El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, he intuido el de Godot.
Delfín Agudelo: Te refieres evidentemente al de Beckett.
[Publicado el 04/7/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: galería, espectros, Godot, Beckett, Rothko]
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Galería de espectros: Mr. Clay
Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros he divisado al obeso espectro de Orson Welles.
Delfín Agudelo: ¿Te refieres a Welles como protagonista de Historia inmortal, Charles Clay?
R.A.: Me refiero a esa historia completamente mágica que filmó Orson Welles con un escasísimo presupuesto y que en gran parte, si no toda, la filmó en España, donde situó una colonia asiática; pero en realidad estaba filmado en un pueblo y plaza españolas, y con escasísimo dinero, pero adaptando con maravillosa fidelidad y enorme gracia un cuento de Isac Dinesev, seudónimo de Karen Blixen. En esa historia recogemos la vida de un hombre, un comerciante viejo que está llegando a los últimos años de su vida y que quiere verdaderamente convertir en realidad todo aquello que él concibe. Es un hombre tosco, acostumbrado exclusivamente a amontonar dinero, un hombre que no ha leído libros, que tan sólo ha leído libros de contabilidad, pero que en un momento determinado, sintiendo que se acerca el final de su vida, quiere hacer realidad una historua que ha oído años atrás, y que se va contando por parte de los marineros de los bares del sur. La historia es sobre un hombre muy poderoso que en un momento determinado hizo que un marinero se juntara con su mujer para engendrar un hijo, haciendo así realidad también el poder sobre la fecundidad, el poder sobre las almas y los cuerpos de los demás. Pero esa historia, que es un relato literario oral que se va explicando en las tabernas de los bares del sur, él piensa que va a por la realidad a través de su propio poder. Efectivamente se traslada al puerto, recoge al marinero más vigoroso y hermoso que encuentra, y lo junta no con su mujer porque no tiene, sino con quien había sido hija de su rival comercial, a quien también compra para esa ocasión. A partir de aquí les hace copular; hacen el amor, y es entonces cuando se desborda la propia historia puesto que en el momento en que él toma posesión de aquello que había sido ficción, la muerte va a tomar posesión de él, y en la medida en que él creía que sería un puro acto mecánico en el cual se produciría el fruto de su propio poder, deviene un amor entre el marinero que a ha contratado y esa otra mujer. Con lo cual nos encontramos con una fascinante alteración de los juegos entre la ficción y la realidad, y es que cuando a través del poder convertimos en realidad la ficción, ésta nos desborda, haciéndonos olvidar el juego, situándonos en un plano que no es ni lo uno ni lo otro.
[Publicado el 30/6/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: galería, espectros, Orson Welles, Mr. Clay, Historia inmortal]
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Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, he visto el de Io. [Publicado el 27/6/2008 a las 09:24]
[Etiquetas: galería, espectros, Io, Zeus, Correggio]
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Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he visto el de Ulises justo antes de llegar a Ítaca.
Delfín Agudelo: Sería muy difícil que hubieras visto uno solo, debido a la gran variedad de representaciones.
[Publicado el 23/6/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: galería, espectros, ulises]
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Galería de espectros: la chica en el hotel
Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, he visto la delicada silueta de la chica en el hotel.
Delfín Agudelo: Seguramente pasó al frente tuyo el espectro de un cuadro de Hopper.
R.A.: Me refiero al cuadro de Hooper que tiene un extraño equilibrio entre la sensualidad y la desolación, como la mayoría de los cuadros de Hopper. Pero en este caso la participación de sus elementos, el de una sensualidad muy contemporánea y muy sutil, y al mismo tiempo la desolación de hombre -sobre todo de la mujer- en el mundo moderno se complementa muy bien y quedan herméticamente encerrados en el interior de la habitación de un hotel. Esos factores hopperianos a través de esta chica resumen muy bien nuestra condición de paso, nuestra condición nómada, nuestra provisionalidad, el carácter transitorio de todos nuestros estados. Vivimos en un mundo en que lo fijo y lo sólido se ha vuelto cada vez menos frecuente, es un mundo delicuescente, líquido, en movimiento, y el protagonista de nuestro mundo sea alguien que está en la habitación de un hotel, solo, pensando en su propia soledad. Ya no es en ese interior sino en el pueblo, en la ciudad, en el mundo que lo envuelve, y esto me parece que es algo que expresa a la perfección uno de las tendencias dominantes de nuestra época. Me fascina, además, esa especie de abandono a la propia sensualidad y a la propia desolación como si libremente la chica hubiera buscado llegar a esa escenografía, pero una vez ha llegado en lugar de resistirse a su propia situación se abandona de una manera muy melancólica, nostálgica e incluso como si éste fuera su propio destino. El destino de alguien que continuamente está de paso, viajando, de alguien que se ha prometido en un momento determinado la felicidad pero ve que todo es necesariamente imperfecto que finalmente no se resiste a esta imperfección sino que incluso llega a encontrar el placer recóndito que esta imperfección oculta.
[Publicado el 20/6/2008 a las 10:37]
[Etiquetas: galería, espectros, Hopper, chica en el hotel]
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Galería de espectros: Kris Kelvin
Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, me ha parecido ver el acuoso espectro de Kris Kelvin.
Delfín Agudelo: ¿Te refieres a Kelvin, protagonista de Solaris de Tarkovsky?
R.A.: Sí, he pensado en Kelvin y en general en todo el planteamiento de la película de Tarkovsky que se desarrolla paralelamente a la novela escrita por Stanislaw Lem. Se me han venido a la cabeza durante estos días al ver determinadas imágenes de la sonda fénix que ha amerizado en Marte a la búsqueda de rastros de placas heladas; es decir, a la búsqueda de agua. Y he pensado que en realidad esa desesperada búsqueda exterior de la vida que ha llevado a cabo siempre el ser humano ha tenido un símbolo fundamental que es el del agua, la condición misma de la vida. En ese sentido, qué maravilla de imaginación ese diálogo que se establece en Solaris de Tarkovsky entre estos cosmonautas que desde la nave están esperando un indicio, una señal que proceda del exterior como signo de que no estamos radicalmente solos en el universo; y ese planeta de agua, ese cuerpo celeste que es enteramente agua con el cual la nave quiere dialogar o estar esperando el acontecimiento de esa señal. Este me parece un planteamiento extremadamente interesante porque junto con la búsqueda del agua como mediadora cósmica simbólica, se establece el hecho de que Solaris sea en realidad el espejo mismo e la humanidad, de la propia condición del hombre. Y que en definitiva lo que aglutina Solaris, la vida que hay en Solaris es la vida de nuestros sentimientos, de nuestros pensamientos, la vida de nuestros recuerdos, estableciendo una especie de juego de espejos cósmicos entre X, la nave, que nos representan a nosotros en nuestra condición de continua espera, y la otredad que nosotros muchas veces buscamos como un mundo desconocido pero que frecuentemente encontramos como un mundo en el que habitan precisamente nuestras propias emociones, pensamientos y recuerdos.
[Publicado el 16/6/2008 a las 09:45]
[Etiquetas: Kris Kelvin, Solaris, Tarkovsky, galería, espectros]
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Galería de espectros: el rey Lear
Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros me he encontrado con el viejo espectro del Rey Lear.
Delfín Agudelo: Desde la primera visita no volvía a caminar a tu lado un espectro shakesperiano. Y es un buen regreso: el rey Lear.
R.A.: El Rey Lear para mí es desde luego el personaje favorito de toda la obra de Shakespeare. Creo que es el personaje más complejo, el que incluye más elementos ricos acerca de la condición humana y además el que incorpora también factores más enigmáticos. Si bien es cierto que en la gran mayoría de las obras de Shakespeare lo enigmático predomina- toda la trama de Hamlet es profundamente enigmática e incluso en una comedia onírica como el Sueño de una noche de verano es lo enigmático lo que prevalece- en todas ellas Shakespeare no es alguien que nunca abra por completo la cortina a los espectadores o la cortina a los lectores, sino que más bien le gusta jugar a velar y revelar. Esto llega a su máxima manifestación en el Rey Lear. Con respecto al cual, al personaje y a la obra, estoy seguro de que ningún lector, espectador o crítico puede llegar a decir exactamente de qué trata, de qué es exactamente prototipo el rey Lear. Si nos fijamos bien, el rey Lear puede ser una reflexión sobre la vejez, sobre la locura, sobre la contraposición entre la luz y la ceguera, sobre el poder, sobre la codicia, sobre la compasión; y yo creo que fundamentalmente es una reflexión sobre todas esas cosas expuestas simultáneamente. Y eso es la extrema dificultad y la enorme grandeza del rey y personaje Lear. Aquello que exigiría prácticamente un solo escenario para cada una de estas reflexiones o manifestaciones tiene que juntarse en una extraña tensión, en un juego de contradicciones que va asumiendo el propio itinerario o destino del rey Lear a medida en que avanza la obra. Es un personaje maravillosamente plural, también proteico pero no en el sentido de que cambie superficialmente de piel, sino en el sentido de que va exteriorizando una herida a través de la cual van urgiendo jirones de la condición humana. No hay ningún otro personaje en la historia del teatro, ni siquiera drama antiguo, y me atrevería a decir que del propio Shakespeare que lo haga de una manera tan rica. En Macbeth encontramos una reflexión sobre el poder; en Hamlet de la duda; en Julio César sobre la revolución y herencia; pero ninguno como el rey Lear que incorpora también la cuestión de los celos humanos y del amor paterno-filial, para incluir al mismo tiempo y en tensión todos estos factores.
[Publicado el 13/6/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: galería, espectros, rey Lear, Shakespeare]
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Galería de espectros: el ángel de la melancolía
Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, he visto sentado en un rincón al ángel de la melancolía.
Delfín Agudelo: Te refieres al ángel de Durero.
R.A.: Al ángel de Durero que es uno de los personajes más enigmáticos de la historia del arte, tal como se plantea en su grabado. Está presente toda la contradicción entre el poder y la soledad; el conocimiento y el propio aislamiento que produce el saber. Me gusta mucho toda la composición del grabado, todo el espacio repleto de elementos que nos remiten a la revolución científica del renacimiento, pero también a una fuerte presencia astrológica. Durero recoge muy bien un momento histórico de nuestra cultura en el cual la astrología y la astronomía se superponían, por tanto todos los símbolos esotéricos tenían una gran importancia. El grabado está lleno de elementos que nos llaman la atención incluso por su carácter totalmente excepcional, como la figura geométrica que aparece en el grabado, pero evidentemente el protagonista principal es el ángel, un ángel que recoge de un lado la riquísima tradición iconográfica de la melancolía, que parece ser que se remonta al arte egipcio y a los artes mesopotámicos, que normalmente es esta disposición de la cabeza o cara apoyada en el puño.
Lo que ocurre es que en esa encarnación magistral que hace Durero se da un paso más allá y el ángel viene a significar la paradoja esencial en la que se encuentra el hombre moderno: por un lado se ha librado, por así decirlo, de la dictadura teológica del dios medieval; por otro lado ha asegurado su propio poder de conocimiento sobre la naturaleza; pero entre ambos estadios hay una especie de vacío existencial o abismo absolutamente insuperable, que es el que nos lleva al concepto de melancolía, que para mí no es ni tristeza ni nostalgia. La tristeza es emoción directamente vinculada con el dolor, y la nostalgia es un sentimiento evocador del pasado, mientras que la melancolía es una suerte de salto al vacío en el que nos encontramos cuando dicho metafóricamente no podemos estar ni con Dios ni sin Dios, y ese no poder estar con o sin Dios; es decir, no poder estar con la compañía del espíritu trascendente pero tampoco poder prescindir de él. Este punto mágico, intenso, creativo y fecundo es el terreno abonado de la melancolía.
[Publicado el 09/6/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Galería, espectros, Durero, ángel de la melancolía]
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Galería de espectros: Calígula
Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he visto el de Calígula.
Delfín Agudelo: ¿Te refieres al Calígula de Camus?
R.A.: El Calígula de Camus es todavía más inquietante que Calígula entendido como figura histórica, o el Calígula que nos han presentado los historiadores. Es más inquietante porque plantea algo sumamente limítrofe, que es la actitud o conducta de un hombre que ya ha acumulado todo el poder, que ya ha llegado al límite del poder humano, y de lo que ocurre entonces. Ahí es donde se inicia el drama y la sinrazón de Calígula. No es por tanto una obra de teatro sobre el poder, ni una obra en la cual hay una clara premonición del totalitarismo nazi que en aquél momento está ascendiendo, como se ha dicho tantas veces. Su aportación especial es el hecho de plantear qué ocurre no cuando se busca el poder, sino cuando se detenta. En ese sentido se plantea la incógnita de lo que le ocurre al hombre cuando se ha deificado o divinizado, sintiéndose un dios todopoderosos. Eso es lo que pienso que seducía a Camus: intentar investigar qué es lo que ocurre cuando se llega a esos límites. Y no es solamente el reino de la gratuidad, de la arbitrariedad y de lo absurdo; lo que ocurre es todavía más preocupante: es la instalación de la tiranía del tedio y la monotonía. Aquello que verdaderamente atormenta al Calígula de Camus es que una vez lo ha conseguido todo, nada puede hacer contra el principal enemigo del poderoso, que es la propia reiteración, rutina y monotonía. Nos encontramos la paradoja de que la criatura que ha acumulado más poder se ve finalmente envidiando a criaturas más humildes y modestas, para las cuales la tiranía del tedio no es la existencia cotidiana. Por lo tanto Calígula de Camus planteó la crueldad, la violencia y la obtención del poder, y por tanto también políticamente el poder totalitario que se estaba dando en el siglo XX. Pero más allá de ese análisis incluso proyectado hacia el siglo XXI, consiste en el fantasma de lo que ocurre con todos nosotros una vez accedemos a la posesión. Cuando vemos consumada la posesión, empieza algo muy desasosegante, que es la monotonía ulterior a la posesión.
[Publicado el 06/6/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Galería, espectros, Camus, Calígula]
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Galería de espectros: el Golem
Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, me ha parecido ver el espectro vacilante del Golem.
Delfín Agudelo: ¿Te refieres al Golem de Gustav Meyrink?
R.A.: Me refiero fundamentalmente a la recreación final que hizo Meyrink, aunque en general es su figura como tal que me ha causado mucha atracción. Antes de leer su novela tenía ya conocimiento por los estudios que había hecho Scholem, el gran cabalista, y posteriormente con la lectura de la novela de Meyrink que considero una de las principales novelas expresionistas, sino la mejor. En el caso de esa transición me parece muy interesante ver cómo lo que parece en principio una creación mítica y simbólica de la tradición esotérica y hermética judía a través de la cábala -que tiene toda una tradición que surge de la Europa medieval y va atravesando los siglos-, finalmente es recogida a principios del siglo XX y se convierte en una criatura aparentemente viva que deambula por las calles del ghetto judío de Praga. Meyrink consigue crear una enorme tensión alrededor de las apariciones de esa criatura y de su influencia en medio de la colonia judía; pero lo magistral en la obra es que finalmente el Golem deja de ser puramente lo que era en la tradición cabalística para convertirse en una criatura presente en todos nuestros sueños y pesadillas. El Golem se convierte en un caudal universal del cual todos participamos y que al mismo tiempo participa en todos nosotros. Esto es lo verdaderamente turbador de la novela en la aparición moderna y contemporánea: no es una pura abstracción propia de lo que sería una invocación cabalística sino que es una real incantación de las pesadillas del hombre moderno.
[Publicado el 02/6/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: galería, espectros, Golem]
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Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
06/7/2008 23:57
Publicado por: escarola
06/7/2008 23:11
Publicado por: Sheila
06/7/2008 18:44
El continuo fluir de la vida....
Publicado por: devenir2
06/7/2008 16:39
buscar lo que no se ve, dar...
Publicado por: Hipatia
06/7/2008 12:48
Publicado por: devenir
06/7/2008 12:17
en el fondo, todos permanecemos...
Publicado por: Maria
06/7/2008 11:42
Publicado por: on-no
05/7/2008 20:58
Borges : "No debemos buscar...
Publicado por: A.
05/7/2008 20:33
Publicado por: A.
05/7/2008 10:36
Racionalmente no es necesario...
Publicado por: no-on
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