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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 13 de noviembre de 2019

 Blog de Rafael Argullol

Hacia un saber sagrado

Rafael Argullol: Sólo ulteriormente una especie de hiperracionalismo que despreció la parte enigmática de la naturaleza y del hombre asentó una división de funciones entre lo que hemos denominado literatura y lo que hemos denominado filosofía, pero creo que esto es una divergencia posterior.

Delfín Agudelo: Porque es esta divergencia la que ha hecho que prácticamente el conocimiento de la sabiduría filosófica actual sea mistérica, en el sentido en que ya ha optado por un estilo y categorías que se alejan completamente de la ejemplificación  que siempre otorga la literatura, quedándose así en un núcleo de palabras que no salen de su propio hermetismo.

R.A.: Bueno, esto ha formado parte de un proceso de conexiones y desconexiones. En ese mundo transitivo que va desde la épica a Platón, lo que llamamos literatura, lo que llamamos filosofía y lo que llamamos ciencia va muy de la mano. A partir de Aristóteles la filosofía se acerca mucho más a un tipo de observación de la vida y de la existencia cercano a nuestra denominación de ciencia. Pero aún así hay un alto grado de convivencia que yo diría se extiende hasta los siglos modernos. ¿Qué ocurre a partir del siglo XVIII, de la Ilustración? La progresiva hegemonía d le ciencia como el territorio supuestamente fiable de conocimiento va arrinconando las posibilidades de la filosofía. La reacción de la filosofía en Kant y en Hegel y en el idealismo es una reacción casi celosa, en el sentido de llegar a formular una posibilidad de sistemas y de rigor que pudieran emular el desafío de la ciencia. Ahí tenemos la creación de  los grandes sistemas filosóficos de la segunda mitad del XVIII y de la primera mitad del XIX, donde la filosofía aún rivaliza con el desbordante poder de la ciencia.

Hay un momento a partir de finales del XIX, más o menos por la época de Nietzsche, en que es tan evidente que el conocimiento que se convierte en fiable, experimental, útil, etc., es lo que llamamos ciencia; que la filosofía recula de esa carrera por erigir sistemas competitivos con la ciencia y se va encerrando en un lenguaje de autoalimentación. Claro, ahí en arte habría un aspecto sumamente crítico que es lo que Schopenhauer denominó "La filosofía de los profesores"; es decir, una filosofía desvinculada de toda la fecundidad inicial y convertida en un oficio de traslación en el fondo de neosofistas. Por otro lado habría una filosofía que se acercaría diríamos al hermetismo, al gnosticismo, a la mística; es decir, no tanto al mundo abierto de la academia universitaria en que el profesor de filosofía actúa como un sofista de gran alcance, sino a través de un camino paralelo en que la filosofía parece aspirar a un nuevo saber sagrado. Ahí vemos que se producen convergencias y divergencias. Yo creo que en el nacimiento de la filosofía, el humus en el que nace es el humus del saber arcaico, y por tanto vinculado al mito y por tanto vinculado a lo poético y a lo que llamamos literatura. Luego hay una desvinculación de ambos caminos, y luego hay una competitividad del la filosofía con el saber científico, y luego el saber científico se convierte en hegemónico en el mundo moderno. Entonces la filosofía o bien se convierte en el terreno abonado para una nueva sofística, o bien se convierte en el canal a través del cual se produce una nueva aspiración mística a un saber sagrado. Ahí encontraríamos como ciertos acercamientos de nuevo a los propósitos de la poesía. 

[Publicado el 16/1/2010 a las 15:47]

[Etiquetas: filosofía, ciencia, literatura]

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Obama: científicos y telepredicadores

Rafael Argullol: Tras el periodo restrictivo de Bush en el cual parece haber habido en Estados Unidos un parón en todo lo que concernía a las investigaciones científicas de vanguardia, no deja de ser un indicio esperanzador que entre las primeras medidas del nuevo presidente Obama sea el dar luz verde a determinados proyectos de investigación. Lo cual no solamente es un indicio esperanzador para el futuro, sino que quizá también es una especie de revulsivo contra la cultura ultraconservadora que en Estados Unidos- y como consecuencia de la influencia de Estados Unidos en todo el mundo -ha llevado a la  hegemonía de determinadas doctrinas como puede ser el creacionismo y determinadas posiciones que naturalmente coaccionaban la evolución del conocimiento.

Delfín Agudelo: Obama justifica justificó de manera muy clara en el discurso anterior a la firma del decreto que permitía la utilización de los fondos federales para la investigación. A la mano derecha del presidente estaba la rama científica; ya no estaba la rama religiosa y creacionista, completamente conservadora. Es también un intento por desligar la ciencia de cualquier creencia religiosa: hacerla prevalecer en cuanto a estudio científico puro.

R.A.: Lo que nosotros ahora llamamos en todo el mundo crisis, no deja de tener una preparación espiritual a lo largo de la última década en la cual se han cuajado muchos factores. Por un lado la especulación económica sin freno, y la erección del especulador como el héroe del escenario, pero eso acompañado de un pensamiento religioso ultraconservador de una censura en el terreno de la investigación científica, de un parón en las investigaciones del sistema universitario, de un privilegio de la empresa privada en muchos aspectos. Creo que lo que quizá está, al menos simbólicamente, en el gesto de Obama, está implícito el hecho de que la superación de la crisis no puede ser solo algo de tipo económico, sino de variación general de lo que podríamos llamar el paradigma espiritual, mental o cultural de nuestra época. De esa valoración es muy importante que vuelva a tomar la iniciativa un pensamiento ilustrado, un pensamiento público, en el cual la investigación científica se realiza al servicio de la sociedad, y a través de una transparencia y de una publicidad abierta que redunde precisamente en la posibilidad de ir poniendo encima de la mesa los grandes problemas de la condición humana en nuestro mundo. En ese sentido creo que sería muy importante vincular la llamada crisis económica con unos determinados factores espirituales que han estado vinculados a esa crisis económica y vincular una posible salida de esa crisis a un cambio de paradigma en todos los terrenos, en el cual toda una serie de comportamientos oscurantistas de la última década vayan siendo superados. En ese sentido incluso es simbólica la foto a la que aludías, en la que Obama se rodea no de telepredicadores, pero sí de íconos ilustrados.

 

[Publicado el 30/4/2009 a las 13:29]

[Etiquetas: ciencia, Obama, Bush]

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Justificación “científica” del supermacho/ una presidenta creacionista

Rafael Argullol: Que se cumpliera o no, invita a eso: es la imagen del político arrepentido pidiendo perdón a su mujer, y que está dispuesto a una castración química en vez de volver a ser infiel.

Delfín Agudelo: ¿Cómo se tomaría esta noticia-controlar el gen infiel a través de fármacos- en ese sector de parejas en las que hay un claro dominio machista, donde aún se tiene la idea que el hombre tiene derechos que la mujer no?

R.A.: En el caso de que el machista extremo lea-cosa que pongo en duda-, la noticia es de una frivolidad demoledora, porque es casi una invitación al macho a decirle "No te preocupes, todo es consecuencia de tus genes", en lugar de plantearlo en el terreno de la libertad y del juego que representa siempre el amor y el erotismo, un juego entre dos personas libres. La responsabilidad de estas noticias, tanto de la vejez como del gen, consiste en que tiene efectos demoledores entre aquellos que encuentran auto- justificación de la noticia.

De todos modos, y para acabar, para plantear algo sobre lo que me gustaría charlar el próximo día, también en términos diríamos de ficción, es una situación parecida. Hablando de Estados Unidos y sus elecciones, podría sucedernos: en caso en que en las elecciones el candidato republicano ganara al demócrata, y que en el transcurso de la presidencia por razones equis, incluso de muerte, tuviera que dimitir, o desaparecer, y fuera elegida presidenta la actual candidata a vicepresidenta, la señora Palin. La cual es, entre muchas otras cualidades, creacionista: es fervientemente partidaria de que el sistema de educación universitario americano se enseñe que fue Dios, según la Biblia, quien creó al ser humano, y no al darwinismo o evolucionismo. Nos encontraríamos por lo tanto en esa ficción que la potencia más importante del mundo está gobernada por alguien que niega por completo la ciencia moderna y se atiende a una lectura literal de la Biblia, que fuera Dios quien creó a Adán. Eso nos trasladaría a una paradoja divertida sobre el panorama contemporáneo.  

[Publicado el 15/10/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: infidelidad, genes, ciencia, genética, Sarah Palin, creacionismo, McCain]

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Infidelidad y patetismo

Rafael Argullol: En esos dos casos no tiene ningún valor la fidelidad, y nos adentramos en un terreno en el cual, en cierto modo, el mundo contemporáneo tiene riesgos de totalitarismo, incluso en lo más íntimo de la vida cotidiana

Delfín Agudelo: Similitud carnavalesca con la idea de la vejez: imagino el caso en que llega un paciente donde el doctor  a pedirle una prescripción para dejar de serle infiel a su pareja. Me pregunto si lo pagaría el seguro médico...

R.A.: Acerca del paciente, sucedería habitualmente, especialmente en un mundo dominado por una ideología norteamericana que invita  a hacer este tipo de cosas. Fíjate que algunas de las fotos más patéticas que se repiten en la prensa y que vemos en la televisión es la foto o imagen del político norteamericano que, acusado de infidelidad, se presenta en público con su esposa para pedir perdón por esa infidelidad. Las caras que hacen las esposas en esa imagen que se repite como seis o siete veces al año en Estados Unidos es un auténtico poema porque ves la cara de la mujer que está haciendo teatro de una manera radical. Entonces te preguntas el por qué de esa gran hipocresía. Evidentemente, esa ideología invitaría a un tratamiento masivo del infiel a través de fármacos. Que se cumpliera o no, invita a eso: es la imagen del político arrepentido pidiendo perdón a su mujer, y que está dispuesto a una castración química en vez de volver a ser infiel.

[Publicado el 09/10/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: infidelidad, genes, ciencia, genética]

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El alma reducida

Rafael Argullol: Sólo un uno por ciento es cultural; el resto es evidentemente natural animal. Eso nos vincula más bien a nuestro afines mamíferos superiores, los cuales como sabemos muy bien tienen una cierta tendencia a la poligamia y a la infidelidad en sus relaciones eróticas y sexuales.

Delfín Agudelo: Prácticamente un fármaco que intente restituir aún más la condición humana. Me llama la atención cómo surge un fármaco para una necesidad biológica, si se contempla la infidelidad como un deseo que va más allá del cuerpo; pero consideraría que es un elemento sobre todo de la consciencia: es moral. Pero es una vuelta en la que a lo moral se llama biológico y se llega  a una solución química.

R.A.: Es el mismo error al intentar entender que la llamada alma humana, esa metáfora que ha funcionado de distintas maneras, tiene que reducirse al mapa del cerebro. Aunque hubiera dos individuos con el mismo cerebro perfectamente descifrado, su experiencia es completamente distinta. E intentar de alguna manera la promesa de lastrar o de controlar la infidelidad a través de elementos genético-médicos es castrar un aspecto fundamental del ser humano que es la imaginación, la pluralidad y la libertad. La fidelidad tiene valor como acto de elección libre propia, no porque somos invitados a la fidelidad por una religión, o somos tratados químicamente para que seamos fieles. En esos dos casos no tiene ningún valor la fidelidad, y nos adentramos en un terreno en el cual, en cierto modo, el mundo contemporáneo tiene riesgos de totalitarismo, incluso en lo más íntimo de la vida cotidiana, incluso más que en los tres o cuatro últimos siglos, a pesar de restricciones políticas y morales aparentemente más fuertes que en nuestros días.

[Publicado el 08/10/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: infidelidad, genes, ciencia, genética]

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XVIII. El gen infiel. Mapa de genes.

Rafael Argullol: La noticia de que la vejez es una enfermedad se parece mucho en su espectacularidad informativa a la idea de que la infidelidad es la consecuencia de un gen.

Delfín Agudelo: No sé cómo procesar una noticia tal. Luego de haber creído durante tanto tiempo que es una consecuencia cultural, resulta que es un gen.

R.A.: Creo que esto tiene dos vertientes muy claras. Una vertiente vinculada a la espectacularidad informativa de la ciencia  de nuestra época, y otra, como siempre, comercial. La primera es que últimamente estamos acostumbrados al hecho de que cada una de las facetas que históricamente han marcado a la civilización humana ahora se vincula a la genética o se vincula a la estructura del cerebro. De manera que en los últimos años hemos recibido noticias de que en una región cerebral está la trascendencia religiosa; en otra región está la experiencia estética; en otra está incluso la excitación amorosa. Todos los viejos problemas humanos que han motivado los hombres a través de toneladas de conversaciones, que a su vez  han sido argumentos para miles de obras literarias y artísticas, ahora intenta reducirse a lo que sería una especie de cartografía del cerebro, cartografía de los genes. O todo está alojado en nuestro cerebro, o en una especie de Biblia que heredamos al nacer, que sería la genética, donde todo está escrito: nuestros vicios y nuestras virtudes. Ahí se abre incluso la ficción de que dentro de pocos años al nacer vayamos acompañados de una especie de certificado o quizás de un librito en el que se explique los vicios y las virtudes en las que vamos a incurrir al hablar de nosotros.

[Publicado el 25/9/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: infidelidad, genes, ciencia, genética]

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Oscurantismo y cultura. Filosofía, teología y ciencia

Rafael Argullol: Una de las posibilidades que ha tenido el pseudo-espiritualismo ha sido precisamente que se ha visto facilitado por el propio oscurantismo de determinada corriente intelectual.
Delfín Agudelo: Hubo un punto en el cual —pensado en términos no de mass marketing sino de espiritualidad pura—la filosofía decididamente se desligó de lo espiritual. ¿Cómo consideras que funciona esa afiliación entre lo filosófico y espiritual, haciendo eco un poco de ese libro titulado Más Platon y menos prozac?
R.A.: Independientemente de lo publicitario de ese título, la idea es buena; la idea que se recurra a uno de los grandes tesoros de la situación humana, que ha sido la filosofía, frente a un recurso muchas veces abusivo de lo que sería la química, me parece una buena propuesta. Pienso que las dificultades de que esto se haga realidad es la trayectoria nefasta que ha tenido el estilo filosófico en la época moderna. En sus orígenes europeos y griegos la filosofía surgió como una búsqueda de saber que abarcaba tanto lo que  ahora llamamos cultura humanística como lo que llamaríamos cultura científica, la ciencia. En la época moderna, sin embargo, a partir del renacimiento reproduce una especialización cada vez más acusada entre por un lado las ciencias y por el otro una cultura filosófica que además de competir con su vieja rival que es la teología, compite con una nueva rival que es la ciencia moderna. Creo que estas dos competencias llevan a la filosofía moderna a un progresivo oscurantismo del lenguaje que ha sido tremendamente perjudicial.
Ese oscurantismo, ese lenguaje abstruso en el cual muchas veces la filosofía moderna ha tomado o usurpado el estilo de su rival, la teología, tampoco le ha servido para mantener a raya a la ciencia, no ha sido hegemónica, y se ha quedado entre dos aguas: por un lado en la abtrusidad de la tradición teológica sin llegar a la claridad e impacto social de la ciencia moderna, cosa que ha sido tremendamente negativo y antifilosófico. El oscurantismo filosófico es creo yo decididamente antifilosófico. Decididamente contrario al propio espíritu del nacimiento de la filosofía. Por tanto, al respecto estoy de acuerdo con lo que decía Witgenstein, “Todo aquello que se puede decir, se puede decir con claridad”. Lo que no se puede hacer no lo digamos, pero lo que sí con claridad. Soy binario de la dupla profundidad-claridad. Creo que en la filosofía moderna muy frecuentemente no ha seguido ese binomio. Naturalmente hay excepciones: hay filósofos como Schopenhauer, Nietzsche o Kierkegaard que tuvieron un estilo literario aplicado a la filosofía que redundó en una auténtica claridad estilística. Pero en general se ha impuesto una abstrusidad lingüística que ha llevado a la filosofía a un cierto callejón sin salida. Por un lado sin llegar a ocupar por completo el ámbito espiritual que tradicionalmente intentaba afrontar la teología y sin llegar tampoco a conquistar el ámbito de la ciencia moderna. Sin embargo, el papel de la filosofía desde el punto de vista del conocimiento y del espíritu me parece imprescindible, porque la filosofía de nuestra época debería ser aquella tendencia nuestra a buscar un saber global, un saber equilibrador, que fuera mas allá de las especializaciones de la ciencia y más allá de las respuestas frecuentemente dogmáticas que la religión da a la cuestión espiritual.

[Publicado el 02/7/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: filosofía, teología, ciencia, oscurantismo, cultura]

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El lenguaje del insomnio. Mapa de preguntas VIII

Delfín Agudelo: Quien se interesa en el arte camina acompañado de alguien más, haciéndose las preguntas que ya se han hecho, pero no por esto contestado. El arte es el consuelo de que no estamos solos, de que no somos los únicos en sentir esto o aquello: consuelo o maldición, es un preguntarse acompañado.

Rafael Argullol: Exacto. Por ejemplo la historia de la poesía o de la literatura sería un mapa de las preguntas. Y pienso que ésta es la gran diferencia entre las aspiraciones de la ciencia y del arte. La ciencia aspira a contestar las preguntas; y aquellas preguntas a las que no aspira a contestar, procura no hacérselas. A mí me gusta mucho seguir la información científica, sin ser un científico, pero me frustra el límite de esas preguntas. Nosotros los no-científicos siempre desearíamos que el científico se preguntara aquellas cosas que la ciencia dice que no tiene que preguntarse. Por ejemplo, el por qué del Big Bang, cuál fue la causa, qué hubo antes -si es que hubo un antes-; entonces ellos te dicen que eso no hay que preguntárselo, porque no podemos contestarlo. O te dicen cosas que ahora están mucho más de moda, como por ejemplo el otro día leí una información que apuntaba que nuestras actividades y conductas sexuales no son para nada libres sino que están determinadas por los genes, por el hipotálamo, etc., esas cosas que a los neurobiólogos les gusta tanto contar. Todo estaba muy bien,  prácticamente se llegaba a un determinismo absoluto: el hipotálamo en un momento determinado enviaba dos mil neuronas que iban al ataque a partir de la pubertad. Y mira que todo eso se concretaría en el deseo, todo estaba muy bien. Pero desearíamos preguntarle al científico por qué esas neuronas las lanzamos al ataque con esa  mujer y no con esa otra, y por qué en ese momento y no en este otro.

La ciencia, que goza de tanto prestigio en nuestra época, tiene siempre algo muy frustrante y es que se auto-reprime determinadas preguntas que el arte no se ha auto-reprimido, porque el arte ha partido de que lo suyo no son las respuestas. No hay que refrenarse en las preguntas. Cuando yo estoy en el umbral del laberinto, y voy a decir: "Entro en el laberinto", no tengo por qué refrenarme en las preguntas. Yo las haré todas. Y si me encuentro al Minotauro en el corazón del laberinto, voy a preguntarle por su condición. En cambio el científico seguramente te dirá "Nunca llegarás al centro o corazón del laberinto, entonces no hace falta preguntarte por el centro o corazón del laberinto." Pero la obligación del artista es preguntarse por el centro. No obstante, preguntárselo no quiere decir ni que llegue ni que tenga una respuesta  sobre la naturaleza del corazón del laberinto.

[Publicado el 27/11/2007 a las 14:38]

[Etiquetas: arte, preguntas, ciencia, laberinto, centro, minotauro, científico]

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Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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