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El blog literario latinoamericano

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sábado, 6 de septiembre de 2008

Blog de Rafael Argullol / entradas etiquetadas como 'carnaval'

Metamorfosis del carnaval

Rafael Argullol: Lo que ocurre es que en nuestra época, en la que el capitalismo ha codificado con gran habilidad y con gran pulcritud estos hábitos inmemoriales, nos encontramos con que en nuestro propio calendario se ha introducido una suerte de ritual carnavalesco y monstruoso con formas de hedonismo, cada fin de semana. El capitalismo propone a la humanidad, en principio a la occidental y ahora a toda, que trabaje cinco días y que se convierta en una especie de bacanal monstruoso y carnavalesco en dos días, que son el viernes por la noche y el sábado por la noche. El lunes, en cambio, todos de nuevo a formar de manera disciplinaria y rígida. Eso que ahora ya nos parece habitual y que forma parte e nuestras costumbres, me llamó mucho la atención en los años ochenta cuando viví en Estados Unidos que fuera ya un hábito, porque yo venía de Europa y sobre todo de la mediterránea, en que era completamente impensable esa distinción rígida. Es la vida entre los cinco días puritanos del trabajo y los dos días carnavalescos. De cinco días en que uno estaba en el centro de las cosas siguiendo la ley, el orden, el trabajo y la productividad, y dos días que eran los días monstruosos y carnavalescos, del hedonismo desmadrado. Eso lo vi por primera vez en Estado Unidos, y me parecía que era una norma que jamás se impondría en Europa. Pero a hora vemos que, como con tantas otras cosas, se ha convertido en universal, porque está verdaderamente codificado. Me llamaba la atención que en Estados Unidos veía a conocidos que trabajaban como empleados en un banco o en una universidad, en cualquier lado, y durante cinco días eran una especie de fantasmas pálidos completamente formales que seguían a rajatabla lo que decían los capataces, el viernes desde temprano ya empezaban a emborracharse, y tenían que hacerlo muy rápidamente porque sólo tenían dos días de carnaval. Eso exigía un celeridad que es un poco lo que hemos hablado en otros días entre el fast-food: también se ha producido en el hedonismo, en las emociones, de la marcha o carnavalesco. Hay que ser normal cinco días y monstruoso dos. Así se rige actualmente. Ya veremos si la crisis económica hará variar estos hábitos.

[Publicado el 02/9/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: carnaval, metamorfosis, libertad]

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Carnaval

Rafael Argullol: El cuerpo desnudo tiene importancia porque se puede desnudar; en sí mismo sería antierótico, como lo es una playa nudista, porque el desnudo erótico es importante por el proceso de desnudarse, revestirse y desnudarse.

Delfín Agudelo: También hay erotismo en el desnudo de un rostro. Me imagino en el rostro la metáfora del cuerpo, con su geografía y deseo implícito. El carnaval es un culto a la máscara, y su anhelo erótico aboga por la transgresión perpetua. El ser carnavalesco es un ser y no ser en estado erótico puro.

R.A.: Esto es evidente y hay una larguísima historia de la máscara vinculada a lo erótico. Creo que hay una intimidad entre la máscara y lo erótico, cosa que supo advertir muy bien Stanley Kubrick en Eyes Wide Shut, que es en algún aspecto fallido, pero ante todo una apoteosis de la relación entre máscara y erotismo. Tiene una justificación muy clara: la máscara, desde los tiempos primitivos, invita a una pluralidad de funciones. Lo que molestaba a Platón de la máscara -cuando quiere en La república que los ciudadanos vayan desenmascarados- es esa pluralidad de funciones, porque cada hombre tiene que desarrollar sólo una función dentro de la ciudad ideal, función adecuada a su nivel de alma; por esto,  ataca la poesía trágica y la tragedia, e invita a que no hubiera tragedia en esa ciudad ideal. La máscara implica una pluralidad de funciones y por eso ya en el teatro antiguo había muchos menos actores que personajes, porque utilizando la máscara iban cambiando de personajes: la máscara implicaba esa ambigüedad y pluralidad. Trasladado al mundo erótico, es exactamente lo mismo. El erotismo quiere pluralidad y ambigüedad de funciones. Por eso el sexólogo y/o pornógrafo van a lo unilateral, a lo extremadamente focalizado, mientras que la máscara está vinculada a esa pluralidad de funciones.
La máscara ha tenido ese gran prestigio en todos los momentos que el moralismo humano o el totalitarismo moral humano ha intentado canalizar las conductas comunitarias a través de una determinada rigidez puritana.  Ya en la antigua Grecia, como la religión olímpica tenía corsés puritanos, se desarrollaron todas las religiones mistéricas, nocturnas, etc. Cuando el cristianismo se impuso como cultura hegemónica, se mantuvieron aunque fuera secretamente o clandestinamente, fiestas paganas en las cuales la máscara siempre jugaba un papel fundamental. Cuando los totalitarismos incluso políticos han intentado poner un orden muy estricto, una de las primeras cosas que han prohibido es la máscara. En España, por ejemplo, cada vez que se imponía un régimen totalitario en el siglo XVIII o XIX, se prohibían las máscaras, y durante el franquismo estaban prohibidos los carnavales- este es un dato que ahora a veces se olvida. Durante cuarenta años en España, un país con gran tradición de carnavales, estaban prohibidos, porque la máscara implica peligro para el orden, implica esa especie de subversión para la moral. Es del todo evidente que la máscara guarda unas de las simbologías más ricas de lo erótico porque insinúa esa gradación, esa diversificación, esa contradicción de funciones que tanto quiere lo erótico. Y además implica esa esencia de juego, lúdica, que está tan estrechamente vinculada a Eros.

 

[Publicado el 04/3/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: carnaval, tragedia griega, máscara, erotismo]

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

 

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

Bibliografía

El Hijo y el Único
 

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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