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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 4 de abril de 2020

 Blog de Rafael Argullol

Galería de espectros: Giovanni Drogo

Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, he visto el espectro de Giovanni Drogo asomándose a las almenas del castillo.

Delfín Agudelo: ¿Te refieres al protagonista de El desierto de los tártaros de Buzzatti?

R.A.: Sí, me refiero al protagonista ya mayor y viejo, después de pasar tantos años en esta fortaleza esperando una invasión que nunca se ha producido ni nunca se producirá. Imagino a Giovanni Drogo rememorando lo que han sido estos años en el castillo, rememorando aquél día situado muchos decenios atrás en que llegó por primera vez a la fortaleza como un joven oficial lleno de ilusiones, y que había sido destinado a ese fortín fronterizo, decisivo para su país porque allá podía producirse la invasión de los enemigos, de los bárbaros, de los tártaros. Drogo y sus compañeros se organizan desde el primer momento para esperar esta invasión; la fortaleza está en máxima tensión, en máxima crispación militar, pero primero pasan unos días y no hay invasión; luego de meses, tampoco hay invasión; pasan años, y tampoco. Las relaciones internas de ese microcosmos se van convirtieron en autosuficientes, lo que era en principio un lugar de la frontera asume su posición de lugar, un fragmento del mundo se convierte en el mundo. En ese esperar a los tártaros por parte de Giovanni Drogo vemos que se va cristalizando el propio esperar de la vida. No solo de la vida suya, sino de la vida humana. En su caso estáticamente encerrado, libremente encerrado en esa fortaleza, en el caso de la mayoría de los hombres quizás moviéndose pero siempre a la espera de algo que nunca acaba de llegar. Por eso la literatura -y especialmente la literatura moderna-, nos ha deparado tantas situaciones de espera. Esperando a Godot, esperando a los tártaros de Buzzatti, a los bárbaros de Cavafis. Quizás estamos siempre esperando un acontecimiento exterior que llegue y nos reviva.

[Publicado el 21/7/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Giovanni Drogo, Buzzatti]

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La nueva idolatría. Hiperracionalismo idolátrico

Rafael Argullol: Nuestra época presume de un gran racionalismo y sin embargo está repleta de nuevas idolatrías.

Delfín Agudelo: ¿Pero no estamos acaso frente a una idolatría por el mismo hiperracionalismo?

R.A.: En parte el propio hiperracionalismo de nuestra época se ha constituido en una idolatría. Veamos por ejemplo la idolatría que se produce no a través de la ciencia pero sí a través de algunas supuestas consecuencias de la ciencia, como puede ser la medicina estética o toda una serie de suposiciones alrededor de la eterna juventud. Nuestra época ha elegido nuevos ídolos alrededor de mitos que han sido recurrentes en la historia humana como es el alcanzar esta supuesta eterna juventud. En este sentido una de las cosas que distingue más claramente la idolatría de la espiritualidad es que mientras que la espiritualidad siempre conserva el misterio y la duda ante la trascendencia del ser humano, la idolatría viene caracterizada por el ofrecimiento de beneficios inmediatos, de resoluciones inmediatas, de de regalos inmediatos para quien tenga ese culto o esa adoración. Creo que esta es la frontera claramente definible entre la búsqueda espiritual del hombre y la adoración idolátrica que se conoce a través de diversos mecanismos. La danza alrededor del becerro de oro -que es una de las grandes metáforas bíblicas- es una danza en ese sentido permanente, que se va reproduciendo;  lo que ocurre es que es una danza que va cambiando de forma y ritmo, incluso de vestiduras, de máscaras. Sin embargo,  en nuestra época es una danza que se presenta con gran vértigo.

[Publicado el 15/7/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: idolatría, racionalismo, espíritu]

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Charlas sobre mi amigo Dios

Hace unas semanas, Tony Blair estuvo en Barcelona. Llegó sigilosamente, casi en secreto, y los convocados a la charla, empresarios, políticos y banqueros, acudieron a la sala donde tuvo lugar el acto con el mismo sigilo. El conferenciante cobró por su conferencia una barbaridad y los asistentes -o sus empresas, administraciones y bancos- pagaron por ella una cantidad de dinero que jamás pagarían en otras circunstancias, aunque, por ejemplo Shakespeare y Einstein peroraran al alimón. Al día siguiente, que es cuando trascendió la noticia en los periódicos, Blair ya estaba de vuelta a casa y los satisfechos espectadores se habían reincorporado a sus actividades con el aliciente de haber asistido a una efemérides.
Le pregunté a uno de los asistentes qué había dicho Tony Blair y no supo responderme. "Vaguedades", dijo. Cuando quise saber si no se hallaba un tanto decepcionado por haber pagado tanto por tan poco, el hombre, un tipo listo y medrador, me dio a entender que no podía faltar a un acto de tal calibre: nadie que fuera alguien podía faltar. Además, según mi interlocutor, Blair soltaba sus vaguedades con un énfasis extraordinario, y si mentía -cosa que él no sabía- "mentía con gran estilo".
Con respeto a este último punto no podía haber desacuerdo. Si comparamos la forma de mentir de los tres héroes que aparecieron en la celebrada fotografía de las Azores, al inicio de la guerra de Irak, comprobaremos que no puede compararse el glamour de Tony Blair con la zafiedad de Bush o la ridícula altanería de Aznar. Durante una decena de años, el una vez prometedor Blair ha vencido mintiendo con enorme clase, usando siempre este acento atiplado que tanto subyuga a los oídos norteamericanos.
De lejos, Tony Blair es el más elocuente de los tres protagonistas de la fotografía. Por eso es interesante seguir los pasos que ha dado desde que tuvo que dejar Downing Street: se ha convertido oficialmente al catolicismo, ha ganado cinco millones de euros en un año con asesorías y conferencias como la de Barcelona y, finalmente, ha puesto en marcha una Fundación de la Fe (Tony Blair Faith Foundation). Podría pensarse que estos hechos no tienen nada que ver entre sí, pero la personalidad de Blair hace que no se expliquen unos sin los otros.
Bush y Aznar ya tenían contacto privilegiado con Dios, uno a través de telepredicadores americanos y el otro de obispos españoles. Blair, agnóstico en su juventud, debía de sentir una sana envidia del alto sitial en el que estaban asentados espiritualmente sus amigos, y más cuando, según su propia confesión, "se apoyó en Dios" para ejecutar determinadas decisiones, como enviar las tropas británicas a Irak. Quizá al convertirse al catolicismo haya encontrado ese hilo directo con la divinidad que se le hacía tan necesario.
Sin embargo, la cercanía de la divinidad no tiene por qué alejar de los bienes terrenales. Si nos atenemos a la oratoria de que ha hecho gala como presidente, no podemos augurarle grandes perspectivas de conferenciante a George Bush cuando, próximamente, deje la presidencia. Lo veo más negociando el precio de las reses en su rancho que embaucando a un público de supuestos elegidos en Barcelona. En cuanto a Aznar, ya sabemos lo que puede dar de sí. Es mejor que olvide su incipiente carrera de conferenciante, sea en inglés o en español, da lo mismo, y se dedique a sus consejos de administración, la actividad favorita de los políticos retirados, tanto de derechas como de izquierdas.
Blair es otra cosa. Blair sí es un encantador de serpientes con futuro en el manoseo de las palabras. De ahí que, cobrando un promedio de trescientos mil euros por conferencia, aspire a doblar sus emolumentos el próximo año. Por si esto fuera poco, una editorial le pagará siete millones de euros por sus memorias. Esto, claro está, sin contar las asesorías propias de los políticos retirados y que, en su caso, le lleva a cobrar, entre otras empresas, del banco J. P. Morgan y de los seguros Zurich.
Por lo que puede observarse, Tony Blair ha trabajado bien en este breve periodo de tiempo posterior al abandono de Downing Street. Pero a diferencia de muchos de sus colegas, a él no le interesa sólo el poder sino la gloria, aunque en un sentido completamente diverso a lo que expone otro ilustre converso al catolicismo, Graham Greene, en su admirable novela El poder y la gloria. En Blair, aparentemente sin tormento alguno, el poder terrenal y la gloria divina son dos conceptos tan próximos que casi se identifican.
Nada tiene de extraño, por tanto, que Blair haya recurrido a la brillante idea de constituir una Fundación de la Fe que, en última instancia, demuestra que los bienes terrenales son el mejor alimento espiritual, todo, eso sí, en el nombre de Dios. Tampoco es extraño que Blair, acompañado de Bill Clinton -otro insigne conferenciante-, haya elegido Nueva York para presentar su fundación.
Durante sus años de primer ministro no ocultó su progresiva preferencia por el aliado americano y Estados Unidos ha premiado repetidamente su servicial lealtad, incluso con reconocimientos tan exóticos como el de la Universidad de Yale, que lo ha contratado como profesor de Religión.
Aunque quizá este nombramiento no sea tan exótico y Blair sea el adecuado profesor de Religión de nuestra época o el profeta que, a través de la Fundación de la Fe, quiere propagar una nueva religiosidad pública para la era global. En la actualidad, Blair dice sentirse guiado por un impulso que antes no tenía: la "amistad" de Dios. Esta "amistad", que comparte con su socio Bush, no le aclara lo que está bien o mal, sino que, de acuerdo con sus palabras, le "da fuerza para hacer las cosas" ¿Quiere esto decir que el amigo Dios no le especifica a Blair si está bien o mal que la guerra de Irak haya provocado centenares de miles de muertos, sino que le da fuerza para seguir justificándola?
No lo sabemos porque nos falta la amistad íntima con Dios que él ha conseguido. Como quiera que sea, más allá del tono de mesías -mesías bien remunerado- del que Blair hace ostentación, podríamos hallarnos ante una operación de gran envergadura para dar la puntilla definitiva a la tradición ilustrada y laica de la política europea. La Fundación de la Fe auspiciada por el ex primer ministro británico quiere volver a tener a Dios en el centro del escenario, y en este caso no está tan alejada de los fundamentalismos de otras religiones. Y no olvidemos que Blair es uno de los aspirantes a la presidencia de Europa. ¡Dios nos coja confesados!

 

El País,  22/06/2008

[Publicado el 10/7/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Tony Blair, Dios, George Bush]

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Oscurantismo y literatura

Rafael Argullol: El momento en que cada una de las creaciones artísticas se encierra en sí misma, sea a través de sistemas filosóficos cerrados o de supuestas característica religiosas, el diálogo se hace más y más difícil.
Delfín Agudelo: ¿Por qué crees que, por ejemplo, la literatura actual no ha caído en algún tipo de oscurantismo? Puede que sí los estudios literarios, mas no la producción literaria. Lo que percibo es que la literatura actual, tal como hemos visto, no es necesariamente oscurantista sino prácticamente lo opuesto.
 R.A.: Si por literatura actual comprendemos la de comienzos del siglo XXI —incluso la de las dos últimas décadas del siglo XX—, lo que dices es cierto. Pero lo que también es verdad es que al mismo tiempo de un cierto oscurantismo filosófico se erigió un oscurantismo en los estudios literarios, que culminó en las toneladas y toneladas de para-teoría que en los años sesenta y setenta, de la mano de los estructuralismos y todas sus consecuencias, solamente veía un camino para la literatura, que era de determinada vanguardia. Cuando se volcó esta vanguardia, después de Joyce y Beckett, hubo una especie de para-ascetismo de estudios literarios basados en la estructura universitaria que fomentaron un gran oscurantismo literario a lo largo de la segunda mitad del XX, que muchas veces iba emparentado con el filosófico, y entre los dos crearon un auténtico magma que cayó sobre generaciones de estudiantes.
Afortunadamente en los últimos años del siglo XX parece apreciarse una progresiva emancipación de la narración literaria respecto a ese magma, en gran parte como consecuencia de la apertura europea a otras tradiciones del mundo, que hizo que toda esta especie de dogmatismo teórico rompiera sus moldes. En la medida en que entre un cierto aire fresco en la literatura, éste acabará contagiando lo que llamamos filosofía. A veces han sido hermanas y otras como máximo primas hermanas, y creo mucho en la mutua alimentación entre literatura y filosofía. Los grandes movimientos de la filosofía han coincidido casi siempre con una filosofía que se expresaba con gran actitud literaria, como Platón, Giordano Bruno y Nietzsche mismo; y al revés: en la medida en que hay una literatura fresca, es mucho más posible que también haya una filosofía fresca porque de nuevo la filosofía intentará expresar con claridad y con equilibrio de imágenes y conceptos lo que es la condición humana. En lugar de enterrarse de una manera rancia y claustrofóbica en esa especie de laboratorios teóricos —que pueden servir mucho al gremio de los profesores de filosofía para sus pequeñas vidas y sus pequeños currículums—, debería dedicarse a algo que sirva para la filosofía misma.

[Publicado el 08/7/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: oscurantismo, literatura, estudios literarios]

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Noticia de última hora

Había escuchado en la radio del coche informaciones fragmentarias sobre las consecuencias del ciclón Nargis en Birmania y las cifras eran devastadoras. Al llegar a casa puse el Telenotícies de las 21.00 horas de TV-3 y, en efecto, la presentadora anunció una noticia de última hora justo al iniciarse el informativo. Era evidente, me dije, que esta noticia reciente tenía que estar relacionada con lo ocurrido en Birmania. Pero fallé.

Con voz solemne, de primicia, la presentadora trasladó a los ciudadanos de Cataluña la noticia de última hora que cualquiera de ustedes puede verificar acudiendo a los archivos y comprobando cómo empezó el Telenotícies del día 5 de mayo de 2008: TV-3, en un alarde investigador, estaba en condiciones de informar de que la comisión deportiva del Fútbol Club Barcelona propondría en la próxima reunión de la junta el nombramiento de Josep Guardiola como nuevo entrenador del equipo.

Naturalmente, tras esta bomba informativa de alcance universal, la presentadora entró en detalles, desmenuzando para el espectador el desarrollo de los hechos, algunas de sus causas y las posibles previsiones. Sólo después de un pormenorizado análisis se dio paso a otras noticias del día y entonces el otro presentador contó lo de la catástrofe de Birmania y lo de sus muertos, que provisionalmente oscilaban entre 10.000 y 15.000 (ahora sabemos que quizá han llegado a 200.000).

No está mal como lección de periodismo para explicar en el futuro lo que no debe ser: lo que no debe ser la información, lo que no debe ser la ética periodística, lo que no debe ser una televisión pública. No está mal tampoco como lección política para un país que consiente, y tal vez incluso aprueba, este tipo de actuaciones con el dinero del contribuyente.

Ahora bien, volviendo a este caso concreto, ¿qué factores tienen que reunirse para que el responsable del Telenotícies dé la prioridad a una información nimia y ponga en lugar secundario a la tragedia birmana que en el momento de emitir el programa está conmoviendo al mundo? Como no creo que sea una falta de respeto a los damnificados ni una pura insensibilidad ante el dolor, tengo que deducir que la explicación va por otro lado.

Seguramente, de entrada, el director del Telenotícies ignora que la elección de un entrenador de fútbol es una noticia intrascendente no sólo en relación con el desastre de Birmania, sino también en comparación con la mayoría de las informaciones que ha generado el día. Y lo ignora porque él está acostumbrado a una atmósfera en la que se respira lo contrario. En TV-3 el fútbol y singularmente el FC Barcelona son sagrados tanto desde el punto de vista del negocio como del supuesto patriotismo. Y el director del Telenotícies, o quienquiera que mande, acata esta sacralidad.

Claro que el caso del FC Barcelona va más allá y afecta patológicamente a la entera sociedad catalana, convencida de que un equipo de fútbol es un ejército simbólico que gana o pierde batallas reales. Aún recuerdo como, a la mañana siguiente de la victoria del Barça en la final de la Copa de Europa celebrada en París, un influyente periodista escribió que la decadencia y la tristeza de Francia quedaron en evidencia porque muchos parisienses desconocían la celebración del encuentro. ¡París había dejado de ser una gran ciudad!, diagnosticaba en el colmo del provincianismo. Reconozco que no soporto la enfermedad futbolística de nuestra sociedad por más que me gusten los buenos partidos de fútbol y desde niño haya deseado el triunfo del Barça.

Sin embargo, para que pudiera producirse aquella noticia de última hora no basta la patología recurrente del fútbol. El encargado del Telenotícies pensaba, probablemente, que se estaba apuntando un tanto al ofrecer una información local frente a una de alcance general, siguiendo así la pauta de una televisión, la suya, que apuesta por la corta distancia.

Y esta es una de las paradojas más sangrantes de TV-3. Por un lado, oficialmente, aspira a ser la televisión de un país normalizado, volcado hacia el mundo sin complejos; por otro, no obstante, en lugar de comportarse de acuerdo con esta normalidad, se inclina permanentemente por una visión localista y empobrecida del escenario que le rodea. La televisión pública catalana, con calidad en algunas de sus vertientes, desde la perspectiva informativa está sometida a una abrumadora presión endogámica que no deja de proyectar sobre los espectadores.

Aunque tampoco de eso es plenamente responsable la televisión pública, y mucho menos el director del Telenotícies: éste, como sus jefes, cree que la endogamia que ellos ponen en imágenes es lo que realmente solicita la sociedad catalana a través de sus representantes políticos. Y, en definitiva, que resaltar la noticia del nuevo entrenador del Barça por encima de la del ciclón de Birmania es un servicio patriótico.

 

El País, 31/05/2008

[Publicado el 01/7/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: notiucias, medios, telenoticias]

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Galería de espectros: Io

"Io e Zeus", Correggio, 1531Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, he visto el de Io.
Delfín Agudelo: ¿Te refieres a la Io de Correggio?
R.A.: Sí, me refiero a este espectro de una de las mujeres tomadas por Zeus, gran tema de la mitología antigua, y gran tema de la pintura moderna a partir del renacimiento Al parecer los pintores se han sentido subyugados por esas distintas posesiones de Zeus, como lo podemos ver por el caso de Séleme, de Danáe, de Leda, o de la misma Io. En todos los casos hay un elemento muy interesante entre pintura y sensualidad, y es que las posesiones de Zeus generalmente van vinculadas a metamorfosis. Zeus, para acercarse a esas muchachas a las que quiere poseer, va adoptando distintas formas; a veces es una lluvia, a veces cisne, y eso tiene unas posibilidades imaginistas y sensitivas que a la fuerza tuvo que excitar la imaginación de los pintores renacentistas, barrocos y de la modernidad. En el caso concreto de Io, mi preferida es la situación que pinta Correggio, porque en esa pintura es poseída por una de estas formas de Zeus, que es de total tiniebla y oscuridad. Zeus no ha adoptado la forma de determinado animal o fenómeno de la naturaleza, sino que es como un monstruo que ha perdido la forma, y en ese sentido pienso que voluntariamente o no Correggio introduce una de las máscaras más apropiadas para lo divino, que es esa mezcla de horror y de abstracción, de forma informe, presencia que es ausencia, esa posesión que al mismo tiempo es poder lejano, que queda claramente puesta de manifiesto en esta sombra que por detrás abraza al personaje femenino. Me parece una de las pinturas más sensuales de la historia de la pintura europea porque en definitiva nos encontraríamos casi con el sueño de una posesión por parte de lo inconmensurable y de lo inconocible; en ese sentido entraríamos dentro de uno de los sueños o pesadillas eróticas más extremas, que es ser poseído por algo que no tiene forma.

[Publicado el 27/6/2008 a las 07:24]

[Etiquetas: galería, espectros, Io, Zeus, Correggio]

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El mercado del espíritu: verdad y persuasión

Salvador Dalí, Rafael Argullol: La búsqueda espiritual, la lucha por lo espiritual es un proceso duro, lento, complejo, en el que cada individuo se implica en la medida que puede a través de su vida cotidiana o a través de sus esfuerzos espirituales o artísticos, sin esperar esas fórmulas de "Sea usted espiritual en diez días", que es como aprender un idioma en diez días.

Delfín Agudelo: Me parece que esos pseudo-espiritualismos fast-food tienen la gran característica de ser un objeto de mercado, de consumo, para las librerías, tiendas esotéricas, etc. Pensando en esto que hablábamos del thriller histórico-religioso, recuerdo en El péndulo de Foucault de Eco el momento en que un personaje se imagina a los cuatro evangelistas sentados en la mesa de un bar inventando a un personaje histórico, cuyo nombre sería Jesús. Cada uno decide qué decir y cómo decirlo: la creación de un personaje histórico al enumerar determinadas características para que sea llamativo e interesante para el público. Lo mismo sucede con la espiritualidad, cuyo gran problema es que es un producto concebido en el cual, después de una gigantesca estrategia de mercadeo, se reconoce cuáles son las carencias del público, qué le falla, qué le hace falta a la vida normal de un ejecutivo, empresario o estudiante, entre muchos otros. En esa medida se crea una espiritualidad no muy diferente a la plantilla del zapato que necesitas si tienes el pie plano, o del café descafeinado que puedes tomar después de las seis de la tarde. La espiritualidad es un producto más, masticado, en una dinámica de consumo y mercado.

R.A.: Eso está muy bien visto. En realidad el espiritualismo fast-food depende estrictamente de la oferta y la demanda y hay un estudio previo de las necesidades de la sociedad, un estudio de aquellos mecanismos a través de los cuales se puede persuadir a la sociedad. Por eso es un terreno en el cual queda particularmente en evidencia una contradicción básica en todo lo que ha sido el desarrollo de la civilización humana, que es la contradicción entre persuasión y verdad. Lo que busca el pseudo-espiritualismo es la persuasión. Persuadirnos los unos a los otros. Es un poco también lo que busca el autor de esta literatura de best-sellers, el comunicador: "cómo puedo persuadir a mis semejantes a través del estudio de sus propias necesidades", y es evidente que muchas religiones organizadas en la historia han actuado también así. Frente a eso creo que hay otra actitud que sería, para decirlo de manera sencilla, la búsqueda de la verdad propia- no de la absoluta sino de la propia-, en la cual uno está dispuesto a enfrentarse a la búsqueda de esa verdad, dispuesto a enfrentarse incluso a la incomprensión de los otros, dispuesto a enfrentarse al hecho de lo que en un momento determinado expresa no es lo que los otros quieren escuchar, que es como en cierto modo creo yo ha actuado siempre el artista auténtico, y también como ha actuado el espiritual auténtico- el místico auténtico-: no tanto por la voluntad de la persuasión sino mucho más por la expresión de la verdad. Pero si repasamos toda las facetas de este espiritualismo fast-food veríamos que las ideas que hay en común sería esa búsqueda asfixiante y casi totalitaria de la persuasión. Por supuesto en su utilización por parte del neoconservadurismo; por supuesto y evidentemente en su utilización en la publicidad o en las sectas; pero diría también en lo que podía ser una utilización en apariencia más inocente como es el de esos folletines que intentan aglutinar la imaginación de la gente en una determinada dirección. Todo está dominado por una gran retórica de la persuasión. Frente a eso creo que la espiritualidad que nosotros podemos otorgar al arte está mucho más basada en esa especie de investigación o explotación de la verdad y por eso tiene que ser más lenta, un proceso de sedimentación.

[Publicado el 26/6/2008 a las 07:01]

[Etiquetas: espiritualidad, mercado, fast-food, verdad, persuasión]

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La democratización de la escritura

Rafael Argullol: Se produce esa escenificación inmediata.

Delfín Agudelo: Hay un elemento muy interesante en cuanto a la inmediatez del blog literario que me llama mucho la atención: la carencia de intermediarios. No tiene coste abrir el blog. Lo abres y cualquier persona del mundo puede acceder. Es el autor quien decide qué publicar. Estás publicando sin la intermediación de un editor, de una casa editorial, de alguien que diga que es digno de ser publicado, o que te hace falta cambiarle esto y aquello. Me imagino que los editores están detrás de un blog literario, como un scout de fútbol viendo un partido de barrio. Hay textos que jamás habríamos conocido; de la misma manera que hay muchos otros que jamás debieron haber dejado salir a la luz.

R.A.: Compararía lo que ha ocurrido con Internet en general y con los blogs en particular a los auténticos procesos que han tenido lugar en las grandes revoluciones. Me refiero a revoluciones reales, sociales y políticas Cuando se da la revolución francesa, y no digamos la rusa, se produce una conclusión general en la que en un momento determinado todo parece anunciar una nueva humanidad, una nueva civilización. Y luego, evidentemente dentro de los procesos revolucionarios, se producen elementos caóticos, elementos de servidumbre, que posteriormente son más bien oscuros. En el caso de Internet y de los blog es desde el punto de vista de la escritura una revolución sin precedentes. Es una revolución mucho más profunda y de alcance más estremecedora que la invención de la imprenta que, aunque modificó muchísimo la relación del autor con el público, no dejaba de ser una aplicación mecánica de los manuscritos anteriores que conseguían una mayor celeridad de llegar al público; pero no se producía la inmediatez y simultaneidad actual. Ahora la revolución es de enormes dimensiones. Hay toda una serie de aspectos que son tremendamente positivos, que es la democratización total o casi total de la escritura. Cualquiera puede sentirse escritor. Cualquiera puede sentirse escritor montando su blog, su revista literaria, su libro virtual, incluso sus obras completas virtuales. Cualquiera puede sentirse comentarista- ya no lector, sino comentarista, crítico, juzgador, teórico-literario de aquello que recibe. Evidentemente ese factor que es de una potencia brutal tiene el contrapeso de que se mezclan muchas cosas, como el caos, el oscurantismo, el hecho de que no hay unos filtros que lleguen a ordenar mínimamente la calidad tanto del que emite como del que hace de público activo. Nos encontramos con una especie de totum revolutum en el cual sin duda se están construyendo cosas admirables, y que está liberando energías extraordinarias; pero que al mismo tiempo evidentemente facilita una especie de gato por liebre universal.

[Publicado el 18/6/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: escenificación, editor, publicación, democratización, escritura]

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La inmediatez de la confesión

Rafael Argullol: Es un mensaje en la botella lanzado al mar pero lanzado a un mar en la cual hay una multitud de destinatarios que pueden acusar recepción de manera casi inmediata.

Delfín Agudelo: Siento que la idea de la botella es muy útil en este caso. Siempre me ha llamado mucho la atención la delgada línea que separa al blog literario del diario. Pienso así en la relación entre botella e interioridad del blog. Pero lo que también tiene es que, a diferencia del diario que se queda cerrado y guardado, es algo que haciendo clic ya tiene una puesta en escena que me parece magnífica de parte de aquél que está escribiendo y exteriorizando. Hay gente que escribe para ser leída; otra para crear un personaje propio; sin embargo, hay un choque entre lo público y esa interioridad de la botella que rompe las barreras del lector.

R.A.: La relación del blog con los diversos géneros autobiográficos es evidente, y fundamentalmente con el diario. A este respecto creo que ha alterado también lo que eran los ritmos tradicionales de la escritura autobiográfica. En los ritmos habituales, desde las Confesiones de San Agustín o antes hasta nuestros días, creo que se podría buscar toda una serie de tipologías. El escritor que escribía el diario como una especie de vómito visceral inmediato y escasamente preocupado con la idea que esto viera la luz. Digamos que crudamente verdadero hasta las propias entrañas; se trataba del que escribía desde esas entrañas pero entendiendo que era posible que en su momento lo escrito viera la luz. Y así distintas gradaciones hasta el escritor que escribía el diario con la clara voluntad de que en el futuro eso viera la luz. En esta gradación incluiría las anotaciones autobiográficas de Antonin Artaud como unas muy vinculadas a una visceralidad en la que te puedes preguntar claramente si Artaud pensaba que eso vería la luz en algún momento. Y en el extremo final de esa gradación nos encontraríamos con lo diarios de Thomas Mann, a los cuales él mismo, en los sellos que acompañaban a los paquetes, indicaba que tendrían que abrirse y publicarse veinte años después de su muerte, teniendo así una clara voluntad de que vieran la luz.

 El blog ha introducido toda una serie de matices en esa gradación, porque el que escribe el blog puede alterar su propio ritmo, su propio estado de ánimo; puede, por ejemplo, llegar a una especie de inmediatez de tipo muy emotivo y sensitivo, o puede hacer algo muy planificado desde el punto de vista literario. En el momento en que tú aplicas el clic, modificas claramente estas gradaciones tradicionales; puedes enviar algo de una emotividad inmediata; por así decirlo, puedes enviar algo estilo Antonin Artaud o algo estilo Thomas Mann. En ambos casos -aunque evidentemente la escenificación íntima es distinta- la significación pública es la misma porque te sometes a ese público que va a ver tu escrito de manera inmediata. Ni hay la prevención de los veinte años de Mann, ni hay esa especie de incertidumbre de los escritos a lo Artaud en que alguien luego recupera lo que no sabes si efectivamente estaba pensado para ser publicado. Se produce esa escenificación inmediata.

[Publicado el 17/6/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: inmediatez, blog literario, autobiografía]

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Mensaje en la botella

Rafael Argullol: Es para mí una experiencia interesante en cuanto a que es una nueva síntesis y en consecuencia ha sido un reto.

Delfín Agudelo: ¿Cómo definirías entonces un blog literario? ¿En qué crees que consiste? ¿Cuál es su utilidad, de llegar a tenerla?

R.A.: Yo imagino que actualmente puede haber tantas definiciones de blog como bloggers haya; y esto todavía es más evidente en algo que pretenda ser un blog literario. Por tanto admitiendo todas las otras concepciones, veo el blog literario siguiendo el ejemplo anterior, como la combinación de dos figuras: una es  como el mensaje que pones en la botella y botas al mar, de manera que el destinatario era desconocido, incluso a través de los siglos; acompañado, sin embargo, de lo que antes llamaba el nerviosismo y la inmediatez de la nueva comunicación. Es un mensaje en la botella lanzado al mar pero lanzado a un mar en la cual hay una multitud de destinatarios que pueden acusar recepción de manera casi inmediata. Por tanto, por un lado te encuentras con una cierta exposición al desnudo o desprotección, y por otro lado sin embargo te encuentras con una gran compañía de signos y señales por parte del receptor. En ese sentido diríamos que un blog literario sería en cierto modo la literatura o escritura literaria que tú puedes poner en el interior de una botella, pero enviada a la velocidad del taquígrafo; o si se quiere, a la velocidad de la luz, y con destinatarios que pueden estar a mucha distancia en el espacio pero que en el tiempo pueden ser asombrosamente y provocadoramente inmediatos.

[Publicado el 12/6/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Mensaje, botella, interceptor, blog literario]

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Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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