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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 28 de febrero de 2017

 Blog de Francisco Ferrer Lerín

Inventarios

Volviendo a Otras inquisiciones nada hace suponer que la clasificación recogida en la enciclopedia Emporio celestial de conocimientos benévolos y que divide a los animales en a) pertenecientes al Emperador, b) embalsamados, c) amaestrados, d) lechones, e) sirenas, f) fabulosos, g) perros sueltos, h) incluidos en esta clasificación, i) que se agitan como locos, j) innumerables, k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l) etcétera, m) que acaban de romper el jarrón, n) que de lejos parecen moscas, sea consecuencia del título del inventario de Étienne-Gabriel Peignot Répertoire de Bibliographies Spéciales, Curieuses et Instructives, contenant la Notice raisonnée 1) des Ouvrages imprimés à petit nombre d'exemplaires, 2) des Livres dont on a tiré des exemplaires sur papier de couleur, 3) des Livres dont le texte est gravé, 4) des Livres qui ont paru sous le nom d'Ana (Paris. Renouard et Allais. 1810).

[Publicado el 13/11/2015 a las 19:17]

[Etiquetas: Borges, bibliofilia]

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Mánor

Avisa Borges en el ensayo “Sobre el Vathek de William Beckford”, recogido en Otras inquisiciones, que ‘hay un intraducible epíteto inglés, el epíteto uncanny, para denotar el horror sobrenatural’; pero Borges habla de significado. Con todos los respetos propongo otra palabra inglesa, el sustantivo manor, como muestra de horror aunque este venga por el significante. Y si escribo mánor, así con tilde, y si empleo la fonética española, supero, sin dificultad, los resultados –extraño, misterioso- que algunos atrevidos diccionarios atribuyen a uncanny. Mánor, su sólo sonido, conduce, sin recovecos, a oscuridad, y quizá a muerte.    

[Publicado el 11/11/2015 a las 18:03]

[Etiquetas: Borges, bibliofilia, léxico.]

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Partida de nacimiento

Hoy he tomado el aperitivo con el poeta Ferrer Lerín. Ha sido un encuentro casual. Yo volvía de la Gestoría González, de resolver unos asuntos de la herencia de mi padre, y al ver a Lerín sentado solo en la terraza de Casa Fau me he acercado a él con el ánimo de saludarle, sorprendiéndome a mí mismo por el atrevimiento, dado que apenas conocía al poeta (me lo presentaron en la boda de la hija de Rato). Lerín ha resultado encantador. Se acordaba de mí. Incluso ha entrado en detalles acerca del atuendo de mi señora en el evento romano. Ha llamado al camarero y me ha invitado a un Campari con patatas Lay’s onduladas, su alimento favorito. No ha parado de hablar, sobre literatura, aves y jugadas de póquer, y yo estaba embobado ante disquisiciones tan interesantes pero no dejaba de mirar de reojo a la gente para comprobar si era ya del dominio público mi amistad con semejante autoridad. De golpe, Lerín se ha callado y, tras echar un trago de vermú, me ha mirado a los ojos y, ceremonioso, ha dicho: “Ernesto (yo me llamo Enrique) voy a darte una primicia que te autorizo plasmes en tu periódico (no soy periodista, soy usurero)”. Han pasado unos segundos, que me han parecido eternos, y ha vuelto a la carga: “Sorprendido el médico de cabecera por la no correspondencia entre la edad que constaba en mi ficha y la edad que él me atribuía por mi excelente forma física, me animó a investigar mi partida de nacimiento.” Nuevo silencio (sabía que me tenía expectante) y, con voz profunda, ha continuado: “El médico estaba en lo cierto, la lectura de mi partida de nacimiento no era correcta, una mancha de tinta confundía al lector apresurado, yo no había nacido en 1942 sino en 1952. Tenía diez años menos”. A Ferrer Lerín se le ha iluminado el rostro. Me ha guiñado un ojo. Ha soltado una carcajada. Y ha pedido otra ronda. (Esta claro que no le importan los problemas que se le vienen encima si hace público el descubrimiento; una actualización biográfica que supondría la pérdida de la pensión, la anulación de su matrimonio, la devolución de medallas, el desprecio de los hijos. Le he aconsejado que no diga nada, que siga con su vida como si tal cosa, pero Lerín es un tipo legal y quiere estar en paz con su conciencia. Le he recomendado los servicios de la Gestoría González, muy eficientes).

[Publicado el 09/11/2015 a las 09:00]

[Etiquetas: Poesía, poeta, Casa Fau, Campari, póquer.]

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Profesor Solapas

Recibo carta del gran profesor Solapas que me anuncia la inmediata consecución, tras largo tiempo de encierro en su refugio pirenaico, de lo que parecía imposible: disponer de un folio que pueda intercalarse entre cualquiera de las páginas de un libro sin producir en la lectura de éste ningún sobresalto. Viajo a la Cerdaña y, en la finca de Covarriu, encuentro al sabio, sereno, a la sombra de un celentéreo. Dice, como disculpándose por haberme hecho acudir, que quizá no haya para tanto, que todavía anda enfrascado en la culminación de la primera etapa del trabajo. Ha escrito una novela, “Ónice”, con una página flotante: colocando la hoja suelta sobre la que uno elija, el documento no se desvirtúa, antes bien se consigue acrecentar la intensidad de la acción y la belleza de su gramática. Como digo, Solapas declara hallarse todavía en el comienzo de la faena. El proyecto, ambicioso, quiere proseguir con la redacción de un folio no sustitutivo, sí intercalable, una herramienta que actúe ‘además de’ y no ‘en vez de’, y lo quiere para una obra ajena, elegida al azar en la calígine de su biblioteca (y que ha resultado ser “La Figuranta” de León Frapié en versión de Cristóbal Litrán para la valenciana Prometeo). Luego, más adelante, quiere lograr una página flotante intercalable universal, válida para todos los libros, al menos para los publicados en nuestra lengua española. Y como remate, si Dios le concede salud y unos años más de vida, espera conseguir el códice perfecto, la empresa soñada, un texto depurado en el que cualquiera de sus páginas pueda ser movida, trasladada de principio a fin, de fin a principio, sin distorsión general alguna y que sólo plantearía un problema: no poder encuadernarse de modo convencional.          

[Publicado el 05/11/2015 a las 11:30]

[Etiquetas: Bibliofilia, edición, Cerdaña.]

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Vínculos

Acababa de pronunciar una conferencia en el Círculo Entomológico y permanecía aún sentado mientras dedicaba ejemplares de mi último libro cuando se aproximó una mujer de unos 37/38 años cuya carencia de atractivo era fruto de su pertenencia al tipo sudorosa menstrual. No esperó a que terminara mi labor firmadora y a muy poca distancia de mi oído susurró algo así como que varias personas del público comentaban el gran parecido existente entre ella y yo, y que incluso le habían llegado a preguntar si era mi hija. Al salir del Círculo varios amigos y conocidos me advirtieron de que una mujer de unos 37/38 años poco atractiva iba proclamando por la sala que era la hija del conferenciante. Llegué tarde al despacho y aunque cansado conecté el ordenador para ver si tenía correo y entre otros de escasa relevancia apareció el de una señora de Tarrasa de la que perdí la pista hará unos 37/38 años tras recibir una foto en la que se la veía con un recién nacido en brazos. Ahora dicha señora recordaba aquellos tiempos aportando numerosos detalles entre los que destacaba la confesión del gran amor que sintió por mí y el intento de acercamiento a mi familia acudiendo a la consulta de mi padre ginecólogo dentista. En una segunda tanda de sinceras declaraciones revelaba la sorpresa que le produjo el conocimiento de mi progenitor cuyas virtudes profesionales consideraba excelentes y cuyo aspecto físico resultaba muy parecido al mío pero superándolo ampliamente en atracción sexual directa. Luego enumeraba lugares de la ciudad de Barcelona que ella y yo habíamos compartido pero incurriendo en el error de incluir una garçonnière de la calle del Camp que nunca utilicé pese a poderle sustraer con facilidad las llaves a mi padre. No contesté al correo. No he sabido nada más de esa señora. Y en cuanto a mi hermana espero no volver a encontrarme jamás con un ser tan poco atractivo.      

[Publicado el 30/10/2015 a las 17:36]

[Etiquetas: Conferencia, entomología, familia.]

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En trance de difundirme. Me asocio a El Boomeran(g)

El abogado madrileño Antonio Erena Camacho me llama, casi de madrugada, para decir que mi web ha sido dinamitada. No es persona bromista por lo que corro a encender el ordenador y, efectivamente, compruebo, horrorizado, que la página en la que he vertido durante tantos meses mis pensamientos más profundos y mis imágenes más comprometedoras ha sido sustituida por una bandera tremulante y una musiquilla de consistencia musulmana. Consulto a mis informáticos. Alguien desde Turquía ha considerado que el título de mi libro Papur, cuya foto de la cubierta he colgado en mi web, constituye una burla a Abdullah Papur, héroe nacional, idolatrado intérprete de sentidas canciones. Mis informáticos proponen cambiar de soporte; un blog es la herramienta apropiada. Lo inauguramos el 9 de febrero de 2008 confundiendo fotografía y pintura:
 
 
 
 
 
Y ahora, he de decir, que el dispositivo está dando muy buenos resultados; ha logrado conformar el tipo de texto, en extensión y cadencia, que quiero para mis relatos. Además su inmediatez, la posibilidad de colocar ilustraciones y, a veces, su interactividad, lo convierten en la herramienta adecuada. Cuando Basilio Baltasar Cifre me invita a participar en El Boomeran(g) siento una sensación curiosamente similar a la que sentí al descubrir la bandera y la musiquilla; algo va a cambiar. Quizá la oferta colegiada no sea mi fuerte pero, desde luego, obliga a la superación ante tan brillante competencia. Intentaré calibrar la naturaleza de los contenidos, que mis inclinaciones non sanctas no me lleven a cometer excesos de los que pueda arrepentirme.   

[Publicado el 28/10/2015 a las 10:32]

[Etiquetas: Web, blog, relatos, excesos.]

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Foto autor

Biografía

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es poeta, narrador, filólogo y ornitólogo. Traductor, al español, de Flaubert (Trois contes), Claudel (L'Annonce faite à Marie),  Tzara (L´Homme approximatif), Monod (Le Hasard et la Nécessité), Montale (Ossi di sepia). Ha publicado los siguientes libros de poesía: De las condiciones humanas (Trimer, 1964), La hora oval (Ocnos, 1971), Cónsul (Península, 1987), Ciudad propia (Artemisa, 2006), Fámulo (Tusquets, 2009) y Hiela sangre (Tusquets, 2013). Es autor de una novela, Níquel (Mira, 2005), reeditada y ampliada en 2011 por Tusquets bajo el título Familias como la mía, de El Bestiario de Ferrer Lerín (Galaxia Gutenberg, 2007), de un libro de bibliofilias, facsímiles y artículos titulado Papur (Eclipsados, 2008), así como de la antología de relatos breves Gingival (Menoscuarto, 2011). En 2014 Jekyll & Jill ha publicado la selección de materiales oníricos, Mansa chatarra, y Leteradura el libro de retratos literarios, 30 niñas.

Hoy vive en Jaca dedicado a la literatura.

Obras asociadas

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