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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 30 de marzo de 2020

 Blog de Rafael Argullol

En busca del espacio perdido

Rafael Argullol: En cambio en París hay esa seguridad que te ayuda a ofrecerse como enciclopedia universal.
Delfín Agudelo: Sin embargo también considero que esa seguridad, esa clara consciencia que tiene París de sí misma, y que tiene el parisino de la ciudad en la que está viviendo, es en muchos aspectos el gran motivo de esa permanencia del spleen baudelairiano, y ya no solamente en términos del poeta, sino que es prácticamente que se ha trasladado a todos. Una vez que viajé con mis padres mi madre nunca podía guardarse el comentario de lo linda que estaba la ciudad cuando hablábamos con cualquier vendedor de cualquier tienda, y los tres vendedores reaccionaban con asombro, preguntándole que si en realidad creía que fuera así. Es casi como si la ciudad le pesara en exceso la carga que tiene sobre sí misma. Es como si París estuviera saturado de sí mismo.
R.A.: Esa saturación es lo que despertaba la figura del parisino antipático, que es esta especie de mezcla de exceso de seguridad o exceso de saturación. De todos modos ahí también habría que pasar página y ver que el París actual es bastante distinto probablemente de este que visitó tu madre, muy distinto del de la primera mitad del siglo XX; y absolutamente distinto del aquél del XIX. El París actual ha sufrido las convulsiones masivas que han sufrido otras ciudades, como las grandes ciudades españolas, las migraciones masivas, las migraciones del último tercio del siglo XX, y en estos momentos es una ciudad que está en plena transformación a través de unos Parises completamente distintos, muchos de ellos marcándose entre sí. Y esto ha disminuido esa figura de autosaturación y antipatíaa del parisino, porque la ciudad no sé si no está tan segura de sí misma, pero ya no está tan saturada, está más sometida a una especie de convulsión continua. Y eso a la larga no sabemos si será positivo o negativo, es algo bastante incierto. Pero dentro de la no capitalidad del mundo, es evidente que deberíamos otorgar la capitalidad a aquellas ciudades que efectivamente facilitan esos encuentros misteriosos con el azar, sean Roma, París, Nueva York, pero muchas veces también Benarés, Damasco, Istanbul, ciudades que quizá han permanecido al margen de lo que llamamos la modernidad más agobiante pero que tienen esa densidad de encuentros.

[Publicado el 22/1/2009 a las 09:46]

[Etiquetas: París, capitalidad, saturación]

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Galería de espectros: el demonio de lo irreparable

Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros me ha parecido percibir el espectro del demonio de lo irreparable.
Delfín Agudelo: ¿Te refieres a ese personaje metafórico que aparece en Las flores del mal de Baudelaire?
R.A.: Sí, me parece que es el protagonista de Las flores del mal. Y cuando hablo del demonio de lo irreparable no hablo quizá de demonio en sentido de diablo, sino en un sentido más socrático, más griego, más antiguo: de demonio como daimon, de una fuerza que penetra la existencia y la vida humana. Si algo está continuamente presente en las poesías de Baudelaire, en Las flores del mal, es el desgaste al que nos somete el tiempo, el hecho de que el hombre, en lugar de irse enriqueciendo por la experiencia del paso del tiempo, se va hundiendo, y eso Baudelaire lo supo resumir muy bien en un verso sintetiza muy bien su sentir poético: Descendemos al orco un escalón diario. Es esa idea del descenso, que sólo se puede frenar a través de determinados cortes en el tiempo, o cortes en la caída en el tiempo, que es cuando se produce por un éxtasis, por una alegría, por un goce, por una curiosidad, por un descubrimiento. Si el hombre está fuera de ese estado de descubrimiento, de tensión por la curiosidad que le produce el mundo que le rodea, inevitablemente en la opinión de Baudelaire va cayendo. Y eso en sus poesías lo mostró muy bien en un personaje alegórico si se quiere pero vivo, que es ese demonio de lo irreparable. De ahí que en los poemas encontramos esas expresiones que siempre se refieren al carácter irreversible del tiempo. Lo irreparable, lo irreversible, lo irremediable: detrás de todas esas expresiones hay siempre ese daimon, ese demonio que dirige al hombre no curioso, que dirige al hombre no aventurero, que dirige al hombre dominado por la monotonía, tedio y la rutina, lo dirige irreparablemente hacia el orco.

[Publicado el 19/1/2009 a las 08:00]

[Etiquetas: galería, espectros, Baudelaire, demonio de lo irreparable]

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Colección particular: Baader-Meinhof

Rafael Argullol: Mira, Delfín, este fotograma.
Delfín Agudelo: Se trata de una escena de la película El complejo Baader-Meinhof, filme que reconstruye los años más sangrientos del terrorismo de ultraizquierda alemán.
R.A.: Es un fotograma que cuando lo he visto a la espera de ver la película la verdad es que me ha llevado a través del túnel del tiempo y me ha hecho recuperar otras imágenes ocurridas ya hace tres décadas, en las cuales lo que contemplamos en ese fotograma se vio convertido en habitual. Finalmente la policía iba  asediando y reduciendo como fieras a los últimos componentes de la banda Baader-Meinhof, que habían de alguna manera llegado al extremo final de su carrera delirante a través de una sucesión de asesinatos que desequilibraron por completo la Alemania occidental a finales de los años setenta. En ese fotograma la propia desnudez o semidesnudez del detenido, que curiosamente refleja muy bien imágenes reales de su momento histórico en que la exhibición de la detención siempre se reproducía a través de es desnudez, nos refleja por un lado la fuerza marmórea e impenetrable de la policía, y luego esa mezcla de desamparo, de crispación, de acorralamiento y de furia nihilista que en el actor que está presente en este fotograma expresa muy bien a través de ese grito que le hincha la yugular, dando en cierto modo el grito final de lo que fueron años de terror y años de cambio radicales en la Europa de el último tercio del siglo XX.

[Publicado el 13/1/2009 a las 08:00]

[Etiquetas: colección particular, Baader-Meinhof]

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Galería de espectros: Doctor Tulp

Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he visto el penumbroso espectro del doctor Tulp.
Delfín Agudelo: Te refieres a La Lección de Anatomía de Rembrandt.
R.A: Sí. El doctor Tulp es el cirujano que está dirigiendo la célebre lección de anatomía. Veo este cuadro fundamentalmente como una especie de autobiografía o autorretrato de la propia pintura. Hay algunos grandes cuadros en la historia de la pintura que no solo han sido pinturas sino autorretratos de la pintura, como lo puede ser Las meninas de Velázquez; y de una manera completamente explícita La lección de Anatomía, en la cual, en esa escena dominada por una extraño juego entre luces y sombras -magistral juego que hace Rembrandt- en esa pintura lleva a las últimas consecuencias y sintetiza lo que es el mandato renacentista respecto al arte y a la pintura: la pintura tiene que ser la disección del ser humano, de manera que a través de la expresión de lo físico se llegue al alma humana, al trasfondo del espíritu. Eso lo había pedido Miguel Ángel, lo había pedido Leonardo. En todos los casos, se suscitó la famosa rumorología, las famosas leyendas de disecciones de cadáveres por parte de los primeros grandes maestros del Renacimiento. Lo que hace Rembrandt cien años después es de alguna manera llevar eso retratándolo en su propia pintura. Ya no es el pintor el que secretamente disecciona cadáveres para estudiar el cuerpo humano que luego reflejará en sus cuadros, sino que en este caso es el propio cuadro el que recoge la escena en la que se produce la disección del cadáver. El doctor Tulp es un médico pero en realidad es el alter ego del artista.

[Publicado el 02/1/2009 a las 08:00]

[Etiquetas: Rembrandt, Lección de anatomía, Doctor Tulp]

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Colección particular: Monigotes del Pim-Pam-Pum

 
Rafael Argullol: Fíjate, Delfín, en esta preciosa imagen.
Delfín Agudelo: Se trata de una suntuosa parodia de los presidentes que se reunieron en el seno del G-20 en Washington en el pasado mes de noviembre.
R.A.: A mí esta imagen me recuerda algo que sucedía en las casetas de feria cuando era pequeño, y es que se ponían unos personajes o monigotes del pim-pam-pum, que eran unos monigotes con unas caretas que representando por ejemplo el diablo, el hombre del saco, distintos seres que atemorizaban a los niños. En estas casetas se ponían estas caretas de manera que los otros niños les podíamos tirar bolas contra las caras del diablo, del hombre del saco, de nuestros enemigos, y gracias a esto se producía una especie de catarsis en el niño que se quitaba de encima el miedo. Creo que aquí estos manifestantes ejemplifican muy bien esto a nivel mundial. Aquí también tenemos nuestros monigotes del pim-pam-pum, que generalmente es el papel que hacen los políticos, a los que los ciudadanos les pueden tirar simbólicamente piedras, y así quedan como exorcizados y se sumergen en un proceso de catarsis. La imagen es muy buena porque además en medio de los monigotes del pim-pam-pum hay una especie de pira de dinero, de dólares, que no se sabe muy bien si forma parte del plan de rescate mundial o del plan de atraco mundial en el que estamos en estos momentos inmersos.

[Publicado el 23/12/2008 a las 08:00]

[Etiquetas: Colección particular, monigotes, pim-pam-pum]

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Into the Wild

Rafael Argullol: La pornografía no deja de formar parte de nuestro sistema visual de la posesión de todo, o una devolución inmediata de todo, y eso en la medida en que se puede nos exige en algunos casos una auténtica reeducación, como el ojo que busca de nuevo volver a sentir el placer de ver un gol en directo y no el gol a través de la repetición varias veces; y que si no le repiten el gol es incapaz ya de captarlo.
Delfín Agudelo: Es un poco a lo que Breton se refería como "el estado salvaje del ojo", que es regresar a la nula dependencia de cualquier medio que te permita tener determinada percepción. Para eso, volviendo sobre el ejemplo que ponías del viaje, hay una película que es fabulosa que es la última de Sean Penn, titulado Into the Wild; es la historia de un joven que se gradúa del instituto, está todo montado par un futuro brillante, y él decide irse sin decir absolutamente nada porque su gran sueño es vivir en Alaska. Se va solo y es un desprendimiento absoluto de todo; a veces envía un par de postales a su hermana, termina trabajando en campos de trigo en Ohio, atraviesa Méjico en un kayak, termina viviendo en Alaska y allí alcanza a vivir unos dos meses, hasta que le pasa lo que le pasa. La impresión que tuve de la película era no violento, pero es una postura tan radical que precisamente ahí radica toda la valentía de. Es algo que todo el mundo dice -qué delicia ser capaz de-, pero es de pocos.
R.A.: Esto también me recuerda una película que lamentablemente se pasa muy poco de Antonioni, llamada Professione: reporter, en la cual se produce ese cambio de identidad al que antes nos referíamos. Un hombre cambia de identidad por completo, deja su identidad atrás a través del cambio de la documentación, que tiene que estar en un cadáver, en un hombre muerto; cambia y deja el mundo atrás, y rompe con eso. De nuevo aquí nos pasa lo mismo con Orwell. Si Antonioni en el momento de hacer la película hubiera estado en condiciones de ver las sofisticaciones tecnológicas, ese hombre no hubiera podido cambiar sólo cambiando de identidad; tenía que desasirse por completo de todo el talismán tecnológico al cual estaba asido, que era su gran referencia. En un mundo como el nuestro, cambiarse de identidad, llamarse tú como yo y yo como tú, en realidad no cambia nada; en realidad lo que cambia es desasirse del sistema de conexiones en el que uno o está amparado o está atrapado, o está alternativamente amparado y atrapado.
D.A.: Cuando la gente pierde el teléfono móvil, lo que le pesa es perder los números.
R.A.: Sí, fíjate que el soporte del teléfono móvil es muy barato. El continente es muy barato. Porque los grandes multinacionales saben que lo que importa realmente es aquél mundo que está concentrado allá dentro, y el que pierde su teléfono móvil correrá a intentar desasirse de ese mundo. El continente puede ser barato porque como estamos tan convencidos del valor enorme que tiene le contenido, ya les da lo mismo que el continente sea barato.

[Publicado el 18/12/2008 a las 08:00]

[Etiquetas: viaje, liberación, tecnología, Into the Wild, Antonioni]

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Colección particular: Esperando al Big One

Rafael Argullol: Fíjate, Delfín, en esta fotografía.
Delfín Agudelo: Se trata de unos alumnos reunidos en su patio del colegio durante el simulacro de un terremoto en la ciudad de Burbank, en California, a mediados del mes de noviembre.
R.A.: Esta foto me recordó los dos años que viví en California, hace ya bastante tiempo, en los cuales repetidamente asistí a ese tipo de preparaciones. Curiosamente se da en California una de las contradicciones o paradojas más grandes de nuestro mundo, casi una metáfora de nuestro mundo: siendo uno de los territorios más ricos y opulentos del planeta, es sin embargo un territorio en el cual se desarrolla siempre la oscura conciencia de su posible autodestrucción a través de un terremoto que será mayor que cualquiera de los que le han precedido. El gran terremoto que los propios norteamericanos llaman The Big One. Recuerdo lejanamente estos simulacros; recuerdo que siempre está muy viva ese temor, como en todas las zonas sísmicas, pero en California, por esa especie de pulcritud o disciplina norteamericana, está muy viva la idea de preparase para ese terremoto. Sin embargo esa foto, en el tiempo, nos ha introducido también a otra de las grandes ambigüedades de la condición humana, y es que mientras estos niños, como cinco millones de personas al mismo tiempo en esos días, estudiaban o se preparaban para el posible Big One, es decir, pendientes de esta espada de Damocles, al mismo tiempo lo que se estaba cerniendo sobre California era un peligro completamente imprevisto, que es el de los grandes incendios. Entonces el ser humano es como si fuera la imagen a través de la cual certificamos una vez más que el ser humano, mientras se prepara fervientemente para un peligro, lo que le ocurre es que le accede un peligro completamente imprevisto. Y en esos días no fue el gran terremoto, sino los devastadores incendios de la zona del sur de California que dejaron miles y miles de casa calcinadas.

[Publicado el 16/12/2008 a las 08:00]

[Etiquetas: colección particular, The Big One, terremoto]

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Galería de espectros: Hiperión

Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he visto el de Hiperión.
Delfín Agudelo: Te refieres sin duda al gran personaje de Hölderlin.
R.A.: Sí, me refiero a ese personaje extraño, melancólico, pero al mismo tiempo fuerte y casi heroico que es el personaje puesto en escritura por Hölderlin, tomando la referencia mítica del personaje Hiperión. Me parece que es un personaje que no solamente se integra en el gran linaje de los personajes de las novelas de formación, siguiendo el modelo de Werther -aunque prefiero a Hiperión- sino que al mismo tiempo Hiperión concentra sobre él mismo toda una serie de contradicciones que me parecen muy llamativas. Es por así decirlo el hombre que esperaba demasiado: el hombre que espera demasiado del amor, el hombre que espera demasiado de la patria, el hombre que espera demasiado de la belleza, el hombre que espera demasiado de la revolución, incluso, y en este caso de la revolución francesa, y que tras esas esperanza desmesuradas tiene que en cierto todo retrotraerse sobre sí mismo y sufrir toda la contradicción de comprobar que la existencia, a pesar de todo, siempre te va marcando unos límites. Para mí Hiperión es el ejemplo literario puro de una dialéctica entre los límites que marca la vida y la voluntad de transgredir estos límites, la voluntad de ir más allá de sus límites. Esa tensión es una tensión agotadora, pero también puede ser una tensión extraordinariamente creativa. Y creo que en parte Hölderlin, que vivía en esa tensión, se reflejó de manera especial en su personaje Hiperión.

[Publicado el 12/12/2008 a las 08:00]

[Etiquetas: galería, espectros, Hölderlin, Hiperión]

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Cambio de identidad


Rafael Argullol: Ahora ese ojo lo portamos en el bolsillo en el interior de nosotros mismos, y eso nos produce una enorme supuesta felicidad de comunicaciones virtuales.

Delfín Agudelo: Sí, pero ese virtualismo en comunicación también nos sitúa en un extremo de nosotros mismos, ya que seremos localizados, o por lo menos notificados, en cualquier lugar del mundo: sabes quien llamó; sabes quién intentó llamarte; sabes a qué hora intentó ponerte en contacto contigo. Es una prisión ambulante.

R.A.: También nos desprotege porque de alguna manera nos ha ido desacostumbrando a viajar en el sentido tradicional del viaje, que era ir descubriendo mundos sin la protección de esa comulación permanente. Además con el hecho del descubrimiento de mundos te dejaba una rememoración de los mundos que dejabas atrás. Ahora no hay mundos que se dejen atrás; si vas al otro lado del planeta y llevas esa tecnología, el mundo del que has salido se incrusta al mundo al que estás llegando. Y ahí se modifica drásticamente uno de los fundamentos mismos de la experiencia del viaje, que exigía ese dejar tierra atrás. En el terreno de la superación de la soledad también es paradójico, porque se crea un gran efecto de ilusión, un efecto espejismo. Esta chica de la que hemos hablado cuando estaba en Puerto Rico, si realmente  no conociera a nadie, estaba en la situación del viajero solitario. Pero ella tenía la ilusión de llevar una multitud de acompañantes a través de un talismán que era su portátil. Es un auténtico talismán, la palabra es esa: están concentradas todas las fuerzas y energías, y nuestras confianzas. El momento en que se rompe se cae el mundo. Ahora, también es inteligente verlo desde el otro lado: cuando se rompe, tienes la oportunidad de alejarte, por lo menos durante un momento, de ese mundo, y de tú en ese mundo. El viejo tema que creo que todo ser humano es muy útil y provechoso que se planteé, del cambio de identidad. Creo que prácticamente todos hemos tenido la tentación de cambiar de identidad, desaparecer. Pero si tenemos esa tentación es fundamentalmente para alejarnos de nosotros mismos, para ser capaces de alguna manera de mudar de piel, como una serpiente. Para conocernos mejor: es muy importante salir fuera, de nosotros, para conocernos mejor.

[Publicado el 11/12/2008 a las 08:00]

[Etiquetas: Incomunicación, tecnología, Gran Hermano, identidad]

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Incomunicación

Rafael Argullol: Eso nos lleva a este especie de figura rara, bifronte, un poco esquizofrenia que somos todos nosotros, que por un lado nos movemos temiendo el naufragio pero quizá ocultamente a veces deseamos el naufragio para camuflarnos respecto a nosotros mismos o respecto a esas telarañas que nos protegen pero también nos atrapan.

Delfín Agudelo: Siento que de los momentos en los que puedo estar más tranquilo y tomo la palabra en su más amplia acepción, es por ejemplo cuando se me daña el móvil o cuando no lo tengo porque no he comprado. Esto implica no tenerlo; no es que lo haya dejado en casa- ya que dejarlo en casa implica la preocupación de quién me está llamando ahora, a quién no le puedo contestar, y qué va a pensar a raíz de que no haya contestado. Sabes que lo tendrás pero en un par de días. Y el segundo es cuando en casa no hay conexión a Internet. Puede que tenga ordenador, pero sin internet lo vamos a utilizar un treinta por ciento. Digo que son los momentos más tranquilos porque me veo en la obligación de estar incomunicado, y es sentir la liberación absoluta del peso de tanto la necesidad como la obligación de comunicación, porque ya el hecho de no contestar un móvil trae la carga para quien está llamando, y ese alivio de a quien están llamado.

R.A: Creo que la imagen que antes utilizaba de la telaraña es apropiada al respecto porque todos estos artilugios tecnológicos nos permiten gozar de una red a través de la cual nos parece protegernos del miedo, nos parece protegernos sobre todo de la soledad, pero al mismo tiempo es una red que nos controla y nos ataca. Todos los aparatos que tenemos, todos, son aparatos que al mismo tiempo que se ponen al servicio de la comunicación y el principio de la mitigación de las soledades humanas también se ponen al servicio del control y del dominio. Podríamos repasarlos todos, desde el viejo teléfono al móvil actual. Cada uno de ellos nos introduce en la sensación de evitar la soledad, pero un grado más en la posibilidad de controlar. En estos momentos, por ejemplo, en el mundo laboral hay una clara percepción de esto, en la medida en que se intenta controlar lo que hacen los trabajadores con los ordenadores, cómo ocupan su tiempo, qué relaciones tienen, qué conexiones tienen, etc. En ese sentido el ojo del Gran Hermano se ha vuelto increíblemente poderoso y sutil. Probablemente si Orwell en su momento hubiera sido capaz de conocer la tecnología de comunicación que tenemos -estamos hablando de una tecnología que ha aparecido en dos o tres décadas pero que él no conocía-, evidentemente su propia visión del Gran Hermano y del control sería distinta, porque el Big Brother antiguo era un ojo sobre la ciudad. Ahora ese ojo lo portamos en el bolsillo, en el interior de nosotros mismos, y eso nos produce una enorme facilidad supuesta de comunicaciones virtuales.

[Publicado el 10/12/2008 a las 08:30]

[Etiquetas: Incomunicación, tecnología, Gran Hermano]

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Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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