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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 14 de noviembre de 2019

 Blog de Rafael Argullol

Una indefinida coacción

Rafael Argullol: Surge entonces una especie de espada de Damocles fantasmagórica, sensacional, inquietante y muchas veces diría incluso extraordinariamente hinchada, que es la espada de Damocles digital o electrónica. En estos momentos la panacea que presiona a la legión que he citado antes es Internet: los blogs, las revistas digitales, los comentarios digitales, todo un submundo que es la parte sumergida de la montaña del iceberg, muy difícil de vislumbrar, muy difícil de objetivar.

Delfín Agudelo: Lo verdaderamente complicado, a mi juicio, es que el sencillo hecho de tener acceso a una plataforma de comunicación-llámese blog, foro, etc.- no implica necesariamente un juicio agudo para establecer algún tipo de opinión respecto a determinada información. Todo el mundo puede opinar: todo el mundo puede coaccionar.

R.A.: Exacto, tienes la impresión de que ejerce una capacidad de coacción y de presión sobre el mundo visible de la edición y de creación literaria y crítica tan impresionante porque aumenta la visibilidad de la incertidumbre. Un editor en estos momentos no confía para nada en las críticas literarias de las revistas, de los periódicos, o dice no confiar; al mismo tiempo dice que lo importante es lo que viene a través de Internet, pero no te sabe aislar en qué consiste esta importancia. Un autor te dirá: "No, lo importante es escribir para el mundo digital que se avecina", pero no sabe objetivarlo. Me estoy encontrando que los medios de comunicación quieren dirigirse a una supuesta juventud electrónica, entre comillas, que no sabe muy bien tampoco a qué se refieren cuando dicen esto.

Que la juventud está acostumbrada a utilizar las nuevas tecnologías desde pequeños es evidente; pero de ahí a esta especie de neurosis por conseguir captar a esa juventud digital electrónica está creando verdaderamente una situación de suspense colectivo, que es divertido, interesante, porque lleva a una situación rara, rarísima: nadie se siente seguro, y eso se nota mucho en estos días que algunos editores están reconociendo el peso de la crisis en la venta de libros, y sobre todo en la situación bastante dramática de los medios de comunicación escritos, que han llegado a la conclusión de que no son leídos por la franja más joven y no saben muy bien cómo ser leídos por ésta. Entonces recurren a argumentos que no sé si tienen mucho de fantasmagórico. A partir de entonces sería muy fácil que determinados críticos que supuestamente aparecen como clarísimamente comprometidos con los intereses de esa juventud digital de nuevos valores electrónicos corten el bacalao.

 

[Publicado el 20/7/2009 a las 10:17]

[Etiquetas: medios de comunicación, crítica]

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Una nueva espada de Damocles

Rafael Argullol: Todo eso es una interesantísima inversión porque forma parte de esa búsqueda desesperada de nuevos público y lectores y espectadores por parte de la llamada tradición artística que está situada ante el espejo de su propia composición, o de su propia inseguridad.

 

 Delfín Agudelo: La búsqueda desesperada que hace perder el valor del suplemento cultural implica un panorama bastante oscuro. En esta medida perdemos todos: yo leo los suplementos para saber qué fue lo último que se publicó; voy a estar leyendo una crítica a partir de un crítico que ya la recomendó para que yo la lea. Supongamos que voy a ver directamente a la librería: los libros que están expuestos son aquellos que entre el librero y el editor acordaron que lo estuviera para que se vendieran. Y más allá de eso: las editoriales buscan las creaciones, el constructor del bestseller, etc. así que tampoco sería muy creíble el editor, en ese sentido. ¿Cómo hace el lector para acceder a una creación que no esté intentando suplir las deficiencias del mercado? ¿Nos volcamos hacia la crítica deportiva?

R.A.: Hay una situación divertida y curiosa, volviendo al intercambio de papeles al que antes aludía, y es que de la misma manera que la crítica literaria, de artes visuales, de música o de cine aparecen continuamente y a veces hasta la náusea metáforas futbolísticas, en las críticas del fútbol empezamos a ver sin saber muy bien si el autor sabe de quién habla: el autor cita a Kierkegaard, a Schopenhauer, a Nietzsche, etc. He escuchado retransmisiones deportivas en que los presentadores, no sé si con mucha justificación, hacen unas citas cultísimas de los trágicos griegos, al hablar de un partido de fútbol. Mientras que por otro lado, sin embargo, en el arte o en la literatura se va a la metáfora futbolística. Creo que  se debe a una razón muy sencilla: el periodista vinculado al mundo del fútbol tiene una enorme seguridad en la corporeidad, en la carnalidad del espectáculo del que trata; sabe que ese espectáculo tiene en estos momentos impactos extraordinarios, incluso universales. Mientras que por el otro lado estoy detectando que hay una legión de autores, críticos, editores, periodistas culturales y periodistas en general que se sienten tan inciertos en su papel que continuamente es como si caminaran sobre arenas movedizas y se están preguntando si su papel es profundamente equivocado, si se deben dirigir a un público que en realidad no es el que se fijan, y allí es donde surge una especie de espada de Damocles fantasmagórica, sensacional, inquietante y muchas veces diría incluso extraordinariamente hinchada, que es la espada de Damocles digital o electrónica.

[Publicado el 17/7/2009 a las 10:40]

[Etiquetas: crítica, medios de comunicación, crítica de fútbol]

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Ante el espejo

Rafael Argullol: Ahora los críticos se inclinan demagógicamente a la idea de que este es el nuevo gusto de la época o del porvenir inmediato, mientras desprecian una tradición intelectual que se supone elitista, vinculada a la otra cultura.

Delfín Agudelo: Precisamente allí siento que encalla muchas veces la responsabilidad que cae sobre le crítica, en la medida en que es el sector que decide qué se lee, qué se debe buscar y qué se debe comprar- diferencia absoluta con, por ejemplo, un estudioso que recupere un libro del siglo XVIII o XIX, e invite a su lectura para comprobar allí nuevos elementos, nuevas poéticas, etc. Sin embargo, en la medida en que funciona en un plano absolutamente contemporáneo, plantea la posibilidad del constante diálogo con el sector que produce aquello que debe ser criticado: los autores, quienes buscan la voz y el voto en el momento de decidir si deben o no ser leídos.

R.A.: Exacto. Hay una reacción de autores que se enfrentan a esos críticos a los que acusan de pragmatismo, inmediatez, utilitarismo, de no informar críticamente a los públicos. La crítica es importante, aunque a veces sea parcial o muy pobre; pero aún así es importante para ver el estado donde se encuentran los medios de comunicación. Si repasamos los últimos cien años de prensa generalmente nos daremos cuenta de que la gran prensa mundial, la prensa más seria, iba acompañada de grandes suplementos literarios y culturales: me refiero al del Times, al New York Review of Books, etc. En cambio, en el momento en que entra en crisis la credibilidad misma de la prensa, los suplementos literarios y culturales entran también en crisis, se hacen más débiles, están desorientados, desconcertados. Y lo que me temo es que en el momento actual de esta especie de totum revolutum en que los editores buscan a los nuevos públicos y que los medios de comunicación buscan ampliar nuevos lectores (porque por otro lado se están perdiendo) pueda ser un escenario particularmente adecuado para la presencia de críticos inquisidores, que traten de imponer su opinión y posición sin ninguna justificación.

Por el otro lado me llama mucho la atención en nuestros diarios y distintos periódicos que se ha producido una extraño trasvase: me encuentro con críticos literarios, musicales, de arte y de cine que parece que en su lenguaje estén utilizando lo que antes era el lenguaje de la crítica taurina o de la crítica de fútbol: un lenguaje duro, castizo. Curiosamente en la crítica de toros hubo un punto de inflexión estilística con un gran crítico y gran escritor que era Joaquín Vidal; o incluso en la crítica de fútbol, como ahora puede ser Ramón Besa de El País, que es muy sutil en sus imágenes y en sus metáforas. Se ha producido una extraña transposición: parece que los críticos de fútbol y de toros tienden a una mayor sofisticación y refinamiento intelectuales que los críticos de arte y literatura, de cine o música, que están echando mano de aquél lenguaje costumbrista casticista que era propio antes de los espectáculos más populares. Y todo eso es una interesantísima inversión porque forma parte de esa búsqueda desesperada de nuevos público y lectores y espectadores por parte de la llamada tradición artística que está situada ante el espejo de su propia composición, o de su propia inseguridad.

[Publicado el 14/7/2009 a las 12:45]

[Etiquetas: crítica, medios de comunicación, crítica taurina, crítica de fútbol]

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Un nuevo público

Rafael Argullol: Si esto es así evidentemente cada vez nos encontramos más a críticos que se apoderan de ese lenguaje energuménico, sin ninguna justificación racional, y que se guían puramente por las simpatías y antipatías.

Delfín Agudelo: A mí en todo caso me llamó la atención en el cruce de declaraciones. Por un lado Almodóvar criticaba el hecho de que Boyero hubiera sido escogido para ir a Cannes, y por el otro lado El País criticaba Almodóvar diciendo que siempre le habían dado protagonismo. Ahora bien, ni en una ni en otra se habla de la obra. En ningún momento se habla de la película, que es el grueso: nunca se habla de Los abrazos rotos como aquello a lo que se debe atender, que es lo que las dos partes tienen que tener en consideración. Hablamos de omisión compartida. 

R.A.: Creo que es un aspecto muy representativo del desconcierto general que actualmente hay en los medios de comunicación, y en concreto de los medios de comunicación escrita, y el desconcierto respecto a qué públicos esos medios quieren dirigirse. A veces da la impresión de que esos medios o los protagonistas culturales o críticos de estos medios busquen desesperadamente nuevos públicos a los que dirigirse, por ejemplo públicos supuestamente juveniles, gracias al cual en cierto modo buscan con la misma desesperación toda una serie de supuestas estéticas de la actualidad que les lleva también a despreciar lo que podría ser el bagaje de la gran tradición cultural o el bagaje de autores que encuentran excesivamente intelectuales. No es el caso, seguramente, de Almodóvar, pero hasta Almodóvar ha llegado a tener el San Benito de ser excesivamente intelectual, y no digamos el caso de cineastas como Víctor Érice. Para no quedarme solo en el caso de la crítica de cine, creo que es extensible a las otras críticas: lo mismo está pasando en la crítica literaria, en la cual cada vez hay más críticos que de una manera asfixiante están intentando buscar nuevos fenómenos literarios sobre todo si pueden ser de masas, sean de novela negra nórdica, sean de constructores de bestsellers sobre novela histórica, etc., que quizás hace un tiempo habían merecido una crítica más rigurosa y que ahora los críticos se inclinan demagógicamente a la idea de que este es el nuevo gusto de la época o del porvenir inmediato, mientras desprecian una tradición intelectual que se supone elitista, vinculada a la otra cultura.

 

 

[Publicado el 10/7/2009 a las 11:28]

[Etiquetas: crítica, medios de comuniación, prensa escrita, nuevos públicos]

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El ostracismo de Dios

imagen descriptiva

Rafael Argullol: La plaza pública tiene que ser para aquellos ideales que el hombre ha ido forjando, y para aquellas leyes que el hombre se ha ido otorgando siempre a través de ese dinamismo de buscar una humanidad mejor. Por esto la religión no tiene nada que ver aquí.

Delfín Agudelo: Los ejemplos de la esfera privada y Tony Blair me recuerdan los casos que sucedieron en Madrid hace unos meses en los cuales hubo una guerra de publicidad en los autobuses: por un lado los ateos le hacían publicidad al ateísmo por el otro lado los creyentes le hacían publicidad a Dios. Me pareció alucinante.

R.A.: A mí me pareció grotesco. El eslogan ya había aparecido previamente, ya lo había visto yo en autobuses de Londres: "Dios probablemente no existe, por tanto vive tranquilamente la vida"; frente a eso contestaron los católicos con una contrapropaganda. Me parece estúpida tanto una cosa como la otra. La consigna puesta en  marcha por los ateos es absurda porque tú puedes vivir el placer de la vida igualmente creyendo o no en la existencia de dios. En el fondo depende también de la calidad de ese dios, de la idea que tienes de ese dios. No me considero tanto ateo como agnóstico: tengo una idea personalísima de lo divino. Necesito esa idea de lo divino para trascender lo puramente utilitario y pragmático de la vida cotidiana. Ahora, no es un dios canónico, no es un dios doctrinal: tengo un dios muy personal. En ese sentido me parece estúpido que se hubiera generado esa propaganda anti-dios en los autobuses; sin embargo, me pareció más estúpido que la iglesia católica contestara con una contrapropaganda, dado que la iglesia ya tiene suficientes canales de publicidad habituales como para tener que gasta el dinero en autobuses. Ya sabemos en qué la iglesia cree y que a través de esos canales, universidades y escuelas, defiende esa existencia. Me pareció una polémica típica de una época como la nuestra en el que la ausencia de grandes ideales y de valores fuertes lleva muchas veces a lo que podríamos llamar polémicas o debates de lavadero, esto es, de escasísima altura. El tema de fondo es aquél de la espiritualidad. Se puede tener una espiritualidad riquísima y completísima siendo agnóstico, y se puede también tener siendo religioso. Pero conozco muchísima gente que se declara religiosa y ultrarreligiosa, pero aún son así de espiritualidad nula.

Volviendo a los cambios recientes que aparentemente se están dando en Estados Unidos me parece que es saludable (y no nos informa para nada de la espiritualidad de Obama, que probablemente es un tipo mucho más espiritual que Bush) esa especie de salida de Dios del escenario del poder; me parece muy saludable que el consejo de ministros americanos no empiece y termine rezando como hacían Bush y sus ministros ultraconservadores, porque en definitiva cuando dios está más a salvaguarda, cuando está en su mejor momento, es cuando no se le hace estar en el escenario del poder. Y el cambio de telepredicadores por científicos, en principio, debería estar muy bien recibido. Es muy pronto para hablar del tema de la política internacional o del terreno de las supuestas soluciones económicas; por esto, lo mejor que ha hecho simbólicamente ha sido la eliminación de lo religioso de la esfera íntima del poder.

[Publicado el 28/5/2009 a las 14:36]

[Etiquetas: publicidad, espiritualidad, Dios]

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Charlas sobre mi amigo Dios

Hace unas semanas, Tony Blair estuvo en Barcelona. Llegó sigilosamente, casi en secreto, y los convocados a la charla, empresarios, políticos y banqueros, acudieron a la sala donde tuvo lugar el acto con el mismo sigilo. El conferenciante cobró por su conferencia una barbaridad y los asistentes -o sus empresas, administraciones y bancos- pagaron por ella una cantidad de dinero que jamás pagarían en otras circunstancias, aunque, por ejemplo Shakespeare y Einstein peroraran al alimón. Al día siguiente, que es cuando trascendió la noticia en los periódicos, Blair ya estaba de vuelta a casa y los satisfechos espectadores se habían reincorporado a sus actividades con el aliciente de haber asistido a una efemérides.
Le pregunté a uno de los asistentes qué había dicho Tony Blair y no supo responderme. "Vaguedades", dijo. Cuando quise saber si no se hallaba un tanto decepcionado por haber pagado tanto por tan poco, el hombre, un tipo listo y medrador, me dio a entender que no podía faltar a un acto de tal calibre: nadie que fuera alguien podía faltar. Además, según mi interlocutor, Blair soltaba sus vaguedades con un énfasis extraordinario, y si mentía -cosa que él no sabía- "mentía con gran estilo".
Con respeto a este último punto no podía haber desacuerdo. Si comparamos la forma de mentir de los tres héroes que aparecieron en la celebrada fotografía de las Azores, al inicio de la guerra de Irak, comprobaremos que no puede compararse el glamour de Tony Blair con la zafiedad de Bush o la ridícula altanería de Aznar. Durante una decena de años, el una vez prometedor Blair ha vencido mintiendo con enorme clase, usando siempre este acento atiplado que tanto subyuga a los oídos norteamericanos.
De lejos, Tony Blair es el más elocuente de los tres protagonistas de la fotografía. Por eso es interesante seguir los pasos que ha dado desde que tuvo que dejar Downing Street: se ha convertido oficialmente al catolicismo, ha ganado cinco millones de euros en un año con asesorías y conferencias como la de Barcelona y, finalmente, ha puesto en marcha una Fundación de la Fe (Tony Blair Faith Foundation). Podría pensarse que estos hechos no tienen nada que ver entre sí, pero la personalidad de Blair hace que no se expliquen unos sin los otros.
Bush y Aznar ya tenían contacto privilegiado con Dios, uno a través de telepredicadores americanos y el otro de obispos españoles. Blair, agnóstico en su juventud, debía de sentir una sana envidia del alto sitial en el que estaban asentados espiritualmente sus amigos, y más cuando, según su propia confesión, "se apoyó en Dios" para ejecutar determinadas decisiones, como enviar las tropas británicas a Irak. Quizá al convertirse al catolicismo haya encontrado ese hilo directo con la divinidad que se le hacía tan necesario.
Sin embargo, la cercanía de la divinidad no tiene por qué alejar de los bienes terrenales. Si nos atenemos a la oratoria de que ha hecho gala como presidente, no podemos augurarle grandes perspectivas de conferenciante a George Bush cuando, próximamente, deje la presidencia. Lo veo más negociando el precio de las reses en su rancho que embaucando a un público de supuestos elegidos en Barcelona. En cuanto a Aznar, ya sabemos lo que puede dar de sí. Es mejor que olvide su incipiente carrera de conferenciante, sea en inglés o en español, da lo mismo, y se dedique a sus consejos de administración, la actividad favorita de los políticos retirados, tanto de derechas como de izquierdas.
Blair es otra cosa. Blair sí es un encantador de serpientes con futuro en el manoseo de las palabras. De ahí que, cobrando un promedio de trescientos mil euros por conferencia, aspire a doblar sus emolumentos el próximo año. Por si esto fuera poco, una editorial le pagará siete millones de euros por sus memorias. Esto, claro está, sin contar las asesorías propias de los políticos retirados y que, en su caso, le lleva a cobrar, entre otras empresas, del banco J. P. Morgan y de los seguros Zurich.
Por lo que puede observarse, Tony Blair ha trabajado bien en este breve periodo de tiempo posterior al abandono de Downing Street. Pero a diferencia de muchos de sus colegas, a él no le interesa sólo el poder sino la gloria, aunque en un sentido completamente diverso a lo que expone otro ilustre converso al catolicismo, Graham Greene, en su admirable novela El poder y la gloria. En Blair, aparentemente sin tormento alguno, el poder terrenal y la gloria divina son dos conceptos tan próximos que casi se identifican.
Nada tiene de extraño, por tanto, que Blair haya recurrido a la brillante idea de constituir una Fundación de la Fe que, en última instancia, demuestra que los bienes terrenales son el mejor alimento espiritual, todo, eso sí, en el nombre de Dios. Tampoco es extraño que Blair, acompañado de Bill Clinton -otro insigne conferenciante-, haya elegido Nueva York para presentar su fundación.
Durante sus años de primer ministro no ocultó su progresiva preferencia por el aliado americano y Estados Unidos ha premiado repetidamente su servicial lealtad, incluso con reconocimientos tan exóticos como el de la Universidad de Yale, que lo ha contratado como profesor de Religión.
Aunque quizá este nombramiento no sea tan exótico y Blair sea el adecuado profesor de Religión de nuestra época o el profeta que, a través de la Fundación de la Fe, quiere propagar una nueva religiosidad pública para la era global. En la actualidad, Blair dice sentirse guiado por un impulso que antes no tenía: la "amistad" de Dios. Esta "amistad", que comparte con su socio Bush, no le aclara lo que está bien o mal, sino que, de acuerdo con sus palabras, le "da fuerza para hacer las cosas" ¿Quiere esto decir que el amigo Dios no le especifica a Blair si está bien o mal que la guerra de Irak haya provocado centenares de miles de muertos, sino que le da fuerza para seguir justificándola?
No lo sabemos porque nos falta la amistad íntima con Dios que él ha conseguido. Como quiera que sea, más allá del tono de mesías -mesías bien remunerado- del que Blair hace ostentación, podríamos hallarnos ante una operación de gran envergadura para dar la puntilla definitiva a la tradición ilustrada y laica de la política europea. La Fundación de la Fe auspiciada por el ex primer ministro británico quiere volver a tener a Dios en el centro del escenario, y en este caso no está tan alejada de los fundamentalismos de otras religiones. Y no olvidemos que Blair es uno de los aspirantes a la presidencia de Europa. ¡Dios nos coja confesados!

 

El País,  22/06/2008

[Publicado el 10/7/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: Tony Blair, Dios, George Bush]

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Oscurantismo y literatura

Rafael Argullol: El momento en que cada una de las creaciones artísticas se encierra en sí misma, sea a través de sistemas filosóficos cerrados o de supuestas característica religiosas, el diálogo se hace más y más difícil.
Delfín Agudelo: ¿Por qué crees que, por ejemplo, la literatura actual no ha caído en algún tipo de oscurantismo? Puede que sí los estudios literarios, mas no la producción literaria. Lo que percibo es que la literatura actual, tal como hemos visto, no es necesariamente oscurantista sino prácticamente lo opuesto.
 R.A.: Si por literatura actual comprendemos la de comienzos del siglo XXI —incluso la de las dos últimas décadas del siglo XX—, lo que dices es cierto. Pero lo que también es verdad es que al mismo tiempo de un cierto oscurantismo filosófico se erigió un oscurantismo en los estudios literarios, que culminó en las toneladas y toneladas de para-teoría que en los años sesenta y setenta, de la mano de los estructuralismos y todas sus consecuencias, solamente veía un camino para la literatura, que era de determinada vanguardia. Cuando se volcó esta vanguardia, después de Joyce y Beckett, hubo una especie de para-ascetismo de estudios literarios basados en la estructura universitaria que fomentaron un gran oscurantismo literario a lo largo de la segunda mitad del XX, que muchas veces iba emparentado con el filosófico, y entre los dos crearon un auténtico magma que cayó sobre generaciones de estudiantes.
Afortunadamente en los últimos años del siglo XX parece apreciarse una progresiva emancipación de la narración literaria respecto a ese magma, en gran parte como consecuencia de la apertura europea a otras tradiciones del mundo, que hizo que toda esta especie de dogmatismo teórico rompiera sus moldes. En la medida en que entre un cierto aire fresco en la literatura, éste acabará contagiando lo que llamamos filosofía. A veces han sido hermanas y otras como máximo primas hermanas, y creo mucho en la mutua alimentación entre literatura y filosofía. Los grandes movimientos de la filosofía han coincidido casi siempre con una filosofía que se expresaba con gran actitud literaria, como Platón, Giordano Bruno y Nietzsche mismo; y al revés: en la medida en que hay una literatura fresca, es mucho más posible que también haya una filosofía fresca porque de nuevo la filosofía intentará expresar con claridad y con equilibrio de imágenes y conceptos lo que es la condición humana. En lugar de enterrarse de una manera rancia y claustrofóbica en esa especie de laboratorios teóricos —que pueden servir mucho al gremio de los profesores de filosofía para sus pequeñas vidas y sus pequeños currículums—, debería dedicarse a algo que sirva para la filosofía misma.

[Publicado el 08/7/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: oscurantismo, literatura, estudios literarios]

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Noticia de última hora

Había escuchado en la radio del coche informaciones fragmentarias sobre las consecuencias del ciclón Nargis en Birmania y las cifras eran devastadoras. Al llegar a casa puse el Telenotícies de las 21.00 horas de TV-3 y, en efecto, la presentadora anunció una noticia de última hora justo al iniciarse el informativo. Era evidente, me dije, que esta noticia reciente tenía que estar relacionada con lo ocurrido en Birmania. Pero fallé.

Con voz solemne, de primicia, la presentadora trasladó a los ciudadanos de Cataluña la noticia de última hora que cualquiera de ustedes puede verificar acudiendo a los archivos y comprobando cómo empezó el Telenotícies del día 5 de mayo de 2008: TV-3, en un alarde investigador, estaba en condiciones de informar de que la comisión deportiva del Fútbol Club Barcelona propondría en la próxima reunión de la junta el nombramiento de Josep Guardiola como nuevo entrenador del equipo.

Naturalmente, tras esta bomba informativa de alcance universal, la presentadora entró en detalles, desmenuzando para el espectador el desarrollo de los hechos, algunas de sus causas y las posibles previsiones. Sólo después de un pormenorizado análisis se dio paso a otras noticias del día y entonces el otro presentador contó lo de la catástrofe de Birmania y lo de sus muertos, que provisionalmente oscilaban entre 10.000 y 15.000 (ahora sabemos que quizá han llegado a 200.000).

No está mal como lección de periodismo para explicar en el futuro lo que no debe ser: lo que no debe ser la información, lo que no debe ser la ética periodística, lo que no debe ser una televisión pública. No está mal tampoco como lección política para un país que consiente, y tal vez incluso aprueba, este tipo de actuaciones con el dinero del contribuyente.

Ahora bien, volviendo a este caso concreto, ¿qué factores tienen que reunirse para que el responsable del Telenotícies dé la prioridad a una información nimia y ponga en lugar secundario a la tragedia birmana que en el momento de emitir el programa está conmoviendo al mundo? Como no creo que sea una falta de respeto a los damnificados ni una pura insensibilidad ante el dolor, tengo que deducir que la explicación va por otro lado.

Seguramente, de entrada, el director del Telenotícies ignora que la elección de un entrenador de fútbol es una noticia intrascendente no sólo en relación con el desastre de Birmania, sino también en comparación con la mayoría de las informaciones que ha generado el día. Y lo ignora porque él está acostumbrado a una atmósfera en la que se respira lo contrario. En TV-3 el fútbol y singularmente el FC Barcelona son sagrados tanto desde el punto de vista del negocio como del supuesto patriotismo. Y el director del Telenotícies, o quienquiera que mande, acata esta sacralidad.

Claro que el caso del FC Barcelona va más allá y afecta patológicamente a la entera sociedad catalana, convencida de que un equipo de fútbol es un ejército simbólico que gana o pierde batallas reales. Aún recuerdo como, a la mañana siguiente de la victoria del Barça en la final de la Copa de Europa celebrada en París, un influyente periodista escribió que la decadencia y la tristeza de Francia quedaron en evidencia porque muchos parisienses desconocían la celebración del encuentro. ¡París había dejado de ser una gran ciudad!, diagnosticaba en el colmo del provincianismo. Reconozco que no soporto la enfermedad futbolística de nuestra sociedad por más que me gusten los buenos partidos de fútbol y desde niño haya deseado el triunfo del Barça.

Sin embargo, para que pudiera producirse aquella noticia de última hora no basta la patología recurrente del fútbol. El encargado del Telenotícies pensaba, probablemente, que se estaba apuntando un tanto al ofrecer una información local frente a una de alcance general, siguiendo así la pauta de una televisión, la suya, que apuesta por la corta distancia.

Y esta es una de las paradojas más sangrantes de TV-3. Por un lado, oficialmente, aspira a ser la televisión de un país normalizado, volcado hacia el mundo sin complejos; por otro, no obstante, en lugar de comportarse de acuerdo con esta normalidad, se inclina permanentemente por una visión localista y empobrecida del escenario que le rodea. La televisión pública catalana, con calidad en algunas de sus vertientes, desde la perspectiva informativa está sometida a una abrumadora presión endogámica que no deja de proyectar sobre los espectadores.

Aunque tampoco de eso es plenamente responsable la televisión pública, y mucho menos el director del Telenotícies: éste, como sus jefes, cree que la endogamia que ellos ponen en imágenes es lo que realmente solicita la sociedad catalana a través de sus representantes políticos. Y, en definitiva, que resaltar la noticia del nuevo entrenador del Barça por encima de la del ciclón de Birmania es un servicio patriótico.

 

El País, 31/05/2008

[Publicado el 01/7/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: notiucias, medios, telenoticias]

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Hombres y dioses

Rafael Argullol: Esta es la paradoja: cuando nosotros sentimos nostalgia del paraíso, queremos crear un paraíso, pero quisiéramos que este paraíso fuera tan perfecto que no incorporara nuestras propias contradicciones. Pero inevitablemente, como en un juego de contagio, se lo damos; es una rueda cósmica que parece que rige toda la vida.

Delfín Agudelo: Así como en estos ejemplos de ciencia ficción la criatura quiere eliminar al hombre, también el hombre ha querido eliminar a dios. De la misma manera podemos contemplar las veces que los dioses han querido eliminar a los hombres.

Rafael Argullol: En los mitos antiguos sucedía exactamente lo mismo: los dioses creaban a los hombres, pero cuando éstos se volvían insolentes, los querían eliminar. Con Hesíodo, los hombres se hacen con el fuego gracias a Prometeo, y lo primero que quieren hacer los dioses es liquidar a los hombres. En la Biblia son innumerables las veces en que dios se plantea liquidar a los hombres. En un proceso absolutamente similar al que ha recogido la ciencia ficción moderna. Y es un poco la situación en que estamos nosotros ahora, cuando manejamos más o menos frívolamente mitos como la inmortalidad, eterna juventud, en nuestra idea de perfección nuestras cosas perfectas siempre son contaminadas por nosotros de imperfección, para que tengan vida. Porque lo perfecto no tiene vida, que es lo que decíamos antes del dios autocreativo: no tiene vida. Yahvé no tiene vida, es una lama, un halo; Dios tiene vida en el cristianismo porque se encarna en Cristo: a partir de allí empieza todo el juego dramático del cristianismo, pero de lo contrario no tiene vida. Los dioses griegos cobran vida una vez incorporan esa imperfección.

D.A.: Me recuerda una frase de Terra Nostra de Carlos Fuentes; Dios, llorando, dice: “Soy el más Viejo entre los viejos. No existe nadie que me conociese joven.”

R.A.: No solamente el más viejo, sino también el más solo: no tiene con quién pensar y no tiene nadie a quién amar. En cambio, en toda la tradición bíblica cristiana, esa soledad y ese amor le lleva a exigir unas dosis sobrenaturales de amor hacia él.

 

[Publicado el 01/4/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: dios, paraíso, Prometeo]

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El caos creador

Rafael Argullol: Aunque pueda parecer una paradoja, el deseo es una nostalgia.
Delfín Agudelo: Me resulta muy interesante la idea de la nostalgia de la eternidad, y la condición de caída que implica nostalgia. Siempre me ha llamado la atención —y es una pregunta que surge cuando pienso en el Paraíso Perdido de Milton—el momento de la expulsión, el momento en que Eva come de la fruta luego del acto de seducción por parte de la serpiente emplumada. ¿A partir de qué momento surge el amor entre Adán y Eva? Adán también decide comer de la fruta, porque se reconoce como el compañero de Eva por un designio divino: “Lo que tú hagas, también lo haré yo.” Pero hay una ambigüedad: Adán, sin haber comido de la fruta, ¿a quién está amando? ¿A Dios o a su esposa? A partir de ahí, surge la pregunta: ¿en qué momento se anhela el amor que no se ha tenido, así suene a tautología?
Rafael Argullol: En el momento en que entra en acción la conciencia de separación y escisión. Creo que nuestras figuras bíblicas de Adán y Eva responden a la figura del andrógino en otras culturas. Es decir, Adán y Eva eran dos componentes del andrógino como todo ser que vive en el sonambulismo del paraíso o de la edad de oro. Entre Adán y Eva no hay auténtico erotismo en el paraíso. El erotismo se manifiesta en el momento de la expulsión, en que son capaces de reconocer aquellas contradicciones que antes hemos indicado. No hay erotismo si no hay constancia de escisión, de separación. No hay erotismo si no hay constancia de la muerte y del tiempo, porque el erotismo no deja de ser siempre una especie de convocatoria desesperada frente a esa conciencia de la muerte y del tiempo. Por eso te diría que no hay erotismo si no puede haber lenguaje, el juego del lenguaje, el intercambio. Entonces Adán y Eva estaban en la misma condición del andrógino. De hecho, Adán y Eva forman una unidad andrógina antes de ser expulsados del paraíso. Por tanto, no hay auténtico Eros. Para que haya Eros, y eso Heráclito lo veía muy bien, es necesario que haya eris, discordia: para que haya cosmos que haya caos; en ese sentido, es el reconocimiento del caos, una vez has puesto la patita fuera del paraíso, lo que te lleva al erotismo, al sentimiento de lo sagrado y fundamentalmente al amor, que es una palabra desigual que creo que integra todos estos niveles que hemos hablado. Es la consecuencia del lenguaje, del juego de los cuerpos de su tensión violenta, y el amor es la consecuencia de la confrontación entre muerte e inmortalidad.
Pero todo eso no se puede dar antes de la caída, antes de la expulsión. De la misma manera que las almas platónicas antes de caer en el cuerpo no aman, viven en una especie de espacio sideral, asimismo andrógino, o espacio divino andrógino; es como el dios de la Biblia, que no ama, es incapaz de amar. Exige que le amen, pero es incapaz de amar, porque al ser omnipresente y todopoderoso, nunca se ha desglosado de sí mismo, no se ha enajenado de sí mismo, y por tanto no reconoce el sentimiento de separación, por tanto no tiene la nostalgia fundamental que exige el amor y la hospitalidad. No lo tiene, es una especie de monstruosa máquina autogenerante y autoreproductiva, pero incapaz de amar. Los dioses griegos sí eran capaces de amar porque todos ellos estaban dotados de las mismas escisiones de las que estaban los hombres; en ese sentido, sí eran capaces de amar, como es capaz de amar Cristo: la teología cristiana bien lo ha visto, que en cuanto a hijo de Dios, es una especie de escisión unitiva con Dios pero escindido con Dios, que es capaz de sentir la contradicción con Dios—“Padre, padre, ¿por qué me has abandonado?” le dice en la cruz—, que es capaz de sentir sufrimiento y que tiene necesidad de amor. Pero en cambio un ser autosuficiente es incapaz de amar: para que haya amor tiene que haber caída, y tiene que haber castigo.

[Publicado el 18/3/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: Adán, Eva, MIlton, Paraíso Perdido, Dios, expulsión, caída]

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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