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lunes, 12 de mayo de 2008
A Isaías, que en el 2009 no cumplirá los 43 años

El pistolero vasco que campa ejecutando las órdenes recibidas vive bajo la protección de una autoridad ancestral.
El pistolero no teme por su piel y no le afecta la incertidumbre del futuro. Por duras que sean las condenas recibidas en el caso de ser detenido y juzgado, y por larga que parezca la pena de reclusión, las tiene todas consigo: es miembro de una comunidad solidaria que le ofrece calor humano y reconocimiento social.
Al pistolero vasco no sólo se le garantiza el salario de subsistencia que lo exime de preocupaciones mundanas, sino que recibe algo muchísimo más importante: la absolución. Una absolución religiosa y civil.
Al caer en acto de servicio, la comunidad patriótica sacraliza al pistolero en el panteón de los héroes nacionales.
De ahí procede la osadía criminal del pistolero, pues para la comunidad patriótica religiosamente unida por el yugo sacramental del más antiguo de los mandamientos, matar no es pecado.
[Publicado el 07/3/2008 a las 17:04]
[Etiquetas: ETA, Isaías Carrasco, nacionalismo]
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11/5/2008 13:22
Publicado por: Enea
10/5/2008 21:54
Publicado por: los demás
10/5/2008 12:08
En el tema tan serio , terrible...
Publicado por: tenedor de postre
09/5/2008 17:16
Publicado por: Enea
08/5/2008 17:15
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Publicado por: vice
07/5/2008 23:55
i tan sols se m'acut dir ara que...
Publicado por: desguàs marí
07/5/2008 23:32
Siguiendo el hilo: tal vez la...
Publicado por: ...fugint...
07/5/2008 23:09
Publicado por: color de gos quan fuig
07/5/2008 19:33
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