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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 30 de marzo de 2020

 Blog de Rafael Argullol

El despertar de un negocio

Rafael Argullol: Si finalmente vistes de púber, finalmente consigues que el viejo sea púber. Por tanto, lo que sucede es que si el viejo parece un viejo, está enfermo. Es en ese sentido que la ciencia -o la información científica-sanciona.

Delfín Agudelo: Es como si se llegara a la conclusión de que la adolescencia también es una enfermedad, con la diferencia de que la juventud es todo aquello a lo que se quiere regresar. Tomándola como un periodo muy preciso, se puede pensar como un peligro ante sí mismo: la juventud atenta contra sí. Lo pienso en términos de edades. Sería mucho más enfermo un adolescente que un viejo.

R.A.: Sí, pero desde el punto de vista de nuestros mecanismos, el adolescente tiene toda una vida por delante para ir consumiendo. En cambio, cuando leí esta noticia, he pensado: "Qué gran negocio puede haber detrás de esta noticia." Imagina que en realidad se consolida esta idea. Puede haber algún buen negocio artístico por parte de los best-sellers, porque inmediatamente lo que hay que hacer es fabricar uno que demuestre eso. Tomar a los viejos, hacerles un tratamiento adecuado, y los regresas a la juventud. Pero imagina la industria médico-farmacéutica, el negocio que podría plantear a través de esto, y arrastrando todas las medicinas alternativas que plantearían el mismo negocio. Durante los próximos años pueden manejarse millones de euros alrededor del tema de cómo tratar la enfermedad de la vejez.

[Publicado el 18/9/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: vejez, enfermedad, negocio]

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Efectos especiales y verdad

Rafael Argullol: A veces no solo la televisión sino que los diarios tienen que llenar las páginas como sea, publicando noticias supuestamente espectaculares.

Delfín Agudelo: Me recuerda una noticia que no sé qué tanto tenga que ver con aquella que estás a punto de contar, pero tiene su lado carnavalesco. Apareció hace años en El Tiempo de Bogotá, y era de un campesino que había demandado a una vecina que, bruja, en la noche se había convertido en ave negra y había logrado entrar a su cuarto robándole veinte mil pesos colombianos- unos seis euros. La noticia unía tres elementos muy ricos: la legalidad en cuestiones de folklore; la evidente pregunta de qué tanto puede ser eso una noticia; y, más importante, ¿qué hacer si se fuera el abogado? Me gusta ver los tres frentes de la noticia, pero en realidad la noticia es lo inusual, carnavalesco, que pueda suceder en cualquier pueblo de tierra fría colombiana. La noticia se convierte en tal cuando el lector, evidentemente, quiere leer algo así.

R.A.: Creo que es uno de los factores de la información que siempre ha estado presente, porque ahora en nuestros días va volviéndose más barroco y con más efectos especiales. La noticia que comentas entra de lleno en aquello que antes se llamaba realismo mágico, esta vez aplicado al periodismo nuestro. Además, acompañado siempre de un supuesto rigor informativo-científico para todas estas cosas. Porque si esa noticia del campesino a la que aludes hubiera aparecido hace cincuenta años, simplemente se hubiera reflejado sin más bases científicas. Pero ahora eso lo acompañamos de toda una serie de fundamentos científicos que nos llevan a ver el tipo de sección del cerebro que hace ver que una bruja se convierta en ave negra, o el tipo de gen que despierta en nosotros el realismo mágico o la magia. En nosotros todo tiene una base supuestamente científica, de manera que las noticias que recibimos, sobre todo a través de la televisión, acostumbran a ser impunes. Si alguien sale en la televisión y explica que una campesina se ha convertido en bruja, y después de esto en ave negra, y muestra unos efectos especiales que corroboran esto, el espectador tenderá a creer que es verdad científica; no que es ese terreno magníficamente pantanoso de la imaginación mágica, sino de la científica. Esto me hace recordar algunas noticias que han salido este verano- las que te comentaba- que son muy jugosas, y todas ellas aparecidas en los suplementos o bien de ciencia o bien de salud, o en las informaciones sobre grandes acontecimientos científicos.

[Publicado el 11/9/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: imaginación científica]

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Creamos nuestro laberinto

Rafael Argullol: Nosotros tenemos regulado de una manera muy hábil todo lo que son esa especie de carnaval que sirve para potenciar el propio orden de la sociedad
Delfín Agudelo: Pensaría que la palabra monstruoso, o el concepto de monstruo, abarca más espacios de los que en realidad creemos en la cultura.
R.A.: Lo monstruoso siempre pretende estar libre, y el poder siempre pretende domesticar a lo monstruoso. De ahí por ejemplo la propia figura del Minotauro, a la que aludías al principio: el minotauro es una criatura simbólicamente de extrema libertad. Pero por eso se le recluye en el laberinto. Eso lo vieron muy bien los surrealistas y Picasso con su fascinación hacia el personaje: tenemos un minotauro interior al cual nosotros le construimos un laberinto para encerrarlo. No es que se construya a partir de un poder exterior: nosotros lo hacemos. Tenemos el minotauro y construimos nuestro laberinto: es la manera de domar, y tener recluido al minotauro, para que no se manifieste y no se escape de nosotros. Evidentemente lo monstruoso tiene esa especie de plus de libertad que nos atrae pero al mismo tiempo nos da miedo. Y eso se retrotrae a nuestras primeras experiencias de infancia.

[Publicado el 04/9/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: minotauro, laberinto, interior]

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Ocio y monstruosidad

Rafael Argullol: Hay que ser normal cinco días y monstruoso dos. Así se rige actualmente. Ya veremos si la crisis económica hará variar estos hábitos.
Delfín Agudelo: Me parece muy interesante la asociación entre ociosidad y carnaval: el espacio vital de ocio sumamente importante para contemplar la fiesta como ese espacio en el cual me sitúo en la periferia con el permiso absoluto de hacerlo, porque estoy de fiesta. Esto no lo haría bajo otras circunstancias, y creo que por esto mucha gente le tiene miedo a las cenas de empresa: se alteran todas las categorías, y todo el mundo está bebiendo de la misma botella.
R.A.: Sí, eso es cierto. Pero lo que es tremendo es que está perfectamente regulado. Es tremendo que en nuestros días está regulado de la misma manera que en la época feudal era el propio señor feudal era quien regulaba los días en que el pueblo hacía sus bailes y fiestas, que eran completamente necesarios para que pudiera haber una expansión de los siervos, perfectamente regulados. Muchas incluso de nuestras fiestas actuales proceden de estas regulaciones. En nuestros días esa especie de carnaval de fin de semana, o el hedonismo democrático y masivo en el que está inmersa la humanidad, está perfectamente codificado, hasta el punto que los países donde el capitalismo ha llegado a un mayor refinamiento, como por ejemplo Japón, esa especie de expansión carnavalesca, monstruosa, a través de la cual el trabajador productor, consumidor rompe las fronteras de su propia cotidianeidad y se lanza a supuestas libertades hedonistas, es algo que está programado para la propia persona, programado con horarios estrictos. Eso nos puede parecer extremo pero sucede también en la mayoría de nuestras ciudades. Nosotros tenemos regulado de una manera muy hábil todo lo que son esa especie de carnaval que sirve para potenciar el propio orden de la sociedad.

[Publicado el 03/9/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: regulación, fiesta]

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Galería de espectros: Goliat

Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, he visto la cabeza cortada de Goliat.

Delfín Agudelo: ¿Viste acaso el espectro representado por Caravaggio?

R.A.: Sí. Pero la cabeza cortada de Goliat no es solamente pintada por Caravaggio sino es como si Caravaggio se hubiera mirado al espejo porque se autorrepresentó en esta cabeza. Es un viraje interesantísimo que también puede contarnos sobre los cambios que se producen en el barroco que Caravaggio está representando con respecto al renacimiento. La querencia renacentista por el personaje David es cambiado en el caso de Caravaggio y otros artistas barrocos por la atracción por el derrotado y degollado Goliat. El ejemplo preciso es Caravaggio, hasta el punto de identificarse con él. A mí esta identificación me parece interesantísima, que realiza no una sino varias veces, porque en ella se pone de manifiesto también que ese maravilloso pintor lo tenía muy asumido. Y era el papel sacrificial del artista frente al equilibrio o serenidad armoniosa que en general defiende el artista renacentista. El artista barroco introduce un juego mucho más dramático de luces y sombras, en el cual en cierto modo someterse el propio artista al ser la víctima, a ser sacrificado en aras del arte, se convierte en un juego habitual. En ese sentido Caravaggio tiende en su obra a mostrar un violento masoquismo, espléndido desde el punto de vista pictórico y visual -no olvidemos que es Caravaggio quien lleva más lejos esa iluminación interior de los cuerpos propia del barroco-, pero que en su caso se manifiesta sobre todo en las pinturas de los últimos años, que es cuando adopta fundamentalmente la máscara de Goliat. La pintura de los últimos años adopta una casi insoportable tensión dramática, sacrificial, que nos puede hacer llegar a la conclusión de que el artista sólo llega al final de la obra si es capaz de arrojarse en esa misma obra y en cierto modo si es capaz de extinguirse en ella.  

[Publicado el 29/8/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: galería, espectros, Goliat, Caravaggio]

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Pan y circo

Rafael Argullol: A finales del siglo XIX también la atención de miles de personas que iban a ver esos monstruos que no podían ver en las calles de su ciudad. Evidentemente en nuestros días tenemos otros escenarios en los que se nos muestran tales monstruos.

Delfín Agudelo: Respecto a estos otros escenarios, a los cuales ya nos referimos en conversaciones anteriores,  ¿considerarías que el concepto de monstruo ha estado sujeto a una evolución en la medida en que cada vez se encuentran más aspectos propios del humano que se empiezan a reflejar, creando así nuevos monstruos? ¿Acaso el mito del minotauro o del unicornio es una cuestión inmemorial, atemporal? ¿O acaso la misma cultura está en la necesidad de crearlos?

R.A.: Creo que cada época y fase crea sus propios monstruos pero en la medida en que tu vas destilando la esencia o  contenido de estos monstruos te das cuenta hasta qué punto parten de una raíz universal, y de una raíz atemporal Nosotros incluso podríamos repasar monstruo por monstruo, de esos que salen en nuestras pantallas, sean cinematográficas o de televisión, ordenarlos, y nos pueden parecer genuinamente actuales pero al repasarlos les encontraríamos las raíces de épocas anteriores, de hecho muy anteriores. En ese sentido el monstruo en el nivel individual tiene mucho que ver, como decíamos al principio, con nuestros sueños, pesadillas, temores, ansias de libertad. En el terreno colectivo tiene mucho que ver con esto, pero elevado al terreno del entretenimiento. El panem et circem de Roma, con sus gladiadores y leones, efectivamente tenían como plato fuerte los monstruos. Lo que realmente se utilizaba para entretener a la plebe y a la muchedumbre no eran solamente los combates, como ahora se cree, que evidentemente invitaban a la muerte y a la violencia; ni la doma de leones. La gran atracción era el anuncio de que se llevaban desde la periferia del imperio al centro del imperio, es decir, a Roma, criaturas prodigiosas, monstruosas. Eso era el centro de la gran atención colectiva del pan y circo romano. Evidentemente si tú logras tener entretenida a la multitud; si una sociedad, no digo un poder exterior, se entretiene a través de estas criaturas que habitan en las fronteras de la imaginación, esa sociedad es una sociedad que difícilmente va a reflexionar sobre sí misma, porque está tan fascinada con la magia de las criaturas que evidentemente lo monstruoso se convierte en una necesidad colectiva imprescindible.

Pienso que esto ha actuado siempre. Estoy seguro de que si fuéramos a los ritos aztecas, o egipcios, hindúes, mayas, griegos, romanos e incluso etruscos, encontraríamos esos elementos que nosotros creemos que son propios de nuestros días. Lo que ocurre es que, de nuevo como en algunos aspectos, lo que es muy llamativo es el carácter completamente masivo de la comunicación monstruosa. Es probable que haya que establecer la diferencia entre el ciudadano popular romano que se tenía que ir al circo para ver estos monstruos que venían de la periferia al centro, y nosotros que tenemos ipso facto y simultáneamente una parada de monstruos universal que va llegando católicamente a nuestras pantallas de manera permanente.

[Publicado el 26/8/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: monstruos, creación]

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Galería de espectros: David

Rafael Argullol: Hoy en mi galería he visto el espectro de David

Delfín Agudelo: ¿A cuál todos sus posibles espectros viste?

R.A.: Siempre que pienso en David pienso en sus tres variaciones: el de Verrocchio, el de Donatello y el muy distinto que finalmente esculpió Miguel Ángel. Los tres son del renacimiento y recogen desde distintos ángulos y perspectivas la historia bíblica. Llama la atención que tanto en el David de Donatello como en el David de Verrocchio el artista escoge el momento del relato bíblico en el cual David ya ha vencido al gigante Goliat. Es la laxitud después de la victoria y David mostrado joven, casi como un adolescente, de formas un tanto femeninas; sobre todo en el caso de Verrocchio ya muestra una suerte de felicidad posterior al triunfo. Ya no hay ninguna huella de violencia, a no ser que la presencia de la cabeza cortada de Goliat al pie de ese David ya totalmente relajado, tanto en Donatello como en Verrocchio. En cambio, para esculpir su cíclope o David de Florencia, Miguel Ángel escogió un momento completamente contrario, que es toda la tensión acumulada por David, inmediatamente antes de lanzarse al combate contra Goliat. A diferencia de sus precedentes Donatello y Verrocchio que habían esculpido estas formas gráciles un poco andróginas, el David de Miguel Ángel es completamente masculino, con sus músculos en tensión, en una violenta tensión, incluso en la propia expresión de la mirada. Según sabemos por una carta de Miguel Ángel, precisamente en esa tensión tan violenta él quería representar la propia situación del escultor, la propia situación en general del artista, simbolizada allí, el cual se ve sometido en su opinión a todo un juego de presiones y contradicciones de extremada violencia en el momento en que está  desarrollando su obra. Detalle

[Publicado el 25/8/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: galería, espectros, Miguel Ángel, Verrocchio, Donatello]

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Minotauros cotidianos

Rafael Argullol: El monstruo tanto nos evoca el miedo como aquello que va más allá de la realidad inmediata, aquello que va más allá de las fronteras, diríamos, de lo que nosotros podemos contemplar con los ojos directos de los sentidos, para introducirnos en los ojos de la imaginación, libre de ataduras en el terreno de la fantasía.

DPortada para la revista elfín Agudelo: Me parece muy interesante lo que dices acerca del monstruo abriendo los ojos a la imaginación. Es una manera distinta de ver el mundo, es una invitación a una estética distinta e espacio imaginativo distinto. Me recuerda uno de los monstruos por excelencia que es el minotauro, que Cortázar recrea en su poema dramático Los reyes. Hay un momento en que Teseo le invita a salir del laberinto, y éste responde que no tiene ningún deseo en salir a aquél espacio en el cual es un monstruo. En su espacio particular, que es el laberinto, aquella estética de lo monstruoso está invertida.
R.A.: Es que lo auténticamente maravilloso de los diversos monstruos que han pasado a nuestros mitos y relatos literarios es que cada uno de los monstruos somos nosotros. Son una caracterización de nuestros propios instintos, de nuestras propias pulsiones. El minotauro somos nosotros. Las esfinges somos nosotros. Incluso los monstruos que han gozado de una gran credibilidad y una especie de identificación simbólica espiritual como el unicornio, somos nosotros. En la esfinge está reflejada nuestro propio enigma y fealdad; en el minotauro están reflejados nuestros propios instintos y pulsiones sensuales, que van más allá de lo que es confesable en la sociedad cotidiana. En el unicornio está presente nuestras ansias de espiritualidad, y así podríamos ir repasando los distintos monstruos de las distintas mitologías y veríamos que en todos ellos se reflejaba perfectamente aspectos concretos de la condición humana en su sentido individual, y dependiendo de los monstruos aspectos también de la comunidad humana. Pienso por ejemplo en los grandes monstruos de la mitología azteca; por ejemplo la gran participación de la serpiente o de la calavera, o la mezcla de los dos en el imaginismo mitológico azteca, representa aspectos universales de la condición humana, pero también concretos del desarrollo de una determinada cultura como es la azteca. De la misma manera que lo monstruoso en los griegos fue en ciertos aspectos distinto de lo monstruoso entre los judíos. Entre los griegos lo monstruoso adquirió una especie de gran exhuberancia como en entre los hindúes. En cambio en los judíos, que tuvieron muy tempranamente esa prohibición por la representación icónica, lo monstruoso se hace más interior, más metafísico. Entonces no es que no haya monstruos en la Biblia, sino que están más aletargados. Por esto es muy interesante el monstruario griego con el monstruario que se presenta en las distintas apocalipsis de la Biblia y especialmente al final, en el Apocalipsis de San Juan. Los monstruos reflejan lo universal de la condición humana, las pulsiones interiores de cada individuo, y de cada tradición cultural.

[Publicado el 20/8/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: Cortázar, minotauro, reflejo, condición humana]

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Galería de espectros: Don Giovanni

Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, me ha parecido escuchar la voz de Don Giovanni.

Delfín Agudelo: ¿Te refieres al Don Juan de Mozart?

R.A.: Sí, me refiero al que para mí es la materialización más perfecta del mito de Don Juan, que de manera paradójica no pareceFrancisco d'Andrade como Don Giovanni, pintura de Max Slevogt llegarnos a través de la literatura a pesar de las excelentes obras literarias que han recogido el tema, sino a través de la música, de la para mí mejor ópera de Mozart, y a través del maravilloso libreto que realizó el guionista habitual de las obras italianas de Mozart, Lorenzo Daponte. Cuando me acerco al Don Giovanni de Mozart recuerdo una representación que vi dirigida por Carlo Giulini en la Scala de Milán en el año de 1993; pero sobre todo me acuerdo de una película de Joseph Losey que desgraciadamente es proyectada muchísimo menos de lo que me gustaría. Es una película sobre Don Giovanni con un extraordinario Don Giovanni, Rugero Raimondi, el cual, a mi modo de ver, sintetiza como pocos todo lo que han sido las distintas pulsiones del Don Juan histórico. Te lleva hasta el último límite del reto de Don Juan. El carácter seductor, destructivo, y autodestructivo de Don Giovanni queda puesto de manifiesto a través de su actuación y sobre todo a través de su maravillosa voz. En este Don Giovanni filmado por Losey además hay un juego dialéctico entre Don Giovanni y su escudero Leporello auténticamente maravilloso, a través del cual los propios contrastes de la personalidad de Don Juan se ponen más en evidencia que nunca. Por tanto en mi opinión Losey recoge como si fuera el mejor de los directores de ópera su película la representación de Don Giovanni, y Mozart es para mí quien ha sabido captar con mayor precisión los vuelos y caídas de ese personaje arquetípico de la cultura europea.

[Publicado el 18/8/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: galería, espectros, Don Giovanni, Don Juan, Mozart]

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La resurrección de los cuerpos

Rafael Argullol: Sustituyen en casos la auto-escultura por una especie de monigotes universales todos iguales, altamente difundidos a través de grandes campañas de propaganda y publicidad. De ahí que tenga algo muy angélico y demoníaco este negocio.

Delfín Agudelo: En cuestiones de cambios estéticos, hay un ejemplo que me gusta mucho y lo veo a veces en la televisión. Trata del programa que consiste en la transformación de alguien que tiene problemas de dentadura, de visión, en el rostro, de peso, etc, y luego de someterla a variadas operaciones, la convierten: su cuerpo es otro. No es solamente el cambio, sino la manera como la devuelven al mundo, puesto que organizan una fiesta, invitan a su familia y amigos a participar del renacer.

R.A.: Mientras te estaba escuchando recordé una viejísima cuestión teológica, que es cómo serían los cuerpos en el momento de la resurrección de los cuerpos. Esa cuestión teológica implicaba la cuestión moral y psicológica, porque dependiendo de cómo sería el cuerpo en el momento de la resurrección, cómo te recibirían los demás. Como en tantas otras cosas, nuestra televisión y medios de comunicación están asumiendo en nuestra época muchísimas funciones sacerdotales anteriores. Han llegado a tal refinamiento en sus propósitos que plantean la resurrección de los cuerpos. Estas pobres personas de las que me hablas, que salen en este programa, son recogidas en estado terminal desde el punto de vista de la belleza considerada por la sociedad, y comienzan un proceso de reconversión frankensteniana, son de nuevo ofrecidas a sí mismas y a los otros como resurrectos.

Ahora bien, como esa resurrección no ha sido dominada por ellas mismas, cabe preguntarse qué ocurrirá no con los otros sino con ellos mismos. No me pregunto tanto qué ocurre con el marido o con la novia, o esposa o padre del resurrecto o resurrecta; me pregunto qué está ocurriendo en su interior. Es una vieja cuestión teológica pero también es una vieja cuestión de las leyendas y de los cuentos. En la mayoría de las culturas está la leyenda y folclore de la horrorosa bruja, o de la rana asquerosa, del sapo que en realidad era una princesa, o también de cualquier monstruo que se convierte en príncipe azul. Claro, cuando eres pequeño te fascinan mucho esas metamorfosis. Pero cuando eres adulto piensas en el momento en que de bruja pasa a princesa, con una gran belleza. ¿Qué ocurre en tu interior? ¿Eras bruja o eras princesa? Esa es la cuestión.

[Publicado el 12/8/2008 a las 07:00]

[Etiquetas: televisión, resurrección, estética]

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Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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