La responsabilidad de la ficción
Rafael Argullol: El conflicto con el poder por parte de los escritores viene de lejos y debería formar parte de nuestro paisaje cotidiano. Pero no porque los escritores deban tener una ética principal, como antes se decía bajo compromiso social, sino que su propia labor de escritor les llevará a un choque con el poder.
Delfín Agudelo: Cuando se choca con el poder está en juego el sentido de aquello que se acaba a de crear. ¿Quién es dueño de ese sentido? Hablabas de la metáfora como herramienta literaria para la denuncia. La metáfora carece de dueño; el escritor no es dueño de su metáfora, pero el lector se cree dueño de la metáfora que lee, y en esa medida se puede crear una súbita persecución alrededor de un sentido que en últimas puede que no le pertenezca a nadie. Hay casos evidentes como el de Rushdie; pero en el caso de Saviano también juega la el periodismo y la creación literaria. ¿Hasta dónde llega el sentido por el cual se puede atentar "legítimamente"? La metáfora, la alegoría, aquello que se utiliza, ¿a quién le pertenece? ¿Quién es dueño de ese sentido? ¿Se ve acaso el escritor perjudicado o aventajado por una situación que no pertenece ni a la ficción completamente ni a la realidad completamente?
R.A.: Es que la literatura se mueve en ese terreno intermedio. En el futuro la literatura explorará más ese terreno, entre lo que henos llamado realidad y ficción. Noe estoy de acuerdo con esa separación de origen anglosajón entre la ficción y la no ficción, porque no responde verdaderamente a cómo es la creación literaria y no ha respondido nunca. Si repasamos cualquier creación veríamos que las fronteras entre ficción y no ficción son muy débiles. Antes citaba a Dante: él mezcla su momento histórico en la Divina Comedia, y así cuando Shakespeare utilizaba materia prima del pasado, lo estaba proyectando en su propio presente y estaba realizando el poder de su propia época. Por eso ha habido tantos escritores que se han visto obligados a exilarse o incluso han tenido destinos peores. En ese sentido, cuando el escritor se propone una determinada materia narrativa e indaga implacablemente hasta sus últimas consecuencias, es muy probable que choque con el poder, no necesariamente quizás con el poder tan inmediatamente sanguinario como el de la Camorra, pero sí con el poder. Por eso no confío en otro escritor que no sea el independiente. Y el escritor independiente casi nunca recibe honores de los poderes establecidos en su época, así estos poderes sean más democráticos y civilizados que el poder de la Camorra en Nápoles.
Hay, sin embargo, grados distintos. El caso de Saviano evidencia una conciencia en su propia incursión, mucho más que en el caso de Rushdie, el cual cuando escribió Los versos satánicos fue valiente pero valiente malgré lui, porque no sabía la reacción que tendría aquello por parte del fundamentalismo islámico. Hubo una reacción hasta cierto punto imprevista. En cambio en el caso de Saviano, en la medida en que él se mete en una materia prima sumamente peligrosa y delicada, y con el tratamiento que le da, sabe que el roce con el peligro es prácticamente inevitable. Y ahí podemos terminar incluso con un paralelismo: no es lo mismo el tratamiento mediatizado y alegórico, e incluso a veces épico, que pueda hacer Mario Puzo de la mafia en El padrino, que el que hace Saviano en Camorra. Mario Puzo, que yo sepa, no tuvo ninguna dificultad con la mafia. Porque el tratamiento es un tratamiento que incluso -y esto se ve mucho en la película- puede tener algo de elegíaco, o apologético, incluso. En cambio lo de Saviano es algo que va directamente al corazón de la tiniebla.
[Publicado el 26/11/2008 a las 09:00]
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Rafael Argullol.: No quisiera pasar por alto lo que le está ocurriendo Roberto Saviano, con respecto a la persecución que está sufriendo por parte de la mafia napolitana a raíz de la publicación de su libro Camorra en 2006.
Delfín Agudelo: Casos como estos me hacen pensar y me intrigan en la medida en que se quiebra por completo la fina línea entre la realidad y la ficción. Mezcla de reportaje y literatura, existe una clara línea de ficción en Saviano. ¿Cómo debe afrontar éticamente un escritor una cuestión como tal, en la que su producción creativa, así sea basada en hechos reales, se toma completamente como veraz y, por lo tanto, merecedora de venganza por parte de algunos de sus lectores, en este caso la misma mafia italiana?
R.A.: Creo que Saviano ha sido muy valiente al escribir este libro, y además está no solamente en la tradición general de la literatura, sino en una gran tradición italiana. Pienso que uno de los grandes maestros de la literatura italiana contemporánea es Leonardo Sciascia, el cual durante toda su vida mantuvo en jaque a la mafia siciliana, y nunca dejó de denunciar en sus novelas y en sus ensayos lo que era el poder de la mafia. Pienso que Saviano ha hecho algo similar a lo que Sciascia en varios de sus textos; lo único es que lo ha hecho de una manera más descarnada. Es decir, mientras Sciascia lo que hacía era en cierto modo recurrir a un mundo metafórico, Saviano, usando técnicas creo muy actuales en las que se mezcla una potente fibra narrativa y una investigación periodística audaz, lo que ha hecho es entrar mucho más detalladamente en las redes de la mafia napolitana, de la Camorra. Ha aplicado el microscopio a esta organización criminal, que evidentemente tiene ahora un peso abrumador. Italia es un país que conozco mucho, y en el sur verdaderamente la organización mafiosa de todas las actividades de la vida está siendo en estos momentos terriblemente abrumadora, siempre amparada por poderes superiores Y él, en su texto, que es un texto literariamente muy atractivo, lo que hace es una disección minuciosa, sabiendo además que entraba en la boca del lobo. Ni siquiera disimula lo que serían las referencias en las que entra, sino que suelta de una manera muy abierta y descarnada quiénes son los habitantes de la cloaca, cómo se mueven, cómo se estructuran y cómo coaccionan. Creo que esto forma parte de la literatura y ha formado parte siempre. Desde sus propios orígenes no es que la literatura deba tener una ética contra el poder, sino que debe tener una búsqueda por parte de los escritores de la propia verdad, que hace que antes o después entren en lo que son los cotos vedados del poder, y antes y después, por tanto, choque con ese poder. Y eso forma parte de la esencia misma de la literatura. Platón tuvo que salir corriendo a Siracusa, Dante se exiló: el conflicto con el poder por parte de los escritores viene de lejos y debería formar parte de nuestro paisaje cotidiano. Pero no porque los escritores deban tener una ética principal, como antes se decía bajo compromiso social, sino que su propia labor de escritor les llevará a un choque con el poder.
[Publicado el 20/11/2008 a las 09:00]
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Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).
A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).

Lampedusa (2008). El Acantilado, España
El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
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