El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 6 de septiembre de 2008
Hace unas semanas, Tony Blair estuvo en Barcelona. Llegó sigilosamente, casi en secreto, y los convocados a la charla, empresarios, políticos y banqueros, acudieron a la sala donde tuvo lugar el acto con el mismo sigilo. El conferenciante cobró por su conferencia una barbaridad y los asistentes -o sus empresas, administraciones y bancos- pagaron por ella una cantidad de dinero que jamás pagarían en otras circunstancias, aunque, por ejemplo Shakespeare y Einstein peroraran al alimón. Al día siguiente, que es cuando trascendió la noticia en los periódicos, Blair ya estaba de vuelta a casa y los satisfechos espectadores se habían reincorporado a sus actividades con el aliciente de haber asistido a una efemérides.
Le pregunté a uno de los asistentes qué había dicho Tony Blair y no supo responderme. "Vaguedades", dijo. Cuando quise saber si no se hallaba un tanto decepcionado por haber pagado tanto por tan poco, el hombre, un tipo listo y medrador, me dio a entender que no podía faltar a un acto de tal calibre: nadie que fuera alguien podía faltar. Además, según mi interlocutor, Blair soltaba sus vaguedades con un énfasis extraordinario, y si mentía -cosa que él no sabía- "mentía con gran estilo".
Con respeto a este último punto no podía haber desacuerdo. Si comparamos la forma de mentir de los tres héroes que aparecieron en la celebrada fotografía de las Azores, al inicio de la guerra de Irak, comprobaremos que no puede compararse el glamour de Tony Blair con la zafiedad de Bush o la ridícula altanería de Aznar. Durante una decena de años, el una vez prometedor Blair ha vencido mintiendo con enorme clase, usando siempre este acento atiplado que tanto subyuga a los oídos norteamericanos.
De lejos, Tony Blair es el más elocuente de los tres protagonistas de la fotografía. Por eso es interesante seguir los pasos que ha dado desde que tuvo que dejar Downing Street: se ha convertido oficialmente al catolicismo, ha ganado cinco millones de euros en un año con asesorías y conferencias como la de Barcelona y, finalmente, ha puesto en marcha una Fundación de la Fe (Tony Blair Faith Foundation). Podría pensarse que estos hechos no tienen nada que ver entre sí, pero la personalidad de Blair hace que no se expliquen unos sin los otros.
Bush y Aznar ya tenían contacto privilegiado con Dios, uno a través de telepredicadores americanos y el otro de obispos españoles. Blair, agnóstico en su juventud, debía de sentir una sana envidia del alto sitial en el que estaban asentados espiritualmente sus amigos, y más cuando, según su propia confesión, "se apoyó en Dios" para ejecutar determinadas decisiones, como enviar las tropas británicas a Irak. Quizá al convertirse al catolicismo haya encontrado ese hilo directo con la divinidad que se le hacía tan necesario.
Sin embargo, la cercanía de la divinidad no tiene por qué alejar de los bienes terrenales. Si nos atenemos a la oratoria de que ha hecho gala como presidente, no podemos augurarle grandes perspectivas de conferenciante a George Bush cuando, próximamente, deje la presidencia. Lo veo más negociando el precio de las reses en su rancho que embaucando a un público de supuestos elegidos en Barcelona. En cuanto a Aznar, ya sabemos lo que puede dar de sí. Es mejor que olvide su incipiente carrera de conferenciante, sea en inglés o en español, da lo mismo, y se dedique a sus consejos de administración, la actividad favorita de los políticos retirados, tanto de derechas como de izquierdas.
Blair es otra cosa. Blair sí es un encantador de serpientes con futuro en el manoseo de las palabras. De ahí que, cobrando un promedio de trescientos mil euros por conferencia, aspire a doblar sus emolumentos el próximo año. Por si esto fuera poco, una editorial le pagará siete millones de euros por sus memorias. Esto, claro está, sin contar las asesorías propias de los políticos retirados y que, en su caso, le lleva a cobrar, entre otras empresas, del banco J. P. Morgan y de los seguros Zurich.
Por lo que puede observarse, Tony Blair ha trabajado bien en este breve periodo de tiempo posterior al abandono de Downing Street. Pero a diferencia de muchos de sus colegas, a él no le interesa sólo el poder sino la gloria, aunque en un sentido completamente diverso a lo que expone otro ilustre converso al catolicismo, Graham Greene, en su admirable novela El poder y la gloria. En Blair, aparentemente sin tormento alguno, el poder terrenal y la gloria divina son dos conceptos tan próximos que casi se identifican.
Nada tiene de extraño, por tanto, que Blair haya recurrido a la brillante idea de constituir una Fundación de la Fe que, en última instancia, demuestra que los bienes terrenales son el mejor alimento espiritual, todo, eso sí, en el nombre de Dios. Tampoco es extraño que Blair, acompañado de Bill Clinton -otro insigne conferenciante-, haya elegido Nueva York para presentar su fundación.
Durante sus años de primer ministro no ocultó su progresiva preferencia por el aliado americano y Estados Unidos ha premiado repetidamente su servicial lealtad, incluso con reconocimientos tan exóticos como el de la Universidad de Yale, que lo ha contratado como profesor de Religión.
Aunque quizá este nombramiento no sea tan exótico y Blair sea el adecuado profesor de Religión de nuestra época o el profeta que, a través de la Fundación de la Fe, quiere propagar una nueva religiosidad pública para la era global. En la actualidad, Blair dice sentirse guiado por un impulso que antes no tenía: la "amistad" de Dios. Esta "amistad", que comparte con su socio Bush, no le aclara lo que está bien o mal, sino que, de acuerdo con sus palabras, le "da fuerza para hacer las cosas" ¿Quiere esto decir que el amigo Dios no le especifica a Blair si está bien o mal que la guerra de Irak haya provocado centenares de miles de muertos, sino que le da fuerza para seguir justificándola?
No lo sabemos porque nos falta la amistad íntima con Dios que él ha conseguido. Como quiera que sea, más allá del tono de mesías -mesías bien remunerado- del que Blair hace ostentación, podríamos hallarnos ante una operación de gran envergadura para dar la puntilla definitiva a la tradición ilustrada y laica de la política europea. La Fundación de la Fe auspiciada por el ex primer ministro británico quiere volver a tener a Dios en el centro del escenario, y en este caso no está tan alejada de los fundamentalismos de otras religiones. Y no olvidemos que Blair es uno de los aspirantes a la presidencia de Europa. ¡Dios nos coja confesados!
El País, 22/06/2008
[Publicado el 10/7/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Tony Blair, Dios, George Bush]
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[Publicado el 08/7/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: oscurantismo, literatura, estudios literarios]
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Con voz solemne, de primicia, la presentadora trasladó a los ciudadanos de Cataluña la noticia de última hora que cualquiera de ustedes puede verificar acudiendo a los archivos y comprobando cómo empezó el Telenotícies del día 5 de mayo de 2008: TV-3, en un alarde investigador, estaba en condiciones de informar de que la comisión deportiva del Fútbol Club Barcelona propondría en la próxima reunión de la junta el nombramiento de Josep Guardiola como nuevo entrenador del equipo.
Naturalmente, tras esta bomba informativa de alcance universal, la presentadora entró en detalles, desmenuzando para el espectador el desarrollo de los hechos, algunas de sus causas y las posibles previsiones. Sólo después de un pormenorizado análisis se dio paso a otras noticias del día y entonces el otro presentador contó lo de la catástrofe de Birmania y lo de sus muertos, que provisionalmente oscilaban entre 10.000 y 15.000 (ahora sabemos que quizá han llegado a 200.000).
No está mal como lección de periodismo para explicar en el futuro lo que no debe ser: lo que no debe ser la información, lo que no debe ser la ética periodística, lo que no debe ser una televisión pública. No está mal tampoco como lección política para un país que consiente, y tal vez incluso aprueba, este tipo de actuaciones con el dinero del contribuyente.
Ahora bien, volviendo a este caso concreto, ¿qué factores tienen que reunirse para que el responsable del Telenotícies dé la prioridad a una información nimia y ponga en lugar secundario a la tragedia birmana que en el momento de emitir el programa está conmoviendo al mundo? Como no creo que sea una falta de respeto a los damnificados ni una pura insensibilidad ante el dolor, tengo que deducir que la explicación va por otro lado.
Seguramente, de entrada, el director del Telenotícies ignora que la elección de un entrenador de fútbol es una noticia intrascendente no sólo en relación con el desastre de Birmania, sino también en comparación con la mayoría de las informaciones que ha generado el día. Y lo ignora porque él está acostumbrado a una atmósfera en la que se respira lo contrario. En TV-3 el fútbol y singularmente el FC Barcelona son sagrados tanto desde el punto de vista del negocio como del supuesto patriotismo. Y el director del Telenotícies, o quienquiera que mande, acata esta sacralidad.
Claro que el caso del FC Barcelona va más allá y afecta patológicamente a la entera sociedad catalana, convencida de que un equipo de fútbol es un ejército simbólico que gana o pierde batallas reales. Aún recuerdo como, a la mañana siguiente de la victoria del Barça en la final de la Copa de Europa celebrada en París, un influyente periodista escribió que la decadencia y la tristeza de Francia quedaron en evidencia porque muchos parisienses desconocían la celebración del encuentro. ¡París había dejado de ser una gran ciudad!, diagnosticaba en el colmo del provincianismo. Reconozco que no soporto la enfermedad futbolística de nuestra sociedad por más que me gusten los buenos partidos de fútbol y desde niño haya deseado el triunfo del Barça.
Sin embargo, para que pudiera producirse aquella noticia de última hora no basta la patología recurrente del fútbol. El encargado del Telenotícies pensaba, probablemente, que se estaba apuntando un tanto al ofrecer una información local frente a una de alcance general, siguiendo así la pauta de una televisión, la suya, que apuesta por la corta distancia.
Y esta es una de las paradojas más sangrantes de TV-3. Por un lado, oficialmente, aspira a ser la televisión de un país normalizado, volcado hacia el mundo sin complejos; por otro, no obstante, en lugar de comportarse de acuerdo con esta normalidad, se inclina permanentemente por una visión localista y empobrecida del escenario que le rodea. La televisión pública catalana, con calidad en algunas de sus vertientes, desde la perspectiva informativa está sometida a una abrumadora presión endogámica que no deja de proyectar sobre los espectadores.
Aunque tampoco de eso es plenamente responsable la televisión pública, y mucho menos el director del Telenotícies: éste, como sus jefes, cree que la endogamia que ellos ponen en imágenes es lo que realmente solicita la sociedad catalana a través de sus representantes políticos. Y, en definitiva, que resaltar la noticia del nuevo entrenador del Barça por encima de la del ciclón de Birmania es un servicio patriótico.
El País, 31/05/2008
[Publicado el 01/7/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: notiucias, medios, telenoticias]
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Rafael Argullol: Esta es la paradoja: cuando nosotros sentimos nostalgia del paraíso, queremos crear un paraíso, pero quisiéramos que este paraíso fuera tan perfecto que no incorporara nuestras propias contradicciones. Pero inevitablemente, como en un juego de contagio, se lo damos; es una rueda cósmica que parece que rige toda la vida.
Delfín Agudelo: Así como en estos ejemplos de ciencia ficción la criatura quiere eliminar al hombre, también el hombre ha querido eliminar a dios. De la misma manera podemos contemplar las veces que los dioses han querido eliminar a los hombres.
D.A.: Me recuerda una frase de Terra Nostra de Carlos Fuentes; Dios, llorando, dice: “Soy el más Viejo entre los viejos. No existe nadie que me conociese joven.”
[Publicado el 01/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: dios, paraíso, Prometeo]
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erotismo si no hay constancia de escisión, de separación. No hay erotismo si no hay constancia de la muerte y del tiempo, porque el erotismo no deja de ser siempre una especie de convocatoria desesperada frente a esa conciencia de la muerte y del tiempo. Por eso te diría que no hay erotismo si no puede haber lenguaje, el juego del lenguaje, el intercambio. Entonces Adán y Eva estaban en la misma condición del andrógino. De hecho, Adán y Eva forman una unidad andrógina antes de ser expulsados del paraíso. Por tanto, no hay auténtico Eros. Para que haya Eros, y eso Heráclito lo veía muy bien, es necesario que haya eris, discordia: para que haya cosmos que haya caos; en ese sentido, es el reconocimiento del caos, una vez has puesto la patita fuera del paraíso, lo que te lleva al erotismo, al sentimiento de lo sagrado y fundamentalmente al amor, que es una palabra desigual que creo que integra todos estos niveles que hemos hablado. Es la consecuencia del lenguaje, del juego de los cuerpos de su tensión violenta, y el amor es la consecuencia de la confrontación entre muerte e inmortalidad. [Publicado el 18/3/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Adán, Eva, MIlton, Paraíso Perdido, Dios, expulsión, caída]
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Rafael Argullol: Cuando era bachiller, me sabía cuarenta o cincuenta nombres distintos de demonios, y tenía una idea muy clara de las jerarquías angelicales, desde querubines, serafines, arcángeles, etc.[Publicado el 21/1/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: dios, diablo, personaje literario]
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Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
05/9/2008 21:24
Gracias por devolverme, otra...
Publicado por: me
05/9/2008 18:28
Publicado por: Lilith
05/9/2008 14:45
Publicado por: escoin
05/9/2008 14:16
Publicado por: dialéctica
04/9/2008 22:59
Publicado por: escarola
04/9/2008 21:48
Probablemente, el factor que...
Publicado por: escoin
04/9/2008 18:43
Publicado por: A.
03/9/2008 20:47
Publicado por: Sheila
03/9/2008 13:42
Efectivamente, el capitalismo...
Publicado por: ernesto
03/9/2008 06:09
Publicado por: Gerardo
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