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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 14 de octubre de 2019

 Blog de Francisco Ferrer Lerín

Tarde de otoño

Siento especial debilidad por el libro Duchamp en España (2009) de Pilar Parcerisas, tanto por el texto como por las fotografías y, en general, por la edición de Siruela. Sin embargo, hoy, sábado 12 de octubre de 2019, mi valoración de la obra se ha venido abajo; recorría La Huerta de El Manazas observando la concentración de milanos reales en un dormidero cuando, al apartarme del camino, casi tropiezo con un urinario, oculto entre la hierba, pegado al muro norte de las ruinas de una paridera. Duchamp estuvo aquí, me he dicho, quiso mantener en reserva una copia ante la posible pérdida o rotura y, también, ante la segura negativa de Elsa von Freytag de regalarle otra. Quizá, he pensado, hable con Parcerisas y con Siruela, podría chantajearles, amenazarles con difundir el carácter incompleto del libro, pero no lo haré, prefiero obtener dinero con la venta en China del preciado objeto. Y, entonces, lo que parecía imposible, aumentar aún más mi dicha, ha sucedido, he hallado en la cuneta, resplandeciente gracias a los últimos rayos de sol, una bolsa de 250 gramos de Colines de la marca Auchan, un producto excelente que voy a dividir, la mitad para mí, como tentempié, y la otra mitad para echar en el tejadillo del cobertizo del huerto de las monjas benedictinas, contiguo a mi casa, donde gorriones, urracas y tórtolas turcas, acuden a comer los restos de muestros desayunos.   

 

[Publicado el 13/10/2019 a las 11:40]

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Juego de palabras

En estos días de gota fría, fervorosamente retitulada con el acrónimo DANA por las catalanísimas mujeres del tiempo (o mejor será llamarlas señoras del tiempo), surge de nuevo el discurso de la “limpieza” de los ríos (ese disparate que anima a destruir los bosques de ribera que aminoran la fuerza del agua) propugnando la construcción de muros para proteger los bloques de viviendas, los polígonos industriales, las instalaciones deportivas, las urbanizaciones y los campos de cultivo que, fruto de la especulación y de la política de hechos consumados, se instalan en los cauces y demás zonas inundables; muros canalizadores, emblema del concepto “infraestuctura gris”, que encajonan el flujo incrementando su velocidad, su peligrosidad, y que a menudo acaban destruidos y arrastrados. Pues bien, si empleamos para “juego” la décima acepción del diccionario de la Academia, ‘conjunto formado por un determinado número de ciertas cosas similares y para un mismo finque suelen ir juntas o usarse juntas’[juego de llaves], incluiremos, junto a “limpiar” (las riberas de los ríos), otros dos términos de siniestro significado: “sanear” y “curar”. Para "sanear", desecar, es oportuno traer a colación su paradigma, la Ley de 27 de julio de 1918 de desecación y saneamiento de lagunas, marismas y terrenos pantanosos promovida por el entonces Ministro de Fomento, el inefable Francisco Cambó, fundador de la Liga Regionalista, prefiguradora de Convergencia. Y para "curar"  (tratar los olivos con letales productos químicos) tener presentes sus consecuencias: la conversión del olivar en un desierto biológico. Limpiar, sanear, curar, la tríada devastadora.  

[Publicado el 14/9/2019 a las 18:25]

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Torrijos

Entre los enclaves de interés ornítico cercanos a mi domicilio destaca el entorno del puente de Torrijos, frecuentado, en esta época del año, por numerosas rapaces en migración. Desde el interior del coche, situado de modo estratégico en el tramo que se conserva de la vieja carretera, llevo a cabo dos de mis prácticas favoritas, observar el comportamiento de las aves y observar el comportamiento de los humanos. Así, compruebo que la estupidez no tiene límites, al tiempo que un ejemplar de aguililla calzada (Hieraaetus pennatus) planea junto a un ejemplar de abejero europeo (Pernis apivorus). Me refiero a ver cómo los ciclistas se juegan la vida, desafiantes y ufanos, circulando en paralelo por la carretera, que aunque es nueva no dispone apenas de arcén, mientras los horribles niños de los turistas desprecian y humillan a sus pobres padres que les hablaron durante meses de las maravillosas vacaciones que, en familia, iban a disfrutar en el Pirineo. Ahora, en concreto, contemplo un paso, majestuoso, de milanos negros camino de su cuarteles de invierno y, cuando los pierdo, al rebasar la cresta del cerro de Rapitán, presto atención a un grupo de adolescentes que con envases de Yogur Activia bombardean un Mercedes que, lo que son las cosas, pertenece a un profesor emérito cuyo eje argumental, en la conferencia a la que asistí, no era otro que fomentar la natalidad para, de este modo, resolver todos los males de nuestra endeble sociedad.       

[Publicado el 04/9/2019 a las 11:06]

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Presentación singular

Inicia Borges el relato "Sobre el Vathek de William Beckford", incluido en Otras inquisiciones, diciendo que Wilde atribuye a Carlyle la siguiente broma: ‘una biografía de Miguel Ángel que omitiera toda mención de las obras de Miguel Ángel’. Pues bien, Carlos Jiménez Arribas, tras la presentación de Ciudad propia. Poesía autorizada, el jueves 8 de febrero de 2006 en la librería Central del Raval de la ciudad de Barcelona, comentó que ‘nunca había participado, ni asistido, a la presentación de un poemario en la que no se leyera algún poema’. En la presentación, además de Jiménez Arribas y el autor, intervinieron Félix de Azúa, Javier Ozón Górriz y Ulises Ramos, este último representando a Artemisa Ediciones. Una aproximación a lo acontecido en dicho acto lo relata Feingeschliffen en su blog: ‘Ayer (...) tuvo lugar la presentación del libro Ciudad propia. Poesía autorizada, de Francisco Ferrer Lerín (...) que recopila los tres volúmenes de poesía escritos por Ferrer Lerín a lo largo de su vida. (...) Un orador tan fino como Félix de Azúa, amigo personal de Ferrer lerín, prefirió leer su intervención, cosa que sólo hace cuando su admiración por obra y autor son excepcionales. El acto fue muy barcelonés, todos se conocían y saludaban, los jóvenes llevaban gafas de pasta, las jóvenes eran realmente guapas, las mayores eran realmente feas y vestían muy modernas y Joan de Sagarra (que no saludó a nadie al entrar ni al salir) se sentó en la primera fila. Francisco Ferrer Lerín es un maestro de las palabras y, como habrá notado quien le haya leído, tiene un sentido del humor sensacional. Tras las alabanzas que le dedicaron los tres presentadores, el escritor pasó simplemente a relatar un par de hilarantes anécdotas vividas hace muchos años y que, si aparentemente muy poco o nada tenían que ver con la poesía, sí que tenían que ver con ella en la singularidad de su mente.

 

 

 

[Publicado el 04/8/2019 a las 11:40]

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Postcuervo

 

 

El libro Cuervo, de Boria Sax, permite utilizar sintagmas para construir nuevos textos; estrategia ya empleada en el apartado Paleografías del poemario Fámulo. En el primer texto, Oreb, el resultado, aleatorio, es claramente profético; avisa de la mayor amenaza para Occidente, la explosión demográfica humana en África y Asia, y su correlato; las invasiones. En el segundo, Edad Moderna, se modifica levemente un párrafo y se citan dos anacronismos.

 

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Oreb

 

Un hombre, Oreb, se convierte en cuervo, un hombre que camina sin rumbo en busca de un lugar donde fundar su reino y que quizá ve en el pájaro el esplendor de la destrucción, el método exacto para evocar una sensación de asombro, la paciencia exacta para aguardar a que pase la época del ser humano. Alguien dice entonces que ese hombre es uno de los invasores, un adelantado de los invasores, hombres con cabeza de cuervo procedentes de las montañas, demonios sin fuego, seres nublados que viven con fortaleza y aplastan a sus enemigos, y que, aunque graznan en el umbral de los palacios, sangran igual que sangra el lobo y sangra el hombre, y así, en ese momento y de ese modo, se agota la jerarquía y entra la muerte en el mundo.

 

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Edad Moderna

 

Igual que los europeos antes de la Edad Moderna, los nativos americanos tampoco distinguían de forma clara entre el cuervo y la corneja. (Podriamos fijar el inicio de la Edad Moderna en el momento en que Europa aprende a distinguir ambas especies) En la Hoya de Huesca creen que la corneja es la hembra del cuervo y le llaman “cuerva". En el Campo de Jaca llaman “cuervo” tanto a la corneja como al cuervo y no los diferencian ni sonora ni visualmente.

[Publicado el 15/7/2019 a las 19:45]

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Mámparas

 

Parroquianos endomingados pontifican en la taberna Lupercio en pleno aperitivo, vermú casero y banderillas Gilda, sobre la etología de dos especies orníticas, una de interés cinegético y culinario, la chocha perdiz –Scolopax rusticola-, y otra de interés ambiental y paisajístico, el cernícalo vulgar –Falco tinnunculus-, que recibe, a nivel local, provincial e incluso regional, el nombre de 'esparvel', siendo 'becada' el nombre generalizado en el caso de Scolopax rusticola, todo ello con sus variantes prosódicas. El erudito Pierre Albret ya fue testigo, hace bastantes años, del ejercicio de esa alambicada práctica aragonesa que es la ultracorreción; escribía Albret: “Conscientes las clases más culturalizadas del repudio a los esdrújulos que se atribuye secularmente a los aragoneses, optan por acentuar de ese modo cualquier palabra de aspecto señorial o de significado poco definido. De hecho, una tienda de artículos de menaje anuncia la venta de MÁMPARAS y, en amena conversación con los huéspedes del hotel, he podido oír GRÁNITO, HIPÓTECA, MALÁBARES y PEPSÍCOLA, palabras pronunciadas con la satisfacción que produce saberse escuchado”. Pues ahora, aquí, en la taberna Lupercio, se está produciendo una cruel dicotomía: los jornaleros, los cazadores de a pie, los gitanos, hablan de “becadas" y “esparveles"; los señoritos de alguna tierra, los monteros, los gerentes de supermercado, hablan, ufanos, de “bécadas” y “espárveles”.

 

[Publicado el 06/7/2019 a las 17:41]

[Etiquetas: Ornitología, filología.]

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¿Es la simetría una exigencia de carácter burgués?

Al hilo de Entre la inspiración y el proyecto. La zona intermedia, de Jesús Martínez Clarà, mi actual libro de cabecera, surge un comentario sobre el modo de colgar los trapos de cocina. Señalo la dificultad, la prevención, casi el dolor, en las fases del proceso de avance y entrada en la cocina ante el posible espectáculo de dos trapos colgados asimétricamente en los tres ganchos situados junto al frigorífico. El desasosiego, la perentoria necesidad de colgarlos “bien” (un gancho libre en medio), anula cualquier satisfacción posterior; además existe el temor de que en unos minutos vuelvan a estar agrupados (a derecha o izquierda, da igual) dejando un gancho libre en uno de los extremos. Leo compulsivamente a Jesús Martínez a la búsqueda de consuelo.

“En los grabados de los libros del monje benedictino del SXV Basilii Valentin (...) como en toda la iconografía alquímica, la simetría marcada por la relación entre dos ámbitos: arriba y abajo, derecha e izquierda, crea una similitud entre unas coordenadas espaciales que se convierten en un pilar hermético repleto de claves y sujetas a todo tipo de interpretaciones. (...) El antiguo concepto griego de simetría alcanza una cota alta, una cima en los mosaicos y mausoleos paleocristianos de Rávena y Bizancio. (...) En estos mosaicos actúan dos tipos de mimesis: una horizontal en la propia distribución de las figuras en el espacio, y otra vertical reflejo de la divinidad en el mundo. (...) Una estética de lo asimétrico sería impensable en las etapas fundamentales de la historia del arte occidental (...) sin embargo caeríamos en una negación de principios científicos y estéticos al no reconocer el papel de algunos argumentos que cuestionan el papel exclusivo del ideal de simetría. La naturaleza ofrece modelos de conducta (...) que no están sujetos a la mimesis, ni a la simetría. (...) En el arte chino o japonés la habitación del té se considera la casa de la asimetría. (...) El tema central es pues la fricción, la lucha o la aceptación de la perturbación que nos pueden crear los agentes asimétricos.”   

[Publicado el 09/6/2019 a las 17:26]

[Etiquetas: Formas artísticas.]

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Culinaria

El canónigo penitenciario Anselmo Allepuz Monviedro asestó el bofetón más enorme que jamás se haya dado en la provincia, quizá porque impresionar favorablemente a los demás es el empeño fundamental de nuestras vidas. Hablo del rutilante oidor, montaraz canónigo penitenciario, al que en ese día, 26 de julio de 1992, le quedaban justo tres años de vida. Andaba yo entonces preocupado por el descenso en la calidad de nuestras Croquetas Bajo Imperio, las que nos dieran merecida fama, crujientes, en su punto de sal y aceite, elaboradas con carne sabrosa y restauradora, y que ahora, quizá por un cambio en el proveedor, estaban dejando de gustar a nuestra parroquia. Fui al encuentro de Anselmo, que atendía en Villa Lorenza, yo buscaba consejo y nadie como él disponía de un catálogo fiable de carniceros de primera clase. Dijo que el médico y escritor valenciano Jaume Roig (comienzos del XV –1478), en su novela Spill (1460, también llamada Llibre de les Dones), incluye un pasaje en el que unas cocineras parisinas elaboran pasteles con ingredientes humanos: “En hun pastis, / capolat, trit, / d’om cap de dit / hi fon trobat. / Ffon molt torbat / qui·l conegue; / reguonegue / que y trobaria: / mes hi havia / un cap d’orella. / Carn de vedella / creyem menjassem / ans que y trobassem / l’ungla y el dit / tros mig partit. / Tots lo miram / he arbitram / carn d’om çert era. / La pastiçera, / ab dos aydans / – ffilles ja grans –, / era fornera /  he tavernera. / Dels que y venien, / alli bevien, / alguns mataven, / carn capolaven, / ffeyen pastells, / he dels budells / ffeyen salsiçes / o llonguaniçes / del mon pus fines.” [En un pastel, / troceado, triturado, / un extremo de dedo humano / fue hallado. / Quedó turbado / quien lo encontró; / sospechó / que otras cosas encontraría: / también había / un trozo de oreja. / Carne de ternera / creíamos comer/ aunque descubriéramos / la uña y su dedo / medio partidos. / Lo miramos / convenimos / que ciertamente carne humana era. / La pastelera, / con dos ayudantes / -mozas crecidas-, / era panadera / y tabernera. / De los que venían, / y allí bebían, / algunos mataban, / sus carnes troceaban, / hacían pasteles, / y de los intestinos / preparaban salchichas/ o longanizas / de este mundo las más finas.]

 

[Publicado el 14/5/2019 a las 11:30]

[Etiquetas: Gastronomía]

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Títulos

A veces la profesión periodística se toma un respiro en su rutina y se interesa por materias no habituales en el programa de preguntas. Fue un tal Miravete, así dijo que se llamaba aunque luego apostilló que así era como le llamaban, quien, sentado frente a mí, al otro lado de una mesa imitación mármol, y cuando parecía que la entrevista había finalizado, soltó algo como "¿y los títulos, son suyos o los pone el editor?", para después, al contestarle que era míos, aventurar “¿de dónde salen?”. Precisamente esa noche, el sueño, que se había iniciado dentro de unos límites de normalidad, o sea que el escenario era la elevada meseta de reducida superficie batida por el viento Norte y mi acompañante la muchacha deportista de andares rudos, el sueño, digo, al avanzar las horas, fatigados ambos, doloridos los brazos y el esternón después de haber volado, ahora de pie introduciendo los equipos en el maletero del coche, el sueño cambió de registro, noté que Armenia, así se llamaba la muchacha, carecía de su cotidiana silueta sicalíptica para aproximarse a la androginia, superarla, y quedar anclada en las formas longilíneas, asténicas, de mi hermano Antonio. Más tarde, al dejar el camino de tierra y deslizarnos por la comarcal A-1602, noté que la voz meliflua de Antonio se convertía en otra, ronca, no sé si impostada, la propia de un individuo malcarado como el que me apuntaba con una pistola. Al despertar, comprobé que se me había hecho tarde, el periodista vendría a eso de las diez y, antes, yo debía escribir el sueño, además carecía de título apropiado; pensé, mientras cruzaba el cementerio del enemigo, que quizá “Criaturas híbridas” no estaría mal del todo.     

[Publicado el 07/4/2019 a las 11:26]

[Etiquetas: Sueños.]

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Cuestionamiento de la guapeza

En el mercado del descrédito y del delirio despunta la valoración de los calificativos referidos a los rasgos físicos e intelectuales de la persona humana. “Inteligente", aplicado a los futbolistas cuando ejecutan un regate, “valiente" como sinónimo de infatigable y, sobre todo, “guapo”, repetido hasta la saciedad por los comentaristas de las fotografías publicadas en las redes sociales, en especial en Facebook. Hombres y mujeres de catadura cavernícola, viscosos neonatos, impúberes de mulares belfos, novias inmensas embutidas en trajes blancos de corte pachanguero, comulgantes acromegálicos, bañistas de carnes desbordadas, ancianos de geriátrico suburbial candidatos urgentes a residir en un nicho, todos, todos son calificados de guapos; ¡qué guapa¡, ¡qué guapo!, ¡guapísimos!, ¡la más guapa!, ¡siempre guapísima!, ¡el nene guapo! Da ganas de comprar una radial, y emprenderla. 

[Publicado el 01/4/2019 a las 17:09]

[Etiquetas: Sociedad, ]

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Foto autor

Biografía

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es poeta, narrador, filólogo y ornitólogo. Traductor, al español, de Flaubert (Trois contes), Claudel (L'Annonce faite à Marie),  Tzara (L´Homme approximatif), Monod (Le Hasard et la Nécessité), Montale (Ossi di sepia). Ha publicado los siguientes libros de poesía: De las condiciones humanas (Trimer, 1964), La hora oval (Ocnos, 1971), Cónsul (Península, 1987), Ciudad propia (Artemisa, 2006), Fámulo (Tusquets, 2009) y Hiela sangre (Tusquets, 2013). Es autor de una novela, Níquel (Mira, 2005), reeditada y ampliada en 2011 por Tusquets bajo el título Familias como la mía, de El Bestiario de Ferrer Lerín (Galaxia Gutenberg, 2007), de un libro de bibliofilias, facsímiles y artículos titulado Papur (Eclipsados, 2008), así como de la antología de relatos breves Gingival (Menoscuarto, 2011). En 2014 Jekyll & Jill ha publicado la selección de materiales oníricos, Mansa chatarra, y Leteradura el libro de retratos literarios, 30 niñas.

Hoy vive en Jaca dedicado a la literatura.

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