Después de un terremoto las brigadas de salvamento proceden a demoler los edificios que han quedado en pie. ¡Qué bella y aleccionadora imagen! ¿Podrá inspirar el plan de acción que buscan los jefes del G-20?
De nuestros gobernantes se espera esa contundencia urgente que la nerviosa crónica de la crisis exige en voz alta. Pero los administradores del Estado tantean el terreno y se conforman con salvar la fachada. ¡Las ruinas tambaleantes! En realidad, su titubeo no es una cautelosa verificación de daños, sino simple desconcierto. No saben por dónde empezar.
Nuestros hombres de Estado dejan en evidencia lo que nos temíamos: tres décadas de capitalismo salvaje -esa jerga acerca del gobierno mínimo- han criado una casta política blanda. Entrenada en las peleas intestinas del partido y bregada en campañas electorales, ahora no sabe qué hacer ni cómo enfrentarse a lo real. Su carrera política, la que debía concluir jalonando salones de hijos ilustres, les ha conducido a este maldito comienzo de siglo. Entre el desplome de las Torres Gemelas y el desplome de la Bolsa, no ganan para disgustos.
¿Sabrán responder como es debido o la crisis impondrá el nacimiento de una nueva estirpe política?
[Publicado el 16/3/2009 a las 19:25]
[Etiquetas: G-20;]
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Cuando en el año 2007 Dominique Fernández entró en la Academie Française -ya con un Médicis y un Gouncourt- solicitó a sus colegas indulgencia con la conflictiva sombra de su padre. No pretendía limpiar su memoria pero el peso muerto de la carga filial le obligaba a comprenderla.
Nacido en 1894, último retoño de un embajador de México en Paris, Ramón María Gabriel Fernández de Arteaga fue un hombre de letras destinado a ocupar en la historia de Francia un lugar destacado. Lúcido ensayista sobre Proust, Balzac y Moliere, amigo de Malraux y Duras, novelista, crítico literario, colaborador distinguido de la Nouvelle Revue Française, elegante intelectual de izquierdas, fundador de la Unión de Escritores Antifascistas, Ramón Fernández acabó sin embargo en la olvidada fosa de los proscritos.
"Debo comprender, dice Dominique, cómo mi padre pudo ser socialista a los 30 años, comunista a los 40, fascista a los 43 y colaboracionista a los 46".
A Ramón lo mató una embolia quince días antes de la liberación de Paris y ésta muerte súbita fue un generoso obsequio de la providencia. El cortejo fúnebre que acompañó sus restos al cementerio ya sabía que el muerto se estaba librando de la depuración reservada a otros destacados publicistas de Goebbels: Robert Brasillach (fusilado por orden de De Gaulle) y Pierre Drieu La Rochelle (suicidado un poco antes de llegar al paredón).
La psicobiografía de Ramón que ahora publica Grasset no sólo es la restaurada imagen del padre ausente sino la marca que los desafortunados suelen dejar entre los suyos.
Lo que para Dominique es un doloroso recuerdo personal quizás no sea más que el capítulo no escrito de la biografía de Francia: la historia de los entusiastas militantes que en la década de los treinta del siglo XX les fue dado elegir entre Stalin y Hitler. Es probable que la decisión no fuera entonces tan difícil: los dos líderes -nacionalistas expansivos- prometían por igual redención sin escrúpulos.
[Publicado el 14/3/2009 a las 20:22]
[Etiquetas: Ramón Fernández, Dominique Fernández]
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El derecho a la furia personal
Harold Bloom es un crítico literario que no da su brazo a torcer. Aunque su empeño se reduce a recordar con impertinencia que en literatura sólo cuenta la influencia de los mejores (Homero, Dante, Shakespeare, Cervantes, Faulkner...) y todo lo demás es una benévola o perezosa pérdida de tiempo.
Bloom se ha enfrentado en todos sus libros a las modas pasajeras, a las fiebres comerciales y al monumental repertorio de flaquezas de espíritu que aqueja a los lectores asténicos. Pero lo denodado de su batalla le empuja siempre contra las instituciones. Profesores y universidades, a los que responsabiliza de difundir epidemias sentimentales y políticas, resisten como pueden al viejo cascarrabias pero siempre con el ceño fruncido por el resentimiento.
Que ahora considere al Premio Nobel como un galardón para idiotas nos ayudará durante un rato a pensar los criterios que rigen la admiración pública y a poner en cuestión los juicios que damos por supuestos. A cambio, el elogio que Bloom dedica a sus escritores preferidos (Cormac McCarthy, Phiplip Roth, Thomas Pynchon) nos permitirá atisbar las insalvables diferencias entre lo excelente y lo probable.
¿Severidad? se pregunta el socarrón Bloom. No, en absoluto -responde. Tan sólo es la vieja y auténtica crítica literaria: personal, pasional y visceral.
[Publicado el 13/3/2009 a las 14:12]
[Etiquetas: Harold Bloom, Philip Roth, ]
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¿Qué estado de ánimo conviene a nuestra época? Algunos agoreros insinúan la inminencia de una tercera gran guerra y aunque lo razonable es desmentir su premonición está por ver que el mundo haya aprendido las ruidosas lecciones anteriores.
¿Qué estado de ánimo conviene a nuestra época? El clima prebélico exaltaba a los ciudadanos haciéndoles correr armados hacia una tumba segura, que les parecía preferible a esperar lo peor mordiéndose las uñas. El clima posbélico que asmáticamente respiraban los supervivientes contagiaba, en medio de un paisaje en ruinas, alivio y agradecimiento.
El recuerdo del inefable encadenamiento de esta secuencia fatal quizás nos ayude a vivir esta crisis como el más benéfico y compasivo de los castigos.
[Publicado el 12/3/2009 a las 18:47]
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Imbuidos por la gloria del legendario Imperio Chino los actuales mandarines dirigen la disciplinada coreografía de unos atletas... aterrados. ¿Cómo viviré -se preguntan- la vergüenza de la derrota? ¿Cómo resistiré la decepción de mis jefes? La grotesca mística del Estado reflejada en sus rostros ha dejado una imborrable huella en nuestra memoria.
Aquél inolvidable espectáculo olímpico pasará a la historia universal de la infamia y podrá leerse exactamente en el capítulo dedicado a los tontos.
La petulancia del Comité Olímpico Internacional, que interviene en política sin estar facultado para ello, nos obligó a soportar el alarde de las autoridades chinas. Después de reforzar su candidatura prometiendo respetar los Derechos del Hombre y del Ciudadano, los cuadros del Partido no dejaron de reírse a mandíbula batiente desde el mismo día de la designación de Pekín como sede de las Olimpiadas.
El despliegue de la policía militar, el arresto de los disidentes, la censura de medios y blogueros, el amordazamiento de profesores, líderes sindicales (¡en China están en la cárcel los que reclaman jornadas de ocho horas!)... Incluso los mendigos que afeaban con su gemido la villa olímpica eran recluidos en los suburbios. Esta fue la ceremonia que no retransmitieron los canales de televisión.
En lugar de pirotecnia, oprobio. En lugar de música, humillación. En lugar de pódiums y medallas: calabozos, tortura y duelo.
¿Alguien salió entonces a dar la cara? ¿Quién dijo ante las cámaras: hemos hecho el ridículo?
Nadie, efectivamente.
Ahora los tibetanos (un censo de seis millones) nos recuerdan que llevan cincuenta años aplastados por la tiranía del gobierno chino y está por ver qué respaldo ofrecerán las instituciones internacionales a un pueblo vilipendiado por la estupidez imperial de sus vecinos (un censo de mil millones).
[Publicado el 11/3/2009 a las 13:35]
[Etiquetas: Tíbet, Dalai Lama, China]
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El caso de los espías ha obligado a Esperanza Aguirre a renovar con su conocido desparpajo un viejo manual de instrucciones. Un decálogo de lectura obligada entre los avezados profesionales de la política.
Quién se precie de tener suficiente carácter guardará una copia en el cajón de su escritorio y la consultará el día en que se despierte metido en un lío. La experiencia no es halagüeña -pocos salen indemnes en casos parecidos- pero al estallar el escándalo poco más puede hacer. Descartada la posibilidad de reconocer su responsabilidad, se impone una elocuente puesta en escena.
Las instrucciones no necesariamente deben seguirse siempre en este orden pues cada caso impone urgencias imprevisibles. Lo sustancial para el político afectado por la adversidad es adquirir una convicción plomiza acerca de su inocencia. Cualquier duda sobre su futuro tan sólo precipitará el desenlace dramático del conflicto.
[Publicado el 10/3/2009 a las 14:54]
[Etiquetas: Esperanza Aguirre, El caso de los espías, Comunidad de Madrid]
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El pastor de ovejas descarriadas
Cuando en España los confesores alardeaban de discreción, probablemente para advertir a los penitentes, decían el pecado, no el pecador. Justo al revés sucede en Cuba, en dónde el pecador es proclamado y sus pecados, escondidos en un inaccesible sumario.
Los ciudadanos cubanos saben que Raúl Castro destituye a su vicepresidente y al ministro de Asuntos Exteriores, que los acusados reconocen haber cometido imprudentes acciones contrarrevolucionarias y que dentro de poco se anunciará el nombre de los sustitutos designados para enderezar el rumbo torcido de sus departamentos gubernamentales. Pero acerca de los graves motivos de la purga nada pueden saber a ciencia cierta.
Además de imitar el tradicional guión estalinista de purga y confesión, que mientras liquida al disidente exonera al juez de todo error, el régimen cubano quiere estimular la imaginación popular. ¿Qué no se llegará a decir en los mentideros cubanos de los miserables destituidos? Sea cual sea el abuso de poder cometido por los ministros caídos en desgracia, nunca será mayor que las tropelías que ya les deben estar imputando las porteras de los comités de vigilancia de la revolución.
La carta que Fidel Castro publica en Granma es, como siempre, una pieza maestra de su inconfundible arte de gobernar. Bajo el título de Reflexiones del compañero Fidel dedica el contenido de su reciente misiva a dos asuntos al parecer relacionados: la sana purga ministerial y un inminente partido de béisbol.
Fidel escribe su carta como si estuviera de campaña en Sierra Maestra y no hubiera oído nada acerca de las nuevas tecnologías. El longevo y animoso líder censura la perfidia de las "agencias cablegráficas" como si su ayudante fuera a transmitir en morse sus aclaraciones.
Uno de los propósitos de la carta es desmentir que Raúl esté eliminando del gobierno a los hombres de confianza de Fidel. Mostrando una encomiable preocupación por pulir los contornos confusos de su posteridad, se considera obligado a recordar que no nombró a los ministros cesados y que "no me dediqué nunca a ese oficio".
El empeño de Fidel por dar verosimilitud a la situación es digno de elogio. Los ministros cesados no hablan, no replican ni protestan, pero su silencio no es "en absoluto ausencia de valor personal". Los ministros cesados son corruptos, son indignos y, probablemente traidores (pues "el enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos") pero no por ello dejan de ser valientes y aguerridos. Al fin y al cabo, siguen siendo hijos de la Revolución Cubana.
[Publicado el 06/3/2009 a las 12:16]
[Etiquetas: Fidel Castro, Raúl Castro]
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Los ensayos de Giorgio Agamben que publica Anagrama deberían recetarse como si fueran un complejo vitamínico. Desde luego, la ingestión no será fácil y probablemente produzca alguna de esas inevitables complicaciones que hoy caracterizan la digestión intelectual. Pero ¿acaso no es eso lo que le hace falta al mundo? Aquejada de simplicidad la opinión asiste perpleja al espectáculo trágico de nuestro tiempo sin entender de dónde procede tan súbita catástrofe. Sin recordar que siempre hemos vivido abrazados a la causa de nuestra destrucción.
El libro contribuye a que la filosofía, como suele decirse, regrese con renovado ímpetu a la "conversación de la humanidad" pero no en balde señala algunas diferencias decisivas entre la reflexiva exploración del laberinto cultural y los ensayos divulgativos escritos para inspirar a un público desorientado. Agamben, y sea dicha la advertencia para evitar reclamaciones, exige a su lector esfuerzo y una informada memoria.
Hay una profusa producción de textos que pasan desapercibidos por los que abominan de los especialistas de la cosa en sí, pero todos ellos desbrozan significativas observaciones sobre nuestro fuste torcido. Warburg, Kommenerell, Milner, Jesi o Segalen, entre otros, son hilvanados por Agamben para dar cuerpo a una especie de antropología metafísica que, a fin de cuentas, renueva el aparentemente agotado expediente de la condición humana.
La potencia del pensamiento debería aparecer en una nueva lista de libros recomendados. Una especie de hard-books elaborada para violentar la complacencia de la cultura contemporánea, mecida por todo cuanto arrullo suene a melódico estribillo.
[Publicado el 04/3/2009 a las 12:17]
[Etiquetas: Giorgio Agamben, Anagrama]
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Un Montilla en la Generalitat catalana y un López en la Lehendakaritza de Vitoria. Los resultados electorales no permiten presumir un cambio sustancial en la creencia política dominante -los nacionalistas como propietarios legítimos de su país- pero las alianzas parlamentarias entre los otros partidos propician un cambio de rumbo simbólico.
Que la patrimonialización institucional de un PNV instalado durante tres décadas en el gobierno autónomo vasco haya extendido redes de clientelismo tan inconcebibles como insanas hace inevitable aconsejar el desalojo ordenado de las dependencias oficiales. Aunque sólo sea por respetar así el principio de alternancia al que tan mal acostumbradas están algunas autonomías españolas.
[Publicado el 03/3/2009 a las 18:20]
[Etiquetas: Montilla, López, País Vasco]
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En el batzoki del PNV se respira una atónita decepción y todos se preguntan de qué sirve ser la lista más votada si al final no puedes gobernar. Afirma Urkullu, con inhóspita firmeza y un deje de ya lo decía yo, que el resultado de las elecciones es un aviso a los que quisieron vivir en un estado de campaña electoral permanente. Después de su ovacionado discurso le toca el turno al lehendakari en funciones y con el micrófono en la mano Ibarretxe anima a sus votantes a vivir en un estado de campaña electoral permanente. Más aplausos en el auditorio.
En el escenario gallego la llovizna arrecia pero no cala en un terreno impermeable. Los escándalos que atenazaban al Partido Popular no alteran la intención de voto y Feijóo se alza con la mayoría absoluta. ¿Habrán comprendido los gallegos que Rajoy necesitaba esta victoria para arreglar el Partido?
Los socialistas vascos dan por seguro que un gobierno de coalición con el Partido Popular les permitirá desalojar a los nacionalistas de las instituciones. La entente en el territorio vasco es de una urgencia moral inaplazable y tendrá consecuencias inesperadas en la política nacional. Obligará a los dos grandes partidos a enterrar el hacha de guerra y abrir un período de consenso institucional. Muy adecuado en este momento de crisis financiera internacional.
El test de las elecciones autonómicas ha resuelto equitativamente las expectativas más razonables: alienta el liderazgo de Rajoy y no desmiente el de Zapatero. ¿Habrase visto alguna vez un resultado tan a gusto de todos?
[Publicado el 02/3/2009 a las 19:48]
[Etiquetas: Feijóo, Rajoy, Urkullu, Zapatero]
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Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. En 1986 fundó la revista literaria Bitzoc y la revista de arte y arquitectura Gala. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Entre 1989 y 1996 dirigió un programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March y es vicepresidente de la Fundación Yannick y Ben Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo. Es editor de El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. En la actualidad es director de la Fundación Santillana.
20/3/2010 10:20
COMENTARIO CENSURADO por IVAN...
Publicado por: Javier
18/3/2010 05:14
es espectacular te la comiste...
Publicado por: estefani
02/3/2010 10:05
Baltasar, le doy las gracias...
Publicado por: Poli
25/2/2010 20:44
Publicado por: lo extrañamos
09/2/2010 02:12
Publicado por: Marcelo Dolutreno
08/2/2010 23:01
Publicado por: Elizabeth
08/2/2010 13:26
Publicado por: Sofía
06/2/2010 06:35
Publicado por: Luis José García Sánchez
18/1/2010 01:06
Publicado por: jbv a 10.710 km
11/1/2010 02:39
Publicado por: NB
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