El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
jueves, 4 de diciembre de 2008
Conversaciones. El lenguaje del insomnio IV
Delfín Agudelo: En esa medida podríamos afirmar que estar insomne es entrar en un laberinto. Hay movimiento pero no hay ninguna lógica que te permita tomar una decisión. Entras a un espacio en apariencia desordenado, tienes la conciencia de estar habitando ese espacio, pero careces de herramientas para poder establecer tu Norte o Sur.
Rafael Argullol: Pienso que si hacemos esta comparación, si el tiempo del estado de vigilia es un tiempo lineal, basado en el presente, pasado, futuro y en las coordenadas espacio-temporales que habitualmente aceptamos, lo que sería un tiempo completamente laberíntico sería el tiempo del sueño. El tiempo del sueño rompe por completo nuestras coordenadas de espacio, de tiempo y de causalidad y nos introduce en un laberinto lógico y lingüístico. En un sueño no solamente no sabemos por qué suceden las cosas, sino que tampoco sabemos por qué se producen o presentan determinados paisajes, y por qué se mezclan de esa manera tan desaforada los tiempos históricos de nuestra experiencia. Por lo tanto, diría que hay un tiempo lineal que es el de vigilia; un tiempo laberíntico que es el del sueño; y el del insomnio sería un estado del cual se ha debatido muy poco, que sería estar en la puerta del laberinto. Es decir, cuando estamos en el insomnio es como si tuviéramos un pie fuera del laberinto, y un pie dentro. Estamos en una situación intermedia y en parte participamos de las leyes del estado de vigilia y en parte participamos de las leyes del estado laberíntico, del estado del sueño. Eso es lo que ha convertido de alguna manera el insomnio en un tabú. No es algo de lo que guste mucho hablar. Se habla en cierto lenguaje médico, se habla por parte de algunos escritores, de algunos artistas, pero el hombre en su vida cotidiana habla relativamente poco del insomnio. Nos hemos comunicado muy poco acerca de lo que sucede en el estado del insomnio. En teoría nos comunicamos en la vigilia, a veces nos hemos explicado sueños, pero en cambio nos hemos intercomunicado muy poco acerca de lo que nos sucede en el estado del insomnio, de lo que nos sucede cuando tenemos un pie dentro y un pie fuera del laberinto.
[Publicado el 21/11/2007 a las 11:41]
[Etiquetas: laberinto, insomnio, vigilia]
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Conversaciones. El lenguaje del insomnio III
Delfín Agudelo: Sin lugar a dudas, la experiencia en este caso precede al acto de escritura. El ser experimentado implica que tienes experiencia; pero, ¿qué debe hacer el escritor o poeta con esa experiencia? ¿Cómo debe usarla como materia prima de su creación?
Rafael Argullol: El poeta o el escritor es un taxidermista: diseca emociones. Por eso tiene que ser un hombre que establezca estrategias. En la cultura occidental siempre hemos tenido grandes equívocos pensando que el artista o el poeta es el hombre más sensible, y eso no es verdad: el hombre más sensible es el hombre más sensible. Pero el hombre más sensible que convierte la sensación en poesía o en literatura de alguna manera comete un crimen contra la sensación. Tiene que armarse de cautela, armarse de frialdad, armarse de argumento, armarse de lenguaje para enfrentarse a esa sensación, porque la sensación en estado puro es inexpresable. Ocurre lo mismo con el lenguaje del sueño y con el lenguaje del insomnio. El lenguaje del sueño es nítido: tenemos un sueño, nos despertamos. Tenemos este recuerdo más o menos vaporoso del sueño. Puede que se mantenga o no, porque a veces sueños muy elaborados se disuelven al despertar. Pero supongamos que se recuerda, e incluso se recuerda con precisión. El recuerdo mismo del sueño ya es una racionalización de la propia experiencia del sueño, y allí interviene la frialdad de la estrategia de la razón. Y el insomnio, que no es solamente un estado que sufro sino que me interesa desde el punto de vista de la creación de la imaginación, nos introduce a esos estados intermedios que pueden sugerir expresiones, pero que son expresiones siempre inacabadas, siempre fragmentarias. Y por eso un buen método, al menos para mí, ha sido dejar pistas que luego vas a recoger sabiendo que estás racionalizando y que estás reinterpretando. Pero toda la poesía y todo el arte es reinterpretación, porque todo el lenguaje es reinterpretación. El lenguaje puro sería el silencio.
[Publicado el 20/11/2007 a las 09:23]
[Etiquetas: lenguaje del sueño, lenguaje del insomnio, razón, silencio]
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Conversaciones. El lenguaje del insomnio
Delfín Agudelo: Anoche estuve postrado en cama durante más de tres horas, con la voluntad de dormirme, pero sentía la rebeldía del cuerpo a hacerlo. Estaba habitando un extraño espacio, el del presunto insomnio, sin saber a fondo qué es o cómo se expresa. Sí, creo que era insomnio.
Rafael Argullol: Ocurre que hay dos tipos de insomnio; este insomnio que te coge al principio, que no logras dormir, y entonces tú puedes intentar prolongar la continuidad del día. Y que en cierto modo la razón aún está vigilante. Pero luego tienes este otro insomnio: te duermes, te despiertas, y entonces estás completamente desarmado. Y se acelera todo. Por un lado piensas: "Tengo que dormir", y esto se convierte en una obsesión. Pero luego se introducen todos los fantasmas que tienes en aquel momento, todo lo que son tus problemas cotidianos multiplicados, y además estás desarmado, no actúa aquel filtro que actúa durante el día. Hay otra cosa: de repente se te aparece todo lo que puedes proyectar creativamente. Escribes libros enteros durante el insomnio. Otra cuestión es que luego, al despertar, puedas recuperarlos, pero puedes escribir libros enteros y además con una velocidad de creación mucho más rápida que en el tiempo de vigilia. La conciencia está acelerada en el momento del insomnio. Sobre todo del insomnio, diríamos, de medianoche: tienes la conciencia acelerada, dando lugar así a un momento de enorme creatividad. Lo que ocurre es que es una creatividad que nos deja en cierto modo impotentes para expresarla. Es una creatividad mental, pero en cambio no te sientes con fuerzas para convertirla en leyes lógicas, en leyes lingüísticas, en narración, literatura, poemas. Indudablemente se me han ocurrido miles de cosas durante el insomnio. Puedes incluso intentar anotarlas, pero claro, no te sientes con fuerzas. Yo lo que muchas veces hago es una especie de método de mnemotécnica raro, intento dejar pistas para, al despertarme, si logro dormirme, que es lo que espero, recordar estas pistas y a través de estas pistas intentar ir a los argumentos que se habían planteado.
D.A.: Claro, pero no escribir el flujo de ideas como tal...
R.A.: No, dejas pistas en el camino, dejas rastros en el camino y después los intentas recoger.
[Publicado el 16/11/2007 a las 01:19]
[Etiquetas: insomnio, lenguaje]
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Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
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