El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 13 de febrero de 2012

 Blog de Basilio Baltasar

Las Actas Pin

 

Que los derechos sindicales, laborales y salariales, la cobertura sanitaria universal, la jubilación y las vacaciones pagadas sean un logro perecedero es una sospecha muy bien fundada. Durante décadas hemos creído que el Estado social ha sido el resultado de nuestra conciencia comunitaria y la conquista histórica de una inteligencia política forjada por generaciones de pensadores, evangelistas y hombres de acción. Sin embargo, ahora nos sorprende comprobar que los derechos de la ciudadanía europea no han sido más que una astuta simulación adoptada  por miedo a la Unión Soviética.

Uno de los efectos colaterales de la catástrofe mencionada por Víctor Gómez Pin (el hundimiento de la Unión Soviética dejó a los mercados sin freno) también es catastrófico. Descubrir que las conquistas sociales sólo han sido concesiones estratégicas deja en evidencia un autoengaño de proporciones traumáticas. Ni fuimos tan fuertes, ni somos tan listos. Y nadie sabe cuánto nos costará restaurar esta ilusión.

La decepción nos obliga a concebir una rehabilitación urgente de la política pero es el conjunto de nuestra historia reciente la que debemos poner en cuestión. Habrá que considerar las modalidades de la guerra doctrinal entablada en Europa entre los dos imperios y comprender cómo se propusieron seducir a las masas proletarias. Por un lado, las promesas irredentas del paraíso socialista. Por otro, el soborno del bienestar. Nuestro papel en esta geopolítica ha sido más bien un triste soliloquio.

Los trabajadores europeos no están en condiciones de lamentar la pérfida dialéctica de los Imperios durante los años de la Guerra Fría (1945-1989), pero una precipitada lectura de lo dicho por Víctor Gómez Pin (la Unión Soviética combatía el Mal (de los mercados) puede incitar interrogantes equívocos: ¿supone eso algún tipo de parentesco de la URSS con el Bien?

Sin duda son malignos los efectos de unos mercados que campan sin regulación ni control (como ha sucedido impunemente), pero sería imperdonable obviar que la demoníaca concentración de poder oficiada por Stalin y sus secuaces fue algo más que un "exceso policial". La destrucción de la dignidad humana llevada a cabo en una nación sometida a la más perversa humillación carcelaria que se haya visto sobre la tierra no puede quedar fuera de nuestras consideraciones morales. Y en modo alguno podemos prolongar las ficciones elaboradas por cada Imperio para legitimarse ante una población crédula y expectante.

De ahí la pertinente pregunta formulada por Enrique Baca: ¿en qué se basan los contertulios  para abominar de la explotación del hombre por el hombre?

[Publicado el 09/3/2011 a las 17:22]

[Etiquetas: Unión Soviética, El Muro de Berlín, Seguridad Social]

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Los espejismos del tiempo

 

La acción política se funda en una ilusión de la voluntad: somos actores de un mundo en transformación. Pero ¿qué ocurre cuando no podemos corregir el curso de los acontecimientos? ¿Nos damos por vencidos?

¿Y si los hechos del mundo fueran hechos acaecidos antes de nuestro nacimiento?

Lo que llamamos actualidad quizá sea el efecto visible de una acción cometida por individuos que fallecieron.

El presente sería entonces una deuda que no podemos cobrar.

La genealogía de los culpables se remonta a épocas inaccesibles.

Nadie pretendería retroceder en el tiempo para impedir la semilla del mal. Aunque si lo hiciera: ¿en qué tierra estéril la sembraría?

Se intenta, no obstante, remediar en vano lo que ocurre.

Es probable que la desesperación proceda de un defecto de percepción.

En realidad, cuando decimos "eso está ocurriendo", deberíamos decir "eso ya ocurrió aunque sólo ahora lo comprendo".

Evitar, impedir, corregir, y similares, son verbos ilusorios. Una presunción de nuestra irreflexiva manera de estar en el mundo.

Cuando un estallido (moral, emocional, bélico) nos sacude sólo podemos asegurar una cosa: no tiene remedio.

Esto puede llegar a ser una evidencia.

Hay un axioma de Spinoza que podemos meditar: "Dada una cosa cualquiera, se da otra más potente por la que aquella puede ser destruida" (Ética, parte cuarta).

Si queremos actuar en el mundo debemos rezar al pasado: implorar a aquellas fuerzas que destruyan a sus contrarias. Antes de que sea demasiado tarde.

 

[Publicado el 15/1/2009 a las 21:06]

[Etiquetas: Spinoza, Ética]

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Biografía

 

Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Ha sido editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo.

 

 

 

Bibliografía

     Basilio Baltasar, editor

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