El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008

Sarkozy pierde los nervios.
Los gobiernos creen manejar en exclusiva la información privilegiada que tienen sobre el estado del mundo. Y los gobernantes apelan a este antiguo prestigio para justificar su impunidad. Como si hoy bastara la grave gestualidad del mandatario para convencer al auditorio.
Resulta muy evidente el origen de las dificultades que atraviesan los líderes democráticos para sostener su credibilidad y sorprende que se resistan a entender la transparencia, a veces brutal, que impone la sociedad de la información. Los representantes institucionales se mueven y hablan como si su público fuera cautivo de una seducción duradera.
Es cierto que los procesos electorales, incluso los que no se ven sometidos como el nuestro a la violenta diatriba del sabotaje, movilizan fervores grupales y los someten a estrechísimas disyuntivas. O haces esto o lo otro. Tú verás.
Pero el proceso de la información integra a un número cada vez mayor de ciudadanos y la Red los convierte no sólo en consumidores de información sino en gestores y productores activos que modifican con sus preferencias el futuro de los líderes políticos.
Véase el caso Sarkozy no sólo como un ejemplo de desventurada petulancia sino como la intervención severísima de una sociedad, la francesa, irritada con los excesos del que mientras se creía amparado por las viejas murallas del poder, se exponía alegremente a la intemperie.
[Publicado el 06/3/2008 a las 13:12]
[Etiquetas: sociedad de la información, Sarkozy]
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Aunque no debería parecernos una imputación ofensiva, lo cierto es que Sarkozy sigue los pasos de George Bush. Los dos están de gira en Oriente Medio.
En la imagen distribuida por Reuters, el presidente norteamericano sostiene en su brazo la figura regia de un halcón al que mira con una mezcla de curiosidad y respeto. Su agenda de actividades incluye estos episodios folklóricos pero lo prioritario es consolar a las tropas americanas acuarteladas en la zona de guerra, anunciar la reducción de los efectivos humanos destinados a luchar (y morir) en Iraq y pronunciar algunas arengas y estimulantes bravatas.
A sus anfitriones árabes, tratados siempre como aliados, les dedica tartamudas proposiciones diplomáticas. Ahora se trata de convencerlos para organizar un frente común contra los persas. Hace unas semanas USA reconoció que Irán no tiene el programa nuclear que tanto nos alarmó meses antes de Navidad. Ahora, Bush, el pato cojo, vuelve a la carga: Irán es el santuario del terrorismo internacional. ¿Debemos creerle? ¿Servirá de algo a partir de ahora la palabra de honor de un presidente norteamericano? No hubo armas de destrucción masiva en Iraq, no hubo programa de armamento nuclear en Irán... ¿O nos conducirá nuestra adocenada ingenuidad europea a un nuevo bochorno?
La visita de Sarkozy pertenece al protocolo de la grandeur que imagina para su Francia, aunque eso suponga compartir con los norteamericanos un antiguo propósito: postergar indefinidamente la puesta en marcha de una política exterior europea.
La visita de Sarkozy a Arabia Saudí -como consejero delegado de la coalición nacional de empresas energéticas francesas- será eficaz, aunque para ello deba dejarnos a todos en ridículo: Sarkozy, que considera a Arabia Saudí un "aliado ineludible, moderado y estable", acepta que su querida Carla Bruni se quede en casa. ¡Cuánta alegría debe sentir Benedicto XVI, el Papa preconciliar que mira con mala cara a los divorciados!
[Publicado el 14/1/2008 a las 13:54]
[Etiquetas: política exterior europea, Arabia Saudí, Sarkozy]
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La revista 'Point de Vue' con una foto del presidente francés y Bruni en la portada.
Cuántos milenios habrán sido necesarios para educar el hábito del pudor. Cuántos hombres avergonzados por haber hecho el ridículo han caído de bruces. Y por ello: cuánta sorna entusiasmada destruyendo reputaciones.
No podemos evaluar el coste de la adaptación evolutiva a un medio tan equívoco como el nuestro: feroz y oportunista. El hombre es una maquinaria perceptiva sometida a incertidumbres desesperanzadas. ¿Qué consecuencias tiene lo que hago? ¿Qué significa lo que veo? El esfuerzo sostenido por educar al cuerpo y su desordenado magma de instintos y deseos nos ha hecho ser lo que somos. No es gran cosa, desde luego, pero la pérdida del pudor -la contención elegante- nos augura una vulgar decadencia.
El idilio de Sarkozy con la bella cantante y modelo Carla Bruni pertenece al orden del espectáculo social: trozos de la vida privada puestos a merced del contribuyente. Para Sarkozy es una maniobra publicitaria, otra más de sus promociones entre el gran público. Aunque para ésta masa inquieta y anónima, el alarde donjuanesco del Presidente de la República Francesa es un ejemplo de lo que hoy permite el triunfo, el poder y la fama: presumir de todo aquello que antes sólo podía gozarse en la intimidad. Pues la reprobación moral era insalvable.
Aunque la más firme restricción al impudor no procede de los vigilantes de la moral ajena sino, precisamente, de un cierto género de convicciones republicanas: la noción que un ciudadano tiene de la dignidad pública y de la austeridad con que debe administrarse el poder. ¿Tolerarán los republicanos franceses tanta frivolidad a su Presidente?
[Publicado el 19/12/2007 a las 18:11]
[Etiquetas: Sarkozy, Carla Bruni, impudor]
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15/5/2008 23:33
En Navidad me regalaron el libro...
Publicado por: rafi
14/5/2008 19:36
Publicado por: chiqui
14/5/2008 19:30
Publicado por: me
13/5/2008 20:50
Hoy,trece de mayo,a las 22:30,...
Publicado por: kjdj
13/5/2008 17:15
Publicado por: ossa
13/5/2008 04:03
Publicado por: Alejandra Tirapegui
13/5/2008 04:01
por favor necesito comunicarme...
Publicado por: Alejandra Tirapegui
12/5/2008 22:23
Publicado por: chiqui
12/5/2008 19:29
esa foto es lo de menos, lo de...
Publicado por: anse
11/5/2008 13:22
Publicado por: Enea
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