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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 22 de agosto de 2019

 Blog de Francisco Ferrer Lerín

Presentación singular

Inicia Borges el relato "Sobre el Vathek de William Beckford", incluido en Otras inquisiciones, diciendo que Wilde atribuye a Carlyle la siguiente broma: ‘una biografía de Miguel Ángel que omitiera toda mención de las obras de Miguel Ángel’. Pues bien, Carlos Jiménez Arribas, tras la presentación de Ciudad propia. Poesía autorizada, el jueves 8 de febrero de 2006 en la librería Central del Raval de la ciudad de Barcelona, comentó que ‘nunca había participado, ni asistido, a la presentación de un poemario en la que no se leyera algún poema’. En la presentación, además de Jiménez Arribas y el autor, intervinieron Félix de Azúa, Javier Ozón Górriz y Ulises Ramos, este último representando a Artemisa Ediciones. Una aproximación a lo acontecido en dicho acto lo relata Feingeschliffen en su blog: ‘Ayer (...) tuvo lugar la presentación del libro Ciudad propia. Poesía autorizada, de Francisco Ferrer Lerín (...) que recopila los tres volúmenes de poesía escritos por Ferrer Lerín a lo largo de su vida. (...) Un orador tan fino como Félix de Azúa, amigo personal de Ferrer lerín, prefirió leer su intervención, cosa que sólo hace cuando su admiración por obra y autor son excepcionales. El acto fue muy barcelonés, todos se conocían y saludaban, los jóvenes llevaban gafas de pasta, las jóvenes eran realmente guapas, las mayores eran realmente feas y vestían muy modernas y Joan de Sagarra (que no saludó a nadie al entrar ni al salir) se sentó en la primera fila. Francisco Ferrer Lerín es un maestro de las palabras y, como habrá notado quien le haya leído, tiene un sentido del humor sensacional. Tras las alabanzas que le dedicaron los tres presentadores, el escritor pasó simplemente a relatar un par de hilarantes anécdotas vividas hace muchos años y que, si aparentemente muy poco o nada tenían que ver con la poesía, sí que tenían que ver con ella en la singularidad de su mente.

 

 

 

[Publicado el 04/8/2019 a las 11:40]

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Postcuervo

 

 

El libro Cuervo, de Boria Sax, permite utilizar sintagmas para construir nuevos textos; estrategia ya empleada en el apartado Paleografías del poemario Fámulo. En el primer texto, Oreb, el resultado, aleatorio, es claramente profético; avisa de la mayor amenaza para Occidente, la explosión demográfica humana en África y Asia, y su correlato; las invasiones. En el segundo, Edad Moderna, se modifica levemente un párrafo y se citan dos anacronismos.

 

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Oreb

 

Un hombre, Oreb, se convierte en cuervo, un hombre que camina sin rumbo en busca de un lugar donde fundar su reino y que quizá ve en el pájaro el esplendor de la destrucción, el método exacto para evocar una sensación de asombro, la paciencia exacta para aguardar a que pase la época del ser humano. Alguien dice entonces que ese hombre es uno de los invasores, un adelantado de los invasores, hombres con cabeza de cuervo procedentes de las montañas, demonios sin fuego, seres nublados que viven con fortaleza y aplastan a sus enemigos, y que, aunque graznan en el umbral de los palacios, sangran igual que sangra el lobo y sangra el hombre, y así, en ese momento y de ese modo, se agota la jerarquía y entra la muerte en el mundo.

 

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Edad Moderna

 

Igual que los europeos antes de la Edad Moderna, los nativos americanos tampoco distinguían de forma clara entre el cuervo y la corneja. (Podriamos fijar el inicio de la Edad Moderna en el momento en que Europa aprende a distinguir ambas especies) En la Hoya de Huesca creen que la corneja es la hembra del cuervo y le llaman “cuerva". En el Campo de Jaca llaman “cuervo” tanto a la corneja como al cuervo y no los diferencian ni sonora ni visualmente.

[Publicado el 15/7/2019 a las 19:45]

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Mámparas

 

Parroquianos endomingados pontifican en la taberna Lupercio en pleno aperitivo, vermú casero y banderillas Gilda, sobre la etología de dos especies orníticas, una de interés cinegético y culinario, la chocha perdiz –Scolopax rusticola-, y otra de interés ambiental y paisajístico, el cernícalo vulgar –Falco tinnunculus-, que recibe, a nivel local, provincial e incluso regional, el nombre de 'esparvel', siendo 'becada' el nombre generalizado en el caso de Scolopax rusticola, todo ello con sus variantes prosódicas. El erudito Pierre Albret ya fue testigo, hace bastantes años, del ejercicio de esa alambicada práctica aragonesa que es la ultracorreción; escribía Albret: “Conscientes las clases más culturalizadas del repudio a los esdrújulos que se atribuye secularmente a los aragoneses, optan por acentuar de ese modo cualquier palabra de aspecto señorial o de significado poco definido. De hecho, una tienda de artículos de menaje anuncia la venta de MÁMPARAS y, en amena conversación con los huéspedes del hotel, he podido oír GRÁNITO, HIPÓTECA, MALÁBARES y PEPSÍCOLA, palabras pronunciadas con la satisfacción que produce saberse escuchado”. Pues ahora, aquí, en la taberna Lupercio, se está produciendo una cruel dicotomía: los jornaleros, los cazadores de a pie, los gitanos, hablan de “becadas" y “esparveles"; los señoritos de alguna tierra, los monteros, los gerentes de supermercado, hablan, ufanos, de “bécadas” y “espárveles”.

 

[Publicado el 06/7/2019 a las 17:41]

[Etiquetas: Ornitología, filología.]

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¿Es la simetría una exigencia de carácter burgués?

Al hilo de Entre la inspiración y el proyecto. La zona intermedia, de Jesús Martínez Clarà, mi actual libro de cabecera, surge un comentario sobre el modo de colgar los trapos de cocina. Señalo la dificultad, la prevención, casi el dolor, en las fases del proceso de avance y entrada en la cocina ante el posible espectáculo de dos trapos colgados asimétricamente en los tres ganchos situados junto al frigorífico. El desasosiego, la perentoria necesidad de colgarlos “bien” (un gancho libre en medio), anula cualquier satisfacción posterior; además existe el temor de que en unos minutos vuelvan a estar agrupados (a derecha o izquierda, da igual) dejando un gancho libre en uno de los extremos. Leo compulsivamente a Jesús Martínez a la búsqueda de consuelo.

“En los grabados de los libros del monje benedictino del SXV Basilii Valentin (...) como en toda la iconografía alquímica, la simetría marcada por la relación entre dos ámbitos: arriba y abajo, derecha e izquierda, crea una similitud entre unas coordenadas espaciales que se convierten en un pilar hermético repleto de claves y sujetas a todo tipo de interpretaciones. (...) El antiguo concepto griego de simetría alcanza una cota alta, una cima en los mosaicos y mausoleos paleocristianos de Rávena y Bizancio. (...) En estos mosaicos actúan dos tipos de mimesis: una horizontal en la propia distribución de las figuras en el espacio, y otra vertical reflejo de la divinidad en el mundo. (...) Una estética de lo asimétrico sería impensable en las etapas fundamentales de la historia del arte occidental (...) sin embargo caeríamos en una negación de principios científicos y estéticos al no reconocer el papel de algunos argumentos que cuestionan el papel exclusivo del ideal de simetría. La naturaleza ofrece modelos de conducta (...) que no están sujetos a la mimesis, ni a la simetría. (...) En el arte chino o japonés la habitación del té se considera la casa de la asimetría. (...) El tema central es pues la fricción, la lucha o la aceptación de la perturbación que nos pueden crear los agentes asimétricos.”   

[Publicado el 09/6/2019 a las 17:26]

[Etiquetas: Formas artísticas.]

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Culinaria

El canónigo penitenciario Anselmo Allepuz Monviedro asestó el bofetón más enorme que jamás se haya dado en la provincia, quizá porque impresionar favorablemente a los demás es el empeño fundamental de nuestras vidas. Hablo del rutilante oidor, montaraz canónigo penitenciario, al que en ese día, 26 de julio de 1992, le quedaban justo tres años de vida. Andaba yo entonces preocupado por el descenso en la calidad de nuestras Croquetas Bajo Imperio, las que nos dieran merecida fama, crujientes, en su punto de sal y aceite, elaboradas con carne sabrosa y restauradora, y que ahora, quizá por un cambio en el proveedor, estaban dejando de gustar a nuestra parroquia. Fui al encuentro de Anselmo, que atendía en Villa Lorenza, yo buscaba consejo y nadie como él disponía de un catálogo fiable de carniceros de primera clase. Dijo que el médico y escritor valenciano Jaume Roig (comienzos del XV –1478), en su novela Spill (1460, también llamada Llibre de les Dones), incluye un pasaje en el que unas cocineras parisinas elaboran pasteles con ingredientes humanos: “En hun pastis, / capolat, trit, / d’om cap de dit / hi fon trobat. / Ffon molt torbat / qui·l conegue; / reguonegue / que y trobaria: / mes hi havia / un cap d’orella. / Carn de vedella / creyem menjassem / ans que y trobassem / l’ungla y el dit / tros mig partit. / Tots lo miram / he arbitram / carn d’om çert era. / La pastiçera, / ab dos aydans / – ffilles ja grans –, / era fornera /  he tavernera. / Dels que y venien, / alli bevien, / alguns mataven, / carn capolaven, / ffeyen pastells, / he dels budells / ffeyen salsiçes / o llonguaniçes / del mon pus fines.” [En un pastel, / troceado, triturado, / un extremo de dedo humano / fue hallado. / Quedó turbado / quien lo encontró; / sospechó / que otras cosas encontraría: / también había / un trozo de oreja. / Carne de ternera / creíamos comer/ aunque descubriéramos / la uña y su dedo / medio partidos. / Lo miramos / convenimos / que ciertamente carne humana era. / La pastelera, / con dos ayudantes / -mozas crecidas-, / era panadera / y tabernera. / De los que venían, / y allí bebían, / algunos mataban, / sus carnes troceaban, / hacían pasteles, / y de los intestinos / preparaban salchichas/ o longanizas / de este mundo las más finas.]

 

[Publicado el 14/5/2019 a las 11:30]

[Etiquetas: Gastronomía]

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Títulos

A veces la profesión periodística se toma un respiro en su rutina y se interesa por materias no habituales en el programa de preguntas. Fue un tal Miravete, así dijo que se llamaba aunque luego apostilló que así era como le llamaban, quien, sentado frente a mí, al otro lado de una mesa imitación mármol, y cuando parecía que la entrevista había finalizado, soltó algo como "¿y los títulos, son suyos o los pone el editor?", para después, al contestarle que era míos, aventurar “¿de dónde salen?”. Precisamente esa noche, el sueño, que se había iniciado dentro de unos límites de normalidad, o sea que el escenario era la elevada meseta de reducida superficie batida por el viento Norte y mi acompañante la muchacha deportista de andares rudos, el sueño, digo, al avanzar las horas, fatigados ambos, doloridos los brazos y el esternón después de haber volado, ahora de pie introduciendo los equipos en el maletero del coche, el sueño cambió de registro, noté que Armenia, así se llamaba la muchacha, carecía de su cotidiana silueta sicalíptica para aproximarse a la androginia, superarla, y quedar anclada en las formas longilíneas, asténicas, de mi hermano Antonio. Más tarde, al dejar el camino de tierra y deslizarnos por la comarcal A-1602, noté que la voz meliflua de Antonio se convertía en otra, ronca, no sé si impostada, la propia de un individuo malcarado como el que me apuntaba con una pistola. Al despertar, comprobé que se me había hecho tarde, el periodista vendría a eso de las diez y, antes, yo debía escribir el sueño, además carecía de título apropiado; pensé, mientras cruzaba el cementerio del enemigo, que quizá “Criaturas híbridas” no estaría mal del todo.     

[Publicado el 07/4/2019 a las 11:26]

[Etiquetas: Sueños.]

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Cuestionamiento de la guapeza

En el mercado del descrédito y del delirio despunta la valoración de los calificativos referidos a los rasgos físicos e intelectuales de la persona humana. “Inteligente", aplicado a los futbolistas cuando ejecutan un regate, “valiente" como sinónimo de infatigable y, sobre todo, “guapo”, repetido hasta la saciedad por los comentaristas de las fotografías publicadas en las redes sociales, en especial en Facebook. Hombres y mujeres de catadura cavernícola, viscosos neonatos, impúberes de mulares belfos, novias inmensas embutidas en trajes blancos de corte pachanguero, comulgantes acromegálicos, bañistas de carnes desbordadas, ancianos de geriátrico suburbial candidatos urgentes a residir en un nicho, todos, todos son calificados de guapos; ¡qué guapa¡, ¡qué guapo!, ¡guapísimos!, ¡la más guapa!, ¡siempre guapísima!, ¡el nene guapo! Da ganas de comprar una radial, y emprenderla. 

[Publicado el 01/4/2019 a las 17:09]

[Etiquetas: Sociedad, ]

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Época Patria

 

Dijo que me veía igual que cuando llegué a Jaca, hará cincuenta años; a lo que otra persona del grupo añadió que no, que cada vez me veía más joven. Sí, claro, respondí, porque me ves más alto, de hecho estoy creciendo, y es normal que se crezca con el paso del tiempo, las plantas así lo hacen y yo quizá sea una planta. Lobo Antunes, al que no conozco personalmente y del que he leído lo que publicaba Babelia traducido por Mario Merlino, me dejó el otro día patidifuso cuando comprobé que sus respuestas a una periodista coincidían con las que yo hubiera respondido, o a lo mejor habría que decir que las preguntas de la periodista eran iguales a las que normalmente me formulan. Nada me aportaba la entrevista pero sentí una gran satisfacción ante esta doble coincidencia con Lobo Antunes, un tipo bronco que, por otra parte, y como tercera coincidencia, tenía una biografía aventurera hasta cierto punto parecida a la mía, aunque no sé si Lobo también crece, no lo veo como una planta, más bien es un personaje de aspecto berroqueño, a lo Juan Marsé.

 

[Publicado el 25/3/2019 a las 17:36]

[Etiquetas: Botánica, Literatura.]

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Plastic World, apud Sagrada Biblia

 

  

Vivíamos de la carne

De la carne del mar y de la tierra

¡Ay del mar y de la tierra!

Las hojas del árbol eran saludables para las naciones

Pero los tábanos ahuyentaron a la hechicera

Ahuyentaron al reo

Ahuyentaron al extranjero

Al que poseía la piedra de jaspe

Lo perturbasteis y se puso en fuga

Como los falsos doctores

Bajo la influencia de la molicie reinante

Quedaban veinticuatro ancianos

Y veinticuatro vivientes

Veinticuatro vivientes misteriosos

Que cayeron de hinojos

Fulminados.

 

Se halló la sangre de todos los degollados

La sangre que ocupaba el mar

Que ocupaba los vientres de los peces

Y los vientres de la aves

Pero las tinieblas pasan

A bordo del navío de los hombres oscuros

Negros como pelo de cabra

Hasta que el caballo bermejo

Conducido por el manco que devora la espada

Pisotea al extranjero marcado

Marcado con señales tiznadas en la puerta

En la puerta de su casa de barro

Y alguien obtiene el poder de abrir los sellos de hierro

Y el poder de no ocultarse

Ante el rostro de quien se sienta en el trono.

 

 

Ferrer Lerín, marzo 2019

 

[Publicado el 11/3/2019 a las 13:20]

[Etiquetas: Poesía, ecologismo.]

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Mal trago

No reconocí a los comensales, quiero decir que cuando se sentaron a mi mesa -estaba tomando el aperitivo- tuve el impulso de levantarme, de cambiar de sitio, lo que era posible en aquel instante ya que el restaurante estaba vacío, circunstancia que dejó de ser así al cabo de unos minutos cuando un grupo numeroso de viajeros invadió el comedor ocupando las mesas de forma aleatoria. Los tres individuos que comerían conmigo, avanzadilla del grupo, me saludaron con un impreciso "¿qué fue?" y, al momento, tuve la sensación de que al menos uno no era hombre -ya comenzaban en esos años los cambios de sexo-. Entonces, gracias a una rápida mirada a mi alrededor, comprendí que la mayoría de los viajeros pertenecían a esa nueva categoría, y cuando los tres de mi mesa descubrieron que mi condición era de normalidad y el lugar de mi residencia habitual era este pueblo, intentaron agredirme, el de mi derecha y el de mi izquierda con los tenedores, que iban a clavármelos en los ojos, al tiempo que el de enfrente intentaba herirme en el abdomen con sus botas provistas de cuchillas.

[Publicado el 07/3/2019 a las 19:24]

[Etiquetas: Restaurantes.]

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Foto autor

Biografía

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es poeta, narrador, filólogo y ornitólogo. Traductor, al español, de Flaubert (Trois contes), Claudel (L'Annonce faite à Marie),  Tzara (L´Homme approximatif), Monod (Le Hasard et la Nécessité), Montale (Ossi di sepia). Ha publicado los siguientes libros de poesía: De las condiciones humanas (Trimer, 1964), La hora oval (Ocnos, 1971), Cónsul (Península, 1987), Ciudad propia (Artemisa, 2006), Fámulo (Tusquets, 2009) y Hiela sangre (Tusquets, 2013). Es autor de una novela, Níquel (Mira, 2005), reeditada y ampliada en 2011 por Tusquets bajo el título Familias como la mía, de El Bestiario de Ferrer Lerín (Galaxia Gutenberg, 2007), de un libro de bibliofilias, facsímiles y artículos titulado Papur (Eclipsados, 2008), así como de la antología de relatos breves Gingival (Menoscuarto, 2011). En 2014 Jekyll & Jill ha publicado la selección de materiales oníricos, Mansa chatarra, y Leteradura el libro de retratos literarios, 30 niñas.

Hoy vive en Jaca dedicado a la literatura.

Obras asociadas

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