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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 25 de junio de 2017

 Blog de Rafael Argullol

Bram Stoker reescribe "Drácula"

Rafael Argullol: Hubiera sido muy interesante que un Kafka de finales del siglo XX o comienzos del XXI hubiera recogido la materia prima de Orson Welles: que hubiéramos pasado de Praga a Nueva York y ahora volviéramos a recoger esto kafkianamente pero con toda la experiencia del siglo XX.

Delfín Agudelo: Creo que hay un gesto de valentía absoluta cuando el director toma el libro y decide hacer a partir de él no digamos una libre traslación en la que sencillamente toma un personaje y lo sitúa, sino tomar la historia y otorgarle un elemento que no forma parte del libro, ya sea porque no forma parte del libro mismo o porque decide sencillamente cambiar directamente la novela y hacer la versión a su gusto. Es un tema que está ahí sobre la mesa por cuestiones de grandes productoras que no les gusta la historia y piden el cambio para así tener más público. Sin embargo, hay casos ejemplares, como el Drácula de Coppola -de hecho ya lcomentado alguna vez- que incluye el episodio de cómo y por qué Drácula se convierte en Drácula: luego de la muerte de Elisabeta, clava la espada en la cruz, y bebe de la sangre que de allí emana. Aquello no está en Drácula de Stoker; pero la manera como lo lleva a cabo permite pensar, en el imaginario vampiresco, que ése es precisamente el nacimiento de Drácula.

Rafael Argullol: Creo que los grandes trasladadores al cine de obras literarias son aquellos que siguen el proceso de Orson Welles; es decir, toman la materia prima, la recrean, y la convierten no solo en una obra acabada sino en una nueva  materia prima. Es decir: también ahí sería muy interesante ver cómo escribiría actualmente Drácula Bram Stoker, después de haber visto todos los Dráculas del siglo XX. Éste sería un juego intelectual de primera categoría: ver cómo el propio literato podría recoger la experiencia cinematográfica y en qué se convertiría. El caso que estábamos comentando de Orwell en 1984: lo que sería muy interesante es que él fuera capaz de construir su anti-utopía a partir de lo que ha ocurrido desde 1984 hasta ahora, este doble juego. Esto pasaba en la relación más tradicional de pintor-literato, por ejemplo en el renacmineto o en el barroco. Ocurría muchas veces que el pintor trasladaba al héroe antiguo y entonces el cuadro llegaba a incluir todas las representaciones literarias que se podían hacer. Por ejemplo en el teatro es evidente: Shakespeare lo que hace es trasladar toda una materia prima anterior, la convierte en visualidad -porque no podemos olvidar que Shakespeare fue visualidad-, y esto repercutió de nuevo en textos antiguos.

Todo allí lo vemos de una manera que encuentro clave en nuestra época: en lugar de contraponer, como a veces se hace tópica y fácilmente, la cultura de la imagen con la cultura de la palabra, lo realmente interesante es que actuara este circuito: cómo de la palabra se pasa a la imagen y cómo desde la imagen se vuelve a pasar a la palabra. En ese sentido creo que es obligación de un escritor de nuestra época estar al tanto de todo lo que es el bagaje visual, la sensibilidad visual de nuestro tiempo. Si un escritor de nuestra época estuviera solo encerrado en bibliotecas, encerrado exclusivamente con lo textual y aislado de lo visual, necesariamente sería un escritor incapaz de captar el espíritu de nuestra época. De la misma manera que, al contrario, todos los que desde la supuesta cultura visual se desvinculan radicalmente de la palabra, del anclaje de la palabra, acaban perdiéndose, que es lo que ocurre actualmente con tantísimas películas en las cuales los efectos visuales o especiales son espectaculares pero están totalmente mutilados por falta de gravedad en el guión, por falta de peso en el guión, por falta del peso de la palabra.

[Publicado el 23/4/2009 a las 12:31]

[Etiquetas: Imagen, texto, autor, director, cine, literatura, reescritura, Coppola, Stoker, Drácula]

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Kafka en Nueva York, Orson Welles en Praga

Rafael Argullol: Si nosotros pensamos en Apocalypse Now- comentada alguna vez aquí en el blog- es muy difícil imaginar visualmente a Kurtz, ya que es un personaje de mil rostros. Sin embargo, lo difícil ahora es imaginárselo sin el rostro de Marlon Brando. 

Delfín Agudelo: Hay un elemento que resulta siendo muy interesante en términos de influencias o recursos del lenguaje visual, que es precisamente la injerencia de una estética cinematográfica sobre la literaria. Si bien en un principio se hicieron películas que eran traslaciones de obras literarias, luego se escribieron textos que resultaron siendo productos directos de un lenguaje determinado.

R.A.: A partir de los años 50 del siglo pasado empieza un proceso a la inversa: empieza a influir mucho la estética cinematográfica en la forma de narrar: empieza todo lo que hemos llamado el neorrealismo o el realismo sucio en Estados Unidos, en el cual los escritores se inspiran en los prototipos heroicos que han visto en el cine. La propia aceleración y desaceleración, los flash backs como recursos narrativos en la segunda mitad del siglo XX proceden del cine. Ahí también es muy interesante ver el tipo de cineasta que se planteó no hacer una pura traslación de la literatura sino recrear paralelamente la obra. El caso que me parece mejor es el de Orson Welles: si analizamos la película El proceso, y a su personaje Josef K., evidentemente ahí está Kafka, pero recreado de una manera completamente distinta. Es un Kafka orsonwellesiano, sí vemos al protagonista que es Antony Perkins en estos archivos que son universos burocráticos propios de la novelística de Kafka, pero ahí vemos que por ejemplo Kafka se ha trasladado desde Praga a Nueva York. Yo creo que Orson Welles lo que hace es trasladar Kafka a Nueva York y en ese sentido reescribe a Kafka, lo reelabora, y aquello que estaba insinuado que no deja de ser una mirada sobre el imperio austrohúngaro, acaba en Orson Welles en una mirada sobre el ultracapitalismo moderno. Entonces sí que hay una relación con Kafka, pero casi podríamos decir que hubiera sido muy interesante que un Kafka de finales del siglo XX o comienzo del XXI hubiera recogido la materia prima de Orson Welles: que hubiéramos pasado de Praga a Nueva York y ahora volviéramos a recoger esto kafkianamente pero con toda la experiencia del siglo XX.

[Publicado el 20/4/2009 a las 11:17]

[Etiquetas: Kafka, Orson Welles, cine, literatura]

[Enlace permanente] [7 comentarios]

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Colección particular: Ringo Starr del suspense

imagen descriptiva

Rafael Argullol: Fíjate, Delfín, en esto que podría ser uno de los iconos más claros de la segunda mitad del siglo XX.

Delfín Agudelo: Se trata de Alfred Hitchcock en una de las introducciones con las que iniciaba su serie de televisión Alfred Hitchcock presenta, y en este caso en particular haciendo referencia a Ringo Starr.

R.A.: Sí, en este caso es muy gracioso porque Hitchcock era un maestro de la ironía, gracias a la cual logró ser un maestro del terror: creo que si al terror lo desprovees de ironía lo conviertes en un puro patetismo, y él siempre lo evitó. En este caso él hace una caracterización que era bastante habitual en estas presentaciones. No era tanto sus películas sino sus famosas series de televisión de la BBC las que presentaba Hitchcock, que pasaba pequeños sketches hechos y argumentados por él mismo. Y aquí parece genial la síntesis icónica que se produce porque no solo Hitchcock en un rasgo de humor supremo se pone una cabellera a lo Beatles, sino que al mismo tiempo se deja fotografiar en medio de lo que serían los platillos de una batería. En cierto modo lo que hace es converger uno de los paradigmas visuales de la segunda mitad del siglo XX, que eran sus propias películas, con uno de los paradigmas musicales, que era la música de los Beatles. Mirando esta foto uno tanto puede ser excitado a rememorar a alguna de las escenas de suspense de Hitchcock como a escuchar esa escena a través del ritmo de la batería de Ringo Starr.

[Publicado el 02/3/2009 a las 15:09]

[Etiquetas: Hitchcock, Ringo Starr, música, cine]

[Enlace permanente] [6 comentarios]

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Galería de espectros: Marlowe

Humphrey Bogart como Marlowe en  "The Maltese Falcon" (1941), John Huston

Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, me ha parecido ver el de Marlowe.

Delfín Agudelo: ¿Te refieres al detective creado por Raymond Chandler?

R.A.: Me refiero a Marlowe que estaría en la estela, formaría parte del linaje de los grandes detectives de la literatura occidental después de Edgar Allan Poe o Arthur Conan Doyle. Ahora le tocaba el turno a un nuevo mundo que es un mundo ya plenamente urbano y transatlántico, y además un mundo que está ya íntimamente entrelazado con el cine; es decir, un mundo literario en el cual la presencia de lo cinematográfico, incluso de manera estricta por los escenarios habituales de San Francisco y de Los Ángeles, es completamente imprescindible para entender esa nueva literatura. Con lo cual hay un continuo trasvase de esos textos literarios que van al cine y del mundo del cine que realimenta lo que son esos textos literarios. Marlowe, el detective de Chandler, casi está en las antípodas de Holmes. Es un hombre que está continuamente desbordado por las pasiones de la vida, no es un hombre en el cual la racionalidad o racionalismo sea la primera potencia en el trabajo del investigador, sino que casi diríamos que se mueve por un instinto oculto, un secreto sentido que a veces es pura entraña e instinto. También a diferencia de Holmes, que siempre suele resolver sus caso diríamos a través de una perfecta abstracción matemática, casi como si fuera un algoritmo, en el caso del personaje por Chandler el detective Marlowe queda como manchado de las propias sustancias del subsuelo, en los que se ve obligado a introducirse para resolver esos casos. En ese sentido es un personaje que está mucho más impregnado de lo que sería la noria de los vicios, pecados o pasiones de la metrópolis del siglo XX, que también tan bien ha sabido reflejar el cine negro. De ahí que gran parte de ese cine negro se nutriera o bien directamente del personaje Marlowe, o bien de otros detectives inspirados en él.

[Publicado el 24/10/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: Raymond Chandler, Marlowe, Cine Negro]

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El velo de Sherezade

    El trasvase entre lenguajes artísticos, pese a ser tan frecuente, siempre es arriesgado. Wagner pretendía que en su obra la música y la poesía confluyeran de tal modo que formaran una unidad indisociable: esa "obra total" a la que, además de él, muchos autores han aspirado. Pero lo habitual es que un arte sea deudor del otro y el pintor se inspire en motivos literarios o el músico, en pictóricos. En el siglo pasado el cine, el más vampírico de los lenguajes, recurrió indistintamente a la literatura, pintura y música como materia propia para sus imágenes en movimiento.

     Entre esos trasvases para mí siempre ha tenido especial interés el que enfrentaba la pintura a la literatura. Antes del cine, que ha puesto tantas y a menudo tan distintas caras a los héroes literarios, era a la pintura, y en mucha menor medida, a la escultura a quienes correspondía encarnar -poner carne de pigmento o mármol- a los personajes de la literatura. Ahora, por ejemplo, a nosotros, por obra del cine, nos cuesta disociar las caras del Gatopardo o de Marco Antonio de las de Burt Lancaster y Marlon Brando, y sin embargo antes de las películas de Visconti y Mankiewicz -Julio César- los rostros de los protagonistas de la novela de Tomaso di Lampedusa y de la tragedia de Shakespeare eran imaginables de modo notablemente distinto. El cine, con su hiperrealismo y con su poder para la sugerencia, ha fijado decenas de personajes que habitaban, con facciones más o menos confusas, la historia de la literatura.

    Con anterioridad al cine, aunque sin la capacidad de fijación de éste, la pintura, la escultura y el grabado proponían las traducciones visuales de los héroes. Las retrataban, por así decirlo, a posteriori. Algunos de estos retratos han sido tan contundentes que aún hoy evocamos a los personajes de acuerdo con las propuestas del retratista. Pensamos, para citar a uno de los más influyentes, en Gustave Doré y en la potencia de sus grabados para configurar siluetas heroicas asumidas por el público de varias generaciones. Apenas es posible representarnos personajes como Fausto o el Quijote sin tomar como referencia la forja fisonomista de Doré.

    Tras la irrupción masiva del cine y el gran giro hacia la abstracción de la pintura del siglo XX las presentaciones visuales de los héroes literarios han sufrido profundas modificaciones. En términos generales el retratismo ideal ha sido otorgado a la fotografía y el cine. Sin embargo, no por eso la pintura ha perdido por entero su antigua vocación ilustradora si bien ésta implica en la actualidad desarrollos muy diferenciados entre sí. Relevante labor, a este respecto, la del Círculo de Lectores al proponer a los artistas la ilustración de textos literarios, con la posterior exposición de las obras: La Divina Comedia de Barceló, el Shakespeare de Plensa y, actualmente, Las mil y una noches de Amat.

    Las ilustraciones de Frederic Amat para Las mil y una noches, editadas hace un par de años en tres magníficos volúmenes, se exponen ahora en las salas del Círculo de Lectores con un montaje arriesgado y acertado: alienadas todas ellas a lo ancho y a lo largo de una de las grandes paredes conformando un mosaico de gran impacto sobre la retina del espectador. Amat recrea el texto a través de un eficaz juego de correspondencias simbólicas. De un lado, con la delicadez y la exquisitez de un iluminador medieval; de otro, con la maestría de un moderno investigador de formas. Amat no nos propone el retrato de Sherezade pero sí el laberinto que a través de sus cuentos conduce al rostro de la narradora infinita.

    En la misma línea ilustradora el Círculo de Lectores ha realizado la hermosa traducción que hizo Sergio Pitol de El corazón de las tinieblas de Conrad acompañada por las ilustraciones de Ángel Mateo Charris. En este caso la dificultad era también formidable, y por una doble razón.
En primer lugar por que aquí la competencia del cine era durísima pese a que fuera indirecta. Si bien Apocalypse Now de Coppola es una versión libre y cambiada de contexto de El corazón de las tinieblas a estas alturas es muy difícil prescindir de ella al tratar de rememorar los paisajes de la novela, aunque ésta transcurra en el Congo y no, como la película, en Vietnam. Igualmente pocos imaginarán al enigmático y terrible Kurtz sin acudir a la demoledora interpretación -también aquí- de Marlon Brandon. La segunda razón era de fondo: el relato de Conrad siempre me ha parecido más acústico, musical, que pictórico, con los sonidos de la selva y la voz grave de Kurtz como inquietantes reclamos.
   
    Con todas esas dificultades Ángel Mateo Charris acierta en sus ilustraciones conradianas. Algunas parecen sugerentes carteles de viaje de antaño; otras, misteriosos fotogramas en los que se transmite la luz turbadora del relato. El conjunto es oscuro, ambiguo, fascinante, ronco como la voz de Kurtz.
   
    La cara de Sherezade, la narradora infinita, es secreta pero es estimulante que los pintores traten de arrancar el velo que la cubre.
 
El País, diciembre 25 de 2007



[Publicado el 14/1/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: pintura, cine, literatura]

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Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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