El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 19 de marzo de 2010

 Blog de Basilio Baltasar

Colérica pelea entre dos escritoras

 

La pérdida de la inocencia hace inevitable la pérdida del pudor. Una vez extraviada la ciega confianza del espíritu en sí mismo se desencadena una interminable sucesión de actos vergonzosos. De ahí que tanto lo ingenuo como lo púdico no pueden seguir siendo, a lo largo de la vida, virtudes instintivas. Sólo elaborándolas como impostura, como consciente restricción del ser, se recupera la elegancia metafísica que, asociada a la belleza, tanto nos deslumbra.

En su ausencia, el espectáculo social sólo es previsible. Ahora, en Paris, dos escritoras se intercambian amargas acusaciones de plagio y presunción. Camille Laurens lamenta furiosamente haber sido víctima de un "plagio psíquico" y exige al editor de las dos autoras, Paul Otchakovsky-Laurens, que elija de una vez: o ella o yo.

Marie Darrieussecq, que también ha escrito sobre las angustias de ver morir a un bebé, reclama su derecho a escribir sobre cuánto le plazca y publica un ensayo (Rapport de police) acusando a Laurens de padecer un viejo síndrome: el deseo de ser plagiada.

La trifulca saca a flote las viejas polémicas sobre el derecho del escritor a utilizar su propia vida como hilo argumental de la novela: ¿hay invención o sólo transcripción de anécdotas? ¿Es la literatura un mero oficio narrativo o una rara creación de construcciones singulares?

La disputa mundana, sin embargo, sólo se fija en lo esencial: un hombre entre dos mujeres celosas.

[Publicado el 08/1/2010 a las 18:44]

[Etiquetas: Marie Darrieussecq, Camille Laurens, POL]

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Mano dura

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El nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho.

Es previsible que los dilemas de la emigración se vayan enredando gracias a un exceso de fervor. Pero lo que en verdad está en juego no es la política impuesta por el poderoso flujo migratorio -la impetuosa oleada de necesitados tocando las puertas de Europa- sino el discurso elegido para entender un acontecimiento social.

La benevolente sonrisa de Caldera se sustituye por la fama de hombre duro que Corbacho aporta al gobierno de Zapatero. ¿Han cambiado los tiempos? Sabíamos que el Ministerio de Trabajo subvencionaba el retorno de los emigrantes fracasados sin hacer ostentación de una medida que podía parecer desconsiderada. ¿Con quién? Al fin y al cabo, ofrecer ayuda siempre es un gesto. Pero el riesgo de ser tomada como una expulsión encubierta contradecía demasiado el climax retórico dominante en la anterior legislatura.

Una legislación adecuada garantiza el control de fronteras, la contratación laboral, penaliza las irregularidades, persigue el tráfico de esclavos, detiene a los mafiosos... ¿Hace falta presumir de ello? ¿Hay que informar al ciudadano o hacerle además partícipe de un alarde bronco?

El problema reside en la responsabilidad que asume o rechaza el gobernante: o neutraliza con sus iniciativas y reflexivas consideraciones la inquietud de una sociedad preocupada o lidera con su puño las fobias de una multitud miedosa.

Este es el saldo de la reciente batalla electoral: cada uno identifica la mercancía que su adversario ha colocado en el mercado. Y se apropia de ella. Rajoy quiere tener talante. Y Zapatero, una enérgica respuesta a los problemas de nuestro tiempo.

[Publicado el 14/4/2008 a las 19:21]

[Etiquetas: Corbacho, Caldera, política de emigración]

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Prerrogativas vaticanas

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Rodríguez Zapatero a su llegada a la nunciatura.

La publicidad de los productos bancarios en los medios y espacios de comunicación es la misma en todos los países. Los anuncios difunden sin cesar el inconfundible estilo que tan familiar se ha hecho para todos nosotros: la jovialidad y el paternalismo de una entidad dispuesta a facilitar nuestros deseos. El mensaje que las autoridades bancarias envían a los ciudadanos es una invitación a confiar en su capacidad para entender las necesidades del cliente y dar a cada uno su correspondiente línea de crédito.

La descomunal sonrisa abierta en los decorados urbanos de medio mundo es la cara amable de un sistema de endeudamiento al que todos acuden alegremente. Unos con prudencia, otros con insensatez. Se da por supuesto que vivir en sociedad es consumir y que fuera del circuito abierto por el dinero que pasa por nuestras manos se carece del rango que nos permite ser reconocidos. Más que andar como ciudadanos, actuamos como clientes.

Todo el mundo sabe, por lo tanto, que la amabilidad del sistema bancario se dirige tan solo a los paseantes cuyos bienes están a la altura de lo esperado. La publicidad escenifica el trato entre seres que sonríen y se dan la mano, pero se da por entendido que en la oficina bancaria tan sólo se atiende a los que, a cambio del préstamo, empeñan sus bienes.

Una publicidad que explicitara las condiciones del trato que anuncian los bancos -por ejemplo: "si no tienes donde caerte muerto ni te atrevas a entrar"- haría insoportable el paisaje urbano y muy molesta la inevitable gestión de nuestros pagos y cobros, hipotecas y préstamos.

La ilusión no modifica la verdad pero es un insustituible ingrediente de nuestra condición: por hoscas que sean las relaciones sociales es mejor camuflarlas con el discurso que las hace aceptables. 

Con la Iglesia Católica de Roma ocurre algo parecido: el Estado Vaticano mantiene delegaciones en las ciudades y aldeas de todo el mundo, se inmiscuye en los asuntos internos de los países en los que se le consiente hacerlo, administra inversiones en la Bolsa, se declara reacio a admitir la Declaración Universal de los Derechos Humanos, actúa decisivamente como apoyo a corrientes políticas reaccionarias y contribuye desde los púlpitos sagrados a las campañas electorales mundanas. Sin embargo, tan evidente participación en la lucha por el poder y la influencia, no le impide presentarse como delegado de la divinidad, árbitro espiritual de la condición humana y fuente de inspiración para la bondad universal. Y es que para el Estado Vaticano la caridad y la religión son lo mismo que la amabilidad para las corporaciones bancarias: un reclamo.

[Publicado el 15/2/2008 a las 13:25]

[Etiquetas: Vaticano, Iglesia, política]

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Carla Bruni se queda en casa

Aunque no debería parecernos una imputación ofensiva, lo cierto es que Sarkozy sigue los pasos de George Bush. Los dos están de gira en Oriente Medio.

En la imagen distribuida por Reuters, el presidente norteamericano sostiene en su brazo la figura regia de un halcón al que mira con una mezcla de curiosidad y respeto. Su agenda de actividades incluye estos episodios folklóricos pero lo prioritario es consolar a las tropas americanas acuarteladas en la zona de guerra, anunciar la reducción de los efectivos humanos destinados a luchar (y morir) en Iraq y pronunciar algunas arengas y estimulantes bravatas.

A sus anfitriones árabes, tratados siempre como aliados, les dedica tartamudas proposiciones diplomáticas. Ahora se trata de convencerlos para organizar un frente común contra los persas. Hace unas semanas USA reconoció que Irán no tiene el programa nuclear que tanto nos alarmó meses antes de Navidad. Ahora, Bush, el pato cojo, vuelve a la carga: Irán es el santuario del terrorismo internacional. ¿Debemos creerle? ¿Servirá de algo a partir de ahora la palabra de honor de un presidente norteamericano? No hubo armas de destrucción masiva en Iraq, no hubo programa de armamento nuclear en Irán... ¿O nos conducirá nuestra adocenada ingenuidad europea a un nuevo bochorno?

La visita de Sarkozy pertenece al protocolo de la grandeur que imagina para su Francia, aunque eso suponga compartir con los norteamericanos un antiguo propósito: postergar indefinidamente la puesta en marcha de una política exterior europea.

La visita de Sarkozy a Arabia Saudí -como consejero delegado de la coalición nacional de empresas energéticas francesas- será eficaz, aunque para ello deba dejarnos a todos en ridículo: Sarkozy, que considera a Arabia Saudí un "aliado ineludible, moderado y estable", acepta que su querida Carla Bruni se quede en casa. ¡Cuánta alegría debe sentir Benedicto XVI, el Papa preconciliar que mira con mala cara a los divorciados!

[Publicado el 14/1/2008 a las 13:54]

[Etiquetas: política exterior europea, Arabia Saudí, Sarkozy]

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Nápoles como augurio

La verdad realmente incómoda no es la que Al Gore denuncia en su película y en sus discursos. No es la que hasta ahora se han negado a mirar de cara los gestores de la industria mundial y los administradores institucionales. Más que incómoda, la verdad de la que hablamos es insoportable.

Por devastadores que vayan a ser los efectos del cambio climático, por traumáticas que sean ya sus consecuencias, lo cierto es que tras la alarmada profecía ecologista se oculta una certeza todavía más terrible. Una verdad más hiriente, descarada y ofensiva. Una verdad que colapsará nuestras últimas ilusiones.

La verdad insoportable es que no podemos hacer nada para evitar la catástrofe. La maquinaria de envenenamiento ambiental que hemos edificado sólo podría corregirse imponiendo a la población una brutal recesión económica. El dilema entonces no consiste en ir a peor o rectificar a tiempo sino en elegir qué tipo de catástrofe estamos dispuestos a soportar: la crisis social derivada del fin de la sociedad del bienestar o la crisis ecológica. Cerrar las fábricas de automóviles, por ejemplo, para evitar nuestra individual contribución al más contaminante de los venenos, obligaría a dejar en el paro a millones de trabajadores en todo el mundo.

En Nápoles podemos ver las primeras representaciones de la tragedia: una multitud furiosa descubre a su alrededor el detritus que ha generado y con gran espanto contempla el incendio de las montañas de basura, las ratas cebadas por sus restos orgánicos, las epidemias a flor de piel, los tumores reproduciéndose en sus entrañas y la neblina permanente de los malos olores. La Camorra italiana forma parte de la obra, desde luego. Pero la queja de los políticos sobornados o amenazados por la delincuencia organizada no vale como excusa.

La ciudad ha descubierto demasiado tarde los síntomas de su impotencia.

[Publicado el 12/1/2008 a las 18:24]

[Etiquetas: Ecología, catástrofe, Nápoles]

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Biografía

Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. En 1986 fundó la revista literaria Bitzoc y la revista de arte y arquitectura Gala. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Entre 1989 y 1996 dirigió un programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March y es vicepresidente de la Fundación Yannick y Ben Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo. Es editor de El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. En la actualidad es director de la Fundación Santillana.

 

baltasar@fundacionsantillana.com

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