El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 13 de febrero de 2012

 Blog de Basilio Baltasar

El Caín de Saramago

  Querido José:

He leído la larga entrevista que te hacen en La Vanguardia de Barcelona publicada junto a una crónica de la polémica "desatada" en Portugal por tu nueva novela. El periodista, como no podría ser de otro modo, utiliza la palabra "escándalo" para contar las reacciones políticas y eclesiásticas a la publicación de Caín. Supongo que habrá lectores inclinados a lamentar esta nueva manifestación de intolerancia pero yo querría detenerme a celebrar las airadas controversias que excita tu libro. ¿Acaso no es una prueba del poder que todavía tiene la literatura? La susceptibilidad de los custodios de La Biblia -los mismos que durante siglos prohibieron su lectura- nos demuestra que jamás la han leído. Si la hubieran leído, meditado y comprendido, se habrían visto sorprendidos por una creciente y desconcertante sospecha: los redactores de la Biblia no estuvieron tan ajenos como parece al espíritu de José Saramago. Tu Caín, José, contribuye a descubrir el valor de un texto milenario: el autor bíblico que nos relata el comportamiento de la divinidad es un hombre escandalizado. Lo que cuentas de Abraham y Sodoma, por ejemplo. ¿Acaso no es la Biblia la que nos permite conocer un episodio que conmueve nuestra Humanidad y asienta el alcance moral de nuestras dudas? La Biblia es el resultado de una impresionante paradoja: testifica cómo brota, crece y se expande la conciencia del hombre ante un Dios incomprensible. Y sin embargo, esta voz del hombre consternado -intrigado, seducido, convencido y repudiado- se convierte en un libro sagrado. Un libro venerado por una iglesia tan ignorante como mojigata. De hecho, su preocupación ha sido siempre la misma: impedir que el hombre comprenda la Biblia, impedir que el hombre se comprenda a sí mismo. De ahí su enfado con tu libro.

[Publicado el 22/10/2009 a las 16:49]

[Etiquetas: José Saramago, Biblia, Iglesia]

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Los vecinos (republicanos) del norte

 

 Nada puede complacer más al Estado Vaticano que presentar a sus adversarios como enemigos de la religión. Es una costumbre muy arraigada entre unos libelistas que raras veces pierden la ocasión de encasillar a sus críticos como ateos hostiles a la piadosa convicción de los creyentes.

Es una estrategia publicitaria, no obstante, que sólo en España ha podido prosperar. En los países que hicieron a su debida hora la reforma protestante y los sucesivos episodios de la modernidad, la secularización es entendida como la construcción de un espacio cívico ajeno a la pretensión legislativa de las iglesias. Los artífices de esta laicidad no discuten la existencia de Dios pero sí marcan severamente el límite que deben respetar los clérigos.

En la entrevista que Juan Luis Cebrián hizo ayer a Nicolás Sarkozy, el Presidente francés expresó su asombro ante el poder de la Iglesia Católica en España: "algo inimaginable en Francia".

[Publicado el 27/4/2009 a las 15:55]

[Etiquetas: Iglesia Católica, Sarkozy, Juan Luis Cebrián]

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Amargura y confusión

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El tono elegido por la Iglesia española es la expresión torva y amarga de unas intenciones indescifrables. ¿Acaso pretende la Conferencia Episcopal enarbolar el estandarte de una insurrección popular? ¿Enviar a los más furiosos de sus fieles contra nuestro precario estado de tolerancia?

Es en verdad enigmática la doctrina adoptada por los obispos. Su condena de los homosexuales, los preservativos y "las relaciones prematrimoniales" (esta descripción de los amoríos adolescentes es un arcaísmo que deberían pronunciar en latín) responde a su habitual obsesión por el sexo, pero su abominación de la carne no es incompatible con la indulgencia que ofrecen a los sacerdotes procesados por pederastia.

Confiar en que la parroquia de los creyentes de buena fe será ajena a la enseñanza de estas contradicciones ya demuestra hasta qué punto los responsables de la Iglesia están fuera de órbita.

Y es precisamente el abismo que hay entre su furia política y sus ideales de mansedumbre el que debe hacernos temer la extraña mutación operada en el seno del catolicismo español.

Ya no se trata de resucitar -en ausencia de otros milagros- al fantasma de la Guerra Civil española, el más persistente de los espantajos del miedo nacional, sino de encarnar el fanatismo de los fundamentalistas evangélicos. Los prelados no quieren identificarse con la ley y el orden del Estado, sino capitanear el levantamiento contra la sociedad civil y sus instituciones.

Las consignas contra la Educación para la Ciudadanía, la reglamentación del aborto y el matrimonio homosexual, por ejemplo, no sólo son juicios para el discernimiento moral del feligrés, sino un llamamiento a destruir las leyes vigentes. A esto se dedican ahora los obispos españoles.

[Publicado el 26/5/2008 a las 12:47]

[Etiquetas: Iglesia española, Educación para la Ciudadanía]

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Prerrogativas vaticanas

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Rodríguez Zapatero a su llegada a la nunciatura.

La publicidad de los productos bancarios en los medios y espacios de comunicación es la misma en todos los países. Los anuncios difunden sin cesar el inconfundible estilo que tan familiar se ha hecho para todos nosotros: la jovialidad y el paternalismo de una entidad dispuesta a facilitar nuestros deseos. El mensaje que las autoridades bancarias envían a los ciudadanos es una invitación a confiar en su capacidad para entender las necesidades del cliente y dar a cada uno su correspondiente línea de crédito.

La descomunal sonrisa abierta en los decorados urbanos de medio mundo es la cara amable de un sistema de endeudamiento al que todos acuden alegremente. Unos con prudencia, otros con insensatez. Se da por supuesto que vivir en sociedad es consumir y que fuera del circuito abierto por el dinero que pasa por nuestras manos se carece del rango que nos permite ser reconocidos. Más que andar como ciudadanos, actuamos como clientes.

Todo el mundo sabe, por lo tanto, que la amabilidad del sistema bancario se dirige tan solo a los paseantes cuyos bienes están a la altura de lo esperado. La publicidad escenifica el trato entre seres que sonríen y se dan la mano, pero se da por entendido que en la oficina bancaria tan sólo se atiende a los que, a cambio del préstamo, empeñan sus bienes.

Una publicidad que explicitara las condiciones del trato que anuncian los bancos -por ejemplo: "si no tienes donde caerte muerto ni te atrevas a entrar"- haría insoportable el paisaje urbano y muy molesta la inevitable gestión de nuestros pagos y cobros, hipotecas y préstamos.

La ilusión no modifica la verdad pero es un insustituible ingrediente de nuestra condición: por hoscas que sean las relaciones sociales es mejor camuflarlas con el discurso que las hace aceptables. 

Con la Iglesia Católica de Roma ocurre algo parecido: el Estado Vaticano mantiene delegaciones en las ciudades y aldeas de todo el mundo, se inmiscuye en los asuntos internos de los países en los que se le consiente hacerlo, administra inversiones en la Bolsa, se declara reacio a admitir la Declaración Universal de los Derechos Humanos, actúa decisivamente como apoyo a corrientes políticas reaccionarias y contribuye desde los púlpitos sagrados a las campañas electorales mundanas. Sin embargo, tan evidente participación en la lucha por el poder y la influencia, no le impide presentarse como delegado de la divinidad, árbitro espiritual de la condición humana y fuente de inspiración para la bondad universal. Y es que para el Estado Vaticano la caridad y la religión son lo mismo que la amabilidad para las corporaciones bancarias: un reclamo.

[Publicado el 15/2/2008 a las 13:25]

[Etiquetas: Vaticano, Iglesia, política]

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Biografía

 

Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Ha sido editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo.

 

 

 

Bibliografía

     Basilio Baltasar, editor

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