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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 12 de julio de 2020

 Blog de Rafael Argullol

El arte y el mal

Rafael Argullol: La responsabilidad del ser ético llega  a los sueños, a los pensamientos íntimos, y a las fantasías más laberínticas que uno pueda trazar.

Delfín Agudelo: Pensaría que sería interesante pensar que ese sería un paso en el concepto del Big Brother: la idea misma de aquella posibilidad distópica de que alguien pudiera acceder a tus sueños.

R.A.: Esto abre dos caminos radicalmente distintos, por lo menos desde el inicio lo menos de la humanidad. El camino de religiones absolutas- por ejemplo lo que comentábamos del dios que acepta los cristianos, que es un dios que llega  a la intimidad última de tu entraña., al que de alguna manera tienes que dar cuenta de lo que hace tu propia entraña porque no es suficiente lo exterior. En el camino alternativo esta es la verdad del arte: es aquella que indaga de manera pluridimensional, que no es la verdad de la ciencia ni la verdad de la  historia ni del periodismo, ni la verdad de la sociología. Todo eso último indaga con ciertos límites: el sociólogo te va a indagar si vas a votar a la derecha o la izquierda, pero no se va a meter en tus pensamientos sobre qué pensarás hacer; el periodista registra los hechos a corto plazo; el historiador a largo plazo; la ciencia se basa en experimentaciones empíricas. En cambio lo que llamamos arte, esa nebulosa, es que trabaja al mismo tiempo de las múltiples direcciones: la verdad del arte implica tanto la verdad de lo que yo ahora hago moviendo un lápiz con mis manos como aquello que estoy sugiriéndome a mí mismo al mover el lápiz como aquello que yo podría transformar el lápiz, por ejemplo en un cuchillo con el cual apuñalar a alguien o un cincel para esculpir algo. La verdad del arte tiene que avanzar también en la verdad del sueño, en la verdad de los pensamientos secretos, en la verdad de las fantasías retorcidas, en la verdad de los actos discriminados de la memoria, y por eso la verdad del arte es tan sinuosa, tortuosa y contradictoria, porque avanza en esos distintos fuertes.

Pero volviendo al tema del mal el arte afronta el mal desde esta multiplicidad. En cambio el legislador, el historiador, el periodista, el sociólogo, afronta el mal como una pieza que necesariamente distorsiona el engranaje colectivo. El artista no puede hacer eso: tiene que ver hacia dónde conduce eso, qué parte de eso está en nosotros mismos. No puede decir, volviendo al principio, que Hitler era inhumano, como se encargaron de decir políticos, historiadores uy sociólogos. El artista tiene que decir, creo yo, "Hay en mí un Hitler. Y ese Hitler, en la medida en que yo lo conozco, puedo llegar a enfrentarlo, dominarlo y exponerlo para mis contemporáneos y para mis coetáneos". Pero no puedes decir que es inhumano o diabólico porque con eso estás diciendo que es ajeno a la condición humana. Al juez le interesa decir: "Usted es inhumano porque no se comporta según la sociedad humana." Pero el artista no puede decir de nadie que es inhumano sino que tiene que saber que forma parte de la condición humana esa inhumanidad. Es por eso que el abordaje del mal, evidentemente, es muy distinto si se hace desde le punto de vista de la religión, de la historia o del arte. Aquello tan recurrente a Aristóteles sería aplicable también a esto, cunado dijo que al poesía era superior a la historia porque la  poesía nos hablaba de lo que podía ser y no solamente de lo que había sido, como la historia. En general podríamos decir que la mayor ambición del arte es que nos habla de todas las potencialidades del ser humano, incluidas aquellas malignas, pero no para llegar a una delectación en esa maldad, sino para mirarla de frente. Y al mirarlo de frente, tener la capacidad de ser mejores: en el momento en que somos capaces de leer, en el sentido que apuntaba Todorov,  y enfrentarnos de frente a esas capacidades, tenemos una capacidad catártica respecto a eso.

[Publicado el 22/6/2009 a las 07:00]

[Etiquetas: arte, mal, condición ética]

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Un juicio personal

Rafael Argullol: En el mundo del sueño eres profundamente responsable, quizás aún más responsable de lo que eres en el terreno de la vigilia.

Delfín Agudelo: Me gusta mucho la idea de la responsabilidad ante los propios sueños, porque es una responsabilidad que se tiene ante uno mismo en plena soledad: es un juicio que se lleva a cabo en las profundidades solitarias del yo en vigilia, aún sacudido por el yo onírico.

R.A.: Sí, de acuerdo, pero creo que para comprender la complejidad de la  responsabilidad humana hay que entender que somos responsables de los sueños así como de los actos de la memoria y de las discriminaciones de la memoria, de la misma manera que somos responsables de los pensamientos más alocados o supuestamente alocados que podamos tener. Un día aquí cité, para negarlo, una aseveración de Platón que me gusta mucho, en la que sentenciaba que los viciosos son los que llevan a la práctica aquello que los virtuosos sólo se atreven a pensar. Es una aseveración muy sabia porque en realidad llega a borrar la distinción entre el virtuoso y el vicioso. El virtuoso es un vicioso en pensamiento y el otro es un vicioso en acto, pero que la diferencia es mínima. Cuando era pequeño en el colegio los curas me decían que podía pecar por acción o por omisión; he estado, como tú sabes, estos últimos 5 años escribiendo un libro en el cual esa cuestión es básica: nosotros somos responsables de esos sueños, somos responsables de los actos de memoria encabritados y desbocados, somos responsables de nuestros pensamientos menos verbalizables, somos responsables del mito que hacemos de nosotros mismos. 

Cuando digo responsables, ¿qué responsabilidad, en qué tribunal? En nuestro tribunal. Allí queda aclarada la distinción que hacía anteriormente. No somos responsables delante del tribunal civil o del derecho penal; ningún juez en su sano juicio te va juzgar por algo que has soñado, ningún juez te juzgará por algo que solo has pensado, ni ningún juez de un tribunal civil te juzgará por una discriminación de la memoria según la cual de acuerdas muchísimo de una mujer que fue una especie de vicio de un día, y te olvidas de una mujer muy buena que te cuidó diez años en los peores momentos. Ningún juez te va a juzgar de todo esto. Estamos hablando de un tribunal que eres tú mismo, que es la auténtica construcción ética. Por eso las grandes religiones que pretendían una constricción brutal y absoluta se permitieron usurpar también este tribunal íntimo tuyo. Entonces por ejemplo en la religión cristiana te decían: "Estaréis en el juicio de dios, pero no es solamente lo que has hecho, sino también lo que has sentido". En cambio las religiones paganas, como el politeísmo griego, actuaban como los tribunales de la ciudad: no llegaban a interferir en ese yo íntimo que luego las grandes religiones intentaron. Pero en una sociedad como la nuestra te juzgan desde el punto de vista de la moral, no desde le punto de vista de tu construcción ética. Pero la responsabilidad del ser ético llega  a los sueños, a los pensamientos íntimos, y a las fantasías más laberínticas que uno pueda trazar.

[Publicado el 18/6/2009 a las 07:00]

[Etiquetas: sueños, juicio, ética, moral]

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El ostracismo de Dios

imagen descriptiva

Rafael Argullol: La plaza pública tiene que ser para aquellos ideales que el hombre ha ido forjando, y para aquellas leyes que el hombre se ha ido otorgando siempre a través de ese dinamismo de buscar una humanidad mejor. Por esto la religión no tiene nada que ver aquí.

Delfín Agudelo: Los ejemplos de la esfera privada y Tony Blair me recuerdan los casos que sucedieron en Madrid hace unos meses en los cuales hubo una guerra de publicidad en los autobuses: por un lado los ateos le hacían publicidad al ateísmo por el otro lado los creyentes le hacían publicidad a Dios. Me pareció alucinante.

R.A.: A mí me pareció grotesco. El eslogan ya había aparecido previamente, ya lo había visto yo en autobuses de Londres: "Dios probablemente no existe, por tanto vive tranquilamente la vida"; frente a eso contestaron los católicos con una contrapropaganda. Me parece estúpida tanto una cosa como la otra. La consigna puesta en  marcha por los ateos es absurda porque tú puedes vivir el placer de la vida igualmente creyendo o no en la existencia de dios. En el fondo depende también de la calidad de ese dios, de la idea que tienes de ese dios. No me considero tanto ateo como agnóstico: tengo una idea personalísima de lo divino. Necesito esa idea de lo divino para trascender lo puramente utilitario y pragmático de la vida cotidiana. Ahora, no es un dios canónico, no es un dios doctrinal: tengo un dios muy personal. En ese sentido me parece estúpido que se hubiera generado esa propaganda anti-dios en los autobuses; sin embargo, me pareció más estúpido que la iglesia católica contestara con una contrapropaganda, dado que la iglesia ya tiene suficientes canales de publicidad habituales como para tener que gasta el dinero en autobuses. Ya sabemos en qué la iglesia cree y que a través de esos canales, universidades y escuelas, defiende esa existencia. Me pareció una polémica típica de una época como la nuestra en el que la ausencia de grandes ideales y de valores fuertes lleva muchas veces a lo que podríamos llamar polémicas o debates de lavadero, esto es, de escasísima altura. El tema de fondo es aquél de la espiritualidad. Se puede tener una espiritualidad riquísima y completísima siendo agnóstico, y se puede también tener siendo religioso. Pero conozco muchísima gente que se declara religiosa y ultrarreligiosa, pero aún son así de espiritualidad nula.

Volviendo a los cambios recientes que aparentemente se están dando en Estados Unidos me parece que es saludable (y no nos informa para nada de la espiritualidad de Obama, que probablemente es un tipo mucho más espiritual que Bush) esa especie de salida de Dios del escenario del poder; me parece muy saludable que el consejo de ministros americanos no empiece y termine rezando como hacían Bush y sus ministros ultraconservadores, porque en definitiva cuando dios está más a salvaguarda, cuando está en su mejor momento, es cuando no se le hace estar en el escenario del poder. Y el cambio de telepredicadores por científicos, en principio, debería estar muy bien recibido. Es muy pronto para hablar del tema de la política internacional o del terreno de las supuestas soluciones económicas; por esto, lo mejor que ha hecho simbólicamente ha sido la eliminación de lo religioso de la esfera íntima del poder.

[Publicado el 28/5/2009 a las 12:36]

[Etiquetas: publicidad, espiritualidad, Dios]

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Al César lo que es del César

Rafael Argullol: Sería muy importante vincular la llamada crisis económica con unos determinados factores espirituales que han estado vinculados a esa crisis económica y vincular una posible salida de esa crisis a un cambio de paradigma en todos los terrenos, en el cual toda una serie de comportamientos oscurantistas de la última década vayan siendo superados. En ese sentido incluso es simbólica la foto a la que aludías, en la que Obama se rodea no de telepredicadores, pero sí de íconos ilustrados.

Delfín Agudelo: Aparentemente en ciertas decisiones o manifestaciones de Obama, tanto el de la fotografía como el mensaje enviado a Irán por la fiesta religiosa nacional, demuestran un aparente intento de desligamiento absoluto de un aspecto religioso frente a la manera como superar esa crisis. En la medida en que Obama intenta sacar las cuestiones religiosos para enfocarse en el avance comercial y pacífico, es innegable que existe una crisis religiosa en el seno mismo de la religión por lo menos vaticana que consiste en una toma de decisiones a contravía de un pensamiento global. Son muy diferentes las maneras de actuar de Obama y aquellas de Benedicto, por ejemplo.

R.A.: Respecto a dicha postura soy el producto de una determinada época, de un determinado camino personal, y creo que el único factor cohesionador que pueda haber en el mundo, en el terreno colectivo, es la tradición humanística e ilustrada. Soy muy respetuoso respecto a las creencias religiosas, pero para éstas mismas me pasa un poco que con las tendencias sexuales: forman parte del ámbito de lo privado. La religiosidad siempre la he entendido como algo extremadamente privado, que puede dar lugar a complicidades entre individuos, pero que el ámbito o esfera pública, el escenario democrático, tiene que estar regido por el ideal humanístico e ilustrado, en el cual pueden converger todos los pensamientos religiosos pero siempre que éstos queden en un segundo plano respecto a la prioridad de la ley democrática y del ideal democrático.

En ese sentido me parece tremendamente perjudicial aquella idea que tenía Bush y han tenido otros presidentes norteamericanos, en la que pretendían tener una comunicación directa con Dios; igual de perjudicial como que en estos momentos la predicación mundial -cobrando mucho dinero- que está haciendo Tony Blair, convirtiéndose en un telepredicador global. El evangelio en ese sentido tiene una frase inteligentísima para aplicación a nuestras sociedades: "Dar al César lo que es del César; a Dios lo que es de Dios." La religiosidad como la sexualidad tienen que ser estrictamente privadas. Pueden fomentar publicidades pero no tiene que ocupar la plaza pública. Ésta tiene que ser para aquellos ideales que el hombre ha ido forjando, y para aquellas leyes que el hombre se ha ido otorgando siempre a través de ese dinamismo de buscar una humanidad mejor. Por esto la religión no tiene nada que ver aquí.

 

[Publicado el 25/5/2009 a las 07:59]

[Etiquetas: César, Obama, predicación, religiosidad]

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Galería de espectros: el contemplador del cementerio

Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he vislumbrado el espectro del contemplador del cementerio.

Delfín Agudelo: ¿Te refieres a El cementerio marino de Valéry?

R.A.: Me refiero a él. Aconsejaría a cualquiera de nuestros lectores o de nuestros corresponsales que si ha leído El cementerio marino de Valéry y tiene la oportunidad de pasar o volver a Barcelona, se dirigiera al cementerio de Montjuic, de esta ciudad, porque allá podría encontrar una situación exacta a la que tiene el contemplador de este gran poema del siglo XX. Valéry se refiere al cementerio de su ciudad natal, Sète, en el sur de Francia, y ese cementerio está exactamente colocado con la misma disposición que el nuestro de Montjuic. En los dos casos son montañas que ya fueron necrológicas en el mundo romano, en la necrópolis del mundo romano, y eran pequeñas colinas que se alzaban sobre las ciudades y donde se situaba el lugar de los muertos. Tanto desde el cementerio de Sète como el nuestro de Montjuic tienes un amplísimo panorama del mar mediterráneo delante, con lo cual la disposición del contemplador es la misma desde el lugar sagrado, desde el lugar de los muertos donde se puede llegar a observar en toda su magnificencia el mar mediterráneo y sus evoluciones cromáticas. Y uno puede intentar seguir la misma experiencia que propone Valéry en su poema: uno puede mirar el mar en un día despejado el mar al medio día -lo que Valéry llama medio día de justo-, contemplar el mar, el efecto de deslumbramiento que produce el sol sobre la superficie del mar. Ese deslumbramiento es lo que Valéry de alguna manera identifica con el vacío y con la nada, con una especie de esencia del mundo, de plenitud del mundo, que es al mismo tiempo el vacío que deja al hombre anonadado, indefenso. Y a continuación puede seguir con el poema y ver cómo alejado el mediodía el cielo va adquiriendo los distintos tonos cromáticos del mediterráneo, va adquiriendo los distintos matices de la vida, y así entender mucho más el razonamiento de Valéry:  mientras que el medio día nos deslumbra y nos anonada con su propia perfección blanca, para llegar realmente a vivir la experiencia de la vida es necesario el declinar del sol y el contraste con los distintos matices del color que son exactamente los matices de la existencia. En definitiva, y así concluye el poema, más allá de ese conocimiento esencial o metafísico que pueda proporcionar la luz, quien llegue a conocer la existencia humana es aquél que como el nadador que se introduce en el agua es capaz de ir definiendo el contraste de los sentidos. Difícil encontrar un poema donde haya tal equilibrio entre el conocimiento sensual o sensitivo y el conocimiento de lo físico.

[Publicado el 12/3/2009 a las 08:00]

[Etiquetas: Valéry, El cementerio marino, Galería, espectros]

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Las nuevas células

Rafael Argullol: En la medida en que hemos revolucionado la posición del cuerpo y de los sentidos, sobre todo la del ojo, en esa misma medida toda nuestra capacidad ficcional se ha subvertido, revolucionado, y estamos en lo que podríamos llamar efectivamente una hiperficción pero que no nos hace olvidar el viejo debate entre realidad y ficción sino que nos la sitúa en un terreno completamente distinto y completamente innovador.
Delfín Agudelo: A pesar de las distintas variaciones artísticas y visionarias de cada época, creo que es innegable pensar en cierta transición y juego de correspondencia entre cada una de las innovaciones ficcionales.
R.A.: Creo que en nuestros días como siempre el hombre tiene una enorme necesidad de mitos y de leyendas, de creación de espacios simbólicos incluso simbólico-religiosos, lo único que está abordando esa necesidad a través de una revolución sin precedentes en la historia, que es una revolución de su propio cuerpo. Hace unos días leía una entrevista en La Vanguardia que hacían al director del Centro de Regulación  Genética de la Universidad Pompeu Fabra, quien decía una cosa impresionante que tiene que ver con esto: ya no únicamente vamos a curar con células madres, sino que estamos produciendo células madres a partir de células normales, bombardeando los núcleos de estas células. En el momento en que nosotros, que es cosa de uno o dos años, tengamos este proceso acabado, será posible revertir el proceso habitual de envejecimiento de las células, y en ese sentido nos situamos en una dimensión completamente distinta con respecto al significado mismo del envejecimiento y de la vejez. Eso, a través de la manipulación e ingeniera humana. Si esto es posible en el mundo de las células madres, que ya no se necesitará la célula madre del cordón umbilical sobre la cual todavía hay tantos experimentos, sino que de la habitual se crearán células madres que regenerarán por ejemplo el trozo de corazón que un infarto te ha destruido o el trozo de piel que un accidente te ha producido; también podrás regenerar las células que están muriendo o revertir ese proceso. Si eso está pasando en el interior de nuestro cuerpo, ¿qué no está pasando en el exterior, que es lo que llamamos sentidos? Y si está pasando en el exterior, ¿qué está pasando en la relación con lo que llamamos realidad, que no era más que relación entre sentidos y el mundo que nos rodeaba? Evidentemente se está abriendo un mundo ficcional completamente distinto pero también completamente igual al anterior: distinto en cuanto a que hay una variación de las coordenadas parecidas a cuando se abandonó la geometría euclidiana de tres dimensiones por toda la geometría multidimensional por el relativismo o por la cuántica, pero que esto va a afectar de una manera decisiva a la construcción de la ficción.

[Publicado el 23/2/2009 a las 08:01]

[Etiquetas: ficción, realidad, avances tecnológicos]

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Hacia la hiperficción

Rafael Argullol: Lo que se ha sometido a la revolución mayor ha sido en el ojo, el terreno de la ciencia y en el terreno de las repercusiones populares de la técnica a través de la realidad virtual y de la televisión, a través de los videojuegos etc.
Delfín Agudelo: De esta manera, cada época carga consigo su posibilidad de crear las nuevas ficciones de su tiempo. Y a través de sus avances actuales, puede aventurar nuevas ficciones en tiempos futuros.
R.A.: Ahora de alguna manera vivimos en un momento en que se permite la creación de nuevas ficciones, ya no a través de esa categoría parecelsiana y de Coleridge de la creación de mundos imaginarios desde el ojo clásico, sino a través de una especie de suplantación de este ojo que se convierte como en el monstruo Argos de mil ojos. Es decir, ya no tenemos uno sino mil ojos, infinitamente más precisos que el ojo que podía no calcular ya Homero o Dante o Coleridge, sino alguien contemporáneo nuestro como puede ser Orwell. De ahí que otra obra de referencia que en su momento nos pareció que se adelantaba mucho al tiempo pero que en estos momentos resulta obsoleta, y a la que debemos muchísimos valores anticipatorios que hemos citado a veces, Blade Runner: con sus distintas metáforas y manipulaciones del ojo, en estos momentos cualquier clínica de microcirugía ocular de cualquiera de nuestras ciudades deja atrás los pronósticos de Blade Runner que se situaban en los Ángeles de 2019. Llevamos doce años de ventaja y llevamos una sofisticación mayor. En la medida en que hemos revolucionado la posición del cuerpo y de los sentidos, sobre todo la del ojo, en esa misma medida toda nuestra capacidad ficcional se ha subvertido, revolucionado, y estamos en lo que podríamos llamar efectivamente una hiperficción pero que no nos hace olvidar el viajo debate entre realidad y fucción sino que nos la sitúa en un terreno completamente distinto y completamente innovador.

[Publicado el 20/2/2009 a las 15:09]

[Etiquetas: ficción, realidad, avances tecnológicos]

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Poseídos por la memoria

Rafael Argullol: Evidentemente se está abriendo un mundo ficcional completamente distinto pero también completamente igual al anterior: distinto en cuanto a que hay una variación de las coordenadas parecidas a cuando se abandonó la geometría euclidiana de tres dimensiones por toda la geometría multidimensional por el relativismo o por la cuántica, pero que esto va a afectar de una manera decisiva a la construcción de la ficción.
Delfín Agudelo: ¿De qué manera veremos este cambio en tradiciones de creación? ¿Estaremos ante una complicidad entre ciencia y arte?
R.A.: Me atrevo a hacer dos pronósticos en dos terrenos muy claros, uno que tiene que ver con lo que hemos llamado cinematografía y otro con el que hemos llamado literatura, En ambos casos nosotros vamos a construir ficciones que siempre tendrán que ver con las viejas preguntas del hombre, de esto no hay ninguna duda, las viejas preguntas y angustias y genes del hombre. Ahora bien, las construcciones que vamos a hacer van a ser construcciones mucho más pluridimensionales, más cuánticas, más relativistas. Por ejemplo cuando digo cuánticas quiero decir que vamos a aplicar a nuestros propios experimentos literarios los avances que hemos realizado en el terreno de la memoria, y es un campo que me interesa mucho, y desde hace años vengo escribiendo un libro centrado en esta función. Pero a la memoria ya no es solo aquello que habían intuido los viejos literatos, que la poesía y literatura era la maestra de la memoria, sino que la literatura deberá convertirse en discípula de la memoria y en aquello que iremos averiguando acerca de la memoria. Es como el sueño; quizá en un momento determinado deberemos decir que estamos más poseídos por el sueño en lugar de estar soñando. En otro sentido igual nosotros debemos decir que estamos poseídos por la memoria en vez de decir que recordamos. Estamos poseídos por las imágenes que no vemos en lugar de solo por la punta del iceberg que es lo que vemos. Y en ese sentido, en cierto modo,  las nuevas construcciones ficcionales incorporarán aquello que no veíamos. Y probablemente ahí también nos va a llevar a replanteamientos radicales de la vieja cuestión maravillosa pero siempre oscura entre lo que hemos llamado cuerpo y alma. Porque el alma, que era el radical extramuros del cuerpo, quizás ya no será comprendida así, porque en la medida en que seamos capaces de entrar en una especie de lo que antes considerábamos tierras movedizas o tierra de nadie, en la que incorporamos en nuestras ficciones lo que no vemos en nuestra realidad cotidiana pero que somos capaces de extenderlo a través de nuestros propios descubrimientos, en esa misma medida iremos avanzando en terrenos que antes cortábamos radicalmente. No digo que vayamos a descubrir lo que es el alma. Tengo formación porque estudié medicina aunque no la he ejercido, y cuando uno llega al último recoveco no encuentra el alma, y el médico dice "Aquí no está". Pero cuado llegamos al último recoveco no es que no encontremos el alma, pero estamos llegando al otro lado de nosotros mismos que es lo que hemos llamado "alma". En la medida en que seamos capaces de establecer puentes con nosotros mismos, mucho más poderosos que los que teníamos sensorialmente, en esa medida también la relación cuerpo/alma o cuerpo/espíritu o materia/espíritu sufrirá una poderosa transformación.

[Publicado el 19/2/2009 a las 08:00]

[Etiquetas: ficción, realidad, avances tecnológicos]

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Hacia una nueva ficción

 Rafael Argullol: Pienso que sería importante volver a valorar a fondo el significado de la ficción a principios del siglo XXI, al amparo de las más recientes tecnologías, y de manera consiguiente, volver a reflexionar y pensar en la vieja tensión entre realidad y ficción que se viene barajando en la historia de la civilización.
Delfín Agudelo: Cada época trae consigo su noción de realidad y, a partir de ésta, su antagonista la ficción. La tensión se ha vislumbrado siempre a partir de su negación constante, que implica que lo uno impide la convivencia con lo otro. Ahora bien, ante una catarata de avances tecnológicos que en muchos aspectos se plantean como prolongaciones mismas del cuerpo y de la mente del cuerpo humano, dos de sus categorías más latentes, la realidad y la ficción,  necesitan- ¿u obligan?- a llevar a cambio un cambio sustancial de comprensión. No hay resistencia alguna, ¿pero cómo comprenderla?
R.A.: El cambio de noción se da evidentemente a raíz de cambios que se han visto en la actualidad, que se en la última década y que hubieran resultado completamente impensables hace cincuenta años. Voy a poner un ejemplo, rápido, que nos podría servir para tomar distancias respecto a lo que estoy diciendo: si en estos momentos George Orwell escribiera 2014 en vez de 1984, por poner un ejemplo, evidentemente los mecanismos a través de los cuales él debería pensar esta especie de drama ficcional que va más allá de la realidad pero que se convierte en visión de la realidad eminente serán completamente distintos a algo que sin embargo sólo sucedió hace unos cincuenta años. Lo que permanecía en ciclos estables durante siglos, en este momento están sufriendo mutaciones de apariencia extraordinariamente rápidas.
Probablemente lo que está en cuestión es la función clásica del cuerpo; dentro de la función clásica del cuerpo, de una manera muy determinante, la función clásica de los sentidos; y dentro de ésta, de manera completamente esencial, la función del ojo. Yo diría que remontándonos a este paradigma de lo que intentó ser literatura visionaria, que era 1984 de Orwell, la arquitectura que construye es la trama sofisticada pero que en esencia no varía excesivamente respecto a lo que podían construir evidentemente con técnicas mucho más primarias en la literatura griega o romana, incluso en la Biblia. Es decir, también en las leyendas de la Biblia o en los mitos griegos y en su aplicación a la tragedia podemos concebir un ojo que vigila. Por ejemplo, en el caso bíblico, esto es tan evidente que ha formado una ontología y metafísica que nos ha sido legada en occidente. El ojo de Dios vigila al mundo o a la humanidad, ese ojo que luego ha servido incluso para simbolizaciones pictóricas, para signos de sectas como la masonería, etc. El ojo de Dios vigila al mundo. En el caso griego, de alguna manera el ojo era el rayo de Zeus, o de Júpiter para los latinos, que estaba presente en todos los rincones. Creo que en el último cambio del siglo XX aún se sigue aplicando esta concepción del cuerpo. Es decir, el hombre, a través de la potencia imaginativa a la que se referían por ejemplo Coleridge y Paracelso, que implica la creación de mundos paralelos. La imaginación es, pues, la capacidad de crear mundos imaginarios, creados desde una posición clásica del cuerpo. Una posición clásica de lo que podríamos llamar los cinco sentidos: como máximo aludíamos a un sexto sentido, una percepción imprecisa o una relación imprecisa que desbordaba estos cinco sentidos, y luego gracias a estas coordenadas clásicas sensoriales se aludía al alma o al espíritu como un territorio extraordinariamente misterioso que quedaba extra muros del dominio de los sentidos. Y ahí, pues, se desarrolla prácticamente todo lo que hemos llamado cultura, con su pintura, su literatura, etc.

[Publicado el 12/2/2009 a las 08:53]

[Etiquetas: ficción, realidad, avances tecnológicos]

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Colección particular: Santas mujeres

Rafael Argullol: Fíjate, Delfín, en esta imagen dramática.
Delfín Agudelo: Se trata de unas mujeres palestinas que lloran tras encontrar el cadáver de un familiar al norte de Gaza.
R.A.: Sí. Al ver esta foto lo que me llamó la atención, en medio de estos negros acontecimientos que dominaban la primera mitad de enero, que la disposición de estas mujeres en la fotografía era prácticamente calcada de la que tantos pintores del renacimiento y el barroco utilizaron con respecto a las santas mujeres después del Calvario y la muerte de Cristo. Creo que sería posible hallar más de cincuenta cuadros en los cuales se asienta esta composición, que es de tremendo dramatismo porque lo que nos ofrece es una especie de torbellino o remolino visual del movimiento de las tres mujeres que rodean a la del centro, en una especie de aproximación progresiva al centro mismo de la tragedia que se refleja en la cara de la mujer que está en el centro. Algo similar siempre propusieron los pintores del renacimiento, en el cual las santas mujeres tenían una especie de crescendo de tragicidad, hasta concentrarse de una manera especialmente dramática en la Virgen María. Aunque el pie de foto de la imagen no lo explica en esta fotografía ocurre lo mismo: ese torbellino visual de dramatismo se va concentrando en esta mujer que está en el centro de la foto, y no tengo ninguna duda que es precisamente la madre del que ha sido sacrificado, en este caso, en la guerra.

[Publicado el 09/2/2009 a las 08:20]

[Etiquetas: colección particular, santas mujeres, Gaza, renacimiento]

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Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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