Michael Mann: una apreciación (6)
[Publicado el 12/8/2009 a las 06:24]
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Michael Mann: una apreciación (5)
Ali (2001) fue algo que las biografías de personajes célebres –en este caso Muhammad Ali, el original Cassius Clay- no suelen ser: un film que se sostiene no por su relación con los hechos narrados, sino en términos puramente cinematográficos. Collateral (2004) significó una vuelta de tuerca a los dos personajes que se disputan el alma de Mann: aquel que está dispuesto a todo por lograr su objetivo –en este caso, el asesino profesional llamado Vincent (Tom Cruise)- y el otro –el taxista Max (Jamie Foxx)- que, aun cuando persigue tenazmente sus deseos, no está dispuesto a vender su alma para obtenerlos.
Después de ese híbrido que fue la versión cinematográfica de Miami Vice (2006), Public Enemies representa la puesta en escena más dramática –de manera tanto voluntaria como involuntaria- de la batalla que Mann viene dando con su cine. Basada en la parte del libro Public Enemies: America's Greatest Crime Wave and the Birth of the FBI que el autor Bryan Burroughs dedica a John Dillinger, la película está armada como un ida y vuelta dialéctico entre el bandido (Johnny Depp) a quien las fuerzas de seguridad y la prensa bautizaron el Enemigo Público No. 1, y el agente Melvin Purvis (Christian Bale) que respondía a las órdenes del nefasto J. Edgar Hoover.
La puesta por la que Mann opta es despojada a la manera de los maestros clásicos de Hollywood. Dillinger es presentado volviendo a la cárcel donde pasó nueve años para rescatar a sus amigos (un acto que, más allá de lo temerario, es una muestra de generosidad), mientras que su adversario Purvis es presentado en plena persecusión del bandido Pretty Boy Floyd, a quien termina baleando a quemarropa. Estas dos secuencias dicen todo lo que necesitamos saber sobre los personajes. Que Dillinger es un hombre fiel a su gente, pero no al punto de la defensa corporativa. (El trato que dispensa a Ed Shouse, un miembro de la banda que mata a un policía gratuitamente, es elocuente al respecto.) Que Purvis es ante todo un hombre violento, que se abandona a sus peores instintos bajo protección de la Ley y le devuelve el favor, asumiendo su lugar subordinado dentro de la corporación. Eso es todo. No hay otro background, ni coartadas psicoanalíticas que pretendan explicar lo inexplicable.
Public Enemies no cuenta más que el vals trágico entre estos dos hombres, y lo hace sin distracciones, con la misma, férrea determinación que Purvis emplea en su busca. (Volveré sobre este punto más adelante.) Esto significa que ni siquiera se detendrá en el romance entre Dillinger y Billie Frechette (Marion Cotillard). Todo lo que le interesa de este asunto es la medida en que Dillinger deposita sobre el affaire su necesidad de ser fiel a algo mejor que sí mismo; y el hecho de que además exprese las limitaciones a que lo somete la vida que lleva (¿quién podría encarar un largo cortejo, siendo Dillinger?), para lo cual debe hallar eco en alguien tan inadecuado, y tan desesperado como él. En el contexto de la Gran Depresión, una mujer joven de ascendencia india como Frechette podía deslizarse fácilmente por la pendiente de la prostitución.
Si algo le reprocho a Mann es que perdió una oportunidad histórica de ampliar su mira y apuntar al fresco. Si bien es cierto que alude al contexto mayor (la manera en que el crimen que por entonces estaba organizándose boicotea a Dillinger, a causa de su negativa a integrarse a la estructura; y el modo en que el gobierno responde a una crisis económico-social financiando una estructura represiva, que mata sin tener que rendir cuentas), Mann lo menciona apenas, sin llegar a integrarlo al drama. En algún sentido fracasa por responder a su costado más Purvis –su veta de perro de presa que no ceja hasta lograr su cometido, sin preguntarse por qué ni para qué-, en lugar de abrirse al romanticismo a ultranza del personaje Dillinger. Si lo hubiese permitido, Public Enemies sería quizás un film a la altura de El Padrino. En cambio es tan sólo una maravillosa película de espíritu clase B y presupuesto millonario, que en la filmografía de Mann rankea por debajo de Heat.
Pero por supuesto, no creo que Mann haya mancado su propio film porque es tonto. Public Enemies es una película de su tiempo –y de su medio- en más de un sentido.
(Continuará.)
[Publicado el 10/8/2009 a las 22:00]
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Michael Mann: una apreciación (4)
El uno-dos pugilístico que propinaría en la segunda mitad de los años 90, primero con Heat y después con The Insider, cimentaría el prestigio de Michael Mann como uno de los mejores cineastas de su tiempo. (Lo cual no es mucho decir por falta de competencia, pero no debería menoscabar su obra per se.)
En Heat (1995), además de obtener de Robert De Niro una actuación magistral después de veinte años de trabajo de oficina, y de filmar uno de los mejores atracos a un banco de la historia (la apertura de The Dark Knight de Christopher Nolan le debe mucho a su inspiración), Mann vuelve a arrojar al aire la moneda de sus obsesiones. Otra vez hay dos personajes unidos por su dedicación al trabajo: el ladrón Neil McCauley (De Niro) y el policía Vincent Hanna (Al Pacino). McCauley cree deber su éxito a la seriedad con que encara cada robo, pero además al hecho de que ha evitado forjar lazos afectivos que lo distraigan de su objetivo. Hannah también es un maniático en lo suyo, lo cual se ha cobrado un precio terrible en el territorio de su vida amorosa. El relato los enfoca durante el proceso que los lleva a comprender que ambos han vivido equivocados. Además de enamorarse de verdad, McCauley se descubre afectado por el destino de sus compañeros de banda –lo más parecido a una familia que ha conocido. Y Hannah intuye que el éxito profesional no suple el vacío espantoso sobre el que ha construido su vida.
Al igual que en The Last of the Mohicans, los adversarios lo son tan sólo por las circunstancias; en un mundo mejor habrían sido amigos, o hasta hermanos.
El mundo peor –que es este mundo, el nuestro, un Moloch que parece criarnos tan sólo para conducirnos al sacrificio- asoma su peor rostro en The Insider (1999). Basada en una historia real, cuenta la historia de Jeffrey Wigand (Russell Crowe), el ex ejecutivo de Brown & Williamson que a mediados de los 90 se prestó a atestiguar que las grandes tabacaleras eran conscientes de estar envenenando a sus clientes. Para proteger su negocio, estas corporaciones iniciaron la peor campaña de desprestigio de un testigo que millones pueden comprar. La única persona que parece dispuesta a escuchar a Wigand es uno de los productores del programa televisivo 60 minutes, Lowell Bergman (Al Pacino). A su vez, para poner el el aire la entrevista a Wigand, Bergman debe enfrentarse a la corporación que le da trabajo, esto es el canal de aire CBS. Ambos hombres pagarán un precio altísimo por defender una idea: Wigand la de que el ciudadano tiene derecho a ser protegido ante el poder casi omnímodo de ciertas empresas, Bergman la de que el periodismo debería ser posible en un sistema democrático, incluso dentro del marco de una empresa capitalista.
No cuesta demasiado trabajo suponer que las experiencias personales de Mann contribuyeron a la construcción de estos alter egos. Después de todo, se trata de un hombre que trabaja en el corazón del sistema creando una obra que, a contrapelo de la norma, concibe al espectador como una criatura inteligente a la que, por cierto, no desea envenenar; al tiempo que defiende la noción de que debería ser posible hacer cine excelente que llegue al público más amplio –como explicó en sus declaraciones a L.A.Weekly, como antes de él lo hicieron Ford, Capra, Hitchcock & Co.
(Continuará.)
[Publicado el 07/8/2009 a las 03:50]
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Michael Mann: una apreciación (3)
[Publicado el 06/8/2009 a las 00:30]
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Michael Mann: una apreciación (2)
[Publicado el 04/8/2009 a las 19:11]
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[Publicado el 03/8/2009 a las 19:16]
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[Publicado el 31/7/2009 a las 12:33]
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[Publicado el 29/7/2009 a las 22:53]
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[Publicado el 29/7/2009 a las 00:52]
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Clásicos con contraindicaciones
[Publicado el 27/7/2009 a las 03:48]
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Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cinco novelas: El muchacho peronista, El espía del tiempo, Kamchatka, La batalla del calentamiento y Aquarium. Sus libros están siendo traducidos al inglés, alemán, francés, italiano, holandés, polaco y ruso.
Es también autor de un libro infantil, Gus Weller rompe el molde, y de una colección de textos de los primeros tiempos de este blog: El año que vivimos en peligro.
Escribió con Marcelo Piñeyro el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana, considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. Suyo es también el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; de Rosario Tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana) y de Las Viudas de los Jueves, basada en la premiada novela de Claudia Piñeiro, nuevamente en colaboración con Marcelo Piñeyro.
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara una novela por entregas para internet: El rey de los espinos.
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
Aquarium (2009). Ediciones Alfaguara
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Las viudas de los jueves (2009)
Fecha de estreno: 10 septiembre 2009
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras y Marcelo Piñeyro, basado en la novela de Claudia Piñeiro
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras y Marcelo Piñeyro según la novela homónima de Ricardo Piglia.
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