Justificación “científica” del supermacho/ una presidenta creacionista
Delfín Agudelo: ¿Cómo se tomaría esta noticia-controlar el gen infiel a través de fármacos- en ese sector de parejas en las que hay un claro dominio machista, donde aún se tiene la idea que el hombre tiene derechos que la mujer no?
R.A.: En el caso de que el machista extremo lea-cosa que pongo en duda-, la noticia es de una frivolidad demoledora, porque es casi una invitación al macho a decirle "No te preocupes, todo es consecuencia de tus genes", en lugar de plantearlo en el terreno de la libertad y del juego que representa siempre el amor y el erotismo, un juego entre dos personas libres. La responsabilidad de estas noticias, tanto de la vejez como del gen, consiste en que tiene efectos demoledores entre aquellos que encuentran auto- justificación de la noticia.
De todos modos, y para acabar, para plantear algo sobre lo que me gustaría charlar el próximo día, también en términos diríamos de ficción, es una situación parecida. Hablando de Estados Unidos y sus elecciones, podría sucedernos: en caso en que en las elecciones el candidato republicano ganara al demócrata, y que en el transcurso de la presidencia por razones equis, incluso de muerte, tuviera que dimitir, o desaparecer, y fuera elegida presidenta la actual candidata a vicepresidenta, la señora Palin. La cual es, entre muchas otras cualidades, creacionista: es fervientemente partidaria de que el sistema de educación universitario americano se enseñe que fue Dios, según la Biblia, quien creó al ser humano, y no al darwinismo o evolucionismo. Nos encontraríamos por lo tanto en esa ficción que la potencia más importante del mundo está gobernada por alguien que niega por completo la ciencia moderna y se atiende a una lectura literal de la Biblia, que fuera Dios quien creó a Adán. Eso nos trasladaría a una paradoja divertida sobre el panorama contemporáneo.
[Publicado el 15/10/2008 a las 09:00]
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Rafael Argullol: En esos dos casos no tiene ningún valor la fidelidad, y nos adentramos en un terreno en el cual, en cierto modo, el mundo contemporáneo tiene riesgos de totalitarismo, incluso en lo más íntimo de la vida cotidiana
Delfín Agudelo: Similitud carnavalesca con la idea de la vejez: imagino el caso en que llega un paciente donde el doctor a pedirle una prescripción para dejar de serle infiel a su pareja. Me pregunto si lo pagaría el seguro médico...
R.A.: Acerca del paciente, sucedería habitualmente, especialmente en un mundo dominado por una ideología norteamericana que invita a hacer este tipo de cosas. Fíjate que algunas de las fotos más patéticas que se repiten en la prensa y que vemos en la televisión es la foto o imagen del político norteamericano que, acusado de infidelidad, se presenta en público con su esposa para pedir perdón por esa infidelidad. Las caras que hacen las esposas en esa imagen que se repite como seis o siete veces al año en Estados Unidos es un auténtico poema porque ves la cara de la mujer que está haciendo teatro de una manera radical. Entonces te preguntas el por qué de esa gran hipocresía. Evidentemente, esa ideología invitaría a un tratamiento masivo del infiel a través de fármacos. Que se cumpliera o no, invita a eso: es la imagen del político arrepentido pidiendo perdón a su mujer, y que está dispuesto a una castración química en vez de volver a ser infiel.
[Publicado el 09/10/2008 a las 09:00]
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Rafael Argullol: Sólo un uno por ciento es cultural; el resto es evidentemente natural animal. Eso nos vincula más bien a nuestro afines mamíferos superiores, los cuales como sabemos muy bien tienen una cierta tendencia a la poligamia y a la infidelidad en sus relaciones eróticas y sexuales.
Delfín Agudelo: Prácticamente un fármaco que intente restituir aún más la condición humana. Me llama la atención cómo surge un fármaco para una necesidad biológica, si se contempla la infidelidad como un deseo que va más allá del cuerpo; pero consideraría que es un elemento sobre todo de la consciencia: es moral. Pero es una vuelta en la que a lo moral se llama biológico y se llega a una solución química.
R.A.: Es el mismo error al intentar entender que la llamada alma humana, esa metáfora que ha funcionado de distintas maneras, tiene que reducirse al mapa del cerebro. Aunque hubiera dos individuos con el mismo cerebro perfectamente descifrado, su experiencia es completamente distinta. E intentar de alguna manera la promesa de lastrar o de controlar la infidelidad a través de elementos genético-médicos es castrar un aspecto fundamental del ser humano que es la imaginación, la pluralidad y la libertad. La fidelidad tiene valor como acto de elección libre propia, no porque somos invitados a la fidelidad por una religión, o somos tratados químicamente para que seamos fieles. En esos dos casos no tiene ningún valor la fidelidad, y nos adentramos en un terreno en el cual, en cierto modo, el mundo contemporáneo tiene riesgos de totalitarismo, incluso en lo más íntimo de la vida cotidiana, incluso más que en los tres o cuatro últimos siglos, a pesar de restricciones políticas y morales aparentemente más fuertes que en nuestros días.
[Publicado el 08/10/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: infidelidad, genes, ciencia, genética]
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Rafael Argullol: De manera que cuando uno se casa o encuentra una pareja, puede ser susceptible de ser medicado, asegurando en cierto modo la fidelidad.
Delfín Agudelo: Al igual que la idea de la vejez como sinónimo de sabiduría y senectud, y cómo al decir que es una enfermedad se está desbaratando una forma de pensamiento, me parece que en este caso sería tener un fármaco para evitar algo que siempre ha simbolizado la tentación, casi en terreno religioso y moral: lo químico a la orden de lo moral.
R.A.: Bueno, es el fármaco imposible. Es la maravilla del fármaco imposible. En el terreno brutal, el fármaco contra la infidelidad fue inventado hace milenios, por ejemplo en los harenes: se castraba al eunuco que guardaba al harén para que éste no fuera infiel. Ahora bien, esto funcionó hasta que se descubrió que los eunucos desarrollaban una sexualidad paralela, aunque no fuera la habitual, muy rica. Se vincula además el pensamiento de que el fármaco tiene que actuar donde no actúa el cuerpo. En ese sentido deberíamos preguntar si ese fármaco hipotético actúa en nuestras acciones o también en nuestras omisiones: si actúa en el terreno del pensamiento. Por tanto lo que sucede es que hay actualmente, como en tantos otros campos, se intenta vender como píldora, como fast-food, lo que durante muchos años ha sido fruto de la complejidad cultural, espiritual y anímica del hombre. Eso sin tener en cuenta el factor que me parece básico: el que evidentemente la poligamia que pueda tener el ser humano -especialmente, según esta noticia, los machos más que las hembras- procede en gran parte de nuestro componente animal, que me atrevería a decir que es el 99% de nuestra proporción. Sólo un uno por ciento es cultural; el resto es evidentemente natural animal. Eso nos vincula más bien a nuestro afines mamíferos superiores, los cuales como sabemos muy bien tienen una cierta tendencia a la poligamia y a la infidelidad en sus relaciones eróticas y sexuales.
[Publicado el 02/10/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: infidelidad, genes, fármaco, eunuco]
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¿Fármaco contra la infidelidad?
Rafael Argullol: Ahí se abre incluso la ficción de que al nacer vayamos acompañados de una especie de certificado en el que se explique los vicios y las virtudes en las que vamos a incurrir al hablar de nosotros.
Delfín Agudelo: De hecho, ya hemos visto algunas obras cinematográficas que intentan retratar dicho futuro. Pienso en Gattaca de Andrew Niccol, en la que se vuelve sobre la idea de la "predestinación" científica, ya que para solicitar un trabajo no debes hacer entrevista, sino simplemente entregar tu análisis de ADN. Pero no creo que se trate sencillamente de cumplir con un vaticinio cinematográfico...
R.A.: Evidentemente no, porque la otra faceta que esta noticia conlleva es la comercial. De la misma manera que comentábamos en la sesión anterior de la vejez como enfermedad podía ser susceptible de un negocio maravilloso desde el punto de vista de descubrir fármacos que afrontaran esta enfermedad, imagínate que el gen de la fidelidad o el gen de la infidelidad es sometido también a la industria farmacéutica. De manera que por ejemplo cuando uno se casa o encuentra una pareja, pueda ser susceptible de ser medicado asegurando en cierto modo la fidelidad, de la misma manera que a pesar de la medicación a uno le vuelve el gen a su plena actividad. Nos podríamos encontrar en el terreno de la economía ficción, que cada vez es un terreno más adecuado. Nos encontraríamos con un filón realmente fructífero y poderoso.
[Publicado el 01/10/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: fidelidad, mercantilismo, fármacos]
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XVIII. El gen infiel. Mapa de genes.
Rafael Argullol: La noticia de que la vejez es una enfermedad se parece mucho en su espectacularidad informativa a la idea de que la infidelidad es la consecuencia de un gen.
Delfín Agudelo: No sé cómo procesar una noticia tal. Luego de haber creído durante tanto tiempo que es una consecuencia cultural, resulta que es un gen.
R.A.: Creo que esto tiene dos vertientes muy claras. Una vertiente vinculada a la espectacularidad informativa de la ciencia de nuestra época, y otra, como siempre, comercial. La primera es que últimamente estamos acostumbrados al hecho de que cada una de las facetas que históricamente han marcado a la civilización humana ahora se vincula a la genética o se vincula a la estructura del cerebro. De manera que en los últimos años hemos recibido noticias de que en una región cerebral está la trascendencia religiosa; en otra región está la experiencia estética; en otra está incluso la excitación amorosa. Todos los viejos problemas humanos que han motivado los hombres a través de toneladas de conversaciones, que a su vez han sido argumentos para miles de obras literarias y artísticas, ahora intenta reducirse a lo que sería una especie de cartografía del cerebro, cartografía de los genes. O todo está alojado en nuestro cerebro, o en una especie de Biblia que heredamos al nacer, que sería la genética, donde todo está escrito: nuestros vicios y nuestras virtudes. Ahí se abre incluso la ficción de que dentro de pocos años al nacer vayamos acompañados de una especie de certificado o quizás de un librito en el que se explique los vicios y las virtudes en las que vamos a incurrir al hablar de nosotros.
[Publicado el 25/9/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: infidelidad, genes, ciencia, genética]
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Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).
A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).

Lampedusa (2008). El Acantilado, España
El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
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