El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Rafael Argullol

Situación límite: resistencia e indefensión

Rafael Argullol: Pero algo de lo que se ha hablado menos es que el capitalismo y el hipercapitalismo siempre ha necesitado el apocalipsis colectivo. Lo necesita renovar cíclicamente pero en este caso la solución no es ni el paraíso en el cielo de las religiones tradicionales, ni el paraíso en la tierra de las ideologías utópicas y seculares, sino la solución es el paraíso del consumismo, el paraíso continuamente presente del consumismo.

Delfín Agudelo: ¿Cómo reaccionaría el hombre ante una amenaza verdadera de una situación apocalíptica? ¿Cómo se preguntaría acerca de sí mismo si se ve involucrado en un escenario completamente cinematográfico? Porque no ha habido mayor éxito en las taquillas que en las películas en las que se proclama una amenaza, sea un asteroide o un virus. Detrás de la amenaza está la inquietud: "esto no es una película". ¿De qué manera puede sacudir esto el concepto que tenga el hombre de sí mismo cuando cae en cuenta de que "las cosas sí le pueden pasar a uno, y le pueden pasar en este momento"?

R.A.: Hay que activar la amenaza de alguna manera para indicarle al hombre que la vida es corta, pero no para que la enriquezca, sino para que consuma al máximo, y le enfrenta ante la posibilidad de que la única manera de escapar de la lógica apocalíptica es ese paraíso efímero del consumo. De ahí que creo yo que nuestra sociedad, a pesar de las películas que se han hecho,  está escasísimamente preparada para la pregunta que tú formulabas respecto a cómo reaccionaría el hombre ante una situación apocalíptica de verdad, ante una situación en la cual nos enfrentáramos a una situación límite. Porque para enfrentarse  a esa situación se requeriría una resistencia, un sentido de la libertad, incluso un sentido de la continuidad humana que muchas veces ahora no es lo que se tiene presente de manera inmediata. Creo que el capitalismo a través de las cíclicas amenazas prepara para ofrecerse él mismo como salvación, pero de ninguna manera nuestra civilización actual está preparada para mantener vínculos de solidaridad y resistencia y rebeldía, como exigiría una amenaza apocalíptica real. Más bien estamos enfrentados a una especie de fragmentación en la cual hay una desconfianza extrema entre los diversos seres humanos, poco cohesionada. Quizá la amenaza cohesionaría, pero de momento lo que estamos comprobando es que esas amenazas cíclicas e invisibles que vamos padeciendo en las últimas décadas lo que hacen es producir un mayor desconcierto y de alguna manera vendernos todavía más a la lógica del mercado.

[Publicado el 18/5/2009 a las 09:00]

[Etiquetas: apocalipsis, capitalismo, amenaza, invisibilidad, consumismo]

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Apocalipsis y capitalismo

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Rafael Argullol: Quizá en lugar de dirigirnos a las imágenes religiosas o a dios mismo, ahora nos dirigimos al director de la sucursal bancaria, a los banqueros a los expertos, a los economistas; y en última instancia al estado para ver si nos puede subsanar o hacer más visible lo que es invisible.

Delfín Agudelo: Me pregunto el momento hipotético en el cual una de estas dos amenazas efectivamente se cumpla. Lo estoy imaginando como un escenario apocalíptico: que supiéramos que el Apofis impactará irremediablemente con la tierra en determinado año, o que la gripe porcina efectivamente se convirtiera en una gigantesca pandemia, un virus verdaderamente indomable. ¿Cómo se contemplaría el hombre en una situación apocalíptica? ¿Qué tan preparados estamos para vivirla?

R.A.: Sería difícil de ver la capacidad de reacción del hombre en esas circunstancias. De todos modos hay que decir que el hombre ha tenido una tendencia innata a crear escenarios apocalípticos, porque en todas las mitologías se contempla el momento en el cual los dioses, hartos de los hombres, van a desembarazarse de éstos: ese es el momento apocalíptico. Hay un final sobre el cual el hombre ha fantaseado continuamente, probablemente como consecuencia de sus propias insuficiencias, limitaciones o miedos al tiempo, a la muerte, elevadas a una vena apocalíptica. Pero creo que esta vertiente apocalíptica, que en lo personal puede ser una muy creativa reflexión sobre el tiempo, la muerte, las cosas, la fugacidad de la vida, sobre la necesidad de disfrutar del presente, cuando se utiliza como esquema colectivo es muy peligroso. De ahí que las religiones, utilizando el apocalipsis, siempre han sido peligrosas porque han buscando la sumisión de la que hablaba antes. El esquema es el siguiente: "los humanos estáis sometidos a un proceso de final de los tiempos, apocalíptico; nosotros, la religión, os damos la solución". Hubo también ideologías apocalípticas que tomaban el esquema religioso pero eran seculares, como las grandes utopías revolucionarias del siglo XIX y XX, que también partían de un esquema apocalíptico, pero entonces le decían a los hombres: "estáis sometidos al apocalipsis, la alternativa que damos nosotros es la anarquía, el comunismo, el socialismo, etc". Pero algo de lo que se ha hablado menos es que el capitalismo y el hipercapitalismo siempre ha necesitado el apocalipsis colectivo. Lo necesita renovar cíclicamente pero en este caso la solución no es ni el paraíso en el cielo de las religiones tradicionales, ni el paraíso en la tierra de las ideologías utópicas y seculares, sino la solución es el paraíso del consumismo, el paraíso continuamente presente del consumismo.

[Publicado el 14/5/2009 a las 11:31]

[Etiquetas: apocalipsis, capitalismo, amenaza, invisibilidad]

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La amenaza viene de las grandes cifras

Rafael Argullol: Nos encontramos que de las tres amenazas posibles que en este momento se cruzan en España, la que está en la calle, la de los parados, queda mucho más relativa e invisible que la amenaza que está en el virus y que la amenaza que está en el espacio.

Delfín Agudelo: Me llama mucho la atención de la amenaza del espacio y de la amenaza del virus es que una es solamente visible a través del microscopio mientras que la otra es solamente visible a partir del telescopio. Es el micro contra el macro, pero que, sin importar, es amenaza. En relación, por ejemplo, a la del paro, ésta no viene del mundo de la invisibilidad; pero también podríamos hablar del mundo de la invisibilidad económica-financiera -entiende tú las multinacionales, las bolsas, los modelos económicos, etc. Para mí la economía es una ciencia invisible; su aplicación directa en una empresa o en un modelo económico nacional es implica cierta invisibilidad.

R.A.: La economía cotidiana, lo que debería ser la economía de nuestras vidas cotidianas, evidentemente no es invisible, es bien material. Pero a medida en que se va filtrando por los círculos del poder, la economía se va volviendo más y más invisible, más y más abstracta, y casi diríamos irónicamente más y más metafísica. De manera que evidentemente nosotros podemos saber lo bien o lo mal que nos va en el bolsillo, pero nos mostramos completamente impotentes para interpretar los signos que ofrecen ya los mercados bursátiles, y aún más impotentes para entender todos los grandes números que te ofrecen del Fondo Monetario Internacional, los grandes bancos, grandes modelos que se parecen a los grandes numero astronómicos, ante los cuales quedamos empequeñecidos. Evidentemente ante los grandes números de unos expertos bancarios, que manejan las compañías multinacionales, incluso ante lo grandes números que ahora se están manejando en las llamadas campañas de rescate por parte de los estados, quedamos empequeñecidos. Cuando veo lo que se utiliza en España, por no decir lo que se utiliza en Estados Unidos en las campañas de rescate, las cifras son tan enormes que me pasa igual que con los años luz y las distancias entre las estrellas: me da lo mismo tres ceros más o tres ceros menos, son igual de inabarcables, intangibles e invisibles.

Y en todos los casos la invisibilidad contribuye a esa aceptación de sumisión y por tanto a esa sensación de respeto, de adoración, que tiene algo de religioso; nosotros muchas veces nos hemos llenado la boca que en occidente, por el racionalismo, por la ilustración, Dios había muerto, utilizando -o mal utilizando, malinterpretando- la frase de Nietzsche, o que Dios había hecho mutis en el escenario. Lo que ha ocurrido es un cambio de adoraciones. No es que haya habido una emancipación teológica; ha habido un cambio de adoraciones porque vivimos completamente sumidos en adoraciones a poderes invisibles. Sentimos terror por la amenaza de sus poderes invisibles y muchas veces aplicamos los mismos esquemas que la referencia religiosa. Nos inclinamos, adoramos, valoramos, alabamos, pero quizá en lugar de dirigirnos a las imágenes religiosas o a dios mismo, ahora nos dirigimos al director de la sucursal bancaria, a los banqueros a los expertos, a los economistas; y en última instancia al estado para ver si nos puede subsanar o hacer más visible lo que es invisible.

[Publicado el 11/5/2009 a las 11:06]

[Etiquetas: crisis, invisibilidad, amenaza]

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Invisibilidad y amenaza

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Rafael Argullol: En ese caso, aunque a mí las teorías conspiratorias nunca me han gustado y a veces me parecen algo infantiles, no deja de ser relevante la cierta coincidencia entre esa pandemia y una necesidad de ocultamiento de las consecuencias de la crisis económica.

Delfín Agudelo: Sin lugar a dudas los medios tienen un papel protagónico muy importante: ¿quién puede ser más feliz que el Banco Mundial y las bolsas al saber que no se está hablando de ellos, sino de una pandemia, de un virus invisible? Esto me parece un elemento clave en su "publicidad": un virus, invisible, que se transmite por contacto humano -que es muy sensible para nosotros por su terror-, ya que el contagio puede no provenir exclusivamente de otro tipo de especie. Prohíben los besos en Méjico, prohíben las masas, sugieren que los bebés no compartan juguetes... Esta invisibilidad absoluta, aquello que no podemos ver, que no deja de recordar la otra gran amenaza que hay ahora, publicada en El País hace poco, sobre el asteroide Apofis que pasará muy cerca de la tierra en el 2029 y 2036.

R.A.: La invisibilidad es lo que otorga más poder a la amenaza. Las amenazas visibles las podemos racionalizar; nos pueden causar más o menos miedo, más o menos incertidumbre, más o menos terror, pero al ser visibles se pueden acotar. La amenaza de un pozo, la amenaza de un puente, incluso la amenaza de una tempestad, es algo que se puede medir. En cambio la invisibilidad es completamente imposible de medir. En esto ocurre como en lo sagrado: el grado de sumisión que exige un dios invisible es mucho más contundente que el grado de sumisión de dioses visibles y totémicos que suscitan la idolatría, pero no suscitan el respeto y el terror que puede suscitar el dios invisible. De allí la tremenda fuerza que ha tenido el dios de las religiones monoteístas, porque es un dios invisible- el del cristianismo, judaísmo, del islamismo-, tienen un poder de hacerse respetar mucho más grande que los diosecitos animistas, por así decirlo. En igual medida la amenaza en cuanto más invisible verdaderamente más inquietante es para el ser humano. Yo incluso puedo explicar una secuencia interesante, y es que después de volver de un largo viaje la semana pasada desde Nueva Delhi a Barcelona, pasando por Munich, compré allí diarios españoles y me encontré con una amenaza verdaderamente peligrosa, y era que había más de cuatro millones de parados en España. En una ausencia de diez días se había numéricamente incrementado el número de parados: es una amenaza horrorosa, pero cuantificable.

En cambio, esos más de cuatro millones de parados han desparecido de las portadas de los periódicos esta semana gracias a la pandemia, la gripa porcina. Los titulares no están ocupados por los cuatro millones, sino por esto. Y ahí se añade muy oportunamente, como comentabas antes, el hecho de que los medios de comunicación, de manera muy curiosa, se han hecho ahora eco y resonancia de la futura amenaza de un asteroide, Apofis, que su primer acercamiento a la tierra llegará en el año 2029, y que en letra pequeña el propio periódico dice que la probabilidad de impacto es de cero, mientras que en el siguiente acercamiento, en el 2036, la posibilidad de impacto es de uno entre 45,000. Y sin embargo el titular con gran cuerpo tipográfico del periódico es "La amenaza viene del espacio". Con lo cual nos encontramos que de las tres amenazas posibles que en este momento se cruzan en España o cualquier otro país, la amenaza que está en la calle, la de los parados, queda mucho más relativa e invisible que la amenaza que está en el virus y que la amenaza que está en el espacio.

[Publicado el 07/5/2009 a las 11:49]

[Etiquetas: Amenaza, gripe porcina, Apofis, invisibilidad]

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Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).  

Bibliografía


 
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).

En librerías a partir del 15 de septiembre

 

 
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Lampedusa (2008). El Acantilado, España

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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