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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 25 de noviembre de 2020

 Francisco Ferrer Lerín

Licores

imagen descriptiva

   
Se superponen dos secuencias. A menudo tengo esa visión. Voy conduciendo. Salgo de Barcelona. Granvía. Plaza de España. Babilónicas Casas del Trapero. Y a mi lado Félix de Azúa. Con mi amigo Félix de Azúa 57 años atrás. Ambos aún sin compromiso político. Volcados pues en la lectura, en la escritura, en el cine. Pero esa mañana no vamos de librerías. Dejamos el desvío del aeropuerto. Y en plena autopista de Castelldefels. En un tramo cubano de grandes árboles y garitos de mala muerte iniciamos una violenta discusión. Félix ha descubierto la botella de María Brizardo. Una botella colocada en la bandeja que queda frente a las piernas del copiloto. Y a Félix de Azúa en aquellos tiempos aún no le habían crecido las piernas. Quiero decir que no se le habían desarrollado del todo. Y la presencia de la botella es tomada como una afrenta. Un señalamiento a su precariedad. Aunque el pretexto para el enfrentamiento dialéctico se sustancia en su preferencia por otra bebida. Licor 43. Llegamos al destino. Ahí acaba la querella. Los apartamentos Lo Rat Penat. En la Urbanización Poal. En el Macizo de Garraf. En el término de Sitges. Y allí el portero. Miembro de la Liga anti Sodomía. Tipo rudo nacido en esa comarca angosta que rodea la ciudad de Reus. Patria de los mayores blasfemadores. Y tras dejar la botella en la cocina. Salimos raudos para evitar suspicacias. Abro el maletero del coche. Cojo el catalejo con trípode. Subimos a la azotea. Y para que el portero nos tenga localizados coloco el artilugio en el pretil. Y observo una pareja de águilas perdiceras -Hieraetus fasciatus-. Especie recién descubierta en la zona. Cuento a Félix detalles de la destinataria del licor. Carlinga. Un mote quizá. Hembra que practica ese ritual erótico culinario llamado Bucardo Japonés. Escritora. Víctima de cruel enfermedad a las pocas semanas. Y en su lecho de muerte. No en Lo Rat Penat. Confiesa que ella es Teresa del Pó. Traductora al español de "Ossi di sepia". Sobrina del poeta ligur Eugenio Montale. En la otra secuencia también voy conduciendo. Salgo de Barcelona. Granvía. Plaza de España. Babilónicas Casas del Trapero. Y a mi lado Félix. Pero esta vez tomamos el desvío del aeropuerto. Y recogemos a dos muchachas que vienen de Madrid. Rutinaria velada. Comparativo recorrido turístico. Diagonal versus Castellana. Paseo de Gracia versus... No las vi más. Quedaron con Félix. Tres días después recibo una llamada. Una señora francesa desplazada a Madrid en comisión de servicio. Madre de una de las dos muchachas. Funcionaria del Ministerio del Interior de aquel país. Una misión. Un libro bilingüe. Antología de jóvenes poetas españoles. Dos poemas por barba. Y una introducción a los mismos. Una declaración de intenciones. Una declaración casi de intereses a cargo de cada poeta. Eso que luego se llamó Poética. Esa desafortunada 4ª acepción que recoge la Academia. Pero por primera vez puedo escribir sobre mí. Y ya entonces sé que cualquier discurso necesita de un buen encabezamiento. El mío anima el siguiente relato:
Truc Balán Mamarretí tiene, durante la infancia, un ruido en la cabeza. A los siete años, a raíz de una crisis de fe, el ruido muta a sacrílega cantinela, se mantiene así durante tres semanas y de golpe desaparece. Mas en plena guerra chipriota, navegando por el Mediterráneo en un buque de carga y pasaje, al echarse a dormir sobre unas lonas que cree amontonadas, aunque de hecho estén dispuestas para proteger algo, el ruido regresa; la vibración de la sala de máquinas se amplifica en el espacio vacío de cada una de las ocultas latas que en vez de tomate -como consta en la elegante litografía de G. de Andreis- contienen munición. En alta mar enloquece. La fábrica G. de Andreis en Badalona, de ladrillo rojo, azulejos y evocación vienesa, cierra a finales de los setenta y es convertida en escuela de sordomudos. Por esas cosas de la vida, Truc, ahora ya poeta, es contratado como maestro.
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El arquitecto Joan Amigó Barriga (1875-1958) construye en varias fases, entre 1906 y 1922, la fábrica de Badalona de la sociedad G. de Andreis. El edificio, conocido por "La Llauna" ("La Lata"), de aspecto claramente publicitario, se adorna con llamativos detalles gráficos en su fachada. La empresa se dedica, fundamentalmente, a la fabricación de envases decorados de hojalata para galletas y conservas vegetales. No obstante, el objeto más famoso producido por G. de Andreis, el tole litho de Dubonnet, procede de la factoría marsellesa EGDA -Etablissements Giacomo De Andreis- fundada por el genovés Giacomo de Andreis en 1922.

 

 

[Publicado el 17/3/2020 a las 11:43]

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Volar de nuevo

Vuelvo a las alturas. A una gran terraza. La que rodea una vivienda lujosa de la última planta de un imponente edificio. Me muevo con total desparpajo, conocedor del terreno, experto en el manejo de llaves y contraseñas. Dos niños ricos, pulidos, quizá uno de ellos yo mismo, el otro mi primo Gonzalo, se suman a la prospección, juntos recorremos el inabarcable enclave, inmenso, lleno de recovecos. Y en uno de ellos, en un saliente orientado al Sur, sin apenas antepecho, experimento de nuevo la necesidad de lanzarme a volar, la necesidad de regresar a esa etapa de mi vida, en la que, quizá por ansia de notoriedad, sobrevolaba planeando la rutinaria masa humana, e incluso, en algunas ocasiones, abordaba singladuras arriesgadas, aleteando con fuerza y recorriendo espacios considerables, para luego, al despertar, sentir un dolor agudo en los codos, en los hombros y en especial en el esternón, la quilla de las aves, donde se insertan los poderosos músculos pectorales que permiten mover con vigor las alas y mantener los brazos extendidos sin excesivo esfuerzo. Y, de repente, allí, en esa vasta azotea, la veo a ella, una mujer de rojo tumbada en una chaise longue, una mujer provista de unas maravillosas gafas de sol, las más bonitas que nunca viera, y me dirijo a ella no sé si para decirle que había estado a punto de volver a la práctica de vuelo y que ella, el hecho de descubrirla a ella, me había salvado, pues yo, de modo evidente, ya no era el mismo, había ganado peso, mucho peso, o, simplemente, para decirle que me encantaban sus gafas, su vestido rojo y su sonrisa fosilizada, común en los cadáveres delgados expuestos a la intemperie durante más de quince días.

 

[Publicado el 10/2/2020 a las 18:05]

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Construcción de un poema

Dispongo de tres sintagmas singulares para formar el armazón sobre el que construir un poema. Como acompañamiento otros sintagmas, de cosecha propia.  

 

El primero de los sintagmas singulares es ‘Tu hijo, acaso trapecista', que inicia el poema “La milagrosa” del libro Quién anda ahí de la poetisa cubana Ketty Blanco Zaldívar  (Guáimaro, 1984).

 

El segundo es ‘Sigo siendo un gregario, un vulturejo’ declaración escrita en un mensaje de facebook por el poeta Joaquín Fabrellas Jiménez (Jaén, 1975).

 

El tercero, ‘Simón, el delator del Tesoro', remite al Antiguo Testamento, al Segundo Libro de los Macabeos.

 

En cuanto al acompañamiento propongo 'muchacho tremendo, híbrido, visitante', 'agónico circense', 'gente sapiencial', 'ligures ungidos', 'simio impío', 'confusa muchedumbre', 'alada oveja', 'síntomas malos', 'Dositeo Espermio', 'territorios imaginarios', 'he sido una palabra en un libro', 'su aliento era plaga', 'musique d’ameublement' y 'obradores de la iniquidad'.

 

Ahora solo resta atinar; experiencia y fortuna.

 

[Publicado el 24/1/2020 a las 17:25]

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Vuelven los bíbaros

Se extraña Eugenio Fernández Sánchez en su artículo "El castor en España: especie autóctona ibérica”, publicado a raíz de la reintroducción en 2002 del gran roedor en los límites de La Rioja con Navarra, de que la población peninsular, relativamente abundante hasta el siglo V y que quizá se mantuviera en enclaves favorables hasta entrado el XIX, no haya dejado huella toponímica, aunque la cita quijotesca en el episodio del yelmo de Mambrino pudiera llevar a creer que los castores fueran comunes coetáneos de Miguel de Cervantes. La explicación quizá radique en que los castores, perseguidos hasta su exterminio por su carne, por su piel y, en especial, por el castóreo, sustancia olorosa apreciada en farmacia y perfumería, no eran conocidos por el paisanaje a través del culto ‘castor' sino por los castizos ‘befre’ y 'bíbaro', y por ahí hemos de buscar la huella toponímica, donde existieran ecosistemas idóneos para la especie, en el Duero y en el Ebro. Esta primavera prometo hablar con los viejos pastores castellanos y aragoneses, a ver si surge, de esas privilegiadas memorias, algún microtopónimo revelador.   

 

[Publicado el 17/12/2019 a las 17:29]

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Nada es inocuo

Barcelona. Junio de 1976. Conduzco mi Opel por la calle Aribau camino de casa. El semáforo en rojo, del cruce con Diagonal, me permite oír la conversación entre los ocupantes del coche situado en paralelo, a mi izquierda; un padre de mediana edad, con aspecto de ginecólogo, y su hijo adolescente. Manifiesta el chico su extrañeza ante el cambio que se está produciendo en los rótulos de las calles y tiendas, una fulgurante catalanización que su padre desdramatiza diciendo que es una moda, sin duda pasajera, e incluso divertida; en particular celebran el chocante resultado obtenido tras la mutación onomástica del ahora oxímoron “Pere Pérez" que luce ufano en la puerta de un comercio. El padre tiene la suerte de fallecer, en 1989, y no ser testigo del estado en que queda su hijo, en otoño de 2019, tras impactarle en un ojo el pedrusco lanzado por el descendiente de alguno de aquellos divertidos mutantes. Nada es inocuo en el lenguaje. Ni el uso de “nacionalismo" en vez de "regionalismo" aplicado a una entidad administrativa que nunca fue nación sino región, ni el empleo de la toponimia local desdeñando los exónimos, ni la invasión de sonido extraños, sibilantes por ejemplo, ni, desde luego, la traducción a formas propias de hablas regionales de los nombres de persona e incluso de nombres comunes, nada, de todo esto, es inocuo, nada surge como una moda o un capricho de algún iluminado, surge formando parte de un plan que se lleva gestando desde hace décadas para el aniquilamiento, mediante la minusvaloración, de la lengua española, único signo posible de diferencia a esgrimir por los que anhelan la sustitución del concepto “España" por varios otros, los que se esconden tras etiquetas como “bable", “fabla”, “galego", “català", “panocho”, “euskara”, "valencià”, "ibicenc”, y un largo y atrabiliario rosario.        

[Publicado el 29/11/2019 a las 16:43]

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La estepa o quizá el desierto

He visto de nuevo la colina desnuda, la ladera estéril coronada por un resalte rocoso, y no ha sido durante un sueño sino en una secuencia de Hasta que llegó su hora, en ese plano general en el que miles de obreros se afanan en colocar vías de tren y Henry Fonda se aproxima pausado a Charles Bronson que talla una figurita de madera. Sé que, no lejos de allí, existe un cruce de carreteras en el que yo detenía el coche y buscaba una indicación que nadie puso; me perdía, aprendía el concepto de extravío, de soledad. Una carretera recién y mal terminada, mal peraltada, con abombamientos y blandones, una carretera de asfalto gris que no se diferenciaba, al atardecer, de las ralas y desdibujadas cunetas. La visión de hoy, cinematográfica y real, no remeda el vigor de las imágenes soñadas, imágenes que no regresarán (ya no queda tiempo), como nunca regresaron la pareja de águilas perdiceras posadas en un promontorio y aquellos huesos de cabra calcinados por el sol, esparcidos en el fondo de una vaguada polvorienta. Pensé entonces: ¿hubo aquí alguna vez rebaños, hubo gente, hubo aves? Me dijeron que la razón del sueño radicaba en mi pasión ornitológica, en la búsqueda constante de grandes especies necrófagas; pero hoy pienso que esa no era la razón, que el sueño, que la sucesión de esos sueños, era fruto de la conciencia de que ese paisaje, y mi misma vida, culminaban su término.

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Libro de la confusión (2019) 

[Publicado el 30/10/2019 a las 09:30]

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Tarde de otoño

Siento especial debilidad por el libro Duchamp en España (2009), de Pilar Parcerisas, tanto por el texto como por las fotografías y, en general, por la edición de Siruela. Sin embargo, hoy, sábado 12 de octubre de 2019, mi valoración de la obra se ha venido abajo; recorría La Huerta de El Manazas observando la concentración de milanos reales en un dormidero cuando, al apartarme del camino, casi tropiezo con un urinario, oculto entre la hierba, pegado al muro norte de las ruinas de una paridera. Duchamp estuvo aquí, me he dicho, quiso mantener en reserva una copia ante la posible pérdida o rotura y, también, ante la segura negativa de Elsa von Freytag de regalarle otra. Quizá, he pensado, hable con Parcerisas y con Siruela, podría chantajearles, amenazarles con difundir el carácter incompleto del libro, pero no lo haré, prefiero obtener dinero con la venta en China del preciado objeto. Y, entonces, lo que parecía imposible, aumentar aún más mi dicha, ha sucedido, he hallado en la cuneta, resplandeciente gracias a los últimos rayos de sol, una bolsa de 250 gramos de Colines de la marca Auchan, un producto excelente que voy a dividir, la mitad para mí, como tentempié, y la otra mitad para echar en el tejadillo del cobertizo del huerto de las monjas benedictinas, contiguo a mi casa, donde gorriones, urracas y tórtolas turcas, acuden a comer los restos de nuestros desayunos.   

 

[Publicado el 13/10/2019 a las 09:40]

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Juego de palabras

En estos días de gota fría, fervorosamente retitulada con el acrónimo DANA por las catalanísimas mujeres del tiempo (o mejor será llamarlas señoras del tiempo), surge de nuevo el discurso de la “limpieza” de los ríos (ese disparate que anima a destruir los bosques de ribera que aminoran la fuerza del agua) propugnando la construcción de muros para proteger los bloques de viviendas, los polígonos industriales, las instalaciones deportivas, las urbanizaciones y los campos de cultivo que, fruto de la especulación y de la política de hechos consumados, se instalan en los cauces y demás zonas inundables; muros canalizadores, emblema del concepto “infraestuctura gris”, que encajonan el flujo incrementando su velocidad, su peligrosidad, y que a menudo acaban destruidos y arrastrados. Pues bien, si empleamos para “juego” la décima acepción del diccionario de la Academia, ‘conjunto formado por un determinado número de ciertas cosas similares y para un mismo finque suelen ir juntas o usarse juntas’[juego de llaves], incluiremos, junto a “limpiar” (las riberas de los ríos), otros dos términos de siniestro significado: “sanear” y “curar”. Para "sanear", desecar, es oportuno traer a colación su paradigma, la Ley de 27 de julio de 1918 de desecación y saneamiento de lagunas, marismas y terrenos pantanosos promovida por el entonces Ministro de Fomento, el inefable Francisco Cambó, fundador de la Liga Regionalista, prefiguradora de Convergencia. Y para "curar"  (tratar los olivos con letales productos químicos) tener presentes sus consecuencias: la conversión del olivar en un desierto biológico. Limpiar, sanear, curar, la tríada devastadora.  

[Publicado el 14/9/2019 a las 16:25]

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Torrijos

Entre los enclaves de interés ornítico cercanos a mi domicilio destaca el entorno del puente de Torrijos, frecuentado, en esta época del año, por numerosas rapaces en migración. Desde el interior del coche, situado de modo estratégico en el tramo que se conserva de la vieja carretera, llevo a cabo dos de mis prácticas favoritas, observar el comportamiento de las aves y observar el comportamiento de los humanos. Así, compruebo que la estupidez no tiene límites, al tiempo que un ejemplar de aguililla calzada (Hieraaetus pennatus) planea junto a un ejemplar de abejero europeo (Pernis apivorus). Me refiero a ver cómo los ciclistas se juegan la vida, desafiantes y ufanos, circulando en paralelo por la carretera, que aunque es nueva no dispone apenas de arcén, mientras los horribles niños de los turistas desprecian y humillan a sus pobres padres que les hablaron durante meses de las maravillosas vacaciones que, en familia, iban a disfrutar en el Pirineo. Ahora, en concreto, contemplo un paso, majestuoso, de milanos negros camino de su cuarteles de invierno y, cuando los pierdo, al rebasar la cresta del cerro de Rapitán, presto atención a un grupo de adolescentes que con envases de Yogur Activia bombardean un Mercedes que, lo que son las cosas, pertenece a un profesor emérito cuyo eje argumental, en la conferencia a la que asistí, no era otro que fomentar la natalidad para, de este modo, resolver todos los males de nuestra endeble sociedad.       

[Publicado el 04/9/2019 a las 09:06]

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Presentación singular

Inicia Borges el relato "Sobre el Vathek de William Beckford", incluido en Otras inquisiciones, diciendo que Wilde atribuye a Carlyle la siguiente broma: ‘una biografía de Miguel Ángel que omitiera toda mención de las obras de Miguel Ángel’. Pues bien, Carlos Jiménez Arribas, tras la presentación de Ciudad propia. Poesía autorizada, el jueves 8 de febrero de 2006 en la librería Central del Raval de la ciudad de Barcelona, comentó que ‘nunca había participado, ni asistido, a la presentación de un poemario en la que no se leyera algún poema’. En la presentación, además de Jiménez Arribas y el autor, intervinieron Félix de Azúa, Javier Ozón Górriz y Ulises Ramos, este último representando a Artemisa Ediciones. Una aproximación a lo acontecido en dicho acto lo relata Feingeschliffen en su blog: ‘Ayer (...) tuvo lugar la presentación del libro Ciudad propia. Poesía autorizada, de Francisco Ferrer Lerín (...) que recopila los tres volúmenes de poesía escritos por Ferrer Lerín a lo largo de su vida. (...) Un orador tan fino como Félix de Azúa, amigo personal de Ferrer lerín, prefirió leer su intervención, cosa que sólo hace cuando su admiración por obra y autor son excepcionales. El acto fue muy barcelonés, todos se conocían y saludaban, los jóvenes llevaban gafas de pasta, las jóvenes eran realmente guapas, las mayores eran realmente feas y vestían muy modernas y Joan de Sagarra (que no saludó a nadie al entrar ni al salir) se sentó en la primera fila. Francisco Ferrer Lerín es un maestro de las palabras y, como habrá notado quien le haya leído, tiene un sentido del humor sensacional. Tras las alabanzas que le dedicaron los tres presentadores, el escritor pasó simplemente a relatar un par de hilarantes anécdotas vividas hace muchos años y que, si aparentemente muy poco o nada tenían que ver con la poesía, sí que tenían que ver con ella en la singularidad de su mente.

 

 

 

[Publicado el 04/8/2019 a las 09:40]

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Foto autor

Biografía

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es poeta, narrador, filólogo y ornitólogo. Traductor, al español, de Flaubert (Trois contes), Claudel (L'Annonce faite à Marie), Tzara (L´Homme approximatif), Monod (Le Hasard et la Nécessité), Montale (Ossi di sepia). 

 

Bibliografía

Obra literaria:

De las condiciones humanas, Trimer, 1964
La hora oval, Ocnos, 1971
Cónsul, Península, 1987
Níquel, Mira, 2005
Ciudad propia. Poesía autorizada, Artemisa, 2006
El bestiario de Ferrer Lerín, Galaxia, 2007
Papur, Eclipsados, 2008
Fámulo, Tusquets, 2009
Familias como la mía, Tusquets, 2011
Gingival, Menoscuarto, 2012
Hiela sangre, Tusquets, 2013
Mansa chatarra, Jekyll & Jill, 2014
30 niñas, Leteradura, 2014
Chance Encounters and Waking Dreams, Michel Eyquem, 2016
Edad del insecto, S.D. Edicions, 2016
El primer búfalo, En picado, 2016
Ciudad Corvina, 21veintiúnversos, 2018
Besos humanos, Anagrama, 2018
Razón y combate, Ediciones imperdonables, 2018
Ferrer Lerín. Un experimento, Universidad de Málaga, 2018
Libro de la confusión, Tusquets, 2019
Arte Casual, Athenaica, 2019
Cuaderno de campo, Contrabando, 2020

Grafo Pez, Libros de la resistencia, 2020

 

Grafo Pez (2020)

 

Cuaderno de campo (2020)  

 

 

Arte Casual (2019)

 

 

Libro de la confusión (2019)

  

 

Besos Humanos (2018)

 

 

Ciudad Corvina (2018)
Cuadernos 21V

 

 

 

Edad del insecto (2016)

 

Chance Encounters and Waking Dreams (2016)

 

El primer búfalo. Una antología alfabética (2016)

 

30 niñas (2014)

 

Mansa chatarra (2014)

 

Hiela sangre (2013)

 

Gingival (2012)  

 

 

Familias como la mía (2011)

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