El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
Que los procesos electorales en España y USA coincidan en el tiempo nos permitirá apreciar semejanzas no siempre tranquilizadoras.
Los que atizan con recelo la mercadotecnia de los publicistas americanos tienen a tratar con indulgencia a los candidatos españoles, como si su fervor doctrinal fuera una garantía de pureza política.
Lo habitual hasta ahora ha sido creer que entre nosotros predomina el énfasis ideológico y que ellos son más propicios a cultivar el alarde sentimental.
La lágrima de Hillary Clinton en el estado de New Hampshire confirma el alcance que la astucia teatral adquiere en una sociedad caracterizada por la credulidad. Su sollozo alteró los resultados previstos y se alzó con la victoria.
La ingenuidad como rasgo nacional típicamente americano es perfectamente compatible con cualquier vicio pero caracteriza los actos institucionales de una sociedad dispuesta a entregar su confianza a los que se suben al podio a reclamarla.
La estafa sentimental, sin embargo, es más ofensiva que la estafa ideológica, pues remueve en su beneficio ámbitos que deberían quedar fuera del litigio público. No cumplir el programa electoral prometido a los votantes no es tan grave como conducirlos por la senda del engaño a creer en el candidato.
El contrato que promete medidas incumplidas ofende menos. El contrato que reclama confianza ciega defrauda más.
El primero se dirige a la razón deficiente. El segundo, al corazón confundido.
Es precisamente en esta dicotomía en donde encontramos claramente destacada la novedad que el candidato Zapatero incorpora al panorama electoral español. El empeño con que pone de relieve la naturaleza épica de su YO es una sorpresa a la que debemos prestar atención.
[Publicado el 15/1/2008 a las 19:36]
[Etiquetas: campaña electoral, Clinton, Zapatero]
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Bill Clinton abraza a Zapatero
Mientras da comienzo la campaña electoral que recorrerá España entre hoy y el 9 de marzo de 2008 nos apresuramos a lamentar el trato vulgar que se dará a lo político. Manejado como una banalidad comercial y divulgado como un mensaje publicitario.
Semejante práctica pone en evidencia la penuria cultural de nuestro entorno: en lugar de convocar al ciudadano pensante, la propaganda "política" esparce a los cuatro vientos los reclamos que puedan seducirlo.
Antes se esperaba que la personalidad del líder permitiera atraer a los más confiados de los votantes, ahora, sin embargo, con el progresivo escarmiento de una población desconfiada, aunque perezosa, los partidos han dado un paso decisivo: ofertas y rebajas, ventajas y ocasiones que imitan la pauta de las grandes promociones comerciales.
Ya analizaremos las promesas que están poniendo en circulación los candidatos pero antes comprobemos cómo se construye el clima propicio a las emociones que desean suscitar.
El ex presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, visita a Zapatero en La Moncloa y elogia el "ejemplo español" en su lucha por el crecimiento, el pleno empleo y la reducción de los gases con efecto invernadero. Las declaraciones satisfacen al anfitrión y no considera necesario matizar el entusiasmo de su invitado. De hecho, le parece muy bien recibir un aval tan prestigioso. Después de implicar a notables científicos y profesionales de distintos campos en la redacción del programa electoral del Partido Socialista, Zapatero no puede considerar más pertinente un espaldarazo de semejante calibre.
La transferencia de prestigio garantiza el efecto de la imagen sobre una opinión pública más proclive de lo que parece a creer en la taumaturgia. Como si la unción carismática sobreviviera pese a todo en nuestro tiempo, tan solo por darse un fuerte apretón de manos en público.
Lo de menos en esta escena publicitaria, en el decorado de la Moncloa, es el nada despreciable detalle de que España, en realidad, no cumple los acuerdos del protocolo de Kyoto. Según las mediciones llevadas a cabo por la Generalitat de Catalunya, la única región que mide el alcance del envenenamiento ambiental, la emisión de gases de efecto invernadero ha aumentado un 3% cada año. En 1990 Catalunya emitió 38 millones de toneladas y en 2005, 59 millones de toneladas.
[Publicado el 21/11/2007 a las 20:04]
[Etiquetas: efecto invernadero, Bill Clinton, Zapatero]
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15/5/2008 23:33
En Navidad me regalaron el libro...
Publicado por: rafi
14/5/2008 19:36
Publicado por: chiqui
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Hoy,trece de mayo,a las 22:30,...
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13/5/2008 17:15
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13/5/2008 04:03
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13/5/2008 04:01
por favor necesito comunicarme...
Publicado por: Alejandra Tirapegui
12/5/2008 22:23
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12/5/2008 19:29
esa foto es lo de menos, lo de...
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11/5/2008 13:22
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