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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 16 de diciembre de 2018

 Blog de Basilio Baltasar

El hechizo español

 

El encarnizamiento concitado por Garzón nos ayuda a comprender el hechizo en el que hemos estado viviendo. Que una querella de Falange Española sea admitida a trámite por el magistrado que fundó Jueces para la Democracia debe ser un motivo de sorpresa entre los más crédulos entusiastas de nuestra joven democracia. ¿Cómo se produjo una alianza tan desconcertante?

La persecución desenvuelta por el poder judicial con desparpajo, ejecutada sin temor a la reprobación pública, exenta del pudor que nos impone la cultura democrática, sorda a la escandalizada protesta de la inteligencia europea, llevada a cabo como si de una venganza se tratara... ¿de dónde procede?

Los que anhelan la rápida inhabilitación del juez Garzón consideran inaceptable que se haya atrevido a cometer una transgresión sacrílega: desenterrar a los fusilados de la Guerra Civil. Que una tarea que pertenece de oficio al juez de turno -identificar los restos mortales de un desconocido- se considere un agravio contra los pactos de la Transición, nos da una idea de lo que algunos creyeron haber pactado.

Con su desorbitado celo, los enemigos de Garzón, desde Falange hasta la izquierda, desde la política hasta la magistratura, renuevan el aborrecible tufo de la maldita Guerra de España y dejan en las espaldas de la próxima generación la tarea de cancelar de una vez la penosa herencia nacional.

[Publicado el 13/5/2010 a las 14:25]

[Etiquetas: Varela, Garzón, Tribunal Supremo]

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La valentía de los gobiernos

 

Los gobiernos que quieren sanear la economía recortando servicios sociales son los mismos gobiernos impotentes ante las corporaciones financieras. Asustados con la voracidad de la especulación, se muestran sin embargo muy valientes advirtiendo a los pensionistas. Gracias a la transparencia informativa cada vez es más nítido este encono gubernamental. Un disciplinado mutis ante los paraísos fiscales (recuerden la llamada telefónica de Gordon Brown a Zapatero) les impele a sermonear con más dureza a las viudas que cobran 250 euros al mes.

Su miopía trágica les hace maltratar el sustento de la cohesión social, la argamasa de la vida civil, la viabilidad de una ciudad pacífica: la confianza de los ciudadanos en el Estado. Todos llegan a la jubilación esperando recibir lo que durante décadas se descontó de su modesto salario. Y ahora se les amenaza con más rebajas.  Como si el empleado hubiera contribuido al despilfarro de las arcas públicas o consentido esa incompetencia que distingue a los administradores de lo público.

[Publicado el 12/5/2010 a las 14:58]

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Como falsos británicos

 

La campaña electoral británica nos proporciona un placer prohibido en la política nacional. Observamos la actuación de los candidatos, seguimos sus discusiones, sus tropiezos o aciertos sin sentir el inconfundible pálpito de la pasión. Es otro modo de vivir la lucha por el poder. No nos afecta el reclamo de su eslogan y gracias a esta distancia podemos saber lo que dicen realmente. Brown, Clegg o Cameron elaboran un discurso perfeccionado por nuestra indiferencia. Sus promesas son para nosotros un ejercicio de agudeza visual. ¿Quién esconde mejor sus defectos? Exentos del carisma emocional que remueve nuestras simpatías, los candidatos extranjeros parecen lo mejor que puede ocurrirle a un país: cualquiera puede recibir el encargo de gobernar. ¿Qué más da? Quizá nos convenga conservar esta flema: participar en nuestra controversia nacional como si cualquiera de los candidatos fuera bueno para el país.

[Publicado el 06/5/2010 a las 13:41]

[Etiquetas: Gordon Brown, Nick Clegg, David Cameron]

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La más sorda de las bestias

 

No se sabe si el mercado es una constelación de cuentas bancarias irritadas o la impaciencia estratégica de sus titulares, pero como sismógrafo es infalible. Los gobiernos tienen en la Bolsa un interlocutor susceptible que reacciona sin tapujos. O me gusta o no me gusta lo que haces. ¿Te enteras? Lo singular de este diálogo es que al otro lado del teléfono no hay nadie. Nadie a quién pedir paciencia, nadie a quién intrigar con un buen argumento. Las decisiones de los gobernantes, hasta las más cruentas, tienen algo de corazonada. ¿Funcionará? Se preguntan, siempre con cierto titubeo. Al fin y al cabo les preocupan sus votantes. ¿Cómo retribuir al contribuyente? Los que pagan impuestos esperan un buen servicio público. Escuela, sanidad, seguridad, desempleo, jubilación... Al fin y al cabo se trata de eso ¿no? Su cuantía y calidad, sin embargo, están sometidas a la ilusión. Los votantes tienen su corazoncito y muy poca objetividad. Un buen gobernante es aquél que consigue administrar sus deseos, encauzarlos, ralentizarlos, excitarlos. Es un hacha obteniendo treguas y manejando la situación. Puedo prometer y prometo, etc... Con la Bolsa es otra cosa. ¿Rescate de Grecia? ¡Y un cuerno! El mercado, amigo mío, ¿acaso no es la más fría de las bestias frías? ¡Quién se lo iba a decir a Nietzsche!

[Publicado el 05/5/2010 a las 17:14]

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Ciegos que guían a ciegos

 

El artículo que publicó ayer en El Periódico de Catalunya Félix de Azúa es una diatriba nihilista contra el embuste nacional. No deja títere con cabeza y da mandobles a izquierda y derecha. Pero su artículo de despedida es también un reproche a sus lectores. Somos fieles comparsas de su mordaz espíritu crítico tan solo para disimular nuestra impotencia política. Si tan mal van las cosas ¿por qué no sabemos poner remedio? La crisis institucional, jurídica, económica... es la metástasis de un país al que tanto le da gritar como bailar.

Los signos nefastos no han servido para nada. Y no por falta de agoreros. Se ha cumplido la maldición: al borde del llanto, con sus duelos y quebrantos, la ciudadanía, desconcertada, se teme lo peor. ¿O acaso sólo teme descubrir lo peor? Ese momento fatal en que ya no sea posible seguir viviendo en el engaño.

¿Para qué sirve un analista de la actualidad? La pregunta que nos espeta Félix de Azúa nos afecta terriblemente. Y deja en evidencia la ficción cultural, institucional y política de una sociedad desmembrada, condenada a ignorar el significado de sus desvaríos.

[Publicado el 04/5/2010 a las 14:31]

[Etiquetas: Félix de Azúa, El Periódico de Catalunya, ]

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El juez de la horca

 

En el suplemento de libros de Le Monde leerás la reseña que Emilie Grangeray dedica al libro de Thomas Buergenthal, juez de la Corte Internacional de Justicia. L'Enfant de la Chance lo dedica el autor a los hijos y nietos "para restablecer el vínculo entre el pasado y el futuro".

Entre nosotros lo publicó Testimonio con prefacio de Miquel Roca i Junyent. A pesar de sus cuatro ediciones no parece haber alterado la confianza de los españoles en la doctrina del olvido benéfico. La buena memoria del juez que sobrevivió a Auschwitz no ahuyenta al miedo camuflado en la asustada memoria española.

 Buergenthal trabaja hoy a favor del marco legal internacional que hará "cada día más difícil la violación de los derechos del hombre". Entre nosotros, estas razonables palabras sonarán como la airada amenaza de un vengador. Y eso ya nos da una idea de cuál es nuestro problema.

[Publicado el 30/4/2010 a las 14:27]

[Etiquetas: Thomas Buergenthal, Le Monde, Emilie Grangeray]

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El "ruego y suplico" ancestral

 

Recordarás que ayer me quejaba del unánime silencio con que los jueces españoles asisten al sacrificio de Garzón. Pero hoy publica El País el artículo de una magistrada de la Audiencia Nacional. Es un alivio. Aunque me cuesta discernir si en sus palabras suena alguna ironía consciente de su anomalía. Yo discrepo, dice Clara Bayarri, pero no prevarico. ¿Y quién iba a pensar lo contrario? ¿Sus colegas? ¿Los jueces confunden discrepancia con prevaricación? Bayarri declara "su absoluto respeto a la opinión de los otros" y el carácter "saludable" de la discrepancia. ¿Y a quién deben darse estas lecciones de urbanidad? ¿Qué juez las necesita? La discrepancia así mencionada parece la de un súbdito que hace razonar a sus señores sobre la bondad de sus intenciones. No te pierdas la musiquilla de este inconfundible tono. Si en la España del 2010 hace falta redactar estas cautelosas obviedades, puedes jurarlo: estamos bien jodidos.

[Publicado el 22/4/2010 a las 16:55]

[Etiquetas: Clara Bayarri, Baltasar Garzón, Audiencia Nacional, Tribunal Supremo]

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Baltasar Garzón

 

Esperemos no cometer jamás la imprudencia de ofender a un juez con nuestra presencia. Caería sobre nosotros el peso de su toga y nadie podría salvarnos. Esto es lo que deduce cualquier ciudadano que lea la crónica de la persecución contra Garzón. Ahí está la Falange Española tocando las puertas del Supremo y recibiendo el homenaje del Estado a su primitiva razón de ser, ahí está. Pero más importancia tiene la animadversión que la corporación de jueces ostenta contra un colega díscolo. Es probable que ignoren el daño que hacen a la credibilidad de una institución sin cuyo prestigio caeremos en un solitario descreimiento. Todo ciudadano a partir de ahora podrá ser triturado por la maquinaria de poder alzado contra su disidencia, o impertinencia, y liquidado como una simple molestia. ¿A quién podrá apelar? Si los jueces pueden permitirse el lujo emocional de castigar en público a un rival, si no les importa enfrentarse a los editoriales de la prensa extranjera, al estupor de las instituciones internacionales, al reproche de jueces de todo el mundo ¿qué será de nosotros? Que no haya nadie dentro del llamado Poder Judicial dispuesto a corregir el mal paso dado, que ninguno -salvo los jueces y fiscales jubilados- salga a criticar el tremendo error, ya nos da una idea de cómo se administra la obediencia en el Tercer Poder del Estado. En el acto convocado en la Universidad de Barcelona en apoyo a Garzón intervino, entre muchos otros, el ex fiscal jefe de Catalunya, José María Mena, y dice El País que protagonizó la intervención más "brillante, emotiva y rigurosa" al presentar al juez como la "víctima de un corporativismo transversal e inaceptable".

[Publicado el 21/4/2010 a las 10:56]

[Etiquetas: Baltasar Garzón, Tribunal Supremo, José María Mena]

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A título de inventario

 

Lee hoy en La Vanguardia la entrevista de Núria Escur a Francisco González Ledesma. Es un lamento, una elegía. No te la pierdas. El escritor languidece ante la cámara con los recuerdos de una biografía urgente. Nos habla de sus deudas. Me arrepiento de esto, y de lo otro. ¡Ojalá pudiera rectificar! En lugar de inventar motivos épicos, don Francisco consiente ante sí mismo: esto es lo que hay. Una ruina, una ilusión. En su auto retrato la tristeza es un trazo grueso. ¿Para qué disimular? Su ancianidad enfadada es reconfortante. En contra de la tendencia que impone alegría hasta en el lecho de muerte, el escritor libera las poderosas corrientes de esa nostalgia que clama contra la verdad del tiempo perdido. Ni siquiera los recuerdos nos redimen. Tenlo en cuenta a partir de ahora.

[Publicado el 20/4/2010 a las 11:56]

[Etiquetas: Francisco González Ledesma, Núria Escur, La Vanguardia]

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Necrofagia

 

Al biógrafo se le permiten licencias obscenas si a cambio consigue proteger la integridad de la obra de arte. ¿Podrá sobrevivir sin la veneración que prestamos al autor? En este caso, la indiscreción con que manosea la vida privada se dispone a revelar también la magnitud de nuestra mitomanía. La insensatez con que admiramos a los apóstoles de este mundo, la ternura con que cultivamos su leyenda o protegemos sus reliquias, requiere, de vez en cuando y con la debida acritud, esos ejercicios de infamia satisfecha que llamamos investigación de la verdad.

Pero una cosa es desbrozar nuestras mentiras culturales y otra, muy distinta, encarnizarse con los muertos. Al parecer, produce una emoción muy placentera difamar al que no podrá levantarse a replicar. Lo hemos visto ahora leyendo al antiguo jefe del novelista sueco Stieg Larsson. Dice Anders Hellberg que Larsson "utilizaba un lenguaje pobre, el orden de las palabras era incorrecto, la construcción de las frases era simple y la sintaxis completamente enloquecida". Hellberg afirma que Larsson no pudo escribir la trilogía de Millenium y que fue su compañera quien redactó los exitosos capítulos de la novela. El artículo publicado en el diario sueco Dagens Nyether's -según nos cuenta El País- ha levantado el correspondiente revuelo pero nadie ha preguntado todavía por qué Hellberg fue durante diez años el jefe de una nulidad semejante.

El pasado verano invité a Kurdo Baksi al encuentro de literatos celebrado en Formentor para que nos contara su vieja amistad de editor con Stieg y, de paso, los asuntos menos decorosos de la polémica entablada entre su familia y la mujer que a veces ha parecido una viuda ultrajada. El resultado fue una deliciosa charla sobre la impetuosa personalidad de un periodista valiente que no dejó de hostigar con sus artículos a las redes de corrupción económica y policial que pudren la presuntuosa democracia sueca. Baksi hizo además un alarde de discreción y relató con mesura la turbación emocional que enfrenta a los familiares del escritor desaparecido. Habló de Larsson con respeto pero supo eludir la tentación de glorificar al ausente, omitiendo con inteligencia los elogios que tantas veces nos han ayudado a sosegar nuestro complejo de supervivientes (¿por qué sigo vivo cuando él ha muerto?). Sin embargo, cuando se publica su anunciado libro (Mon ami Stieg Larsson) descubrimos que la emprende con el muerto y se apresura a declararlo "un mal periodista" y "un hipersensible fanfarrón".

Los lectores bienaventurados creerán que la envidia, el resentimiento o la ingratitud son las fuerzas que mejor moldean la memoria personal pero otras hipótesis deben ayudarnos a comprender este boxeo de los vivos contra los muertos.

[Publicado el 27/1/2010 a las 18:38]

[Etiquetas: Stieg Larsson, Kurdo Baksi, Anders Hellberg]

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Foto autor

Biografía

 

Basilio Baltasar es escritor, editor y periodista. Autor de la novela "Pastoral iraquí" (Alfaguara, 2013). Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral, editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober y dirigió el periódico El Día del Mundo.

 

 

 

Bibliografía

 

 

 

     Basilio Baltasar, editor

Obras asociadas

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