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sábado, 6 de septiembre de 2008

Blog de Rafael Argullol / entradas etiquetadas como 'escritura'

La nueva experiencia

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Rafael Argullol: Al igual que el Viajero o el Topógrafo, el escritor tiene en cuenta las grandes perspectivas; y al igual que el Cirujano, tiene en cuenta lo que es la piel interior de las palabras.

Delfín Agudelo: Todo escritor, de alguna manera, debe ser Topógrafo y Cirujano a la vez. Desde el viaje interior al viaje físico, el reconocimiento de sí mismo en una situación extraña. Arte, Vida o Sabiduría deben son terruños que va dejando o encontrando. Quizás es por esto que los ritmos de escritura cambien dramáticamente cuando se está viajando, o reconociendo un mapa de un lugar al cual se está visitando.

R.A.: En mi caso la escritura siempre ha tenido dos ritmos distintos, el ritmo rápido y el ritmo lento. El rápido es el que va vinculado a cuadernos y anotaciones que yo siempre llevo conmigo en cualquier desplazamiento; viajo, o incluso estoy en la ciudad, y casi siempre llevo cuadernos u hojas de papel en las cuales hago anotaciones que son prácticamente crípticas, que sólo entiendo yo. El ritmo rápido es también la caza de instantes. Tengo un libro titulado El cazador de instantes, y sería el intento de coger al vuelo sensaciones, emociones, lo que está a tu alrededor.El ritmo lento sería el que está basado en la reelaboración, en la evocación, que incluso físicamente viene físicamente dominado por la lentitud de la escritura.Yo escribo lentamente; procuro corregir poco, pero escribo con lentitud. Lo que hago muchas veces es recuperar los cuadernos de anotaciones crípticas, los cuadernos de viaje, en ese otro ritmo lento. Integro los dos ritmos, procurando que lo que es el ritmo lento se vea vivificado siempre por esa especie de estado nervioso que significa la escritura rápida.   Pienso que esto también es representativo de las dos formas en que se va proyectando la escritura. Por un lado elaboramos a través de palabras, estructuras lingüísticas y conceptuales, y eso corresponde al ritmo lento; y por otro lado la escritura es siempre también huella de la efervescencia, huella de algo volcánico, y por lo tanto conserva ese elemento de la rapidez. Eso abundaría en el intento de superar la dicotomía de la que hablábamos antes entre pensamiento y sensaciones, o entre el "sabio" y el "artista": en realidad, recoger la experiencia humana a través del arte o de la literatura significa asumir los dos planos, tanto el plano de la sensación más descarnada o ardiente, como el plano mucho más lento, elaborado y frío de lo conceptual.  

D.A.: Pero que no se vean los tedijos: como la prenda que sólo dándole la vuelta evidencia la costura.  

R.A.: Una obra literaria puede considerarse un éxito por uno mismo si esa fusión de los dos ritmos es una fusión que no se hace visible, que no se muestra. El triunfo de la construcción literaria es conseguir que para el lector no haya estos dos ritmos separados, sino que se fusionen en lo que podríamos llamar un tercer ritmo, que es el ritmo de la escritura, una nueva forma de experiencia. Ésta no es la experiencia fulminante de la captación de los instantes, ni es la experiencia lenta de la reelaboración, sino que es un tercer nivel de experiencia que es el que en definitiva tiene que llegar a los lectores. La escritura se convierte en una nueva experiencia. Para mí no existe tanto el mundo reducido al yo, sino el yo extendido al mundo. Nos describimos a nosotros mismos a través del mundo, pero no describimos tanto al mundo a través de nuestro yo. Y al describirnos a nosotros mismos a través del mundo de la escritura, realizamos la experiencia. La escritura sería algo así como "experiencia de la experiencia".

[Publicado el 17/12/2007 a las 09:30]

[Etiquetas: escritura, experiencia, ]

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El Topógrafo y el Cirujano

Rafael Argullol: Pienso que las dos figuras deberían integrarse.

Delfín Agudelo: En esa medida, ¿abogarías por la figura del artista como el paisajista que sale al campo a retratar, o como el paisajista que desde su estudio logra descifrar la vida?

Rafael Argullol: No soy muy partidario del escritor auto-consagrado como escritor, del que cree que la literatura es exclusivamente un mundo de letras, o del mundo de los letrados, o del mundo de los letratenientes. La literatura tiene que ser un campo completamente abierto, involucrado en los otros ámbitos de la experiencia humana y del conocimiento humano. Muchas veces me han preguntado cómo veo la función del escritor; aplicada a mi caso, en lugar de recurrir a figuras de la teoría literaria -que me aburren mucho-, he recurrido a dos figuras simbólicas de las que me siento muy cercano: por un lado a la figura del Viajero, o más específicamente del Topógrafo, del que hace mapas, el que mide los grandes espacios del mundo; y por otro lado la figura del Cirujano, que es aquél que va hurgando y entrando en la piel, adentrándose en las entrañas. Quizá por eso nunca me he sentido muy cómodo encerrándome en tertulias literarias o en el gremialismo de escritores, y he tenido entre mis amigos e interlocutores generalmente gente de otros campos. Creo que es propio del escritor moverse continuamente en una suerte de gimnasia entre lo microcósmico y lo macrocósmico, entre el telescopio y el microscopio, y en este sentido, al igual que el Viajero o el Topógrafo, el escritor tiene en cuenta las grandes perspectivas, y al igual que el Cirujano, tiene en cuenta también lo que es la piel interior de las palabras. En mi caso estas categorías son evidentes por formación personal: en un momento determinado estudié medicina, y aunque nunca la he ejercido, siempre he incorporado muchas metáforas médicas a la escritura. Esto, si aceptamos que la escritura no es solo cosa de letras, sino que es una experiencia personal del mundo.

[Publicado el 14/12/2007 a las 10:23]

[Etiquetas: escritura, El Viajero, El Topógrafo]

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

 

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

Bibliografía

El Hijo y el Único
 

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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