El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 24 de mayo de 2013

 Blog de Basilio Baltasar

El Mito de Babel

 

James L. Jones, asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos dice en El País que debemos abordar el mundo como es y no como era en el siglo XX. Su artículo analiza los desafíos más notables asumidos por Obama en los primeros cien días de su mandato pero no se extiende lo suficiente en considerar el  interrogante que ha formulado: ¿Cómo es el mundo de hoy?

Para hacernos una imagen aproximada del impetuoso acontecimiento que nos arrastra deberíamos visualizar tres episodios contemporáneos: la caída del Muro de Berlín (1989), la caída de las Torres Gemelas (2001) y la caída de la Bolsa (2008). El estrépito causado por estas demoliciones nos ayudará a medir la magnitud del cambio que estamos viviendo. Pero el ruido no es la respuesta.

Quizá nos haya tocado en suerte vivir una época destinada a renovar sustancialmente el legado heredado del pasado. Lo que orgullosamente erigieron las generaciones, se desplomará ante nuestro estupefacto asombro. Será inevitable recordar el Mito de Babel y preguntarnos si es ésta la imagen de la transformación cultural de nuestro tiempo.

[Publicado el 04/5/2009 a las 10:35]

[Etiquetas: James L. Jones, Barack Obama, la Torre de Babel]

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Un nuevo estilo de pensar la política

 

Cuando haya pasado el tiempo, y las convulsiones de hoy sean recordadas como el fruto amargo de un mal sueño, quizá podamos pararnos a considerar la convicción con que Obama elaboró su discurso político.

Para hacer frente a la crisis el Presidente de los USA reclama una ley contra los excesos de la avaricia, restaura la autoridad que regulará la disciplina financiera y moviliza los recursos económicos destinados a impedir que el tejido social se deshaga en mil pedazos. Al mismo tiempo anuncia la regeneración de una sociedad obligada a dar lo mejor de sí misma.

No se trata tan sólo de presidir un programa gubernamental aprobado por la mayoría de la Cámara de representantes. Obama impulsa una movilización que haga factible lo que parece imposible. La cordialidad que ofrece a los gerifaltes del mundo, sin evidenciar la diferencia que los distancia, es parte esencial de esa reinvención moral implícita en su estilo de hacer política. Obama habla a los que desean escuchar pero se dirige especialmente a los que pueden comprender la magnitud de un inaplazable desafío ético. La idea que sostiene su vigorosa puesta en escena es una constante apelación al sentido común: o acabamos nosotros con el conflicto o el conflicto acabará con nosotros.

Nos encontramos al borde de una catástrofe (millones de parados sin nada que llevarse a la boca son un paisaje escalofriante) y sólo una convicción de este calibre podrá encauzar las necesarias voluntades, esperanzas y paciencias.

[Publicado el 13/4/2009 a las 18:37]

[Etiquetas: Obama, crisis financiera, paro]

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El pragmatismo progresista de Obama

 

El presidente Obama se muestra reticente a investigar los excesos cometidos por el equipo de Bush durante su doble mandato. Pero los senadores alarmados por las flagrantes violaciones de la Constitución de los Estados Unidos consideran inapelable la urgencia de un juicio convocado no sólo para castigar a los culpables. Restaurar las fallas abiertas en el armazón del sistema hace necesario averiguar cómo pudieron cancelar sus garantías jurídicas y evitar los controles parlamentarios previstos por la ley. La legitimización de la tortura quizá sea el más escandaloso golpe dado a la Constitución pero no fue el único.

La resistencia de Obama a iniciar este proceso será un objeto al que debemos prestar nuestras mejores reflexiones. Al parecer, el Presidente, artífice de un novedoso pragmatismo progresista, considera que un proceso contra la élite del Partido Republicano lo empujará a una estrategia de división de la opinión pública e impedirá el consenso tan necesario para sacar al país de la crisis.

Es un dilema de gran trascendencia: si el imperio de la ley debe enmudecer ante la amenaza de un estorbo civil o si asume su plena autonomía indiferente a cualquier obstáculo ocasional.

En España ya hemos visto cómo suele reaccionar el aparato del partido cuando sus dirigentes son enjuiciados: se presentan como víctimas de los jueces y siembran entre la ciudadanía una grave desconfianza contra el poder judicial.

[Publicado el 26/3/2009 a las 12:14]

[Etiquetas: Pragmatismo progresista de Obama]

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Obama y Tom Paine

 

Una usuaria de este blog (¿Amalia?) rubrica mi texto anterior con una irónica sentencia: "Amén".

La estaba esperando. Tampoco yo me siento cómodo reproduciendo las buenas intenciones de los demás. "El gobierno servirá a la comunidad, etc..." La política es la eclosión ordenada de un conflicto perpetuo y sería ingenuo creer que vamos a conciliar con armonía la hostilidad de los contrarios. Y sin embargo, las Constituciones son el instrumento jurídico del que nos dotamos para saber qué queremos. Si se leen en voz alta -la nuestra, incluso- acabará por sonar una marcha trufada de emociones épicas. ¿Debe darse por agotado este capítulo? Decíamos que los españoles asisten con mal disimulado enfado a estos excesos retóricos: no obstante, se recibe con beneplácito el feroz sarcasmo contra el adversario. Ahí es dónde la política adquiere para nosotros la razón tribal que nos conmueve. A diferencia de los discursos como el de Obama en Washington, las diatribas hirientes no necesitan ser refrendadas por la verdad. Excitan nuestros instintos de lucha y eso basta. Es lo que más se parece a un partido de fútbol, siempre tan gratificante. Pero nuestro rubor hispánico no debe impedirnos comprender la singularidad de Obama: no es el ángel redentor ni la bondad hecha carne ni el afán de perfección que sus críticos le imputarán. Ha formulado un modelo de acción política y ahora veremos qué obstáculos le impedirán cumplir la máxima que el Presidente Jefferson anotaba en su carta a Tom Paine: "la única tarea de un gobierno es garantizar los Derechos del Hombre..."

 

[Publicado el 26/1/2009 a las 12:18]

[Etiquetas: Obama, Tom Paine]

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El fin de las disputas mezquinas

 

Después de agradecer al presidente Bush la cooperación obtenida durante el traspaso de poderes, Obama comienza su discurso con una de las frases a la que debemos prestar más atención: "Hoy venimos a proclamar el fin de las disputas mezquinas y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas gastados que durante tanto tiempo han sofocado nuestra política".

Para dibujar el recorrido de su presidencia habrá que saber cuáles han sido las disputas mezquinas, las falsas promesas y los dogmas que nos han impedido hacer política. Hay en esto un verdadero programa de acción.

Más adelante, Obama desliza alusiones más precisas a lo que piensa hacer:

"La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo: si ayuda a las familias a encontrar trabajo con un sueldo decente, una sanidad que puedan pagar, una jubilación digna".

Se acabó (al menos por el momento) el dogma ultra liberal ensalzado por la Casa Blanca durante las últimas décadas. Con Obama el Gobierno será otra vez la herramienta con que la sociedad administra el bien común y resuelve las necesidades de todos. O al menos esto es lo que ha sido enunciado con tanta solemnidad.

[Publicado el 22/1/2009 a las 15:17]

[Etiquetas: Obama, gobierno, Estado]

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Los que quieren escuchar

 

El elocuente discurso de Obama en Washington ante la multitud emocionada es una admirable pieza de oratoria política, como todos los discursos que ha pronunciado durante su larga campaña hacia la Presidencia de los Estados Unidos.

Debemos archivarlo en los anales del género sabiendo que podremos citarlo como ejemplo cuando nuestros políticos regionales enmudezcan por falta de recursos declamatorios, por falta de convicciones profundas y, sobre todo, ante la terrorífica presencia de un público desconfiado.

Éste es un factor decisivo: la comunidad política norteamericana ha sido cohesionada por un ejercicio de confianza extraño a nuestras huestes. La retranca ibérica, la doble moral, que bendice la adhesión a una idea y su desmentido inmediato, la licencia social para camuflarse cuando haga falta, el vínculo oculto de indulgencia plenaria, el sarcástico guiño de complicidad entre los enterados, la amnesia de un auditorio pillo, la falta de respeto por la palabra dada, el omnipresente y temeroso sentido del ridículo, la sinceridad oportunista de los saltimbanquis, el trofeo de los astutos triunfantes...

El entramado antropológico español, que procede de una tradición de subsistencia mendicante y del miedo a ser lo que se es, hace imposible esa cultura política de la modernidad que, eso sí, glosamos con admiración.

[Publicado el 21/1/2009 a las 12:04]

[Etiquetas: Obama, discurso inaugural]

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Las primeras lecciones de Obama

 

Mientras las cadenas de televisión retransmiten la instalación del nuevo presidente de los Estados Unidos, entre el entusiasmo de los entusiastas y la indolencia de los indolentes, reacios a calibrar el impacto histórico (social, psicológico, moral) de lo que durante muchas décadas fue inconcebible (un negro en la Casa Blanca), debemos escribir unas notas apresuradas por la sensación de urgencia que nos empuja.

Hoy concluye una época nefasta pero del catastrófico doble mandato de Bush todavía no se han sacado las conclusiones aleccionadoras: se le imputa la guerra abierta en Afganistán, la guerra abierta en Iraq, el secuestro, tortura y desaparición de un incalculable número de individuos, la destrucción del consenso internacional, el boicot a los protocolos preventivos del cambio climático, la quiebra del sistema financiero internacional y un etcétera que irá en aumento a medida que la sombra de Bush y Cheney no represente ya ningún peligro para los acusadores.

Pero...

Se omite el origen del gran desastre: la sentencia  con que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos consagró el robo de las elecciones tras un confuso fiasco en el estado de Florida.

Se omite la impotencia de la democracia: no pudo impedir lo que se consumaba fatalmente ante los ojos de todo el mundo. Los mecanismos institucionales de la república no detuvieron la enloquecida ambición del clan político que se apoderó del Estado.

¿Podrá Obama despejar las dudas que enturbian el prestigio de su país?

[Publicado el 20/1/2009 a las 17:21]

[Etiquetas: Obama, Bush, Cheney]

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Juego sin tregua ni cuartel

imagen descriptiva

Explosión en Rafah producida por el ataque de un avión israelí.

Oriente Medio es el tablero de un juego peligroso, sin reglas y con demasiados jugadores. La dificultad de interpretar el sentido de los acontecimientos que estallan en este escenario bíblico da pie a maniobras fallidas, coléricas o ridículas (como la de Sarkozy anunciando la semana pasada en Egipto una tregua bilateral que no tuvo lugar).

Israel asalta la franja de Gaza y muchos se preguntan: ¿por qué ahora, en este preciso momento? Una primera respuesta: para entrometerse abruptamente en la agenda política de Barack Obama.

La toma de posesión del nuevo inquilino de la Casa Blanca (¡formidable epíteto para el presidente de un imperio!) tendrá lugar mientras los edificios civiles de Gaza se desploman bajo las bombas de fuego líquido, los habitantes corren despavoridos hacia ninguna parte y las fronteras siguen cerradas a cal y canto. La fuerza de los hechos brutales cercena la elocuencia de lo que Obama podría decir sobre Palestina, la paz, la concordia, el consenso de las mutuas concesiones, etc.

Los halcones de Israel han enviado a la Casa Blanca un mensaje: que a la señora Clinton ni se le ocurra restaurar la política de su marido. De aquella famosa foto de tres hombres dándose la mano no queda nadie: Rabin murió asesinado, Arafat murió calcinado por sus achaques, y Clinton debe seguir siendo un cadáver político. El nombramiento de Obama -Hillary como secretaria de estado de asuntos exteriores- encendió las alarmas en Tel Aviv -como si se avecinara uno de aquellos cacharros volantes de Saddam Hussein.

La atrevida iniciativa impulsada por Clinton durante su segundo mandato para sentar las bases de una paz definitiva consolidó el insólito acercamiento entre sionistas intransigentes y cristianos renacidos, la trama de una guerra redentora (Iraq) y la ilusión de un supremacismo mundial definitivo. Los dos sueños -el de la paz y el del dominio absoluto- han sido efímeros.

Es motivo de expectación la destreza que tendrá Obama para manejar a sus inevitables aliados en Oriente Medio.

[Publicado el 14/1/2009 a las 18:10]

[Etiquetas: Obama, Israel, Palestina]

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Las infelices ocurrencias de Aznar

imagen descriptiva

La clase política europea y norteamericana ha elegido para su oficio un comportamiento serio y circunspecto. No sólo un estilo de vestir, también una manera de callar. Sus emociones raras veces afloran en público y se supone que sólo en el ámbito privado dejan suelta su espontaneidad personal. Son empleados públicos y deben demostrar una conciencia de servicio y transitoriedad esencial al sistema: los políticos profesionales aparentan desafección por el poder que manejan. Están en lo más alto de la pirámide burocrática pero deben comportarse como si su futuro dependiera de un jefe severo y vigilante. Algunos se han paseado por los límites de lo aceptable -Clinton con su saxofón o Yeltsin con su vodka- pero por lo general los vemos practicar con tiento lo que un miembro del Estado puede permitirse. De hecho si tuviéramos una vara podríamos medir las fantochadas de Berlusconi y los arrebatos de Sarkozy pero sería muy difícil calcular a José María Aznar.

 

Sus modos y maneras, el fingimiento del carácter, la pose de la grave personalidad elegida para sermonear a los españoles respondieron fidedignamente a lo que se espera de un funcionario de provincias pero desde que abandonó la Presidencia del país y adoptó la pose de un play boy internacional no hay quien lo entienda.

De hecho, sus declaraciones demuestran que no ha llegado a comprender muy bien la diferencia que existe entre lo público y lo privado. Esto es algo muy coherente con su ideología "ultra liberal" -privatizar lo público cuando funciona, nacionalizar lo privado cuando quiebra- pero denota una confusión que puede llegar a ser catastrófica para su carrera.

Ahora se descuelga con una frase que ningún miembro de la clase política -excepto Chavez, Gadaffi o Ahmadineyad- se atrevería a pronunciar en público: "La victoria de Obama es un exotismo histórico".

Aunque no se sepa qué diantres ha querido decir con eso (¿la victoria de un negro es exótica? ¿querrá hacer Aznar con Obama lo que Zapatero hizo con Bush?), ha sido un atrevimiento insólito y demuestra una osadía atolondrada. La victoria electoral de Barack Obama es una retribución simbólica a siglos de esclavitud y explotación de los negros americanos. Millones de ciudadanos lo han vivido como una oportunidad para cancelar sin odio una historia vergonzosa. El mismo Obama ha escrito páginas memorables sobre el deber de superar el infierno racista con una poderosa elegancia espiritual (Los sueños de mi padre). Y cuando el mundo ha comprendido el significativo acontecimiento (recuérdese al candidadto McCain haciendo callar a sus estúpidos seguidores) aparece José María Aznar aireando su ocurrencia.

Bueno, ahí lo tenemos: feliz de haberlo dicho pero ignorando por completo qué narices se le ha escapado esta vez.

[Publicado el 09/1/2009 a las 10:51]

[Etiquetas: Aznar, Obama, Partido Popular]

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Diógenes busca un hombre

 

La personalidad de Obama y la elocuencia de sus discursos van más allá de las razones políticas. Conmueven a un auditorio que a pesar de los fracasos sigue confiando en la posibilidad de un hombre. Quizá la multitud no se haga cargo de la complicación de lo real (esa insoportable frase de los expertos: "mire usted, eso es muy complicado") y también es probable que no le importe en absoluto. La intuición de los votantes que hemos visto llorar y reír en las ciudades de USA palpita de otro modo. Se dice que la crisis financiera (a la que deberíamos llamar por su nombre: estafa global) ha reforzado la candidatura de Obama. Es posible. Pero la verdadera fuerza que ha levantado el nuevo Presidente con su presencia es otra. Los crédulos (y por una vez no deseo satirizarlos) se preguntan: ¿será posible confiar de nuevo en alguien? En alguien que esté ahí arriba quieren decir. Los escépticos nos advierten acerca de los límites que la Casa Blanca impone a sus inquilinos, sobre la rudeza de un Estado maquinal y las obligaciones contraídas por el renqueante Imperio militar y democrático. Pero el fiasco de Bush ha sido de tal calibre que tan solo con restaurar lo que el tejano deshizo, Obama ya habrá cumplido con su parte del trato: cerrar Guantánamo (como nos recordaba ayer Saramago), restaurar el consenso y activar los foros internacionales (aún con las viejas deficiencias del año 2000), y capitanear el proceso para poner fin a las guerras de Iraq y Afganistán. Pero en Obama se distinguen cualidades que pasan por encima de las urgencias más tangibles. ¿Qué ven los ciudadanos del mundo en el primer Presidente negro de los Estados Unidos? En otra época las alabanzas se habrían desbordado. A pesar del entusiasmo popular que parece levantar Obama a su paso (en Berlín, por ejemplo) hay un juego dolido de deseo y temor. Es el coste de las decepciones. 

[Publicado el 06/11/2008 a las 12:11]

[Etiquetas: Obama, Guantánamo, consenso internacional]

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Biografía

 

Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Ha sido editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo.

 

 

 

Bibliografía

     Basilio Baltasar, editor

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