En los jardines de Sabatini el actor italiano parece uno de aquellos bufones contratados por la Corte para matar el aburrimiento de los cortesanos. Es un prodigio de locuacidad desbordada y no deja de zaherir a los mandatarios de nuestro tiempo. Unos gerifaltes que, curiosamente, no soportan el atrevimiento de los cómicos.
Cuando vemos a Berlusconi arrugar el ceño y blasfemar contra los actores que ridiculizan sus modos de galán napolitano, nos extraña la mutación que los ha hecho tan susceptibles. A diferencia del monarca dueño de tierras y hombres, que se rodeaba de cáusticos y burlones personajes, los actuales poderosos de la tierra exigen respeto. ¡Ese protocolo! No dejan de hacer el payaso, por otro lado, pero reclaman ser tratados con veneración.
Roberto Benigni dedica la primera parte de su espectáculo a las orgías sexuales que consuma Berlusconi y hace reír a un auditorio que no siempre capta los giros de la sutil lengua italiana. Cuando interrumpe la festiva e insidiosa difamación -un consuelo espiritual para los escandalizados- su número teatral cambia de registro y del sarcasmo denigrante pasa al admirable legado de la alta cultura italiana, acentuando con su voz temblorosa la grave y monumental grandeza del gran Dante. El contraste sentencia la verdadera intención de la obra: la actualidad manoseada por mediocres individuos se arruga ante el sublime don de la palabra.
El patetismo veraz del actor es una intensa evocación emocional, consternada por la belleza y majestuosa profundidad de unos versos escritos y recitados como visiones creadoras de hombres y revelaciones sobre la geografía del alma. El entusiasmo de Benigni por el Dante es un homenaje conmovedor. Sus comentarios escénicos al Canto V del Infierno -amor, sexo y lujuria- edifican una interpretación tan profunda como la de Auerbach y nos llevan hacia la verdad del misterio bufo.
[Publicado el 07/7/2009 a las 19:27]
[Etiquetas: Roberto Benigni, Dante, Erich Auerbach]
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El Subcomandante Marcos/El País
Dicen que es escurridizo: se ausenta de las citas previsibles y anuncia lo que no consuma. Desconcierta. Quizá Marcos sea un estratega de la comunicación. Su personaje -sea quién sea el que lo habita- es una construcción contra la trampa mediática: sabe eludir callejones sin salida. El guerrillero ha sorteado el peligro de la caricatura aunque ha visto de cerca sus fauces. No que lo agarre la corrupta policía mexicana, sino quedar fijado como una estampilla devocional. Otro póster en las aulas de la universidad europea. ¿Quién es Marcos? Un personaje, una figura teatral: su pasamontañas esconde la expresión que, en el caso de mostrarse, sería devorada. ¿Un rostro desnudo ante la mirada insaciable del mundo? Los medios son una maquinaria reiterativa hasta la saciedad: destruyen, por acumulación, el significado de las imágenes. Los hombres como signos son efímeros: lo impone la industria del entretenimiento y la expectativa de un público emocional. No hay personalidad real que resista tanta exigencia. ¿Una revolución en Chiapas? Lo justifica el estado de miseria que padecen sus habitantes, pero ¿cómo gobernar el impetuoso flujo de la información? Un acto político es interpretación: por qué hacemos lo que hacemos. Requiere propaganda, insistencia y razón. Controversia. Y no siempre es a gusto de todos. La sociedad mediática tiene sus leyes. La anécdota reiterada se impone a la crónica del conflicto. La noticia pasa de moda: pasa de largo. Nada queda.
Además, el mundo está escarmentado: ¿conduce un levantamiento de pobres y desheredados a la tiranía del caudillo? ¿Este es el único guión posible? ¿Y cómo escapar de la miseria en una democracia corrupta y violenta? ¿Cómo legitimar la insurrección contra un gobierno incapaz de garantizar los Derechos del Hombre? El caudillo encapuchado ¿no será un acto de renuncia, una decepcionante y trágica claudicación? ¿Y adónde irá un pueblo sin caudillo? ¿Detrás de una sombra?
[Publicado el 08/1/2009 a las 10:49]
[Etiquetas: Subcomendante Marcos, José Saramago, caudillos]
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Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Ha sido editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo.
Tengo una pregunta para mí
En la 2 de RTVE
¿Quién nos enseña a vivir?
Basilio Baltasar conversa sobre enseñanza y educación
con Fernando Savater, Josep María Flotats, Rafael Argullol y Paco Ibáñez.
21/5/2012 16:42
Fue en cierto modo afortunado al...
Publicado por: Rosita
01/5/2012 16:33
El buen escritor no se sitúa en...
Publicado por: Rosita
25/4/2012 14:38
Basilio a ve si cambiais ya la...
Publicado por: de nada
20/4/2012 20:47
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19/4/2012 20:47
El prestigio de Bloom reside en...
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28/3/2012 15:55
Estoy de acuerdo con Franco,...
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25/3/2012 19:52
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19/3/2012 20:29
Necesito la dirección de los...
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11/3/2012 16:58
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05/3/2012 18:01
“Se liberan del dolor de ser y...
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