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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 2 de junio de 2020

 Francisco Ferrer Lerín

En la sierra

Una ilusionante visita a la casa de Magda y José Luis. Llevan tiempo invitándonos y entre unas cosas y otras lo hemos ido dejando. El moderno chalé, ubicado en una de las más exclusivas urbanizaciones de la Sierra del Cuclillo, dispone de un entorno, todo hay que decirlo, algo perjudicado por los bordillos reventados, por las farolas derribadas y por las tapas de las arquetas amontonadas a la espera de ser recogidas por los chatarreros, pero, en general, mantiene un notable encanto. Nos esperan fuera. Paseando. Inconfundibles. Con su vestimenta modelo harapo, rodeados de la miríada de perros vagabundos caritativamente tutelados. Claro, ese irremediable sentimiento pequeño burgués obliga a mostrarnos su hogar, y así recorremos algunas de las habitaciones de la casa, las que permiten el paso entre la basura acumulada. Pero lo más interesante es el menú que nos han preparado. Desde luego todo caducado. Lo caducado es lo saludable. La labor en extremo beneficiosa de hongos y enzimas. Una ensalada varias delicias de tonos tornasolados preludia el kéfir altamente oscurecido tras su estancia de varios meses a la intemperie. También, para el que quiera, ellos comen poco, surtido de purulentos trozos de plátano y lonchas de jamón de york tipo mojama. El postre, insuperable. Tabla de quesos regionales en los que se ve contorsionarse, como a vista de microscopio, un sorprendente plantel de gusanos y pequeños escarabajos trompeteros. Tras el ágape nos enseñan, saben de nuestra condición curiosa, un cobertizo disimulado en el jardín salvaje. Un cobertizo con muchas armas, cortas y largas. De hecho un arsenal. Por la gente del Este. A veces aparecen y este chalé es ya el último habitado por sus propietarios. Nos despedimos. Se hace tarde. Y con poca luz cuesta apartar la enorme mula, perteneciente a la amanezada raza montañesa culirroja, que se ha quedado dormida sobre el capó de nuestro KIA Sportage. Que queda deformado. Pero qué buen domingo. Una necesaria salida al campo. Huyendo de la ciudad. Ese infierno.        

[Publicado el 23/5/2020 a las 11:00]

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Profeta

Hubo un tiempo en que uno no era nadie si no había pasado por las cárceles franquistas, aunque hubiese sido durante veinticuatro horas. Vino luego un encuadramiento mejor considerado, el de los que habían sido maltratados por el detestable personaje recientemente fallecido. Pero ahora ha surgido una nueva y selecta categoría, la de los que escribieron algo que prefiguraba el desastre pandémico en el que estamos sumidos; a este grupo, según uno de mi más perspicaces seguidores y gracias al relato que publiqué en mi blog personal el 19 de enero de 2014, tengo el dudoso honor de pertenecer; este es el texto responsable:

 

Inusitada incidencia de enfermedad infecciosa.

 

En una pequeña urbanización costera se diagnostican siete casos de fiebre aftosa durante un fin de semana. No existe relación de parentesco o gran amistad entre los afectados aunque, dada la proximidad de sus domicilios, todos declaran conocer a todos, al menos de vista.

El sargento Omedes, del Cuerpo de Identificación Preventiva en  Actos Sociales o Epidémicos, entrevista en el hospital comarcal a la enferma Arancha Ruiz de Moderado. Durante más de una hora intenta conseguir información acerca de los movimientos que Arancha realizó antes de ser ingresada. Arancha despista a Omedes con diabólicas fintas que no sólo no arrojan luz sobre su comportamiento en esas horas sino que siembran fundadas dudas sobre su misma identidad e incluso sobre la del sargento Omedes que, regresado a su oficina a preparar el informe, no puede hilvanar la avalancha de datos que le ha dado Ruiz y, desmoralizado, se hace con una navajilla sajadora modificada y la guarda en el sobretodo. A la mañana siguiente, agarra a Arancha por el pescuezo al tiempo que le clavetea la espalda, los pechos, el  abdomen y las pantorrillas. Lo que de allí sale es para verlo. Cepillos de carpintero, muselinas y flores de cardamomo se acompañan, al desparramarse por el linóleo, con los alaridos de dolor de la misteriosa joven. Omedes es ascendido a sargento de 1ª clase, y condecorado con la Flor Dorada de los Moribundos. En mayo hará un año de todo esto y todavía nadie entiende de qué va la cosa. 

 

https://ferrerlerin.blogspot.com/2014/01/inusirada-incidencia-de-enfermedad.html

   

 

[Publicado el 09/5/2020 a las 16:10]

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Baby boom en ciernes

A los natalistas recalcitrantes les alegrará saber que, en nueve meses, llegará un nuevo baby boom, fruto de ese antiguo método para conjurar el aburrimiento. Y aquí surgen dos temas a explorar, el aburrimiento como el mayor de los problemas de la raza humana, y el resabio neandertal del temor a que la tribu mengüe. Son situaciones simples, el hombre y la mujer, juntos, sólo saben hacer una cosa, quedando todo lo demás, conversación, complicidad, adjudicado al gratificante trato con el mismo sexo (véase la expresión desespereda de los veraneantes, contando los días que les faltan para reintegrarse a sus quehaceres cotidianos de trabajo, fútbol y chismorreo); y, por otra parte, la babosa pasión por los bebés, el nervioso alarido que sitúa a las mujeres y los niños primero, el disgusto ante el fallecimiento de seres queridos o simplemente seres humanos, constituyen un llamativo cuadro de señales que podemos relacionar, sin correr excesivo riesgo, con una equivocada estrategia, la que ignora, o quiere ignorar, que a la humanidad le sobran piezas, que la necesidad imperiosa de aumentar el número correspondía a cuando éramos pocos y la clave del éxito se cifraba en la cantidad para así domeñar a la naturaleza, entonces nuestro enemigo.   

[Publicado el 01/5/2020 a las 11:18]

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Elogios

Me llama el afamado crítico literario XXX para decirme que mi último libro de poemas es el mejor... de los míos. Ahí se produce un silencio que él no altera, esperando, sin duda, que le agradezca lo que considera un elogio. ¡El mejor de los míos!, pero cuál es la calificación que otorga a los míos, ¿un aprobado raspado?; entonces el mejor de los raspados tampoco sería gran cosa, ¿no? Pero aun puede darse una situación peor, el veredicto que a menudo los autores hemos de oír con resignación, “ese es el poema (o relato) que me gusta", dejando claro que los demás no le gustan porque si le gustaran, aunque menos, hubiera dicho “ese es el poema (o relato) que más me gusta”, lo que quizá tendría un pase.

[Publicado el 23/4/2020 a las 10:09]

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Avión ante Odaslo

Merced a las nuevas tecnologías, profesiones como ornitólogo, herpetólogo y, en menor medida, matemático y filósofo, han adquirido una súbita relevancia. Así, he sido felicitado al identificar la sombra del ala derecha de un pájaro, el avión roquero (Ptyonoprogne rupestris), que había provocado una captura complementaria en la grabación rutinaria por parte de la máquina instalada en el cerebro del ciudadano conocido como Odaslo. Una máquina que recoge la visión directa del sujeto portador y que al término de cada periodo programado, normalmente dos segundos, captura y fija una imagen almacenándola aparte, siempre y cuando dentro de ese periodo no se produzca una variación inesperada de la visión, en cuyo caso captura otras imágenes de modo adicional.

Las capturas que nos incumben son 4569981199343678999066554430987290220201306 y 4569981199343678999066554430987290220201308 como capturas de normalidad, y  4569981199343678999066554430987290220201307i como captura complementaria o adicional.

La información que se me entrega como ayuda a mi tarea es que el individuo, de 57 años de edad, se encontraba, solo, inmóvil, el 29 de febrero de este 2020, a las 13:06 horas solares, frente a la fachada principal de la basílica de Santa María Magdalena, en Cangas del Narcea, en Asturias, el cielo despejado. Las modificaciones en la frecuencia de captura de la grabación se producen cuando el sujeto realiza un movimiento no lógico, cuando algún objeto cruza el objetivo o cuando una nube modifica la luz; no se daban, aparentemente, estas circunstancias y de ahí que se me requiriera, ya que alguien creyó descubrir una leve mancha en el ángulo superior izquierdo de la imagen complementaria, y efectivamente esa mancha era la sombra del extremo de un ala del ave citada, descubrimiento que tranquilizó al equipo, siempre atento a posibles fallos en un mecanismo aún demasiado dependiente de las condiciones físicas del portador, en especial de la tensión intracraneal y del equilibrio sodio-potasio.   

[Publicado el 11/4/2020 a las 09:07]

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Me adapto

Dado que mi régimen ordinario de vida se reduce a dos actividades, trabajar como escritor en mi cuarto de estudio y salir al campo a dejar despojos cárnicos para alimento de aves necrófagas, se entenderá fácilmente que la orden confinatoria me afecte sólo a medias, es decir que la coerción se produzca exclusivamente al impedir que cargue en el automóvil los despojos, los traslade al monte y los eche en lugares de seguro y fácil acceso para las aves carroñeras. O sea que para mantener, en parte, esta segunda actividad decido colocar la carne en una de las terrazas de mi casa, en la de horizonte más despejado, sobre un ancho y elevado antepecho que permita a las aves posarse y comer, e incluso dar rápidas pasadas capturando al vuelo, con las garras, la pitanza. 

  

Especies orníticas registradas, con indicación de su comportamiento trófico:  

  

-Carbonero común (Parus major). A diario un macho picotea la grasa.

-Gorrión común (Passer domesticus). Dos hembras y un macho visitan, con poco entusiasmo, pero a menudo, el enclave. Apenas comen.

-Urraca (Pica pica). Las dos parejas de la zona se muestran muy activas; a primera hora transportan pedazos para almacenarlos y a mediodía vienen a comer compulsivamente. 

-Tórtola turca (Streptopelia decaocto). Una pareja tira, con fuerza inusitada, de los extremos de los cartílagos.

-Milano real (Milvus milvus). Varios ejemplares dan rápidas pasadas llevándose los pedazos de mayor tamaño, para luego volver, posarse y acabar con las migajas.

 

[Publicado el 03/4/2020 a las 08:32]

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Tifus

Navidades. (...) Tendría 5 ó 6 años. En aquella vivienda soleada, en aquella estancia amplia que llamaban la galería, en un sillón, en una silla grande de rejilla, sentado, casi tumbado, el abuelito Pablo, permanecía inmóvil con el brazo derecho colgante, remangado, con la mano metida en un cubo de hojalata lleno de agua y lejía. Qué imagen. Y la mezcla de olores, dominando la Colonia Añeja. Me cuesta recuperar todo aquello. El tifus. Cuando fuera niño. Una terrible epidemia que le dejó el miedo al contagio, el miedo a cualquier contacto. Siempre llevaba un pedacito de papel higiénico, y con él daba y apagaba la luz ¡en su propia casa! (...) Ocupado el servicio en la preparación de comida y mesa, el mismo día 25 de diciembre, suena el timbre de la puerta, nadie puede ir, vuelven a llamar, y es la abuelita Carmen quien, desde el peinador, el saloncito contiguo al cuarto de baño, en una desventurada decisión, pide a su esposo, que está en el despacho leyendo “La Vanguardia”, que por favor abra; seguramente nunca lo había hecho, pero era Navidad y con soltura, casi con desparpajo, sale al recibidor y abre la puerta de la calle sin el papel higiénico. Debió de ser todo muy rápido: un hombretón que se identifica como el basurero le felicita las fiestas le entrega con la mano izquierda la hojita recordatorio y con la derecha agarra la de mi petrificado abuelo para estrechársela. Fueron unas malas fiestas. 


Níquel, Zaragoza, Mira Editores, 2005, 2006 

Familias como la mía, Barcelona, Tusquets, 2011 

Francisco Ferrer Lerín 

 

[Publicado el 21/3/2020 a las 09:46]

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Licores

imagen descriptiva

   
Se superponen dos secuencias. A menudo tengo esa visión. Voy conduciendo. Salgo de Barcelona. Granvía. Plaza de España. Babilónicas Casas del Trapero. Y a mi lado Félix de Azúa. Con mi amigo Félix de Azúa 57 años atrás. Ambos aún sin compromiso político. Volcados pues en la lectura, en la escritura, en el cine. Pero esa mañana no vamos de librerías. Dejamos el desvío del aeropuerto. Y en plena autopista de Castelldefels. En un tramo cubano de grandes árboles y garitos de mala muerte iniciamos una violenta discusión. Félix ha descubierto la botella de María Brizardo. Una botella colocada en la bandeja que queda frente a las piernas del copiloto. Y a Félix de Azúa en aquellos tiempos aún no le habían crecido las piernas. Quiero decir que no se le habían desarrollado del todo. Y la presencia de la botella es tomada como una afrenta. Un señalamiento a su precariedad. Aunque el pretexto para el enfrentamiento dialéctico se sustancia en su preferencia por otra bebida. Licor 43. Llegamos al destino. Ahí acaba la querella. Los apartamentos Lo Rat Penat. En la Urbanización Poal. En el Macizo de Garraf. En el término de Sitges. Y allí el portero. Miembro de la Liga anti Sodomía. Tipo rudo nacido en esa comarca angosta que rodea la ciudad de Reus. Patria de los mayores blasfemadores. Y tras dejar la botella en la cocina. Salimos raudos para evitar suspicacias. Abro el maletero del coche. Cojo el catalejo con trípode. Subimos a la azotea. Y para que el portero nos tenga localizados coloco el artilugio en el pretil. Y observo una pareja de águilas perdiceras -Hieraetus fasciatus-. Especie recién descubierta en la zona. Cuento a Félix detalles de la destinataria del licor. Carlinga. Un mote quizá. Hembra que practica ese ritual erótico culinario llamado Bucardo Japonés. Escritora. Víctima de cruel enfermedad a las pocas semanas. Y en su lecho de muerte. No en Lo Rat Penat. Confiesa que ella es Teresa del Pó. Traductora al español de "Ossi di sepia". Sobrina del poeta ligur Eugenio Montale. En la otra secuencia también voy conduciendo. Salgo de Barcelona. Granvía. Plaza de España. Babilónicas Casas del Trapero. Y a mi lado Félix. Pero esta vez tomamos el desvío del aeropuerto. Y recogemos a dos muchachas que vienen de Madrid. Rutinaria velada. Comparativo recorrido turístico. Diagonal versus Castellana. Paseo de Gracia versus... No las vi más. Quedaron con Félix. Tres días después recibo una llamada. Una señora francesa desplazada a Madrid en comisión de servicio. Madre de una de las dos muchachas. Funcionaria del Ministerio del Interior de aquel país. Una misión. Un libro bilingüe. Antología de jóvenes poetas españoles. Dos poemas por barba. Y una introducción a los mismos. Una declaración de intenciones. Una declaración casi de intereses a cargo de cada poeta. Eso que luego se llamó Poética. Esa desafortunada 4ª acepción que recoge la Academia. Pero por primera vez puedo escribir sobre mí. Y ya entonces sé que cualquier discurso necesita de un buen encabezamiento. El mío anima el siguiente relato:
Truc Balán Mamarretí tiene, durante la infancia, un ruido en la cabeza. A los siete años, a raíz de una crisis de fe, el ruido muta a sacrílega cantinela, se mantiene así durante tres semanas y de golpe desaparece. Mas en plena guerra chipriota, navegando por el Mediterráneo en un buque de carga y pasaje, al echarse a dormir sobre unas lonas que cree amontonadas, aunque de hecho estén dispuestas para proteger algo, el ruido regresa; la vibración de la sala de máquinas se amplifica en el espacio vacío de cada una de las ocultas latas que en vez de tomate -como consta en la elegante litografía de G. de Andreis- contienen munición. En alta mar enloquece. La fábrica G. de Andreis en Badalona, de ladrillo rojo, azulejos y evocación vienesa, cierra a finales de los setenta y es convertida en escuela de sordomudos. Por esas cosas de la vida, Truc, ahora ya poeta, es contratado como maestro.
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El arquitecto Joan Amigó Barriga (1875-1958) construye en varias fases, entre 1906 y 1922, la fábrica de Badalona de la sociedad G. de Andreis. El edificio, conocido por "La Llauna" ("La Lata"), de aspecto claramente publicitario, se adorna con llamativos detalles gráficos en su fachada. La empresa se dedica, fundamentalmente, a la fabricación de envases decorados de hojalata para galletas y conservas vegetales. No obstante, el objeto más famoso producido por G. de Andreis, el tole litho de Dubonnet, procede de la factoría marsellesa EGDA -Etablissements Giacomo De Andreis- fundada por el genovés Giacomo de Andreis en 1922.

 

 

[Publicado el 17/3/2020 a las 11:43]

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Volar de nuevo

Vuelvo a las alturas. A una gran terraza. La que rodea una vivienda lujosa de la última planta de un imponente edificio. Me muevo con total desparpajo, conocedor del terreno, experto en el manejo de llaves y contraseñas. Dos niños ricos, pulidos, quizá uno de ellos yo mismo, el otro mi primo Gonzalo, se suman a la prospección, juntos recorremos el inabarcable enclave, inmenso, lleno de recovecos. Y en uno de ellos, en un saliente orientado al Sur, sin apenas antepecho, experimento de nuevo la necesidad de lanzarme a volar, la necesidad de regresar a esa etapa de mi vida, en la que, quizá por ansia de notoriedad, sobrevolaba planeando la rutinaria masa humana, e incluso, en algunas ocasiones, abordaba singladuras arriesgadas, aleteando con fuerza y recorriendo espacios considerables, para luego, al despertar, sentir un dolor agudo en los codos, en los hombros y en especial en el esternón, la quilla de las aves, donde se insertan los poderosos músculos pectorales que permiten mover con vigor las alas y mantener los brazos extendidos sin excesivo esfuerzo. Y, de repente, allí, en esa vasta azotea, la veo a ella, una mujer de rojo tumbada en una chaise longue, una mujer provista de unas maravillosas gafas de sol, las más bonitas que nunca viera, y me dirijo a ella no sé si para decirle que había estado a punto de volver a la práctica de vuelo y que ella, el hecho de descubrirla a ella, me había salvado, pues yo, de modo evidente, ya no era el mismo, había ganado peso, mucho peso, o, simplemente, para decirle que me encantaban sus gafas, su vestido rojo y su sonrisa fosilizada, común en los cadáveres delgados expuestos a la intemperie durante más de quince días.

 

[Publicado el 10/2/2020 a las 18:05]

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Construcción de un poema

Dispongo de tres sintagmas singulares para formar el armazón sobre el que construir un poema. Como acompañamiento otros sintagmas, de cosecha propia.  

 

El primero de los sintagmas singulares es ‘Tu hijo, acaso trapecista', que inicia el poema “La milagrosa” del libro Quién anda ahí de la poetisa cubana Ketty Blanco Zaldívar  (Guáimaro, 1984).

 

El segundo es ‘Sigo siendo un gregario, un vulturejo’ declaración escrita en un mensaje de facebook por el poeta Joaquín Fabrellas Jiménez (Jaén, 1975).

 

El tercero, ‘Simón, el delator del Tesoro', remite al Antiguo Testamento, al Segundo Libro de los Macabeos.

 

En cuanto al acompañamiento propongo 'muchacho tremendo, híbrido, visitante', 'agónico circense', 'gente sapiencial', 'ligures ungidos', 'simio impío', 'confusa muchedumbre', 'alada oveja', 'síntomas malos', 'Dositeo Espermio', 'territorios imaginarios', 'he sido una palabra en un libro', 'su aliento era plaga', 'musique d’ameublement' y 'obradores de la iniquidad'.

 

Ahora solo resta atinar; experiencia y fortuna.

 

[Publicado el 24/1/2020 a las 17:25]

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Foto autor

Biografía

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es poeta, narrador, filólogo y ornitólogo. Traductor, al español, de Flaubert (Trois contes), Claudel (L'Annonce faite à Marie), Tzara (L´Homme approximatif), Monod (Le Hasard et la Nécessité), Montale (Ossi di sepia). 

 

Bibliografía

Obra literaria:

 

De las condiciones humanas, Trimer, 1964
La hora oval, Ocnos, 1971
Cónsul, Península, 1987
Níquel, Mira, 2005
Ciudad propia. Poesía autorizada, Artemisa, 2006
El bestiario de Ferrer Lerín, Galaxia, 2007
Papur, Eclipsados, 2008
Fámulo, Tusquets, 2009
Familias como la mía, Tusquets, 2011
Gingival, Menoscuarto, 2012
Hiela sangre, Tusquets, 2013
Mansa chatarra, Jekyll & Jill, 2014
30 niñas, Leteradura, 2014
Chance Encounters and Waking Dreams, Michel Eyquem, 2016
Edad del insecto, S.D. Edicions, 2016
El primer búfalo, En picado, 2016
Ciudad Corvina, 21veintiúnversos, 2018
Besos humanos, Anagrama, 2018
Razón y combate, Ediciones imperdonables, 2018
Ferrer Lerín. Un experimento, Universidad de Málaga, 2018
Libro de la confusión, Tusquets, 2019
Arte Casual, Athenaica, 2019

 

Arte Casual (2019)

 

 

Libro de la confusión (2019)

  

 

Besos Humanos (2018)

 

 

Ciudad Corvina (2018)
Cuadernos 21V

 

 

 

Edad del insecto (2016)

 

Chance Encounters and Waking Dreams (2016)

 

El primer búfalo. Una antología alfabética (2016)

 

30 niñas (2014)

 

Mansa chatarra (2014)

 

Hiela sangre (2013)

 

Gingival (2012)  

 

 

Familias como la mía (2011)

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