El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008

Rodríguez Zapatero a su llegada a la nunciatura.
La descomunal sonrisa abierta en los decorados urbanos de medio mundo es la cara amable de un sistema de endeudamiento al que todos acuden alegremente. Unos con prudencia, otros con insensatez. Se da por supuesto que vivir en sociedad es consumir y que fuera del circuito abierto por el dinero que pasa por nuestras manos se carece del rango que nos permite ser reconocidos. Más que andar como ciudadanos, actuamos como clientes.
Todo el mundo sabe, por lo tanto, que la amabilidad del sistema bancario se dirige tan solo a los paseantes cuyos bienes están a la altura de lo esperado. La publicidad escenifica el trato entre seres que sonríen y se dan la mano, pero se da por entendido que en la oficina bancaria tan sólo se atiende a los que, a cambio del préstamo, empeñan sus bienes.
Una publicidad que explicitara las condiciones del trato que anuncian los bancos -por ejemplo: "si no tienes donde caerte muerto ni te atrevas a entrar"- haría insoportable el paisaje urbano y muy molesta la inevitable gestión de nuestros pagos y cobros, hipotecas y préstamos.
La ilusión no modifica la verdad pero es un insustituible ingrediente de nuestra condición: por hoscas que sean las relaciones sociales es mejor camuflarlas con el discurso que las hace aceptables.
Con la Iglesia Católica de Roma ocurre algo parecido: el Estado Vaticano mantiene delegaciones en las ciudades y aldeas de todo el mundo, se inmiscuye en los asuntos internos de los países en los que se le consiente hacerlo, administra inversiones en la Bolsa, se declara reacio a admitir la Declaración Universal de los Derechos Humanos, actúa decisivamente como apoyo a corrientes políticas reaccionarias y contribuye desde los púlpitos sagrados a las campañas electorales mundanas. Sin embargo, tan evidente participación en la lucha por el poder y la influencia, no le impide presentarse como delegado de la divinidad, árbitro espiritual de la condición humana y fuente de inspiración para la bondad universal. Y es que para el Estado Vaticano la caridad y la religión son lo mismo que la amabilidad para las corporaciones bancarias: un reclamo.
[Publicado el 15/2/2008 a las 13:25]
[Etiquetas: Vaticano, Iglesia, política]
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15/5/2008 23:33
En Navidad me regalaron el libro...
Publicado por: rafi
14/5/2008 19:36
Publicado por: chiqui
14/5/2008 19:30
Publicado por: me
13/5/2008 20:50
Hoy,trece de mayo,a las 22:30,...
Publicado por: kjdj
13/5/2008 17:15
Publicado por: ossa
13/5/2008 04:03
Publicado por: Alejandra Tirapegui
13/5/2008 04:01
por favor necesito comunicarme...
Publicado por: Alejandra Tirapegui
12/5/2008 22:23
Publicado por: chiqui
12/5/2008 19:29
esa foto es lo de menos, lo de...
Publicado por: anse
11/5/2008 13:22
Publicado por: Enea
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