorial “L’age d’Homme”. El libro se publicó por fin en 1980. Al descubrir la traducción al castellano hay que recordarlo: la existencia del libro es un milagro.
[Publicado el 17/10/2007 a las 11:50]
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Hay que leer el informe del PEN Club sobre el estado de las traducciones literarias en el mundo. Es un documento incompleto (dice poco sobre el árabe, el chino y el japonés), frustrante (India y Rusia no aparecen con una presencia que corresponde a su tremenda importancia en el tema), pero el texto define ciertos datos básicos. Por lo menos, vale la pena leer la conclusión del documento.
Para existir traducciones se necesita una audiencia, libros, y lenguajes codificados. Parece obvio, pero vale la pena recordarlo para entender la desigualdad en la circulación internacional de los textos literarios. Al final, cuatro hechos fundamentales definen las traducciones literarias:
1. Existe un auto-abastecimiento en el área del idioma inglés. Con consecuencias fuertes: por una parte, poco interés en esta área para lo que se crea en otros idiomas; por otra parte, imperialismo dentro de esta área de las grandes potencias (EE.UU., Reino Unido) que aplastan la producción de los pequeños países incluso en estos países.
2. El libro es una mercancía: mas allá del valor literario de un texto, el análisis económico (recursos de la promoción, condiciones del mercado) es el único modo de análisis global del éxito de las traducciones.
3. La difusión clandestina de copias ilegítimas es una parte del mercado internacional, llega a ser mayoritaria en ciertos países como en Asia.
4. El éxito de traducciones en un cierto mercado necesita una acción compleja y coordinada cuyo mejor ejemplo es lo que hace Francia con recursos públicos para penetrar al mercado inglés. De manera global, Europa hace más para conseguir traducciones para sus autores que cualquier otra parte del mundo.
En síntesis: para los escritores de los países en vía de desarrollo el mundo sigue siendo ancho y ajeno.
[Publicado el 15/10/2007 a las 17:46]
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Al entregar su premio a una escritora británica de 88 años, el jurado del premio Nobel no hace tanto una ganadora a Doris Lessing sino que deshace muchas ilusiones. Ante todo las ilusiones de los escritores de idioma inglés: tendrán que esperar un poco más. Debe ser una clara desesperación para el novelista Philip Roth. No es candidato pero se le ve tanto el plumero que nadie puede ignorar su afán de ser reconocido en Estocolmo.
Hace años que Lessing ya no vive su mejor momento (que fue con The Golden Notebooks, me parece). Pero su biografía abarca una amplitud política que corresponde al jurado del Nobel: nacimiento en Persa y adolescencia en Rodesia (el tercer mundo), emigración al Reino Unido y militancia en el partido comunista (actividad en la izquierda, en un país industrial), fama de seductora y denuncia del machismo (feminismo), intento de escribir ciencia-ficción y todo tipo de novelas (verdadera carrera de escritora). Al final, no se puede negar que era una candidata perfecta.
Casi siempre, el Nobel es así: después, la decisión del jurado parece obvia. Después.
[Publicado el 11/10/2007 a las 14:12]
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En la lectura del sitio del diario boliviano El Deber se define la tremenda confusión de Evo Morales, presidente de Bolivia, que se desplazó a La Higuera -el pueblito donde murió el guerrillero Ernesto Che Guevara- para hablar a favor de este hombre que llevó una fuerza de invasión a su país y mató a varios soldados de su ejército. Antes de empezar el acto ya se tenía una polémica. No es sorprendente descubrir la intensidad de las discrepancias dentro del ejército frente a la actitud del presidente boliviano.
Hay actos que valen más que palabras. Al actuar así, Evo Morales pone su visión ideológica por encima de su tarea de presidente. Desde la revolución bolchevice y la confusión provocada por el internacionalismo socialista no se había visto una actitud tan abiertamente opuesta a su propio país por parte de un dirigente político. Uno piensa en lo que fue en su época la incapacidad de los líderes comunistas franceses para denunciar el pacto entre Stalin y Hitler.
Los ingleses tienen una frase maravillosa cuando se encuentran en esta situación: “Right or wrong, my country”. Me acuerdo del escritor Bruce Chatwin, autor del maravilloso libro de viaje en la Patagonia. Odiaba a Margaret Thatcher y una guerra le parecía un precio muy alto para recuperar a las islas Malvinas (bueno, él hablaba de las Falklands). Al final de una diatriba de odio hacia Thatcher, sabiendo que la vida de soldados ingleses estaba en juego, expresó su opinión de manera definitiva: “Right or wrong, my country” (soporto a mi país y no importa si se equivoca).
[Publicado el 11/10/2007 a las 10:24]
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Mañana, 9 de octubre, es el cuarenta aniversario de la muerte de Ernesto Guevara de la Serna, apodado «Che». No hay que añadir una palabra. Cada uno tiene a su "Che" según sus posiciones frente a la figura más controvertida de la historia contemporánea.
Para los que buscan los hechos, sólo se puede leer la biografía al título epónimo Che Guevara, una vida revolucionaria de Jon Lee Anderson (Editorial Anagrama). Un libro que revisa la fecha de nacimiento del “guerrillero heroico” (denominación oficial cubana), consigue restaurar las partes borradas por las autoridades de La Habana en su diario personal y descubre dónde los servicios cubanos escondieron al Che entre la fracasada guerrilla del Congo y la tétrica guerrilla de Bolivia. Es una verdadera hazaña.
"El ser humano más completo de nuestro época", tal como lo describió Jean-Paul Sartre al enterarse de su muerte demuestra la imposible relación entre los mitos y la historia. Mito desde el instante de su muerte (un ministro que renuncia a los honores para morir en une lucha revolucionaria) el “Che” está todavía hundido en un océano de polémicas. Se discute todo: su verdadera fecha de nacimiento, su trabajo como verdugo de la revolución, su relación con el comunismo ortodoxo, su pertenencia (o no) a un partido comunista, su relación con Fidel Castro al final de su vida y, claro, su papel en la derrota de sus guerrillas tanto en el Congo como en Bolivia. Hasta la ubicación actual de sus huesos sigue siendo una inagotable fuente de debates. Se pone en duda los restos ubicados en el mausoleo del Che en Santa Clara.
Pasando por México, la semana pasada, noté el título de portada de la revista Gatopardo: “El Che -muerte et reencarnación”. De esto se trata: muere y renace cada día, pues los hombres mueren en la historia, pero los mitos se recrean cada día. El Che vive y sigue la pelea a su favor y en contra.
[Publicado el 08/10/2007 a las 17:24]
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Se espera (aunque nunca se sabe) la designación del premio Nobel de literatura el 11 de octubre. Sería una sorpresa para mí una designación hoy (normalmente el anuncio se hace el jueves, después de una horrorosa comida de los jurados en un restaurante que no sabe –en mi opinión– cocinar el pescado).
Claro que no tengo información sobre el ganador, pero noté una cosa inverosímil, extraña, deslumbrante: la firma Ladbrokes, una empresa de apuestas donde sigo cada día la cotización de los equipos de la copa del mundo de rugby, hace la misma oferta para el Nobel.
Si sale Claudio Magris, se pagará 5 por 1. Y se sale el poeta Robert Silverstein (mejor conocido con su seudónimo de Bob Dylan) se pagará 500 por 1.
La lista es apasionante. Se puede aprender de todo: la encabeza Claudio Magris, Adonis sigue entre los primeros (hace cuando anos que se le promete en premio), Haruki Murakami sale en séptima posición por delante de Hugo Claus, Fuentes adelanta a Vargas Llosa, solo hay dos francés (Le Clezio y Tournier). En mi ámbito personal, la lista es también un golpe: me queda tanto por leer.
[Publicado el 04/10/2007 a las 13:41]
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Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).
Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)
Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".
05/7/2008 08:42
Es curioso, el programa elimina...
Publicado por: provoqueen
05/7/2008 05:23
Publicado por: Namor Adenip
04/7/2008 13:55
Publicado por: maite
04/7/2008 13:36
Publicado por: jean-Robert D
04/7/2008 09:25
Publicado por: estrella
03/7/2008 14:04
Publicado por: jean-Robert D
03/7/2008 10:20
Esto es como cuando al hombre...
Publicado por: maite
03/7/2008 02:06
Publicado por: federico
02/7/2008 18:18
Es bien querer defender derechos...
Publicado por: jean-Robert D
02/7/2008 14:19
Publicado por: maite
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