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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 29 de marzo de 2020

 Blog de Rafael Argullol

Colección particular: la Gran Bestia

Rafael Argullol: Mira Delfín qué magnífico juego de sobras que hay en esta imagen.
Delfín Agudelo: Se trata de Alesiter Crowley, la Gran Bestia.
R.A.: Sí. Un hombre fuera de lo común, un literato especialísimo, que en esa fotografía él mismo se parodia mostrándose en una especie de escenificación diabólica, en una pose demoníaca, con su doble en la pared. Viendo esta foto me he acordado de la atracción que en un momento determinado causó en mí cuando era muy joven la figura de Crowley, que era una especie de maldito entre los malditos, un heredero especialmente extravagante de los poetas malditos de Rimbaud, Lautréamont, incluso en la lejanía de Baudelaire. Él mismo alimentaba su propio mito demoníaco y llegó a impactar en su época de una manera fuera de lo común. Recuerdo que se escribió una biografía por parte de un autor John Simmons, en el cual se hacía todo un análisis de la trayectoria de Crowley, al que se llamaba la Gran Bestia. De hecho era un seudónimo que él mismo había utilizado junto con muchísimos otros seudónimos diabólicos. Lo cierto es que transcurrido más de medio sigo desde la muerte de Crowley, las hazañas demoníacas de ese autor nos parecen prácticamente juego de niños, en comparación con los extremos a los que ha llegado cierta cultura llamada popular, o televisiva. Crowley, haciendo sombras demoníacas en la pared, tiene algo de particularmente entrañable.

[Publicado el 09/12/2008 a las 08:00]

[Etiquetas: Colección particular, Aleister Crowley, la Gran Bestia]

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Un hurto decisivo

Rafael Argullol: De alguna manera retornaba a la imagen de lo que era antiguamente el viajero, que era alguien que como máximo estaba conectado a través de carta, y tenía que transcurrir sus días sin estar en una especie de conexión permanente o de estar continuamente desfilando por los hilos de la telaraña.
Delfín Agudelo: Las barcas de nuestros tiempos son aún más frágiles que las de antaño. De perderse un móvil, o un simple ordenador, nos encontraríamos ya en el océano de la desinformación e incomunicación.  
R.A.: Había salido de la telaraña, al principio estuvo con su pavor, después le encontró ciertas ventajas, no puedo decirte en qué estado de ánimo o cuál es el balance de su estado de ánimo respecto a las dos situaciones. Pero a mí me parece algo sumamente interesante porque es una sensación de naufragio por un lado, pero por el otro de libertad. Y eso me lleva a pensar que vivimos en un mundo en el que se han producido tan aceleradamente la construcción de esos hilos de la telaraña, a través del ordenador, teléfono móvil que nos acompañan a cualquier lado, que nos cuesta mucho sobrevivir sin estos hilos de la telaraña. Yo mismo que he procurado hacer muchos viajes en mi, y la mayoría los he hecho sin ningún tipo de conexión directa y permanente, reconozco que en los últimos al llevar el teléfono móvil ha cambiado la percepción misma de lo que es el viaje. El hecho de que sabes que en cualquier en todo  tiempo instantáneamente conectas con un mundo que antes dejabas atrás a centenares de kilómetros. Eso nos lleva a este especie de figura rara, bifronte, un poco esquizofrenia que somos todos nosotros, que por un lado nos movemos temiendo el naufragio pero quizá ocultamente a veces deseamos el naufragio para camuflarnos respecto a nosotros mismos o respecto a esas telarañas que nos protegen pero también nos atrapan.

[Publicado el 04/12/2008 a las 07:43]

[Etiquetas: naufragio, comunicación, libertad]

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Naufragio moderno

Rafael Argullol: Hay un tipo de naufragio distinto en nuestra época sobre el cual creo que vale la pena hablar con cierta profundidad.
Delfín Agudelo: Pensaría que al recurrir a la imagen del naufragio de nuestra época te refieres al vasto océano de información que se maneja en un ordenador o de aquello a  lo que uno puede llegar a través de éste.
R.A.: Mira, te voy a contar algo que le sucedió a una amiga mía recientemente, por cierto una amiga compatriota tuya, que viajaba de Colombia a Nueva York, y posteriormente tenía que venir a España. Hizo una escala por cuestiones de trabajo en Puerto Rico. En el hotel le robaron el portátil, un portátil además recién adquirido, y en ese portátil ella concentraba todos los datos de su trabajo, gran parte de lo que eran sus conexiones cotidianas de tipo personal, e incluso tenía todos los mecanismos que incluían la posibilidad de telefonear a larga distancia, como era su propósito hacerlo, imagino, desde Estados Unidos y España. Ella me contó que la sensación que tuvo en el momento en que había desaparecido el ordenador del cuarto de su hotel fue una sensación muy traumática. En primer lugar, por lo que ya es evidente, y es que siempre supone una violación de la intimidad todo robo y es algo sumamente desagradable que te entren en la casa o habitación de un hotel. A eso se le sumaba en esta ocasión el hecho de que ella de repente se sintió desprotegida de toda la red de conexiones que de alguna manera la mantenían en unión con su mundo, estuviera donde estuviera. Eso le llevó a sentirse tan desamparada que en un momento determinado incluso pensó en interrumpir el viaje que tenía que hacer, y volver a Colombia. Luego, con posterioridad, una vez ha pasado el trauma y cuando me contó la anécdota aquí en Barcelona, evidentemente le había dado ya la vuelta, que es también una cuestión interesante, y de pronto se sentía en cierto modo como liberada: había pasado del estado de desamparo por verse como desnudada de todas las defensas que habitualmente tenemos y que nos permiten al día de hoy estar en cualquier lugar del mundo, y estar permanentemente conectados, pero superado ese trauma, le había encontrado las ventajas al darle la vuelta porque se encontraba precisamente desconectada y de alguna manera retornaba a la imagen de lo que era antiguamente el viajero, que era alguien que como máximo estaba conectado a través de carta, y tenía que transcurrir sus días sin estar en una especie de conexión permanente o de estar continuamente desfilando por los hilos de la telaraña.

[Publicado el 03/12/2008 a las 08:49]

[Etiquetas: naufragio]

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Colección particular: El escritor ubicuo

Rafael Argullol: ¿Has visto, Delfín, esta fotografía colectiva?

Delfín Agudelo: Se trata de una foto más de todas aquellas que retratan la relación entre Hemingway y España.

R.A: Sí, la foto podría trasladarnos a todo un capítulo de la historia de España, porque a Hemingway lo vemos aquí brindando con Luis Miguel Dominguín y con Ava Gardner. En un momento determinado de la España cerradísima de Franco parecía ser que los únicos toques cosmopolitas que realmente funcionaban era por un lado Gardner como actriz y Hemingway, que reunía una extraña paradoja: por una lado era un escritor antifranquista, que había escrito una novela claramente antifranquista -Por quién doblan las campanas- ,pero por otro lado se convirtió en una especie de ícono del franquismo, en el sentido en que se le presentaba como el escritor norteamericano que vivía las delicias y autenticidad de España. Pero sobre todo lo que me hace recordar esta foto, además de el ambiente de esa época, es que  Hemingway tiene una extraña historia kafkiana en la geografía española: uno puede encontrar restaurantes y hoteles con placas de "Aquí estuvo comiendo Hemingway", o "Aquí estuvo durmiendo Hemingway" en toda España. Uno diría que se hubieran necesitado varias vidas para que realmente todas estas placas relataran un hecho cierto. Con esto nos encontramos casi un episodio novelesco protagonizado por Hemingway, que era una especie de fantasma, que estuvo al mismo tiempo en toda la geografía española.

[Publicado el 25/11/2008 a las 08:00]

[Etiquetas: colección particular, Ernest Hemingway]

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Colección particular: La inmortalidad

Rafael Argullol: Repara, Delfín, en esta foto de esa magnífica mujer con esa expresión de dignidad que parece ya más allá del tiempo.
Delfín Agudelo: Se trata de la vejez magnífica de Rita Levi-Montalcini, premio Nobel de medicina, en su última visita a Madrid.
R.A.: Yo creo que esta imagen tiene una capacidad extraordinaria para explicar diversas cosas. Una, la dignidad que puede tener el ser humano a los cien años, porque ella está a punto de cumplirlos. Dos, una expresión en los ojos que parece en cierto modo sintetizar todo ese siglo que ha vivido. En tercer lugar también me gusta muchísimo cómo en esa fragilidad que se explicita en la fotografía, hay atrapada una fortaleza desbordante. Y por último creo que es una imagen que ilustra algo que ha defendido siempre Rita Levi-Montalcini, y es que la vida es tan fuerte y tan importante que no puede quedar exclusivamente enclaustrada en el pequeño margen de un cuerpo. Si alguna imagen viene a ilustrar este principio de la doctora Levi-Montalcini es la suya propia, porque efectivamente parece que desde esa debilidad o fragilidad casi etérea, de una ligereza de pluma, Rita Levi-Montalcini domina un panorama vastísimo de vida que en efecto no puede quedar circunscrito a los puros límites de la piel, y tampoco  a los puros límites cronológicos de lo que acostumbramos a llamar vida. La propia Levi-Montalcini  lo ha descrito de manera maravillosa al afirmar: "Lo importante es la forma  en que hemos vivido y el mensaje que dejamos. Eso es lo que nos sobrevive. Eso es la inmortalidad."

[Publicado el 18/11/2008 a las 08:00]

[Etiquetas: Colección particular, Rita Levi-Montalcini, la inmortalidad]

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Literatura a dos manos

Rafael Argullol: La imagen que nosotros defendemos del escritor que es aquél que se vierte o intenta verter lo que su experiencia y verdad le dictan no puede estar escribiendo coaccionado por esa especie de ojo orwelliano que le juzgará según las tramas que construye.
Delfín Agudelo: Hay un tipo de publicaciones con las cuales nunca he podido saber en realidad qué criterio adoptar, que es la correspondencia de los escritores. Textos que en sí son destinados a una intimidad y una interioridad que luego son rescatados y son puestos a luz pública, pero que no están bajo este marco de publicación que el mismo escritor contempló. ¿Por qué vamos a leer este tipo de escritura si este juego de desvelar su verdad es lo que está haciendo en el libro? Me encanta leer la correspondencia, pero no deja de tener cierto elemento de voyerismo.
R:A.: El tema de la correspondencia es complicado, sobre todo en los escritores clásicos. En nuestro tiempo la correspondencia en cuanto a género literario ha desaparecido como tal, pero sigue existiendo una tradición literaria a través de la correspondencia. Ahora acaba de publicarse en España la correspondencia de Tolstoi, y evidentemente tiene que ser publicada porque nos da una luz muy importante sobre su obra y toda su época. Aunque es un tema complicado, creo que hay una correspondencia que es un auténtico género literario; podríamos decir el género literario escrito a dos manos, en muchos casos con una clara voluntad enmarcarse en este género literario. En cambio lo que me parece mucho más discutible es que se tenga que publicar la correspondencia que puramente refleja una intimidad por parte de quien la ha escrito; una intimidad personal, casi fisiológica de ese personaje. Creo que ahí se podría influenciar, pero también cuestionar, que muchas veces las fronteras entre una cosa y la otra son difíciles. Acabo de citar a Mann y es muy difícil, en su correspondencia, separar lo que son sus obsesiones narcisistas, egocéntricas, sus propias tendencias sexuales más o menos larvadas de lo que pueda decir sobre la cultura, literatura o política de su época.

[Publicado el 13/11/2008 a las 08:12]

[Etiquetas: Correspondencia, género literario]

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Colección particular: Chet Baker

Rafael Argullol: ¿Has visto, Delfín, esta foto de Chet Baker?

Delfín Agudelo: Sí, es la foto tomada por Bruce Weber que apareció en el semanario de El País el día 12 de octubre, en la sección de belleza y complementos masculinos.

R.A.: Sí, esto es lo primero que me ha llamado la atención: que vivamos en una época en que la hiperdemocracia espiritual lleva a juntarlo todo en una suerte de totum revolutum, de manera que aquellas cosas que han formado parte de nuestra educación sentimental en profundidad quedan completamente mezcladas con todo el mundo trivial y fugaz de la moda. Digamos que el contexto en el que aparece esta foto causa una cierta irritación; pero por otro lado la foto me parece magnífica. Chet Baker siempre me pareció un trompetista excepcional; seguí de cerca su evolución, esta especie de atracción por el precipicio que caracterizaba su personalidad y también su propia música; había una simbiosis entre las dos. En esa foto se concentra maravillosamente bien lo que es la arruga que va produciendo la vida, el desgaste. Me gusta mucho, aparte de ese gesto con el cigarrillo en los dedos en el coche descapotable tan propio de Chet, cómo la foto se concentra todo ella en la mirada. Hay un claroscuro perfectamente conseguido por el fotógrafo con el sol brillando en su frente y en una de sus mejillas, y esa mirada melancólica de un hombre que parece afrontar con una mezcla de escepticismo y de  pasión desgastada lo que es su destino inmediato.

[Publicado el 11/11/2008 a las 08:00]

[Etiquetas: Colección particular, Chet Baker, Bruce Weber]

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Estigma y difamación

Rafael Argullol: Si Kundera es o no culpable, creo que es totalmente injusta la cruzada que algunos medios en este momento están llevando en contra suya.
 
Delfín Agudelo: Parece ser que en muchos casos en que hay una cierta revelación acerca del escritor en cuestiones que sucedieron hace años o que tienen alguna connotación política, siempre se les tiende a juzgar desde su propia obra. La obra es el primer elemento para poder achacar, sobre todo en este caso, algo que no se sabe en realidad. Hay casos que recuerdo ahora que no son solamente de acciones, sino de destinos siniestros, como el de Sábato enceguecido luego de su Informe sobre ciegos, pero también recuerdo casos como el de Grass. En todo caso, ¿cuál es el modelo de escritor que el público tiene para poder juzgar bajo ciertos parámetros al autor? Si Kundera efectivamente delató, ¿nos debería importar?

R.A.: Creo que es importante. He conocido- evidentemente no diré nombres- delatores de la época del franquismo. Me refiero por ejemplo a chicos jóvenes que detenidos cantaban, como se decía habitualmente, en la policía. Y aunque lo han disimulado a lo largo de años y años, sé quién ha sido el delator que se ha marcado para siempre. La delación, que muchas veces ante la cual no te puedes resistir por la presión de la tortura o de la violencia - y en esto soy muy conradiano-, marcan para siempre, incluso cuando eres muy joven. En el caso, por ejemplo, de Lord Jim de Conrad, como ya vimos anteriormente, tenemos un comportamiento vergonzoso por parte de un joven oficial que no tiene la directa responsabilidad de ese comportamiento pero que evidentemente le arrastra toda su vida.La delación marca.
Me parece muy acertada tu idea acerca de cuando sale a la luz algo que debe ser desaprobado en un escritor. Cuando esto sucede, inmediatamente se utilizan los propios libros y argumentos de los escritores. El caso de Grass también es evidente: hasta que salió a la luz su militancia a la edad de quince o dieciséis años en las juventudes hitlerianas, Gunter Grass era el auténtico modelo de antinazismo de Alemania. Cuando salió a la luz ese caso, se utilizaron sus propios argumentos de los libros para emborronar mucho más su imagen, e incluso para decir "Veis, teníamos razón, porque estos argumentos ya conducen al hecho de que él fue un nazi". El escritor antinazi por excelencia lo convierten en nazi apoyado por sus propios argumentos. En el caso de Kundera algo de eso también se está diciendo. El juego de luces y sombras de la obra de Kundera lo lleva directamente al hecho de que en su juventud él era un delator. Siguiendo ese esquema, evidentemente a casi todos los escritores les podíamos encontrar, agazapados en su argumento, aquél delito que verdaderamente o han cometido o les hubiera gustado cometer. Evidentemente Nabokov hubiera sido un terrible pederasta, Dostoievski hubiera sido un jugador empedernido, o Balzac hubiera sido o bien uno de los avaros que dibujó tan magistralmente, o en contra un pródigo que había tirado la casa por la ventana. Es muy interesante que el escritor está expuesto como si fuera un edificio de cristal a base de argumentos. Mientras no se rompe ninguna puerta, no pasa nada. Pero se rompe una y parece que la multitud a través de los medios puede asomarse al edificio, y entonces todo tiene una demoníaca coherencia que hace que el escritor se convierta en uno de los personajes de sus propias obras.

[Publicado el 06/11/2008 a las 08:00]

[Etiquetas: Kundera, delación, ]

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Kundera: el argumento se hace vida

Rafael Argullol: Es como si en un mal sueño, en una pesadilla, el argumento de algunas de las novelas de Kundera se hubiera salido de las páginas y hubiera repercutido sobre la propia vida.
Delfín Agudelo: El escritor, en cuanto a figura pública, siempre estará bajo el lente del público, y éste goza y exprime algún elemento que implique una novedad. Así como la obra le pertenece al lector, aparentemente el pasado del autor le pertenece a los biógrafos e historiadores.
R.A: Creo que es una cuestión que es interesante discutir y plantear, pero frente a la cual es muy difícil adoptar las posiciones dogmáticas que en términos generales se están adoptando. Ha habido un artículo del antiguo presidente de la república checa y dramaturgo que defiende ese derecho a la inocencia de Kundera. Para mí plantea varias cuestiones: si en el caso de que Kundera tuviera una responsabilidad real, esa misma responsabilidad, cincuenta años después, ¿continúa siendo tal que queme por completo la figura de un hombre?; adicionalmente, una de mis grandes dudas es que habiendo conocido la dictadura franquista, y por todo lo que me han explicado del totalitarismo en estos países, muchas veces las redes que se tendían alrededor de las personas, sobre todo si éstas eran jóvenes, eran redes en las cuales prácticamente no  se podía escapar de la culpabilidad, por más que directamente no se quisiera ser culpable de algo. Es muy probable que como presidente de la residencia de estudiantes Kundera tuviera la obligación de informar si había un alojado refugiado en al residencia, y quizás a partir de ahí se le constriñó ese auténtico drama.
En cualquier caso, si realmente Kundera fue el que delató, creo que es una terrible paradoja sobre autor que tantas veces ha planteado esas ambivalencias. Si no lo es, o lo es de esa manera completamente confusa que a veces se establecía en las culpabilidades de los regímenes totalitarios, creo que es totalmente injusta la cruzada que algunos medios en este momento están llevando a cabo contra Kundera.

[Publicado el 05/11/2008 a las 08:00]

[Etiquetas: Milan Kundera, delación]

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Colección particular: el momento de la verdad

Rafael Argullol: ¿Has visto, Delfín, esta foto de la pose de los poderosos?

Delfín Agudelo: Se trata del momento anterior a la fotografía de los dirigentes de Europa a raíz del encuentro sostenido en París el 4 de octubre para encontrar una solución a la crisis económica.

R.A.: Yo creo que es el auténtico momento de la verdad. No cuando están posando de manera hierática y oficial, sino justo en el momento en que se están preparando para la pose. El tema de la pose del poderoso siempre me ha parecido extraordinariamente interesante; en toda la historia en los bustos y en las fotos el poderoso ha intentado aparecer como alguien que dominaba su identidad, serio, riguroso. El único que aconsejaba siempre posar sonriendo y por tanto criticando esta iconografía era Voltaire, y de hecho todos los bustos y retratos que tenemos de él siempre está riendo. Pero en cambio el poderoso tiende a mostrarse en una efigie de seriedad que transmita ese magnetismo del poder. Pero en esa imagen, precisamente en el momento anterior en que se preparan para esa iconografía, los vemos a todos buscando por el suelo algo que podíamos llamar el "aura perdida" o el "aura enmascarada" que se pondrán un segundo después. Tenemos a Merkel con mirada despavorida; a Barroso desorientado; y a Berlusconi en la posición genial de buscar la moneda que está en el suelo y que no se atreve a coger para que no se la cojan los demás En ese sentido esa especie de desamparo, esa debilidad, esa fragilidad del poderoso queda absolutamente puesta de manifiesto un segundo antes de la pose oficial, y esto es lo que ha captado en esa instantánea el fotógrafo.

[Publicado el 04/11/2008 a las 03:00]

[Etiquetas: colección particular, dirigentes europeos, crisis, fotografía]

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Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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