El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Rafael Argullol

El indigno senado

Rafael Argullol: . Durante los próximos años pueden manejarse millones de euros alrededor del tema de cómo tratar la enfermedad de la vejez.

Delfín Agudelo: Pienso en la importancia que la palabra enfermedad tiene en nuestra cultura. Una cosa es la vejez como un estado de vida; la vejez como proceso inevitable en la cual tienes ciertos elementos que te pueden ayudara a que ciertos procesos producto de la vejez sean más ágiles. Pero pienso en el viejo que nos los necesita porque su cuerpo no lo exige: vive tranquilo. Muy distinta sería su percepción si le quitan la tranquilidad de ese estado de vida, arguyendo que no es tal cosa: en realidad es una enfermedad.

R.A.: Claro, lo trastoca todo. Infirmitas quiere decir que no estás ya en tierra firme. Cuando estás en tierra firme, lo estás a los veinte u ochenta y pico de años. Pero si te dicen que eres enfermo por tener ochenta y cinco años, se desata una paradoja revolucionaria de tipo orwelliano. Recomendaría, si alguien que nos lee tiene mucha tentación de ganar dinero, crear una especie de Gran Hermano vigilante de esa enfermedad. Eso es lo que podría esperar. Y si lo miramos bien, tampoco es tan chocante; es coherente con las tendencias de estos últimos años que siempre, en cierto modo, invitan a una cierta juventud eterna, a apegarse a la cirugía estética -ahora no entro a hablar si está bien o mal, si ayuda o facilita la vida de las personas- pero es entrar directamente en una cuestión fundamental y es que la vejez, la ancianidad, podía tener esa cosa senatorial. Senador viene de senectud; en la República Romana, una de las organizaciones sociales más claras que han existido nunca -no el Imperio, sino la república que inventó el senado-el senador era quien había luchado toda la vida, y estaba un poco, como lo plantea Platón en La República, desapasionado;  por tanto podía tener una visión más generosa y grande de lo que era la sociedad. Pero eso es condenar la senectud que es un estado que hasta ahora creíamos digno del ser humano.

D.A.: El senado como una partida de enfermos irreversibles.

R.A.: Sí, el senado igual a hospital, o manicomio directamente.

[Publicado el 23/9/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: vejez, enfermedad]

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El despertar de un negocio

Rafael Argullol: Si finalmente vistes de púber, finalmente consigues que el viejo sea púber. Por tanto, lo que sucede es que si el viejo parece un viejo, está enfermo. Es en ese sentido que la ciencia -o la información científica-sanciona.

Delfín Agudelo: Es como si se llegara a la conclusión de que la adolescencia también es una enfermedad, con la diferencia de que la juventud es todo aquello a lo que se quiere regresar. Tomándola como un periodo muy preciso, se puede pensar como un peligro ante sí mismo: la juventud atenta contra sí. Lo pienso en términos de edades. Sería mucho más enfermo un adolescente que un viejo.

R.A.: Sí, pero desde el punto de vista de nuestros mecanismos, el adolescente tiene toda una vida por delante para ir consumiendo. En cambio, cuando leí esta noticia, he pensado: "Qué gran negocio puede haber detrás de esta noticia." Imagina que en realidad se consolida esta idea. Puede haber algún buen negocio artístico por parte de los best-sellers, porque inmediatamente lo que hay que hacer es fabricar uno que demuestre eso. Tomar a los viejos, hacerles un tratamiento adecuado, y los regresas a la juventud. Pero imagina la industria médico-farmacéutica, el negocio que podría plantear a través de esto, y arrastrando todas las medicinas alternativas que plantearían el mismo negocio. Durante los próximos años pueden manejarse millones de euros alrededor del tema de cómo tratar la enfermedad de la vejez.

[Publicado el 18/9/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: vejez, enfermedad, negocio]

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El error de Miguel Ángel

Detalle de la Capilla Sixtina Rafael Argullol: Esa noticia presentada en el principal periódico de la lengua española, a doble página, es una noticia que no sólo puede deprimir a mucha gente que se considera vieja, sino que altera en un tanto por ciento elevadísimo todo lo que es nuestra cultura, nuestra herencia, nuestra idea de que en la vejez se compensaba a través de la serenidad y el equilibrio las pasiones un poco caóticas de la adolescencia o pubertad.

 

Delfín Agudelo: Lo primero que se me viene a la cabeza, tomando la idea de la vejez como sabiduría y experiencia, es en las representaciones clásica de Dios en la pintura, que siempre aparece como un hombre viejo. Ya no estaríamos frente a un Dios que denota sabiduría, sino frente a un Dios que evidencia su enfermedad.

R.A.: Es una estupidez. A partir de ahí, si tú miras en la Capilla Sixtina que Miguel Ángel pintó al Padre creando al primer hombre, lo que hay allí es un enfermo terminal que está creando al primer hombre. Lo que hubiera tenido que poner es un putto, un angelito pequeñito creando al primer hombre. Esta noticia planteada de manera central llama la atención porque es plenamente subversiva, más que cualquier grupo guerrillero, porque desarticula absolutamente todo lo que es nuestra herencia. Sin embargo, encaja bien con uno de los aspectos más cuidados del híper-capitalismo nuestro actual, que es el hecho de que la producción masiva sobre todo se realiza dirigida al consumidor más joven. No porque al capitalismo le importe que uno sea joven, sino porque el más joven es el que tiene más años por delante para consumir. Uno de los productos que se ha vendido mejor en el último medio siglo es precisamente el hecho de que la juventud es un valor en sí mismo. No es una etapa de la vida, sino que es un valor per se. Eso probablemente se puso en marcha de manera generalizada en los años sesenta, no antes; a partir de entonces, en cierto modo, hay un status de ser joven que es imprescindible y si no se es joven, aparentar ser joven. Recuerdo que la primera vez que estuve en Estados Unidos y vi cómo se vestía la gente en la Florida, que entonces se denominaba informal. Eran los años ochenta, y con la óptica europea, me pareció que todos los viejos iban vestido de payasos. Pero es el modelo que se ha generado universalmente, y eso ya sucede por todos lados. Es decir, lo que se intenta es, independientemente la edad que tenga la persona, la apariencia de juventud como valor. Si al viejo lo vistes de púber, como sucede en la actualidad, ya no es de extrañar que finalmente la envoltura crea el contenido. Si finalmente vistes de púber, finalmente consigues que el viejo sea púber. Por tanto, lo que sucede es que si el viejo parece un viejo, está enfermo. Es en ese sentido que la ciencia -o la información científica-sanciona.

[Publicado el 17/9/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: vejez, enfermedad]

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¡Noticia!: ¡La vejez es una enfermedad!

Rafael Argullol: Esto me hace recordar algunas noticias que han salido este verano que son muy jugosas, y todas ellas aparecidas en los suplementos o bien de ciencia o bien de salud, o en las informaciones sobre grandes acontecimientos científicos.

Delfín Agudelo: Cuéntame, pues, a qué noticia carnavalesca te refieres.

R. A.: Sin ir más lejos, el día 4 de septiembre ha aparecido en el periódico que la vejez no es un proceso natural como hemos creído a lo largo de miles de años, sino que es una enfermedad y que por tanto podemos curarnos de ella. Si un viejo lee el periódico y sobre todo lee los titulares y los subtitulares del periódico, llegará a la clara conclusión de que está definitivamente enfermo; un enfermo que ha sido tan estúpido que debió cuidarse un poco de tal manera que nunca hubiera llegado a viejo: que debió haber tomado los fármacos necesarios para no llegar a viejo. Esa noticia presentada en el principal periódico de la lengua española, a doble página, es una noticia que no sólo puede deprimir a mucha gente que se considera vieja, sino que altera en un tanto por ciento elevadísimo todo lo que es nuestra cultura, nuestra herencia, nuestra idea de que en la vejez se compensaba a través de la serenidad y el equilibrio las pasiones un poco caóticas de la adolescencia o pubertad. Todo esto queda desfigurado porque en definitiva el lector, si no tiene un prisma un poco crítico, se considerará un idiota por no haber afrontado eso.

[Publicado el 16/9/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: vejez, enfermedad]

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Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).  

Bibliografía


 
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).

En librerías a partir del 15 de septiembre

 

 
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Lampedusa (2008). El Acantilado, España

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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