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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 28 de octubre de 2020

 Francisco Ferrer Lerín

Festina Lente

imagen descriptiva

Llegan a la vez, a mi domicilio, Festina Lente, un volumen de 64 páginas y pequeño formato publicado fuera de colección por Libros de la Resistencia en el pasado abril, y el número 886 de la revista Ínsula, correspondiente al actual mes de octubre.

Transcribo el texto de la contracubierta del libro: "Festina Lente (Apresúrate despacio) es un proverbio latino comentado por Erasmo de Rotterdam pero también es, sobre todo, un elogio a la figura de Aldo Manuzio como impresor, quien había comenzado a utilizar dicho proverbio, junto con el grabado de la figura de un delfín enroscándose en un ancla, como marca de la calidad y de la autenticidad de sus libros".

En el ejemplar de Ínsula destaca el artículo "Áncora y Delfín: Josep Pla y Miguel Delibes; sin prisa, pero sin pausa", firmado por Joaquim Parellada, que supone un concienzudo repaso a la historia de la editorial Áncora y Delfín y a la de la librería homónima, ambas entidades radicadas en la ciudad de Barcelona.

Y para mejorar el grado de coincidencias en torno al famoso emblema, decir que, al producirse la llamada del cartero avisando que la revista no entraba en el buzón, yo me hallaba en plena labor investigadora, acerca de la frontera entre emblemática y literatura, en el tratado De la mano de Artemia, de la académica Aurora Egido Martínez, que publicara en Palma de Mallorca, en 2004, José Juan de Olañeta de Fernández Grande, al que ofrecí, en aquellos años, con la intermediación de Aurora, el manuscrito de mi Bestiario, proyecto que fue rechazado y que, por circunstancias en extremo azarosas, terminó en Galaxia Gutenberg donde consigió el Premio Nacional a la Edición, afamado hito que llevó al editor, Joan Riambau, a invitarme a comer en su restaurante favorito, Azpiolea, en la barcelonesa calle Casanova, en la izquierda del Ensanche, donde, más que el marmitaco, me sorprendió el reloj de pulsera que llevaba Joan, un Festina cuadrado de acero que le había regalado su padre al concluir el bachillerato.

[Publicado el 16/10/2020 a las 11:20]

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Cambios

Nuevo cambio en mi partida de nacimiento. Tras la fecha http://www.elboomeran.com/blog-post/2454/16705/francisco-ferrer-lerin/partida-de-nacimiento/ se suma ahora el nombre de pila; Francisco de Sales es el que consta en el documento pero, después de la experiencia vivida este mediodía, he decidido sustituirlo por Francisco de Asís. 

 

Avanzaba por un barbecho, con una gran bolsa de plástico repleta de despojos cárnicos, alimento para aves necrófagas, cuando un grupo de ellas, catorce buitres leonados, se ha posado en el punto exacto en el que acostumbro a dejar la carne y, mirándome con rostro en extremo afable, han ayudado a reventar la bolsa, anudada de forma excesiva y, tirando de las piltrafas que aparecían, han resuelto la dura labor en pocos segundos, mientras otros congéneres llegaban formando una nerviosa y ruidosa rueda en torno a mi persona. Vacía la bolsa, doblada para llevarla al coche, terminada la pitanza, los buitres se han apartado para facilitarme el paso, al tiempo que esbozaban una sonrisa de agradecimmiento y ensayaban un respetuoso saludo de despedida. 

 

Además, pienso que el cambio de nombre evitará los chascos que se llevan amigos y acreedores cuando todos los años me felicitan el 4 de octubre, día del santo umbro.

 

[Publicado el 10/10/2020 a las 09:39]

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Error

Me pidieron un texto para el catálogo de la exposición FERRER LERÍN. UN EXPERIMENTO que, organizada por la Universidad de Málaga, se instaló en su Vicerrectorado desde el 4 de octubre de 2018 al 4 de enero de 2019. Escribí pues un texto, un poema, en el que jugaba, en la segunda y en la tercera estrofa, con las palabras “Patz” y “Pazt”, creyendo que la segunda era parte del nombre de un personaje real, el niño neoyorquino asesinado Etan Kalil Pazt pero, ahora, dos años más tarde, releyendo el poemario Los muertos y los vivos de la californiana Sharon Olds, encuentro el poema “El chico desaparecido” dedicado a ese niño, que resulta no llamarse “Pazt” sino “Patz”, invalidándose así el sentido del cambio, de la diferencia, que intentaba conseguir. ¿Qué hacer?, no puedo destruir los catálogos que circulan por ahí y, sobre todo, no puedo parar las máquinas de la imprenta que, justo en este instante, imprimen mi nuevo libro Grafo Pez, que contiene el poema.   

 

 

 La Palabra

 

 

Sabía que La Palabra estaba cerca

que iba a alcanzar la consecución de La Palabra

La Palabra que todo lo significara

La Palabra compuesta por monemas habituales

pero tan endiabladamente dispuestos

que burlaran cualquier combinación

 

cualquier resultado conocido

 

por avanzado que fuera.

 

 

Conseguí “Patz” el 24 de noviembre

pero vinieron de Michoacán

para advertirme

que ellos conocían Pátzcuaro

que algunos vivían en Pátzcuaro

que algunos nacieron en Pátzcuaro

comprendí que no cabía demora

que La Palabra se escabullía

se escabulliría si no la completaba

e incluso si no retorcía los fonemas ya dispuestos.

 

Conseguí “Pazt” el 6 de enero

nadie rechistó entonces

como en silencio de óbito se callaron las alarmas

iba ya por buen camino

pero un judío africano se acordó de algo muy grave

que hubo una vez un Pazt

Etan Kalil Pazt fue el niño neoyorquino muerto

oficialmente desaparecido

pese a que su imagen risueña

nos acosara obstinada

desde los cartones de leche.

 

Así que apresuré el paso por el mercado de abastos

añadíría partículas perdidas

contenidas en los alaridos de los vendedores de fruta

“Craii” me pareció oportuna

“Suii” aún más necesaria.

 

En la primavera culminé el trabajo

en una carpeta de asbesto llevaba el folio soñado

La Palabra escrita con tinta de nuez moscada

La Palabra que servía para nombrar a los peces del lago

a todos las especies de peces

a los frutos de los árboles del restaño

a las aves de las charcas del estero

a los sacerdotes y chacineros

al sangrador, al capitán, al intendente

y también al asesino de mis padres

el que luego lo sería de mis hermanos

a mí mismo pues

aunque entonces anduviera preocupado

por saber si los clérigos podrían torear

en aquel verano de protésicos y plagas.

 

Los gusanos quilométricos

y la mutilación de miembros como homicidio parcial

también se incluyeron en el significado

todo lo valioso residía en La Palabra

la labor

como el trabajo de los agrimensores de Olmedo

fue relativamente fácil

adoraba La Palabra

la compartía en las redes

quizá fuera por eso

o por la costumbre inveterada en mi familia

la costumbre de hablar y no callar

que La Palabra se fue perdiendo

encogía

al final sólo quedó un resto

nada de importancia

una sombra

que nadie ya quería

quedó sólo esa cosa laxa

esa cosa de materia fea

que ustedes pronto adivinan.

 

[Publicado el 28/9/2020 a las 15:10]

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Lo de siempre

He oído contar varias veces a Félix de Azúa, seguro del éxito de la revelación, que al rey Don Juan Carlos, durante un solemne acto en una embajada, al sacar el pañuelo de uno de los bolsillos del pantalón, le cayó un boleto de la Primitiva al suelo. Ahora veo que Wikipedia, en la página dedicada a Vicente Gil García, médico personal de Francisco Franco entre 1937 y 1974, no duda en señalar, como indicador de su proximidad al Caudillo, que echaban la quiniela juntos, detalle fundamental en la biografía del doctor Gil García, mucho más importante que el hecho de que fuera él quien revelara a los servicios de inteligencia norteamericanos los pormenores de las lesiones sufridas por Franco en el accidente de caza de 1961 y quien le diagnosticara cáncer de colon en 1974, motivo por el cual fue fulminantemente apartado por el Marqués de Villaverde. Sumidos en el pavor de la pandemia, formamos, en pleno verano, extensas colas a la puerta de los estancos que ya venden números de la lotería de Navidad, y lo hacemos respetando, quizá sólo en este caso, las cómicas medidas de seguridad impuestas por el gobierno, no sea que cuando nos toque el gordo nos pille agonizando en una uci.

[Publicado el 08/9/2020 a las 08:47]

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Chinos circulares

Hará unos veranos estaba plácidamente sentado escuchando a La Baronesa en un recital en el Casino Principal de Jaca cuando un acceso de tos me obligó a levantarme y a abandonar la sala. Luego, por no molestar más, no me atreví a ocupar de nuevo mi plaza y al ver a mi amigo Santi, algo apartado, instalado en un sillón de mimbre, me dirigí hacia él, lo saludé en voz muy baja, y tomé asiento en otro sillón, de igual material, situado a pocos metros. Terminó el concierto y, al levantarme, noté como se rasgaban mis gastados pantalones chinos debido al mal estado del mimbre, prácticamente roto. No le dije nada a Santi y, de hecho, esos pantalones, remendados más o menos por la asistenta Azucena, los mantuve en uso, quizá no para actos sociales pero sí para ir al monte, durante varios años. Anoche Santi y su mujer, Sarita, vinieron a casa a cenar acompañados por la hermana de Sarita, Antonia, y su marido Eladio José. No trajeron vino, ni postre, trajeron dos pantalones chinos, uno con la etiqueta de la tintorería y que me queda algo estrecho, aunque seguro que luego dará de sí, y el otro, que me queda perfecto, con sorpresa añadida en los bolsillos: dos monedas de un euro y un puñado de servilletas de papel limpias. Era la primera vez que los santis venían a cenar a casa pero pienso invitarlos más veces, así recompongo el armario.  

[Publicado el 30/8/2020 a las 15:40]

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A las cornejas les gustan los macarrones

En mayo de 2018 trasladé mi residencia al hotel Muerte y Occipucio. Se trata de un establecimiento familiar, situado en la falda del monte Caspolino, en el que dispongo de una amplia suite, casi un apartamento. Durante los veranos, siempre incómodos, el hotel sufre una drástica transformación al dividirse en dos secciones, una, llamada Supremacistas, destinada a vascos y catalanes, y otra, llamada Maquetos y Charnegos, destinada a habitantes de las otras regiones españolas. En ese periodo, desayuno, como y ceno en mi suite, y las salidas al exterior las realizo a través de un pasillo, un pasadizo de cuando el hotel era una casa palacio fortificada, y que lleva directamente al garaje. Es Tilde, la gobernanta, quien, en exclusiva, se encarga de mis cuidados; limpia, hace la cama y sirve la mesa, situada junto al gran ventanal que da al norte, a las Praderías de Juan el Guarnicionero, en las que abundan las aves córvidas y algún busardo ratonero. Ella, Tilde, siguiendo mis indicaciones, recoge de la cocina diversos restos cárnicos que disemina por las praderías para el consumo de urracas (Pica pica), cornejas (Corvus corone), cuervos (Corvus corax), milanos reales (Milvus milvus) y buitres leonados (Gyps fulvus), y hacer así más interesantes mis observaciones ornitológicas desde la terraza. Ayer descubrí, que en un descuido del cocinero, se echaron, mezclados con restos de pollo al ajillo, unos macarrones hervidos, y cuál sería mi sorpresa al ver que eran devorados con fruición por una familia de cornejas compuesta por dos adultos y dos jóvenes del año. Desgraciadamente, el mecánico que pone a punto el motor de mi silla de ruedas ha anunciado su visita a la misma hora en que echarán de nuevo macarrones, lo que no me permitirá, hoy, comprobar si ese hábito trófico se ha consolidado.

[Publicado el 15/8/2020 a las 09:42]

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Monocultivo

He vuelto al Paraíso pero lo he hallado muerto. Un paraíso, un enclave llamado Puente Ascara que ofreció a ornitólogos y naturalistas, durante las décadas de los sesenta a los ochenta, la posibilidad de alcanzar, si no la gloria, un sustituto muy cercano a ella. Un enclave que en los noventa empezó a peligrar y que en el presente siglo ha alcanzado la degradación absoluta. Puente Ascara, sobre el río Aragón, y su monte contiguo, Paco Mondano ("paco", "pac", "bac", “obac”, “obaga", serie de nombres no latinos que de oeste a este equivalen a “umbría"), feudo indiscutible de las aves rapaces diurnas; una ladera montana densamente arbolada en la que nidificaban milanos reales, milanos negros, águilas culebreras, águilas calzadas, ratoneros, abejeros, azores, gavilanes y, en un pequeño cortado rocoso, una pareja de alimoches. Los necrófagos disponían de comida en los pequeños muladares emplazados en los barrancos de los cercanos cerros testigo, y las aves depredadoras conseguían sus presas en los carrascales de las tierras de pasto. Mas llegó el turismo, ese monocultivo, esa forma de prostitución que vende su cuerpo, que vende el paisaje, aquí no a los bárbaros del norte como en las playas, pero sí a las hordas esquiadoras que destrozan los prados alpinos para practicar esa actividad infantil de deslizarse montaña abajo y que exigen autovías y rotondas para llegar cuanto antes a las pistas y regresar cuanto antes a sus hogares para ver el fútbol del domingo. Y a la par que el turismo, surgió la histeria higienista, la eliminación de la ganadería, molesta para los nuevos habitantes de las rehabilitados y pulcras casas de los pueblos, eliminación que se compensó implantando la agricultura subvencionada e industrial, la que esparce productos químicos y rotura carrascales, setos y sotos para facilitar la labor de tractores y cosechadoras. Sólo faltaba la crisis de las vacas locas, que no fue episódica, que aún mantiene clausurados los grandes muladares para que prospere el negocio montado en torno a la recogida de los cadáveres de las reses que, por ejemplo, en la región aragonesa se centraliza en la ciudad de Zaragoza desde donde parten flotas de camiones que recorren cientos de quilómetros a la búsqueda de los cuerpos que antes desaparecían en minutos gracias a los buitres y otros carroñeros, y que ahora, mientras llegan o no llegan a recogerlos, se depositan en contenedores de plástico, rivales en cuanto a efluvios de los camiones que recogen sus contenidos. Cuentan que incluso una gallina, si por desgracia fallece, requiere de ese servicio puerta a puerta, no gratuito por cierto. Y, cerrando el círculo comercial, esa laxo pero fluido desfile turístico supersticioso del Camino de Santiago, que aunque no mueve millones, sí permite que los viejos senderos y caminos se adornen de basura y heces.

[Publicado el 02/8/2020 a las 16:54]

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Gran hurto

Soy Wanda Lopetegui, ladrona de bolsos. Los que me conocen aseguran que lo más femenino de mi comportamiento es el volcado, sobre la cama, del contenido de los bolsos recién sustraídos. Así no es de extrañar que cuando el botín resulte numeroso sea difícil establecer una relación entre contenidos y continentes. Sin embargo ayer, un documento, de tres hojas grapadas, fue fácil de relacionar, gracias al nombre y apellidos de una de las personas citadas, con uno de los DNI del botín, aunque no con otros objetos. El documento, de inusitado interés, iba a suponer un brusco y espectacular cambio de rumbo en mi existencia. 

 

“En Zaragoza, a quince de octubre de dos mil dos. Ante el notario XXX del Ilustre Colegio de esta Capital, comparece Doña Consuelo Balbín Gracia, Duquesa de La Peñaza, mayor de edad, viuda, vecina de Chodes (Zaragoza), Camino de la Cantera, 27, con DNI XX.XXX.XXX, para manifestar que es viuda de Don Pablo Sánchez de Espliego y Caracortada, fallecido en Toledo el día 15 de noviembre de dos mil uno y que ante la posibilidad de que pudiera fallecer o quedar incapacitada antes de que la transmisión de la herencia de su esposo quedara concluida, y no queriendo que su hija María Jesús, nacida el 16 de marzo de 1958, pudiera perjudicar a sus hermanos, declara, Doña Consuelo, que una de sus hijas, María Jesús, no es hija de su marido, Pablo Sánchez de Espliego y Caracortada, sino de Pedro Enrique de la Calle y Belío, diplomático, ya fallecido.”

 

 

Sin problemas, gracias al DNI me personé en el domicilio de María Jesús Sánchez de Espliego y Balbín para ofrecer mis servicios. Yo iba a ser la nieta del jornalero al que se le encargó echar en un muladar el cuerpo de la niña, fallecida a los tres días del parto, fruto de la ilícita relación entre Consuelo y Pedro Enrique, nacida meses antes que María Jesús. Mientras que ella, la injuriada, sería fruto legítimo, hija matrimonial, con todos los derechos, de Consuelo y Pablo, disuelta la relación adúltera al conocerse el primer embarazo, el ilegítimo. A cambio, pasarían a ser de mi propiedad Los Cabrales de la Cueva del Estiércol, El Rincón de la Cañada del Vasallo y El Hato de Tierra Muerta, todo en la provincia de Cuenca, y, también, algunas obras de arte, como un par de estampas de Goya y un Greuze moderadamente libertino.  

[Publicado el 21/7/2020 a las 09:16]

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Domesticidad

En el viaje de Mahoma a lomos del equino Al-Borak sorprenden dos detalles entrañables, domésticos. El primero, que el profeta, en el trascendental momento en el que se le aparece el ángel Gabriel, esté en casa de su primo. El segundo, la argucia narrativa que permite calibrar la velocidad del viaje, entre La Meca y el Séptimo Cielo, y retorno, mediante una confidencia: la ansiedad de Mahoma, durante el tremendo trayecto, por regresar cuanto antes ya que el ángel al salir de casa del primo rozó con el extremo de un ala un servicio lleno de orines, volcándolo, y el profeta no quiere que se derramen por completo.

[Publicado el 04/7/2020 a las 05:55]

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29 más

El documento se titula “Pruebas con gallinas en corona junto río Gas”. Consta de 24 folios escritos a mano y se guarda en una carpeta amarilla. Abarca el periodo comprendido entre el 19 de enero y el 23 de marzo de 1991. Trata sobre el vertido y diseminación de gallinas muertas en una corona (nombre local de las mesetas de no gran extensión) cercana a la Huerta del Manazas, en el término municipal de Jaca. La finalidad del trabajo es conocer el comportamiento trófico de las aves necrófagas ante un número abundante de gallinas muertas tiradas en un lugar no habitual. Se realizan cinco descargues. Espaciados. En total 259 unidades. La carpeta ha aparecido, junto a otras muchas relacionadas con la ornitología, dentro del cajón inferior de una de las viejas cómodas de la vivienda desocupada que utilizo como almacén. Toda una sorpresa. No recordaba la existencia de la carpeta ni siquiera la actividad a la que hace referencia el estudio. Un estudio realizado hace 29 años y que, dada mi actual edad, no permite una proyección a futuro de igual magnitud. Resulta evidente que en ese futuro no podré sorprenderme. Pero quizá haya alguien que sí se sorprenda. Alguien de mi sangre que aún no ha visto la luz.  

[Publicado el 14/6/2020 a las 09:23]

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Foto autor

Biografía

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es poeta, narrador, filólogo y ornitólogo. Traductor, al español, de Flaubert (Trois contes), Claudel (L'Annonce faite à Marie), Tzara (L´Homme approximatif), Monod (Le Hasard et la Nécessité), Montale (Ossi di sepia). 

 

Bibliografía

Obra literaria:

De las condiciones humanas, Trimer, 1964
La hora oval, Ocnos, 1971
Cónsul, Península, 1987
Níquel, Mira, 2005
Ciudad propia. Poesía autorizada, Artemisa, 2006
El bestiario de Ferrer Lerín, Galaxia, 2007
Papur, Eclipsados, 2008
Fámulo, Tusquets, 2009
Familias como la mía, Tusquets, 2011
Gingival, Menoscuarto, 2012
Hiela sangre, Tusquets, 2013
Mansa chatarra, Jekyll & Jill, 2014
30 niñas, Leteradura, 2014
Chance Encounters and Waking Dreams, Michel Eyquem, 2016
Edad del insecto, S.D. Edicions, 2016
El primer búfalo, En picado, 2016
Ciudad Corvina, 21veintiúnversos, 2018
Besos humanos, Anagrama, 2018
Razón y combate, Ediciones imperdonables, 2018
Ferrer Lerín. Un experimento, Universidad de Málaga, 2018
Libro de la confusión, Tusquets, 2019
Arte Casual, Athenaica, 2019
Cuaderno de campo, Contrabando, 2020

Grafo Pez, Libros de la resistencia, 2020

 

Grafo Pez (2020)

 

Cuaderno de campo (2020)  

 

 

Arte Casual (2019)

 

 

Libro de la confusión (2019)

  

 

Besos Humanos (2018)

 

 

Ciudad Corvina (2018)
Cuadernos 21V

 

 

 

Edad del insecto (2016)

 

Chance Encounters and Waking Dreams (2016)

 

El primer búfalo. Una antología alfabética (2016)

 

30 niñas (2014)

 

Mansa chatarra (2014)

 

Hiela sangre (2013)

 

Gingival (2012)  

 

 

Familias como la mía (2011)

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