PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 18 de septiembre de 2019

 Blog de Rafael Argullol

El ostracismo de Dios

imagen descriptiva

Rafael Argullol: La plaza pública tiene que ser para aquellos ideales que el hombre ha ido forjando, y para aquellas leyes que el hombre se ha ido otorgando siempre a través de ese dinamismo de buscar una humanidad mejor. Por esto la religión no tiene nada que ver aquí.

Delfín Agudelo: Los ejemplos de la esfera privada y Tony Blair me recuerdan los casos que sucedieron en Madrid hace unos meses en los cuales hubo una guerra de publicidad en los autobuses: por un lado los ateos le hacían publicidad al ateísmo por el otro lado los creyentes le hacían publicidad a Dios. Me pareció alucinante.

R.A.: A mí me pareció grotesco. El eslogan ya había aparecido previamente, ya lo había visto yo en autobuses de Londres: "Dios probablemente no existe, por tanto vive tranquilamente la vida"; frente a eso contestaron los católicos con una contrapropaganda. Me parece estúpida tanto una cosa como la otra. La consigna puesta en  marcha por los ateos es absurda porque tú puedes vivir el placer de la vida igualmente creyendo o no en la existencia de dios. En el fondo depende también de la calidad de ese dios, de la idea que tienes de ese dios. No me considero tanto ateo como agnóstico: tengo una idea personalísima de lo divino. Necesito esa idea de lo divino para trascender lo puramente utilitario y pragmático de la vida cotidiana. Ahora, no es un dios canónico, no es un dios doctrinal: tengo un dios muy personal. En ese sentido me parece estúpido que se hubiera generado esa propaganda anti-dios en los autobuses; sin embargo, me pareció más estúpido que la iglesia católica contestara con una contrapropaganda, dado que la iglesia ya tiene suficientes canales de publicidad habituales como para tener que gasta el dinero en autobuses. Ya sabemos en qué la iglesia cree y que a través de esos canales, universidades y escuelas, defiende esa existencia. Me pareció una polémica típica de una época como la nuestra en el que la ausencia de grandes ideales y de valores fuertes lleva muchas veces a lo que podríamos llamar polémicas o debates de lavadero, esto es, de escasísima altura. El tema de fondo es aquél de la espiritualidad. Se puede tener una espiritualidad riquísima y completísima siendo agnóstico, y se puede también tener siendo religioso. Pero conozco muchísima gente que se declara religiosa y ultrarreligiosa, pero aún son así de espiritualidad nula.

Volviendo a los cambios recientes que aparentemente se están dando en Estados Unidos me parece que es saludable (y no nos informa para nada de la espiritualidad de Obama, que probablemente es un tipo mucho más espiritual que Bush) esa especie de salida de Dios del escenario del poder; me parece muy saludable que el consejo de ministros americanos no empiece y termine rezando como hacían Bush y sus ministros ultraconservadores, porque en definitiva cuando dios está más a salvaguarda, cuando está en su mejor momento, es cuando no se le hace estar en el escenario del poder. Y el cambio de telepredicadores por científicos, en principio, debería estar muy bien recibido. Es muy pronto para hablar del tema de la política internacional o del terreno de las supuestas soluciones económicas; por esto, lo mejor que ha hecho simbólicamente ha sido la eliminación de lo religioso de la esfera íntima del poder.

[Publicado el 28/5/2009 a las 14:36]

[Etiquetas: publicidad, espiritualidad, Dios]

[Enlace permanente] [5 comentarios]

Compartir:

Búsqueda espiritual y culto idolátrico

Rafael Argullol: En este sentido una de las cosas que distingue más claramente la idolatría de la espiritualidad es que mientras que la espiritualidad siempre conserva el misterio y la duda ante la trascendencia del ser humano, la idolatría viene caracterizada por el ofrecimiento de beneficios inmediatos, de resoluciones inmediatas, de regalos inmediatos para quien tenga ese culto o esa adoración.

Delfín Agudelo: La idolatría, tal como la conocemos, no resultaría un producto de la cultura actual. Sin embargo, ¿podríamos decir que esta necesidad de idolatría está conectada con la misma necesidad de espiritualidad, así hayas visto dos elementos diferenciados por el misterio? ¿Por qué el regreso- o quizás en ningún momento ha desaparecido- a la idolatría? "L'Adoration du veau d'Or", Nicolas Poussin, 1634

R.A.: Hay una característica que es inherente a la condición humana, y es la propia necesidad trascendente del hombre que le lleva frecuentemente a erigir ídolos. No creo que sea el camino. Yo pienso que el camino es atravesar el misterio, mas no erigir ídolos a los que adorarás; pero éste ha sido un movimiento muy habitual del hombre ante sus propios miedos y sus propias limitaciones. Ahora bien, esta tendencia idolátrica en nuestra época tiene unas características propias, que casi me atreveré a definir como esa necesidad de actualidad o vértigo permanente en la que vive el habitante de nuestra época. Él cree que de alguna manera entra en posesión del mundo y de las cosas casi de manera mágica e inmediata. Esa posesión inmediata le hace que mientras dura la posesión se sienta a salvaguarda y a salvo; incluso feliz. En el momento en que se le evapora la posibilidad de la posesión es cuando entra en crisis, en ansiedad y angustia. Pero fijémonos que todo está planteado en términos de inmediatez. La realidad es la actualidad, es aquello que sucede inmediatamente; y es aplastada por otra realidad al cabo de dos días. Porque uno de los precios de la idolatría es la amnesia, le pérdida de la memoria, y por esto el idólatra carece de ésta al adorar constantemente nuevos ídolos. Necesitamos alimentar continuamente esa inmediatez de la posesión, esa producción de actualidad. Y eso lo realizamos en todo. Inventamos continuamente acontecimientos que de una manera caníbal vamos devorando, y esa también es otra de las servidumbres de la idolatría respecto a la búsqueda espiritual: que tiene este lado caníbal, o de autocanibalización por parte del idólatra.

La búsqueda espiritual exige reposo, sedimentación, de una estrategia a medio y largo plazo, mientras que la idolatría se plantea siempre en el corto plazo. Por eso oímos hablar tanto de hedonismo, pero de un hedonismo que de alguna manera es de baja intensidad, low-cost, light, fácilmente realizable. Un hedonismo en el cual no hay exploración y aventura. En la idolatría no hay tal cosa: tienes el ídolo, tienes el regalo que inmediatamente te va a dar a partir de tu culto y adoración; no te hace falta la duda, no te hace falta la pausa y la lentitud porque todo se produce inmediatamente. Tienes al ídolo que responde a tus expectativas. Cuando no lo hace, vas a uno nuevo. En cambio, lo que creo que caracteriza la búsqueda o saber espiritual, es algo basado en una dinámica de exploración y aventura en la cual cada conocimiento tiene por otro lado un misterio, en el cual nunca entras en posesión inmediata de las cosas.

[Publicado el 16/7/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: espiritualidad, idolatría]

[Enlace permanente] [4 comentarios]

Compartir:

El mercado del espíritu: verdad y persuasión

Salvador Dalí, Rafael Argullol: La búsqueda espiritual, la lucha por lo espiritual es un proceso duro, lento, complejo, en el que cada individuo se implica en la medida que puede a través de su vida cotidiana o a través de sus esfuerzos espirituales o artísticos, sin esperar esas fórmulas de "Sea usted espiritual en diez días", que es como aprender un idioma en diez días.

Delfín Agudelo: Me parece que esos pseudo-espiritualismos fast-food tienen la gran característica de ser un objeto de mercado, de consumo, para las librerías, tiendas esotéricas, etc. Pensando en esto que hablábamos del thriller histórico-religioso, recuerdo en El péndulo de Foucault de Eco el momento en que un personaje se imagina a los cuatro evangelistas sentados en la mesa de un bar inventando a un personaje histórico, cuyo nombre sería Jesús. Cada uno decide qué decir y cómo decirlo: la creación de un personaje histórico al enumerar determinadas características para que sea llamativo e interesante para el público. Lo mismo sucede con la espiritualidad, cuyo gran problema es que es un producto concebido en el cual, después de una gigantesca estrategia de mercadeo, se reconoce cuáles son las carencias del público, qué le falla, qué le hace falta a la vida normal de un ejecutivo, empresario o estudiante, entre muchos otros. En esa medida se crea una espiritualidad no muy diferente a la plantilla del zapato que necesitas si tienes el pie plano, o del café descafeinado que puedes tomar después de las seis de la tarde. La espiritualidad es un producto más, masticado, en una dinámica de consumo y mercado.

R.A.: Eso está muy bien visto. En realidad el espiritualismo fast-food depende estrictamente de la oferta y la demanda y hay un estudio previo de las necesidades de la sociedad, un estudio de aquellos mecanismos a través de los cuales se puede persuadir a la sociedad. Por eso es un terreno en el cual queda particularmente en evidencia una contradicción básica en todo lo que ha sido el desarrollo de la civilización humana, que es la contradicción entre persuasión y verdad. Lo que busca el pseudo-espiritualismo es la persuasión. Persuadirnos los unos a los otros. Es un poco también lo que busca el autor de esta literatura de best-sellers, el comunicador: "cómo puedo persuadir a mis semejantes a través del estudio de sus propias necesidades", y es evidente que muchas religiones organizadas en la historia han actuado también así. Frente a eso creo que hay otra actitud que sería, para decirlo de manera sencilla, la búsqueda de la verdad propia- no de la absoluta sino de la propia-, en la cual uno está dispuesto a enfrentarse a la búsqueda de esa verdad, dispuesto a enfrentarse incluso a la incomprensión de los otros, dispuesto a enfrentarse al hecho de lo que en un momento determinado expresa no es lo que los otros quieren escuchar, que es como en cierto modo creo yo ha actuado siempre el artista auténtico, y también como ha actuado el espiritual auténtico- el místico auténtico-: no tanto por la voluntad de la persuasión sino mucho más por la expresión de la verdad. Pero si repasamos toda las facetas de este espiritualismo fast-food veríamos que las ideas que hay en común sería esa búsqueda asfixiante y casi totalitaria de la persuasión. Por supuesto en su utilización por parte del neoconservadurismo; por supuesto y evidentemente en su utilización en la publicidad o en las sectas; pero diría también en lo que podía ser una utilización en apariencia más inocente como es el de esos folletines que intentan aglutinar la imaginación de la gente en una determinada dirección. Todo está dominado por una gran retórica de la persuasión. Frente a eso creo que la espiritualidad que nosotros podemos otorgar al arte está mucho más basada en esa especie de investigación o explotación de la verdad y por eso tiene que ser más lenta, un proceso de sedimentación.

[Publicado el 26/6/2008 a las 09:01]

[Etiquetas: espiritualidad, mercado, fast-food, verdad, persuasión]

[Enlace permanente] [5 comentarios]

Compartir:

Folletines de alma

Rafael Argullol: Por eso tenemos todo ese contexto que conforma un cuadro de lo que podríamos llamar espiritualidad de comida rápida, que en cierto modo distorsiona la auténtica necesidad espiritual que tiene el hombre.
Delfín Agudelo: Pienso que la distorsión se encuentra precisamente en que todas estas nuevas tendencias espirituales de autoayuda —y no solo del género de autoayuda sino también del género novelístico que sugiere un regreso al thriller histórico-religioso—, resultan en una invitación facilista a la vida espiritual. Lo que dices de recetario significa “Haga esto y verá aquello”, siendo que lo espiritual es precisamente aquello que nunca ha pertenecido a un recetario, surgiendo muchas veces espiritualidades o religiosidades individualidades que implican la adherencia a una mayor. Hay un interés y es el que siempre ha existido, y es el de repentinamente desvelar, recuperar lo oculto o lo supuestamente oculto del pensamiento o de la cotidianeidad del espacio. Entonces repetinamente existe un interés por leer los secretos ocultos del París del siglo XII, de la Roma de Bernini, o de muchas otras. De repente la necesidad por encontrar lo oculto se traduce a sí mismo en una espiritualidad que invita aun facilismo que no oculta a la vez que no muestra nada porque es completamente transparente.
R. A.: Creo que esa espiritualidad fast-food de nuestra época tiene actualmente diversos frentes, y muy poderosos: evidentemente, por ejemplo, todo lo que serían las diversas sectas que se vuelven alrededor de esta pseudo espiritualidad, como es la cienciología; todo lo que sería una pseudo literatura histórica o pseudo literatura iniciática de la cual las librerías tienen las estanterías llenas, y que podrían ir desde el modelo de El código Da Vinci hasta tantísimos títulos en los cuales se presenta precisamente ese carácter supuestamente iniciático.
En ese caso podemos aceptar algunos de estos títulos en cuanto a literatura folletinesca, como folletinesca era la literatura que se hacía sobre los misterios de París y Londres en el siglo XIX. Lo irritante de algunos de esos autores es su pretensión de veracidad espiritual. Hay autores que además tienen una gran difusión en diversos países en los que no se presentan como autores de folletines sino como autores en los cuales se transmite una determinada verdad iniciática. Y luego podríamos pasar incluso a elementos de expresión de esta pseudo espiritualidad todavía más potentes y más agresivos. Quisiera recordar aquí el uso y abuso que está haciendo la publicidad actual de fórmulas supuestamente esotéricas, incluso supuestamente místicas en determinados anuncios. Es muy claro, por ejemplo, en anuncios de coches. La publicidad de coches que incorpora ese discurso místico-esotérico, evidentemente retorcido y vaciado a través de un imaginismo muy potente como es propio de esas marcas que tienen tanto dinero para publicidad. Y de allí a la pretensión ya diríamos de determinados poderes, políticos, de utilizar también esa pseudo espiritualidad. Recordemos la parafernalia que ha acompañado al neoconservadurismo en Estados Unidos en la época Bush, y cómo recientemente personajes como Blair indican que hay que devolver a Dios a la vida pública. Es decir, es un frente muy amplio en el cual se manifiesta eso que iría desde las grandes campañas de publicada hasta sectas poderosísimas, incluyendo toda serie de campañas de distribución comercial de locales de supuesta excelencia espiritual, hasta todo esa literatura folletinesca que se potenta como iniciática.
A mi modo de ver, en cambio, hay una prueba de fuego para la espiritualidad en un sentido más auténtico y profundo, y es que ésta siempre requiere —para utilizar una imagen geológica—de una sedimentación: es un proceso lento. La búsqueda espiritual, la lucha por lo espiritual es un proceso duro, lento, complejo, en el que cada individuo se implica en la medida que puede a través de su vida cotidiana o a través de sus esfuerzos espirituales o artísticos, sin esperar esas fórmulas de “Sea usted espiritual en diez días”, que es como aprender un idioma en diez días. Me parece que un elemento bastante seguro para la búsqueda espiritual es aceptar la complejidad, lentitud y en cierto modo el carácter matizado del proceso de búsqueda. De ahí que personalmente siempre me he inclinado, aunque admito evidentemente otros caminos por el camino artístico o estético como el más apropiado para la búsqueda personal de una espiritualidad que yo desde hace mucho tiempo no confundo como un camino religioso pero desde luego tampoco quiero que se confunda con esos diversos espiritualismos.

[Publicado el 25/6/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: folletines, espiritualidad, thriller, esoterismo]

[Enlace permanente] [6 comentarios]

Compartir:

Los pseudoespiritualismos de nuestra época

Rafael Argullol: Uno de los fenómenos más agobiantes de nuestra época es la propagación de una espiritualidad fast-food.

Delfín Agudelo: Es esta espiritualidad fast-food que surge de una súbita necesidad por la misma espiritualidad. Sin embargo, es una necesidad espiritual mas no necesariamente teológica.

R.A.: No, creo que es la consecuencia de un doble fenómeno. Por un lado la quiebra de la religiosidad tradicional, quiebra que viene de lejos y en cierto modo se inicia con el renacimiento, llega a su punto culminante con la ilustración y a su fase de máxima lanzada con la modernidad. Sería un fenómeno que viene de lejos. Y el segundo fenómenos sería el de la quiebra de las grandes utopías ideológicas de la propia modernidad, originadas en la misma ilustración y romanticismo. Utopías que en cierto modo se presentaron como alternativas a la religiosidad tradicional. En ese sentido, por ejemplo habría que recordar que gran parte de las formulaciones de esas utopías, anarquistas, liberadas y socialistas, comunistas -incluso las utopías vinculadas en general a todo lo que es el mito del progreso son utopías que cuando vamos a los documentos textuales o prácticos muchas veces se presentan como una especie de nueva religiosidad.

Los románticos hablaban de la religiosidad personal; se ha hablado de la religión del progreso, se ha podido hablar con razón de una religiosidad utopista, anarquista, comunista; es decir, las grandes utopías del XIX y XX tienen una vocación de presentarse como alternativas a la anterior religiosidad. En cambio ahora nosotros nos encontramos en un horizonte distinto, en el que el ser humano en cierto modo recoge la quiebra de la religiosidad tradicional pero también recoge la quiebra de aquellas utopías ideológicas que durante mucho tiempo se presentaron como alternativa. Creo que allí está una de las razones por las cuales ha habido un nuevo viraje a la búsqueda de una espiritualidad que a mi modo de ver nunca se ha dejado completamente de lado, sino que ha tenido una metamorfosis con distintas máscaras. No es que Dios hubiera muerto, sino que Dios había sido sustituido por otros dioses, el de la igualdad, el de la libertad, el del progreso, el de la razón, el de la ciencia; y ahora nosotros asistimos a un escenario distinto en el que también esos dioses decimonónicos o del siglo XX está puestos en cuestión. Pero el ser humano sigue necesitando esto que llamamos espiritualidad. Es decir, sigue necesitando enfrentarse al enigma de la existencia, enfrentarse a la trascendencia de la relación con la muerte, enfrentarse a todos aquellos territorios que habitualmente han tenido una respuesta a lo largo de los mitos y religiones. O incluso de las filosofías. Lo que a mí me resulta sin embargo asfixiante y muchas veces escandaloso es cómo en nuestra época se intenta dar una solución que llamaba fast food, una solución de recetario ante esa necesidad espiritual. Y por eso tenemos todo ese contexto que empezó a finales del siglo XX que se ha llamado cultura new-age, y toda esa literatura de autoayuda, muchos de los pseudo misticismos que ahora pueden estar en boga, todo ello conforma un cuadro de lo que podríamos llamar espiritualidad de comida rápida, que en cierto modo distorsiona la auténtica necesidad espiritual que tiene el hombre.

[Publicado el 24/6/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: espiritualidad, fast-food, utopías]

[Enlace permanente] [10 comentarios]

Compartir:

Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2019 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres