El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 20 de agosto de 2008
Rafael Argullol: El turista masificado es alguien que va para aprovecharse y se encuentra muchas veces con lugares clónicos.
Delfín Agudelo: Lo que iba precisamente a mencionar es que no hay mayor diferencia entre esta espiritualidad fast-food, la nueva idolatría y el turismo masificado, en la medida en que todo consiste en un paquete prefabricado donde se da instrucción de qué hacer, cómo verlo y qué sentir. El turista le da vueltas a lo mismo porque tiene que ir a determinados sitios. Puede que no conozca la historia, puede que desconozca su relevancia histórica o arquitectónica, pero aún así es un sitio que es completamente necesario ir a ver. Y pasa exactamente lo mismo con la obra de arte del museo, porque el museo también es comida del turista: tiene que ir a verlos, y tiene que visitar las obras porque quiere sentir esa extraña tranquilidad al decir: "Yo lo vi".
R.A.: El paradigma universal de nuestra época parece realmente que se inspire en la alimentación fast-food. Lo que ocurre es que en la medida en que se sofistica el viaje organizado, esa alimentación sigue siendo fast-food pero se introduce en el consumidor la ilusión de la diferencia y de la particularidad. Fíjate que continuamente lo que se hace es disfrazar el viaje organizado de refinamiento; o lo que se hace es disfrazar esa especie de fast-food de una publicidad o con una publicidad que alude a supuestos lugares enigmáticos, misteriosos. Lo que se quiere es que el consumidor del viaje, sin realizar ninguna aventura, tenga la ilusión de realizarla. Y eso es una perversión muy interesante de nuestra época, porque significa una especie de desdoblamiento o de esquizofrenia a través de la cual tú estás haciendo una cosa, pero de una manera muy masiva se te ha hecho creer que en ese mismo momento estarías haciendo otra. Es decir, estás tomando una hamburguesa McDondals, para volver al símil, y se te hace creer que estás comiendo en el Bulli. Tú, por ejemplo, vas a un viaje organizado a los fiordos nórdicos o a África, y se te hace creer que vivirás la aventura de ir viviendo los descubrimientos climáticos del polo norte, o la vida de los Massai, cuando en realidad todo forma parte de la misma cadena. Y eso es muy interesante porque creo que la gran trampa es de ilusión. Sin eso ya hubiéramos dado toda la vuelta al circuito, creando una sensación de desencantamiento. Lo importante es que, como es sabido, se mantenga el encantamiento, y esto se ha producido durante todas las épocas de la historia. En otras épocas el encantamiento correspondió fundamentalmente a las religiones, o a los ritos impuestos por distintas aristocracias. En nuestra época hay otros encantamientos que marcan esa especie de ilusión de las multitudes.
[Publicado el 29/7/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: turismo fast-food, viaje, encantamiento]
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Galería de espectros: el viejo marinero
Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he visto el espectro del viejo marinero.
Delfín Agudelo: ¿Te refieres al protagonista del poema de Coleridge?
R.A.: Me refiero a ese personaje misterioso que Coleridge nos presenta en la obra La balada del viejo marinero, personaje en el cual la experiencia del tiempo actúa de una manera completamente particular. Es el hombre que está esperando cerca de un banquete de bodas y convoca a los invitados de este banquete de manera que ellos se quedan embelezados escuchándolo y se olvidan de las bodas, mientras que el viejo marinero va explicando su historia, la historia de un hombre que partió joven hacia los mares del sur y que allí vivió todo tipo de experiencias limítrofes vinculadas al abismo, al horror y a la muerte. Vivió la exterminación de sus compañeros de barco, vivió una suerte de cara a cara directo con la destrucción y al mismo tiempo ese tormento físico se vio acompañado por un tormento espiritual a través del cual Coleridge nos dibuja de manera magistral el sentimiento de culpa y remordimiento que puede acompañar al ser humano. A través de la figura simbólica de un pájaro, el albatros, el viejo marinero cuenta a los jóvenes que van al banquete todas esas vicisitudes, y cómo después de este viaje prodigioso él llegó a una sabiduría muy particular y especial, que es la sabiduría que está más allá del propio abismo de la muerte y que después de este viaje prácticamente a un hombre sólo le queda esperar. La paradoja de todo este misterioso poema es que si el lector se pone atentamente a contar la cronología positiva, pragmática de la historia, el viejo marinero no debería ser el viejo marinero sino que debía ser un marinero muy joven, al que precisamente sus propias aventuras han llevado a una vejez, a un conocimiento y a una sabiduría distinta.
[Publicado el 28/7/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: La balada del viejo marinero, coleridge, galería, espectros, viaje]
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Aventuras y encantamientos. Turistas y viajeros
Rafael Argullol: A veces parece que la posibilidad de la aventura es muy problemática en un mundo en que todo parece tremendamente planificado, empezando por aquello que parecía más directo en la aventura, que es el desplazamiento físico o el viaje. Parece sustituido por el turismo organizado de masas.
Delfín Agudelo: Creo que cualquier visitante de cualquier ciudad del mundo escoge entre dos posibilidades: sentirse turista, o hacer todo lo posible para desprenderse de la etiqueta que lo acecha.
R.A.: Pienso que es sobre todo una actitud mental radicalmente distinta. Mientras que el viajero es alguien que busca un país a partir muchas veces incluso de toda una serie de ilusiones y sueños previos, busca este país, lo quiere explicar, quiere ir más allá de la superficie, quiere entrar en el matiz y detalle, en las capas del subsuelo. Sabe que tiene que ir penetrando con lentitud, como si fuera sedimentación, en lo que es el conocimiento de ese país. La actitud de lo que podríamos llamar el turista masivo o lumpen turista es el del aprovechamiento rápido del lugar, el de la depredación, coleccionismo fácil y superficial del lugar. En ese sentido creo que hay dos actitudes mentales y espirituales claramente distintas, pero que al manifestarse en nuestra época lo hacen también como un choque en el cual la primera figura, la del viajero, cada vez parece más cercada, rodeada, asfixiada por la segunda figura, que es la del depredador: es un poco la contraposición entre el explorador y el depredador. Eso, a mi modo de ver, no es solo algo que atañe al viaje o al turismo sino que atañe a toda la conducta social de nuestra época en la cual parece continuamente que haya una invitación a esa posesión utilitaria de las cosas, y esta depredación en detrimento de lo que sería la exploración, tanto en el viaje físico como en lo que podríamos denominar viaje interior. Parece que se opta por esa especie de utilización inmediata al modo de rapiña de las cosas.
[Publicado el 23/7/2008 a las 11:01]
[Etiquetas: turismo, viaje, conocimiento, viajero]
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[Publicado el 30/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: clonación, imaginación, identidad, viaje iniciático]
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IX. Monstruos y clones. Geografías simbólicas
Rafael Argullol: Me he llegado a acostumbrar al hecho de que los paisajes exteriores que tenemos van moldeando no solamente nuestra forma de ser sino que también el juego de la imaginación.
Delfín Agudelo: ¿Cuál es tu impresión de las diferencias de imaginarios entre una cultura y otra, luego de haber conocido esos paisajes exteriores e interiores? ¿De qué manera te sorprende aún llegar a un país lejano?

[Publicado el 03/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: viaje interior, imaginario, sedentario, Europa, América]
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Dante, aunque pueda ser brutal en sus condenas, no es un moralista. En los otros mundos los hombres se comportan como en este. Los avariciosos siguen siendo avariciosos; los aduladores continúan aduladores; los dignos, como el altivo Farinata degli Uberti, no pierden su dignidad. Esto nos ayuda a los otros viajeros pues también nosotros, en nuestras vidas, habitamos junto a avariciosos, a aduladores, a gentes dignas, y a contrastarlos con nuestros deseos no nos cuesta comprender las suertes reservadas por Dante para ellos.
[Publicado el 02/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: semana santa, viaje, interioridad]
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[Publicado el 09/1/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: epifanía, escritura, predisposición, viaje]
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Rafael Argullol: Nos describimos a nosotros mismos a través del mundo, pero no describimos tanto al mundo a través de nuestro yo.
Delfín Agudelo: Hay una clara simbiosis entre el yo y el mundo, y este proceso, que es reflejo opaco o luminoso, se traduce en literatura. Imagino que habrás tenido cientos de experiencias como éstas en tus viajes.
R.A.: Muchas. Entiendo y comparto la expresión de Novalis al decir que todo viaje es a través del interior. Pero yo diría que todo viaje es a través del interior si tú estás en condiciones de hacer un viaje exterior. En ese sentido, el puro viaje interior que queda en el interior puede desembocar en un solipsismo. El viaje exterior, que es la experiencia del contraste con el mundo, con lo que tienes alrededor, proporciona la materia prima que reelaboras como experiencia interior. En ese sentido, el viaje sucede continuamente. No quizá de la manera que tú prevés. Uno de los grandes atractivos del viaje es que lo que te proporciona no es tanto lo que habías previsto, sino aquello que se presenta, o que quizá tú estás predispuesto; pero no exactamente aquello que habías pensado. Esa dislocación de la experiencia me parece muy importante en todos los sentidos. Recuerdo lo que decía Van Gogh cuando estaba en Provenza: que él no podía pintar si no era sintiendo el mistral que le azotaba la cara. O lo que decía Nietzsche: todo pensamiento que no se produzca al aire libre se convierte rápidamente en un pensamiento venenoso.
Uno de los grandes defectos del arte contemporáneo o incluso de la pintura en la segunda mitad del siglo XX es que el artista se fue encerrando en su estudio, en lugar de salir a ese aire libre que decía Van Gogh; y el pensador o sabio se quedó encerrado en su universidad, en su despacho o en su estudio, en lugar de ser un paseante, o asumir la figura del caminante. El pensador tiene que ser un caminante. En ese sentido, contrastarse con el mundo siempre proporciona una materia prima, aunque sea inesperada- incluso lo que podamos ver en un paseo que hacemos en nuestra ciudad siempre será inesperado. El Viajero debe evitar que su viaje sea puramente un interior. El viaje interior es la consecuencia y matriz de ese viaje exterior, es un circuito que se va alimentando. El uno alimenta al otro. El viaje exterior sin reelaboración interna se convierte en puro deslizamiento por la superficie.
[Publicado el 18/12/2007 a las 08:30]
[Etiquetas: viaje interior, exterior, Vang Gogh, Nietzsche]
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recurrir a figuras de la teoría literaria -que me aburren mucho-, he recurrido a dos figuras simbólicas de las que me siento muy cercano: por un lado a la figura del Viajero, o más específicamente del Topógrafo, del que hace mapas, el que mide los grandes espacios del mundo; y por otro lado la figura del Cirujano, que es aquél que va hurgando y entrando en la piel, adentrándose en las entrañas. Quizá por eso nunca me he sentido muy cómodo encerrándome en tertulias literarias o en el gremialismo de escritores, y he tenido entre mis amigos e interlocutores generalmente gente de otros campos. Creo que es propio del escritor moverse continuamente en una suerte de gimnasia entre lo microcósmico y lo macrocósmico, entre el telescopio y el microscopio, y en este sentido, al igual que el Viajero o el Topógrafo, el escritor tiene en cuenta las grandes perspectivas, y al igual que el Cirujano, tiene en cuenta también lo que es la piel interior de las palabras. En mi caso estas categorías son evidentes por formación personal: en un momento determinado estudié medicina, y aunque nunca la he ejercido, siempre he incorporado muchas metáforas médicas a la escritura. Esto, si aceptamos que la escritura no es solo cosa de letras, sino que es una experiencia personal del mundo. [Publicado el 14/12/2007 a las 10:23]
[Etiquetas: escritura, El Viajero, El Topógrafo]
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Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
20/8/2008 22:51
Publicado por: escarola
20/8/2008 19:06
Entonces los monstruos son como...
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20/8/2008 06:07
Ese lado de lo monstruoso, lleno...
Publicado por: amalia
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Publicado por: Sheila
19/8/2008 20:32
Al objetivar nuestros miedos en...
Publicado por: escarola
18/8/2008 17:40
Publicado por: carla
18/8/2008 13:04
Acabo de ver que se consigue en...
Publicado por: amalia
18/8/2008 09:13
sin afan de ser pretencioso,...
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14/8/2008 13:38
Publicado por: aliblue
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