El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Rafael Argullol

¿Renunciar a la espera?

Rafael Argullol: Si el hombre fuera capaz de crear absolutamente la vida anularía las incertidumbres del futuro y llegaría a una situación de dominio sobre su propia existencia y sobre lo que hemos llamado destino.

Delfín Agudelo: Pero el hombre avanza como el caracol con su casa a espaldas: nunca podrá librarse del destino, de su temor y de su zozobra, porque a lo largo de los siglos el destino ha sido precisamente una de sus grandes preocupaciones inherentes a su esencia misma. Nuestros tiempos modernos nos han inundado de nuevas y más complejas incertidumbres.  

R.A.: Evidentemente lo que ponen de relieve las obras modernas en las que se reformula el mito prometeico desde Frankenstein a Blade Runner y a tantas películas es que la zozobra humana, en la medida en que intenta dominar ese territorio de incertidumbre que es la relación del presente y futuro, se genera en nuevos territorios de incertidumbre.  Es la lógica del Prometeo griego, es la lógica del moderno Prometeo; pero en la medida en que el doctor Frankenstein creía que había dominado la vida, esa vida plantea nuevos problemas, y es la misma lógica que nos afecta en nuestro siglo XXI en el momento en que todos nuestros avances científicos parecen espectaculares al corto plazo. Por ejemplo en el terreno de la genética, de la neurología, de la comunicación, de la astronomía vemos avances que en lugar de llevarnos a un dominio de esta incertidumbre mediante su anulación lo que hace es crear nuevos territorios de incertidumbre. Es la lógica de lo que llamo el archipiélago: colonizar una isla y cuando ya estás en la otra punta te das cuenta de que hay más islas esperando. Saltas, colonizas, y cuando llegas al final te das cuenta de que hay en racimo otras esperando. Y eso nos lleva al principio: la esperanza que es lo que plantea Prometeo, la esperanza en la posibilidad de reducir al máximo la angustia es buena o mala.

Es muy difícil dar una respuesta, porque por un lado parece que nos lleve a una carrera sin fin, pero por otro lado sería mejor, quizás, como han dicho algunos filósofos y pensadores y escritores, sería quizás mejor desprenderse de la esperanza y en ese sentido no emprender esa carrera sin fin de isla en isla y archipiélago en archipiélago. Es difícil y ese dilema, esa dificultad de optar, ha guiado a la humanidad desde un principio y nos sigue llevando en nuestros días. Te daré un ejemplo muy claro, que es de la llamada ecología, cambio climático, etc.: literalmente no sabemos qué hacer con eso, pero no solo porque haya enormes intereses creados al respecto, sino porque al hombre le cuesta mucho auto-otorgarse un estatuto de quietud, de pasividad. No es solo que el capitalismo, el mercado, etc., con sus intereses dificulten una fórmula universal sobre el cambio climático o sobre la ecología, sino porque la propia lógica de la condición humana hace que sea muy difícil que el hombre llegue a plantearse una especie de detención el la carrera y se diga: "No voy a avanzar más en determinados territorios, renuncio a la colonización y transformación porque a la larga sé que serán negativas". Eso será muy difícil porque el hombre a la corta espera -y de nuevo sale el término esperanza- pretende que esas colonizaciones le reporten ventajas no solo económicas, sino de felicidad, de bienestar, etc. El tema de la esperanza también nos lleva a esa dificultad humana de medir los ritmos. El largo plazo y el corto plazo. Al hombre se le puede decir al largo plazo "lo conveniente es esto", pero claro, nosotros, por nuestra propia incertidumbre, nos movemos en el corto plazo. Es muy difícil convencer al hombre que renuncie al corto plazo. 

[Publicado el 03/12/2009 a las 09:00]

[Etiquetas: avances tecnológicos, espera, Frankenstein, Prometeo, ecología]

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Las nuevas células

Rafael Argullol: En la medida en que hemos revolucionado la posición del cuerpo y de los sentidos, sobre todo la del ojo, en esa misma medida toda nuestra capacidad ficcional se ha subvertido, revolucionado, y estamos en lo que podríamos llamar efectivamente una hiperficción pero que no nos hace olvidar el viejo debate entre realidad y ficción sino que nos la sitúa en un terreno completamente distinto y completamente innovador.
Delfín Agudelo: A pesar de las distintas variaciones artísticas y visionarias de cada época, creo que es innegable pensar en cierta transición y juego de correspondencia entre cada una de las innovaciones ficcionales.
R.A.: Creo que en nuestros días como siempre el hombre tiene una enorme necesidad de mitos y de leyendas, de creación de espacios simbólicos incluso simbólico-religiosos, lo único que está abordando esa necesidad a través de una revolución sin precedentes en la historia, que es una revolución de su propio cuerpo. Hace unos días leía una entrevista en La Vanguardia que hacían al director del Centro de Regulación  Genética de la Universidad Pompeu Fabra, quien decía una cosa impresionante que tiene que ver con esto: ya no únicamente vamos a curar con células madres, sino que estamos produciendo células madres a partir de células normales, bombardeando los núcleos de estas células. En el momento en que nosotros, que es cosa de uno o dos años, tengamos este proceso acabado, será posible revertir el proceso habitual de envejecimiento de las células, y en ese sentido nos situamos en una dimensión completamente distinta con respecto al significado mismo del envejecimiento y de la vejez. Eso, a través de la manipulación e ingeniera humana. Si esto es posible en el mundo de las células madres, que ya no se necesitará la célula madre del cordón umbilical sobre la cual todavía hay tantos experimentos, sino que de la habitual se crearán células madres que regenerarán por ejemplo el trozo de corazón que un infarto te ha destruido o el trozo de piel que un accidente te ha producido; también podrás regenerar las células que están muriendo o revertir ese proceso. Si eso está pasando en el interior de nuestro cuerpo, ¿qué no está pasando en el exterior, que es lo que llamamos sentidos? Y si está pasando en el exterior, ¿qué está pasando en la relación con lo que llamamos realidad, que no era más que relación entre sentidos y el mundo que nos rodeaba? Evidentemente se está abriendo un mundo ficcional completamente distinto pero también completamente igual al anterior: distinto en cuanto a que hay una variación de las coordenadas parecidas a cuando se abandonó la geometría euclidiana de tres dimensiones por toda la geometría multidimensional por el relativismo o por la cuántica, pero que esto va a afectar de una manera decisiva a la construcción de la ficción.

[Publicado el 23/2/2009 a las 09:01]

[Etiquetas: ficción, realidad, avances tecnológicos]

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Hacia la hiperficción

Rafael Argullol: Lo que se ha sometido a la revolución mayor ha sido en el ojo, el terreno de la ciencia y en el terreno de las repercusiones populares de la técnica a través de la realidad virtual y de la televisión, a través de los videojuegos etc.
Delfín Agudelo: De esta manera, cada época carga consigo su posibilidad de crear las nuevas ficciones de su tiempo. Y a través de sus avances actuales, puede aventurar nuevas ficciones en tiempos futuros.
R.A.: Ahora de alguna manera vivimos en un momento en que se permite la creación de nuevas ficciones, ya no a través de esa categoría parecelsiana y de Coleridge de la creación de mundos imaginarios desde el ojo clásico, sino a través de una especie de suplantación de este ojo que se convierte como en el monstruo Argos de mil ojos. Es decir, ya no tenemos uno sino mil ojos, infinitamente más precisos que el ojo que podía no calcular ya Homero o Dante o Coleridge, sino alguien contemporáneo nuestro como puede ser Orwell. De ahí que otra obra de referencia que en su momento nos pareció que se adelantaba mucho al tiempo pero que en estos momentos resulta obsoleta, y a la que debemos muchísimos valores anticipatorios que hemos citado a veces, Blade Runner: con sus distintas metáforas y manipulaciones del ojo, en estos momentos cualquier clínica de microcirugía ocular de cualquiera de nuestras ciudades deja atrás los pronósticos de Blade Runner que se situaban en los Ángeles de 2019. Llevamos doce años de ventaja y llevamos una sofisticación mayor. En la medida en que hemos revolucionado la posición del cuerpo y de los sentidos, sobre todo la del ojo, en esa misma medida toda nuestra capacidad ficcional se ha subvertido, revolucionado, y estamos en lo que podríamos llamar efectivamente una hiperficción pero que no nos hace olvidar el viajo debate entre realidad y fucción sino que nos la sitúa en un terreno completamente distinto y completamente innovador.

[Publicado el 20/2/2009 a las 16:09]

[Etiquetas: ficción, realidad, avances tecnológicos]

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Poseídos por la memoria

Rafael Argullol: Evidentemente se está abriendo un mundo ficcional completamente distinto pero también completamente igual al anterior: distinto en cuanto a que hay una variación de las coordenadas parecidas a cuando se abandonó la geometría euclidiana de tres dimensiones por toda la geometría multidimensional por el relativismo o por la cuántica, pero que esto va a afectar de una manera decisiva a la construcción de la ficción.
Delfín Agudelo: ¿De qué manera veremos este cambio en tradiciones de creación? ¿Estaremos ante una complicidad entre ciencia y arte?
R.A.: Me atrevo a hacer dos pronósticos en dos terrenos muy claros, uno que tiene que ver con lo que hemos llamado cinematografía y otro con el que hemos llamado literatura, En ambos casos nosotros vamos a construir ficciones que siempre tendrán que ver con las viejas preguntas del hombre, de esto no hay ninguna duda, las viejas preguntas y angustias y genes del hombre. Ahora bien, las construcciones que vamos a hacer van a ser construcciones mucho más pluridimensionales, más cuánticas, más relativistas. Por ejemplo cuando digo cuánticas quiero decir que vamos a aplicar a nuestros propios experimentos literarios los avances que hemos realizado en el terreno de la memoria, y es un campo que me interesa mucho, y desde hace años vengo escribiendo un libro centrado en esta función. Pero a la memoria ya no es solo aquello que habían intuido los viejos literatos, que la poesía y literatura era la maestra de la memoria, sino que la literatura deberá convertirse en discípula de la memoria y en aquello que iremos averiguando acerca de la memoria. Es como el sueño; quizá en un momento determinado deberemos decir que estamos más poseídos por el sueño en lugar de estar soñando. En otro sentido igual nosotros debemos decir que estamos poseídos por la memoria en vez de decir que recordamos. Estamos poseídos por las imágenes que no vemos en lugar de solo por la punta del iceberg que es lo que vemos. Y en ese sentido, en cierto modo,  las nuevas construcciones ficcionales incorporarán aquello que no veíamos. Y probablemente ahí también nos va a llevar a replanteamientos radicales de la vieja cuestión maravillosa pero siempre oscura entre lo que hemos llamado cuerpo y alma. Porque el alma, que era el radical extramuros del cuerpo, quizás ya no será comprendida así, porque en la medida en que seamos capaces de entrar en una especie de lo que antes considerábamos tierras movedizas o tierra de nadie, en la que incorporamos en nuestras ficciones lo que no vemos en nuestra realidad cotidiana pero que somos capaces de extenderlo a través de nuestros propios descubrimientos, en esa misma medida iremos avanzando en terrenos que antes cortábamos radicalmente. No digo que vayamos a descubrir lo que es el alma. Tengo formación porque estudié medicina aunque no la he ejercido, y cuando uno llega al último recoveco no encuentra el alma, y el médico dice "Aquí no está". Pero cuado llegamos al último recoveco no es que no encontremos el alma, pero estamos llegando al otro lado de nosotros mismos que es lo que hemos llamado "alma". En la medida en que seamos capaces de establecer puentes con nosotros mismos, mucho más poderosos que los que teníamos sensorialmente, en esa medida también la relación cuerpo/alma o cuerpo/espíritu o materia/espíritu sufrirá una poderosa transformación.

[Publicado el 19/2/2009 a las 09:00]

[Etiquetas: ficción, realidad, avances tecnológicos]

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Hacia una nueva ficción

 Rafael Argullol: Pienso que sería importante volver a valorar a fondo el significado de la ficción a principios del siglo XXI, al amparo de las más recientes tecnologías, y de manera consiguiente, volver a reflexionar y pensar en la vieja tensión entre realidad y ficción que se viene barajando en la historia de la civilización.
Delfín Agudelo: Cada época trae consigo su noción de realidad y, a partir de ésta, su antagonista la ficción. La tensión se ha vislumbrado siempre a partir de su negación constante, que implica que lo uno impide la convivencia con lo otro. Ahora bien, ante una catarata de avances tecnológicos que en muchos aspectos se plantean como prolongaciones mismas del cuerpo y de la mente del cuerpo humano, dos de sus categorías más latentes, la realidad y la ficción,  necesitan- ¿u obligan?- a llevar a cambio un cambio sustancial de comprensión. No hay resistencia alguna, ¿pero cómo comprenderla?
R.A.: El cambio de noción se da evidentemente a raíz de cambios que se han visto en la actualidad, que se en la última década y que hubieran resultado completamente impensables hace cincuenta años. Voy a poner un ejemplo, rápido, que nos podría servir para tomar distancias respecto a lo que estoy diciendo: si en estos momentos George Orwell escribiera 2014 en vez de 1984, por poner un ejemplo, evidentemente los mecanismos a través de los cuales él debería pensar esta especie de drama ficcional que va más allá de la realidad pero que se convierte en visión de la realidad eminente serán completamente distintos a algo que sin embargo sólo sucedió hace unos cincuenta años. Lo que permanecía en ciclos estables durante siglos, en este momento están sufriendo mutaciones de apariencia extraordinariamente rápidas.
Probablemente lo que está en cuestión es la función clásica del cuerpo; dentro de la función clásica del cuerpo, de una manera muy determinante, la función clásica de los sentidos; y dentro de ésta, de manera completamente esencial, la función del ojo. Yo diría que remontándonos a este paradigma de lo que intentó ser literatura visionaria, que era 1984 de Orwell, la arquitectura que construye es la trama sofisticada pero que en esencia no varía excesivamente respecto a lo que podían construir evidentemente con técnicas mucho más primarias en la literatura griega o romana, incluso en la Biblia. Es decir, también en las leyendas de la Biblia o en los mitos griegos y en su aplicación a la tragedia podemos concebir un ojo que vigila. Por ejemplo, en el caso bíblico, esto es tan evidente que ha formado una ontología y metafísica que nos ha sido legada en occidente. El ojo de Dios vigila al mundo o a la humanidad, ese ojo que luego ha servido incluso para simbolizaciones pictóricas, para signos de sectas como la masonería, etc. El ojo de Dios vigila al mundo. En el caso griego, de alguna manera el ojo era el rayo de Zeus, o de Júpiter para los latinos, que estaba presente en todos los rincones. Creo que en el último cambio del siglo XX aún se sigue aplicando esta concepción del cuerpo. Es decir, el hombre, a través de la potencia imaginativa a la que se referían por ejemplo Coleridge y Paracelso, que implica la creación de mundos paralelos. La imaginación es, pues, la capacidad de crear mundos imaginarios, creados desde una posición clásica del cuerpo. Una posición clásica de lo que podríamos llamar los cinco sentidos: como máximo aludíamos a un sexto sentido, una percepción imprecisa o una relación imprecisa que desbordaba estos cinco sentidos, y luego gracias a estas coordenadas clásicas sensoriales se aludía al alma o al espíritu como un territorio extraordinariamente misterioso que quedaba extra muros del dominio de los sentidos. Y ahí, pues, se desarrolla prácticamente todo lo que hemos llamado cultura, con su pintura, su literatura, etc.

[Publicado el 12/2/2009 a las 09:53]

[Etiquetas: ficción, realidad, avances tecnológicos]

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Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).  

Bibliografía


 
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).

En librerías a partir del 15 de septiembre

 

 
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Lampedusa (2008). El Acantilado, España

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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