El falso debate de los candidatos

Debate electoral.
Si en medio de Zapatero y Rajoy hubieran sentado a un periodista dispuesto a ejercer de tal cosa, en lugar de resignarse a ser el amable cronómetro que vimos en pantalla, el televidente habría aprovechado mejor su tiempo, y su paciencia.
El falso debate de ayer por la noche, anunciado a bombo y platillo como el éxito cívico que todos debíamos celebrar con entusiasmo, fue en realidad un pequeño fracaso. No se cumplieron las reglas que hacen interesante un programa de televisión.
Sorprende que los asesores de nuestros líderes no tuvieran tiempo de adiestrarles a manejar lo que la industria del entretenimiento ha convertido en preceptivo: la habilidad de comportarse como si uno fuera real.
La televisión es ficción y su éxito consiste en haber remozado y triturado la realidad hasta darle un aspecto de gran verosimilitud. Lo que nos hemos acostumbrado a ver en televisión es algo que se parece terriblemente a lo real. Pero este efecto escénico requiere un tratamiento profesional depuradísimo: intervienen escenógrafos, estilistas, maquilladores, guionistas y directores de escena.
El miedo de los líderes políticos a lo real -esto es: un plató con varios periodistas conduciendo un debate sin condiciones- les hizo exigir un tratamiento en el que todo era previsible menos una cosa: ellos mismos, carentes de la pericia propia de los actores.
Si se medían los temas, los tiempos y las pausas, habría sido necesario medir también la calidad de la interpretación. Pues en el medio televisivo no hay término medio: o se retransmite una conversación -con todo lo que tiene de imprevisible y espontánea- o todo es (mal) teatro.
A esto les conduce su miedo escénico: a desconfiar de sí mismos.
[Publicado el 26/2/2008 a las 17:25]
[Etiquetas: Zapatero, Rajoy, campaña electoral, debate televisado]
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Que los procesos electorales en España y USA coincidan en el tiempo nos permitirá apreciar semejanzas no siempre tranquilizadoras.
Los que atizan con recelo la mercadotecnia de los publicistas americanos tienen a tratar con indulgencia a los candidatos españoles, como si su fervor doctrinal fuera una garantía de pureza política.
Lo habitual hasta ahora ha sido creer que entre nosotros predomina el énfasis ideológico y que ellos son más propicios a cultivar el alarde sentimental.
La lágrima de Hillary Clinton en el estado de New Hampshire confirma el alcance que la astucia teatral adquiere en una sociedad caracterizada por la credulidad. Su sollozo alteró los resultados previstos y se alzó con la victoria.
La ingenuidad como rasgo nacional típicamente americano es perfectamente compatible con cualquier vicio pero caracteriza los actos institucionales de una sociedad dispuesta a entregar su confianza a los que se suben al podio a reclamarla.
La estafa sentimental, sin embargo, es más ofensiva que la estafa ideológica, pues remueve en su beneficio ámbitos que deberían quedar fuera del litigio público. No cumplir el programa electoral prometido a los votantes no es tan grave como conducirlos por la senda del engaño a creer en el candidato.
El contrato que promete medidas incumplidas ofende menos. El contrato que reclama confianza ciega defrauda más.
El primero se dirige a la razón deficiente. El segundo, al corazón confundido.
Es precisamente en esta dicotomía en donde encontramos claramente destacada la novedad que el candidato Zapatero incorpora al panorama electoral español. El empeño con que pone de relieve la naturaleza épica de su YO es una sorpresa a la que debemos prestar atención.
[Publicado el 15/1/2008 a las 19:36]
[Etiquetas: campaña electoral, Clinton, Zapatero]
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Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Ha sido editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo.
Tengo una pregunta para mí
En la 2 de RTVE
¿Quién nos enseña a vivir?
Basilio Baltasar conversa sobre enseñanza y educación
con Fernando Savater, Josep María Flotats, Rafael Argullol y Paco Ibáñez.
21/5/2012 16:42
Fue en cierto modo afortunado al...
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01/5/2012 16:33
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