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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 24 de marzo de 2017

 Blog de Rafael Argullol

El libro y el león

Cada tarde el león penetraba en la cueva y se acercaba a su benefactor. Durante el día el león había vagado por el desierto, a veces en busca de alimento, a veces sin otra misión que atravesar la silenciosa belleza de la vida. Si era necesario no rehuía el combate y, tras él, iba a limpiarse el hocico en las claras aguas del río. Fueran como fueran sus mañanas al atardecer tenía la necesidad de aproximarse a su benefactor.

Al lado de éste las noches transcurrían siempre iguales, sobre todo en invierno cuando el fuego que iluminaba el fondo de la cueva proyectaba en la pared ambas figuras. El hombre, cubierto con una tela tosca, permanecía interminables horas delante de su pergamino. Era ya de edad avanzada pero tenía la mirada viva y el pulso firme en el momento de escribir. De vez en cuando, interrumpía su tarea, e inclinándose un poco acariciaba la cabellera del león. Éste esperaba pacientemente a los pies del anacoreta y cuando, por fin, la caricia se producía experimentaba una sensación intensa que apaciguaba toda su fiereza. Olvidaba las luchas y cacerías de la mañana y se dejaba perder en aquella paz amistosa.

Entonces, inevitablemente, volvía a la memoria del león aquel mediodía incendiado por un sol blanco en que su zarpa herida sangraba con abundancia. Se había clavado un enorme pincho y, por más que se debatía, no encontraba forma de arrancárselo. En medio de este tormento hizo su aparición un hombre que hablaba en voz alta, distraído, ignorante de la presencia del león herido. El hombre dirigía sus palabras hacia el cielo. De repente, advirtió la presencia del animal; sin embargo, lejos de asustarse, como hacían los hombres cuando se encontraban con leones, se quedó muy quieto. Luego, con una media sonrisa, le dijo cosas que parecían amables. Viendo tranquilo al hombre, también el león herido se tranquilizó, y cuando aquel le pidió con un gesto que levantara la zarpa el felino lo hizo sin miedo alguno. El hombre pasó mucho rato hurgando cuidadosamente en la herida hasta que logró extraer el pincho. De inmediato sintió un gran alivio y, al levantarse su curador, el león lo acompañó hasta la gruta en la que vivía.

Así transcurrieron los días y luego los años. Su benefactor no cesaba en su empeño y su manuscrito se multiplicaba hasta convertirse en un libro enorme. El hombre envejeció, hasta que su delgada carne casi quedó desprendida del esqueleto, trabajando siempre con tenacidad, de la mañana a la noche. El león también envejeció, al mismo ritmo que su benefactor, hasta que la muerte irrumpió en la cueva. Primero murió el hombre y su cara quedó dibujada con facciones serenas. Al ver el rostro ya sin vida de su benefactor al león le pareció -con el indescifrable pensamiento de los leones- que había cumplido finalmente con su tarea. La fiera salió hasta la entrada de la cueva para contemplar el desierto por última vez y luego se tendió junto a su benefactor, de la misma manera que había hecho a lo largo de tantos años, y como un león feliz aguardó la muerte. El gran libro, la obra de tantos años y de tantos desvelos fue el testigo mudo de la escena.

San Gerónimo en su estudio, Niccolò Colantonio. Museo Nazionale di Capodimonte (Nápoles)

San Gerónimo en su estudio. Niccolò Colantonio, 1444-1446.
Museo Nazionale di Capodimonte, Nápoles. 

 

[Publicado el 23/4/2015 a las 09:42]

[Etiquetas: libro, león, sant jordi]

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Galería de espectros: el oyente de Salinas

Fray Luis de LeónRafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he escuchado al oyente de Salinas.

Delfín Agudelo: ¿El que está presente en la “Oda a Salinas” de Fray Luis de León?

Rafael Argullol: Sí. Siempre he estado pensando en cómo podía ser el oyente que rememora Fray Luis de León en su maravilloso poema. Y he pensado que ese oyente privilegiado muy posiblemente era un oyente que en Salamanca escuchaba a Salinas interpretar el órgano, y que era a partir de esa interpretación concreta de Salinas que se iniciaba el prodigioso viaje cantado por Fray Luis de León. Es éste el más puro de los viajes platónicos que se han cantado en la historia de la poesía europea. Porque el oyente, ese oyente privilegiado, en el momento mismo de escuchar la música del órgano interpretado por Salinas, él mismo sufre una metamorfosis honda, por la cual lo que estaba despierto se duerme y lo que estaba dormido despierta. La captación sensorial de los fenómenos puramente superficiales quedan congelados, detenidos, y en medio de esa corteza fenoménica superficial abruptamente surge otro plano que estaba dormido, el plano del alma, el plano de la belleza esencial que es la que es despertada a partir de los sones concretos de la música de Salinas. Y esa suerte de belleza esencial avanza entonces por el espacio como si fuera sonambúlica, arrastra al propio oyente, arrastra al oyente a ser él mismo un sonámbulo, y ese sonámbulo viaja a través de un espacio distinto, viaja a través de los cielos, de las estrellas, de las esferas, hasta llegar a una conexión con una especie de espacio de inmovilidad esencial que sería el espacio de la belleza esencial. Todo ello tratado como en un estado de conciencia para-real propia del sonámbulo y ese estar despierto a lo que antes estaba dormido y vise versa hace que el oyente se convierta ya no en el oyente concreto del órgano de Salinas sino en el oyente de la música del cosmos, del universo.

Así avanza de manera elegantísima el poema, hasta llegar a las estrofas finales, preciosas pero también dolorosas, en las cuales el oyente ha llegado a percibir hasta tal grado la riqueza de la música, la riqueza de la belleza, que manifiesta no querer dejar ya ese estado sonambúlico en el que se encuentra, pero que lamentablemente deberá abandonar para volver a la condición cotidiana humana, a la condición de vigilia, a la condición de despierto respecto a lo superficial y dormido respecto a lo profundo. Y ese abandono final del estado sonambúlico en el que deberá caer, esa salida del estado sonambúlico, le crea una maravillosa nostalgia, que es la nostalgia con la que se cierra el poema. Ese oyente que viaja sonámbulo a través de la música de las estrellas verdaderamente es uno de los personajes más maravillosos que nos ha dado la poesía.

[Publicado el 21/4/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: Fray Luis de León, Oda a Salinas, galería, espectros]

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Galería de espectros: Heráclito

Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he vislumbrado al de Heráclito.

Delfín Agudelo: ¿De qué manera se te ha presentado? ¿Cómo él mismo o como alguna representación ajena?

Rafael Argullol: Me ha parecido ver a Heráclito, al único Heráclito que soy capaz de visualizar, que es el que hizo aparecer Rafael en su pintura La Escuela de Atenas, un personaje enigmático, oscuro y atormentado como las leyendas nos indican que era el propio Heráclito histórico. En la pintura de Rafael, aunque la presidencia de toda la escena la ostenten Platón y Aristóteles, creo que uno de los personajes que más llaman la atención al espectador es el personaje que está sentado en primer plano en las escaleras, apoyándose la cabeza en la mano, en la iconografía habitual de la melancolía. Y ese personaje que representa Heráclito según se dijo desde la propia época del renacimiento tenía la cara de Miguel Ángel. Si eso es así, me da la impresión de que La escuela de Atenas de Rafael se convierte en un documento decisivo de la cultura europea porque por un lado es una suerte de manifiesto visual de lo que ha sido el humanismo y por el otro de lo que había sido el arte renacentista hasta el momento en que Rafael pinta esta obra. Allí se sintetizan las dos grandes corrientes en las que se apoyan el renacimiento, que son la teología cristiana y el pensamiento griego y romano. Sería un retrato de las raíces de Europa y del renacimiento.

Pero por otra parte si las sugerencias y conjeturas que se han hecho son ciertas, sería también un retrato de época, en el cual Rafael capta las diversas topologías del artista que a principios del siglo XVI se están asentando en la Italia y Europa renacentistas. Y allí encontraríamos un gran antagonismo entre Leonardo da Vinci, que aparentemente es el que es retratado en la cabeza de Platón presidiendo la escena con toda la apariencia del artista sabio, que ha llegado al final de su vida a la armonía —de hecho el Platón con la cabeza de Leonardo de La Escuela de Atenas se parece muchísimo al autorretrato que hizo Leonardo de sí mismo—; y por el otro lado tendríamos a Miguel Ángel, en su encarnación de Heráclito, como el artista melancólico, como el artista atormentado, como el artista dramático. Y allí tendríamos la gran dualidad con la que finalmente culmina el renacimiento y que había sido captada por Rafael. La creatividad artística, como la consecuencia de esa tragicidad melancólica, sería la que nos vendría dada por la identificación Platón-Leonardo-sabio; y por otro lado la creatividad trágica, contradictoria y oscura que nos venía dado por la identificación Heráclito-Miguel Ángel-tensión y contradicción dolorosa. Si ese juego de conjeturas es cierto, por tanto Rafael no únicamente habría recogido el principal manifiesto de lo que es el arte renacentista, sino que también habría dado uno de los primeros retratos psicológicos colectivos de la historia de la pintura.
 

[Publicado el 14/4/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: Galería, espectros, Heráclito, Rafael, Platón, Leonardo, Miguel Ángel]

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II. 4. La plegaria ilimitada

Rafael Argullol: Ese carácter de sombra, de espectro; este carácter fantasmático que rodea al arte me interesa mucho, porque es el que está relacionado con la propia esencia del arte: que dos y dos no son exactamente cuatro, y  la distancia más corta entre dos puntos no es necesariamente la recta.

Delfín Agudelo: También en esos factores espectrales-la condición de la obra que se piensa y nunca se ejecuta, o la que se ejecuta y olvida- están rodeados de cierta fatalidad, cierto aire trágico: hay algo que se olvida y hay algo que perdura.

/upload/fotos/blogs_entradas/piedadrondaninimiguelangelbuonarroti.jpgR. A.: Es que la elección de contornos en lo que llamamos arte siempre tiene algo de fatal. Es decir, siempre tiene algo de una elección única que tiene que eliminar todas las opciones. El ejemplo más claro es el marco de una pintura. En realidad, para el gran amante de la pintura, el marco siempre molesta, porque la pintura debería ser un punto en expansión ilimitada. Desde esta perspectiva, Leonardo Da Vinci decía que el punto era una especie de elemento que contenía toda la pintura potencial del mundo. Y de hecho creo que es así: cuando recortamos, estamos incurriendo en una cierta fatalidad. Lo mismo ocurre con una partitura o en la construcción de un poema o de un texto. Estamos eligiendo cuando en realidad el arte debería ser un work in progress; cuando decimos obra estamos poniendo ya un límite a la propia obra. Es muy atractiva por ejemplo la posición de los pintores de íconos griegos o rusos porque el pintarlos lo llaman "escribir íconos", y esa escritura es como una plegaria, como un rezo, por demás ilimitado. El pintor de íconos en el sentido puro no concibe que haya un final para su obra. Siempre es una fatalidad poner la última línea de un poema, poner la última línea de un texto; me imagino que todavía lo es más para un pintor decir "Esta pincelada cierra la pintura" o para un escultor "Este golpe cierra la escultura." Miguel Ángel se rebeló contra eso y al final de su vida sólo hacía esculturas inacabadas, atrapadas en la piedra, porque de esa manera, aparte de la repercusión de otros tormentos suyos, se ahorraba la necesidad de decir "Éste es el último golpe que cierra la escultura." Lo que queda en la piedra que no es escultura, lo que queda en el caso del pintor de íconos, en la pintura no realizada, en el poema que nunca se escribió-los poemas que hay enroscados en el poema-, es para mí extraordinariamente importante e interesante: nos muestra por un lado la fatalidad del arte, a la vez que su potencialidad.

[Publicado el 04/12/2007 a las 10:56]

[Etiquetas: El arte y sus espectros, fatalidad en el arte, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel]

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Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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