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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 23 de noviembre de 2008

Blog de Jean-François Fogel

Petróleo

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No, para nada la metáfora clásica describe al petróleo como el "oro negro". Con la caída del precio del barril (el crudo ligero vale apenas más de 60 dólares en Nueva York cuando escribo estas líneas) aparecen las preocupaciones de los adictos a la renta petrolera. Después de explicar durante años que quería prescindir de Estados Unidos como comprador del petróleo de su país, Hugo Chávez Frías, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, dedicó su tiempo a explicar que se trata de una situación ineludible.

"EE. UU. no tiene forma de dejar de adquirir nuestro petróleo", explicó el líder respondiendo a la visión compartida de los dos candidatos a la elección presidencial, John McCain y Barack Obama, respecto a que la dependencia de las importaciones americanas se pueden acabar en menos de una década.
Chávez vive una doble catástrofe, vender menos y vender más barato al implementar lo que una persona sensata no intentaría frente a la crisis: reducir al 25% la duración de la jornada laboral.

El presidente venezolano ya había intentado reducir así,  de 8 a 6 horas, la jornada laboral. La medida era parte de su fracasado referéndum de diciembre de 2007. Ahora, repite la maniobra bajo forma de ley. Más que nunca, es el sueño de que el oro negro lo pagará todo. Pero, con diferencia al tema de la jornada laboral, que sólo interesa a los venezolanos, estamos frente a un problema compartido: con su acuerdo de "Petrocaribe", Chávez se comprometió en ayudar 16 país de América Latina con energía barata; hizo lo mismo con Alba (Alternativa Bolivariana para las Américas); sin olvidar un sin fin de acuerdos específicos con países y hasta municipios o barrios de EE. UU y del Reino Unido. ¿Se va a mantener esta ayuda ahora que Venezuela pierde una parte grande de sus recursos (el petróleo es la mitad de su producto interno, el 90% de sus divisas)?

Lo que impresiona es cómo este sueño de tener petróleo es utilizado para eludir la necesaria eficacia que requiere una economía para seguir vigente. En el momento en que Venezuela entra en grandes problemas, es Cuba quien dice (ya lo dijo) que esta vez, sí, tiene petróleo de verdad. Ni una palabra hoy en Granma.Tampoco se lee algo en la edición en español de la BBC. Pero la edición en inglés de esta misma BBC, citando al responsable de Cubapetroleo, dice que se va a convertir en unos de los 20 mayores productores en el mundo. Sería el regalo del 50 aniversario de la revolución. Y un sueño: no hay petróleo que anule el trabajo.

[Publicado el 17/10/2008 a las 17:03]

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Nuestro hombre estaba en Berkeley

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Haruki Murakami

El novelista Haruki Murakami habló en la Universidad de Berkeley en California y, como siempre, la murakamanía fue formidable. Casi mil asientos estaban disponibles en el auditórium. Se llenó hasta la bandera. Fueron dos horas y media de puro placer cuyo eco encontramos en los blogs. Aunque Organgrinder cuenta mucho, y se puede visitar Random Thoughts, el mejor es The Millions que entrega dos datos clave.
 
Obsesiones de Haruki Murakami (que le ayudan en escribir):

1. Elefantes

2. Sofás

3. Neveras

4. Pozos

5. Gatos

6. Orejas

Mi comentario de lector: este señor es coherente.

Utilización de la música por Haruki Murakami:

En la mañana: música clásica

En la tarde: jazz

Al conducir un coche (carro): rock

/upload/fotos/blogs_entradas/hetm_med.jpgEn la piscina: "Yellow Submarine" de Los Beatles...
 
Murakami estaba en Berkeley por el estreno de la adaptación al teatro de sus cuentos recogidos en After the quake (después del terremoto). Su intervención puso feliz hasta a aficionados al queso. Y como siempre, los blogs van repitiendo que Haruki Murakami aparece muy poco en público. A veces no es cierto lo que permiten las extraordinarias fotografías de Wakarimisata.

[Publicado el 15/10/2008 a las 16:00]

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Revistas

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Lo voy a decir, sin pelos en la lengua, tal como lo sentí ayer en el Espace d'animation des Blancs-Manteaux, un esplendido espacio de exposición en el barrio de Le Marais: las revistas son aburridas. En este lugar precioso que hospedaba durante años los servicios de lucha contra las ratas del municipio de París, había este fin de semana más de 200 representantes de alrededor de 700 revistas. Era el Salón 18 de la revista y por la edad de los que estaban presentes (ofreciendo revistas o visitando), por la agobiante abundancia de papeles, por la sensación de llenar el espacio hasta la saturación, se parecía a una vieja librería en el momento de mudarse a un lugar más barato porque el negocio no le va muy bien.

Es injusto, lo sé, pero hay algo difícil en nuestra época, a veces anacrónico, en la oferta de la revista que pretende ubicarse entre el libro y la prensa en este momento de publicación electrónica frenética. No se gana plata con las revistas era el lema general de personal que tienen entusiasmo en un oficio imposible. Salí del lugar sin haber sido seducido...

Unos apuntes sobre mi visita:

1. Las revistas apuntan sobre todo a las ciencias sociales, la literatura y la historia.

2. Las revistas son más de izquierda que de derecha.

3. Siguen las marcas deslumbrantes: La femelle du requin (La hembra del tiburón), Le préau des collines (El patio de los montes), Enculer (imposible de traducir sin romper los códigos de la buena educación), Fleur de lune (Flor de luna).

4. Existe dos excelentes portales para encontrar revistas en líneas: Cairn y Revues.org 

5. Existe también un anuario de revistas: Ent'revues

[Publicado el 13/10/2008 a las 12:27]

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Le Clézio

Como siempre, lo mejor que se puede hacer es leer es el blog de Pierre Assouline si uno quiere entender cuál es la presencia de Jean Marie Gustave Le Clézio en las letras francesas. Está y no está. Todos lo hemos visto caminar más o menos entre la calle Sébastien-Bottin, sede de las ediciones Gallimard, y St Germain des Près. Es un hombre hermoso, un poco inalcanzable. /upload/fotos/blogs_entradas/leclezio_med.jpgNo habla, tal como lo cuenta Assouline. No huye de los medios de comunicación y tampoco parece estar cómodo con ellos. El jueves, después del anuncio de su premio, su conferencia de prensa fue algo limitada. Se puede resumir en pocas palabras: su patria es la cultura francesa pero su verdadera patria es la isla Mauricio. "Mi mensaje es claro -explicó- hay que seguir leyendo novelas porque son un gran sistema para entender el mundo, un modelo que no es esquemático y que por eso permite hacerse preguntas."
 
Medio centenar de novelas son muchas preguntas pero todas apuntan, con el paso del tiempo, a una visión del paraíso perdido: infancia, vida primitiva, equilibrio de la naturaleza. Los temas de Le Clézio se pueden describir como la relación entre el hombre y su entorno. Después de empezar mostrando una gran influencia del nouveau roman (en El atestado) se ha convertido en un autor blando. Como no tiene enemigos,  sólo hay personas que notan de manera discreta su falta de potencia tanto en el fondo como en la forma: buenos sentimientos, respeto por todos, malestar frente a la violencia de la civilización industrial, prosa limpia. Un autor para el ecologista culto.
 
El blog literario de The Guardian de ayer fue el primero el describir a un ganador flojo, pero lo hizo volviendo a la polémica entre EE. UU. y la academia sueca sobre la pobre dimensión universal de los escritores americanos. Pasa algo con esta polémica pues el pobre The New York Times vacila en su cobertura del premio.
 
Vale la pena recopilar las etapas de este trabajo.
 
Ayer, tuvimos primero un cable de Associated Press, desde Estocolmo, con la noticia en los términos de una agencia de prensa:
 
STOCKHOLM, Sweden (AP) -- France's Jean-Marie Gustave Le Clezio won the 2008 Nobel Prize in literature on Thursday for works characterized by ''poetic adventure and sensual ecstasy'' and focused on the environment, especially the desert.
 
Después, según el blog del Guardian, hubo un artículo rabioso con un lead (primer párrafo) insultante desde París para un escritor de libros para adultos y niños que seduce a una pequeña parte de los lectores franceses:
 
PARIS - Amid debate over purported bias against American writers, the Swedish Academy on Thursday awarded the 2008 Nobel prize for literature to Jean-Marie Gustave Le Clézio, a French novelist, children's author and essayist regarded by some French readers as one of the country's 20 greatest living writers.
 
No sé si fue así, pero, al final de la tarde, leí que se anunciaba el premio desde París con este lead que quitaba la referencia a los 20 primeros autores (y esta página ahora no aparece disponible):
PARIS - Amid debate over purported bias against American writers, the Swedish Academy on Thursday awarded the 2008 Nobel prize for literature to Jean-Marie Gustave Le Clézio, a French novelist, children's author and essayist regarded by some French readers as one of the country's greatest living writers.
 
Hoy, al despertarme, noté que el rotativo americano anunciaba ahora el premio desde Londres, sin valoración de la obra supuestamente para adultos :
 
LONDON - The French writer Jean-Marie Gustave Le Clézio, whose work reflects a seemingly insatiable restlessness and sense of wonder about other places and other cultures, won the 2008 Nobel Prize in Literature on Thursday. In its citation, the Swedish Academy praised Mr. Le Clézio, 68, as the "author of new departures, poetic adventure and sensual ecstasy, explorer of a humanity beyond and below the reigning civilization."
 
Pero la página de Topics (de enciclopedia) del diario sobre el autor mantenía sus reservas:
 
Jean-Marie Gustave Le Clézio, a French novelist, children's author and essayist regarded by some French readers as one of the country's greatest living writers, was awarded the 2008 Nobel Prize for literature on Thursday, Oct. 9.
 
Parece muy difícil para la patria de las letras en el siglo XX hablar del asunto de manera sencilla y respetuosa: Le Clézio se llevó el Nobel y punto.

[Publicado el 10/10/2008 a las 13:06]

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Esperando al Nobel

Anticipando el ineludible debate sobre el ganador del premio Nobel quisiera proponer a todos una página de análisis del premio ubicada en el mismo sitio del premio. Es una página en inglés que enuncia de manera transparente los criterios del premio. Evolucionaron a lo largo del tiempo. Al atribuir el galardón, el jurado buscaba:

- Un autor que promueva un idealismo muy conservador (hasta la Primera Guerra Mundial)

- Un autor compatible con una política de neutralidad (durante la Primera Guerra Mundial)

- Un estilista (años 20)

- Un artista con una obra de interés universal (años 30)

- Un pionero (después de la Segunda Guerra Mundial)

- Un maestro desconocido (a partir del fin de los años 70)

- Una muestra de la literatura mundial (es decir, de una literatura que hable al mundo entero)

/upload/fotos/blogs_entradas/nobel_med.jpgQueda por comprobar si el ganador del año 2008 se conforma con esta visión.

No voy a esconderme. A pedido de un diario tuve que decir cuál habría sido mi voto si fuese parte del jurado. Mi respuesta:

El premio Nobel no se entrega por mérito literario sino por una suma de criterios que tiene que ver con la influencia comercial, la imagen política del autor, las ofertas de traducciones de su obra al inglés y al sueco, la imagen que busca el jurado de sí mismo y, por fin, sí, el mérito literario. Para mí, fueron sumamente importantes los premios entregados a Joseph Brodksy y V. S. Naipaul por la voluntad de estos autores de dar un poder a la investigación de la condición humana en la literatura. No hay, en mi opinión, otros autores cuya designación me parezca imprescindible. Entonces quedan dos opciones en la búsqueda de un posible ganador. Utilizar el premio para mantener una visión clásica de la calidad literaria, lo que nos hace pensar en Claudio Magris, portavoz de la vieja cultura europea. O, más bien, elegir a Haruki Murakami por su talento en crear nexos entre una muy buena literatura y la cultura popular y urbana. Es una alternativa entre Homero y los Sopranos, ¿Nuestra alternativa? Cada vez que podamos ir hacia nuestra biblioteca o prender el televisor optemos por comer algo y pensarlo después. En otros términos: tengo una larga lista de autores que se merecían un Nobel. Proust, Fitzgerald, Onetti, Cabrera Infante, etc.

[Publicado el 09/10/2008 a las 10:47]

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Seria serie

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Los Sopranos

En el último suplemento semanal de El País (lo que los periodistas del diario llaman el "colorín") un artículo de Alex Martínez Roig empieza con una afirmación contundente:

"¿Quiere usted disfrutar de una buena historia? Cierre el libro, póngase cómodo y encienda la televisión. Sí, la televisión." Alex Martínez Roig, autor de este artículo, "La caja tonta es más lista", explica que la ficción televisiva vive su época dorada. Tan dorada que el autor opina de manera contundente: las series de calidad muestran la mejor narrativa que se hace en el mundo hoy en día.

Es una opinión que se puede aceptar. Todavía está disponible en línea el larguísimo artículo dedicado por The New York Review of Books, la revista mundial de los intelectuales, al despide definitivo de la serie Los Sopranos. Sabemos que el novelista japonés Haruki Murakami es tan aficionado a Perdidos (Lost en la versión original) que compró la casa de Hawai utilizada en la primera parte de la serie. Una serie de televisión es una ficción seria. Y podría ser una ficción de verdad en caso de entrar Barack Obama a la Casa Blanca, un acontecimiento de la vida real que sería el mero despliegue en la vida real de un presidente negro imaginado en 24 horas.

/upload/fotos/blogs_entradas/seinfeld_med.jpgPara mí, lo que habrá que entender por fin, si las series se confirman como la ficción más conmovedora del siglo, es su arquitectura emocional. Ya sabemos, desde Seinfeld (hace ya más de diez años), que una serie eficiente mezcla por lo menos tres argumentos simultáneos, implicando a cada figura en al menos dos historias hasta crear una tela de araña que satura la narración. Los Sopranos, Perdidos, Doctor House, Mad Men, Mujeres desesperadas son ficciones de alto nivel que no siempre alcanzan esta densidad, pero que trabajan muy a fondo la definición psicológica de los personajes. Ellos actúan como actúan no tanto bajo la presión de los hechos sino por idiosincrasia, hasta en las serie de expertos/científicos/investigadores/perritos en Las Vegas, Miami o Nueva York. Por eso, creo que la caja tonta no es más lista sino más humana en las series. Va al fondo del adulterio, del cinismo, de la maldad, etc. No pretende entregar emociones. No, va al grano para mostrarnos hasta qué punto el ser humano es imposible, irracional y contradictorio. Las series no pertenecen al mundo de la televisión. Sus héroes no ven televisión, o muy poco, y no le hacen caso. No se interesan en las emociones baratas de los otros programas (como el deporte, los programas como el Gran Hermano o los documentales). Para mí es un síntoma importante. Ver televisión no es ver una serie en televisión. Como dice el joven filósofo Bart Simpson (citado en el artículo del suplemento EPS): "¡Maldita televisión! Ha arruinado mi imaginación y mi habilidad, para uuhhh, para uummm, bueno, eehhh, ya sabes..."

[Publicado el 08/10/2008 a las 11:37]

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Enhorabuena Etiqueta Negra

No hay que presentar a la revista peruana Etiqueta Negra. Su calidad es una referencia mítica en el mundo hispanohablante. Un pasito suyo, de una sola vez, hacia el mundo de las revistas de EE. UU. provocó el reconocimiento inmediato de su valor por los National Magazine Awards. Es un producto que pertenece al mundo de la excelencia. Y la llegada de su nuevo sitio -quisiera decir de su primer sitio de verdad- es un acontecimiento mayor.

/upload/fotos/blogs_entradas/etiqueta_negra_med.jpgEn seguida vemos que el regalo es total. El último número de la revista está disponible, sí, totalmente disponible con una doble herramienta clásica: un dispositivo bastante rápido para hojear la revista, doble página por doble página, y una lupa para entrar en el texto. No hay que insistir mucho en esto pues los editores optaron por poner enlaces hacia la revista de papel tanto arriba como abajo en su página de acogida. El enlace de abajo ofrece además el acceso a algunas ediciones previas. Pero el acceso a esta visión del papel no figura en la barra de navegación horizontal. Una buena manera de decir: el sitio web de Etiqueta Negra quiere ser un sitio y no la siempre incómoda traducción de una gran revista en otro medio. Enhorabuena, hay ilusión y el resultado promete mucho para el futuro.

Es notable la voluntad de limitar el scrolling, poniendo la mayor parte del contenido de cada página en unas pantallas. En la home esto corresponde a dos secciones, "cómplices" y "distraídos", cuya diferencia no me parece obvia pero que utilizan un dispositivo flash para impulsar el desfile de temas con titular y fotografía que es bastante estimulante. Como la revista viene con blogs, vídeo, oferta de buenos enlaces (los "elegidos") y foto galería, lo único que se puede añadir es: lo siento, amigos de Etiqueta Negra, ustedes pusieron el dedo en la terrible máquina de la web donde se le va a pedir más innovación, más contenido, más primacías, más y más de manera continua.

Como profesional de webs, voy a hacer dos críticas, pero con sumo cariño, pues no ocurre a menudo el regalo de prender la computadora (u ordenador) y descubrir una revista querida con acceso libre.

1. Tal como lo hace el sitio del New Yorker, Etiqueta Negra opta, en la publicación de su artículo largo, por ofrecer dos versiones: la primera supone "cliquear" para pasar de una página del texto a otra, para leer hasta diez páginas; la segunda supone utilizar el símbolo de la impresión y conseguir una página única con todo el texto. Aquí es donde se halla un problema: sería bueno decir abiertamente que se puede ver todo el texto en una sola columna y me parece que este texto, que viene en una sola columna, es muy ancho (el mismo error que en el New Yorker) y además viene publicado dentro de un recuadro inútil.

2. La cita de una frase de un artículo de una edición previa de la revista (en este caso, un texto buenísimo de Pablo de Santis sobre Punta del Este) en la parte superior de la página de acogida es un desperdicio de espacio. Se trata de un lugar que vale muchísimo y que justificaría varios enlaces. Además, la promoción de un artículo del archivo sin el uso de una fotografía tiene poco sentido en la web.

Pero claro que son críticas menores. Prueba de esto: ya suscribí al feed RSS.

[Publicado el 06/10/2008 a las 11:49]

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Francia

Conseguí una copia del libro de Michel Houellebecq y Bernard-Henri Lévy, Ennemis publics (enemigos públicos). Son, en estos días, los dos autores que más resonancia consiguen en Francia cuando actúan, cuando escriben, cuando son Houellebecq y BHL, estas marcas de productos desechables que se venden en librerías y kioscos de prensa. Pueden pedir 20 euros (30 dólares de George Bush) por un libro que es un intercambio de cartas electrónicas que ni tiene tapa dura. Es el acontecimiento del otoño. La hazaña de dos casas editoriales, Grasset y Flammarion. Es, no tengo dudas en decirlo, una cosita, un poco miserable, nada que se imponga al lector.

Claro que no lo puedo leer por completo, no lo voy a terminar. Sus autores hablan de Flaubert, Baudelaire, Malraux, etc. Es decir: tienen una cultura pero no saben cómo ajustar su producción al final de una lista aplastante para ellos. A BHL no le falta orgullo (nunca le faltará): "Cuando un país es fuerte, y seguro de sí mismo, puede aguantar cualquier dosis de pesimismo de sus escritores. /upload/fotos/blogs_entradas/francia_med.jpgLa Francia de los años 50 aguantó a personas como Camus, Sartre, Ionesco o Beckett. La Francia de los años 2000 apenas me soporta." Sí, es así, pero al comprobar la soberbia del escritor y conocer sus escritos, aparece lo obvio: tampoco Francia habría podido soportar a BHL en los años 50.

En mi opinión, es Houellebecq quien mejor sale en el libro por contar de manera atractiva, emocionante, la historia miserable de la relación con sus padres (una madre ausente, un padre admirado e inalcanzable). Además, como grita su falta total de interés en lo que son "derechos del ser humano, dignidad humana, fundamentos de la política" se ubica en un terreno apartado de la masa de los intelectuales franceses lo que es, para un lector asiduo, un alivio. Por fin, un intelectual francés que no quiere cambiar al mundo.

No se puede negar: este libro es terrible, no por lo que dice sino por lo que revela. Es una muestra de Francia. Aquí estamos, con autores que se movilizan para interpretar en un libro el sentido del odio, del celo de sus contemporáneos y explicarnos -¿quién no lo sabe?- que los periódicos están llenos de errores. The Guardian, Libération, la agencia France presse, analizan el libro con una generosidad sospechosa para mí. La verdad es que hay algo vergonzoso en este libro, no para sus autores sino para Francia. Lo repito: es una muestra. Como se publica en el momento en que sale ¿Que reste-t-il de la culture française? (¿qué queda de la cultura francesa?), un libro en forma de balance del periodista americano Donald Morrison, se reabre el debate sobre la decadencia cultural de la patria de Rousseau y Voltaire. Jacques-Pierre Amette, un novelista que consiguió el premio Goncourt, defiende a Francia en Le Point . Pierre Assouline hace lo mismo en su blog, la République des lettres, el mejor blog literario de Francia. En su libro, Houellebecq y BHL discuten sobre si se puede comparar Assouline a una tenia, el gusano parásito que vive en el estómago. El problema dice mucho sobre el nivel del debate intelectual. Pobre Francia.

[Publicado el 03/10/2008 a las 09:56]

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Malos

Este artículo del Telegraph tiene como diez días; es muy inglés, pero trata de algo que me provoca. No consigo quitármelo de la cabeza. Se trata de una lista (otra lista) de los mejores (o ¿peores?) malos en la historia de la literatura. ¿Quién es el mejor (o peor, malo) en la literatura para un diario conservador inglés? Es el diablo en Paraíso perdido de Milton (es muy inglés, ya lo he dicho). Voldemort, el de los libros de Harry Potter ocupa la posición cinco. Como francés me siento desconcertado por la presencia de la marquesa de Merteuil, la de "las amistades peligrosas" de Choderlos de Laclos (este título español es una catástrofe se trata de un "enlace" amoroso no de una amistad). La pobre Merteuil ocupa la posición 29 en la lista de la infamia lo que es insoportable: ella es un combatiente en la guerra del amor y no hay guerra sin víctimas. Pero no se trata de esto sino del pobrísimo resultado.

El malo supremo, como dice la expresión común en español, es "el malo de la película". La literatura no puede competir con el cine en el momento de entregar un monolito negativo.

/upload/fotos/blogs_entradas/episode_5_darth_vader_med.jpgDarth Vader, este, sí, es un malo de verdad, un malo que lo tiene todo: la dimensión imperial y la maldad íntima de la persona que "sabe" que actúa en el lado oscuro de la fuerza. Lo que impide a la literatura llegar a este nivel es su exceso de matices. Demasiada información, una cercanía insoportable con el alma del héroe malo. Uno lee una biografía de Adolfo Hitler, un malo de verdad, y poco a poco, página tras página, percibe que se trata de un enfermo, de un ser lleno de obsesiones, de un psicópata atrevido caminando en el terreno de la historia. Al final existen explicaciones, y el malo Hitler no es tanto un malo sino las consecuencias de causas psicológicas y de creencias erróneas.

Hace años, cuando era reportero, entrevisté al novelista americano William Styron. Fue una entrevista no mucho después de la publicación de La decisión de Sophie. El libro había tenido un éxito tremendo y Styron me hablaba de su voluntad de acercarse al absolute evil (mal absoluto) al escribir su novela. Su éxito en este intento, me decía, fue probablemente la razón del éxito de su novela. Pero, me acuerdo muy bien, me decía también Styron, que el mal se parecía al viento. Es invisible, sólo se puede percibir sus efectos. Es lo que ayuda al cine: puede pintar un retrato grande de los efectos del mal, un apocalipsis en la pantalla. Un malo, es decir, un mero ser que es la causa del mal, no tiene tanta presencia en la literatura. Es lo que me parece equivocado en la lista del Telegraph. Su defecto no es ser demasiado inglés: es mirar a la literatura. Es un error. Pero no hay que olvidar que podemos encontrar algo peor que el mal en la literatura: el bien. Desde Dante Alighieri sabemos que el infierno sale mucho mejor que el paraíso.

[Publicado el 02/10/2008 a las 11:10]

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Las apuestas del Nobel

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Diploma del Premio Nobel de la Paz otorgado a Lech Walesa en 1983.

Parece que este año la lista de las apuestas para el Nobel de la firma inglesa Ladbroke es más larga. Y no es sólo una impresión, pues hay una serie de novedades que tiene que ver con continentes. Claramente, se espera un ganador de Europa o de Asia. Pagan ocho por uno si el ganador viene de América Latina, lo que le parece un altísimo desprecio. En la lista de los artistas sólo aparecen tres latinos: Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Ernesto Cardenal; lo que nos dice, de cierta manera, que se detuvo el tiempo en la mirada del resto del mundo hacia los hispanohablantes.

Lo interesante es la lista de los diez primeros favoritos: Claudio Magris, Adonis, Amos Oz, Joyce Carol Oates, Philip Roth, Don DeLillo, Haruki Murakami, Les Murray, Yves Bonnefoy, Arnošt Lustig. Están los eternos poetas de siempre, como Adonis y Bonnefoy; llega Haruki Murakami (que me parece imposible como ganador, demasiado innovador y popular a la vez); hay tres americanos de gran peso (Oates, Roth, DeLillo) pero no tienen posibilidad de ganar según las propias declaraciones reproducidas por The New York Times de Horace Engdahl, el máximo responsable del jurado. A pesar de sus palabras, se puede notar que la mitad de la lista de unos 70 nombres cocinados por la firma de apuestas son autores que publican en inglés, incluyendo el alza significativa de Robert Zimmerman, apodado Bob Dylan: su cotización pasa del 500 por uno al 150 por uno. Pero tampoco puede ganar (demasiado rockero, aunque el italiano Dario Fo consiguió el galardón).

Este pronóstico no es preocupante (el Nobel huye de las profecías y el propio Engdahl puede ser desmentido), pero el conjunto es una buena muestra para entender algo obvio: la generación de autores latinos que viene ahora todavía no se ha quitado a los del boom de los hombros cuando se trata de una visibilidad internacional.

[Publicado el 01/10/2008 a las 11:21]

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Biografía

Jean-François Fogel es francés y tiene 58 años. Periodista y ensayista, trabajó para la Agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire. Ha vivido una parte de su vida en España donde empezó una segunda carrera como asesor para empresas de prensa. Fue asesor del director del diario Le Monde, desde 1994 a 2002, y sigue trabajando en la concepción y la remodelación continua del sitio Internet creado por el vespertino. Es maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano donde desempeña una línea pedagógica dedicada a la calidad periodística. Publicó varios libros sobre literatura francesa y sobre América Latina. Su libro más reciente es un ensayo sobre el periodismo digital, Una prensa sin Gutenberg (Punto de Lectura, 2007).

Enlaces

Declaraciones de J.-F. Fogel sobre su libro Prensa sin Gutenberg (Vídeo de Youtube)

 

Artículo en El Mercurio (Chile) sobre conferencia "El exitoso futuro del libro en formato digital".

Obras asociadas

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