El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
La fascinante enseñanza del ajedrez permite a la mente adiestrarse en conjugar tres nociones esenciales: espacio, materia y tiempo. Las casillas, las piezas y el segundero del reloj que no deja de girar. El dominio de la jugada exige manejarse con destreza en los tres campos de batalla, pues en los tres órdenes se da la confrontación. Ganar la partida, imponer al adversario la propia maestría, implica además adivinar sus movimientos, comprender la lógica que regula y hace previsible su reacción.
Debemos considerar esta habilidad superior -propia de algunos espíritus enloquecidos y visionarios- cuando apliquemos modelos matemáticos al proceso del deterioro climático. Si queremos saber dónde y en qué momento nos encontramos, calibrar las opciones que nos quedan y tocar sólo aquéllas piezas que podamos mover, más nos vale admitir la tiranía del tiempo escaso. Esto es: lo que no sea hecho dentro de plazo, no será hecho jamás.
La Humanidad no está acostumbrada a soportar la agobiante presencia del tiempo limitado y único. Se ha educado con los juguetes de eternidad que le ofrece la imaginación religiosa y en el ámbito doméstico prefiere el malabarismo de omitir la cercanía de la muerte que su reloj biológico le impone. La Humanidad no quiere aceptar la existencia de ese plazo de tiempo fuera del cual nada puede ser hecho. La misma existencia del tiempo contado, irremediablemente consumado, le parece una horrible pesadilla.
La Humanidad ha crecido confiando en una perpetua segunda oportunidad. Sin embargo, el previsible desencadenamiento de catástrofes ambientales, como consecuencia de la precipitación de las partículas de CO2, en una atmósfera progresivamente colapsada, anuncia un desconcertante desenlace para la grandiosa epopeya humana: perdidas una tras otra todas las oportunidades, la civilización industrial debe contemplar con impotencia su última tragedia.
Una cultura que fundamenta su bienestar en el despilfarro energético, sólo tendrá tiempo de comprender una cosa: su orgulloso y supremo ingenio es incapaz de detener la maquinaria industrial que devora su futuro.
[Publicado el 05/12/2007 a las 21:16]
[Etiquetas: Cambio climático, ajedrez, ]
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15/5/2008 23:33
En Navidad me regalaron el libro...
Publicado por: rafi
14/5/2008 19:36
Publicado por: chiqui
14/5/2008 19:30
Publicado por: me
13/5/2008 20:50
Hoy,trece de mayo,a las 22:30,...
Publicado por: kjdj
13/5/2008 17:15
Publicado por: ossa
13/5/2008 04:03
Publicado por: Alejandra Tirapegui
13/5/2008 04:01
por favor necesito comunicarme...
Publicado por: Alejandra Tirapegui
12/5/2008 22:23
Publicado por: chiqui
12/5/2008 19:29
esa foto es lo de menos, lo de...
Publicado por: anse
11/5/2008 13:22
Publicado por: Enea
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