Rafael Argullol: En nuestro horizonte de incertidumbre, de amenaza, se teme la aparición de un nuevo totalitarismo, que tendría un aspecto completamente distinto al de comienzos del siglo XX pero un totalitarismo que usando la incertidumbre y la amenaza de nuevo es el enemigo radical de la libertad.[Publicado el 08/6/2009 a las 09:00]
[Etiquetas: Good, Vicente Amorim, bondad, maldad]
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Rafael Argullol: Me llama la atención últimamente en medio de este panorama de incertidumbre mundial que parece que vuelva a estar de actualidad el análisis del mal, la reflexión sobre el mal. Concretamente, últimamente he visto un par de películas que tienen como referencia el mal, recurriendo de nuevo a la encarnación del nazismo y de Hitler, en concreto The Reader de Stephen Daldry y Good de Vicente Amorim. Aunque no he visto la película todas las informaciones que me han llegado sobre la ganadora del festival de Cannes, El lazo blanco de Michael Haneke también trata de ser una genealogía del mal, referida también al nazismo. Y dos de los últimos libros a los que he tenido acceso, aunque con ópticas distintas, también van referidas a lo mismo. Por un lado el libro de un historiador, Timothy W. Ryback, Hitler's Private Library, que trata sobre los libros que hipotéticamente contribuyeron a la formación intelectual de Hitler que tenía en su biblioteca, y un libro magnífico que acaba de salir en Francia de Tzvetan Todorov, La peur des barbares. Au-delà du choc des civilisations, que también en este caso analiza la presencia de la amenaza y el miedo en nuestro mundo. No deja de ser curioso que tras estas dos últimas décadas en las que parecía prevalecer una estética del entretenimiento, en la cinematografía ahora surja en la escena esa recurrencia en el análisis del mal y también en algunos de los libros significativos en el panorama internacional.
Delfín Agudelo: Se me viene a la cabeza una frase de Todorov de su libro La littérature en péril que creo que queda muy bien traerla a colación luego de los libros y películas con una temática basada, tal como dices, en el mal. Al final del proemio, Todorov sentencia acerca de la lectura- que podemos explayar también hacia el hecho de ser un espectador de cine: "Lejos de ser un simple placer, una distracción reservada a personas educadas, la lectura le permite a cada uno responder de mejor manera a su vocación de ser humano." Pensar en esa frase en este tipo de ejemplos tanto de películas como de cine da de qué hablar, precisamente porque, con los ejemplos que has referido, estamos frente a la seducción del mal como tema literario y cinematográfico.
R.A.: Creo que es una frase muy interesante porque de nuevo, tras estos años dominados por una visión débil de lo que era la construcción estética, o la visión a-ética de lo que era la construcción estética, me parece que es muy importante volver a recuperar el valor humanista ilustrado de lo que es lo artístico, de lo que es lo literario. Y en un mundo como el nuestro en que con gran frecuencia la barbarie se expresa a través de una especia de nueva aculturización, que se expresa a través de un desprecio por todo lo que significa la cultura o de lo que significa el arte en el sentido de la gran tradición, naturalmente es verdad que en el ejercicio de lectura, incluso por lo que tiene de ejercicio solitario y pausado, de ejercicio en el cual uno tiene que ir eligiendo a través de sucesivas encrucijadas, ese ejercicio de libertad tiene algo que nos vincula a la construcción del sujeto ético, a la construcción de la bondad en nuestro mundo.
De tal manera que siguiendo lo que dice Todorov, podríamos establecer que en efecto hay una especie de antagonismo entre el predominio bárbaro y muchas veces malvado del ruido, de todo el espectáculo del ruido y de lo que sería esa especie de ética innata, que implica la libertad del acto de lectura. Porque otra de las cosas que se pone en evidencia, por ejemplo a través de los diversos títulos de películas que antes he indicado, es que al menos en nuestra época, y en el siglo XX y seguramente el XXI, el mal siempre se va manifestando a través de una especie de predominio del ruido: es el intento de consensuar entre la gente no lo que son las opciones de libertad individual sino una especie de violencia colectiva, hacia aquello que de alguna manera ha estado vinculado al mal desde el punto de vista social, seguramente a lo largo de toda la historia, pero con toda probabilidad en estos últimos tiempos. En los títulos que antes indicaba es curioso la recurrencia de nuevo al fenómeno del nazismo y de Hitler, pero no creo tanto porque se crea que en nuestro horizonte puede volver la posibilidad ideológica del nazismo, sino porque en nuestro horizonte de incertidumbre, de amenaza, se teme la aparición de un nuevo totalitarismo, que tendría un aspecto completamente distinto al de comienzos del siglo XX pero un totalitarismo que usando la incertidumbre y la amenaza de nuevo es el enemigo radical de la libertad.
[Publicado el 04/6/2009 a las 17:23]
[Etiquetas: Michael Haneke, Stephen Daldry, Vicente Amorim, Timothy W. Ryback, Tzvetan Todorov, el mal, lectura]
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La responsabilidad de la ficción
Rafael Argullol: El conflicto con el poder por parte de los escritores viene de lejos y debería formar parte de nuestro paisaje cotidiano. Pero no porque los escritores deban tener una ética principal, como antes se decía bajo compromiso social, sino que su propia labor de escritor les llevará a un choque con el poder.
Delfín Agudelo: Cuando se choca con el poder está en juego el sentido de aquello que se acaba a de crear. ¿Quién es dueño de ese sentido? Hablabas de la metáfora como herramienta literaria para la denuncia. La metáfora carece de dueño; el escritor no es dueño de su metáfora, pero el lector se cree dueño de la metáfora que lee, y en esa medida se puede crear una súbita persecución alrededor de un sentido que en últimas puede que no le pertenezca a nadie. Hay casos evidentes como el de Rushdie; pero en el caso de Saviano también juega la el periodismo y la creación literaria. ¿Hasta dónde llega el sentido por el cual se puede atentar "legítimamente"? La metáfora, la alegoría, aquello que se utiliza, ¿a quién le pertenece? ¿Quién es dueño de ese sentido? ¿Se ve acaso el escritor perjudicado o aventajado por una situación que no pertenece ni a la ficción completamente ni a la realidad completamente?
R.A.: Es que la literatura se mueve en ese terreno intermedio. En el futuro la literatura explorará más ese terreno, entre lo que henos llamado realidad y ficción. Noe estoy de acuerdo con esa separación de origen anglosajón entre la ficción y la no ficción, porque no responde verdaderamente a cómo es la creación literaria y no ha respondido nunca. Si repasamos cualquier creación veríamos que las fronteras entre ficción y no ficción son muy débiles. Antes citaba a Dante: él mezcla su momento histórico en la Divina Comedia, y así cuando Shakespeare utilizaba materia prima del pasado, lo estaba proyectando en su propio presente y estaba realizando el poder de su propia época. Por eso ha habido tantos escritores que se han visto obligados a exilarse o incluso han tenido destinos peores. En ese sentido, cuando el escritor se propone una determinada materia narrativa e indaga implacablemente hasta sus últimas consecuencias, es muy probable que choque con el poder, no necesariamente quizás con el poder tan inmediatamente sanguinario como el de la Camorra, pero sí con el poder. Por eso no confío en otro escritor que no sea el independiente. Y el escritor independiente casi nunca recibe honores de los poderes establecidos en su época, así estos poderes sean más democráticos y civilizados que el poder de la Camorra en Nápoles.
Hay, sin embargo, grados distintos. El caso de Saviano evidencia una conciencia en su propia incursión, mucho más que en el caso de Rushdie, el cual cuando escribió Los versos satánicos fue valiente pero valiente malgré lui, porque no sabía la reacción que tendría aquello por parte del fundamentalismo islámico. Hubo una reacción hasta cierto punto imprevista. En cambio en el caso de Saviano, en la medida en que él se mete en una materia prima sumamente peligrosa y delicada, y con el tratamiento que le da, sabe que el roce con el peligro es prácticamente inevitable. Y ahí podemos terminar incluso con un paralelismo: no es lo mismo el tratamiento mediatizado y alegórico, e incluso a veces épico, que pueda hacer Mario Puzo de la mafia en El padrino, que el que hace Saviano en Camorra. Mario Puzo, que yo sepa, no tuvo ninguna dificultad con la mafia. Porque el tratamiento es un tratamiento que incluso -y esto se ve mucho en la película- puede tener algo de elegíaco, o apologético, incluso. En cambio lo de Saviano es algo que va directamente al corazón de la tiniebla.
[Publicado el 26/11/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Roberto Saviano, Camorra]
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Rafael Argullol.: No quisiera pasar por alto lo que le está ocurriendo Roberto Saviano, con respecto a la persecución que está sufriendo por parte de la mafia napolitana a raíz de la publicación de su libro Camorra en 2006.
Delfín Agudelo: Casos como estos me hacen pensar y me intrigan en la medida en que se quiebra por completo la fina línea entre la realidad y la ficción. Mezcla de reportaje y literatura, existe una clara línea de ficción en Saviano. ¿Cómo debe afrontar éticamente un escritor una cuestión como tal, en la que su producción creativa, así sea basada en hechos reales, se toma completamente como veraz y, por lo tanto, merecedora de venganza por parte de algunos de sus lectores, en este caso la misma mafia italiana?
R.A.: Creo que Saviano ha sido muy valiente al escribir este libro, y además está no solamente en la tradición general de la literatura, sino en una gran tradición italiana. Pienso que uno de los grandes maestros de la literatura italiana contemporánea es Leonardo Sciascia, el cual durante toda su vida mantuvo en jaque a la mafia siciliana, y nunca dejó de denunciar en sus novelas y en sus ensayos lo que era el poder de la mafia. Pienso que Saviano ha hecho algo similar a lo que Sciascia en varios de sus textos; lo único es que lo ha hecho de una manera más descarnada. Es decir, mientras Sciascia lo que hacía era en cierto modo recurrir a un mundo metafórico, Saviano, usando técnicas creo muy actuales en las que se mezcla una potente fibra narrativa y una investigación periodística audaz, lo que ha hecho es entrar mucho más detalladamente en las redes de la mafia napolitana, de la Camorra. Ha aplicado el microscopio a esta organización criminal, que evidentemente tiene ahora un peso abrumador. Italia es un país que conozco mucho, y en el sur verdaderamente la organización mafiosa de todas las actividades de la vida está siendo en estos momentos terriblemente abrumadora, siempre amparada por poderes superiores Y él, en su texto, que es un texto literariamente muy atractivo, lo que hace es una disección minuciosa, sabiendo además que entraba en la boca del lobo. Ni siquiera disimula lo que serían las referencias en las que entra, sino que suelta de una manera muy abierta y descarnada quiénes son los habitantes de la cloaca, cómo se mueven, cómo se estructuran y cómo coaccionan. Creo que esto forma parte de la literatura y ha formado parte siempre. Desde sus propios orígenes no es que la literatura deba tener una ética contra el poder, sino que debe tener una búsqueda por parte de los escritores de la propia verdad, que hace que antes o después entren en lo que son los cotos vedados del poder, y antes y después, por tanto, choque con ese poder. Y eso forma parte de la esencia misma de la literatura. Platón tuvo que salir corriendo a Siracusa, Dante se exiló: el conflicto con el poder por parte de los escritores viene de lejos y debería formar parte de nuestro paisaje cotidiano. Pero no porque los escritores deban tener una ética principal, como antes se decía bajo compromiso social, sino que su propia labor de escritor les llevará a un choque con el poder.
[Publicado el 20/11/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Roberto Saviano, Camorra]
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[Publicado el 02/9/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: carnaval, metamorfosis, libertad]
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Rafael Argullol: Tenemos una especie de juego de estratos demográficos que se está produciendo además a una enorme velocidad y hubiera sido completamente imprevisto hace tres o cuatro décadas.
Delfín Agudelo: Me llama la atención el nativo, en relación con la idea tuya de la patria: no es aquella en la que se nace, sino a la que uno llega, la que se construye. Estas reacciones un tanto peligrosas, por xenofobia, intolerancia, a esta alteridad que llega a la ciudad, en apariencia terminan siendo que el nativo es uno más, que no tiene por qué sentirse con la exclusividad distinta al que llega. Oímos decir: "Yo sí soy de acá". ¿Pero qué es ser de "acá"? ¿Qué implica que haya vivido toda la vida en la ciudad?
R.A.: Este es un tema extraordinariamente interesente y sobre el que he escrito a raíz de la lectura de una biografía maravillosa de Alí Bey, un viajero barcelonés que a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX fue el segundo o tercer europeo en entrar en la Meca. Este hombre, que se llamaba Domingo Badía, y que adoptó para trasladarse a África y Asia el nombre de Alí Bey, es un hombre extraordinario, y que la obra que finalmente escribió -la recopilación de sus viajes por África y Asia, publicadas en París, me parece, en 1816- es una de las grandes obras maestras de la literatura de viajes. Me fascina la personalidad de Domingo Badía, alias Alí Bey- o al revés, Alí Bey, alias Domingo Badía- porque tenía esa enorme capacidad de metamorfosis. Fue un hombre que tuvo la capacidad de ponerse en el otro extremo de sí mismo continuamente. Como cristiano tenía una enorme facilidad de verse como musulmán; como alguien que hablaba francés o español, podía vestirse como alguien que hablaba árabe. O como alguien que nació en una clase social medianamente modesta, y que siempre tuvo dificultades para vivir, se veía muy bien y los otros lo veían muy bien como príncipe turco. De hecho hay una maravillosa anécdota en que se encuentran en Alejandría Chateaubriend y Alí Bey, y éste, cuando tiene la cita con Chateaubriend, le dice "¡Atala, René!" Chateaubriend, explotando en vanidad literaria -que él mismo después tendrá que justificar- dirá: "Por fin he encontrado al turco más sabio que pueda concebirse, que está familiarizado con mis personajes literarios." Cuando vuelve a Europa, Chateaubriend se entera de que el príncipe turco familiarizado con sus obras es en realidad un barcelonés llamado Domingo Badía, pero que había logrado ser el camaleón perfecto, no en el sentido peyorativo del término, sino en el sentido interno del viajero. Para mí la esencia del viajero es aquél que es capaz de mirarse desde distintos lugares y sabe situarse en distintas pieles. Y este personaje lo hizo hasta grados maravillosos, porque tenía esa capacidad de sentirse nativo, y para intercambiar el papel del nativo y el extranjero. Esto es lo que debemos acostumbrarnos a hacer: relativizar las denominaciones nativo y extranjero.
[Publicado el 21/5/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Ali Bey, metamorfosis, ciudades, nativo, extranjero]
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Rafael Argullol: Pero en cambio Dios, en cuanto a ser autosuficiente, es incapaz de amar: para que haya amor tiene que haber caída, y tiene que haber castigo.
Delfín Agudelo: En este sentido, quien ama busca librarse así sea momentáneamente del castigo, pero lo hace sabiendo que el acto que depura puede traer consigo mismo otro castigo monstruoso: el del desamor.
sufrido ese máximo castigo de seducirla no por sus encantos sino por compasión de la chica , Satanás le dice una frase genial: “Nunca hay castigo suficiente para quien ama.” Por tanto, el amor, que evidentemente siempre está vinculado al castigo, no deja de ser el fruto de un castigo inicial. Sin ese castigo, sin esa caída, en la vida de sonámbulo del andrógino, o en esa especie de blancura sideral del mundo de las ideas platónico, ahí no hay posibilidad de amor. El amor místico mismo, que casi siempre es un amor—en la tradición cristiana— que pasa por un cuerpo que se ha sentido escindido del dios padre como vía unitiva, como unión, es así precisamente porque es la más alta conciencia de separación y de nostalgia.
[Publicado el 19/3/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Bergman, El ojo del diablo, amor, desamor]
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Rafael Argullol: La máscara guarda unas de las simbologías más ricas de lo erótico porque implica esa esencia de juego, lúdica, que está tan estrechamente vinculada a Eros.
Delfín Agudelo: El lenguaje amoroso está en constante sintonía con el lenguaje erótico. Así como el cuerpo se viste y desviste en actitud erótica, también el lenguaje tiene capas que lo evidencian o camuflan como lenguaje erótico.
[Publicado el 05/3/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: lenguaje amoroso, lenguaje erótico, Adán, Eva, Erotismo]
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[Publicado el 28/2/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: el juego, Darrel, comunicación amrosoa, ritual amoroso]
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cuarentas o cincuentas es la exaltación del teléfono. En las películas la gente no se enviaba cartas, sino que se telefoneaba, y de ahí la crudeza, la violencia y la brutalidad de las relaciones, y la intensidad pasional de las relaciones, porque muchas veces no había siquiera el tanteo previo. Nuestra época, curiosamente, le ha dado la vuelta a todo eso. La comunicación amorosa directa por teléfono ha disminuido muchísimo respecto a lo que era durante el siglo pasado, y hemos vuelto de nuevo a una forma de tanteo escrito, sea a través del email, o del sms, que no deja de recordar aquellos billetes y aquellos tickets que se enviaban los aspirantes a amantes o los amantes en épocas previas a la comunicación verbal. Te doy la razón, pero ha habido un paréntesis en la historia humana moderna y marcado precisamente por el cine en el que la comunicación era directamente telefónica. En el cine clásico predomina la comunicación telefónica, apenas se mandan cartas. Hacen estas llamadas que te introducen a toda la incertidumbre e inquietud que tiene el teléfono: ¿cómo me contestará?, ¿qué tono utilizará?, ¿me contestará? Además, el teléfono exigía que tú mismo fueras en tiempo real variando tu propia táctica en función de las respuestas que ibas recibiendo. Casi no podías pensar. En cambio con el sms, aunque aparenta un tiempo real, tienes unos segundos, minutos u horas para pensar e introducir un elemento que en cierto modo recuerda al antiguo mensaje y a la antigua carta.[Publicado el 26/2/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: teléfono, sms, carta de amor]
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Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).
A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).

Lampedusa (2008). El Acantilado, España
El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
29/5/2012 17:32
Bien lo dijo Albert Einstein:...
Publicado por: Edgar
22/5/2012 20:18
http://www.youtube.com/watch?v=d...
Publicado por: sila
22/5/2012 10:40
Publicado por: Xavier Lucas
21/5/2012 02:19
Señor Argullol: No nos deje...
Publicado por: escoin
07/5/2012 19:17
Cuando las situaciones escapan a...
Publicado por: Barcelona|Madrid|Escorts
05/5/2012 20:17
En relación con el tema, y a...
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05/5/2012 16:03
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Publicado por: Rosa Mayo Marcuzzi
04/5/2012 11:44
I was studying some of your...
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03/5/2012 16:18
dejando a un lado, de momento,...
Publicado por: Pablo
02/5/2012 03:03
Publicado por: Rosita
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