El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 13 de febrero de 2012

 Blog de Basilio Baltasar

Como si nada hubiera pasado

Leyendo los recuerdos que hilvanaba Barral a cuento de los días pasados en Formentor es difícil no verse envuelto por la melancolía en la que siempre supo ser un consumado maestro. Pues ya no importaba, cuando escribía Años sin excusa, si había pasado mucho o poco tiempo por encima de los amigos que la edad dispersaba o perdía de vista, sino la perecedera naturaleza de aquel memorable episodio literario.

Las cosas, entonces, se cometían: conspiraciones literarias, rivalidades larvadas en el regazo de la amistad, amoríos impertinentes. Desde las vehementes y geniales declamaciones pronunciadas a favor o en contra de una obra literaria decisiva, hasta la trágica humillación infligida por funcionarios policiales, las risas y los llantos que todavía hoy contagian a un lector conmovido, germinaban y se agostaban en una única jornada de esplendor. Como si los actores de nuestra literatura convocados en Formentor se conformaran ensayando una obra de teatro a cuyo estreno no podrían asistir.

Nunca más tendría lugar un encuentro como el iniciado por los poetas y escritores españoles en 1959 y fisgando las fotos en blanco y negro hechas en aquellos días de primavera, vemos en los rostros la grave atención que se prestaban los unos a los otros o el gesto de alegría ante unos cuerpos sazonados en la orilla del mar, cuando lo usual sería verlos en sus respectivas armaduras de rango, posición y prestigio, pero también se distingue en las miradas el brillo de una sutilísima impaciencia, una intranquilidad que ayudaba a consumar lo que no podía durar demasiado.

¿Qué puede significar la memoria de Formentor cincuenta años después? Conmemoramos la forja de una disidencia literaria, la ruptura estética y moral con la mediocridad de un Régimen agotado (por mucho que luego fuera a languidecer). Pero sobre todo nos hemos propuesto recuperar la cita de Formentor y prolongar la conversación de aquellos editores, escritores y poetas como si nada hubiera pasado: ni siquiera el tiempo.

(A finales de septiembre nos veremos en Formentor con José Saramago, Juan Goytisolo, Félix de Azúa, Josep Ramoneda, Javier Fernández de Castro  y numerosos amigos impacientes...)

[Publicado el 07/9/2009 a las 17:44]

[Etiquetas: Formentor, José Saramago, Juan Goytisolo, Félix de Azúa]

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Sátira literaria del amargo espectáculo

imagen descriptiva

El escritor Juan Goytisolo.

 

Leo la nueva novela de Juan Goytisolo (El exiliado de aquí y de allá, Galaxia Gutenberg) y anoto en los márgenes:

 

  • 1. En el simulacro del mundo global sólo un gesto es verdadero: la credulidad.
  • 2. La condición ingenua organiza la percepción contemporánea y da forma a las convicciones.
  • 3. Los ciudadanos conmovidos se sienten tan orgullosos de sus creencias como de su identidad.
  • 4. La participación en el misterio teatral de nuestro tiempo es plenitud tautológica: ser es creer lo que se cree.
  • 5. La fascinación por el espectáculo procura una incesante producción de credulidad.
  • 6. La gobernanza global maneja esta poderosa fuente de energía social como si fuera un inagotable campo petrolífero.
  • 7. Las nuevas ficciones narrativas han derrotado al escepticismo y, por lo tanto, han acabado con el conocimiento.
  • 8. La epidemia emocional de los creyentes es devastadora: nada refuta a la credulidad, todo la alimenta.
  • 9. Hubo un tiempo en que el sentido de la ética obligaba a suspender el juicio; hoy lo excita, lo jalea y lo celebra: sea cual sea el veredicto.

 

Con la elocuencia de su afilada prosa, Juan Goytisolo hace transitar al protagonista de su novela por la delgada línea que separa (y une) al Sistema del Antisistema y procede a desbrozar sin piedad la credulidad que nos confunde.

Con una ironía concebida para inspirar amargura, Juan Goytisolo zarandea el árbol de cuyas ramas sólo caen frutos podridos: la ilusión de los sentidos (en su doble aspecto de engaño y entusiasmo), la farsa de los ideales y el negocio mediático del Terror (que hace rentable el estado de pánico permanente).

Los capítulos de El exiliado de aquí y de allá emulan la naturaleza fragmentaria del relato contemporáneo y ridiculizan -con sarcasmo trágico- el síncope de la cultura: esa "pérdida brusca y repentina de conciencia" que precede a los ataques cerebrales.

Como preludio del colapso que se nos viene encima, la novela de Juan Goytisolo es la sátira literaria de lo que ya está aquí: la simbiosis creativa entre los servicios de espionaje, los grupos terroristas, el espectáculo de los medios y la credulidad de los ciudadanos.

Juan Goytisolo nos cuenta la verdad evidente tras la verdad oculta: el requeté etarroleninista, el yihadista y la brigada de espías mercenarios yacen en promiscua comandita y hacen de su cadena de atentados nuestra cadena perpetua.

Sabiendo que la emoción auspicia a la madre de todas las batallas (esta tercera guerra mundial), JG somete su propia emoción con una prosa cuyo sarcasmo es demoledor. No quiere alimentar la bulímica credulidad del hombre y renuncia a toda prédica: los ideales y las creencias son las trampas de nuestro tiempo.

La elegancia expresiva de la novela permite al autor mencionar mucho más de lo que llega a decir pero todo en ella sentencia al insólito siglo XXI: la envergadura de un engaño global cuya magnitud ha sido, hasta hace poco, inconcebible.

 

[Publicado el 30/7/2008 a las 17:59]

[Etiquetas: Juan Goytisolo, El Exiliado de aquí y de allá.]

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Foto autor

Biografía

 

Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Ha sido editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo.

 

 

 

Bibliografía

     Basilio Baltasar, editor

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